La mítica plaza de los encantadores de serpientes se resiste al orden tarifario

Tarifa. La decisión fue tomada recientemente por el gobernador de la ciudad tras constatar la multiplicación de las quejas de los turistas.

Las autoridades de la ciudad turística de Marrakech han decidido poner orden en la mítica plaza de Yemaa el Fna y obligar a la exhibición pública de precios de los encantadores de serpientes, tatuadoras, adivinadoras y todas las profesiones que pululan en esta anárquica explanada.

Pero los «proveedores de servicios» de la plaza no acaban de entender esta medida disciplinaria.

La decisión fue tomada recientemente por el wali (gobernador) de la ciudad ocre tras constatar la multiplicación de las quejas de los turistas por las redes sociales sobre las malas experiencias, los abusos y los timos que sufren allí.

El incidente que motivó las nuevas medidas fue una turista que denunció a un encantador de serpientes en la plaza por exigirle 450 dirhams (unos 45 euros) por una simple foto con el ofidio colgado del cuello. La denuncia se hizo viral y fue comentada en el mundo entero.

En los alrededores de la plaza aún no se ven exhibidas las tarifas y, de momento, son solo objeto de discusión entre profesionales y vecinos de la zona que se preguntan sobre si será factible imponer el orden a un lugar cuya naturaleza es el desorden.

Comerciantes. Encantadores de serpientes exigen más de la tarifa y han llegado a cobrar a los turistas 45 euros por fotografía.

Declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO en 2008 gracias a la labor del escritor español Juan Goytisolo, esta plaza fue en el siglo XII un lugar de exhibición de ejércitos antes de pasar a ser en el siglo XVI un zoco comercial.

Esta particular «corte de los milagros» cobra su encanto por el variopinto estilo de oficios que acoge, sobre todo cuando llega la noche y los humos de los puestos de comida conviven con el constante ambiente de chalanería y trapicheo donde no faltan toda suerte de pícaros.

Encantadores de serpientes, adiestradores de monos, aguadores tradicionales, danzantes travestidos, músicos gnawa y tatuadoras de la henna ofrecen sus servicios a cambio de una contrapartida que depende de la voluntad de cada cliente.

Mohamed, un veterano encantador de serpientes, defiende la importancia del entretenimiento que ofrece con su trabajo, y el dinero que ganan como recompensa a la peligrosidad que supone su oficio.

«Dependemos de la generosidad de los clientes. Somos un grupo de personas que arriesgamos la vida para ofrecer un espectáculo que entretiene a la gente», cuenta a Efe Mohamed, mientras explica los viajes que realizan por el desierto en las regiones del sur y sureste del país en busca de reptiles.

“Es una plaza única en el mundo, pero desgraciadamente hay unos personajes que empiezan desaparecer, como el cuentacuentos”.

Debajo de una sombrilla, Mohamed y sus compañeros esperan a que se acerquen turistas para comenzar su espectáculo: mientras el encantador realiza arriesgadas maniobras con una cobra, el resto de compañeros tocan al son de panderos y mizmar melodías para hipnotizar al ofidio.

Simultáneamente, algunos compañeros de Mohamed se acercan con otras serpientes, generalmente no venenosas, para animar a los espectadores a tomarse fotos con el reptil al cuello, una de las fotos que más reclaman los turistas.

Pero cuidado: todo el grupo vigila siempre la presencia de celulares o cámaras de «intrusos» que graben el espectáculo sin pagar, pues todo el mundo tiene que pasar por caja, y hasta los periodistas no escapan al negocio si quieren conseguir imágenes.

«Constituimos el espíritu mismo de esta plaza», dijo a Efe Hakim, otro encantador de serpientes, mientras discutía las nuevas medidas sobre la exhibición de tarifas con otros profesionales.

A pocos metros de los encantadores de serpientes, los maestros de monos y las tatuadoras de la henna también expresan sus reticencias sobre las nuevas medidas.

Plaza Yemaa. Encantadores de serpientes, adiestradores de monos, aguadores tradicionales, danzantes travestidos, músicos gnawa y tatuadoras de la henna ofrecen sus servicios.

«No exageramos en los precios, pero si alguna tatuadora se pasa, la turista puede recurrir a la Brigada de Turismo en la plaza, que interviene para devolver el dinero a la interesada, y se resuelve el problema», explicó a Efe Jadiya, que ejerce de tatuadora en la plaza desde hace cinco años.

Con la cara tapada –forma a la que recurren esas mujeres para evitar que sus fotos recorran el mundo y que sean estigmatizadas en sus barrios– Jadiya subrayó que una comisión formada por las autoridades locales les visitó recientemente para anunciarles las nuevas medidas y exhortarlos a descubrirse la cara para que sean reconocidas por los turistas en caso de timos.

El responsable de Comunicación en el Consejo Regional de Turismo (CRT) en Marrakech, Abdellatif Abouricha, explicó a Efe que la instauración de las nuevas medidas irá por etapas.

«El turista tiene derecho a conocer las tarifas, y hay turistas que no saben regatear. Tenemos en Marrakech una buena reputación que hay que mantener», señaló.

Marrakech recibe a 2.6 turistas al año, con un aumento del 6 %, indicó Abouricha, quien añadió que el objetivo es alcanzar 5 millones de turistas.

Queda por ver cómo se puede compaginar entre la exhibición de precios y el mantenimiento del espíritu de este lugar.

«Es una plaza única en el mundo, pero desgraciadamente hay unos personajes que empiezan desaparecer, como el cuentacuentos«, lamentó un profesional de Turismo, que añadió: «No por nada Goytisolo propuso destinar un salario a los personajes de Yamaa el Fna«.

Mohamed VI, veinte años de un reinado que ha cambiado Marruecos

Mohamed VI

A Mohamed VI comenzaron llamándolo «el rey de los pobres», pero tras 20 años en el trono y una fortuna superior a los 2,000 millones de dólares, tiene una imagen de «rey empresario».

El joven monarca que se daba baños de masas con su pueblo más humilde ha ido virando hacia una posición distante. Su vida personal se ha vuelto un secreto, nadie sabe con certeza si sigue casado. Han dicho de él que está enfermo o cansado de sus obligaciones, pero todo son rumores. El Palacio Real y su entorno solo contestan con el silencio.

Mohamed VI ascendió al trono con 35 años, el 30 de julio de 1999. La sombra de su padre, Hasán II, una personalidad autoritaria que superó dos golpes de Estado y ejerció una represión implacable contra sus oponentes, sobrevolaba por encima del joven rey, que pronto supo poner distancias.

Fue en los primeros años cuando el monarca dio los pasos más audaces por la modernización de Marruecos: un nuevo Código de Familia, mucho más favorable para las mujeres, un proceso de reconciliación con las víctimas de la represión y una libertad de prensa antes nunca sentida.

Pero el atentado terrorista múltiple perpetrado en 2003 por 12 suicidas que mataron a más de 20 personas en distintos puntos de Casablanca (la mayoría en la «Casa de España») supuso el fin de la época aperturista y una apuesta por la seguridad y el desarrollo económico.

***

UNA ECONOMÍA EMERGENTE PERO INSUFICIENTE

A diferencia de su padre, que jugó con cierto éxito a la política exterior, Mohamed VI se volcó en las cuestiones internas, condicionadas por la falta de recursos naturales propios. Apostó entonces por el turismo (con 12 millones de visitantes anuales, es actualmente el primer destino africano), la agricultura, la industria automovilística y, sobre todo, por el desarrollo de unas infraestructuras que iban a cambiar el país: una extensa red de autopistas, aeropuertos modernizados, un tren de alta velocidad único en África y, la joya de la corona, el puerto de Tanger Med, inaugurado en 2007, que en solo 10 años se convirtió en el mayor de África en tráfico de contenedores.

Según explica a Efe el presidente de la Confederación General de Empresas Marroquíes, Salaheddine Mezouar, con Mohamed VI «el país ha aprovechado sus ventajas estratégicas para atraer inversión y desarrollar su economía y su sociedad. El cambio ha venido acompañado con más apertura: más acuerdos comerciales, integración en la cadena de valor económica mundial, y todo acompañado por una visión de desarrollo industrial».

Uno de los ejes de esta estrategia ha sido el desarrollo preferente del eje atlántico que va desde Tánger hasta Casablanca: en este «Marruecos útil» se ha concentrado el esfuerzo en infraestructuras y desarrollo, en detrimento del interior del país, relegado en inversiones y en todos los indicadores, lo que ha creado un Marruecos de dos velocidades.

El PIB del país ha ido creciendo de forma ininterrumpida durante los últimos 20 años, aunque siempre por debajo del 4 % anual. Según el FMI, esto es insuficiente para considerarlo un país emergente y, sobre todo, para crear empleo: de los 200,000 jóvenes que anualmente han llegado al mercado de trabajo en la última década, solo una cuarta parte ha encontrado empleo. En consecuencia, hay un desempleo juvenil crónico en la ciudad superior al 25 %.

Esto explica en gran parte que el reinado de Mohamed VI no haya logrado acabar con la pobreza, que según cifras oficiales afecta a más de cuatro millones de marroquíes (un millón de ellos en pobreza extrema). Solo un 46 % de la población nacional tiene algún tipo de cobertura médica, y solo un 26 % de los mayores de 60 años cuenta con una pensión de jubilación.

El economista Fouad Abdelmoumni es muy crítico con el modelo de desarrollo: «Tras pasar por la escolarización, la urbanización y la apertura al mundo, la población esperaba una revolución también en su nivel de vida, pero el Estado no les da una respuesta, ni siquiera en lo mínimo».

Esto explica la conflictividad social, cada vez más frecuente en las calles de Marruecos, protagonizada por licenciados en paro, médicos y maestros en prácticas o trabajadores de minas cerradas, por citar los más recientes. El Gobierno no siempre las tolera. A veces opta por la vía represiva, como en el caso de la región del Rif, donde las revueltas por la marginación histórica de la zona acabaron con una represión que llevó a la cárcel a cientos de personas.

Dos décadas. El reinado de Mohamed VI ha tenido sus aciertos y desaciertos, según analistas. Pese a que han existido avances en el desarrollo de Marruecos, la desigualdad persiste en el país.

***

UN VAIVÉN POLÍTICO

El tratamiento de la crisis del Rif es indicativo del cambio de la política en los últimos años. Las protestas surgieron de un movimiento espontáneo bautizado com Hirak Chaabi (movimiento popular), que consiguió sacar a la calle a decenas de miles de personas antes de que el Gobierno decidiera cortar cualquier manifestación. Los partidos políticos tradicionales no tuvieron ningún protagonismo, ni para alimentar las protestas ni para frenarlas.

De los cientos de rifeños arrestados, juzgados y condenados a duras penas de cárcel, el rey indultó a la mayor parte de ellos en varias tandas, corrigiendo así la dureza mostrada por los tribunales y dejando claro que él tiene el dominio de los tiempos políticos y judiciales.

El paisaje político marroquí ha cambiado mucho a lo largo del reinado de Mohamed VI. La clase política del siglo XX, muy desacreditada por sus continuas concesiones a una monarquía que se ha guardado una gran parte del Poder Ejecutivo (además del religioso, militar, policial y diplomático), fue perdiendo popularidad e influencia. El único que creció en estos años fue el islamista Partido Justicia y Desarrollo, una formación conservadora en lo religioso y lo político y levemente reformista en lo social.

La primavera árabe que derrumbó regímenes en Túnez, Egipto y Libia no golpeó a Marruecos de la misma manera, pero se dejó sentir. Las calles se llenaron en febrero de 2011, pero los manifestantes marroquíes no aspiraban a derrocar al régimen, sino a reformarlo. El monarca, en un inteligente movimiento táctico, promovió una reforma constitucional que desinfló las protestas y convocó elecciones que ganó el PJD, aunque necesitó aliarse con cuatro partidos más para gobernar.

La inexperiencia del PJD, su cohabitación en el Gobierno con partidos hostiles y las continuas fricciones con el Palacio hicieron fracasar el proyecto islamista «light», y con el paso de los años quedó en evidencia que la nueva Constitución no había cambiado el eje del poder: el rey, apoyado en un núcleo duro de consejeros elegidos por él mismo, seguía tomando decisiones cruciales sin escuchar a su Gobierno, como la participación en la guerra del Yemen o la restauración del servicio militar.

Por otra parte, Mohamed VI ha sabido interpretar las prioridades de Europa, de la que Marruecos siempre ha dependido económicamente. Marruecos es gendarme de la frontera del sur conteniendo la emigración (89,000 salidas interceptadas en 2018), y ha cooperado estrechamente en materia antiterrorista, lo que servido para vigilar a yihadistas de origen marroquí. Con estas dos bazas, y el ofrecimiento de un entorno seguro para las inversiones, Marruecos ha sabido hacerse perdonar el déficit democrático.

