Donbás, la guerra olvidada

Fotografía de EFE

Bombardeos diarios, cazas de zinc, corredores humanitarios, campos de minas y odio, mucho odio. El conflicto del Donbás tiene todos los ingredientes de una guerra fratricida, pero el resto del mundo mira para otro lado. Sin hidrocarburos de por medio, las hostilidades en el este de Ucrania son vistas casi como rencillas entre vecinos.

Cada vez son menos los políticos occidentales que sacan a la luz el sufrimiento de millones de ucranianos que lo han perdido todo: sus familias, sus propiedades, su país, su libertad. Los acuerdos de paz de Minsk se firmaron en febrero de 2015, pero ninguno de los bandos ha cumplido con su parte. El resultado son más de 10,000 muertos, entre soldados del Ejército ucraniano, milicianos prorrusos y civiles, según la ONU.

El apagón informativo es cada vez mayor. El hartazgo se ha extendido a la opinión pública internacional, más preocupada por otras cuestiones. Mientras, los horrores del Donbás se han convertido en un lugar común para los ucranianos, que empiezan a entender que solo podrán salir del infierno en el que se han metido por sus propios medios.

El Donbás, que recibe su nombre de la cuenca del río Donets en el este de Ucrania y adquirió fama mundial por sus ricos yacimientos hulleros, incluye a las regiones de Donetsk y Lugansk, ambas limítrofes con Rusia. La guerra ha partido en dos ambas regiones, una mitad controlada por los separatistas prorrusos y la otra bajo dominio del Ejército ucraniano. Los Acuerdos de Minsk de febrero de 2015 estabilizaron el frente y trazaron una línea de separación de fuerzas entre ambos bandos. La guerra a gran escala cesó entonces, pero las hostilidades y escaramuzas son constantes.

SLAVIANSK, EL CORAZÓN DE LA SUBLEVACIÓN

«Gracias por acordaros de nosotros», grita uno de los policías apostados a la entrada de la comisaría de Slaviansk, región de Donetsk, donde el 12 de abril de 2014 estalló la sublevación prorrusa. Los residentes del Donbás tienen la impresión de que el mundo se ha olvidado de ellos y temen que la guerra se convierta en un conflicto congelado, sin vencedores ni vencidos.

No es causalidad que el retirado oficial ruso Ígor Strelkov, líder de la rebelión prorrusa, eligiera Slaviansk como centro de operaciones. «Recibimos el apoyo total de la población. El 90 % de los habitantes de Slaviansk quería unirse a Rusia y, además, todos hablaban en ruso, no en ucraniano», comenta a Efe. Slaviansk está orgullosa de su pasado, estrechamente vinculado al imperio ruso desde su fundación a finales del siglo XVII.

El Ejército ucraniano intenta ganar adeptos en las zonas de Donetsk y Lugansk bajo su control, como Slaviansk, pero las heridas de la guerra aún supuran y las huellas de la destrucción son latentes. Cinco años después, la pequeña localidad de Semiónovka, escenario de una de las primeras batallas de la guerra, recuerda a Dresde después del bombardeo aliado de 1945, o a Grozni tras la ofensiva rusa contra Chechenia en 1994.

Fotografías de EFE

No hay un alma en sus calles. Los escombros de lo que antaño era un hospital y las viviendas de la zona son ahora hogar de ratas y alimañas. Todas las paredes están agujereadas por balas de ametralladora de grueso calibre. Ningún tejado aguantó el incesante bombardeo con mortero. Las únicas señales de vida son dos viviendas reconstruidas por vecinos con cara de pocos amigos y una nueva clínica para niños con deficiencia.

«Aquí no hay futuro», señala Misha, un veinteañero que antes trabajaba para los ferrocarriles y que cuenta que la mitad de sus compañeros de clase emigró a la vecina Rusia. A la entrada del pueblo hay un memorial, pero está dedicado exclusivamente a la media docena de militares ucranianos caídos en los combates en Semiónovka. Nadie se atreve a profanarlo, pero son muchos los que no entienden por qué no hay un monumento a los civiles muertos. Lo que ellos ven como una conflicto civil contra la opresión del Gobierno nacionalista, en Kiev lo ven como una guerra contra separatistas apoyados por el jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

«Un amigo mío murió aquí. Y no era un miliciano. Iba por la calle y una bomba lo mató», recuerda Alexandr, un taxista que rebosa rencor hacia Kiev.

“Aquí no hay futuro”, señala Misha, un veinteañero que antes trabajaba para los ferrocarriles y que cuenta que la mitad de sus compañeros de clase emigró a la vecina Rusia. A la entrada del pueblo hay un memorial, pero está dedicado exclusivamente a la media docena de militares ucranianos caídos en los combates en Semiónovka. Nadie se atreve a profanarlo, pero son muchos los que no entienden por qué no hay un monumento a los civiles muertos.

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ODIO QUE NO CICATRIZA

El Gobierno ha llenado la ciudad de carteles en ucraniano, un idioma que casi nadie habla. El ruso es la lengua franca para todos. «Vivimos bajo ocupación», comentan muchos vecinos. En el centro de Slaviansk ha aparecido un iglesia autocéfala, pero todos acuden al templo vinculado al Patriarcado de Moscú. También ha cambiado el nombre de las ciudades, de «Limán Rojo» a solo Limán, de Artiomovsk a Bajmut, aunque todo el mundo está apegado a los viejos nombres. «Hasta retiraron la estatua de Lenin de la plaza», insiste Alexandr.

Tampoco se celebra el 12 de abril, sino el 5 de julio, cuando los soldados ucranianos liberaron la ciudad del yugo ruso. Todos los años, el Ayuntamiento recuerda a los 63 soldados que perdieron la vida en la batalla de Slaviansk. «Con Strelkov se vivía mucho mejor. Fusilaba en el acto a los ladrones y bandidos», contraviene Vasili, un joven oriundo de Slaviansk, sobre los dos meses de control prorruso.

El miedo atenaza a muchos. Algunos lo tienen porque participaron activamente en la sublevación, cuentan con familiares en el bando separatista o porque estuvieron en Rusia.

«La situación es pacífica, pero sufrimos las secuelas de la guerra», comenta a Efe Vadim Liaj, alcalde de Slaviansk. Y es que Slaviansk está a apenas cien kilómetros del frente. Reconoce que Kiev «no es muy popular» entre los habitantes de la zona, pero cree que la principal demanda del pueblo no es la independencia, sino la mejora del nivel de vida. «La gente no está contenta porque los frigoríficos están vacíos y no hay nada que comer. Lo que pasa es que cuando en el Donbás se quejan de las altas tarifas, en Kiev ven la mano de Moscú. La gente se va a Polonia y Rusia no porque se sienta perseguida o no pueda hablar en ruso, sino porque quiere ganar dinero para mantener a su familia», apunta.

EL CORREDOR DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

En ningún lugar es tan evidente el odio como en Stanitsia Lukanska, el único corredor humanitario en 150 kilómetros de frente en la provincia de Lugansk. Debido a la voladura del puente sobre el río Severski Donets por las milicias prorrusas, que querían evitar una posible incursión con blindados del enemigo, más de 10,000 personas deben recorrer diariamente los 5 kilómetros de corredor para comprar alimentos o cobrar salarios y pensiones.

La peregrinación incluye a personas de todas las edades y a familias enteras, ya que la escasez es la nota predominante en territorio prorruso debido al bloqueo impuesto por el Gobierno ucraniano sobre este territorio separatista. Es por eso por lo que la promesa que hizo Vladímir Putin de reducir a menos de tres meses la espera para obtener el pasaporte ruso ha animado a muchos, que confían en salir de una vez por todas del círculo vicioso del odio, la guerra y la destrucción.

Entre todos, quienes peor lo pasan son los jubilados, ya que deben recorrer este paso libre cada dos meses para demostrar que están vivos, de lo contrario no cobrarán su pensión. La caminata es especialmente ardua en invierno, ya que la nieve y las bajas temperaturas lo convierten en una odisea. Algunos pensionistas se ven obligados a contratar a jóvenes porteadores que, a cambio de unas 300 grivnas (unos $12) les llevan en sillas de ruedas, en trineos o en improvisados carritos de metal.

Alimentos. Un anciano transporta alimentos en un carro por el corredor humanitario de Stanitsia Luhanska.

«Es una forma honrada de ganarse la vida. No hay nada de qué avergonzarse», asegura Azot, un pequeño oseta de espalda encorvada que empuja un carrito con fruta y legumbres. Le miran un adulto y un joven, que esperan a un par de ancianas para llevarlas de regreso a su casa y cobrar su dinero.

Los caminantes culpan a Kiev de su sufrimientos. Los comparan con los nazis por bombardear con saña sus casas. Muchos se tapan la cara ante la proximidad de un reportero. Según explica a Efe una portavoz del Ejército ucraniano, los que se cubren son colaboradores de los «sépar» (separatistas, según la jerga militar) o trabajan para la autoproclamada república popular de Lugansk. «¿Es normal que una abuela como yo tenga que andar tantos kilómetros para cobrar su pensión?», lamenta una anciana de 78 años, que se queja de dolor de ciática y cojea ostensiblemente.

La guerra ha roto vidas y familias, pero alguien debe armarse de valor y de paciencia para recorrer los 5 kilómetros para visitar a sus seres queridos «al otro lado» de la zona de separación de fuerzas. Lo hacen de manera ordenada y sin abandonar el camino, ya que a ambos lados el territorio está minado. Además, los francotiradores prorrusos están apostados al otro lado del puente, por lo que nadie debe hacer movimientos en falso. También han dejado atrás casas y propiedades, por lo que deben visitarlas para evitar que sean desvalijadas.

Como en todas las guerras, siempre hay algunos que hacen negocio con la escasez. Algunos cruzan al lado controlado por Kiev para adquirir alimentos, productos o equipos electrónicos, cuyo precio en territorio separatista es mucho mayor. También están los porteadores que se ganan la vida haciendo un viaje al día y cargando hasta 75 kilogramos, el máximo permitido por el Ejército para evitar el colapso del puesto fronterizo, ya que cada persona debe mostrar su pasaporte y sus bártulos deben ser registrados minuciosamente.

Aunque las hostilidades tienen lugar a cientos de kilómetros de distancia, la guerra también se libra en la retaguardia. En Kiev, una pizzería situada en una calle aledaña a la plaza de la Independencia (Maidán) recoge donativos y contribuciones para los soldados que combaten en el frente. En la capital ucraniana cruzarse con gente de uniforme está a la orden del día.

