Penurias en la ciudad hondureña donde nacen las caravanas

Penurias en la ciudad hondureña donde nacen las caravanas.

En los polvorientos y mal iluminados barrios de San Pedro Sula, todo el mundo conoce las leyes no escritas: hay lugares a los que no se va sin permiso. Al volante, baje las ventanillas para que las pandillas y sus vigías puedan ver quién está dentro. Es más seguro quedarse en casa al anochecer, dejando las calles para pandilleros y traficantes de drogas, que están armados y no tienen reparos en matar.

Es en la segunda ciudad más grande de Honduras donde en los últimos meses se forma caravana tras caravana de migrantes. Las comitivas ponen rumbo al norte, a México y hacia Estados Unidos, para huir de la violencia, la pobreza, la corrupción y el caos. Todas esas realidades son palpables en las calles de la ciudad, que recuerdan por qué miles de personas siguen marchándose pese a los peligros y a la incertidumbre de si podrán quedarse incluso aunque logren entrar en Estados Unidos.

En el distrito norte de San Pedro Sula, donde periodistas de Associated Press acompañaron a la policía en una noche reciente, viven casi 230,000 personas y apenas hay 50 agentes para patrullar sus 189 vecindarios, incluidos los más peligrosos: Planeta, Lomas del Carmen y La Rivera Hernández. El subinspector de policía Wílmer López señaló que en la zona se habían desarticulado dos laboratorios de droga en el último año. Había detenido a pandilleros incluso de nueve años.

Los policías llevan pistola y van acompañados de soldados con rifles de asalto. “Con ellos nos sentimos más seguros”, comentó López, que dirigía la patrulla.

En esa parte de la ciudad operan nueve pandillas diferentes, señaló, incluidas las conocidas Calle 18 y Mara Salvatrucha, o MS-13. Ambas nacieron en Los Ángeles hace décadas y se expandieron a América Central debido a las deportaciones, hasta convertirse en organizaciones transnacionales hiperviolentas que impulsan las altas tasas de asesinatos y otros delitos en los países del Triángulo Norte de Centroamérica –Honduras, El Salvador y Guatemala–. Sus tarjetas de visita se ven en las pintadas que se ven en las casas, así como en los cadáveres que dejan a su paso.
“Algunos se reconocen por su forma de matar, como la mara Batos Locos, que embolsa (a la gente que mata), o los del Barrio 18, que los descuartizan”, dijo López.

Advertencia. Washington ha amenazado a los países el Triángulo Norte con recortar las ayudas humanitarias y de seguridad si no logran cortar el flujo de migrantes.

Esta noche, la patrulla transcurre casi sin incidentes. La policía cachea a los clientes de un billar y comprueba identificaciones pese a sus ebrias protestas. Pero en torno a las 6 de la mañana se encuentra el primer cadáver del día, un joven con el rostro desfigurado que aparece tirado en el barrio de Sinaí justo detrás de la comisaría de Rivera Hernández.

Hace tiempo que los vecinos de San Pedro Sula, que fue la ciudad con peor tasa de asesinatos del mundo durante cuatro años entre 2011 y 2014, no se impresionan por los muertos. Solo la semana pasada hubo al menos 16 muertes violentas en la ciudad. En lo que va de año ha habido al menos 25 homicidios múltiples con tres víctimas o más, según medios locales.

En un restaurante, la televisión emite un noticiero sobre el último asesinato, un hombre en una tienda de reparación de neumáticos. Los clientes miran con curiosidad el cuerpo en la pantalla, pero siguen comiendo.
“A la gente no le conmueve que hayan matado a alguien”, comentó Salvador Nasralla, excandidato de la oposición a la presidencia y que lamenta la normalización de la violencia en Honduras.

Los homicidios han bajado bastante a escala nacional, según la Policía Nacional de Honduras. Desde un pico de 86 asesinatos por 100,000 habitantes en 2011, la tasa cayó el año pasado a 41 por cada 100,000 habitantes, aunque sigue siendo una de las más altas del planeta.

Algunos dicen que la violencia ha remitido un poco en San Pedro Sula desde que unos 800 pandilleros que gestionaban redes de extorsión desde prisión fueron trasladados en 2017 del penal en el centro de la ciudad a un centro de máxima seguridad en las montañas occidentales.

Los asesinatos parecen haber bajado más este año, pero la violencia no es lo único que complica la vida en la localidad.

“La violencia no solo se determina por los homicidios, sino por la amenazas de muerte, las extorsiones, los reclutamientos forzosos de bandas, una serie de atentados contra la propiedad en las zonas de control (de criminales) que el Estado no ha podido recuperar”, explicó Roberto Herrera Cáceres, comisionado nacional de los derechos humanos en el país.

“Una situación de inseguridad mueve a las personas, obliga a desplazamientos forzados internos que luego se tornan en migraciones forzadas”, señaló.

Érick Lara es un ejemplo claro. Él y seis amigos se unieron a la caravana más reciente, que salió en abril con algo menos de 300 personas. Era una comitiva mucho menos numerosa de las que se habían visto antes de que la policía mexicana hiciera una redada contra una caravana anterior y dejara a sus participantes detenidos, deportados o dispersados.

Lara, un albañil de 27 años, se fue de San Pedro Sula a pesar de que tenía un buen trabajo en la obra de construcción de una iglesia porque los pandilleros intentaban reclutarlos a la fuerza a él y a sus amigos. Unirse a las bandas violentas no es voluntario, señaló, y negarse puede costar la vida.

Sin oportunidades. La inseguridad es la causa que ha empujado a comunidades enteras a hacer desplazamientos forzados.

Cuando se forma una nueva caravana migrante, gente de todo el país acude a San Pedro Sula.
También hay un flujo constante de muertos, ya que casi todos los municipios del departamento de Cortés envían sus cadáveres a la morgue de la ciudad. Los parientes en duelo se reúnen en el exterior.

Sentado sobre un tablón de madera, un hombre vestido de negro y con el pelo canoso, que pidió no ser identificado, esperaba a recoger el cuerpo de su hijo asesinado. El hijo, señaló, había salido a beber con unos amigos cuando aparecieron varios hombres armados y le dispararon. Quedó malherido, y unos días después falleció en el hospital. Su padre dijo que aunque ya antes estaba preocupado por su hijo, no tenía idea de quién le había matado ni por qué. Sobre todo parecía resignado a su nueva realidad.

Un coche pasó y dos policías corrieron tras él. Se oyeron dos disparos a algunos bloques de distancia, quizá disparados al aire, y todo el mundo volvió la cabeza. Los agentes volvieron riendo. Nadie preguntó qué había ocurrido, nadie dijo nada.

Muchos hondureños atribuyen los problemas del país al presidente, Juan Orlando Hernández, reelegido en 2018 pese a un veto constitucional a los segundos mandatos y en unas elecciones marcadas por las irregularidades. El mandatario prometió una “vida mejor” en sus lemas campaña, pero no ha podido cumplirlo para los más vulnerables del país.

La oficina de Hernández no respondió a una petición de comentarios. El presidente dijo hace poco: “Mi compromiso es con el pueblo, juré no descansar hasta recuperar la paz y la tranquilidad de los hondureños y eso seguiré haciendo”. La semana pasada dijo que su política económica está funcionando y “vamos bien”.

Washington ha amenazado a los países el Triángulo Note con recortar las ayudas humanitarias y de seguridad si no logran cortar el flujo de migrantes. Pero eso podría tener el efecto contrario si los empleos y los programas contra la pobreza se resienten.

Hace tiempo que los vecinos de San Pedro Sula, que fue la ciudad con peor tasa de asesinatos del mundo durante cuatro años entre 2011 y 2014, no se impresionan por los muertos. Solo la semana pasada hubo al menos 16 muertes violentas en la ciudad. En lo que va de año ha habido al menos 25 homicidios múltiples con tres víctimas o más, según medios locales.

Rolando Lázaro Bautista vive en una calle sin asfaltar salpicada de chozas de madera y metal ondulado con suelo de tierra. Es una zona sin alcantarillado ni conducciones de agua, y cientos de personas se han marchado.
También está a un tiro de piedra de varias torres de apartamentos de lujo, y hace tiempo que las autoridades municipales quieren despejar la barriada. En uno de sus intentos, las casas de varios vecinos de Bautista se incendiaron. Trabajadores de derechos humanos han conseguido una orden judicial que protege el asentamiento por ahora.

Bautista, de 47 años, dijo haber viajado dos veces al norte. Primero en una caravana en enero, pero terminó deportado desde México. Después contrató a un coyote o contrabandista, pero fue capturado y después deportado cuando llevaba tres días caminando en Texas con destino a Houston.

Ya no tiene planes de volver a intentarlo después de la experiencia de verse con insolación, agotado y obligado a esconderse varios días en un almacén y un sofocante piso franco. “Se sufre al aguantar sed y hambre”.
De vuelta a casa, ha encontrado empleo en construcción para esta semana, pero no hay nada seguro para después. Su esposa y él dependen del dinero que envía su hija, que emigró a España y pagó los $7,500 de tarifa del coyote. Entre tanto, cuidan de las dos hijas que dejó su hija en San Pedro Sula.

La socióloga hondureña Jenny Argüello opina que las necesidades alimentarias de una familia media de cinco miembros cuestan el equivalente a $650 al mes, por encima del salario mínimo de unos $400.

En la década de 1990, la mayoría de los emigrantes se marchaban para buscar una vida mejor, señaló Argüello. Sin embargo, “hoy en día es la única alternativa que tienen los hondureños de sobrevivir”.

Policía interviniendo un local en San Pedro Sula
Reducción. Los homicidios han bajado desde un pico de 86 asesinatos por 100,000 habitantes en 2011, a 41 por cada 100,000 habitantes.

Tenochtitlán: la imponente ciudad mexica que hizo dudar a Hernán Cortés

Desde siempre fue una gran ciudad. La arquitecta y cronista de la Ciudad de México María Bustamante señala la admiración que inspiraba la capital de los mexicas.

El 14 de marzo de 1519 Hernán Cortés y sus tropas llegaron a la imponente ciudad de Tenochtitlán, capital del imperio mexica, cuya arquitectura y urbanismo les hizo dudar sobre si deberían mantener sus majestuosas edificaciones y amplios canales, o erigir una nueva urbe al más puro estilo europeo.

Según describen las crónicas del siglo XVI elaboradas por frailes y militares españoles, el territorio que hoy ocupa parte de Ciudad de México era percibido como la Venecia de América, en la que los conquistadores encontraron edificios de culto de hasta 40 metros de altura, dimensiones que pocas construcciones del mundo alcanzaban en esa época.

“Tuvo que ser difícil decidir entre destruirlo o hacer algo nuevo. Hernán Cortés vivió un gran conflicto emocional”, explicó la arquitecta y cronista de Ciudad de México María Bustamante.