“Si el rey tuviera una visión a largo plazo –reflexiona el economista Fouad Abdelmoumni–, conllevaría aceptar compartir el poder y la riqueza, aceptar una verdadera alternancia en el poder, la separación del rey y la fortuna, el fin de la sacralidad del monarca y la revisión de dónde estamos invirtiendo toda nuestra sangre: en el costoso Sahara, la militarización y el cierre de las fronteras con Argelia. Pero las élites marroquíes son incapaces de ver más allá de sus narices”.

***

LOS DERECHOS HUMANOS

Los que ven el vaso medio lleno siempre dicen que Mohamed VI ha acabado con las ignominias del pasado: los desaparecidos, las cárceles secretas o las torturas sistemáticas, atrocidades que marcaron la imagen exterior del país en la época de Hasán II.

Comenzó su reinado liberando al histórico izquierdista Abraham Serfaty y a la familia Oufkir. También permitió una libertad de prensa inédita en el país, que incluían atrevidas investigaciones sobre su fortuna cada vez más abultada (en 2014, el rey acumulaba 2,100 millones de dólares, según el listado de Forbes).

La tortura comenzó a ser un hecho excepcional, según los organismos independientes pro derechos humanos y las manifestaciones sin intervención policial pasaron a ser moneda corriente (con la excepción del Sahara Occidental). Pero junto a eso, los partidos y cualquier otra organización tenían prohibido cuestionar los poderes del monarca, criticar la política militar, protestar por el rumbo diplomático o discrepar de la versión oficial del islam.

Una vez pasada la fiebre de la primavera árabe, el país entró en conflictos constantes con las organizaciones internacionales pro derechos humanos (Amnesty, Human Rights Watch o Reporteros Sin Fronteras), cuyos informes contestaba de forma sistemática, mientras promovía las visitas de relatores de la ONU, pero siempre con una agenda previamente pactada con el Gobierno.

La crisis del Rif (2016-2017) supuso un grado más en la represión: tras la detención de toda la cúpula del movimiento «Hirak», en su gran mayoría sin delitos violentos pero acusados de poner en peligro «la seguridad del Estado», la policía prohibió todo tipo de manifestación y extendió su persecución hasta las redes sociales, llegando a detener y juzgar a jóvenes por meros comentarios en Facebook, incluso a menores de edad.

Sin embargo, para la presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos, Amina Bouayach, el país ha tomado «la opción en favor de los derechos humanos, que es irreversible y está consolidada en el plano legislativo y la creación de mecanismos institucionales». Según ella, los jueces nunca actúan contra la persona, sino en respuesta a unos hechos, y si hay leyes consideradas injustas, existen procedimientos para cambiarlas como en todo estado de derecho.

El balance del reinado de Mohamed VI se presta a análisis contradictorios. El Marruecos de 2019 ya poco se parece al que el rey heredó en 1999.

«Si el rey tuviera una visión a largo plazo –reflexiona el economista Fouad Abdelmoumni–, conllevaría aceptar compartir el poder y la riqueza, aceptar una verdadera alternancia en el poder, la separación del rey y la fortuna, el fin de la sacralidad del monarca y la revisión de dónde estamos invirtiendo toda nuestra sangre: en el costoso Sahara, la militarización y el cierre de las fronteras con Argelia. Pero las élites marroquíes son incapaces de ver más allá de sus narices», lamenta.

Escuchando al jefe de la patronal, es como si hablara de otro país: «Marruecos ha hecho muchas reformas fundamentales para adaptarse al mundo actual, un mundo abierto y globalizado donde son fundamentales el respeto a los derechos humanos y el papel de la mujer. El Marruecos de 2019 no es el del siglo pasado. Hemos cambiado por completo: ahora hay apertura, tolerancia y una lucha contra el extremismo, valores todos fundamentales en un mundo que se mueve».

Mohamed VI

Inmigrantes desconcertados por nuevos poderes para deportar

Nuevas normas. Estas permiten a los funcionarios del servicio de inmigración deportar a toda persona que lleva en el país menos de dos años.

Las nuevas medidas para facilitar las deportaciones tienen en ascuas a las comunidades de inmigrantes y los abogados les recomiendan que reúnan toda la documentación posible –comprobantes de pagos, contratos de alquiler de viviendas e identificaciones de gimnasios– para demostrar que han vivido en Estados Unidos.

La incertidumbre acerca de qué impacto tendrán estas medias genera confusión y hace que resulte más difícil dar asesoría a los inmigrantes sin permiso de residencia. Abogados y organizaciones de activistas a veces hacen recomendaciones contradictorias acerca de si conviene tener siempre encima esos documentos.

Las nuevas normas permiten a los funcionarios del servicio de inmigración deportar a toda persona que lleva en el país menos de dos años. Actualmente las autoridades solo pueden ejercer esas atribuciones a una distancia de hasta 160 kilómetros (100 millas) de la frontera con México y con personas que llevan menos de dos semanas en el país.

Detractores de esta política dicen que envalentonará a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para que la emprendan indiscriminadamente contra los inmigrantes, privándolos de llevar sus casos ante un juez o de consultas con abogados. Se calcula que unos 300,000 inmigrantes sin permiso de residencia podrían ser afectados por esta medida, según estimados del Instituto de Políticas sobre Inmigración.

Los abogados comenzaron a recomendar inmediatamente a los inmigrantes que reuniesen documentos para demostrar que llevan al menos dos años en el país, cualquier papel que compruebe una presencia continua en Estados Unidos. Pero no deben llevarlos consigo necesariamente.

«Estamos operando a ciegas en este momento», dijo David Leopold, abogado de inmigración de Cleveland.

Por años, organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han venido diciendo a la gente sin un estatus inmigratorio legal que no lleven consigo identificaciones con su país de origen, porque eso podría perjudicarlos. Pero al no tener la posibilidad de acudir a los tribunales, abundan los interrogantes.

«Deben llevar consigo una cantidad limitada de papeles», dice la abogada de inmigración de Houston Mana Yagani, «yo les recomendaría que tengan una copia de todo en la oficina de un abogado y en la casa de un amigo de confianza».

Otros, sin embargo, insisten en el viejo adagio de que no digan nada ni lleven nada consigo.

«No tengas nada contigo y haz uso de tu derecho a guardar silencio», dijo la activista de Chicago Rosi Carrasco.

El Centro Nacional de Justicia para el Inmigrante, con sede en Chicago, alienta a los inmigrantes a que tengan un plan, que conserven sus documentos en un sitio céntrico y que les den acceso a ellos a amigos de confianza. También que hagan planes para que alguien recoja a sus hijos en la escuela en caso de una emergencia.

***

Incertidumbre

La expansión de los poderes de las autoridades inmigratorias, que seguramente va a ser resistida en los tribunales, ya plantea numerosos interrogantes.

Hay quienes dicen que las nuevas reglas dan a los agentes de la policía inmigratoria (ICE, por sus siglas en inglés) piedra libre para que hagan lo que quieran. Mencionan el ejemplo de lo sucedido hace semanas en Kansas City, donde agentes de inmigración que trataban de arrestar a un mexicano rompieron los vidrios de un auto y lo sacaron por la fuerza frente a su novia y a sus dos hijos pequeños. Fue deportado rápidamente.

También mencionan el caso de un ciudadano estadounidense de 18 años, de Dallas, que estuvo preso más de tres semanas tras ser detenido en un puesto de control en el que los agentes hacían uso de su derecho a deportar prestamente extranjeros sin permiso de residencia. Fue detenido bajo sospecha de estar en el país ilegalmente.

La Unión de Libertades Civiles (ACLU) dijo que acudirá a los tribunales, lo mismo que el Consejo Americano de Inmigración, que sostuvo que la expansión de esos poderes compromete el debido proceso.

El gobierno de Donald Trump aduce que las deportaciones rápidas son una forma de hacer frente a la escasez de lugar para detener inmigrantes en medio de una ola de llegada de centroamericanos. La aceleración de las deportaciones se suma a otras medidas recientes, incluidas nuevas restricciones a los pedidos de asilo y obligar a que la gente espere en México la tramitación de sus solicitudes de asilo.

Deportaciones. La administración Trump asegura que las deportaciones rápidas son una forma de hacer frente a la escasez de lugares para detener inmigrantes.

El director interino del ICE Matthew Albence dijo que la ampliación de poderes para deportar «es una herramienta importante para expulsar extranjeros ilegales y aliviar la escasez de recursos que enfrenta el ICE en relación con el espacio para detenciones y los tribunales de inmigración», según un memo que envió al personal del organismo.

Albence afirmó que era vital que se apliquen los nuevos poderes de una forma consistente y bien documentada. Indicó que los agentes deberán recibir capacitación adicional antes de ejercer esa autoridad.

Por ahora, Antonio Gutiérrez, de 30 años, tiene listos planes de emergencia y contrató a un abogado. Lleva casi 20 años viviendo en el país sin permiso.

Gutiérrez cruzó la frontera ilegalmente desde México cuando tenía 11 años. No pudo acogerse al programa del gobierno de Barack Obama que cobijó a los jóvenes que fueron traídos de niños a Estados Unidos y que no tienen permiso de residencia porque en una ocasión fue acusado de manejar en estado de ebriedad.

Reunió sus papeles, incluidas cartas de conocidos y todo lo referido a su solicitud rechazada de acogerse al programa DACA de Obama, y los tiene en un lugar seguro en su casa. Otros miembros de su familia han podido regularizar su situación inmigratoria, pero él no.

«Organizarme me da una cierta seguridad», expresó.

Los activistas difieren acerca de si es importante tener los documentos con uno todo el tiempo. Para algunos, es más importante hablar con un abogado y entender cuáles son sus derechos.

Esto es particularmente difícil ya que la gran mayoría de los inmigrantes no tienen abogados. Solo el 14 % de los inmigrantes que son arrestados se presenta con un abogado cuando va a los tribunales, de acuerdo con un estudio de 2016 del Consejo Americano de Inmigración.

«No queremos crear alarmas innecesarias», dijo Daniel Sharp, director de asuntos legales del Centro de Recursos Centroamericano de Los Ángeles. «Nuestra primera recomendación para todo el mundo es que se informen, que hagan una consulta legal y comprendan que pueden guardar silencio en lugar de llevar consigo una pila de papeles».

Un sector del poder económico bloquea la paz en Colombia

Rodrigo Londoño, Líder de las FARC

Tres años después de la firma del acuerdo de paz, Rodrigo Londoño destaca de ese periodo, en una extensa entrevista con Efe, que fue un «error político» presentarse a las elecciones legislativas de 2018, en las que su partido, la Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia (FARC), cosechó apenas 55,000 votos.

También lamenta que quienes retomaron las armas y crearon disidencias lo hicieron movidos por «la plata fácil» y que Luciano Marín Arango, alias «Iván Márquez»; y Seuxis Pausias Hernández, alias «Jesús Santrich«, quedaran fuera «de la construcción de la paz» y se encuentren en paradero desconocido.

En la firma del acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 usted dijo: «Que la palabra sea la única arma de los colombianos». ¿Qué balance hace del cambio de las botas por los votos?

El balance es bien complejo, porque tiene su parte positiva, logramos terminar un conflicto que llevaba más de 50 años; desafortunadamente, no logramos la paz completa y, desafortunadamente, todavía queda un sector de la clase dirigente de este país que quiere impedir que la palabra se escuche, que hace oídos sordos a la palabra y que todavía quiere usar la violencia como la forma de dirimir conflictos, y la violencia como un instrumento de la política en Colombia.

¿Qué cree que mueve a ese sector que está en contra del proceso de paz?

El poder económico.

¿El poder económico no quiere la paz de Colombia?

No todo, un sector; porque no es todo el sector, toda la clase económica y dirigente del país. Gracias a que un sector de la clase dirigente abrió las compuertas, abrió ese espacio para llegar al acuerdo que llegamos. Hicimos varios intentos y fue en el de (el expresidente Juan Manuel) Santos en que lo logramos.

Antes no, porque ese sector nunca había abierto la compuerta. Esta vez la abrieron pero quedó un pequeño sector que no quiso, que se quiere mantener ahí porque los acuerdos son la letra pero también el espíritu. Hay que entender el espíritu que acompaña a esa letra y que ese sector no ha querido asimilar.

La pregunta que me hago es: ¿el presidente (Iván) Duque y su partido habrán estudiado estos acuerdos, los habrán estudiado en su letra y en su espíritu? Porque a estos acuerdos los acompañó un espíritu. Fue un pulso muy duro con ese sector de la clase dirigente que asumió y que dio esa apertura, esa posibilidad.

El acuerdo se hizo con el expresidente Santos. Hoy hay un presidente de un signo muy distinto, ¿confía en el presidente Duque para llevar adelante la paz?

El problema con el presidente Duque es que está representando un partido que ha levantado las banderas de ese sector que se opone a los acuerdos, que se opone a la reconciliación sobre la base de lo que acordamos en La Habana: sobre la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. A eso le tiene mucho miedo.

Desde el principio he dicho que es el presidente de los colombianos, él ya no puede ser el presidente de un partido político, él tiene que recoger el sentir de los colombianos y espero que reflexione y no siga en ese camino al que lo están conduciendo los sectores más poderosos de ese partido.