Con todo, las elecciones presidenciales, en las que el actor Vladímir Zelenski arrasó a Poroshenko con su propuesta de diálogo con Rusia para acallar los cañones en el Donbás, demostraron que los ucranianos no quieren seguir combatiendo y muriendo y que, pese a que muchos consideran a Rusia un Estado agresor, quieren normalizar sus relaciones con Moscú, conscientes de que de ello dependen no solo la paz, sino el fin del infierno.

Negocio y necesidad. Sillas utilizadas para transportar a personas con dificultades de movimiento a la largo del corredor humanitario Stanitsia Luhanska. Los portadores cobran hasta 12 euros por trayecto.

El lujo de tener casa propia en Guatemala

Hacia arriba. Vista de la construcción de un edificio en la capital guatemalteca.

De unidades unifamiliares a viviendas verticales. La construcción se transforma y evoluciona en Guatemala, donde es un lujo tener una residencia. No solo por los bajos salarios mínimos –de unos $390 al mes–, sino también por la falta de créditos inmobiliarios de una banca conservadora.

El país está en un proceso de urbanización con grandes migraciones del área rural a la urbana porque las municipalidades, que antes no hicieron nada, ahora empiezan a ser conscientes de la baja densidad habitacional que tienen. Es por ello que empezaron a generar nuevos reglamentos de construcción que permiten edificios de apartamentos de seis niveles sin ascensor y sin parquímetros para vehículos.

LA IMPOSIBILIDAD DE ACCEDER A VIVIENDA

Esta combinación de factores, explica a Acan-Efe el constructor Eduardo Tabush –que cuenta con 19 años de experiencia en el sector–, permite el desarrollo de viviendas sociales urbanas con un valor de $32,700, incluida la exoneración del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Eso representa que un guatemalteco tendría que destinar todo su salario durante 83.8 meses para adquirir su casa porque la informalidad en la que se encuentra la mayoría de la población no le permite acceder a la financiación bancaria para bienes inmobiliarios.

De los casi siete millones de personas que pertenecen a la población económicamente activa (PEA), 4.01 millones trabajan como asalariados, pero solo 1.31 millones de ellos están registrados como trabajadores formales en el seguro social.

Y la banca privada guatemalteca, comenta Tabush, es «demasiado conservadora» y le tiene una tremenda aversión al riesgo. Con poca liquidez para dar créditos a largo plazo debido a que no hay programas de ahorro obligatorio en el país, las entidades financieras únicamente hacen préstamos a los clientes de mayor recurso: los más seguros y rentables.

Impulsor de una iniciativa para crear el Instituto de Ahorro para la Vivienda (AVI), que en su opinión es una versión moderna y mejorada del Fondo Nacional del Ahorro en Colombia, del Central Fund de Singapur y del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) de México, el experto sostiene que a la banca guatemalteca le falta «agresividad» porque no quiere prestar para vivienda de bajo costo.

Los precios varían, incluso en una misma zona con varios proyectos de vivienda. Porque un metro cuadrado de un apartamento puede valer entre $1,500 y $2,300, pero el de las casas cuesta entre $150 y $500.

La oferta de vivienda y la financiera que la acompaña se ha concentrado en el país a atender a familias de mayores ingresos y durante los últimos 20 o 30 años se han desarrollado proyectos de casas en la periferia, creciendo la «mancha urbana».

LOS ATASCOS

Entrar a la capital desde esos «suburbios» y zonas residenciales es cada vez más complicado y tardado. La poca infraestructura vial y un parque de vehículos en aumento complica la situación y hace que el guatemalteco promedio pierda entre 2 y 3 horas en el tráfico cada día.

La Entidad Metropolitana Reguladora de Transporte y Tránsito (EMETRA) dice que en Ciudad de Guatemala circulan al menos 1.5 millones de vehículos. Y para evitar esas grandes colas la mayoría de las familias están comprando el apartamento urbano y no la casa en la periferia, pagando más pero por un producto completamente diferente y no por un alza de precios, según el experto.

LAS LICENCIAS

Para el presidente de la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC), Javier Ruiz, desde 2015 se inició la promoción de apartamentos, es decir, de viviendas verticales.

En 2018, la Ventanilla Única aprobó 55 licencias de complejos verticales con un total del 1,917,226 metros cuadrados, 28 de esos proyectos en la zona 15, una de las áreas residenciales con mayor ampliación de edificios de oficinas y apartamentos en los últimos tres años.

Mientras que en 2017 solo fueron 33 licencias de complejos habitacionales verticales, es decir, que el año pasado hubo un incremento de 66 %.

Sin embargo, la totalidad de construcciones de viviendas en 2018 superó los 3.8 millones de metros cuadrados, con una alza del 41 % en relación con 2017.

En 2018, la Ventanilla Única aprobó 55 licencias de complejos verticales con un total del 1,917,226 metros cuadrados, 28 de esos proyectos en la zona 15, una de las áreas residenciales con mayor ampliación de edificios de oficinas y apartamentos en los últimos tres años.

En el retraso de la construcción incide la burocracia. Para conseguir una licencia una empresa debe presentar unos 250 documentos y dar 170 pasos con un costo aproximado de 60,000 quetzales ($7,800). Y eso no solo tiene un impacto en la economía, sino también en la generación de empleo.

Son nueve las instituciones del Estado, además de la municipalidad, las que deben avalar una licencia en Guatemala. Sin embargo, se ha puesto en marcha el ejercicio sobre la implementación de la Ventanilla Única de Construcción en la que en menos de 48 horas se autorizaron 20 licencias.

«Estamos seguros de que la ventanilla será un claro aporte al clima de negocios en el país, lo que se reflejará en la mejora del indicador de Licencias de Construcción medido por el Banco Mundial», sostiene el ministro de Economía, Acisclo Valladares.

Una vez inaugurada esa ventanilla, los interesados llevarán un único expediente físico al que dará seguimiento una sola persona, que se encargará de obtener los 14 documentos previos requeridos para llegar a la Municipalidad de Guatemala.

DÉFICIT HABITACIONAL

Pero el impacto de la falta de vivienda en Guatemala sigue siendo alto, ya que se considera que se necesitan construir 1.7 millones de unidades con espacios que incluyan áreas verdes, transporte público, seguridad y reducción de contaminación en las ciudades.

La propuesta de la cámara es la aprobación de la ley de interés preferencial para el acceso a la vivienda, con la que esperan, en un plazo de 10 años, reducir en 50 % el déficit.

Según proyecciones del Banco de Guatemala (central), durante este año el sector de la construcción tendrá un crecimiento del 3 %.

Unas cifras que permiten concluir que el sector vivienda es un importante dinamizador de la economía nacional y una fuente de generación de empleo. Por cada 500 metros cuadrados de construcción se generan alrededor de 100 empleos, según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (ANACOVI).

BURBUJA INMOBILIARIA

Pese a la «sobreoferta», en Guatemala se descarta que se pueda registrar una burbuja como la ocurrida en Estados Unidos, Irlanda o España, o como está ocurriendo en Australia.

«Es imposible» porque para ello, asegura a Acan-Efe Tabush, se necesita que se otorguen «grandes créditos» a personas con insolvencia económica o tener una banca «semi o completamente cómplice» en el acto y un mercado secundario hipotecario que compre esos préstamos.

Aire. Expertos han descartado que, por el momento, se pueda dar un fenómeno de “burbuja inmobiliaria” en Guatemala.

Inmigrantes sin abogados: difícil que se haga justicia

Inmigrantes sin abogados: difícil que se haga justicia

Faltaban 3 horas para que saliese el sol una frígida mañana de octubre cuando la abogada de inmigración Aissa Olivarez se subió a su Honda CR-V y se fue de su departamento en Madison.

Manejó una hora y 40 minutos hasta Elgin, Illinois, donde se montó en un tren. Llegó a las 9 de la mañana al Tribunal de Inmigración de Chicago, encargado de procesar a unas 300 personas de un centro de detención de migrantes de Wisconsin.

Olivarez viaja a Chicago hasta dos veces a la semana. Es una de dos abogados de inmigración del condado de Dane que representan a inmigrantes sin cobrar, parte de un programa nacional piloto que busca ofrecer asistencia legal gratis a los inmigrantes sin recursos.

Su cliente, un latinoamericano que vivía en Estados Unidos desde hacía 18 años y cuyos hijos son todos estadounidenses, tenía cinco arrestos por manejar borracho. Ella sabía que sus posibilidades de que quedase libre bajo fianza no eran buenas.

Aunque tenía algo a su favor. En 2018, aproximadamente dos tercios de los inmigrantes presos a la espera de que se procesase su posible deportación no tenían abogados, lo que aumentaba enormemente sus posibilidades de que permaneciesen presos y fuesen deportados, de acuerdo con un análisis de Wisconsin Watch.

Tras analizar información de la Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse, Wisconsin Watch comprobó que, de los presos cuyos casos comenzaron a ventilarse entre 2010 y 2015, aquellos con abogados tenían seis veces más posibilidades de que se les permitiese permanecer en el país que los que no estaban representados. Casi el 55 % de los que tenían abogados pudo quedarse, comparado con el 9 % de los que no.

La situación es muy parecida a escala nacional: los inmigrantes sin abogados tenían menos del 8 % de esperanzas. Los casos iniciados después de 2015 fueron ignorados en el análisis porque muchos de ellos no se han decidido.

Olivarez trabaja para el Centro Comunitario Legal sobre Inmigración (sus siglas en inglés son CILC), un programa financiado parcialmente por los contribuyentes basado en Madison que ofrece servicios legales gratis o de bajo costo a algunos inmigrantes detenidos en Wisconsin.

Se trata de personas que cocinan en los restaurantes, trabajan en granjas lecheras, limpian oficinas, cuidan jardines y techan las casas, entre otras cosas. Pueden haber cometido algún delito desde infracciones menores hasta cosas graves o no. Su única infracción puede haber sido ingresar ilegalmente a Estados Unidos, lo que conlleva desde una multa pequeña hasta seis meses de cárcel.

El condado de Dane es una de 13 jurisdicciones de todo el país seleccionadas para un nuevo programa piloto que ofrece a los inmigrantes acceso a un abogado. Los individuos que enfrentan una deportación tienen derecho a representación legal, si es que pueden costearla. Aproximadamente la mitad de los inmigrantes de toda la nación con problemas legales no tiene abogados.