A pesar de esto, pronto se dieron cuenta de que una población que basaba su organización urbanística en templos y construcciones sagradas y que relegaba los espacios habitables a un segundo plano no podría cumplir los requisitos de una ciudad europea.

Lo mismo pudieron pensar sobre el territorio donde los mexicas decidieron establecerse en 1325: un pequeño islote inhóspito que no había sido habitado en siglos, rodeado de lagos y terrenos húmedos. Todo lo contrario a lo que podrían imaginarse los europeos como origen de un imperio.

Sin embargo, precisamente eso vieron los mexicas, un lugar profético donde conseguir construir una ciudad a su manera.

“Lo que vieron fue esa concepción de haber encontrado el lugar, la profecía. Y, habilidosos, encuentran cómo hacer que el islote sea habitable”, detalló Bustamante.

Desde su llegada hasta la entrada de los españoles, en 200 años los mexicas construyeron una Tenochtitlán muy desarrollada, un sitio “muy curioso urbanísticamente”, según el periodista y también cronista de Ciudad de México Jorge Pedro Uribe.

“Los mexicas gozaban de disciplina urbanística: la urbe estaba dividida en cuatro parcialidades, cada una con su propio centro ceremonial, además del gran templo mayor en la unión de los dos grandes ejes norte-sur y este-oeste. También tenían acequias y un sofisticado sistema de control de las aguas”, precisó Uribe.

Los habitantes de la ciudad habían desarrollado gran dominio de los lagos que rodeaban el islote, pues algunos eran de agua salada y otras de agua dulce, por lo que tenían que conseguir que el agua salada no anegase la ciudad, a la vez que canalizaban el agua potable para consumo humano.

Bustamante explicó que “tenían una gran ingeniería hidráulica, muy adaptada a lo natural; podríamos decir que fueron los primeros urbanistas sustentables”.

Fue precisamente este desarrollo uno de los que los conquistadores españoles intentaron perpetuar, junto con el trazado urbano reticular, basado en la cosmogonía, o la división en cuatro parcialidades.

“A partir de eso, aprovechan lo anterior y experimentan con un trazado urbano renacentista” más adaptado a los modos de vida europeos, con patios, habitaciones y una construcción más masiva, explicó Uribe.

“Los mexicas gozaban de disciplina urbanística: la urbe estaba dividida en cuatro parcialidades, cada una con su propio centro ceremonial, además del gran templo mayor en la unión de los dos grandes ejes norte-sur y este-oeste. También tenían acequias y un sofisticado sistema de control de las aguas”, precisó Uribe

Además, también aprovecharon la orientación de la ciudad, hacia el oriente, grandes calzadas como Tacuba y Tlalpan, las comunicaciones desde el islote con el perímetro del lago y las acequias principales, como la real, que duró hasta mediados del siglo XX, según Martín Ríos, profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sin embargo, en los siguientes siglos se fue perdiendo el conocimiento y el control del agua debido a las “malas decisiones relacionadas con intentar sobreponerse a la naturaleza”, entre ellas secar los lagos que rodeaban lo que ahora es el centro histórico de Ciudad de México.

“Fue la peor decisión pero era necesaria (…) porque casi cada década se inundaba la ciudad con 3 metros de agua por uno o dos años; resultaba difícil de habitar”, explicó Bustamante.

Desde entonces, como se puede apreciar al caminar por el centro histórico, los desniveles en calles y edificios son muy notables porque la tierra se hunde al haberse extraído el agua de las capas menos superficiales.

Cada año, la zona donde estaba ubicada Tenochtitlán se hunde entre 4 y 5 centímetros, y hay investigadores que aseguran que en los siglos desde la conquista en 1521 el nivel del suelo ha bajado hasta 40 metros.

Por esto y por la presencia de numerosas edificaciones prehispánicas bajo los edificios actuales, que en algunos lugares como en la calle Moneda del centro histórico parecen querer salir a la superficie o al menos asegurarse de no quedar en el olvido, los entrevistados aseguraron que Tenochtitlán es palpable en cada rincón de la ciudad.

“Tenochtitlán no está tan arrasada como nos enseñaron, ni tan debajo de la tierra como creemos, sino que la tenemos a flor de piel o a flor de banqueta (acera). Sabiendo mirar podemos ver a Tenochtitlán en el centro histórico solo con un poco de imaginación y conocimiento”, terminó Uribe.

Más abajo. La zona en donde estaba ubicada Tenochtitlán cada año se hunde entre 4 y 5 centímetros. Desde 1521, ha bajado hasta 4 metros, según los investigadores.

Turismo en la Isla del Coco busca balance entre la conservación y la exclusividad

Turismo en la Isla del Coco

Su lejanía con respecto a importantes centros de población y la protección que recibe han permitido a la isla del Coco mantenerse en una condición prístina, al conservar sus recursos marinos tan parecidos a lo que eran originalmente.

Lo anterior convierte a este sitio Patrimonio Natural de la Humanidad, en una especie de máquina del tiempo que permite observar cómo lucían los océanos antes de que el ser humano dejara su huella.

Esto se refleja en sus cristalinas aguas, abundantes arrecifes de corales y rica diversidad de fauna marina, la cual atrae tanto a investigadores como a turistas.

Cada año el Parque Nacional Isla del Coco es visitado en promedio por unas 3,500 personas, de las cuales solo alrededor de 140 son costarricenses.

“El detonante para motivar a los visitantes a venir a Isla del Coco es el atractivo marino, porque es muy exclusivo, que no se encuentra en otras partes del mundo”, indicó Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

***

REMOTO Y PARADISÍACO DESTINO
Separada por 532 kilómetros y las vastas aguas del océano Pacífico, se encuentra la Isla del Coco, el distrito número 10 del cantón central de Puntarenas.

Las islas oceánicas más cercanas son las de los archipiélagos de Malpelo (Colombia), a 630 kilómetros, Galápagos (Ecuador), a 673 kilómetros, y Clipperton (Francia), a 2,375 kilómetros. Mientras que la isla continental Coiba (Panamá) se encuentra a 632 kilómetros de distancia.

El trayecto en barco desde Puntarenas hasta la remota isla costarricense dura unas 36 horas en promedio y requiere una inversión que supera los $4,000 (unos ¢2,450.000).

Principalmente esta isla es visitada por buceadores, muchos de ellos profesionales.

“El acceso al turismo a la Isla del Coco no es para nada económico, son turistas con un nivel adquisitivo bastante alto”.

“Generalmente, ese es un tipo de turismo muy especializado, donde hay personas que pagan esas cantidades de dinero por ver los atractivos naturales, tan conservados que nosotros tenemos”, aseveró el guardaparques.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

***

TURISMO SOSTENIBLE
El objetivo principal del parque nacional es la conservación de los recursos naturales, después está la investigación y de último el turismo, según explicó el funcionario.

De ahí que el programa que él dirige trata de minimizar al máximo los impactos ocasionados por la actividad turística, para que los recursos y el atractivo de este sitio se mantengan por muchos años, para el disfrute de generaciones futuras.

Por ejemplo, menos del 2 % del parque está habilitado para el uso público y si bien cuenta con 19 sitios de buceo, no todos están abiertos a lo largo del año.

“Las condiciones ambientales hacen que los sitios localizados en el sur de la isla sean un poco difíciles de bucear en algunos meses”, señaló Cubero.

Hay dos empresas regulares que brindan el servicio de visitación a este paraíso tico, cada una con cuatro embarcaciones: la franquicia Agressor y Undersea Hunter Group. Ellas hacen una solicitud de los viajes que quieren hacer anualmente, con dos años de anticipación.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, dijo el funcionario.

En la isla. Menos del 2 % del parque está habilitado para el público. Hay 19 sitios de buceo en el año, pero no todos están abiertos..

Lo anterior responde a que el buceo en el parque nacional se realiza de manera progresiva; el primer día se hace lo más sencillo, el segundo día se vuelve más complejo, el tercer día requiere un nivel más técnico y el cuarto día es el más difícil (en el lado sur de la isla).

Después de eso se repiten los sitios más emblemáticos del parque.

La asignación de sitios de buceo se comenzó a implementar en 2013, antes de eso las embarcaciones escogían el lugar y el horario.

De acuerdo con el funcionario, esto provocaba que en ocasiones hasta tres embarcaciones estuvieran en el mismo sitio y con sus buzos en el agua al mismo tiempo, lo que provocaba una reducción en la población de peces del arrecife y otras secuelas ecológicas.

***

EXCLUSIVIDAD
“Evitamos que dos embarcaciones lleguen el mismo día, porque para nosotros la exclusividad es muy importante para nuestros visitantes”, aseguró el jefe del programa de turismo sostenible.

Las autoridades del parque nacional son las que le dicen a los operadores los sitios para bucear durante su viaje, cuya estancia generalmente es de siete días, y al mismo tiempo les indican los sitios de buceo que las otras embarcaciones tienen asignadas.

“Cuando una embarcación se dirige a un sitio de buceo, (tiene la certeza de que este lugar) va a estar disponible solamente para ese grupo”, dijo.

Si bien el reglamento del parque nacional permite la presencia de 60 buzos por día, se evita que esto ocurra, ya que provocaría un colapso en los sitios de buceo, a los cuales se les da descanso de entre 60 minutos y una hora y media entre inmersiones.

Los mejores sitios para practicar buceo, los más famosos, los de mejor calidad, se reservan para las embarcaciones que hacen previamente la solicitud; sin embargo, no todas las visitas son realizadas por operadores regulares.

“Muchas veces tenemos yates o veleros que vienen a hacer turismo también, con zarpe desde Costa Rica y sacando todos los permisos respectivos, para ellos también tenemos sitios de buceos de buena calidad para asignarles”, explicó.

De igual manera, el parque conserva algunos sitios libres para quienes no hacen reserva y si la capacidad lo permite, no sobrepasa 60 buceadores por día, se les puede asignar sitios de buceo.

***

BUCEO FISCALIZADO
A partir de 2014, el programa retomó un plan de fiscalización de buceo que se había realizado entre 2011 y 2012, solo que ahora también se toman datos de la actividad, con el fin de comparar la información que se recolecta en Galápagos, Malpelo y Gorgona (Colombia).

El proyecto contempla 12 indicadores, pero actualmente solo se trabajan tres por falta de personal:

  1. Impactos visuales: se toman datos sobre corales blanqueados, enfermedades en los corales, blanqueamientos o manchas, cuando aparece basura o artes de pesca.
  2. Abundancia relativa de especies focales: se cuenta con una lista de 20 especies donde se apunta la cantidad para determinar la frecuencia de avistamientos.
  3. Reacciones de las especies focales al comportamiento del turista: cuando el animal se alerta, evade o persigue al buceador, es una reacción negativa. Si no le importa o se acerca, es una reacción neutra, estas últimas son las que se busca promover.

El programa de turismo sostenible enfrenta muchísimos restos, según Cubero, pero el principal es que se le pueda brindar el personal necesario “en cantidad, calidad y capacidad” para realizar su trabajo como se requiere.