Dicho de otro modo, ¿espera que el presidente Duque haga un cambio de 180 grados con respecto a la paz?

Que recoja el clamor de la gente, que asuma un acuerdo que hizo un grupo insurgente como las FARC con el Estado colombiano. Un acuerdo que ya no es de las FARC, que la mayoría de los colombianos han asumido como suyo. La reflexión que debería hacer él es que en ese acuerdo están las bases mínimas para que comencemos a construir la Colombia que cada uno piensa, pero en paz, sin la violencia.

¿Cómo ha observado la respuesta de la ciudadanía frente a sus propuestas en la política legal, esperaban más apoyo? Por ejemplo, en las elecciones al Senado obtuvieron unos 55,000 votos.

Lo primero, fue un error nuestro político, habernos lanzado a la campaña electoral de la forma en que nos lanzamos y en unas condiciones sumamente complejas. Estamos recién nacidos a la política abierta, estamos aprendiendo, pero además lo estamos haciendo sin haber cambiado las normas de juego que están en los acuerdos; aquí, salvo el punto sobre la reforma política, prácticamente no se ha cumplido ninguno. Estaba el estatuto de oposición que la Constitución del 91 lo había ordenado y es gracias al acuerdo de paz que se logra establecer. Del resto, las reglas de juego siguen siendo las mismas que impiden a cualquier sector alternativo llegar a posiciones de poder.

Para mí fue un error gravísimo y me parece que el resultado no refleja (la situación actual). Estábamos comenzando a insurgir en la vida política legal del país; y yo creo que ahora que hemos ido avanzando y hemos ido a más sectores explicando a la gente nuestro proyecto, mucha gente ha cambiado de forma de llegar.

Pero sigue habiendo, y se ve en las encuestas, un rechazo no hacia la paz, sino hacia las propuestas del partido FARC.

Creo que venimos haciendo una experiencia interesante en el Congreso, se viene haciendo un trabajo. No teníamos ningún conocimiento de cómo funciona (el Congreso) que es una maquinaria política para poder estar inmersa en ella. Creo que este primer año ha permitido conocerla, pero también llegar a muchos sectores con propuestas políticas, hemos hecho varios debates de control muy importantes, se han planteado iniciativas importantes y ahora comienza una nueva legislatura que nos va a traer mayores beneficios políticos.

Ustedes han tenido este año 10 congresistas.

Nueve (Por el encarcelamiento de «Jesús Santrich«).

Nueve, pero en este primer año apenas han presentado propuestas de ley, ¿a qué obedece eso, están aprendiendo o tomando el pulso?

Tengo entendido que se han presentado algunas, pero no tengo aquí bien claro (el caso). Por ejemplo, Sandra (Ramírez) viene trabajando el tema de carreteras terciarias (rurales), es un tema muy interesante para el campo colombiano.

Un elemento muy interesante en este escenario político es que no somos ya los nueve compañeros nuestros allá representándonos, sino que somos 40 y pico de senadores que más o menos coincidimos con el objetivo de consolidar la paz en Colombia.

¿Ustedes aspiran a conformar un bloque o a hacer parte de un bloque alternativo en que haya fuerzas de izquierda, de centro-izquierda o verdes?

Estamos trabajando en eso y no ha sido fácil.

¿Han notado muchas reticencias en fuerzas política propaz hacia ustedes?

Hay de todo un poquito, hay oportunismo político. Hay gente que tiene un discurso de paz, pero cuando se va a concretar se ve que en la práctica es otra cosa distinta. Pero esa es la práctica de la política. Aquí lo importante es que cada vez más sectores incluso de los partidos tradicionales en determinados momentos han apoyado iniciativas de la Fuerza Alternativa que van encaminadas a consolidar el proceso de paz.

El tema que lo deja a uno satisfecho es que se hundieron las objeciones que presentó el presidente a la (Jurisdicción Especial de Paz) JEP.

¿Hay algún modelo político en el mundo que puedan reconocer como propio?

Lo estamos trabajando, en enero vamos a realizar el congreso con representación de toda la militancia y estamos trabajando una serie de tesis; entre ellas una tesis programática, porque pensamos que un programa y más en las actuales circunstancias no se construye de un día para otro.

Hay que escuchar más a la gente, tenemos que conocer más a Colombia. A pesar de que lo conocemos en las profundidades hay que relacionarse más con la gente para interpretar de verdad en un programa el sentir y el querer de la gente.

¿A usted individualmente quién lo inspira? En una ocasión mencionó los países escandinavos, también está ahí Venezuela o Bolivia en la región.

Creo que de todo se puede aprender, de cada parte se puede extraer lo positivo, porque debemos construir algo a la colombiana. Los colombianos debemos decidir teniendo el espíritu de la justicia social, a acabar con la inequidad y buscar la mayor igualdad posible, el mayor bienestar social.

En aquel 24 de noviembre, tras usted estaba Jesús Santrich y a su lado Iván Márquez, dos personas que están en paradero desconocido y fundamentales en el proceso de paz, uno de ellos el jefe negociador de paz. ¿Usted sabe dónde están ellos?

Ni idea de dónde están.

¿De algún modo responden ante usted como líder del partido?

Ellos se marginaron del partido alegando, por lo menos Iván Márquez, inicialmente problemas de seguridad, alegando temores, pero al partido no dijo absolutamente nada, desapareció del panorama.

Conocemos las cartas que todo el mundo conoce que ha publicado; y de Santrich sé lo que saben todos, el proceso (judicial por un presunto caso de narcotráfico) que pasó, lo acompañamos, fuimos solidarios con él, hicimos toda una pelea para que se le respetaran sus derechos. Lo liberaron y la reacción fue la que todo el mundo conoce (desaparecer y no responder ante la justicia), la cual nosotros no compartimos, la cual condenamos, y de ahí para adelante no sé en qué andan ni qué están haciendo.

¿Está decepcionado?

Da mucha tristeza, da mucha tristeza, da pesar porque gente con la que uno compartió, con la que trabajó, este proceso, a veces se especula y si algo me da seguridad y fortaleza es saber que esto lo construimos entre todos, es una construcción colectiva.

Santrich es un hombre que en toda esta letra (del acuerdo de paz) tiene que ver. Aquí está la mano de Santrich. Todo eso a uno le duele, pero 50 años de confrontación lo tienen a uno preparado para afrontar una situación de este tipo.

¿Entiende que Santrich y Márquez hayan desertado del proceso de paz?

A mí no me gusta esa palabra (desertar), ellos se quedaron.

¿Se quedaron por fuera del proceso?

Ya lo he dicho, se quedaron y el que se quedó, pues se quedó.

¿Usted puede decir que ellos están fuera del proceso de paz?

Yo puedo decir lo que todo el mundo está viendo, no tengo más elementos de juicio más allá de los mismos elementos que tiene toda la gente. No volvieron a reuniones, no volvieron a aparecer, no comparecen ante la JEP. Ahora Santrich no le responde a la Corte Suprema de Justicia, cuando se comprometió con ellos. Se han hecho a un lado.

¿A un lado de la paz?

A un lado de este carro de la historia de la construcción de la paz en Colombia.

Pero hay un temor latente de que vuelvan a tomar las armas, ¿cree que las FARC con ese u otro nombre pueden volver a las armas liderados por hombres como Márquez o Santrich?

Si yo hubiera creído y nosotros, a nombre de la organización, creyéramos que con las armas podíamos lograr las transformaciones por las que hemos luchado, no hubiéramos llegado hasta donde hemos llegado, hubiéramos seguido (en armas).

Lo hacemos porque estamos convencidos de que el camino es este, hicimos con las armas en la mano todo lo posible. Logramos un objetivo que estaba planteado desde el surgimiento de las FARC que era la solución política. La logramos en función de esos mismos objetivos ya sin las armas en la mano.

¿Comparte el temor de una parte de la sociedad colombiana de que Santrich, Márquez o Hernán Velásquez, alias «el Paisa«, tomen las armadas de nuevo?

Temor, ¿en qué sentido?

En el sentido de que un nuevo grupo insurgente nazca o renazca en Colombia con ellos al frente.

Es un aventura y es contribuirle a la derecha en sus propósitos de mantener a Colombia en un conflicto, de mantener el ejercicio de la violencia en la práctica política, y creo que cualquier cosa en ese sentido es hacerle un favor a la gente de la derecha que no quiere la paz como es planteada, que no quiere que se plasme en la práctica los acuerdos que logramos en La Habana.

Deduzco de sus palabras que contempla la posibilidad de que tomen las armas de nuevo.

No, usted me la platea como una posibilidad y es especular. Allá ellos. Cada loco con su locura. Estamos convencidos de que el camino es este (el de la paz), cualquier otro camino es una aventura.

Si Santrich o Márquez leen o ven esta entrevista, ¿qué mensaje les manda?

Hicieron mucho por este proceso, no vale la pena que pierdan la oportunidad de seguir construyendo y que la gente los reconozca. En la marcha en que estábamos (por los líderes sociales el pasado viernes) con esa pancarta de defendamos la paz me imaginaba a Iván Márquez pegado en la pancarta marchando por las calles de Bogotá.

¿Quiere que vuelva?

Sería lo mejor para el proceso.

Al menos 140 excombatientes han sido asesinados desde la firma del acuerdo de paz. ¿Qué cree usted que hay detrás de esos asesinatos?

Y no solamente los excombatientes, que preocupan y duelen, también los líderes sociales, que duelen, preocupan y con ellos están rompiendo el tejido social en las regiones. Cosa sumamente riesgosa y peligrosa. Es lo que estamos exigiendo al gobierno Duque y es lo que le dijo buena parte de Colombia en ese grito, ¿por qué nos están matando? Creo que la respuesta nos la tiene que dar el presidente Duque.

¿Esos asesinatos fortalecen la posibilidad de que excombatientes integren grupos disidentes como sucedió con algunos miembros de la Unión Patriótica (UP) que ante la posibilidad de ser asesinados tomaron las armas?

Las circunstancias son otras. La gran mayoría de los farianos estamos convencidos de que por encima de esas dificultades y de esas muertes el camino es este. Incluso la forma de parar las muertes es esta. Hay que seguir uniéndonos, hay que seguir con la denuncia, con la pelea política, motivándose, sensibilizando al mundo entero para que nos acompañe y que el presidente nos diga ¿por qué nos están matando? Es el Gobierno colombiano el que tiene que responder a esa pregunta.

Deja un mensaje, las armas no son la respuesta aunque estén matando a excombatientes.

Esto que estamos haciendo es la respuesta.

¿El diálogo?

El diálogo y la movilización.

Rodrigo Londoño, Líder de las FARC.

¿Qué cree que mueve a esos excombatientes que han vuelto a tomar las armas, esos grupos de disidentes? Por ejemplo, en la región del Catatumbo, una zona en que usted tuvo un liderazgo cuando tenía las armas, el Frente 33 que usted comandó tiene otra vez fuerte presencia allí.

Yo siempre he dicho que no son disidentes, son desertores del proceso. Fue gente que levantó la mano en la X Conferencia (Guerrillera en que las FARC aprobaron la paz), gente que en las asambleas de frentes levantaron la mano apoyando el acuerdo de paz.

¿Pero qué les mueve?

Les mueve la plata fácil. No la vida fácil, porque tampoco es una vida fácil. La plata fácil, no hacer el esfuerzo, gente que se asustó, algunos de ellos, cuando vieron que esto era complicado. Que tal vez no creía. Incluso esos muchachos del Catatumbo que buena parte estaba conmigo, y yo iba a La Habana (sede de las negociaciones de paz) y volvía y les decía «esto va a ser difícil, no va a ser fácil, pero aquí, ¿qué nos da optimismo?, que logremos que los acuerdos la gente los coja como suyos, es la prenda de garantía para que esto se haga realidad».

¿Es la plata fácil la que mueve a esos desertores del acuerdo, Márquez, Santrich o «el Paisa«?

Bueno, usted me está hablando del grupito de desertores, no de Iván Márquez. Yo sé del grupo de desertores. No fueron lo mejor. Lo mejor de las FARC está en el proceso, asumiendo las tareas, escogiendo la vida y hasta muriendo.

En el caso de «el Paisa«, ¿cree que es la plata fácil?

Tampoco está en ese grupo, tampoco sé. A «el Paisa» lo asustaron, lo llenaron de cuentos, de que los gringos iban por él, que era el objetivo número uno de los gringos y el miedo no tiene pantalones.

¿Cree que el miedo ha podido mover a Santrich y a Márquez?

Es posible, sí. Somos seres humanos todos. Hay casos de compañeros, de cuadros importantes que nos hemos dado cuenta de montajes, incluso con la DEA.

¿Montajes para detenerlos?

Claro, claro. Para entramparlo a uno y acusarlo de lo que uno no ha hecho. A un compañero lo han dicho en una reunión «le van a caer ahora en la tarde, le van allanar».

¿Y lo allanaron?

No, carreta (mentira). Juega mucho eso, hay gente queriendo hacer daño y hay gente que no aprendió en la guerra que ese es un instrumento también.

Hace dos años afirmaba que a usted lo podían asesinar tras la firma del acuerdo de paz, ¿sigue teniendo ese miedo?