«Te enfrentas con el Departamento de Seguridad Nacional, que está dispuesto a tirarte encima un montón de cosas… y no tienes idea de lo que está pasando», declaró Olivarez, en alusión a los inmigrantes sin representación legal.

En la audiencia, el cliente de Olivarez rindió testimonio desde la cárcel, a través de una videollamada. Se dispuso que permaneciese preso hasta una vista para decidir sobre su deportación, pautada para enero. En esa vista, se rechazó su argumento de que correría peligro si es devuelto a su país. Olivarez apeló esa decisión.

Quienes son arrestados y luego liberados pueden vivir legalmente y también trabajar –legalmente o no– por años. La información disponible indica que un factor importante en la batalla por permanecer en Estados Unidos es tener un abogado. Grant Sovern, presidente de la junta del CILC, dijo que el programa emplea “las leyes que aprobó el Congreso para darles a los inmigrantes la oportunidad de defenderse de una deportación”.

Más de un millón de inmigrantes y de personas que piden asilo tienen pendientes procesos de deportación, incluidas 3,700 en Wisconsin. A escala nacional, unos 50,000 inmigrantes están presos, una cifra récord, según The Daily Beast.

Olivarez dijo que la mayoría de los inmigrantes detenidos en Dodge, la instalación de la que se ocupa mayormente, es gente que no fue arrestada por la Patrulla de Fronteras, sino que se quedó en el país después de que expiró su visa o que tenía permiso de residencia y fue condenada por delitos que pueden hacer que los deporten.

El gobierno de Donald Trump cambió sus prioridades y ahora incluye entre ellas a los inmigrantes que están en el país ilegalmente y que fueron acusados de algún delito, pero que todavía no han sido condenados. En respuesta, el sheriff del condado de Milwaukee, Earnell Lucas, dijo que dejará de alertar a las autoridades federales sobre el estatus inmigratorio de personas bajo su custodia, diciendo que «no está bien lo que hacen».

Quienes son arrestados y luego liberados pueden vivir legalmente y también trabajar –legalmente o no– por años. La información disponible indica que un factor importante en la batalla por permanecer en Estados Unidos es tener un abogado. Grant Sovern, presidente de la junta del CILC, dijo que el programa emplea «las leyes que aprobó el Congreso para darles a los inmigrantes la oportunidad de defenderse de una deportación».

Cuando recuperan la libertad, se une la familia, quienes trabajan pueden seguir haciéndolo y resulta más fácil conseguir un abogado, lo que aumenta las probabilidades de que puedan permanecer en el país.

El esposo de Marigeli Román, Erick Gamboa, fue detenido en septiembre de 2018 durante una redada en Wisconsin en la que fueron arrestadas 83 personas, la mayoría de ellas de México. Unos dos años antes, Gamboa fue arrestado manejando el auto de su jefe por razones laborales, sin saber que tenía las placas suspendidas. Le tomaron las huellas digitales, lo que facilitó su arresto por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (conocido por sus siglas en inglés, ICE) más adelante.

En soledad. El sistema, señalan expertos, está diseñado para que la gente renuncie a su derecho a tener una representación legal en el proceso.

Dado que había sido pillado en la frontera con México años atrás, se le podía aplicar una orden de «deportación acelerada», sin que se le hiciese una vista para analizar su libertad bajo fianza. Por más que Román le consiguió un abogado, sus esperanzas eran muy limitadas.

«El abogado dijo que tenía un 99 % de probabilidades de perder. Yo respondí que un 1 % era suficiente para que diésemos pelea», relató Gamboa.

Al final de cuentas salió airoso y en diciembre se dejó en suspenso su deportación por las amenazas que había recibido de su propio padre en México. Fue liberado en febrero, después de pasar seis meses preso.

Román, quien vive en Milwaukee, dijo que la detención de su marido fue una experiencia que «cambió mi vida» y la de sus hijos. Los primeros meses fueron particularmente duros. «No quería salir de la cama, no quería comer, no quería atender a mis hijos», expresó.

Además tuvo que enfrentar los retos típicos de la vida como madre soltera. Ante la ausencia de su marido, esta mujer que era un ama de casa que cuidaba a tres hijos tuvo que buscar trabajo y conseguir alguien que llevase a sus hijos a la escuela. Su madre se hizo cargo de su hijo de dos años.

«Te altera el mundo de muchas maneras, emocionalmente, mentalmente, físicamente y económicamente», dijo Román, quien se acogió al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que otorga ciertos derechos a los inmigrantes sin permiso de residencia que fueron traídos al país de niños.

Fabiola Hamdan también experimentó el impacto. Trabaja como especialista en asuntos inmigratorios del condado de Dane, un cargo creado después de la elección de Trump. Hamdan dijo que el repentino arresto y la ausencia de un padre pueden ser algo «traumático» para un niño.

Cuando Gamboa fue detenido, su familia hizo el viaje de casi 65 kilómetros (40 millas) desde Milwaukee al Centro de Detención del Condado de Kenosha para visitas semanales de media hora. Podían hablar con Gamboa por teléfono, del otro lado de una ventana de plexiglass.

Román dijo que vio el cambio en sus hijos, todos ciudadanos estadounidenses, durante esos meses. Él era el que los ayudaba con sus tareas y los llevaba a las prácticas de fútbol.

«No querían seguir jugando. No querían seguir viviendo. El mayor tuvo pensamientos suicidas», manifestó. El niño tiene 10 años.

Hamdan trabajó hace poco con una mujer con cuatro hijos cuyo esposo, quien tenía tarjeta verde de residente permanente, fue arrestado durante cinco meses por una condena que según el Gobierno justificaba su deportación. Durante su detención, dijo Hamdan, la mujer dio a luz, pero tuvo que seguir trabajando para pagar las cuentas.

«Fue algo desgarrador», expresó Hamdan. «En lugar de disfrutar de su bebé, tienen que tratar de llevar comida a la mesa». Hamdan ayudó a la familia usando un fondo del condado para alquileres, servicios, pañales y alimentos. También la conectó con Olivarez, que ganó el caso aduciendo que el tipo de delito –que Olivarez no quiso revelar– no lo hacía deportable.

El Gobierno está apelando el fallo, pero el marido fue liberado. Sin esa ayuda, dijo Hamdan, la familia probablemente hubiera perdido la casa.

Cuando los presos son liberados, sus casos pasan a un «tribunal de excarcelados» que tiene más de un millón de casos pendientes. Hay quienes dicen que los inmigrantes que son liberados con casos pendientes de resolución nunca se presentan a sus audiencias.

«La realidad es que cuando esta gente es excarcelada, se le cita para determinada fecha y muchos de ellos no se presentan», expresó Dave Gorak, director ejecutivo de la Midwest Coalition to Reduce Immigration, citando un análisis del Centro de Estudios para Reducir la Inmigración, que impulsa restricciones a la inmigración.

Esa información indica que entre 1996 y 2015, el 37 % de los excarcelados no se presentó. En 2017, el último año del que hay información, esa cifra subió al 41 %, lo que implica que el 59 % sí se presentó ante el tribunal.

Olivarez y Erin Barbato, director de la Immigrant Justice Clinic de la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin, son los dos únicos abogados que representan inmigrantes detenidos sin cobrarles.

Su trabajo es financiado por recaudaciones de fondos y un subsidio del Vera Institute of Justice. El condado de Dane y la ciudad de Madison aportan asimismo dinero a través de un Fondo de Asistencia al Inmigrante de la Madison Community Foundation.

Sovern dijo que el sistema no está pensado para acomodar grandes cantidades de inmigrantes con abogados. Después de un arresto, se pide al inmigrante que firme un documento aceptando ser deportado.

«Todo el sistema está diseñado para gente que no tiene abogado», manifestó Sovern. «Lo primero que hacen es tratar de convencerte de que renuncies a tus derechos».

Esencial. Una persona a la que se excarcela tiene derecho a continuar con su vida. Un resultado de estos está muy influenciado por contar con un abogado.

Mujeres aymaras luchan contra la violencia desde el teatro

De ellas para ellas. La atención se centra en un grupo de vendedoras convertidas en actrices que relatan historias de violencia de género en el teatro municipal de La Paz, Bolivia.

El bullicio de los mercados callejeros de los barrios populares se apodera del principal teatro de La Paz. Las luces del escenario se encienden y varias vendedoras comienzan a contar sus historias.

De pronto una de ellas da a luz a una niña. En medio de las celebraciones se escuchan voces disidentes: «Es una mujercita», «¡ay, solo viene a sufrir!», «¿y su padre dónde está?» Pero pese a la presión de la sociedad la madre promete cuidar y proteger a su hija, mientras las otras vendedoras bailan por el nacimiento.

La escena es un fragmento de la obra «Kusisita» («Felicidad» en aymara), que cada vez que se presenta llena el teatro de colegiales, mujeres que han sufrido la violencia de género y público en general.

«He sufrido esta discriminación desde que nací. Mi mamá era muy humilde y salió de su pueblo escapando de la violencia. Para algunos es normal y queremos mostrar que no debe ser así», dijo a The Associated Press la actriz María Luque, de 56 años.

Durante mucho tiempo Luque fue golpeada por el padre de sus cuatro hijos, lo que le produjo una parálisis en la mitad del cuerpo. Le llevó más de un año recuperarse y después de una década aún le cuesta mover la mitad del rostro, pero eso no le impidió cumplir su sueño de actuar.

Luque es una de las 22 mujeres indígenas, entre vendedoras y artesanas, que crearon el grupo teatral Kory Warmis (mujeres de oro) unos cinco años atrás. Sus historias inspiraron el guion de sus obras más famosas «Kusisita» y «Deja Vu, el corazón también recuerda», con las cuales se convirtieron en un movimiento artístico y social que a través del teatro busca ayudar a que otras bolivianas puedan reflexionar y se animen a romper la cadena de la violencia.

Ambas obras también buscan revalorizar la lengua aymara de las comunidades indígenas, donde se concentra el 48 % de las denuncias por violencia de género, según un informe del Instituto Nacional de Estadística presentado en 2017.

«Yo antes era callada, sumisa, pero en el escenario se me olvidó. El teatro es ahora mi vida», contó Luque sonriente. Antes de entrar a escena se trenza el cabello, deja su pollera colorida y se la cambia por una blanca, se maquilla y se adorna con bisutería que vende en un mercado callejero de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz.