Actualmente solo dos personas laboran en este programa, número insuficiente si se considera que deben cumplir con otras responsabilidades del parque y se dividen los roles de trabajo: 30 días en la isla y 20 en suelo continental.

Cubero considera necesario aumentar a un mínimo de seis funcionarios el personal designado al programa.

Largo viaje. La Isla del Coco queda a 36 horas de Puntarenas. El viaje en barco supera los $4,000.

Así fue la campaña electoral española, de la A a la Z

Fotografía de Agencias

Hasta una campaña electoral tan atípica e intensa como la que España vivió en las últimas dos semanas, dio de sí lo suficiente como para desmenuzarla en un abecedario.
Así fue, de la A a la Z, la carrera electoral hacia el 28 de abril.

A de animales
No hay campaña que se precie sin candidatos posando con animales, habitualmente cuando pasan por la España rural. Pero en esta ocasión algunos participaron, además, en actos de defensa de los animales exponiendo sus promesas en este campo.
Lo hicieron, por ejemplo, los líderes de Ciudadanos (liberal), Albert Rivera; y Podemos (izquierda), Pablo Iglesias; aunque en actos distintos, por supuesto. Iglesias llevó incluso a su perra, Leona (tiene otras dos).

B de bulos
Los candidatos saben que ya no pueden decir cualquier cosa, hacer cualquier promesa al votante o lanzar cualquier acusación al adversario sin más. Verificar se convirtió –afortunadamente– en una práctica habitual en los medios de comunicación.
Los bulos se descubren, y el periodismo está vigilante.

C de crispación
La bronca fue continua en esta campaña, y la mayor competencia elevó aún más el tono. No solo por las acusaciones que se lanzan unos a otros, también por los calificativos: indecente, indigno, golpista o amigo de golpistas, manos manchadas de sangre…
Hasta “progre” se usa como un insulto. Al menos para el ultraderechista Vox.

D de debates
Primero fue el debate sobre los debates. Fueron varios días de discusión y polémica sobre lo que querían los partidos, lo que permitió la Junta Electoral Central y lo que tuvo que rectificar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras quedarse sin su deseado con cinco líderes que incluyera a Vox.
Al final, fueron dos debates a cuatro, en días consecutivos.
Pablo Casado (Partido Popular, PP, conservador) y Albert Rivera compitieron por el liderazgo del centroderecha y trataron de cercar al socialista Sánchez, quien aguantó los embates, aseguró que no estaba en sus planes pactar con Ciudadanos y lanzó mensajes de gratitud a Pablo Iglesias.
Y el líder de Podemos sorprendió a todos pidiendo mesura, moderación y por momentos pacificando.

E de encuestas
Los medios publicaron el pasado lunes las últimas encuestas –la ley impide hacerlo después de ese día–, en las que se reafirma la tendencia de que el PSOE será el ganador, pero sin despejarse el enigma de cómo podría gobernar o si el bloque PP-Cs-Vox sumaría mayoría.
Los sondeos, además, coinciden en el elevado porcentaje de indecisos electores.

F de falcon
Falcon, el avión ejecutivo del Gobierno español. La ficticia agencia Falcon de viajes montada por la rama juvenil del PP para que los españoles viesen lo que gasta el presidente del Gobierno en sus desplazamientos en avión oficial levantó una fuerte polémica.

G de garrido
La abrupta salida del PP de Ángel Garrido, presidente de la región de Madrid hasta hace dos semanas, y su fichaje por Ciudadanos dejó descolocados a los conservadores en la recta final de campaña. Empezando por su líder, Pablo Casado, que se enteró de la traición cuando bajaba del púlpito después de intervenir en un mitin en Sevilla.

H de holograma
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quiso dar la sorpresa en el inicio de la campaña y se fue a una villa de la España rural, pero “se apareció” con un holograma en la sede nacional para dar el pistoletazo de salida a la campaña del partido naranja.

I de indecisos
Según el gran sondeo del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 41.6 % de quienes pretenden acudir a votar no había decidido a quién antes de la campaña. De ellos depende en buena parte lo que ocurra mañana. ¿Les habrán servido estos 15 días para decantarse? Veremos.

J de JEC
La Junta Electoral Central trabajó más que nunca en esta campaña y condicionó buena parte de la actividad de los partidos: desde la autorización a que los dirigentes independentistas catalanes encarcelados ofrecieran ruedas de prensa o participaran en mítines telemáticos hasta las decisiones sobre los debates televisados.

K de kilómetros
Miles y miles de kilómetros recorrieron los candidatos en estos 15 días recorriendo la geografía española. Pablo Casado fue de lejos el que más recorrió.

L de legionarios
Tres de los candidatos –Casado, Rivera y Abascal– querían acudir a un famoso evento de la Semana Santa, cuando soldados de la Legión, un cuerpo militar de élite, llevan la imagen de un Cristo en la ciudad andaluza de Málaga. Pero la cofradía religiosa organizadora pidió que no se politizara un acto eminentemente religioso y ningún dirigente acudió.

M de miedo
El miedo a la ultraderecha, el miedo a que se rompa España, el miedo a una nueva crisis económica, el miedo a la involución… Si en algo coincidieron los principales candidatos en esta carrera fue en tratar de avivar todos nuestros temores para votarles.

N de números
Son varias las cifras que se tuvieron o se tendrán en cuenta en esta campaña y en la jornada del domingo.
El 5, por ejemplo, porque ahora son cinco, y no cuatro, los principales partidos nacionales que se van a repartir la mayoría de legisladores. O el 103, los diputados en juego en las provincias menos pobladas, donde se puede acabar decidiendo todo.
Contiene la Ñ: España y Cataluña. Las consabidas posiciones sobre Cataluña se acentúan en todas las campañas. Y en esta aún más.
Para el PP y CS, si Sánchez sigue en el poder, España corre el riesgo de romperse. Vox va más allá y dice que está en juego la “supervivencia” de España.
El presidente promete que con él en La Moncloa no habrá ni independencia ni referendo de autodeterminación en Cataluña, aunque sí diálogo. Y diálogo es lo que pide el líder de Podemos, que ha intentado en su campaña alejar el foco del conflicto catalán.

O de odisea
Es, en definitiva, en lo que se puede convertir formar gobierno si los números no dan. O si dan los números, pero no fructifica el diálogo.
Y como el resultado es impredecible, nadie puede asegurar que no vaya a haber una repetición electoral en pocos meses. Como ya ocurrió en 2016.

P de presos
Son varios los dirigentes responsables de la intentona independentista ilegal en Cataluña que son candidatos. La Junta Electoral Central les permitió participar desde la distancia y por videoconferencia en actos y comparecencias de prensa.
En paralelo, se siguió celebrando el juicio en el Tribunal Supremo, que ya lleva 36 jornadas.

Q de química
Para que los pactos sean posibles no solo habrá que tener en cuenta la aritmética. Puede que haga falta también algo de química.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parecen tenerla, aunque este último a veces no se fíe y teme que el presidente acabe prefiriendo a Ciudadanos, mientras el líder socialista apueste a priori por gobernar solo.
Pablo Casado y Albert Rivera la tenían, pero se han alejado mucho en los últimos días disputándose el voto que aún pueda estar indeciso y mirando de reojo al líder de Vox, Santiago Abascal. Nadie duda de que si los tres suman, encontrarán la química donde haya que buscarla.

R de rogado
Más de dos millones de españoles en el exterior sufren el sistema del voto rogado. Tan complejo, con instrucciones tan confusas, con tantos requisitos y con unos plazos tan ajustados que cada vez es más ridículo el porcentaje de personas que acaba ejerciendo el sufragio.
Los partidos llevan tiempo prometiendo cambiarlo, pero la diáspora española espera –y desespera– mientras vuelve a vivir otro proceso electoral con este sistema.

S de sí
“¿De verdad van diciendo ustedes sí sí sí hasta el final?” Esta pregunta de la candidata del PP Cayetana Álvarez de Toledo elevó la confrontación entre los partidos a propósito de “la cosa esta del feminismo” –también según sus palabras–, igual que las críticas de Vox a una ley de violencia de género que considera discriminatoria para los hombres.
En una campaña en la que la revolución feminista se anunciaba protagonista la imagen de los candidatos –todos hombres– compitiendo por la Presidencia dejó en evidencia el largo trabajo que queda en favor de la igualdad.

T de toreros
El Congreso que salga mañana de las urnas será el menos político de todos, si se tiene en cuenta la larga lista de fichajes estrella de los partidos para estas elecciones.
El torero Miguel Abellán (número 12 del PP por Madrid) es un ejemplo de ello, pero hay muchos otros, como padres de víctimas infantiles en crímenes célebres, periodistas, generales en la reserva y hasta un exvicepresidente mundial de Coca Cola, Marcos de Quinto, candidato por Ciudadanos.

U de útil
Todos, sin excepción, proclaman que el único voto útil es el suyo.
Y si en algo están coincidiendo Pedro Sánchez y Pablo Casado es en pedir a los votantes que no recurran a “intermediarios”.
Sánchez porque quiere concentrar todo el voto de la izquierda; y Casado, lo mismo por la derecha, aunque en su caso es mucho mayor el riesgo de fragmentación.

V de vaciada
Nunca como ahora se volcaron los partidos en hacer campaña en la “España vaciada”, las provincias poco pobladas de la meseta central. Porque todos saben que allí pueden decidirse las victorias y, sobre todo, las sumas para gobernar.
Ahora ya todos buscan acabar con la hegemonía de PP y PSOE en las provincias con pocos diputados hay sondeos que ya atisban esa posibilidad.

W de WhatsApp
Twitter y Facebook siguieron teniendo, por supuesto, mucho protagonismo en la campaña de los partidos. Pero la revolución se dio en WhatsApp.
Los “pásalo” de esta red social y los mensajes en cadena enviados por los partidos que circularon por toda España constituyeron un canal de comunicación tan fuerte o más que los convencionales.
De ahí las quejas de Podemos por haberse quedado esta última semana sin su canal de envío masivo porque WhatsApp cerró su cuenta por “violar términos del servicio”, según explica la plataforma.

X(Vox)
Pase lo que pase el domingo, el partido de Santiago Abascal ha sido el protagonista de esta campaña. Nadie cuestiona ya que su irrupción en el Congreso va a ser muy fuerte. La cuestión es cuánto.
Vox puede convertirse en un partido clave para la gobernabilidad si llega a sumar con PP y Cs, como ya ocurrió en la región de Andalucía. Habrá que ver si la asistencia multitudinaria a sus eventos se traduce en votos en las urnas.
O si, por el contrario, la llamada a la movilización para frenar a la ultraderecha que está haciendo la izquierda le acaba funcionando.

Y de yo.
Una vez más, la campaña fue una competición personalista entre los candidatos, lo que hace pensar que nuestra democracia, parlamentaria, es en realidad presidencialista.
No es así, lo que elegimos los votantes es a nuestros representantes en las cortes. Y será el Congreso el que después elija al presidente del Gobierno.
Pero hasta que eso ocurra, los aspirantes a La Moncloa seguirán concentrando los focos y atención. O lo que es lo mismo, el partido soy yo.