Eso siempre ha estado latente y más mientras exista ese sector que no quiere que esto avance.

Si miramos el panorama general de la paz en Colombia con grupos de exguerrilleros que no se han acogido al proceso, Márquez y Santrich desaparecidos, incumplimientos del Gobierno, asesinatos de excombatientes, en varias regiones no se percibe que haya llegado la paz, ¿se puede decir que la paz de Colombia se está diluyendo?

La estamos construyendo, está al borde de hacerla realidad en la medida en que más y más gente nos apoya.

¿Prefiere ver el vaso medio lleno?

No me gusta mucho esa figura del vaso medio lleno. Es que soy optimista. Creo en la gente, en el pueblo en concreto, como con toda Colombia marchando (por los líderes sociales). Hay que hacer mucha más pedagogía. Se está usando mucho la desinformación, la mentira, la distorsión; y estamos en un elemento que tenemos que denunciar todos los días, que es la estigmatización que va generando ese ambiente porque no es cierto que no haya paz en las regiones.

Incluso en las zonas en que hoy se vive el conflicto con más dureza, ¿cree que hay una semilla de paz que puede germinar?

Va a germinar, pero hay que abonarla, hay que rodearla. Como dicen los campesinos, hay que arrimarle tierra para que el árbol se desarrolle y crezca.

Y si no se abona, ¿qué puede pasar?

Tenemos que abonarla ya, aquí estamos liderando esa tarea y esa lucha.

Pero, y ¿si no se abona?

Nos van a condenar a otros cien años de soledad.

Trabajo le abre las puertas a personas con autismo: estas son sus historias

En su último trabajo, Kevin Berrocal fue despedido a la semana de haber empezado. Era en un centro de llamadas y dice que la causa de su separación fue por «problemas de comunicación con las personas». Él tenía 17 años, cuatro antes lo diagnosticaron con autismo.

«Cuando supe que estaba dentro del espectro autista fue muy raro, en mi mente colegial pensaba que iba a tener ayudas y que mi vida iba a ser más fácil. Luego, me di cuenta de que no era así. Ese orgullo se convirtió en vergüenza y yo quería esconderlo. Eso me pasó en mi trabajo pasado, sabía que tenía deficiencias a la hora de hablar y socializar; trabajar con personas enojadas en un teléfono, me hizo pensar que no era capaz de mucho», cuenta Kevin, quien tuvo su primera experiencia laboral al salir de un colegio técnico, hace tres años.

Desde hace cinco meses, Kevin, de 20 años, es parte de la planilla laboral de Procter & Gamble (P&G). Él y cinco jóvenes más, todos dentro del espectro autista, fueron contratados para trabajar en el departamento de Tecnologías de la Información.

«En esta empresa volví a recuperar la confianza en mí mismo dentro de mi propia condición. Mi experiencia es preciosa. Nunca me había sentido tan querido en toda mi vida. (…) Uno se siente apreciado y que puede generar valor. No nos sentimos que estamos por mero programa de diversidad o para llamar la atención, sino que aprovechan nuestras habilidades para generar valor a la empresa», admite el estudiante de ingeniería informática.

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición caracterizada por un desorden del desarrollo de las funciones del cerebro. Quienes la presentan tienen una interacción social limitada y problemas con la comunicación verbal y no verbal, aunque algunas personas logran mayores desarrollos sociales que otras. Los síntomas usualmente comienzan a presentarse en los primeros dos años de vida.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que en el mundo hay más de 70 millones de personas con TEA. En Costa Rica no hay datos oficiales, pero se habla de unas 64,000 personas, publicó La Nación en el artículo Tras la genética del autismo: no solo se trata de cuáles genes se tienen, también de cuáles están ‘trabajando’.

“Mi mamá siempre tuvo la impresión de que conmigo pasaba algo distinto. Yo no era igual a mis hermanas. A mí me diagnosticaron a los 17 años, a las mujeres cuesta más diagnosticarlas; cuando recibí la noticia fue una extraña confirmación de que yo tenía algo de aquello que había leído (un artículo acerca de autismo) cuando tenía 15 años”, dice Caterina, hoy con 26 años. “Durante los primeros tres años del diagnóstico, no me gustaba ser diferente”, añade.

***

GANAR-GANAR

De los 1,500 colaboradores que P&G tiene en Costa Rica, seis de ellos son personas con autismo. Fernando Calderón, gerente de comunicaciones de esta compañía, dice que emplear a estos hombres y mujeres es parte de «los esfuerzos corporativos de diversidad e inclusión» de la empresa, aunque es honesto al afirmar que para la compañía existe un interés adicional por las habilidades específicas de estos chicos.

«Nos interesamos en personas dentro del espectro autista básicamente porque es un tema de reconocer las destrezas que estas personas aportan al lugar de trabajo. Es superinteresante cuando se analiza y se sienta a ver el tipo de habilidades que tienen, hacen muchísimo sentido con el trabajo que nosotros desempeñamos en el centro de servicio», cuenta Calderón.

El gerente de comunicaciones dice que los nuevos empleados de la compañía son personas enfocadas y analíticas. Agrega que esta última destreza es, actualmente, muy buscada a nivel corporativo.

«Tienen una apreciación muy especial por los sistemas, por la tecnología y por los patrones. Son personas que pueden ver un proceso y analizarlo; tienen un potencial inmenso. Entonces ahí hay un interés de negocio, es un ganar-ganar, estas personas verdaderamente están creando valor para el negocio», explicó Calderón.

Sin embargo, más allá de la política de diversidad e inclusión, hay un importante detalle en el nacimiento de esta práctica: Laura Becker, gerente de todos los servicios globales de P&G, es madre de un adolescente con autismo. Ella envió una carta a los centros de servicios con la propuesta y Costa Rica alzó la mano para asumir este proyecto, explica Marcela Lizano, directora del recién implementado programa de neurodiversidad de P&G.

Lizano comentó que para implementar este proyecto «se lanzaron al agua», ya que no conocían demasiado sobre el autismo. «Conocer más de autismo rompe barreras, 25 personas de la empresa, quienes no tienen ninguna relación afectiva con personas con autismo, se unieron a este programa de la compañía. Hay cultura de inclusión en la empresa; de nada sirve contratarlos si el resto de la compañía no está alineada», afirma.

Agregó que «se ha normalizado» que las personas dentro del espectro autista no pasen entrevistas de trabajo, ya que algunos postulantes «no hacen contacto visual o se les dificulta hablar de situaciones futuras». Por esa razón, P&G contrató a Specialisterne, una empresa de reclutamiento especializada en inserción laboral de personas que están dentro del espectro autista.

«El proceso consistió en hacer una prueba con lego, ellos tenían que armarlo y programarlo. Veíamos cómo pedían ayuda, cómo interactuaban. Luego se hizo una pequeña entrevista, pero esa no era la base. Era para conocerlos. El proyecto inició como plan piloto de contratar cinco chicos, al final contratamos seis», explicó Lizano, quien asegura que el plan es contratar, en los próximos tres años, unas 15 personas con autismo, lo que significaría el 1 % de su planilla actual.

Lazos. En cinco meses, los jóvenes han forjado una relación estrecha. Todos los días almuerzan juntos y se apoyan entre sí.

***

CATERINA

Caterina Carboni encontró en los vistosos accesorios de gatos o animes la forma para comunicar su personalidad. Tres años después de ser diagnosticada con autismo, al fin pudo ser ella misma.

«Mi mamá siempre tuvo la impresión de que conmigo pasaba algo distinto. Yo no era igual a mis hermanas. A mí me diagnosticaron a los 17 años, a las mujeres cuesta más diagnosticarlas; cuando recibí la noticia fue una extraña confirmación de que yo tenía algo de aquello que había leído (un artículo acerca de autismo) cuando tenía 15 años», dice Caterina, hoy con 26 años. «Durante los primeros tres años del diagnóstico, no me gustaba ser diferente», añade.

Hoy Caterina se siente bien. Utiliza vistosos accesorios, como el gran gato que cubre su celular. Esta estudiante de ingeniería en informática se muestra tal cual. Es risueña y divertida.

Caterina es una de las personas dentro del espectro autista que entró a trabajar en el proyecto de P&G. En este lugar se siente cómoda porque puede ser auténtica. Siempre.

«Me suelto y dejo que mis cosas salgan. Yo antes las escondía. Me he hecho amiga de bastante gente de aquí. Ven mi taza de gato y se acercan a hablarme. Antes trabajé en un call center y no fue bonito. Esa situación social no es buena para nosotros los autistas. Era vivir constantemente con presión. Eso me deterioró un poco», dice.

En casa, Caterina encuentra comprensión de su mamá y hermanas. Hay un vínculo con su padre muy fuerte, pues ambos se comprenden del todo, ya que él también está dentro del espectro autista. Luego de que Caterina fue diagnosticada, él también (en ese momento tenía 50 años).

«Mi trastorno tiene que ver con genética. El doctor me lo explicó y nos dimos cuenta de que venía de mi papá. Sin saberlo, mi papá y yo ya teníamos ese vínculo y la gente decía que nos parecemos. Él sin saberlo pasó cosas que yo estoy pasando ahorita y me dice: ‘vos entendés’».

Caterina destaca que las personas con autismo «son como todo el mundo», con facilidades para unas situaciones y dificultades para otras. Su padre es abogado y ejerció, ella pronto se graduará como ingeniera.

***

JOSÉ PABLO

José Pablo Abarca no es «creído ni grosero». Tampoco es «poco inteligente». Este muchacho, de 27 años, hace la salvedad porque, por su forma de ser, muchas veces le han juzgado de manera errónea. Es alto, amable y educado.

«Como no soy fluido hablando, asocian eso a que no soy inteligente. Mi cerebro funciona más rápido que mi boca. Tengo que pensar cómo decir lo que ya estoy pensando e ir pensando en lo siguiente mientras lo voy diciendo. Las personas con autismo no somos groseras ni creídas. Solamente a algunos nos incomoda un poco socializar, pero no es por ser groseros», cuenta.

José Pablo fue diagnosticado con autismo a los 14 años. Sus papás notaron que «no socializaba como los demás». Él y su familia vivieron por más de una década en Estados Unidos, pero fue en Costa Rica donde un especialista le dijo al entonces adolescente que tenía Asperger, condición que está catalogada como un trastorno dentro del espectro autista.

«Yo siempre entendí quién era yo. Quería que mis padres comprendieran por qué yo no era como los demás, mi forma de ser no era por mi propia decisión, es algo con lo que nací; luego, ellos comprendieron y respetaban mis características y me apoyaban», cuenta.

José Pablo estudió informática empresarial en la Universidad de Costa Rica. El año anterior buscando trabajo topó con la oferta de P&G y decidió inscribirse. Gracias a su rol diario, José Pablo ha desarrollado más la lógica de programación a escenarios de la vida real. Se siente cómodo con su equipo y en el entorno laboral.

«Las personas son respetuosas, me gusta. No se escucha el lenguaje de la calle. Aquí me han tratado bien. No socializo mucho, pero si necesitan que interactúe me dicen, si necesito alguien que me acompañe, siempre hay alguien. Con los compañeros de autismo me siento más cómodo. Tengo más confianza. Con los demás empleados ellos son respetuosos, yo no soy muy bueno hablando, entonces, cuando no sé cómo expresarme de alguna forma, mis compañeros me ayudan a hacerlo», comentó.

Socializar no es su más grande virtud, pero de ello, José Pablo ha sacado un provecho: se ha enfocado en los estudios y dice que tiene habilidades en lógica y matemática.

***

NATALIE

Natalie Meza pasó casi 30 años de su vida cuestionándose qué pasaba con ella. Hasta el año anterior la diagnosticaron con Asperger (condición dentro del espectro autista) y comprendió por qué durante tanto tiempo se le dificultó tanto «interactuar con los demás».

«Ya con un diagnóstico empecé a entender qué pasaba conmigo. Ni mi familia ni yo entendíamos, ahora que se sabe mucha gente es más comprensiva, ya se entiende por qué soy de una manera», dice.

Natalie estudió ingeniería en sistemas y diseño gráfico. Todo el año anterior estuvo buscando trabajo y no halló. Antes estuvo en un centro de llamadas y la experiencia no fue buena, también tuvo empleos en los que no fue remunerada.

«Creo que no encontraba nada por mi condición. Estuve en un call center y me despidieron rápido. No tenían paciencia con la condición de uno. A este nuevo trabajo (en P&G) me he ido adaptando. Nos tratan bien. No hay groserías ni discriminación. Uno se siente bien. Cada uno tiene su espacio. No soy de hablar mucho, pero me gusta el hecho de que eso lo respetan. Aquí me ayudan a aprender. Sin apoyo uno se siente solo y es difícil», explica la colaboradora, de 31 años.

Natalie invita a la población a interesarse más en temas relacionados con el espectro autista para que así «no tengan prejuicios ni ideas». Ella también destaca que quienes tienen esta condición «son personas, seres iguales a los demás y con las mismas capacidades de hacer lo mismo que cualquier otro».