La actriz vive en esa ciudad al igual que la mayoría de sus compañeras que migraron desde zonas rurales en busca de oportunidades.

Cuatro años atrás, una de sus amigas desapareció. La buscaron durante varios días sin suerte, hasta que vio a sus cinco hijos llorando. Los niños le contaron que la policía había encontrado el cuerpo de su mamá al norte de La Paz. “Estaba como dormida, la movieron y tenía la marca en el cuello de una cuerda con la que su esposo la había asfixiado”, rememoró Mamani. “Yo lucho contra esto”.

De acuerdo con un informe presentado por el ministro de Gobierno, Carlos Romero, 40 % de los casos policiales de Bolivia son por violencia intrafamiliar.

El país tiene la mayor tasa de feminicidios en América del Sur con dos por cada 100,000 mujeres, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de 2018 que incluyó a 19 países de Latinoamérica más España.

Sin embargo, el Gobierno asegura que el país ocupa el tercer lugar con 128 feminicidios después de Brasil y Colombia.

La experta de Oxfam, Damaris Ruiz, dijo a la AP que Latinoamérica es una de las regiones más violentas del mundo para las mujeres, lo que explica las altas tasas de feminicidios a pesar de los avances jurídicos.

Crecimiento. El grupo de teatro, que fue fundado en 2014, se encuentra ganando audiencia a medida que las oleadas de mujeres se movilizan para combatir la violencia de género en el mundo.

La ola liberadora que impulsan las mujeres también las ha expuesto más a la cultura machista, según Ruiz. «El 60 % de las víctimas es menor de 25 años», dijo.

«Uno no entiende cómo el hombre al que entregas tu vida, es quien te la quita», reflexionó Gumercinda Mamani, que se unió al grupo hace cuatro años. Antes fue dirigente de las mujeres campesinas y ahora confecciona polleras y cuida de sus ovejas y vacas en la localidad rural de Pucarani, unos 60 kilómetros al oeste de La Paz.

Recordó que, cuatro años atrás, una de sus amigas desapareció. La buscaron durante varios días sin suerte, hasta que vio a sus cinco hijos llorando. Los niños le contaron que la policía había encontrado el cuerpo de su mamá al norte de La Paz. «Estaba como dormida, la movieron y tenía la marca en el cuello de una cuerda con la que su esposo la había asfixiado», rememoró Mamani. «Yo lucho contra esto».

«No podemos esperar a que nos maten o nosotros nos queramos quitar la vida por la desesperación que deja la violencia», dijo la actriz Carmen Aranibar, de 46 años, mamá de dos varones y vendedora de pañales.

Aranibar soportó durante más de 10 años los golpes de su pareja hasta que se enteró de que tenía una novia joven. «Casi me suicido. Yo le aguanté todo por miedo a que me dejara. Después me di cuenta de que no valía la pena, me fui. Y aquí estoy feliz y es lo que cuento en la obra», agregó.

Érika Andia, directora del grupo y afamada actriz boliviana, explicó que fue difícil enseñarle a actuar a mujeres que durante mucho tiempo habían sido sumisas y calladas. Pero su fuerza de voluntad lo hizo posible.

«Ese era el objetivo, descubrir su potencialidad, lograr que se desinhiban y aumentar la autoestima», añadió.

Para Paola Ricalde, de la Dirección de Políticas de Igualdad de la Alcaldía de La Paz, el movimiento artístico –que colma el teatro en cada una de sus presentaciones– ayuda a reflexionar y educar con mensajes directos con los que la gente se identifica y que a su vez generan debates dentro de las familias.

En Bolivia los movimientos contra la violencia de género no han tenido el impacto que tuvieron #NiUnaMenos, en Argentina, o #MeToo, en Estados Unidos.

Para la experta de Oxfam, Argentina ha liderado el movimiento más importante de la región, llegando a movilizar mujeres a escala internacional.

Las Kory Warmis son por ahora un movimiento nacional que lleva el teatro a las calles, colegios y pueblos. Pero en junio tendrán su primera presentación internacional en un festival de teatro en Perú.

«No pensábamos haber llegado hasta aquí. No hay límites en lo que hacemos, cada año crecemos más. Es la alegría después del dolor», dijo orgullosa la directora del elenco.

De oro. El cuerpo actoral está formado por 22 mujeres indígenas que lanzaron el grupo de teatro Kory Warmis o mujeres de oro.

Macron se ve obligado a rebajar sus ambiciones para Europa

Presidente. Macron ya ha visitado 20 de los 28 países en la UE en sus dos años en el cargo. Reconoce los problemas de la UE y quiere arreglar el bloque en lugar de desmontarlo.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ve a sí mismo como el salvador de Europa, y a las elecciones de este 26 de mayo al Parlamento Europeo como un momento decisivo para la asediada Unión Europea.

Pero Macron ya no es la cara nueva que logró una inesperada victoria electoral enarbolando la bandera de la UE hace dos años. Su estrategia a favor del bloque ha chocado con intereses nacionales y populistas en todo el continente. Y en su país, sus medidas han dado pie a las combativas protestas de los “chalecos amarillos” contra las políticas de liberalización económica de su gobierno.

Macron quería que las elecciones europeas del 23 al 26 de mayo fueran un momento clave para defender sus ambiciones de una Europa más fuerte. Pero en lugar de eso, nacionalistas y populistas que critican al bloque de 28 naciones, podrían obtener un éxito sin precedentes.

Estas voces discrepantes alegan que los líderes de la UE no han logrado gestionar la inmigración en el continente y siguen desconectados de las preocupaciones de los trabajadores corrientes.

“Tenemos una crisis de la Unión Europea. Esto es un hecho. En todas partes en Europa, cuando miras a los últimos cinco o seis años, en nuestro país, pero (también) en muchos países, todos los extremos, las extremas derechas, están creciendo”, dijo Macron el 16 de mayo en una inesperada llamada a la unidad de Europa durante una visita a una feria de tecnología.

“En moneda, en digital, en medidas climáticas, necesitamos más Europa”, dijo. “Quiero que la UE proteja más nuestras fronteras en lo referente a la inmigración, el terrorismo y demás, pero creo que si se fragmenta Europa no hay posibilidad de tener una Europa más fuerte”.

En persona, Macron, de 41 años, se muestra como un sincero convencido de Europa. Es un político centrista que se siente cómodo al citar a dramaturgos griegos, pensadores alemanes o economistas británicos. El presidente más joven de Francia creció en la UE, ha utilizado el euro durante toda su vida adulta y ve la moneda única europea como la única posibilidad de que el continente se mantenga en el juego económico mundial.

Macron ya ha visitado 20 de los 28 países de la UE en sus dos años en el cargo, y si bien reconoce los problemas de la UE, quiere arreglar el bloque en lugar de desmontarlo.

El mandatario ganó las elecciones presidenciales de 2017 ante la líder antiinmigración y de ultraderecha Marine Le Pen, con la promesa de hacer una Europa más fuerte para afrontar la competencia global de Estados Unidos y China. Desde entonces ha tenido que alcanzar compromisos con otros líderes de la UE y chocado con algunos países con gobiernos populistas, como Polonia o la vecina Italia.

Cuatro meses después de ganar las elecciones, Macron presentó su visión para Europa en un discurso en la Universidad Sorbona de París en el que pidió un presupuesto conjunto, unas fuerzas armadas compartidas y concordancia fiscal.

Pero con el Brexit en el horizonte y un auge del nacionalismo, Macron ha tenido que reconsiderar sus ambiciones. Describió su estrategia política con otros líderes de la UE como una “confrontación productiva”.

“Tenemos una crisis de la Unión Europea. Esto es un hecho. En todas partes en Europa, cuando miras a los últimos cinco o seis años, en nuestro país pero (también) en muchos países, todos los extremos, las extremas derechas, están creciendo”, dijo Macron el 16 de mayo en una inesperada llamada a la unidad de Europa durante una visita a una feria de tecnología.

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MACRON INTENTÓ GANAR APOYOS
“En Europa, lo que se espera de Francia es que diga claramente lo que quiere, sus objetivos, sus ambiciones y que después pueda alcanzar un compromiso con Alemania para seguir hacia delante” con otros países europeos, dijo Macron la semana pasada.

El presidente hizo hincapié en que pese a sus reparos iniciales, la canciller de Alemania, Angela Merkel, aceptó el año pasado crear un presupuesto de la eurozona que esperan impulse la inversión y ofrezca un mecanismo de seguridad para los 19 países que utilizan el euro como moneda.

En marzo, Macron intentó ganar apoyos para una Europa de “libertad, protección y progreso” pidiendo a los votantes de 28 países que rechacen a partidos nacionalistas que “no ofrecen nada”.

También propuso definir un calendario de objetivos para la UE a finales de este año, en una conversación con todos los estados miembros y un comité de ciudadanos.

“Habrá discrepancias, pero ¿es mejor tener una Europa estática o una Europa que avanza, en ocasiones a ritmos diferentes, y que está abierta a todos?”, preguntó.

Francia y Alemania son los dos pesos pesados del bloque, y Macron también puede contar con cooperación de gobiernos proeuropeos en Bélgica, Holanda, España, Portugal y otros estados miembros.

Sin embargo, ha evitado explícitamente visitar Hungría o Polonia, dos países con líderes populistas a los que Macron acusó el año pasado de “mentir” a sus ciudadanos sobre la UE.

Francia también se ha visto inmersa en una grave crisis diplomática con Italia en torno a la inmigración en Europa. El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, contrario a la inmigración, ha criticado varias veces a Macron y apoyado al Frente Nacional de Le Pen en las elecciones de esta semana, en las que se adjudican los 751 escaños del Parlamento Europeo.

Macron tiene pocas posibilidades de repetir en Europa lo que hizo en Francia: transformar el mapa político construyendo un potente movimiento de centro que debilitó a la izquierda y la derecha tradicionales.
La campaña del Partido República en Marcha de Macron está liderada por la exministra de Asuntos Europeos Nathalie Loiseau bajo el lema “Renacimiento”. El partido quiere asociarse con la alianza liberal ALDE para crear un grupo centrista en la cámara.

Pero en todo el continente, las expectativas son que los centristas no terminen ni de lejos en primer lugar, sino terceros o incluso más abajo, por detrás de los dos grandes grupos tradicionales del Parlamento, el conservador Partido Popular Europeo y el izquierdista Socialistas y Demócratas.