Z Aznar
El expresidente José María Aznar volvió por la puerta grande cuando su protegido Pablo Casado llegó al liderazgo del partido. Y ha pasado de no aparecer por las campañas del PP a participar a tope.
Aznar ha estado en numerosos actos pidiendo el voto para el PP –algo que no hacía en mucho tiempo– y tratando de frenar la marcha de apoyos hacia Vox, el partido del que también fue su pupilo y que ahora le ofende con sus comentarios de “derechita cobarde”.

El turismo gastronómico, un valor en alza para los turistas y la economía

Ingresos. Cada año los países reciben ingresos por el consumo de la gastronomía que hacen los turistas. Las comidas son variadas dentro de un mismo país.

Ropa vieja en La Habana, patatas bravas en Madrid, cebiche en Lima o bandeja paisa en Medellín. Cada vez viajamos más para conocer los platos típicos de nuestro destino, algo que mueve a los propios viajeros, pero también a las economías nacionales.

“La gastronomía fue una parte importante de los 9,000 millones de euros que dejó el turismo en Madrid el año pasado”, cuenta a Efe Luis Cueto, coordinador general del Ayuntamiento de Madrid, tras participar en el I Encuentro de Expertos sobre Turismo y Gastronomía en Iberoamérica, celebrado entre el 25 y 26 de abril en la Secretaría General Iberoamericana.

Para Cueto, la gastronomía de la ciudad es uno de sus mayores “sellos de identidad”, algo reflejado en las encuestas que el consistorio ha hecho a los turistas: “a la gente le apetece comer en Madrid, le llama la atención la oferta por su variedad, con todas las cocinas regionales y del mundo”.

El coordinador del ayuntamiento es consciente de la competencia que Madrid tiene frente a otras regiones españolas como el País Vasco (norte) que parten con la fama de la gran cocina.
“Lo que falta es hacer esfuerzo en contarlo, en empaquetarlo y hacerlo visible, porque otros por sus características lo han conseguido con inmensa brillantez y les tenemos envidia, como el País Vasco, pero Madrid tiene los mimbres para ser capaz de hacerlo, hay que contarlo, hay que tener la inteligencia para hacerlo”, opina.

***

EL TURISMO Y LA GASTRONOMÍA, CADA VEZ MÁS IMPORTANTES PARA PAÍSES Y CIUDADES

“El turismo para Andorra es simplemente vital, tenemos 80,000 habitantes y 8 millones de turistas anuales”, cuenta a Efe el ministro de Economía, Competitividad e Innovación del principado, Gilbert Saboya.

Un turismo que significa el 25 % del Producto Interno Bruto del país aunque “impacta”, según el ministro, “hasta en el 40 %” de manera indirecta.
Con estas cifras en mente, Andorra está elaborando una base de datos de telecomunicaciones de sus turistas, es decir, qué visitaron, cuál fue su recorrido o dónde pasaron más tiempo, que luego compartirán con el sector turístico.

“Compartiremos estos datos para que un comercio sepa dónde ha estado antes o después un cliente y así crear una estrategia de atracción mejor”, explica.
Otro de los grandes ejemplos de la estrecha relación entre el turismo y la cultura local es San Sebastián (País Vasco), conocida por ser una de las grandes capitales gastronómicas del mundo.
Iñaki Gaztelumendi, profesor del Basque Culinary Center y experto en turismo gastronómico, tiene claro que la ciudad “no se entiende sin la cocina”, y asegura que el turismo viene jugando “un papel importantísimo en la zona desde el siglo XIX”.

Y aunque el turismo es clave en la ciudad, Gaztelumendi aclara que los donostiarras (nacidos en San Sebastián) son los grandes consumidores de la gran cocina local: “quien va a restaurantes con estrellas Michelín es el donostiarra, esto ha hecho que no podamos entender la gran presencia de restaurantes de alto nivel sin el consumo local”, apunta.

***

DESCUBRIR UN PAÍS POR SU COMIDA

La forma de viajar ha cambiado en las última décadas, nos movemos de manera distinta, viajamos a destinos más lejanos y nos atraen aspectos de nuestro destino a los que antes no prestábamos tanta atención.
Gaztelumendi tiene claro que en las últimas dos décadas “ha habido un proceso de cambio, en el que la gastronomía ha ido ascendiendo entre los temas de importancia en la sociedad” y es que, a su juicio, “solo hay que ver el peso que tiene la gastronomía en las redes sociales”.

“Hace 20 años era un elemento que solo cohesionaba a un grupo de elegidos que viajaban por motivos gastronómicos y ahora se ha extendido al conjunto de la sociedad, para las generaciones más jóvenes se ha convertido en un elemento de socialización de primer nivel, y también de identidad”, analiza.
En esa misma línea, Lázaro Rodríguez, coordinador de Panamá como Ciudad Creativa de la UNESCO en Gastronomía, cuenta que su intención es que en Panamá “lo que venda sea su gastronomía”.

“Nadie se espera que en Panamá el desayuno típico sea chino, pero es así, queremos un concepto de gastronomía intercultural”, asevera.

Rodríguez cuenta que el proyecto que lidera identificó que el sector turístico en Panamá “estaba en crisis”, y aunque el Gobierno panameño cambiará en las próximas semanas (se celebran elecciones generales este 5 de mayo), todos los candidatos “han tenido presión del sector turístico”.

“Todos lo tienen en su discurso, para fomentar estrategias que consoliden al país como un destino y ojalá que sea como un destino gastronómico, que es en lo que estamos trabajando”, incide.

“Hace 20 años era un elemento que solo cohesionaba a un grupo de elegidos que viajaban por motivos gastronómicos y ahora se ha extendido al conjunto de la sociedad, para las generaciones más jóvenes se ha convertido en un elemento de socialización de primer nivel, y también de identidad”, Iñaki Gaztelumendi

***

 

EL FUTURO DEL TURISMO: SOSTENIBLE PARA EL MEDIO AMBIENTE Y PARA LA POBLACIÓN LOCAL

Los beneficios del turismo son, probablemente, innumerables, pero también está trayendo graves problemas a las ciudades, desde un mayor nivel de contaminación por los modelos turísticos, a la masificación o la turistificación del centro de las urbes.

El panameño Rodríguez es consciente de estas situaciones y pide “políticas públicas con enfoque de responsabilidad social, de urbanismo y de regulación de la economía colaborativa (Airbnb es el gran ejemplo)”.

Una cuestión que también ha tenido que afrontar Madrid, donde el turismo masivo y la aparición de los alquileres turísticos ha provocado una subida en los precios de los alquileres de las viviendas que ha desplazado a muchos vecinos de sus barrios.

Según Cueto, el coordinador general del Ayuntamiento de Madrid, el consistorio ya ha dado un “paso al frente” limitando los alquileres turísticos con una normativa municipal que establece que a partir del día 90, la residencia alquilada a turistas “deja de ser una vivienda y se convierte en un negocio y ya tiene que tener unos requisitos de negocio”.

“En la zona centro, donde se ha detectado que en algunos barrios hay más población flotante que residente, se tiene que limitar de forma drástica la pérdida de residencia para que se convierta en un parque temático”, apunta.

Pero las consecuencias de la masificación también afectan al medio ambiente. Un claro ejemplo es la transición ecológica que tendrá que lleva a cabo Andorra donde todos los años “llegan cuatro millones de coches”, según cuenta su ministro de Economía.

Andorra ya está estudiando la conversión de su parque automovilístico a uno eléctrico: “Es un oportunidad y un reto porque las necesidades de producción y consumo eléctrico van a cambiar y hay toda una estrategia de transición energética asociada que tendremos que ir desarrollando para anticipar un movimiento que se va a producir tarde o temprano”.

Sostenible. El País Vasco tiene fama por la gran cocina. Madrid compite con esta y otras regiones europeas.

Niños migrantes retornados en México, sin apoyo educativo

Niños migrantes retornados en México, sin apoyo educativo.

Después de vivir 16 años en Estados Unidos, Karla, su esposo y sus hijos de 1, 11 y 14 años, los tres norteamericanos por nacimiento, tuvieron que mudarse a Hermosillo, Sonora, donde los niños tuvieron que ingresar a una escuela mexicana sin hablar cien por ciento español. Los menores no tuvieron apoyo para su transición educativa, dado que no existe un programa oficial que facilite su incorporación.

Un evento familiar, más la política migratoria de Donald Trump, los hizo volver a México: El suegro de Karla falleció y no pudieron acudir a despedirse de él porque ya no tenían papeles para volver de manera legal a Estados Unidos, lo que la deprimió ante la idea de que le sucediera algo con otros seres queridos y no pudieran acompañarlos. Finalmente, ella y su marido prefirieron regresar a Sonora, de donde son originarios.

“Nunca pudimos arreglar papeles, nos fuimos con la visa de turista y se nos venció a los diez años y ya no pudimos volver a México. Nos quedamos allá, con la esperanza de alguna vez poder legalizarnos por trabajo o por amnistía, pero no. Y luego, ahora que entró el nuevo presidente (Donald Trump), las cosas se pusieron peor”, cuenta Karla.
La pareja no encontró contratiempos para reintegrarse en México. Pronto encontraron trabajo y una ocupación. El problema lo vivieron sus hijos.

Victoria, de 14 años, y Roberto, de 11, dejaron la escuela y a sus amigos en Tulsa, Oklahoma, para ingresar en un colegio en Hermosillo, Sonora, a terminar la primaria y la secundaria, respectivamente.
En su nueva escuela, Victoria y Roberto han enfrentado el reto de estudiar, con dificultades para atender materias como español e historia de México.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda elaborado, en 2015, por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México existen 550,492 personas de entre 0 y 17 años con nacionalidad estadounidense y 32,675 de otros países.

En 2010, 121,582 niños y jóvenes de entre 5 y 19 años nacidos en Estados Unidos y 402 de otros países se encontraban viviendo en México, según datos del Censo de Población y Vivienda elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En cinco años, el número de menores extranjeros en México aumentó un 478 %.
Aunque el número de niños y jóvenes que llegan a México desde Estados Unidos continúa en aumento, las autoridades mexicanas desconocen con certeza cuántos son y en qué escuelas están, pues el único registro oficial sobre extranjeros inscritos en el país es el número de beneficiarios del Programa Binacional de Educación Migrante (PROBEM), mecanismo que facilita la validación de los documentos oficiales estadounidenses para facilitar la inscripción de estudiantes.

El desconocimiento por parte de las autoridades federales sobre las dimensiones reales del problema queda evidenciado por sus propias estadísticas: en 2017, la Secretaría de Educación Pública federal (SEP) solo registró a 14,035 niños que contaban con experiencia educativa en Estados Unidos y fueron inscritos en escuelas mexicanas a través del PROBEM: 8,580 mexicanos, 1,955 “latinos” y 2,500 mexicanos que vivieron y estudiaron en años previos en el país del norte.