“Se ha normalizado” que las personas dentro del espectro autista no pasen entrevistas de trabajo, ya que algunos postulantes “no hacen contacto visual o se les dificulta hablar de situaciones futuras”. Por esa razón, P&G contrató a Specialisterne, una empresa de reclutamiento especializada en inserción laboral de personas que están dentro del espectro autista.

***

JORGE

Para Jorge Monge su condición no es una desventaja, como «muchos lo pueden llegar a creer». «La gente escucha autismo y de inmediato brincan a un estereotipo», dice. Él tiene 20 años y sobresaliente oratoria. Esta feliz de trabajar en un lugar en el que «es tratado igual que los demás».

«Uno de esos estereotipos dice que las personas autistas son tan exageradas como el personaje de Sheldon Cooper (de la serie The Big Bang Theory y con características de personas dentro del espectro autista) y muchos creen que nosotros somos así. Dicen que somos raritos, que nos volvemos locos si nos salimos de la rutina, hay quienes dicen que somos agresivos, me he encontrado con personas que dicen que somos retrasados», relata.

Jorge ha estudiado ingeniería informática, ingeniería aplicada a la mecánica y actualmente cursa animación digital. Se considera una persona elocuente y le gusta mucho socializar, característica que, él resalta, no es muy común dentro del espectro.

En su trabajo en P&G, Jorge ha destacado por ser muy enfocado en sus objetivos. También dice que le gusta ser «un tipo de puente» para que exista una comunicación más eficaz entre sus compañeros de equipo y los neurotípicos.

Jorge fue diagnosticado a los cuatro años, desde entonces sus padres se enfocaron en darle una enseñanza basada en la adaptación. «En mi casa nunca vimos esto como enfermedad, sino como algo extra».

***

JUAN JOSÉ

A los 25 años, Juan José Sibaja olvidó cómo caminar. Hoy tiene 35 y recuerda cómo durante su vida siempre «tuvo diferencias, problemas y maneras de ver el mundo». Prefiere no entrar en muchos detalles, no obstante, cuenta que había «muchas cosas que no controlaba». Hace algunos meses lo diagnosticaron dentro del espectro autista.

«Cuando cumplí 25 años empecé a estar más depresivo y ansioso, siempre he sido así pero se empezó a ver más. Quise ir a verme con un doctor una vez que se me olvidó caminar, en esa época fui con conocidos, amigos de infancia, uno me dijo que podía tener Asperger, eso fue en 2011, en ese tiempo se le llamaba así a la condición que hoy está incluida dentro del espectro autista. Ya el año pasado pude hacer las pruebas para confirmarlo, yo necesitaba algo oficial», cuenta.

Juan José es productor audiovisual y el año anterior se quedó sin trabajo; dice que «la mente ya no le estaba funcionando» para su labor y en eso conoció la posibilidad de postularse para trabajar en P&G. En este proceso ha aprendido rápido y «hace lo que tiene que hacer», siente afinidad por las tecnologías de la información, un factor importante pues dice que «obligarse a hacer algo con lo que no haga clic» es contraproducente para la salud mental de cualquier persona.

«Nunca había estado interactuando con otras personas dentro del espectro; muchas veces, cuando uno crece dentro del espectro sin saberlo, hace cosas para poder encajar en ‘lo normal’ de la sociedad, uno bloquea cosas que uno tiende a hacer para tranquilizarse (solo para encajar), por ejemplo, uno (las personas dentro del espectro autista) tienen mucha energía, es clásico que dicen que los autistas mueven la mano, y es básicamente para liberar energía que está sobrando. O mover la pierna porque se está ansioso. Yo antes bloqueaba eso, ahora no tanto», dice.

Hoy Juan José se siente «más libre». Poco a poco ha dejado lo que llama «una máscara de (persona) normal» y se da permiso de hacer lo que le gusta.

Una firma con apertura. La firma P&G está ubicada en Forum 1, en Santa Ana, Costa Rica. / Espacios. Natalie Meza prefiere tener un espacio personal para trabajar, gracias a ello se concentra mejor. / Especialización. Los jóvenes con diagnóstico de autismo trabajan en el Área de Smart Automation (Automatización Inteligente).

***

LÍDER CON ESTRELLA

Vernon Hilarion es el líder, o como lo llama su equipo, el mánager de los colaboradores con autismo. Ellos resaltan la labor de su jefe, quien presta cuidado incluso a detalles que puedan alterar la rutina de los chicos, como el hecho de permitirles que rechacen una reunión cuando se convoca a la hora en la que ellos tienen programado su almuerzo.

«En el grupo, recibimos solicitudes de automatización de procesos y desarrollamos la ejecución. Para mí, no existe ninguna diferencia en cuanto a cada uno de los individuos. Ellos están dentro de un espectro, pero hay personas que tienen mil situaciones en su vida, también hay que entenderlos y dar un liderazgo diferente dependiendo de la situación en la que se encuentren. Ellos seis son diferentes entre sí. Se les asignan tareas o se les da el feedback (retroalimentación) de manera diferente a cada uno», cuenta.

El mánager de TI (tecnologías de la información) dice que su equipo tiene capacidades muy buenas, entre ellas, la concentración y la forma en la que prestan atención. Incluso los cataloga como empleados «perfectos», pues llegan, ejecutan su tarea y se van.

«Difícilmente se quejen por algo. Ser mánager de ellos es muy fácil porque usted va a esperar la verdad de ellos. El feedback va a ser transparente. No tengo que preocuparme de que hablen a mis espaldas. Si una instrucción no es clara, ellos se aseguran de haberla entendido antes de ejecutarla. Todos somos seres humanos, siempre es importante que haya inclusión general. Este es un equipo de personas neurodiversas, liderado por un afrodescendiente y con dos mujeres ingenieras que cuesta conseguir».

Los olvidados de Machu Picchu

Machu Picchu

Amenos de una hora en tren y alejado de las comodidades que encuentran los turistas en los lujosos alojamientos cercanos a la ciudadela de Machu Picchu, el agricultor Francisco Silva Uscamayta (62) detalla su rutina en las tierras de Mesada, uno de los 10 centros poblados ubicados en los alrededores del distrito turístico más visitado y conocido del Perú.

En la zona rural del distrito de Machu Picchu conviven más de 800 personas. El 88 % de ellas no cuenta con alumbrado eléctrico en sus viviendas y solo el 17.5% dispone de agua potable durante toda la semana, según las cifras del último censo del Instituto de Estadística e Informática (INEI). Mientras que en el sector urbano, los servicios turísticos son la actividad económica más importante, en comunidades como las de Francisco Silva Uscamayta la agricultura es la principal fuente de subsistencia.

La precariedad en el acceso a los servicios básicos en estos sectores se contradice con los millonarios ingresos que percibe el distrito por turismo: solo en 2018, los recaudos por boletos de ingreso a la ciudadela inca superaron los 189 millones de soles ($57 millones). De este total, el 10 % va a las arcas de la municipalidad distrital con el fin de que se destine a obras públicas, de acuerdo con un decreto legislativo vigente desde 2010, pero un recorrido realizado por Ojo-Publico.com por los centros poblados ubicados alrededor del centro arqueológico revela el abandono del Estado hacia estos sectores rurales.

Centros poblados ubicados alrededor del centro arqueológico revela el abandono del Estado hacia estos sectores rurales.
“Nadie tiene un trabajo permanente, ni seguro. No hay eso. Puede ser con la municipalidad o el Ministerio de Cultura, pero son temporales, por proyectos de cuatro o cinco meses. Y si no hay, te quedas sin trabajo”, señala Dionicia Rigra, exsecretaria del centro poblado de Qorihuayrachina.

Para llegar a Mesada, la tierra de Francisco Silva, se parte de la ciudad del Cusco en tren y se desciende en la estación llamada Hidroeléctrica, el penúltimo paradero antes de llegar a Machu Picchu. La angosta ruta en la que apenas caben un par de autos es rocosa y el período de lluvia de inicios de año es intenso, pasadas las 5 de la tarde.

El primer centro poblado que se atraviesa camino a Mesada es Ccollpani, ubicado a las orillas del río Urubamba y donde viven alrededor de 30 familias. En esta zona, los lugareños cuentan con una capilla, los restos de un cementerio destruido hace casi una década por el desborde del río, un pequeño salón comunal y una losa deportiva donde detrás de sus arcos los pobladores han ubicado maderas usadas para prender sus cocinas caseras.

Desde este punto se caminan unos minutos más, a través de una trocha improvisada y sin electricidad, salpicada de pequeñas casas de piedra. Francisco, con machete en mano y sombrero para cubrirse de la lluvia, da la bienvenida a menos de 10 metros de distancia.

Ojo-Publico.com, en el marco de una alianza con la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las AméricasCONNECTAS, llegó a la zona para conocer la situación de los centros poblados vecinos al destino turístico que más ingresos económicos genera en el país.

Abandono. Los habitantes de Huayllabamba no reciben ningún pago por ceder sus jardines a visitantes de paso o trabajadores de agencias turísticas. El Estado peruano, como a muchas de las zonas aledañas al Machu Picchu, los tiene en abandono.

***

Un lugar para los mangos

Mesada pertenece al distrito de Machu Picchu, que se encuentra en la provincia cusqueña de Urubamba a poco más de 2,400 metros sobre el nivel del mar. Sus habitantes aprovechan los alrededores de sus viviendas para dedicarse a la agricultura. Allí cultivan mangos, plátanos y yucas.

Pero la bucólica atmósfera contrasta con el olor a podrido que proviene del suelo. Francisco Silva nos lleva a su campo de cultivo. La mitad de los frutos de los árboles está malogrado y ha caído al piso convertido estos días por la lluvia en una alfombra de barro.

El desconocimiento de los lugareños en técnicas de fumigación para enfrentar a los insectos ha dado paso a que estos infecten las pocas cosechas, usadas en su mayoría para el consumo propio. En la región, según datos del Censo Nacional Agropecuario, personas como Francisco –entre los 45 y 64 años y con secundaria completa– representan al 31.4 % de los agricultores. Quienes no culminaron la secundaria corresponden al 36.5 %.

Francisco Silva también comparte sus preocupaciones diarias. «Lo que me falta es un ingeniero agrónomo que me oriente con qué abonar. Por ejemplo, para mí esto es mala rama», señala. Al mismo tiempo, muestra algunos de sus frutos malogrados y cuestiona la poca colaboración de sus vecinos en enfrentar el problema de los insectos. «Todos debemos unirnos y poner las trampas. Así podemos prevenir, pero nadie toma empeño», agrega.

En la última década, frente a las dificultades, las autoridades de Machu Picchu no han podido sostener algún proyecto para el desarrollo económico de la población de Mesada.

Precariedad. A diferencia del área urbana del distrito de Machu Picchu, en la zona rural, más de 800 familias residentes no cuentan con los servicios básicos. Esto contradice los millones de ingresos que recibe el distrito por el turismo.

***

Obras y promesas pendientes

«Cuando estoy enfermo no viene la ambulancia. No sabemos qué nos puede pasar en cualquier rato. Hasta en la chacra me puede dar cualquier enfermedad. Yo tengo esa emergencia», relata con preocupación Francisco Silva Uscamayta, quien nació en Mesada en julio de 1957 y hoy se le complica la asistencia médica por la falta del puente que antes conectaba su localidad con el distrito de Santa Teresa.

En Ccollpani, centro poblado vecino de Mesada y donde viven cerca de 50 familias, llama la atención un monumento ubicado en la entrada del lugar. Una base de piedra decorada por dos animales, conserva la placa del entonces alcalde David Gayoso García –cuyo mandato culminó el 31 de diciembre de 2018– y recuerda que entre sus obras solo destacaron instalaciones como la estatua del ingreso. Sin embargo, no se conocen proyectos para reconstruir el puente, que impide a la población de Ccollpani y Mesada trasladarse con facilidad y la obliga a invertir 2 horas adicionales en sus actividades diarias –como llevar a sus hijos al colegio– por la falta de esta construcción.

Desde 2010, cuando el desborde del río Urubamba hizo colapsar al puente, ninguna de las gestiones municipales ha priorizado la construcción de esta infraestructura que era usada a diario por los habitantes de Ccollpani y de Mesada.

La ausencia del puente afecta a cerca de un centenar de familias que deben desplazarse de manera directa hacia Santa Teresa, distrito vecino de Machu Picchu y donde se ubican las escuelas a las que asisten los adolescentes de los centros poblados nombrados. La educación ofrecida en Ccollpani y Mesada solo llega al nivel primario.

A la falta de un puente, se suma una carretera inconclusa que estaba destinada a crear una ruta alterna hacia Santa Teresa. Como evidencian las fotografías capturadas por Ojo-Publico.com a inicios de enero, los avances se encontraban tan estancados como las inmensas piedras regadas en el camino.

«Nosotros no queremos que nos den casas. Ellos (las autoridades) deberían preocuparse por las vías, por la comunicación, por los puentes. La municipalidad nunca se preocupa por esas cosas», señala Lucio Ramírez Román, vecino del centro poblado de Ccollpani.