Ni siquiera en su país es seguro que Macron pueda atribuirse una victoria en los comicios europeos. Los sondeos indican que su formación estaría entre las dos más votadas en las elecciones, que en Francia se celebran hoy.
Pero su principal rival, el Frente Nacional de extrema derecha, está decidido a vengarse de la clara derrota que Macron asestó a Le Pen en 2017.

Los rivales políticos de Macron en todo el espectro político han pedido a los votantes galos que aprovechen las elecciones europeas para mostrar su rechazo a las políticas del gobierno.

Aunque en 2017 ganó con el 64% de los votos, las encuestas francesas indican ahora que la popularidad de Macron ha sido en torno a la mitad de eso en el último año.

Tocó mínimos el pasado otoño con el estallido del movimiento de los “chalecos amarillos”, que reclaman alivio ante los altos impuestos y salarios estancados para los trabajadores franceses, y después subió ligeramente cuando los episodios de violencia en las protestas de los “chalecos amarillos” les costaron apoyo público, especialmente en París.

Aun así, los “chalecos amarillos” no han desaparecido. El día de las elecciones han convocado nuevas protestas contra Macron y su gobierno.

Elecciones. En las elecciones para el Parlamento Europeo, Macron ya no es cara nueva.

Operación tortilla: un molino que defiende al maíz mexicano

Tortillas. Hace décadas, antes de las tortillas empacadas, solía verse en los barrios mexicanos a abuelas o a niños comprando tortillas. Hoy ya no es así.

Aunque afuera duermen las calles de México, en la diminuta cocina del Molino El Pujol un par de manos hábiles ya empieza a darle cuerpo a las primeras tortillas del día.

En este, el último espacio que el chef más famoso del país abrió en la capital, las mesas y los decorados elegantes no existen. Aquí los clientes hacen fila ante un mostrador para realizar sus pedidos y comen de pie o en bancas metálicas frente a una modesta barra de madera. Desde que la vida de este local arranca a las 5 de la mañana y se extingue pasadas las 5 de la tarde, el único protagonista es el maíz. Las tortillas se preparan diariamente, cuando el pecho ronco del molino transforma varios kilos de granos en masa caliente y una vez que están listas permiten saborear trozos de campo e historia local.

En esta nación que hace 10,000 años dio origen al cereal con el que se producen, las tortillas son parte de la vida cotidiana, pero para algunos chefs y expertos en alimentación su calidad ha mermado debido a procesos de industrialización que han afectado la pureza de sus ingredientes mediante la utilización de conservadores o transgénicos. Además, aseguran, muchos mexicanos desconocen cómo se elaboran las tortillas tradicionales y la variedad de maíces que ofrece esta tierra, por lo que un puñado de organizaciones y expendios privados como Molino El Pujol buscan difundirlo.

Hace un año, Enrique Olvera inauguró su molino en la Condesa, un barrio capitalino de clase media alta y la propuesta despertó curiosidad. Su restaurante Pujol suele tener todas sus mesas ocupadas en una zona lujosa de la ciudad y alcanza el sitio número 20 en la lista de The World’s 50 Best, mientras que Cosme –que abrió en Nueva York hace cuatro años– ha atraído a personalidades como Barack y Michelle Obama, quienes lo visitaron una noche para cenar. ¿Por qué, entonces, la estrella más brillante de la gastronomía mexicana decidió abrir una tortillería?

El chef de 43 años dice que se trató de un paso lógico dado que ya había dedicado tiempo a respaldar a productores nativos y ofrecer sus productos en sus restaurantes, pero para Amado Ramírez –un ingeniero agrónomo que ayuda a Olvera en la selección de granos del estado de Oaxaca, en el sur del país– el nacimiento del molino tuvo que ver con la nostalgia. “Para él la tortillería es recuperar su pasado”, asegura. “Reconocer los tiempos en los que iba por su colonia a recoger tortillas y las llevaba bajo el brazo”.

“Con una mala tortilla vamos a tener un mal desempeño. La tortilla toca la cultura, la identidad nacional, la producción, la gastronomía”, Rafael Mier, director de Fundación Tortilla, que se preocupa por visibilizar los beneficios de producir, vender y consumir tortillas de calidad para la dieta e industria.

Para miles de mexicanos, ese recuerdo que ata el corazón del chef a su molino es compartido. Hasta hace unas décadas, antes de que se popularizaran las tortillas empacadas, era común observar en los barrios populares a niños que hacían fila en solitario o tomados de la mano de sus abuelas cerca de amas de casa que también esperaban para comprar. Aquella tradición no ha desaparecido, pero es menos frecuente y hay quien afirma que los ingredientes de las tortillas se han degradado.

“México dio por sentado su maíz”, dice Rafael Mier, director de Fundación Tortilla, que se preocupa por visibilizar los beneficios de producir, vender y consumir tortillas de calidad para la dieta e industria. Según el experto, este alimento tiene una importancia vital porque es el más consumido por la población y al prepararse con masa libre de añadidos es una gran fuente de energía y proteína. “Con una mala tortilla vamos a tener un mal desempeño. La tortilla toca la cultura, la identidad nacional, la producción, la gastronomía”, agrega.

La iniciativa de Molino El Pujol y otros pocos expendios similares podría parecer simbólica dado que su cadena de distribución se limita a clientes capitalinos de clase media o media alta y restaurantes del mismo espectro. Sin embargo, no desisten ante su idea de volver a mirar la tierra propia para contribuir a su desarrollo a pesar de que sus costos son elevados y compiten con gigantes nacionales como Maseca, que distribuye harina empacada para hogares y algunas tortillerías a precios accesibles, o Bimbo, que ofrece tostadas embolsadas en tiendas.

Al entusiasmo de los expendios se suman organizaciones con intereses afines como la que encabeza Rafael Mier y otras como Alianza por Nuestra Tortilla, que propone un decálogo entre cuyos puntos destaca la exigencia de tortillas nixtamalizadas –aquellas que se elaboran únicamente mezclando maíz, cal y agua–, transparencia en el sistema de suministro para clarificar las características y origen de los productos, y el impulso de maíces regionales que al pagarse a un precio justo detonen bienestar campesino y una conexión emocional con el patrimonio cultural.
Sin embargo, hay muchos mexicanos para quienes el costo de tortillas hechas de maíz como el que ofrece el molino de Enrique Olvera resulta demasiado elevado. Concepción Reyes, una mujer de 84 años que compra en un local popular capitalino del barrio San Rafael, dice que jamás pagaría 60 pesos (unos $3) por 1 kilo, porque las que acostumbra adquirir no rebasan los 13 pesos (poco más de medio dólar). En contraste, hay un puñado de personas que sí se animan a visitar expendios como el del chef sin importar los precios y entre ellos es común observar a extranjeros que se dicen felices de haber probado un producto local.

En Molino El Pujol, donde las mañanas transitan en medio de aire caliente y olor a maíz, los clientes no parecen tardar mucho en dejarse seducir. Algunos giran los ojos hacia el cielo cuando dan el primer sorbo a su atole –una cocción dulce de maíz en agua– y otros dejan escapar un gemido cuando el primer pedazo de tamal –masa rellena de frijol con una hierba local– vuela hasta su boca desde la punta de un tenedor.
De una pared cuelgan ilustraciones de mazorcas –las espigas en las que crecen los granos que luego se muelen con piedra para hacer masa– y el único menú es un pizarrón tras el mostrador que ofrece una decena de platos para desayunar o comer. Aquí el color de los granos puede variar de un día a otro –amarillo, negro, rojo– porque nunca sabe qué ofrecerán los proveedores en los cargamentos de hasta 300 kilos de producto que surten dos veces por semana, pero siempre hay una constante: el entusiasmo de los cinco empleados que atienden el local como si su bandera fuera el maíz.
Aunque apelan a un pequeñísimo sector de la población, muestran un entusiasmo desbordado al pensar que su contribución podría beneficiar al país. Por lo pronto, solo piden confianza y paciencia para volver al origen, cuando tantos mexicanos como el chef Olvera hacían fila para comprar sus tortillas y tras abrir su envoltura de papel tomaban la primera a la vista para enrollarla en un taquito y devorarla con una pizca de sal.

Variación. Los colores del maíz con el que es preparado el producto pueden variar. A veces, hay granos amarrillos, negros o rojos. En el local atienden cinco personas.

Penurias en la ciudad hondureña donde nacen las caravanas

Penurias en la ciudad hondureña donde nacen las caravanas.

En los polvorientos y mal iluminados barrios de San Pedro Sula, todo el mundo conoce las leyes no escritas: hay lugares a los que no se va sin permiso. Al volante, baje las ventanillas para que las pandillas y sus vigías puedan ver quién está dentro. Es más seguro quedarse en casa al anochecer, dejando las calles para pandilleros y traficantes de drogas, que están armados y no tienen reparos en matar.

Es en la segunda ciudad más grande de Honduras donde en los últimos meses se forma caravana tras caravana de migrantes. Las comitivas ponen rumbo al norte, a México y hacia Estados Unidos, para huir de la violencia, la pobreza, la corrupción y el caos. Todas esas realidades son palpables en las calles de la ciudad, que recuerdan por qué miles de personas siguen marchándose pese a los peligros y a la incertidumbre de si podrán quedarse incluso aunque logren entrar en Estados Unidos.

En el distrito norte de San Pedro Sula, donde periodistas de Associated Press acompañaron a la policía en una noche reciente, viven casi 230,000 personas y apenas hay 50 agentes para patrullar sus 189 vecindarios, incluidos los más peligrosos: Planeta, Lomas del Carmen y La Rivera Hernández. El subinspector de policía Wílmer López señaló que en la zona se habían desarticulado dos laboratorios de droga en el último año. Había detenido a pandilleros incluso de nueve años.

Los policías llevan pistola y van acompañados de soldados con rifles de asalto. “Con ellos nos sentimos más seguros”, comentó López, que dirigía la patrulla.

En esa parte de la ciudad operan nueve pandillas diferentes, señaló, incluidas las conocidas Calle 18 y Mara Salvatrucha, o MS-13. Ambas nacieron en Los Ángeles hace décadas y se expandieron a América Central debido a las deportaciones, hasta convertirse en organizaciones transnacionales hiperviolentas que impulsan las altas tasas de asesinatos y otros delitos en los países del Triángulo Norte de Centroamérica –Honduras, El Salvador y Guatemala–. Sus tarjetas de visita se ven en las pintadas que se ven en las casas, así como en los cadáveres que dejan a su paso.
“Algunos se reconocen por su forma de matar, como la mara Batos Locos, que embolsa (a la gente que mata), o los del Barrio 18, que los descuartizan”, dijo López.