Sin embargo, estos no son el total de niños que vienen de otros países inscritos en escuelas mexicanas: tan solo en Baja California, el mismo año las autoridades estatales reportaron 53 mil 219 trámites de revalidación de documentos escolares a través del PROBEM.

***

LAS DIFICULTADES
Roberto, quien pasó a sexto de primaria, dice que lo que más le ha dificultado el adaptarse a la escuela es que las maestras en Sonora “son muy estrictas”, pues en Estados Unidos él podía expresar cuando estaba en desacuerdo con algo de la clase o corregir al profesor sin que este se ofendiera, y en México eso es considerado una falta de respeto grave.

Tampoco ha logrado acostumbrarse a utilizar el uniforme, y extraña que en su escuela anterior podía ir vestido diario con bermudas y playeras.

Para Victoria, lo difícil ha sido integrarse a tercero de secundaria sin el nivel de aprendizaje en las materias de español e historia de México que tiene el resto de sus compañeros. “Todo lo que tiene que ver con México es muy trabajoso, porque nosotros solo teníamos información de Estados Unidos, o hay cosas que ya sabíamos, pero acá las enseñan diferente”, explica Victoria. Cuando no entiende, pregunta a sus amigas el significado de las palabras o expresiones que desconoce, porque los profesores “me tiran de a loca”.

A pesar de que uno de los principales problemas que enfrentan los alumnos extranjeros en escuelas mexicanas es el idioma, fue en agosto de 2017 que el presidente Enrique Peña giró la orden de “atender al 100 % de los jóvenes migrantes que regresan a México con desconocimiento del español”. Al 30 de junio de 2018 la SEP atendió solo a 12 jóvenes, según consta en el Sexto Informe de la SEP de la administración federal anterior.

Sin norma. Las adecuaciones que las instituciones hacen para recibir a niños que vienen de sistemas educativos distintos no están estandarizadas.

EN BUSCA DE LAS RAÍCES
A pesar de las dificultades, Victoria y Roberto no quieren volver a Estados Unidos, porque en México está su familia.
Su madre coincide con ellos, pues señala que a su regreso a Sonora sintió “como si nunca me hubiera ido, porque estoy con mi gente, en mi país, ya con tranquilidad, porque allá tenía la preocupación de que si salíamos nos podían quitar a nuestros hijos. Los que están batallando son los niños, porque nacieron allá. La escuela se les ha hecho muy difícil”.

De acuerdo con la doctora Gloria Ciria Valdez, coordinadora del Seminario Niñez Migrante del Colegio de Sonora, a pesar de que el número de menores en esta situación crece cada año, el gobierno no cuenta con registro de cuántos son, ni con apoyos que les permitan adaptarse a las escuelas a las que asisten.

Desde el seminario Niñez Migrante, académicos han estudiado por diez años el fenómeno de la migración en México, y desde hace cinco, investigan también el del retorno; sin embargo, Gloria Ciria Valdez reconoce que el gobierno y la academia han fallado para contabilizar y apoyar a las personas que se encuentran en esta situación.
“En los últimos cinco años, nosotros no terminábamos de investigar acerca de la migración en tránsito de niños, niñas y adolescentes, cuando nos llegó otra situación: el retorno, porque se observaba que estaba llegando, las escuelas comenzaron a crecer”, explica la especialista.

Hasta la fecha “como gobierno y como academia hemos fallado para contabilizar el retorno: no sabemos cuántos son, no sabemos dónde están, ni sabemos quiénes son, especialmente en la educación básica”.
“Nos dimos cuenta también de que no hay estrategias, no hay una política estatal ni regional de corte transversal que llegue a todas las áreas para atender al migrante y sus familias”, asevera.

La principal dificultad que enfrentan los niños migrantes en escuelas de México es que no hablan español. La imagen de los menores fue publicada y reproducida con autorización de sus padres.

En el último ciclo escolar, 14,961 niños migrantes de retorno se encuentran inscritos en escuelas de educación básica del estado, según datos del Sistema de Información, Control y Registro Escolar de Sonora (SICRES). 1,864 de estos menores viven en Hermosillo.

Sin embargo, dice la investigadora, “dudamos de estas estadísticas”, por lo que en compañía de otras académicas del Colson va escuela por escuela preguntando cuántos niños y niñas extranjeras o migrantes de retorno estudian en cada plantel.

“Nosotros dudamos de estas estadísticas porque el SICRES no es retroalimentado y se borra cada año. Además, porque en campo, por ejemplo, en la Secundaria Técnica Federal n.º 72 Profesor Joaquín Enríquez Flores, el Sistema de Información dice que tiene dos alumnos de ciudadanía estadounidense, pero yendo personalmente a esta escuela vimos que son 23 estudiantes migrantes”, señala.

De acuerdo con la académica, la razón por la que no se puede tener certeza acerca de cuántas personas se encuentran en situación de migración de retorno, o llegada a México a establecerse para vivir, es porque el único trámite del que el gobierno tiene registro es el de repatriación y deportación de mexicanos en Estados Unidos. No hay manera de contabilizar a aquellos que llegan al país de manera “voluntaria”.

Para Victoria, lo difícil ha sido integrarse a tercero de secundaria sin el nivel de aprendizaje en las materias de español e historia de México que tiene el resto de sus compañeros. “Todo lo que tiene que ver con México es muy trabajoso, porque nosotros solo teníamos información de Estados Unidos, o hay cosas que ya sabíamos, pero acá las enseñan diferente”, explica Victoria. Cuando no entiende, pregunta a sus amigas el significado de las palabras o expresiones que desconoce, porque los profesores “me tiran de a loca”.

Para apoyar a los niños y niñas migrantes de retorno, binacionales o extranjeros que estudian en las escuelas de Hermosillo, Sonora, en 2017 la doctora Ciria Valdez creó un programa de tutorías para regularizar a los menores.
Cada semana, algunos menores acuden a las instalaciones del Colegio de Sonora, donde académicas de la institución les dan orientación para que entiendan el significado de algunas expresiones del español que no conocen, y les dan regularización en historia y geografía de México, matemáticas y otros temas de su interés.
Sin embargo, son pocos los estudiantes que reciben, porque hallarlos no es sencillo.

Animal Político consultó a la SEP acerca de la disparidad en la información sobre el número de menores extranjeros y migrantes de retorno de Estados Unidos inscritos en escuelas mexicanas, y sobre las políticas públicas con que cuentan para atenderlos, sin que hasta el momento de la publicación haya tenido respuesta.
Victoria cuenta con alegría que la llaman “gringa” y que desde el principio consiguió adaptarse y hacer amigos en Sonora. Roberto dice que además de haber hecho muchas amistades, tiene apoyo de su maestra siempre que lo necesita.

Ella y su hermano coinciden en que la amabilidad de la gente en su comunidad y su familia los han hecho sentir muy cómodos. Karla, por su parte, se siente aliviada con el apoyo que sus hijos han encontrado en el Colegio de Sonora.
“Nos recibieron muy bien, hemos hecho muchos amigos, además estamos con la familia, gente a la que no conocíamos ni teníamos en Estados Unidos”, cuenta Victoria. Por eso, afirma, no quiere volver.

AUMENTA LA DESERCIÓN
Antes de llegar a Ahuatenco, estado de México, Alberto vivió 14 años en Estados Unidos. La imagen de los menores fue publicada y reproducida con autorización de sus padres.
La vida de Alberto cambió abruptamente el día que tuvo que huir de Estados Unidos, con sus padres, por amenazas de muerte en su contra. En una semana, tuvo que dejar la escuela en California y abandonar la vida que tuvo por 14 años para regresar a México, de donde él y su familia son originarios.

Al llegar a México, la principal dificultad para la familia fue que Alberto ingresara a la escuela. Como solo tuvieron una semana para salir de Estados Unidos, debido a que una pandilla los amenazó por haber denunciado ante las autoridades a uno de sus integrantes, no pudo realizar la validación de sus documentos oficiales, pues había estudiado el kínder, primaria y secundaria en California.

Aunque lleva seis años viviendo en Ahuatenco, una comunidad del estado de México, Alberto cuenta que continúa sin adaptarse a su vida en México, pues pasó de vivir en una ciudad “de primer mundo” a un pueblo que de acuerdo con el Censo de 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tenía 745 habitantes, y es considerado por la Secretaría de Desarrollo Social como un sitio en alta marginación.

Recién terminó la preparatoria, que tuvo que cursar en dos escuelas distintas. Para estudiar la secundaria también estuvo en dos planteles.
Su experiencia fue complicada desde el inicio, pues validar sus documentos de la escuela estadounidense donde estudió no fue sencillo. Para lograrlo tuvo que trasladarse con su madre en seis ocasiones de Ahuatenco a Toluca, capital mexiquense, donde se encuentran las oficinas de la Secretaría de Educación del estado, a dos horas de camino desde su casa.

Una vez inscrito en la escuela, el joven experimentó dificultades para entender las clases, pues él no hablaba bien español y sus profesores desconocían el idioma inglés.

 

***

EXCLUIDOS E INVISIBLES
El doctor David Rocha, académico de la Universidad Autónoma de Baja California, explica que conforme los municipios a los que llegan las familias migrantes se alejan de las fronteras del norte y sur del país, su presencia se vuelve más invisible, no solo para las autoridades gubernamentales, sino también para las comunidades escolares, donde son excluidos e invisibilizados.

“En diferentes estudios que se han hecho recientemente hemos encontrado la presencia de los jóvenes que vienen con sus padres de Estados Unidos, deportados o que retornan de manera voluntaria, pero son invisibles para el sistema educativo mexicano, sobre todo fuera de la frontera”, señala.
Según cifras de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI , la mayoría de estos niños y adolescentes migrantes de retorno (19 %) vive actualmente en Baja California, 16 % en Chihuahua, 10 % en Tamaulipas, 8 % en Sonora y 7 % en el estado de Jalisco.

Otras de las principales entidades en donde se asientan los migrantes de retorno y extranjeros son Michoacán (6 %), Guanajuato (4 %), Coahuila (3 %), Zacatecas (7 %) y Nuevo León (2 %). En total, estos 10 estados concentran el 78 % de esta población.
Aunque la mayoría de ellos migran a México desde Estados Unidos, en las escuelas mexicanas también hay niños provenientes de Venezuela, Colombia, Guatemala, España, El Salvador, Honduras Cuba, Brasil, China, Canadá, Costa Rica, Macao, Perú, Italia, Corea y otros países.

De acuerdo con el académico, en la frontera los migrantes son más visibles porque la dinámica de intercambio entre ciudades fronterizas ha acostumbrado a las personas a compartir y convivir de manera constante con los “del otro lado”, pero en los estados del centro o sur del país no es tan común encontrar a estos niños, “entonces el sistema que no está acostumbrado a ellos los invisibiliza, porque es difícil incorporarlos”.