Uno de los pocos acercamientos que ha tenido la municipalidad con los centros poblados de Ccollpani y Mesada se dio en 2016 cuando, como parte de un proyecto para mejorar los ingresos económicos de los agricultores con actividades productivas, otorgó equipos para procesar granos de café. Pero no hubo asistencia técnica, y a la fecha los equipos no han podido ser utilizados.

Estas máquinas tampoco contaban con un sistema adecuado de electricidad para ponerlas en funcionamiento. Han pasado más de tres años y hoy siguen inoperativas pese a la inversión inicial de 63,900 soles (unos $18,000) que destinó el municipio. Los agricultores continúan con un trabajo artesanal y su producción no les genera las ganancias que desearían para incrementar sus ingresos económicos.

Poblado. Ccollpani es el primer centro poblado que se atraviesa camino a Mesada. Ahí están los restos de un cementerio destruido hace casi una década por el desborde de un río.

***

Gestión renovada

La nueva administración municipal del distrito de Machu Picchu, cuyo alcalde es Darwin Baca León (35) del Frente Amplio, consideró en su plan de gobierno varios puntos que incluyen los centros poblados. Entre ellos, la promoción y creación de hospedajes comunitarios y el turismo vivencial, el mejoramiento en el suministro del agua para el consumo humano y la mejora en los accesos peatonales hacia la estación de tren llamada Hidroeléctrica con el fin de generar mayor cantidad de visitas en la ruta hacia Machu Picchu. Sin embargo, a cinco meses de iniciado el cargo, aún los proyectos no se han concretado.

Las cifras generales revisadas para el presente reportaje indican que los proyectos de los alcaldes de turno –algunos cuestionados por manejos irregulares durante su gestión– se han centrado en el sector de Aguas Calientes (Machu Picchu Pueblo), una zona de paso obligatorio para los más de 3,000 turistas que se dirigen a la ciudadela inca cada día. El comercio abunda en esta zona del distrito de Machu Picchu, así como las obras construidas en los alrededores de la plaza de armas.

Un recorrido por el centro del distrito muestra no solo un imponente edificio municipal –con una construcción que demandó más de 4 millones de soles (poco más de $1,300,000)–, sino también modernas esculturas inauguradas a fines del año pasado. El paisaje es completado por un pequeño e inoperativo centro médico ubicado al lado de la estación del tren.

Ojo-Publico.com también accedió a una publicación institucional en la que se evidencian los principales proyectos ejecutados por el municipio en el periodo 2013-2018 y encontró que en ninguna de las más de 50 páginas se menciona a alguno de los centros poblados como parte de alguna de las obras destacadas por el exalcalde David Gayoso García, de Alianza para el Progreso. En la lista, sin embargo, se menciona un edificio que llama la atención sobre todo por el lugar donde está ubicado y por su uso.

Se trata de la denominada Casa del Pueblo de Machu Picchu, una obra levantada en el distrito cusqueño de Wanchaq, destinada a actividades culturales y deportivas. Para construirla se ejecutaron más de 4 millones de soles (poco más de $1,300,000), parte de los cuales fue aportado por Consettur, consorcio integrado por la empresa municipal Tramusa, S. A. y encargado del transporte de turistas desde Aguas Calientes a la entrada de la ciudadela de Machu Picchu.

Al ser consultado sobre la construcción, el exalcalde Gayoso indicó que era uno de los compromisos de campaña a favor de las personas oriundas de Machu Picchu que vivían en la capital de Cusco.

Respecto a la falta de reconstrucción del puente de Ccollpani, el exburgomaestre dijo a Ojo-Publico.com que no iniciaron la obra porque la empresa eléctrica que iba a ejecutar el proyecto, bajo la modalidad de obras por impuestos, desistió de hacer la inversión de 15 millones de soles, monto que la municipalidad tampoco pudo asumir de acuerdo con la versión de Gayoso.

Al mismo tiempo, Ojo-Publico.com consultó sobre la gestión municipal a representantes de la región Cusco de la Contraloría General de la República –institución que investiga presuntas irregularidades en el desempeño de funcionarios públicos del país–. Sin embargo, evitaron declarar sobre si habían iniciado en los últimos meses investigaciones contra funcionarios de la municipalidad de Machu Picchu.

En una búsqueda en la plataforma que contiene el registro de control de esta entidad fiscalizadora aparecieron dos informes administrativos realizados al municipio. Uno, emitido en 2003, contenía recomendaciones para un manejo adecuado de la gestión ambiental del distrito. Mientras que el otro, generado en 2011, incluía observaciones sobre la prevención de desastres y el tratamiento del agua.

Como se evidencia, ninguno ha estado enfocado en el manejo presupuestal del distrito y la falta de inversiones a favor de los centros poblados.

Inconclusa. Esta es una carretera inconclusa, aledaña a Ccollpani y Mesada, que impide el tránsito para una ruta alterna hacia el distrito vecino de Santa Teresa.

***

Progreso trunco

A menos de una hora de Ccollpani y Mesada se encuentra otro grupo de centros poblados que también cuestionan la falta de obras y proyectos de la municipalidad. El recorrido en esta zona empezó en Qorihuayrachina, donde no viven más de 40 familias y cuya principal demanda es que el municipio realice las gestiones necesarias para promover el turismo en su zona. Apenas dos pequeñas tiendas de abarrotes son todo lo que ofrece a los turistas que llegan como parte de la ruta hacia el camino inca.

«Nadie tiene un trabajo permanente, ni seguro. No hay eso. Puede ser con la municipalidad o el Ministerio de Cultura, pero son temporales, por proyectos de cuatro o cinco meses. Y si no hay, te quedas sin trabajo», señala Dionicia Rigra, exsecretaria del centro poblado de Qorihuayrachina.

La red de alcantarillado y el sistema de agua recién se terminaron de instalar en diciembre del año pasado. La conexión telefónica solo permite el acceso a una de las cuatro compañías que brinda este servicio en la región. El resto se encuentra incomunicado.

La mayoría de familias del lugar se dedica a la agricultura para consumo propio. Otras deben trasladarse a diario en tren hacia la zona de Aguas Calientes para trabajar en el sector construcción. En Machu Picchu Pueblo –como también se le conoce a Aguas Calientes– se concentra la oferta hotelera, la presencia de la actividad comercial del distrito y la municipalidad tiene su sede. En la zona, a menos de 10 minutos por un camino empinado, también se ubican unos baños termales para los turistas que deciden descansar antes de dirigirse a la ciudadela inca.

En los últimos cinco años la población de Huayllabamba, centro poblado donde viven cerca de 200 familias, ha notado bajas en las ventas de sus productos para los turistas que recorren el camino inca. El motivo: las agencias de turismo ya proveen, como parte de sus paquetes, los alimentos y bebidas que los acompañarán en la ruta y no hay necesidad de que compren sus provisiones a la población de Huayllabamba.

«Nosotros debemos arrendarles nuestros terrenos para el campamento, pero las agencias dicen que están pagando al Ministerio de Cultura y a nosotros no nos dan nada», señala Juan de Dios Surco del centro poblado de Huayllabamba.

La visita de las autoridades municipales también ha estado ausente y por ahora los pobladores locales no tienen forma de enfrentar a las agencias que incluso usan algunas zonas de Huayllabamba para que turistas, extranjeros en la mayor parte, acampen y en otras oportunidades pernocten. Por su parte, los pobladores no reciben algún beneficio económico por el uso de las áreas de su comunidad como hoteles de paso.

Al cierre de este reportaje, a pesar de los reiterados pedidos y comunicaciones con la municipalidad, ninguna de las solicitudes de información sobre la ejecución detallada del presupuesto, ingresadas por Ojo-Publico.com a finales de 2018, fueron atendidas. Tampoco respondieron ante el pedido de entrevistas personales o por vía telefónica. Los datos en el portal de transparencia del municipio también están desactualizados.

La precariedad en el acceso a los servicios básicos en estos sectores se contradice con los millonarios ingresos que percibe el distrito por turismo: solo en 2018, los recaudos por boletos de ingreso a la ciudadela inca superaron los 189 millones de soles ($57 millones). De este total, el 10 % va a las arcas de la municipalidad distrital con el fin de que se destinen a obras públicas, de acuerdo con un decreto legislativo vigente desde 2010, pero un recorrido realizado por Ojo-Publico.com por los

***

Cuestionadas gestiones

En 2015, el entonces alcalde de Machu Picchu (2014- 2018), David Gayoso García, fue investigado como cómplice por el presunto delito de peculado doloso en agravio del Estado. Las indagaciones fiscales, recogidas por la prensa local, detectaron al menos 2 millones de soles destinados de manera sospechosa para celebraciones y aniversarios.

Otro de los procesos contra el exburgomaestre estuvo enfocado a altos pagos por asesorías municipales, así como la probable existencia de trabajadores que recibieron honorarios sin, aparentemente, haber realizado trabajo alguno. Gayoso García indicó a Ojo-Publico.com que culminó su gestión con las investigaciones archivadas.

En tanto, en septiembre de 2012, Óscar Valencia Aucca fue destituido del cargo máximo en Machu Picchu luego de un estrecho margen en las votaciones que decidieron su vacancia. El exalcalde, que ingresó al municipio en enero de 2011, fue acusado de haber incurrido en nepotismo al presuntamente haber dado trabajo a sus familiares en el consorcio de transporte donde la municipalidad era accionista.

Años más tarde, en octubre de 2014, la fiscalía de Machu Picchu inició indagaciones contra Valencia Aucca, aunque a la fecha no se ha formalizado investigación alguna en su contra. Incluso el exburgomaestre tentó nuevamente la alcaldía en las elecciones 2018, y ocupó el segundo lugar en los comicios distritales.

Las investigaciones por corrupción no han frenado el auge del turismo, sin embargo, la riqueza de Aguas Calientes no alcanza a los agricultores que habitan en las comunidades ubicadas alrededor de la zona arqueológica más visitada del país.


*Este reportaje es realizado por Aramis Castro para Ojo-Publico.com y difundido gracias a un acuerdo de republicación de contenidos con CONNECTAS.

La tragedia y la agonía de la desnutrición infantil en Guatemala

Desventaja. Los niños de las comunidades indígenas son los que más desventaja tienen para acceder a alimentos de forma estable.

María tiene cuatro años y a mediodía ha vuelto a comer tortillas con sal. Solo con sal. Esta es una muestra de la tragedia que supone la desnutrición crónica infantil en Guatemala. Una lacra que afecta a uno de cada dos niños menores de cinco años.

Así lo ha vuelto a recordar esta semana un nuevo informe, «La desnutrición crónica infantil en Guatemala: una tragedia que el debate político no debe evadir», elaborado juntamente com el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Oxfam y la Embajada de Suecia en Guatemala.

El objetivo de este documento, que analiza la realidad social y técnica de este problema, es dar material práctico con sustento técnico sólido a los dos finalistas de la elección presidencial, la socialdemócrata Sandra Torres y el candidato de centroderecha Alejandro Giammattei, y a los 160 ciudadanos que integrarán la próxima legislatura (2020-2024).

***

LOS DATOS SON LOS QUE SON

En términos generales, la desnutrición crónica en menores de cinco años disminuyó de un 49.8 % en el periodo 2008-2009 a un 46.5 % en 2014-2015, mientras que la incidencia de la desnutrición crónica severa pasó de un 21.2 % a un 16.6 % en el mismo período.

Pero este descenso es «demasiado lento» y provoca que en la actualidad, según las estimaciones de este documento, se calcule que hay unos 890,000 menores de cinco años padeciendo desnutrición crónica en Guatemala, con un aumento del 6.7 % de incidencia en siete municipios del corredor seco, una de las áreas más afectadas por la crisis climática.

La situación es peor en las comunidades rurales e indígenas, donde los índices son aún más elevados y donde la desigualdad se ceba con ellos: son las poblaciones más pobres las que padecen más desnutrición infantil.

Ya lo decía un informe de UNICEF el año pasado: de los 7 millones niños y adolescentes menores de 17 años que hay en el país, unos 3 millones se identifican como indígenas y la mayoría de ellos está en condiciones de desventaja. Las desigualdades en la niñez indígena son recurrentes durante todo su ciclo de vida y en todos los ámbitos, incluso desde antes de nacer. Ocho de cada 10 viven en situación de pobreza y el 60 % de los menores de cinco años tiene desnutrición crónica, en comparación con el 35 % que afecta a la población mestiza.

Las tasas de escolaridad, en las que también influye la hambruna, en todos los niveles son siempre inferiores. De cada 10 niñas y adolescentes indígenas, solo seis terminan la primaria, dos la secundaria y una accede a la universidad.

Y esto se debe, entre otros factores, a la poca distribución de la riqueza y la baja inversión del Estado: $1 por cada niño, $0.30 centavos si es indígena.

Ya lo decía un informe de UNICEF el año pasado: de los 7 millones niños y adolescentes menores de 17 años que hay en el país, unos 3 millones se identifican como indígenas y la mayoría de ellos está en condiciones de desventaja. Las desigualdades en la niñez indígena son recurrentes durante todo su ciclo de vida y en todos los ámbitos, incluso desde antes de nacer.