Advertencia. Washington ha amenazado a los países el Triángulo Norte con recortar las ayudas humanitarias y de seguridad si no logran cortar el flujo de migrantes.

Esta noche, la patrulla transcurre casi sin incidentes. La policía cachea a los clientes de un billar y comprueba identificaciones pese a sus ebrias protestas. Pero en torno a las 6 de la mañana se encuentra el primer cadáver del día, un joven con el rostro desfigurado que aparece tirado en el barrio de Sinaí justo detrás de la comisaría de Rivera Hernández.

Hace tiempo que los vecinos de San Pedro Sula, que fue la ciudad con peor tasa de asesinatos del mundo durante cuatro años entre 2011 y 2014, no se impresionan por los muertos. Solo la semana pasada hubo al menos 16 muertes violentas en la ciudad. En lo que va de año ha habido al menos 25 homicidios múltiples con tres víctimas o más, según medios locales.

En un restaurante, la televisión emite un noticiero sobre el último asesinato, un hombre en una tienda de reparación de neumáticos. Los clientes miran con curiosidad el cuerpo en la pantalla, pero siguen comiendo.
“A la gente no le conmueve que hayan matado a alguien”, comentó Salvador Nasralla, excandidato de la oposición a la presidencia y que lamenta la normalización de la violencia en Honduras.

Los homicidios han bajado bastante a escala nacional, según la Policía Nacional de Honduras. Desde un pico de 86 asesinatos por 100,000 habitantes en 2011, la tasa cayó el año pasado a 41 por cada 100,000 habitantes, aunque sigue siendo una de las más altas del planeta.

Algunos dicen que la violencia ha remitido un poco en San Pedro Sula desde que unos 800 pandilleros que gestionaban redes de extorsión desde prisión fueron trasladados en 2017 del penal en el centro de la ciudad a un centro de máxima seguridad en las montañas occidentales.

Los asesinatos parecen haber bajado más este año, pero la violencia no es lo único que complica la vida en la localidad.

“La violencia no solo se determina por los homicidios, sino por la amenazas de muerte, las extorsiones, los reclutamientos forzosos de bandas, una serie de atentados contra la propiedad en las zonas de control (de criminales) que el Estado no ha podido recuperar”, explicó Roberto Herrera Cáceres, comisionado nacional de los derechos humanos en el país.

“Una situación de inseguridad mueve a las personas, obliga a desplazamientos forzados internos que luego se tornan en migraciones forzadas”, señaló.

Érick Lara es un ejemplo claro. Él y seis amigos se unieron a la caravana más reciente, que salió en abril con algo menos de 300 personas. Era una comitiva mucho menos numerosa de las que se habían visto antes de que la policía mexicana hiciera una redada contra una caravana anterior y dejara a sus participantes detenidos, deportados o dispersados.

Lara, un albañil de 27 años, se fue de San Pedro Sula a pesar de que tenía un buen trabajo en la obra de construcción de una iglesia porque los pandilleros intentaban reclutarlos a la fuerza a él y a sus amigos. Unirse a las bandas violentas no es voluntario, señaló, y negarse puede costar la vida.

Sin oportunidades. La inseguridad es la causa que ha empujado a comunidades enteras a hacer desplazamientos forzados.

Cuando se forma una nueva caravana migrante, gente de todo el país acude a San Pedro Sula.
También hay un flujo constante de muertos, ya que casi todos los municipios del departamento de Cortés envían sus cadáveres a la morgue de la ciudad. Los parientes en duelo se reúnen en el exterior.

Sentado sobre un tablón de madera, un hombre vestido de negro y con el pelo canoso, que pidió no ser identificado, esperaba a recoger el cuerpo de su hijo asesinado. El hijo, señaló, había salido a beber con unos amigos cuando aparecieron varios hombres armados y le dispararon. Quedó malherido, y unos días después falleció en el hospital. Su padre dijo que aunque ya antes estaba preocupado por su hijo, no tenía idea de quién le había matado ni por qué. Sobre todo parecía resignado a su nueva realidad.

Un coche pasó y dos policías corrieron tras él. Se oyeron dos disparos a algunos bloques de distancia, quizá disparados al aire, y todo el mundo volvió la cabeza. Los agentes volvieron riendo. Nadie preguntó qué había ocurrido, nadie dijo nada.

Muchos hondureños atribuyen los problemas del país al presidente, Juan Orlando Hernández, reelegido en 2018 pese a un veto constitucional a los segundos mandatos y en unas elecciones marcadas por las irregularidades. El mandatario prometió una “vida mejor” en sus lemas campaña, pero no ha podido cumplirlo para los más vulnerables del país.

La oficina de Hernández no respondió a una petición de comentarios. El presidente dijo hace poco: “Mi compromiso es con el pueblo, juré no descansar hasta recuperar la paz y la tranquilidad de los hondureños y eso seguiré haciendo”. La semana pasada dijo que su política económica está funcionando y “vamos bien”.

Washington ha amenazado a los países el Triángulo Note con recortar las ayudas humanitarias y de seguridad si no logran cortar el flujo de migrantes. Pero eso podría tener el efecto contrario si los empleos y los programas contra la pobreza se resienten.

Hace tiempo que los vecinos de San Pedro Sula, que fue la ciudad con peor tasa de asesinatos del mundo durante cuatro años entre 2011 y 2014, no se impresionan por los muertos. Solo la semana pasada hubo al menos 16 muertes violentas en la ciudad. En lo que va de año ha habido al menos 25 homicidios múltiples con tres víctimas o más, según medios locales.

Rolando Lázaro Bautista vive en una calle sin asfaltar salpicada de chozas de madera y metal ondulado con suelo de tierra. Es una zona sin alcantarillado ni conducciones de agua, y cientos de personas se han marchado.
También está a un tiro de piedra de varias torres de apartamentos de lujo, y hace tiempo que las autoridades municipales quieren despejar la barriada. En uno de sus intentos, las casas de varios vecinos de Bautista se incendiaron. Trabajadores de derechos humanos han conseguido una orden judicial que protege el asentamiento por ahora.

Bautista, de 47 años, dijo haber viajado dos veces al norte. Primero en una caravana en enero, pero terminó deportado desde México. Después contrató a un coyote o contrabandista, pero fue capturado y después deportado cuando llevaba tres días caminando en Texas con destino a Houston.

Ya no tiene planes de volver a intentarlo después de la experiencia de verse con insolación, agotado y obligado a esconderse varios días en un almacén y un sofocante piso franco. “Se sufre al aguantar sed y hambre”.
De vuelta a casa, ha encontrado empleo en construcción para esta semana, pero no hay nada seguro para después. Su esposa y él dependen del dinero que envía su hija, que emigró a España y pagó los $7,500 de tarifa del coyote. Entre tanto, cuidan de las dos hijas que dejó su hija en San Pedro Sula.

La socióloga hondureña Jenny Argüello opina que las necesidades alimentarias de una familia media de cinco miembros cuestan el equivalente a $650 al mes, por encima del salario mínimo de unos $400.

En la década de 1990, la mayoría de los emigrantes se marchaban para buscar una vida mejor, señaló Argüello. Sin embargo, “hoy en día es la única alternativa que tienen los hondureños de sobrevivir”.

Policía interviniendo un local en San Pedro Sula
Reducción. Los homicidios han bajado desde un pico de 86 asesinatos por 100,000 habitantes en 2011, a 41 por cada 100,000 habitantes.

Tenochtitlán: la imponente ciudad mexica que hizo dudar a Hernán Cortés

Desde siempre fue una gran ciudad. La arquitecta y cronista de la Ciudad de México María Bustamante señala la admiración que inspiraba la capital de los mexicas.

El 14 de marzo de 1519 Hernán Cortés y sus tropas llegaron a la imponente ciudad de Tenochtitlán, capital del imperio mexica, cuya arquitectura y urbanismo les hizo dudar sobre si deberían mantener sus majestuosas edificaciones y amplios canales, o erigir una nueva urbe al más puro estilo europeo.

Según describen las crónicas del siglo XVI elaboradas por frailes y militares españoles, el territorio que hoy ocupa parte de Ciudad de México era percibido como la Venecia de América, en la que los conquistadores encontraron edificios de culto de hasta 40 metros de altura, dimensiones que pocas construcciones del mundo alcanzaban en esa época.

“Tuvo que ser difícil decidir entre destruirlo o hacer algo nuevo. Hernán Cortés vivió un gran conflicto emocional”, explicó la arquitecta y cronista de Ciudad de México María Bustamante.

A pesar de esto, pronto se dieron cuenta de que una población que basaba su organización urbanística en templos y construcciones sagradas y que relegaba los espacios habitables a un segundo plano no podría cumplir los requisitos de una ciudad europea.

Lo mismo pudieron pensar sobre el territorio donde los mexicas decidieron establecerse en 1325: un pequeño islote inhóspito que no había sido habitado en siglos, rodeado de lagos y terrenos húmedos. Todo lo contrario a lo que podrían imaginarse los europeos como origen de un imperio.

Sin embargo, precisamente eso vieron los mexicas, un lugar profético donde conseguir construir una ciudad a su manera.

“Lo que vieron fue esa concepción de haber encontrado el lugar, la profecía. Y, habilidosos, encuentran cómo hacer que el islote sea habitable”, detalló Bustamante.

Desde su llegada hasta la entrada de los españoles, en 200 años los mexicas construyeron una Tenochtitlán muy desarrollada, un sitio “muy curioso urbanísticamente”, según el periodista y también cronista de Ciudad de México Jorge Pedro Uribe.

“Los mexicas gozaban de disciplina urbanística: la urbe estaba dividida en cuatro parcialidades, cada una con su propio centro ceremonial, además del gran templo mayor en la unión de los dos grandes ejes norte-sur y este-oeste. También tenían acequias y un sofisticado sistema de control de las aguas”, precisó Uribe.

Los habitantes de la ciudad habían desarrollado gran dominio de los lagos que rodeaban el islote, pues algunos eran de agua salada y otras de agua dulce, por lo que tenían que conseguir que el agua salada no anegase la ciudad, a la vez que canalizaban el agua potable para consumo humano.

Bustamante explicó que “tenían una gran ingeniería hidráulica, muy adaptada a lo natural; podríamos decir que fueron los primeros urbanistas sustentables”.