En soledad. Los niños son estadounidenses de padres mexicanos y llegan a un México que, aunque cercano por su familia, en realidad no les pertenece. El choque cultural es algo que deben resolver por su cuenta, porque no hay apoyo.

La falta de conocimiento sobre la existencia de estos menores resulta en que las escuelas y profesores no cuentan con capacitación para atenderlos de manera adecuada, detalla.

A las complicaciones para regularizar sus documentos y la dificultad de aprender español, se sumó la frustración que Alberto experimentó porque en la primera secundaria donde lo inscribieron, en Ahuatenco, su profesor de inglés le arrebataba sus cuadernos para usarlos como guía para calificar a sus compañeros, pero lo regañaba si llegaba a corregirle frente a otros alumnos algún error de escritura o pronunciación.

Debido a que Alberto no se encontraba cómodo en esa secundaria, sus padres lo cambiaron de escuela, esta vez en Cuentepec, Morelos, una comunidad ubicada a 10 kilómetros de su casa, de donde es originaria su madre.
Los meses que estudió en Cuentepec, donde terminó la secundaria, además de las dificultades para comunicarse en español, el joven se enfrentó a un nuevo reto: sus compañeros hablaban náhuatl, por lo que no podía entender en absoluto lo que decían.

“A veces me hablaban en náhuatl a propósito, para que no entendiera. El español también me costó un poco, porque había palabras que no podía pronunciar, pero me fui acostumbrando”, recuerda Alberto.
Para estudiar la preparatoria, sus padres lo inscribieron en un colegio particular donde intentaron estafarlos aumentando arbitrariamente el costo de las colegiaturas, con la idea de que no necesitaba una beca porque había llegado de Estados Unidos y tenía dinero. Luego de eso, decidieron cambiarlo a una escuela pública.

A pesar de las dificultades que experimentó en el aprendizaje y para relacionarse con sus compañeros, Alberto concluyó el bachillerato hace unos meses. Ahora espera poder entrar a estudiar la Licenciatura en Física, y mientras se dedica a cuidar a su hermano menor, de dos años, para que su madre pueda hacer trabajo doméstico en Cuernavaca y su padre se dedique a sembrar frutos, maíz y frijol.

Han pasado seis años desde su regreso a México, pero Alberto dice que no ha conseguido hacer amistades en la comunidad donde vive y ha perdido comunicación con sus compañeros de Estados Unidos. A diario, permanece aislado, con algunas excepciones, cuando acude al único café internet de Ahuatenco a pasar algunas horas navegando en la web. Generalmente pasa el tiempo dibujando.

Aunque la mayoría de ellos migran a México desde Estados Unidos, en las escuelas mexicanas también hay niños provenientes de Venezuela, Colombia, Guatemala, España, El Salvador, Honduras Cuba, Brasil, China, Canadá, Costa Rica, Macao, Perú, Italia, Corea y otros países.

***

UN BONO DEMOGRÁFICO PERDIDO
Ariadna, quien nació en EUA y tuvo que venir a México con sus padres, abandonó la escuela porque no logró adaptarse.

Ariadna, una joven de nacionalidad estadounidense que actualmente radica en Jojutla, Morelos, llegó a México con su familia en 2013 porque su padre tenía una orden de deportación cuando vivían en Los Ángeles, California.
Ella y sus tres hermanas –todas de nacionalidad norteamericana– vinieron con sus padres para que la familia no se dividiera.

Desde el inicio, dice, no le gustó tener que venir a México, porque a sus 14 años estaba a punto de ingresar en la preparatoria en Estados Unidos, y al llegar a Morelos tuvo que volver a cursar tercero de secundaria sin tener conocimiento del idioma español y con dificultades para relacionarse con sus compañeros, “porque pensaban que como era extranjera era payasa y se burlaban de cómo hablaba”.

Otras dificultades que experimentó fue el pelear con sus maestros, quienes llegaban a mofarse de su falta de conocimiento sobre historia de México y matemáticas diciéndole que cómo no sabía algunos datos “si ya estás bien vieja, estás en secundaria”. Tampoco logró acostumbrarse a utilizar uniforme.

Cuando concluyó la secundaria, pudo inscribirse en una preparatoria del estado, pero ante las dificultades económicas que experimentó su familia, el estrés que le generaba atender las clases y el maltrato con sus compañeros abandonó sus estudios el primer semestre.

De acuerdo con la doctora Betsabé Román González, investigadora del Colegio de Sonora, algunos menores deciden abandonar la escuela ante la falta de empatía por parte de profesores y alumnos, a lo que se suma que no existen apoyos de bienvenida para los estudiantes que desconocen por completo el sistema educativo mexicano.
Esta falta de apoyo y empatía, señala la académica, provoca que los niños añoren regresar a Estados Unidos.
Sin embargo, explica la investigadora, “a su regreso a Estados Unidos ya han perdido las competencias adquiridas durante su vida previa en dicho país, porque pierden años en México y al final no cuentan con las capacidades para estudiar o trabajar en ninguno de los dos países”.

Eso fue lo que ocurrió con Ariadna: la falta de oportunidades laborales en México la llevó a volver a Estados Unidos, su país natal, para enviar dinero a sus padres. Sin embargo, allá tampoco tuvo éxito.
“Me decían que tenía tiempo fuera del país y que quizás no sabía manejar el idioma, que me iba a atorar… me ponían muchos peros y nada más no me daban el trabajo”, cuenta.

De padres en situación irregular. Los niños que retornan a México son estadounidenses por nacimiento. Pero, por lo general, sus padres han tenido un ingreso irregular o se han quedado con visas de turista más tiempo de lo permitido.

* Este reportaje fue realizado por Eréndira Aquino para Animal Político en el marco de la iniciativa para el periodismo de investigación de las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

Ana Betancourt, la feminista cubana que se adelantó un siglo a su época

Ana Betancourt
Ana Betancourt

¡Llegó el momento de libertar a la mujer!», fue el reclamo con el que hace 150 años la cubana Ana Betancourt se adelantó a su tiempo y a otros íconos feministas, cuando abogó por los derechos de su sexo ante el grupo de hombres que redactó la primera Constitución de la isla.

El asombro de los padres de la independencia cubana fue tal que, según historiadores, Carlos Manuel de Céspedes, el primer presidente de la República de Cuba en Armas contra España, aseguró entonces que «en Cuba el historiador del futuro tendría que decir que una mujer se adelantó un siglo a su época».

Sin embargo, poco se habla en los libros de texto sobre Betancourt (1833-1901), pese a su indudable relevancia en los orígenes del movimiento feminista cubano.

Ahora, 150 años después de la Constitución de Guáimaro, firmada el 10 de abril de 1869 en esa localidad de Camagüey (centro-este), el nombre de esta cubana vuelve a resonar entre los protagonistas de esos días históricos.

Su actitud, rara en una época en la que el rol de la mujer se reducía a ser madre y esposa, puede explicarse por el ambiente en el que nació: en el centro de una estrecha comunidad de familias criollas, ricas, cultas y muy influidas por el pensamiento revolucionario europeo de mitad del siglo XIX.

“Úneme a tu destino, empléame en algo, pues, como tú, deseo consagrarle mi vida a mi patria”, se despide Ana de su esposo, que marchó a unirse al ejército mambí. En su casona, Ana guarda armas, hospeda emisarios, escribe proclamas, recopila información y ayuda a las familias de los soldados, hasta que se reúne con su marido para evitar la prisión.

Ana María de la Soledad Betancourt Agramonte creció emparentada con patriotas por sus dos ramas familiares. Uno de sus parientes, Ignacio Agramonte, es uno de los próceres independentistas cubanos más relevantes.

Dentro de la alta sociedad de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, capital de la rica provincia ganadera del Camagüey, Ana llegó a ser admirada por sus «ojos negros y expresivos», su «fuerte espíritu» y «voz inalterable, de timbre dulce y severo».

«Es Anita una de las mujeres más elegantes y cultas», escribió de ella otro de sus familiares ilustres, Salvador Cisneros Betancourt, primer líder de la Cámara de Representantes insurrecta y dos veces presidente de la República de Cuba en Armas.

Con 21 años se emparentó por matrimonio con otra familia de independentistas. Su esposo, el abogado Ignacio Mora de la Pera, se convirtió –según la propia Ana– en el «maestro y mejor amigo» que la inspiró a estudiar inglés, francés, historia y le recomendó libros que pocas esposas leían entonces.

Hija, prima y mujer de «sediciosos», su hogar se volvió centro de conspiración tras la entrada, en noviembre de 1868, del Camagüey en la Guerra de los Diez Años (1868-1878).

«Úneme a tu destino, empléame en algo, pues, como tú, deseo consagrarle mi vida a mi patria», se despide Ana de su esposo, que marchó a unirse al ejército mambí. En su casona, Ana guarda armas, hospeda emisarios, escribe proclamas, recopila información y ayuda a las familias de los soldados, hasta que se reúne con su marido para evitar la prisión.

La vida del matrimonio, acostumbrado a las comodidades, cambia radicalmente. Van de un campamento a otro hasta que llegan a Guáimaro en abril de 1869, poco antes de la histórica asamblea constituyente que redacta la primera Carta Magna cubana.

Los registros sobre la participación de Ana Betancourt y su alegato en defensa de la mujer se contradicen.

Algunos historiadores afirman que presentó una petición por escrito, animada por su esposo, en favor de la igualdad de derechos para las mujeres cuando quedara establecida la república, mientras que otros aseguran que ella misma se dirigió a los asambleístas.

En una carta, la propia Ana describió cómo, el 14 de abril de 1869, se dirigió a los insurrectos.

«Por la noche hablé en un mitin. Pocas palabras que se perdieron en el atronador ruido de los aplausos, creo que fueron poco más o menos las siguientes. Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas», recordó.

Betancourt prosiguió. «Ciudadanos: aquí todo era esclavo; la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer».

Sin embargo, pasarían todavía más de cien años para que por primera vez una Constitución cubana (1976) prohibiera la discriminación por motivos de sexo y garantizara la igualdad salarial y de oportunidades entre hombres y mujeres.

La vida extraordinaria de Ana Betancourt no termina en Guáimaro, el único registro sobre ella en los libros de texto de historia de Cuba.

Fue capturada por las fuerzas españolas en 1871 tras asegurar el escape de su esposo, ya con grados de coronel, y fue sometida a un simulacro de fusilamiento y al cautiverio por tres meses atada a una ceiba como carnada para capturar a su marido.

Enferma de reumatismo y tifus escapa y se embarca hacia el exilio, adonde le llegan en 1875 noticias del fusilamiento de Ignacio Mora, al que no volvió a ver.

Después de un largo peregrinaje por México, Estados Unidos y Jamaica, llega a España en 1889. En junio de ese año empieza a copiar el diario de su esposo, botín de guerra del general de brigada español Juan Ampudia.