***

LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS

Al analizar la acción del Gobierno durante los últimos 15 años, el informe concluye que las medidas y políticas adoptadas han sido «insuficientes». Desde el programa «Creciendo bien» de 2004 hasta el de «Crecer sano» de 2019 la problemática se ha mantenido cercenando los derechos de los más pequeños.

Una baja talla, daños estructurales en el cerebro, una reducida tasa de escolaridad o el incremento de las posibilidades de perder cursos son algunos de los efectos palpables en el día a día.

El gasto público en Seguridad Alimentaria y Nutricional no ha sido una prioridad en los últimos años: cayó de su máximo histórico en 2010, el 1.78 % del PIB, al 0.94 % en 2016. Y aunque se revirtió en los últimos años, hasta volver a subir al 1.49 % para este curso, la «ineficiencia y dificultad» del Gobierno para ejecutarlo de manera transparente «apuntan a un nivel menor».

De hecho, Oxfam y el Instituto Nacional de Salud Pública de México han calificado de «inefectiva» la Estrategia Nacional para la Reducción de la Desnutrición Crónica, del gobierno del presidente Jimmy Morales.

***

FUTURO DESALENTADOR

Aunque la conciencia sobre esta problemática ha aumentado, resulta «desalentador» que ninguna de las medidas políticas presentadas por los candidatos a dirigir el país tenga sustento técnico: sin metas, sin detallar costes y sin saber cómo conseguirán la financiación para su implementación. Es por ello que las califican de «poco creíbles» y «peligrosamente cercanas a la demagogia».

Es por esto que el documento propone una serie de medidas a tener en cuenta por el futuro Gobierno. Entre este pliego de propuestas está un mayor compromiso tanto de las próximas autoridades como de los diputados de la siguiente legislatura, expresando su apoyo al Frente Parlamentario Contra el Hambre.

También piden al futuro presidente crear una política pública para erradicar la desnutrición crónica, en la que tengan cabida todos los sectores de la sociedad, transparentar el gasto público o establecer como prioridad «revisar, fortalecer y, si es el caso, recuperar la institucionalidad estatal con mandatos, facultades y responsabilidades» en materia de seguridad alimentaria nutricional.

Y el fortalecimiento de los programas pasa por un aumento del gasto público. En este sentido, establece como primera meta para 2020 alcanzar y superar el gasto público en seguridad alimentaria y nutricional del 1.78 % del PIB ejecutado en 2010, el máximo histórico reciente.

Sin políticas integrales. Los gobiernos guatemaltecos de los últimos 15 años no han dirigido políticas encaminadas a reducir la desnutrición infantil.

Una generación sin límites

Al ritmo actual Guatemala necesitaría hasta 90 años para alcanzar la tasa de desnutrición crónica infantil de 14 % que tuvo El Salvador en 2014.

El «Quinto Informe Estado de la Región», presentado en 2016, decía que en las próximas décadas Centroamérica tendrá el porcentaje de población en edad productiva más elevado de su historia, el conocido como bono demográfico, y esta es una «oportunidad única» para que la región impulse el crecimiento económico y social para lograr el ansiado desarrollo.

Este bono demográfico, en el que la población activa crece de manera sostenida y con mayor rapidez que las personas dependientes, se prolongará hasta 2020 en Costa Rica y Panamá, 2030 en El Salvador, 2035 en Belice, Honduras y Nicaragua y 2050 en Guatemala.

Los gunas, la etnia panameña marcada por el albinismo

Probabilidades. Cuando dos padres portadores de albinismo se juntan hay un 25 % de probabilidades de que el niño salga albino, un 50 % de que sea portador y un 25 % de que salga sano.

Yaili, Aydili y Ceily se apretujan bajo un mismo paraguas para caminar por la calle, se han olvidado en casa la otra sombrilla. El sol es inclemente y sus pieles son casi transparentes. Aunque van tapadas hasta arriba y se han embadurnado de crema. La radiación en Panamá es muy intensa y traspasa la ropa.

En su barrio, habitado en su mayoría por indígenas guna, las conocen como «las hermanas fulas», el apelativo cariñoso con el que los panameños se refieren a los rubios. Yaili, Aydili y Ceily son hermanas, las dos primeras gemelas, y las tres son albinas.

«Nuestra mamá nació muy blanquita y creían que era albina, pero luego se fue oscureciendo. Nuestro bisabuelo siempre le decía que iba a tener hijos blancos, de alguna forma lo presintió», cuenta a Efe Ceily, de 18 años y la menor de las tres.

No son las únicas en su familia que sufren este trastorno hereditario que se caracteriza por la ausencia parcial o total de pigmentación en la piel, los ojos y el pelo. También tienen un primo y un tío albinos.

«Normalmente no salimos a la calle a esta hora. Esperamos a que caiga el sol», dice una de las gemelas.

Su caso podría parecer una anomalía genética, pero es una realidad bastante común en esta etnia indígena: los expertos dicen que tiene una de las tasas de albinismo más altas del mundo y calculan que hay un albino por cada 150 gunas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la proporción es de uno sobre 18,000 personas, mientras que en Mali es de uno sobre 1,000.

ENDOGAMIA Y AISLAMIENTO

La antropóloga francesa Pascale Jeambrun lleva décadas estudiando esta condición genética y nunca ha visto un caso así: «El gen del albinismo está presente en América desde la migración de Bering (cuando se pobló el continente) y hay 10 etnias amerindias que lo tienen, pero en ninguna es tan fuerte como en esta».

La endogamia y el aislamiento geográfico son su principal explicación. Los gunas, una de las siete etnias que viven en Panamá, son un pueblo de 60,000 personas, originario de un archipiélago de pequeñas islas en el Caribe panameño.

Muchos islotes están a más de 5 horas en lancha de la costa y los más poblados no tienen más de un millar de habitantes. Aunque la mitad de la población vive en la capital panameña, se siguen casando con gunas de su misma isla y uno de cada siete es portador del gen.

«Cuando se juntan dos progenitores portadores, hay un 25 % de probabilidades de que el niño salga albino, un 50 % de que sea portador y un 25 % de que salga sano», explicó a Efe Jeambrun, que recientemente viajó a Panamá para seguir con sus investigaciones.

La antropóloga francesa Pascale Jeambrun lleva décadas estudiando esta condición genética y nunca ha visto un caso así: “el gen del albinismo está presente en América desde la migración de Bering (cuando se pobló el continente) y hay 10 etnias amerindias que lo tienen, pero en ninguna es tan fuerte como en esta”.

***

CUIDADOS DE POR VIDA

El tipo de albinismo de los gunas (AOC2) no es el más grave de todos porque se desarrolla cierta melanina con la edad. Pero sí requiere cuidados de por vida para evitar el cáncer de piel, sobre todo en países tropicales.

Brenda está a punto de cumplir siete años, pero tiene muy claro el ritual que debe repetir todas las mañanas: impregnarse de crema y ponerse la gorra. Pese a su corta edad, ha terminado aceptando que no puede salir al recreo a jugar con sus compañeros.

El único momento del día que sus maestros le dejan estar en el patio es cuando toca cantar el himno nacional, pero lo hace en una esquina y a la sombra.

«Es una niña muy madura. Los albinos de la ciudad suelen estar más concienciados con el sol», reconoce su madre, Yamilca Guerrero, quien preside la Fundación SOS Albinos Panamá, con la que hacen giras dermatológicas y reparten cremas en el archipiélago, especialmente entre los más pequeños porque son los más reacios a echarse bloqueador.

«En las islas he visto niños con manchitas muy oscuras y quemaduras muy feas. Nosotras vamos a revisión cada seis meses», asegura Yaili, la otra gemela y voluntaria de la asociación.

Además de las lesiones cutáneas, los albinos sufren un sinfín de problemas oculares como nistagmo (movimiento involuntario de los ojos), estrabismo, fotofobia o miopía, lo que les obliga a revisarse la vista constantemente.

«Mi esposo y yo decidimos no tener más hijos porque no nos podemos arriesgar a que nos salga otro albino. Los cuidados son demasiados costosos y el dinero no alcanza», lamenta Guerrero.

Tipo de albinismo. El tipo de albinismo de los gunas (AOC2) no es el más grave de todos, ya que desarrolla cierta melanina con la edad, sin embargo, requiere cuidados de por vida.

***

UNA BENDICIÓN PARA LOS GUNAS

A diferencia de algunos países de África donde mutilan a los albinos o de otras etnias americanas donde los discriminan, los gunas han mitificado esta condición genética. De hecho, tienen hasta una palabra para referirse a ellos: «sibbu».

Cuenta la mitología que los «sibbus» eran los descendientes directos del sol y los encargados de dispararle flechas al dragón que trataba de comerse la luna durante los eclipses. Por eso también se les conoce como «hijos de la luna» o «nietos del sol».

«Los albinos ocupan un lugar preferencial en la cosmovisión guna y tener uno en la familia se considera una bendición», aseguró la antropóloga francesa, que acaba de publicar el ensayo «Hijos de la luna: el albinismo en los amerindios».

Sentado tras la mesa de su despacho, Maxilimano Ferrer, de 63 años, ordena papeles y se pone al día con la agenda después de varios días de gira por las islas. Es uno de los tres «saglas» o máximos líderes del pueblo guna y viene de una familia llena de albinos, entre ellos su madre y su abuelo.

Criado en un ambiente de «amor y respeto por (ser) el diferente», se le tuerce el gesto cuando habla del drama que viven «muchos hermanos» en el mundo, pero también cuando recuerda un capítulo negro de la historia de su pueblo: «No siempre fuimos inclusivos».

Tras la llegada de los españoles, cuenta, los gunas acusaron a los albinos de ser descendientes de los crueles colonizadores y ejecutaron cientos de infanticidios.

«Gracias a Dios superamos esa etapa y hoy estamos totalmente integrados en nuestra sociedad. Le pido al mundo que haga lo mismo», dice el «sagla», consciente de la suerte de haber nacido un «hijo de luna».

Rizos y «espendrús» para reivindicar la cultura afrocubana

“Pelo malo”. En Cuba, los jóvenes abrazan la africanidad con cambios en su apariencia, como usar el cabello afro que es considerado como un cabello que hay que arreglar.

«A veces me preguntan si se me perdió el peine», sonríe Leydis, que hace casi tres años decidió «liberarse de la tortura del laciado» y llevar con estilo su gran afro, una imagen que poco a poco ha dejado de ser rara en las calles de Cuba.

Aunque en la isla caribeña todos aceptan que «el que no tiene de congo, tiene de carabalí», como muestra la gran mayoría mestiza de su población, paradójicamente la cultura afrocubana ha sido relegada a un estatus casi marginal que una nueva generación se ha propuesto revertir comenzando por lo más visible: el cabello.

Para los jóvenes cubanos, abrazar su africanidad empieza por cambiar su apariencia para romper con siglos de colonización y cánones de belleza que han provocado que en el país caribeño el cabello afro se vea como «pelo malo» que hay que arreglar.

En coincidencia con el auge del «black power» en Estados Unidos a fines de 1960 y principios de 1970, en la isla se vieron los primeros «espendrús» –término popular cubano para el peinado afro–, pero la moda no sobrevivió mucho tiempo y fue sustituida por trenzas y «desrices» diseñados para domesticar el cabello.

«A pesar de que muchas personas se identifican con las raíces afro desde el punto de vista de la religión, existe una desconexión con la forma en la que te sientes como afrodescendiente», aseguró a Efe Adriana Heredia, coordinadora del proyecto «Beyond Roots» («Más allá de las raíces»).

Esta propuesta, que comenzó como una serie de «experiencias» en la web Airbnb dedicadas a mostrar facetas de la cultura afrocubana a visitantes extranjeros, ha mutado en una iniciativa social que «enseña los valores positivos» de la identidad afro.

Lo que empezó con llaveros, tazas y camisetas con frases como «Yo amo la cultura afrocubana» diseñados por los miembros del proyecto, derivó en alianzas con emprendedores para fabricar productos dirigidos específicamente a la comunidad afrocubana que fueran más allá de la bisutería religiosa.

Además de contactar a artesanos, «Beyond Roots» –que espera abrir la primera tienda de productos afrocubanos en los próximos meses– se asoció con iniciativas que defienden la afroestética y el cabello natural, uno de los primeros pasos para dejar atrás «estereotipos europeos que tristemente todavía persisten», precisó Heredia.

«La gente me dice: ‘Me encanta la cultura afro. Yo practico la santería’. Pero cuando preguntas por qué lleva el pelo lacio responde: ‘Imagínate, con el pelo así (natural) no me veo linda’», señala la joven profesora de Economía, que alterna su trabajo en la Universidad de La Habana con la coordinación de «Beyond Roots».

Para «descolonizar mentes», el proyecto organiza talleres y encuentros donde comparten consejos de belleza y enseñan técnicas del cuidado del cabello natural ante un público cada vez mayor, más ávido de información y que no solo se limita a las mujeres.