Fue precisamente este desarrollo uno de los que los conquistadores españoles intentaron perpetuar, junto con el trazado urbano reticular, basado en la cosmogonía, o la división en cuatro parcialidades.

“A partir de eso, aprovechan lo anterior y experimentan con un trazado urbano renacentista” más adaptado a los modos de vida europeos, con patios, habitaciones y una construcción más masiva, explicó Uribe.

“Los mexicas gozaban de disciplina urbanística: la urbe estaba dividida en cuatro parcialidades, cada una con su propio centro ceremonial, además del gran templo mayor en la unión de los dos grandes ejes norte-sur y este-oeste. También tenían acequias y un sofisticado sistema de control de las aguas”, precisó Uribe

Además, también aprovecharon la orientación de la ciudad, hacia el oriente, grandes calzadas como Tacuba y Tlalpan, las comunicaciones desde el islote con el perímetro del lago y las acequias principales, como la real, que duró hasta mediados del siglo XX, según Martín Ríos, profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sin embargo, en los siguientes siglos se fue perdiendo el conocimiento y el control del agua debido a las “malas decisiones relacionadas con intentar sobreponerse a la naturaleza”, entre ellas secar los lagos que rodeaban lo que ahora es el centro histórico de Ciudad de México.

“Fue la peor decisión pero era necesaria (…) porque casi cada década se inundaba la ciudad con 3 metros de agua por uno o dos años; resultaba difícil de habitar”, explicó Bustamante.

Desde entonces, como se puede apreciar al caminar por el centro histórico, los desniveles en calles y edificios son muy notables porque la tierra se hunde al haberse extraído el agua de las capas menos superficiales.

Cada año, la zona donde estaba ubicada Tenochtitlán se hunde entre 4 y 5 centímetros, y hay investigadores que aseguran que en los siglos desde la conquista en 1521 el nivel del suelo ha bajado hasta 40 metros.

Por esto y por la presencia de numerosas edificaciones prehispánicas bajo los edificios actuales, que en algunos lugares como en la calle Moneda del centro histórico parecen querer salir a la superficie o al menos asegurarse de no quedar en el olvido, los entrevistados aseguraron que Tenochtitlán es palpable en cada rincón de la ciudad.

“Tenochtitlán no está tan arrasada como nos enseñaron, ni tan debajo de la tierra como creemos, sino que la tenemos a flor de piel o a flor de banqueta (acera). Sabiendo mirar podemos ver a Tenochtitlán en el centro histórico solo con un poco de imaginación y conocimiento”, terminó Uribe.

Más abajo. La zona en donde estaba ubicada Tenochtitlán cada año se hunde entre 4 y 5 centímetros. Desde 1521, ha bajado hasta 4 metros, según los investigadores.

Turismo en la Isla del Coco busca balance entre la conservación y la exclusividad

Turismo en la Isla del Coco

Su lejanía con respecto a importantes centros de población y la protección que recibe han permitido a la isla del Coco mantenerse en una condición prístina, al conservar sus recursos marinos tan parecidos a lo que eran originalmente.

Lo anterior convierte a este sitio Patrimonio Natural de la Humanidad, en una especie de máquina del tiempo que permite observar cómo lucían los océanos antes de que el ser humano dejara su huella.

Esto se refleja en sus cristalinas aguas, abundantes arrecifes de corales y rica diversidad de fauna marina, la cual atrae tanto a investigadores como a turistas.

Cada año el Parque Nacional Isla del Coco es visitado en promedio por unas 3,500 personas, de las cuales solo alrededor de 140 son costarricenses.

“El detonante para motivar a los visitantes a venir a Isla del Coco es el atractivo marino, porque es muy exclusivo, que no se encuentra en otras partes del mundo”, indicó Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

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REMOTO Y PARADISÍACO DESTINO
Separada por 532 kilómetros y las vastas aguas del océano Pacífico, se encuentra la Isla del Coco, el distrito número 10 del cantón central de Puntarenas.

Las islas oceánicas más cercanas son las de los archipiélagos de Malpelo (Colombia), a 630 kilómetros, Galápagos (Ecuador), a 673 kilómetros, y Clipperton (Francia), a 2,375 kilómetros. Mientras que la isla continental Coiba (Panamá) se encuentra a 632 kilómetros de distancia.

El trayecto en barco desde Puntarenas hasta la remota isla costarricense dura unas 36 horas en promedio y requiere una inversión que supera los $4,000 (unos ¢2,450.000).

Principalmente esta isla es visitada por buceadores, muchos de ellos profesionales.

“El acceso al turismo a la Isla del Coco no es para nada económico, son turistas con un nivel adquisitivo bastante alto”.

“Generalmente, ese es un tipo de turismo muy especializado, donde hay personas que pagan esas cantidades de dinero por ver los atractivos naturales, tan conservados que nosotros tenemos”, aseveró el guardaparques.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

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TURISMO SOSTENIBLE
El objetivo principal del parque nacional es la conservación de los recursos naturales, después está la investigación y de último el turismo, según explicó el funcionario.

De ahí que el programa que él dirige trata de minimizar al máximo los impactos ocasionados por la actividad turística, para que los recursos y el atractivo de este sitio se mantengan por muchos años, para el disfrute de generaciones futuras.

Por ejemplo, menos del 2 % del parque está habilitado para el uso público y si bien cuenta con 19 sitios de buceo, no todos están abiertos a lo largo del año.

“Las condiciones ambientales hacen que los sitios localizados en el sur de la isla sean un poco difíciles de bucear en algunos meses”, señaló Cubero.

Hay dos empresas regulares que brindan el servicio de visitación a este paraíso tico, cada una con cuatro embarcaciones: la franquicia Agressor y Undersea Hunter Group. Ellas hacen una solicitud de los viajes que quieren hacer anualmente, con dos años de anticipación.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, dijo el funcionario.

En la isla. Menos del 2 % del parque está habilitado para el público. Hay 19 sitios de buceo en el año, pero no todos están abiertos..

Lo anterior responde a que el buceo en el parque nacional se realiza de manera progresiva; el primer día se hace lo más sencillo, el segundo día se vuelve más complejo, el tercer día requiere un nivel más técnico y el cuarto día es el más difícil (en el lado sur de la isla).

Después de eso se repiten los sitios más emblemáticos del parque.

La asignación de sitios de buceo se comenzó a implementar en 2013, antes de eso las embarcaciones escogían el lugar y el horario.

De acuerdo con el funcionario, esto provocaba que en ocasiones hasta tres embarcaciones estuvieran en el mismo sitio y con sus buzos en el agua al mismo tiempo, lo que provocaba una reducción en la población de peces del arrecife y otras secuelas ecológicas.

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EXCLUSIVIDAD
“Evitamos que dos embarcaciones lleguen el mismo día, porque para nosotros la exclusividad es muy importante para nuestros visitantes”, aseguró el jefe del programa de turismo sostenible.

Las autoridades del parque nacional son las que le dicen a los operadores los sitios para bucear durante su viaje, cuya estancia generalmente es de siete días, y al mismo tiempo les indican los sitios de buceo que las otras embarcaciones tienen asignadas.

“Cuando una embarcación se dirige a un sitio de buceo, (tiene la certeza de que este lugar) va a estar disponible solamente para ese grupo”, dijo.

Si bien el reglamento del parque nacional permite la presencia de 60 buzos por día, se evita que esto ocurra, ya que provocaría un colapso en los sitios de buceo, a los cuales se les da descanso de entre 60 minutos y una hora y media entre inmersiones.

Los mejores sitios para practicar buceo, los más famosos, los de mejor calidad, se reservan para las embarcaciones que hacen previamente la solicitud; sin embargo, no todas las visitas son realizadas por operadores regulares.

“Muchas veces tenemos yates o veleros que vienen a hacer turismo también, con zarpe desde Costa Rica y sacando todos los permisos respectivos, para ellos también tenemos sitios de buceos de buena calidad para asignarles”, explicó.

De igual manera, el parque conserva algunos sitios libres para quienes no hacen reserva y si la capacidad lo permite, no sobrepasa 60 buceadores por día, se les puede asignar sitios de buceo.

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BUCEO FISCALIZADO
A partir de 2014, el programa retomó un plan de fiscalización de buceo que se había realizado entre 2011 y 2012, solo que ahora también se toman datos de la actividad, con el fin de comparar la información que se recolecta en Galápagos, Malpelo y Gorgona (Colombia).

El proyecto contempla 12 indicadores, pero actualmente solo se trabajan tres por falta de personal:

  1. Impactos visuales: se toman datos sobre corales blanqueados, enfermedades en los corales, blanqueamientos o manchas, cuando aparece basura o artes de pesca.
  2. Abundancia relativa de especies focales: se cuenta con una lista de 20 especies donde se apunta la cantidad para determinar la frecuencia de avistamientos.
  3. Reacciones de las especies focales al comportamiento del turista: cuando el animal se alerta, evade o persigue al buceador, es una reacción negativa. Si no le importa o se acerca, es una reacción neutra, estas últimas son las que se busca promover.

El programa de turismo sostenible enfrenta muchísimos restos, según Cubero, pero el principal es que se le pueda brindar el personal necesario “en cantidad, calidad y capacidad” para realizar su trabajo como se requiere.

Actualmente solo dos personas laboran en este programa, número insuficiente si se considera que deben cumplir con otras responsabilidades del parque y se dividen los roles de trabajo: 30 días en la isla y 20 en suelo continental.

Cubero considera necesario aumentar a un mínimo de seis funcionarios el personal designado al programa.

Largo viaje. La Isla del Coco queda a 36 horas de Puntarenas. El viaje en barco supera los $4,000.

Así fue la campaña electoral española, de la A a la Z

Fotografía de Agencias

Hasta una campaña electoral tan atípica e intensa como la que España vivió en las últimas dos semanas, dio de sí lo suficiente como para desmenuzarla en un abecedario.
Así fue, de la A a la Z, la carrera electoral hacia el 28 de abril.

A de animales
No hay campaña que se precie sin candidatos posando con animales, habitualmente cuando pasan por la España rural. Pero en esta ocasión algunos participaron, además, en actos de defensa de los animales exponiendo sus promesas en este campo.
Lo hicieron, por ejemplo, los líderes de Ciudadanos (liberal), Albert Rivera; y Podemos (izquierda), Pablo Iglesias; aunque en actos distintos, por supuesto. Iglesias llevó incluso a su perra, Leona (tiene otras dos).