A los 68 años muere en Madrid, el 7 de febrero de 1901. Sus restos fueron repatriados a Cuba en 1968, en el centenario de la Guerra de los Diez Años.

En lugar de ser enterrada en su natal Camagüey, Ana Betancourt reposa hoy en Guáimaro, en el lugar donde entró a la historia.

Desde 1982 su memoria se preserva en un mausoleo en la plaza de la pequeña ciudad, donde se ha vuelto tradición que las parejas de recién casados depositen su ramo de bodas en recuerdo a la épica historia de amor y al legado del ícono feminista cubano.

Gaza ahogada

Fotografía EFE

Mohamed Riyaleh es pescador pero hace 43 días que no come pescado. Cada amanecer desciende la cuesta hacia el puerto de Gaza, revisa y arregla sus barcas desconchadas y, cuando puede costear el combustible, se echa al mar. Pero sin superar el límite que impone Israel en el Mediterráneo, donde apenas captura para sobrevivir.
No siempre fue así. Antes del bloqueo marítimo, navegaba sin veto. Cuando los Riyaleh eran una familia acomodada, como eran los pescadores en Gaza. Hoy, son los pobres. La prosperidad de Gaza es solo un recuerdo. El presente es incierto y el futuro alarmante. Si no revierte su situación, el próximo año será inhabitable, advierte la ONU.

El pesquero es uno de los sectores más castigados por un bloqueo israelí que limita los recursos y aprisiona a su gente desde hace más de una década. También es un reflejo de la decadencia de dos millones de habitantes atrapados en 367 kilómetros cuadrados, donde las nuevas generaciones viven peor que sus padres y abuelos.
Halima, la madre de Mohamed, lo corrobora. Cuando eran “felices” se levantaba temprano y bajaba con sus hijos al puerto, donde limpiaba el pescado que capturaba su marido para venderlo en el mercado, rememora desde la modesta casa familiar que ocupa en un edificio de cemento visto en el campo de refugiados Shaati (playa).

En su interior, parte de los 54 miembros de la familia, la mayoría menores descalzos, remienda redes y manipula aparejos; todos ayudan para que los 15 pescadores con licencia puedan salir a faenar, aunque vuelvan con los cestos vacíos.

Los padres de Halima eran trabajadores del campo. Cultivaban sus tierras en Hamama, una villa árabe a 20 kilómetros de Gaza y uno de los 500 pueblos que quedaron completa o parcialmente destruidos por la guerra que originó la proclamación del Estado de Israel en 1948 y la oposición de los países árabes.

“En el año 2000, el número de beneficiarios que recibían cupones de alimentos era de 80,000. Ahora llega al millón de personas”, cuenta el portavoz de la UNRWA en Gaza, Adnan Abu Hasna. Es el dato del deterioro. Hasta el 90 % de los palestinos de la Franja depende de algún tipo de asistencia humanitaria, como sanitaria o educativa.

Los Riyaleh fueron una de las miles de familias que se refugiaron junto a la costa y retomaron su vida con ayuda de la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos en Oriente Medio, que se creó para auxiliar a las 700,000 personas que perdieron sus hogares.

“En el año 2000, el número de beneficiarios que recibían cupones de alimentos era de 80,000. Ahora llega al millón de personas”, cuenta el portavoz de la UNRWA en Gaza, Adnan Abu Hasna. Es el dato del deterioro. Hasta el 90 % de los palestinos de la Franja depende de algún tipo de asistencia humanitaria, como sanitaria o educativa.
Como gazatí, Abu Hasna no solo tiene datos sino también vivencias de un pasado mejor, como el haber encontrado trabajo en la Franja al día siguiente de licenciarse en Ingeniería en Egipto. Hoy sus hijas han emigrado a España y Bélgica.

Los refugiados y sus descendientes representan actualmente un millón y medio del total de la población de Gaza, familias que comenzaron de cero hace 70 años y hoy “viven por debajo de él”, lamenta Mahdi, uno de los hermanos de Mohamed.

***

EL CONTROL DE LAS AGUAS

Mohamed no atina a contar las veces que Israel ha cambiado la invisible “frontera marítima”. La última este mes de marzo en represalia por el lanzamiento de un cohete por milicianos, que cayó sobre una vivienda israelí. Lo redujo hasta las 3 millas, donde este hombre de mar asegura que no hay pieza que entre en la red. Dependiendo de la situación, Israel lo amplía a nueve –pero solo en algunos tramos–, una distancia a la que pocos se acercan por miedo a la reacción de la Marina israelí.

Un día, desesperado por volver siempre de vacío, desafió el límite: “Me atraparon desde el norte, el sur y el este. Dispararon al bote, me hirieron y nos humillaron. Fue muy difícil escapar. Ahora no hay nada realmente agradable en la pesca”.

Israel apela a la seguridad para limitar un área de pesca que cerca con barcos de guerra: 2 kilómetros al norte, en lo que sería la extensión marina de la frontera terrestre con la ciudad israelí de Ashkelón, y otros 2 kilómetros al sur del mar, siguiendo el límite con Egipto, lo que deja 36 kilómetros de costa navegables para los gazatíes. Pero acotada mar adentro.

“Durante muchos años, el ejército ha operado contra los incidentes de seguridad en la zona marítima junto a Gaza, incluidos los intentos de entrar en territorio israelí y el cruce y contrabando desde aguas egipcias”, explica a Efe el ejército en un declaración escrita tras declinar responder mediante entrevista. “Estas disposiciones existen con el fin de prevenir infiltraciones y actividades terroristas”, precisa en el texto un portavoz apelando a unas normas que están clasificadas.

Mohamed no lo entiende. Le parece incomprensible una frontera en altamar, donde está el pescado, y además de los disparos disuasorios –uno de los cuales mató a su tío–, teme la confiscación de sus embarcaciones, su modo de vida. Una de ellas está varada en tierra porque le fue devuelta 25 meses después con impactos de bala y sin motor. Otra permanece aún en territorio israelí. “Si un barco viola las disposiciones de seguridad en ciertas circunstancias, puede ser susceptible de ser incautado”, alega el ejército.

“Solo el año pasado, cuatro pescadores murieron y 30 resultaron heridos. Además, 70 fueron arrestados, se confiscaron 20 embarcaciones y se registraron grandes pérdidas en el sector; aproximadamente seis millones por año”, ilustra Zakaria Bakr, miembro del comité de pescadores de la Federación de Sindicatos de Trabajo Agrícola, quien denuncia que más del 95 % de los ataques israelíes se ha producido entre las 2 y las 3 millas.

Israel no solo impone el bloqueo en el mar, sino que restringe la entrada de materiales de pesca, repuestos, motores y fibra de vidrio, “lo suficiente para decir que desde 2012 no se fabrica ningún barco nuevo”. Controla también la frontera terrestre y limita la importación de artículos, como el cemento, o prohíbe los denominados de doble uso, como fertilizantes con concentración de cloruro de potasio superior a 5 %, que considera podrían ser utilizados para “fines terroristas”.

Gaza tampoco controla su cielo, que frecuentan drones y cazas israelíes. El único aeropuerto de la franja operó apenas dos años entre 1998 y 2000 y hoy no pueden hacer uso espacio aéreo.

Economía devastada. Según Mohamed Riyaleh, el ingreso medio mensual de los pescadores de Gaza era equivalente a 366 euros, hoy es menor a 95 euros.

***

CASTIGO COLECTIVO

La Franja estuvo administrada por Egipto entre el armisticio de la guerra árabe-israelí de 1949 y la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel se hizo con el Sinaí, Gaza, Cisjordania, Jerusalén este y los Altos del Golán sirios.
Del Sinaí se retiró tras los Acuerdos de paz con El Cairo en 1979 y de Gaza en 2005. Pero siguen rodeados. El cerrajón de Gaza, un “castigo colectivo” según Naciones Unidas, llegó en 2007, tras una violenta lucha de cinco días entre los simpatizantes del movimiento islamista Hamás y los del presidente palestino, Mahmud Abás, que terminó con la expulsión de estos últimos del enclave el 14 de junio.

Hamás, considerado como grupo terrorista por varios países (incluido Israel, EUA y la UE), se presentó a las elecciones de 2006 y se hizo con la mayoría de escaños del Consejo Legislativo Palestino. Ante la amenaza internacional de sanciones, el movimiento islamista aceptó un gobierno de unidad con Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Tras el enfrentamiento a tiros entre ambas partes en plena calle, la ANP perdió el control de Gaza, que desde entonces gobierna de facto y con mano dura Hamás. Fue inmediatamente después de la escaramuza cuando Israel redujo sus ventas de combustible a la Franja, prohibió toda exportación, permitió la importación de tan solo cinco tipos de alimentos y limitó el área de pesca. Comenzó el bloqueo.

La Franja ha vivido una historia singular dentro del devenir palestino. Fue en su campo de refugiados de Yabalia donde se inició la Primera Intifada (1987-1991), que se extendió por toda Cisjordania, a 115 kilómetros y a la que hoy los gazatíes apenas tienen acceso. Tampoco pueden visitar libremente Jerusalén este, anexionada por Israel.
El asesinato en noviembre de 1995 en Tel Aviv del entonces primer ministro Israelí Isaac Rabin, a manos de un extremista judío, estancó el proceso de paz, que luego quedó herido de muerte con el estallido de la Segunda Intifada (2000-2005), mayoritariamente armada y con atentados suicidas palestinos. En esa etapa se inicia también el lanzamiento de cohetes desde el enclave hacia las comunidades israelíes colindantes, y desde entonces se repite una secuencia de disparos y bombardeos israelíes de represalia que han originado tres operaciones militares masivas sobre Gaza, en 2008-2009, 2012 y 2014. En la última, murieron 2,252 palestinos, 1,462 de ellos civiles y 551, niños. Porque cuando caen las bombas, los palestinos tampoco pueden huir.

***

LOS RECORTES DE TRUMP

Los bombardeos israelíes han hundido cinco de los barcos de Mohamed, a quien ya no le salen las cuentas de lo que pierde y de lo que no gana. “El ingreso medio de los pescadores era de 1,500 shekels (366 euros) al mes y ahora es de menos de 400 (95 euros)”, apunta Zakaria Bakr.

El pesquero era el segundo sector más productivo después de la agricultura, hoy es el paradigma de una economía devastada. El Banco Mundial alertó el año pasado de que estaba “a punto de colapsar”, con más de la mitad de la población sin empleo y un paro del 70 % entre los más jóvenes. La paradoja es que tampoco consuela el dinero. “Si tienes un millón de dólares o un dólar, es lo mismo, estás desesperanzado, nunca te ayudará. Si, por ejemplo, estás enfermo y no puedes viajar, qué significa el dinero?”, cuestiona el portavoz de la UNRWA.

Las familias de refugiados se enfrentan ahora también a los recortes de EUA En 2018, el gobierno de Donald Trump redujo en $300 millones su aportación a la UNRWA, dejándola en $60 millones. Este año no ha aportado ni un solo dólar. Para Abu Hasna, Gaza reúne todos los elementos que “destruyen la capacidad humana”.

