Opinión desde allá

por Evelyn Galindo-Doucette, Meridiano 89 oeste

 

Évelyn Galindo-Doucette Evelyn Galindo-Doucette
Investigadora y escritora radicada entre Madison, Wisconsin, y San Salvador

El Panóptico en la era Covid

Foucault describe al prisionero de un panóptico como el receptor de una vigilancia asimétrica: «Se le ve, pero no se ve; es un objeto de información, nunca un sujeto en comunicación».

Aprendí sobre el panóptico de Foucault por primera vez en una clase de la Universidad. En ese momento tenía el lujo de tomarlo como nada más que una teoría interesante. La noción de que la arquitectura podía funcionar como metáfora de los sistemas modernos de poder, conocimiento y orden era fascinante, pero ultimamente como profesora y en mis intentos de trabajar con otros profesores para negociar las condiciones de trabajo con la junta directiva durante una crisis de salud global, he vuelto al panóptico como una metáfora útil para entender cómo los directores ejercen poder al manejar la comunicación entre los trabajadores. El panóptico es un modelo de construcción institucional y un sistema de control diseñado por el filósofo y teórico social inglés Jeremy Bentham en el siglo XVIII. El concepto del diseño es permitir que todos los presos de una institución sean observados por un solo guardia de seguridad, sin que los prisioneros sepan si están siendo observados. Si bien es físicamente imposible que un solo guardia observe todas las celdas a la vez, el hecho de que los prisioneros no saben cuándo están siendo vigilados los motiva a actuar como si los estuvieran vigilando en todo momento. Por lo tanto, los reclusos se ven efectivamente obligados a regular su propio comportamiento.

La configuración básica del panóptico de Bentham es la siguiente: hay una torre central rodeada de celdas. En la torre central está el vigilante. En las celdas hay prisioneros, o trabajadores, o niños, según el uso del edificio. La torre emite una luz brillante para que el vigilante pueda ver a todos en las celdas. Sin embargo, las personas en las celdas no pueden ver al vigilante y, por lo tanto, deben asumir que siempre están bajo observación. Los prisioneros nunca se comunican. El vigilante controla la circulación de información y de conocimiento. Como obra de arquitectura, el panóptico permite que un vigilante observe a los ocupantes sin que los ocupantes sepan si están siendo observados o no. Como metáfora, el panóptico sirve como una forma de comprender las tendencias de vigilancia de las sociedades disciplinarias.

El panóptico de Jeremy Bentham fue originalmente idea de su hermano. Su hermano Samuel trabajaba en Rusia en una finca en Krichev y tenía una fuerza laboral poco calificada, por lo que organizó a su fuerza laboral en un círculo alrededor de su escritorio central para poder vigilar lo que todos hacían en cada momento. Bentham fue a visitar a su hermano a fines de la década de 1780 y decidió que el arreglo centralizado podría aplicarse a una variedad de situaciones, no solo a prisiones, sino a fábricas, escuelas y hospitales.

El filósofo francés Michel Foucault revitalizó el interés por el panóptico en su libro de 1975 «Disciplina y castigo». Foucault usó el panóptico como una forma de ilustrar la proclividad de las sociedades disciplinarias a subyugar a sus ciudadanos. Foucault describe al prisionero de un panóptico como el receptor de una vigilancia asimétrica: «Se le ve, pero no se ve; es un objeto de información, nunca un sujeto en comunicación».

La forma principal en que la junta escolar se comunica con los empleados es a través de un modelo de comunicación unidireccional similar al panóptico. En gran parte, recibimos encuestas para llenar en formularios de Google en lugar de oportunidades para dialogar y de conversar con otros trabajadores. Inicialmente, parecía que las encuestas eran una invitación a los trabajadores a aportar ideas e inquietudes, pero esta tecnología se ha convertido en un método para controlar la información y de silenciar a los empleados.

Con todo, los profesores hemos llenado decenas de encuestas desde marzo. Nos preguntan sobre problemas que vemos en los procesos de limpieza, para desinfectar las clases, el uso de mascarillas y la filtración del aire en las aulas. También hemos escrito decenas de cartas sobre las mismas condiciones de trabajo. La administración protege los datos sin permitirnos un consenso colectivo. Mientras tanto, el panóptico está lleno de trabajadores. La torre emite una luz brillante para que el vigilante pueda ver a todos en las celdas. Sin embargo, desde las celdas no podemos ver al vigilante ni comunicarnos con nadie más.

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  • 13 septiembre, 2020 / Opinión desde allá de Evelyn Galindo-Doucette  (SÉPTIMO SENTIDO)

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