Opinión

por Manlio Argueta, Escribiviendo

 

Manlio Argueta
Escritor

Premio Nobel escribe novela centroamericana

«Tiempos Recios» se adentra a la histórica tragedia de Guatemala de 1954, que culminó años después en genocidios que golpearon a toda Centroamérica.

El consejo que doy a escritores noveles, incluso jóvenes de educación media, que aspiran a escribir poesía o narrativa, es el de leer, leer y leer. Y les recuerdo la frase del poeta-bibliotecario por antonomasia, el argentino Jorge Luis Borges: «Me siento orgulloso de los libros leídos, más que de mis libros publicados». Y, por supuesto, se debe escribir y escribir. No pensar lo que se desea narrar, sino ponerse frente del teclado y escribir lo que se piensa.

Pongo de ejemplo al Premio Nobel Mario Vargas Llosa (Perú, 1936), quien ganó sus primeros premios internacionales a temprana edad. Y ahora, en el 2019, publica su novela histórica sobre Guatemala de 1951-1954 y las repercusiones actuales en los últimos treinta años de ignominias vividas por Centroamérica. Su Título es «Tiempos Recios» (Editorial Alfaguara, Madrid, 2019).

Siempre me llamó la atención la narrativa de este Nobel de Literatura. En su vida ciudadana es un exponente de ideas ultra liberales, y calificado como gran individualista. Sin embargo sus obras las orienta hacia temáticas sociales realistas relacionadas con el historial trágico arrastrado al siglo XXI hacia nuestros países.

Otro ejemplo de sus novelas es «La Fiesta del Chivo», narrativa sobre la satrapía de Leonidas Trujillo, a quien sus arrogancias enfermizas lo llevaron a bautizar la capital de República Dominicana como Ciudad Trujillo. Además, el sátrapa tuvo mucho que ver con lo ocurrido en Guatemala (1954), y las repercusiones actuales centradas en las desigualdades conocidas.

Hay una novela anterior del Nobel peruano: «El Sueño del Celta». Trata del negocio y cacería europea en África para establecer el mercado de esclavos que necesitaban los países en búsqueda de su desarrollo. Y su misma novela autobiográfica «La Ciudad y los Perros» (premiada en España, a sus 25 años), una obra social sobre los adolescentes «light» de la burguesía peruana.

«Tiempos Recios» se refiere a la invasión que sufrió Guatemala cuando Juan Jacobo Árbenz (gobernante de1951-54) dio continuidad a las reformas sociales iniciadas por el mejor presidente que ha tenido ese país, el educador y filósofo Juan José Arévalo (gobernó en 1945 a 1951). El gran pecado de ambos fue proponerse una reforma agraria que afectaría el dominio feudal ejercido por la empresa United Fruit Company, que con el banano y su infraestructura había convertido un gran imperio en Centroamérica. Por eso, en esa época, éramos considerados como «repúblicas bananeras». Espero no lo sigamos siendo con similares modalidades.

Además de Arévalo y Árbenz, el Nobel peruano agrega dos personajes inteligentes y perversos, Samuel Zemurray, de Nueva Orleans, conocido como «Hombre Banano», gerente de dicha empresa; y el publicista de Nueva York Edward Barneys, artífice de las manipulaciones políticas que dieron origen a la invasión a Guatemala, con mercenarios entrenados en Honduras y Nicaragua, dirigidos por el coronel guatemalteco Carlos Castillo Armas. A Barneys se le ocurrió que para deshacerse de las ideas modernizantes de Arévalo y Árbenz había que inventarse el peligro comunista que estos representaban, pese a ser declarados anticomunistas; pero sus gobiernos parecían poner el peligro los privilegios que le concedían los dictadores a la United. Según la prensa norteamericana de la época el gobierno de Árbenz ponía en peligro a los EUA, por su cercanía a Washington, y a dos horas del Canal de Panamá, en esa época propiedad norteamericana.

La paradoja fue que Árbenz y Arévalo tenían como modelo para Guatemala la democracia de los EUA, sacarla del feudalismo y de las injusticias que sufrían los trabajadores del banano carentes de los mínimos derechos. Aunque Costa Rica se salvó de esas dictaduras impuestas por la United, y sus socios de la geopolítica; su dominio se basaba en sostener un modelo feudal en las bananeras. Se describe en la novela testimonial «Mamita Yunai» (1940), del costarricense Carlos Luis Fallas.

«Tiempos Recios» se adentra a la histórica tragedia de Guatemala de 1954, que culminó años después en genocidios que golpearon a toda Centroamérica, y cuyos efectos aun se viven manifestadas en emigraciones dramáticas, desempleo e inequidades sin límites. Un dato interesante que agrega Vargas Llosa es el papel que juega la salvadoreña, esposa del derrotado Jacobo Árbenz, a quien tenía como asesora, «una talentosa, adinerada y culta salvadoreña, educada en los EUA: María Cristina Vilanova, de las famosas catorce familias», dice. Ella también aspiraba, como Arévalo y su marido, al modelo de democracia similar a los Estados Unidos.

Samuel Zemurray, como alto ejecutivo de la United Fruit Company, conocido como «Banano man», contrata al hábil y manipulador publicista (Edward Bernays), para evitar que en Guatemala se realizara una reforma agraria que perjudicaría al imperio bananero.

Para lograr esos fines Bernays propuso, una campaña mediática que evitaría la pérdida de los privilegios de «Mamita Yunai», incluyendo su poder para imponer las dictaduras militares en Centroamérica. De modo que promovió en la gran prensa norteamericana que Guatemala había caído «en las garras de las grandes potencias comunistas». Vargas Llosa hace un registro magistral de los personajes reales Barneys y Zemurray, quienes triunfaron en sus intenciones perversas. Para ello organizaron la invasión a Guatemala desde Honduras y Nicaragua, con sus gobiernos títeres, Lozano y Somoza, protagonistas necesarios para apoyar la invasión.

Barneys, empleado de Zemurray, manipuló a los periódicos progresistas y prestigiosos de los EUA. «Si lo hacemos en periódicos conservadores no van a creernos», decía. Y creó la histeria mediática en las alturas políticas de los Estados Unidos.

El otro personaje ya mencionado es el militar guatemalteco reclutado para dirigir la invasión. Este, a la vez fue asesinado por sus promotores por desviarse de las políticas corruptas. La gloria del coronel Carlos Castillo Armas solo duró cuatro años. Impuesto como presidente fue asesinado en la casa presidencial de Guatemala por los organizadores de la patraña.

La guillotina cayó sobre Centroamérica: genocidios, desempleo, injusticias desde el poder; que ahora repercute en desempleo y caravanas de sobrevivencia. Además, Vargas Llosa demuestra que las «fake news», no son nada nuevas.

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  • 10 noviembre, 2019 / Opinión de Manlio Argueta  (SÉPTIMO SENTIDO)

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