“La gente me dice: ‘Me encanta la cultura afro. Yo practico la santería’. Pero cuando preguntas por qué lleva el pelo lacio responde: ‘Imagínate, con el pelo así (natural) no me veo linda’”, señala Adriana Heredia, coordinadora del proyecto “Beyond Roots” (“Más allá de las raíces”).

***

PRODUCTOS NATURALES

Erlys Pennycook, peluquera autodidacta y creadora de ¡Que Negra!, una línea de productos naturales para el cabello afro, se asombra «para bien» de un interés «que ha superado expectativas» en volver a las raíces y mostrar con orgullo el «pelo natural, con rizos pero hidratado, lindo y con toque».

Pennycook comenzó a investigar sobre plantas y productos naturales para cuidar el cabello porque desde que hace unos años sufrió «una experiencia bien fea» cuando enfermó y comenzó a sufrir «alopecia por tracción» por llevar trenzas durante más de 15 años y usar «desriz» con químicos fuertes como el hidróxido de potasio.

“Beyond Roots”. Surgió como una serie de “experiencias” en la web Airbnb para mostrar facetas de la cultura afrocubana a los visitantes extranjeros, pero hoy es una iniciativa social.

«Usamos la moringa, el romero, la albahaca, que es un excelente anticaída. Empezamos a experimentar, lo usé en mí; a un vecino mío le encantó y me dijo: deberías compartir estos conocimientos con el resto del país», explicó la estilista, que vive y trabaja a domicilio en la ciudad de Ciego de Vila (centro del país).

Sus productos: una crema definidora y un spray hidratante completamente artesanales. Ambos se han vuelto muy populares entre la comunidad afrodescendiente, que se identifica con el eslogan «Sé tú misma, sé natural» impreso en las etiquetas de ¡Qué Negra!

Confesó que aunque ahora se ha despojado de los «complejos», ha sufrido «discriminación por los dos lados: demasiado blanca para andar con las negras y demasiado negra para andar con las blancas», un «estigma» del que decidió desprenderse cuando se apropió del término despectivo con que la llamaban.

«Yo soy jabá, que es una expresión despectiva, pero lo soy y voy orgullosa (…) Me involucré más en este tipo de eventos porque no quería que las adolescentes pasaran por lo que yo pasé y supieran que pueden lucir hermosas, por ejemplo, en su fiesta de 15, con su pelo natural», insistió.

Dos años atrás, a los 17, Arla decidió dejarse el pelo natural por primera vez.

«Mi mamá me lo laciaba a pesar de las protestas de mi padre. Al principio no sabía cómo rizármelo, la transición fue horrible porque se me rizaban algunas partes y otras no», explica la estudiante.

A su lado, Sheyla (19 años) admite que por el contrario «siempre lo ha llevado así», aunque se quejó de que aún no existen suficientes salones de belleza dedicados al cabello afro.

«Yo me identifico con mi pelo rizo, con toda la melanina que mi piel tiene, con toda la historia que tiene que contar, por qué me voy a laciar el pelo y ser una más del montón. La vida es muy corta para llevar el pelo aburrido», sentenció.

Raíz. Erlys Pennycook es la creadora de la línea de productos naturales ¡Qué Negra! para el cabello afro; que según ella, “ha superado expectativas” de volver a la raíz al pelo natural.

México: bandas y paramilitares alimentan creciente violencia

Fotografías de Agencias

La nueva ley en Xaltianguis, una pequeña localidad en la carretera hacia Acapulco, llegó con un coche bomba y una carnicería.

Una fuerza paramilitar fuertemente armada tomó el pueblo del estado mexicano de Guerrero el mes pasado para expulsar a una banda rival. Hizo estallar un auto con cilindros de gas y descuartizó el cuerpo de uno de los dos enemigos caídos.

Los residentes se escondieron en sus casas o huyeron carretera abajo entre matorrales tropicales. La policía y los soldados que custodiaban Xaltianguis no hicieron nada. Ahora, a pocas cuadras de la base donde se estableció la nueva «policía comunitaria», infantes de marina y policías estatales vigilan la carretera y patrullan la localidad. Pero no han tratado de arrestar a los paramilitares pese a que la mayoría de ellos portan rifles de asalto ilegales abiertamente.

«Tenemos el pueblo prácticamente blindado por el Gobierno. En las entradas del pueblo podemos ver al ejército, la infantería de marina y todos los niveles del Gobierno apoyándonos en lo que es la protección del pueblo», alardeó Daniel Adame, el líder del grupo que asumió el control de Xaltianguis.

Esta es una escena que se repite una y otra vez en el sur de México: las llamadas «policías comunitarias» o grupos de «autodefensa», a menudo acusados de estar relacionados con los carteles de la droga, han proliferado y extendieron su control sobre el territorio. En esos casos, los soldados, superados en número, no intervienen, en parte por temor a abrir fuego contra civiles.

Muchos esperaban que la violencia en Guerrero disminuyese al tiempo que los opioides sintéticos como el fentanilo hundían al mercado del opio que había alimentado a las organizaciones delictivas de la región. De hecho, los homicidios en el estado, conocido por su violencia, bajaron un 36 % en los tres primeros meses del año.

Pero ahora parece que surge una nueva ola de violencia, enfrentando a bandas rivales contra escuadrones paramilitares que luchan por el robo de combustible, las minas de oro y las rutas para mover químicos.

Éxodo

Miles de personas se han marchado por los enfrentamientos, y una tóxica combinación de carteles, sicarios y fuerzas parapoliciales han neutralizado al Ejército mexicano, obligando a los soldados a asumir un papel de meros espectadores, o en el peor de los casos, de rehenes.

Adame es una figura muy diferente a la de los líderes parapoliciales del pasado, gente de pueblo que se armaba para defender sus localidades de los narcotraficantes. Hay quienes dicen que las bandas delictivas a menudo infiltran gente en las «policías comunitarias». El líder del Frente Unido de la Policía Comunitaria del Estado de Guerrero (FUPCEG) se describe a sí mismo como un comerciante y dice que tiene un león y aves exóticas, y que porta un costoso fusil AR-15 con una mira telescópica. Su hijo porta una pistola con un mango de plata tallado.

Justificó el uso de un auto con bombas diciendo que otras organizaciones como la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero (UPOEG) también emplean explosivos. Su grupo tomó el pueblo, señaló, porque la otra organización está vinculada al crimen organizado. La UPOEG dice lo mismo de la FUPCEG.

Los lugareños confirmaron que el FUPCEG asumió el control a mediados de mayo y expulsó a sus rivales, al matar a dos y descuartizar el cadáver de un hombre con puñales que parecían bayonetas.

Del otro lado de la frontera con el estado de Michoacán, paramilitares que el gobernador Silvano Aureoles describe como «delincuentes, ni más ni menos», arrinconaron a media docena de soldados contra un muro, les sacaron sus armas y los empujaron e insultaron hasta que aceptaron devolverles un rifle de francotirador calibre 50 que les había confiscado otra patrulla.

A pesar de la humillación, el presidente Andrés Manuel López Obrador invitó a los soldados al Palacio Nacional a los pocos días para «agradecerles y reconocer su actitud serena y temple que evitó pérdida de vidas de gente inocente, exhortándolos a continuar desempeñándose con profesionalismo en beneficio del pueblo», según la Secretaría de Defensa.

Esto inquietó a la Federación de Empleadores Mexicanos, una de las principales organizaciones empresariales del país.

Espera. Vecinos del estado de Guerrero esperan turno para hablar con los líderes de FUPCEG, la banda que ha tomado el control en la localidad.

«Las Fuerzas Armadas resultan el único mecanismo viable para restaurar el orden y la tranquilidad», expresó en un comunicado. «El Ejecutivo ha encomendado al ejército la protección del territorio a la vez que les ha solicitado no enfrentarse, en ningún momento, con civiles para evitar violaciones a los derechos humanos. Esta instrucción es poco clara y por tanto contraproducente. De ser interpretada de forma literal, impide que las Fuerzas Armadas realicen funciones básicas de control, pues le impide enfrentarse a células criminales armadas o grupos paramilitares. La situación en La Huacana, Michoacán, lo ha demostrado».

Estas organizaciones se hacen cada vez más fuertes y están más dispuestas a enfrentar a las fuerzas armadas.

Salvador Alanis, estratega y portavoz de FUPCEG, la agrupación que tomó Xaltianguis, dice que esa organización tiene 9,000 hombres armados en una serie de localidades que controla y supera en número al Ejército mexicano en el estado. No tienen problemas en batirse con los soldados.

«Aquí vino un día el ejército a echar gas lacrimógeno a las mujeres, y no se lo permitimos», expresó Alanis. «Paramos la carretera y retuvimos a un grupo de manera pacífica».

López Obrador confía en la Guardia Nacional que acaba de crear, una especie de policía militarizada que se espera sea enviada a Guerrero dentro de un mes. Si la Guardia enfrenta las mismas limitaciones que el ejército, no obstante, estará también en desventaja en estados como Guerrero y Michoacán.

«Le digo al gobierno federal, eso le puede pasar a tu Guardia Nacional», dijo Alanis. «O peor todavía, porque si a un chamaco de esos se le va un balazo en una trifulca, va a ser un masacre de ambos lados».

«Es una relación de tolerancia, sino de coordinación», agregó. «No te metes conmigo y nosotros no nos metemos contigo».

Si bien la mayoría de los paramilitares son reclutados de la zona, Alanis indicó que su grupo tiene un centenar de hombres entrenados para matar, que emplea en la toma de localidades. «Están listos para matar o morir por lo que les des», sostuvo.

Cada vez resulta más difícil distinguir a estos paramilitares de los carteles, los cuales a su vez se muestran cada vez más osados.

A plena luz

En Zamora, Michoacán, el cartel Nueva Generación de Jalisco hizo en mayo un desfile por la ciudad de al menos dos docenas de camionetas y vehículos todo terreno, que lucían orgullosamente en sus puertas las iniciales del cartel, CJNG.

Ante la pasividad de los soldados en las ciudades controladas por estas bandas, los conflictos se tornan casi medievales. Los residentes de Chichihualco, por ejemplo, han cavado zanjas en la carretera que conduce a un bastión del FUPCEG en el pueblo de Filo de Caballos, porque Alanis ha amenazado con tomar su localidad.

Otros crean puestos de control en los caminos para defender sus ciudades. Cuando se maneja por caminos secundarios de Guerrero, surgen numerosos puestos manejados por civiles armados con fusiles.

El «comandante Gerónimo» estaba junto a una barricada de bolsas de arena llena de balazos. Miembro de la UPOEG, ha resistido cada dos meses ataques del FUPCEG al sur y de la banda de traficantes Ardillos al norte. Gerónimo, quien no quiso dar su nombre completo por temor a represalias, explicó que se libran intensos combates por el control de pequeñas localidades.

«Hay una crisis en las montañas y los delincuentes no son tontos», manifestó. «Dicen que esto (el opio) ya no será negocio, pero las minas sí. Creo que se viene un mes de crisis».

Las minas de oro de propiedad canadiense de estas montañas históricamente han sido conminadas a pagar por protección de las bandas. Ahora se ha descubierto oro en otros sectores del estado y se especula que los carteles y los paramilitares tratarán de asumir el control de las minas.

“Las Fuerzas Armadas resultan el único mecanismo viable para restaurar el orden y la tranquilidad”, expresó en un comunicado. “El Ejecutivo ha encomendado al ejército la protección del territorio a la vez que les ha solicitado no enfrentarse, en ningún momento, con civiles para evitar violaciones a los derechos humanos. Esta instrucción es poco clara y por tanto contraproducente. De ser interpretada de forma literal, impide que las Fuerzas Armadas realicen funciones básicas de control, pues le impide enfrentarse a células criminales armadas o grupos paramilitares”.

Otros creen que estas organizaciones quieren tomar el control de las rutas que llevan al puerto de Acapulco para transportar sustancias químicas precursoras ahora que los opioides sintéticos han desplazado la amapola que crece naturalmente en esta región.

«Pensábamos que, acabado el negocio de la amapola, se iba a terminar la violencia», comentó David Barragán, residente de Los Moros que tuvo que irse de su pueblo tras la llegada de las fuerzas del FUPCEG de Alanis.

Igual que otros residentes de la montaña, Barragán cultivaba entre media y una hectárea con amapola. Los precios, sin embargo, cayeron en picada hace un par de años y Barragán apostó a los aguacates, el nuevo «oro verde» de las montañas del sur de México.

Pero los paramilitares tomaron su plantación de aguacate y están recogiendo el fruto, que tardó dos años en madurar.

Barragán y cientos de sus vecinos –lo mismo que miles de campesinos en todo el estado– se escapó. Dice que la gente no va a aguantar mucho tiempo más.

«La Guardia Nacional es lo que más necesitamos acá», expresó. «Y mientras esperamos, si allí no hay nada, vamos a tomar otras medidas», advirtió.

Sin pena. La exhibición de armas de uso prohibitivo es habitual entre los miembros de las bandas delincuenciales. Ya no hay necesidad de esconderse.