B de bulos
Los candidatos saben que ya no pueden decir cualquier cosa, hacer cualquier promesa al votante o lanzar cualquier acusación al adversario sin más. Verificar se convirtió –afortunadamente– en una práctica habitual en los medios de comunicación.
Los bulos se descubren, y el periodismo está vigilante.

C de crispación
La bronca fue continua en esta campaña, y la mayor competencia elevó aún más el tono. No solo por las acusaciones que se lanzan unos a otros, también por los calificativos: indecente, indigno, golpista o amigo de golpistas, manos manchadas de sangre…
Hasta “progre” se usa como un insulto. Al menos para el ultraderechista Vox.

D de debates
Primero fue el debate sobre los debates. Fueron varios días de discusión y polémica sobre lo que querían los partidos, lo que permitió la Junta Electoral Central y lo que tuvo que rectificar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras quedarse sin su deseado con cinco líderes que incluyera a Vox.
Al final, fueron dos debates a cuatro, en días consecutivos.
Pablo Casado (Partido Popular, PP, conservador) y Albert Rivera compitieron por el liderazgo del centroderecha y trataron de cercar al socialista Sánchez, quien aguantó los embates, aseguró que no estaba en sus planes pactar con Ciudadanos y lanzó mensajes de gratitud a Pablo Iglesias.
Y el líder de Podemos sorprendió a todos pidiendo mesura, moderación y por momentos pacificando.

E de encuestas
Los medios publicaron el pasado lunes las últimas encuestas –la ley impide hacerlo después de ese día–, en las que se reafirma la tendencia de que el PSOE será el ganador, pero sin despejarse el enigma de cómo podría gobernar o si el bloque PP-Cs-Vox sumaría mayoría.
Los sondeos, además, coinciden en el elevado porcentaje de indecisos electores.

F de falcon
Falcon, el avión ejecutivo del Gobierno español. La ficticia agencia Falcon de viajes montada por la rama juvenil del PP para que los españoles viesen lo que gasta el presidente del Gobierno en sus desplazamientos en avión oficial levantó una fuerte polémica.

G de garrido
La abrupta salida del PP de Ángel Garrido, presidente de la región de Madrid hasta hace dos semanas, y su fichaje por Ciudadanos dejó descolocados a los conservadores en la recta final de campaña. Empezando por su líder, Pablo Casado, que se enteró de la traición cuando bajaba del púlpito después de intervenir en un mitin en Sevilla.

H de holograma
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quiso dar la sorpresa en el inicio de la campaña y se fue a una villa de la España rural, pero “se apareció” con un holograma en la sede nacional para dar el pistoletazo de salida a la campaña del partido naranja.

I de indecisos
Según el gran sondeo del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 41.6 % de quienes pretenden acudir a votar no había decidido a quién antes de la campaña. De ellos depende en buena parte lo que ocurra mañana. ¿Les habrán servido estos 15 días para decantarse? Veremos.

J de JEC
La Junta Electoral Central trabajó más que nunca en esta campaña y condicionó buena parte de la actividad de los partidos: desde la autorización a que los dirigentes independentistas catalanes encarcelados ofrecieran ruedas de prensa o participaran en mítines telemáticos hasta las decisiones sobre los debates televisados.

K de kilómetros
Miles y miles de kilómetros recorrieron los candidatos en estos 15 días recorriendo la geografía española. Pablo Casado fue de lejos el que más recorrió.

L de legionarios
Tres de los candidatos –Casado, Rivera y Abascal– querían acudir a un famoso evento de la Semana Santa, cuando soldados de la Legión, un cuerpo militar de élite, llevan la imagen de un Cristo en la ciudad andaluza de Málaga. Pero la cofradía religiosa organizadora pidió que no se politizara un acto eminentemente religioso y ningún dirigente acudió.

M de miedo
El miedo a la ultraderecha, el miedo a que se rompa España, el miedo a una nueva crisis económica, el miedo a la involución… Si en algo coincidieron los principales candidatos en esta carrera fue en tratar de avivar todos nuestros temores para votarles.

N de números
Son varias las cifras que se tuvieron o se tendrán en cuenta en esta campaña y en la jornada del domingo.
El 5, por ejemplo, porque ahora son cinco, y no cuatro, los principales partidos nacionales que se van a repartir la mayoría de legisladores. O el 103, los diputados en juego en las provincias menos pobladas, donde se puede acabar decidiendo todo.
Contiene la Ñ: España y Cataluña. Las consabidas posiciones sobre Cataluña se acentúan en todas las campañas. Y en esta aún más.
Para el PP y CS, si Sánchez sigue en el poder, España corre el riesgo de romperse. Vox va más allá y dice que está en juego la “supervivencia” de España.
El presidente promete que con él en La Moncloa no habrá ni independencia ni referendo de autodeterminación en Cataluña, aunque sí diálogo. Y diálogo es lo que pide el líder de Podemos, que ha intentado en su campaña alejar el foco del conflicto catalán.

O de odisea
Es, en definitiva, en lo que se puede convertir formar gobierno si los números no dan. O si dan los números, pero no fructifica el diálogo.
Y como el resultado es impredecible, nadie puede asegurar que no vaya a haber una repetición electoral en pocos meses. Como ya ocurrió en 2016.

P de presos
Son varios los dirigentes responsables de la intentona independentista ilegal en Cataluña que son candidatos. La Junta Electoral Central les permitió participar desde la distancia y por videoconferencia en actos y comparecencias de prensa.
En paralelo, se siguió celebrando el juicio en el Tribunal Supremo, que ya lleva 36 jornadas.

Q de química
Para que los pactos sean posibles no solo habrá que tener en cuenta la aritmética. Puede que haga falta también algo de química.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parecen tenerla, aunque este último a veces no se fíe y teme que el presidente acabe prefiriendo a Ciudadanos, mientras el líder socialista apueste a priori por gobernar solo.
Pablo Casado y Albert Rivera la tenían, pero se han alejado mucho en los últimos días disputándose el voto que aún pueda estar indeciso y mirando de reojo al líder de Vox, Santiago Abascal. Nadie duda de que si los tres suman, encontrarán la química donde haya que buscarla.

R de rogado
Más de dos millones de españoles en el exterior sufren el sistema del voto rogado. Tan complejo, con instrucciones tan confusas, con tantos requisitos y con unos plazos tan ajustados que cada vez es más ridículo el porcentaje de personas que acaba ejerciendo el sufragio.
Los partidos llevan tiempo prometiendo cambiarlo, pero la diáspora española espera –y desespera– mientras vuelve a vivir otro proceso electoral con este sistema.

S de sí
“¿De verdad van diciendo ustedes sí sí sí hasta el final?” Esta pregunta de la candidata del PP Cayetana Álvarez de Toledo elevó la confrontación entre los partidos a propósito de “la cosa esta del feminismo” –también según sus palabras–, igual que las críticas de Vox a una ley de violencia de género que considera discriminatoria para los hombres.
En una campaña en la que la revolución feminista se anunciaba protagonista la imagen de los candidatos –todos hombres– compitiendo por la Presidencia dejó en evidencia el largo trabajo que queda en favor de la igualdad.

T de toreros
El Congreso que salga mañana de las urnas será el menos político de todos, si se tiene en cuenta la larga lista de fichajes estrella de los partidos para estas elecciones.
El torero Miguel Abellán (número 12 del PP por Madrid) es un ejemplo de ello, pero hay muchos otros, como padres de víctimas infantiles en crímenes célebres, periodistas, generales en la reserva y hasta un exvicepresidente mundial de Coca Cola, Marcos de Quinto, candidato por Ciudadanos.

U de útil
Todos, sin excepción, proclaman que el único voto útil es el suyo.
Y si en algo están coincidiendo Pedro Sánchez y Pablo Casado es en pedir a los votantes que no recurran a “intermediarios”.
Sánchez porque quiere concentrar todo el voto de la izquierda; y Casado, lo mismo por la derecha, aunque en su caso es mucho mayor el riesgo de fragmentación.

V de vaciada
Nunca como ahora se volcaron los partidos en hacer campaña en la “España vaciada”, las provincias poco pobladas de la meseta central. Porque todos saben que allí pueden decidirse las victorias y, sobre todo, las sumas para gobernar.
Ahora ya todos buscan acabar con la hegemonía de PP y PSOE en las provincias con pocos diputados hay sondeos que ya atisban esa posibilidad.

W de WhatsApp
Twitter y Facebook siguieron teniendo, por supuesto, mucho protagonismo en la campaña de los partidos. Pero la revolución se dio en WhatsApp.
Los “pásalo” de esta red social y los mensajes en cadena enviados por los partidos que circularon por toda España constituyeron un canal de comunicación tan fuerte o más que los convencionales.
De ahí las quejas de Podemos por haberse quedado esta última semana sin su canal de envío masivo porque WhatsApp cerró su cuenta por “violar términos del servicio”, según explica la plataforma.

X(Vox)
Pase lo que pase el domingo, el partido de Santiago Abascal ha sido el protagonista de esta campaña. Nadie cuestiona ya que su irrupción en el Congreso va a ser muy fuerte. La cuestión es cuánto.
Vox puede convertirse en un partido clave para la gobernabilidad si llega a sumar con PP y Cs, como ya ocurrió en la región de Andalucía. Habrá que ver si la asistencia multitudinaria a sus eventos se traduce en votos en las urnas.
O si, por el contrario, la llamada a la movilización para frenar a la ultraderecha que está haciendo la izquierda le acaba funcionando.

Y de yo.
Una vez más, la campaña fue una competición personalista entre los candidatos, lo que hace pensar que nuestra democracia, parlamentaria, es en realidad presidencialista.
No es así, lo que elegimos los votantes es a nuestros representantes en las cortes. Y será el Congreso el que después elija al presidente del Gobierno.
Pero hasta que eso ocurra, los aspirantes a La Moncloa seguirán concentrando los focos y atención. O lo que es lo mismo, el partido soy yo.

Z Aznar
El expresidente José María Aznar volvió por la puerta grande cuando su protegido Pablo Casado llegó al liderazgo del partido. Y ha pasado de no aparecer por las campañas del PP a participar a tope.
Aznar ha estado en numerosos actos pidiendo el voto para el PP –algo que no hacía en mucho tiempo– y tratando de frenar la marcha de apoyos hacia Vox, el partido del que también fue su pupilo y que ahora le ofende con sus comentarios de “derechita cobarde”.