El último signo de desesperación se manifestó en la llamada Gran Marcha del Retorno junto a la frontera. Desde que comenzó, en marzo de 2018, han muerto al menos 183 palestinos en las protestas, 32 de ellos menores, por disparos del Ejército israelí. Un comité de la ONU que estudia la situación considera que pueden constituir “crímenes de guerra”, ya que iban desarmados y no suponían una amenaza inminente para soldados apostados al otro lado de la frontera. La movilización, convocada en un principio por la sociedad civil, ha sido instrumentalizada por Hamás e Israel reacciona al considerar que el movimiento islamista se ampara en ellas para cometer atentados.
Los jóvenes que pasean apoyados en muletas son una imagen habitual en las calles de Gaza. Están entre los 6,000 heridos que, en datos de la ONU, han recibido un disparo del Ejército israelí en estas protestas. Algunos ya están sufriendo amputaciones por la falta de tratamientos adecuados en hospitales sin apenas recursos.

***

UNA POSIBILIDAD DE SALIR CADA 200 AÑOS

El puerto de Gaza, como las plazas de los pueblos, concentra el descanso de los gazatíes. Los bancos miran al mar y allí los palestinos parecen respirar. Es lo más parecido a una escapada que, probablemente, nunca tendrán. Los permisos de salida expedidos por Israel en 2018 no superaron los 9,600, lo que, por estadística, concede a cada gazatí una posibilidad de viajar fuera del enclave cada 200 años, según Naciones Unidas.

El bloqueo no solo limita el tránsito de bienes, sino también el de personas. No pueden emigrar, planear una luna de miel en un país lejano o visitar a sus familiares en el resto de territorios palestinos. Solo periodistas, personal humanitario o delegaciones institucionales consiguen permisos para acceder a la Franja. De esta forma, la realidad de este enclave se construye con leyendas y una mirada distorsionada desde dentro y desde fuera.

Las nuevas generaciones tienen como única referencia de Israel las bombas de su aviación o los disparos de la marina. Son los que controlan cada aspecto de su vida aunque no estén presentes. Una gran parte del mundo reduce la identidad de 2 millones de personas al movimiento islamista Hamás, pero lo cierto es que Gaza aún conserva parte de su antiguo dinamismo social. La Franja tiene equipos de fútbol femeninos, jóvenes políglotas, poetas, cantantes de hip hop y una minoría cristiana que recibe con cuentagotas permiso para introducir vino para la misa. Pero todos sus ánimos se dan de bruces contra las carencias más básicas: solo tienen una media de 6 horas de suministro eléctrico al día y el 95 % del agua no es apta para el consumo humano.

El progresivo deterioro de Gaza ha provocado una reciente e inusual revuelta contra las autoridades locales que ha sacado a miles de personas a la calle en la llamada “Revolución de los hambrientos”, violentamente reprimida por Hamás. “Queremos vivir” fue el nombre que los promotores pusieron a un movimiento liderado por jóvenes.

Mientras las generaciones mayores que acumulan agravios y cansancio, como Halima, parecen haber perdido la esperanza: “Los árabes están contra nosotros, los judíos están contra nosotros, el mundo está contra nosotros, Israel está contra nosotros, Egipto está contra nosotros, Dios está contra nosotros. Por qué no nos ponen delante de un tanque y nos disparan a todos de una vez?; estamos muertos estando vivos”.

Frontera marítima. Atravesar la frontera marítima con Israel les costó a los gazatíes ataques que dejaron cuatro pescadores asesinados, 30 heridos y 70 arrestos, en 2018.

La lucha en Costa Rica del exilio nicaragüense más olvidado

Procesos burocráticos. Casi 29,000 personas han recibido el carné de solicitante de asilo en Costa Rica. De estos, solo 8,000 han conseguido permiso de trabajo.

En su ciudad natal tenía casa propia y trabajo, era maestra suplente de primaria y asistente de unos abogados. «Éramos humildes pero la vida es más barata». Ahora, esta mujer que pide ser identificada solo como «la Profe» por miedo a represalias contra su familia en Nicaragua, lamenta tener que mendigar. Pero sin permiso de trabajo no ve otra opción para sobrevivir. «Nunca lo había hecho», dice avergonzada.

El destino de los cerca de 50,000 nicaragüenses que llegaron de Costa Rica en el último año huyendo de la violencia y la persecución es una pieza clave en el diálogo actual entre el gobierno de Daniel Ortega y la opositora Alianza Cívica, que reclama garantías para que todos ellos puedan regresar en condiciones de seguridad. La mayoría son estudiantes, defensores de derechos humanos, periodistas o dirigentes sociales, como «la Profe».

Pero mientras los negociadores se esfuerzan por llegar a acuerdos en esta crisis que se ha cobrado al menos 325 muertos y cientos de detenidos, los exiliados que no tienen familia que les apoye ni ahorros de los que vivir luchan cada día por salir adelante, algunos con trabajos precarios, otros casi en la indigencia.

Son «los olvidados de los olvidados», como dice Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, que acaba de visitar Costa Rica. Como muchos otros, «la Profe» huyó de Nicaragua durante la llamada Operación Limpieza, el operativo lanzado por Ortega en julio y al que siguió lo que la ONU describió como una «caza de brujas» contra todo disidente. A su ciudad, Diriamba, llegaron paramilitares «armados hasta los dientes», asegura, que dejaron un rastro de muertos, heridos y hasta lo nunca visto: agresiones a los obispos en una de sus iglesias.

El delito de «la Profe» fue llevar comida y apoyar a los estudiantes en sus protestas. Un día, poco después de dejarles el desayuno, comenzaron a dispararles. «No sé cómo estoy viva», recuerda.

«Estaban agarrando a todos».

Lo único que podía hacer era huir.

Al llegar a Costa Rica solo encontró un lugar para vivir en La Carpio, un asentamiento irregular de San José, destino desde hace décadas de la migración nicaragüense y una barriada donde se mezclan casas de cemento con otras hechas de chapa. Ahí escasea el agua, se acumula la basura y las aguas negras escurren por estrechos pasadizos a cuyos lados se abren cuartos sin ventanas y letrinas en la misma habitación.

Antes de la llegada de la más reciente oleada de refugiados sin recursos, la mitad de los cerca de 18,000 habitantes de La Carpio ya vivían en casas precarias y el 70 % de las familias subsistía con menos de $330 al mes, según un estudio oficial del año pasado.

Algunos días «la Profe» no recauda más de $3, pero sale adelante gracias a la ayuda de iglesias, de gente anónima que le da comida y de la solidaridad de sus vecinos, a veces con tan pocos recursos como ella. Sin embargo, se las arregla para rentar un espacio de 30 metros junto a dos de sus hijos, dos nietos y otras seis personas de otra familia. Afortunados porque el casero en ocasiones les fía, se reparten para dormir entre el suelo de la única habitación y el de la cocina. Un día reciente, en la alacena solo había un paquete de pasta, una biblia y una bandera nicaragüense.

Aunque las leyes costarricenses permiten que los exiliados puedan trabajar legalmente, para poder hacerlo deben primero registrarse, luego conseguir un carné de solicitante de asilo y más tarde tramitar el permiso de trabajo. «La Profe» lleva ocho meses esperándolo.

La llegada masiva de exiliados ha ralentizado toda esta burocracia, y aunque las autoridades reciben a 600 solicitantes a la semana, de las casi 29,000 personas que han recibido el carné, solo 8,000 han logrado el permiso de trabajo y más de 20,000 esperan aún el primer trámite.

La semana pasada, Amnistía Internacional llamó al Gobierno de Costa Rica a que, con el apoyo de la comunidad internacional, active un plan de atención a los refugiados que incluya identificar a los sectores más vulnerables y garantizar su acceso a la salud y la educación, derechos reconocidos por la ley costarricense, pero de los que muchos no disfrutan. El Gobierno de Costa Rica señaló a The Associated Press que el plan ya está listo y solo falta la aprobación presidencial.

El Ejecutivo nicaragüense no respondió a una solicitud de comentario y ha hecho pocas declaraciones sobre los exiliados, pero el presidente Ortega comparó recientemente a todos los opositores con Caín, el personaje bíblico que mató a su hermano por envidia.

El delito de “la Profe” fue llevar comida y apoyar a los estudiantes en sus protestas. Un día, poco después de dejarles el desayuno, comenzaron a dispararles. “No sé cómo estoy viva”, recuerda. “Estaban agarrando a todos”. Lo único que podía hacer era huir.

El actual diálogo entre sus representantes y los miembros de la Alianza Cívica comenzó el 27 de febrero, pero ha estado plagado de interrupciones, avances y retrocesos. El Gobierno excarceló a 160 personas, aunque cientos más siguen tras las rejas a la espera de que se cumpla la promesa del Ejecutivo de liberar a todos los presos políticos. Y aunque el viernes se firmaron dos acuerdos, al día siguiente se incumplió el que garantizaba la libertad de manifestación cuando la policía desalojó un plantón pacífico y un aparente seguidor oficial reaccionó disparando a los opositores que se fueron a refugiar en un centro comercial. Al final, hubo tres heridos de bala.

Además, el Gobierno se ha negado a adelantar las elecciones presidenciales previstas para 2021, otro punto central en las demandas opositoras. Por eso hay mucho escepticismo ante otro texto rubricado ese mismo viernes que decía que todos los nicaragüenses en el exterior «podrían regresar a su país con plenas garantías y seguridad personal y familiar». «En Nicaragua decimos en relación con Ortega: ‘firmar me harás, cumplir jamás’», dice César Gutiérrez, de 63 años, que dejó a su familia y sus negocios –una panadería y unos billares– cuando amenazaron con matarlo y quemarle la casa por apoyar las protestas.

Un año de crisis. Se cuentan al menos 325 muertos y cientos de detenidos. Algunos de los exiliados no tienen familia que los apoye ni ahorros de los que vivir.

Este anciano que luchó en la revolución sandinista es ahora un firme opositor de Ortega. Vive también en La Carpio, aunque en mejores condiciones que «la Profe», su antigua nana, quien emigró de Nicaragua mucho antes, lo acogió y le permite dormir en el salón de su modesta casa donde viven también otras siete personas.

Su rutina actual es participar en todas las reuniones que puede, porque asegura que organizarse es la clave para derrotar a Ortega. Además, aprovecha esas citas para vender quesos que hace una vecina y con lo que saca para vivir.

Cuando se juntan, los exiliados programan actos y protestas dentro y fuera del país, ponen en común noticias que les llegan por internet y siguen muy de cerca el proceso de diálogo entre el Gobierno y la Alianza. Gutiérrez dice que solo empezará a creer en la voluntad de Ortega cuando libere a todos los presos políticos y se garanticen las libertades de expresión, reunión y manifestación. Pero subraya que un punto vital es «desarmar a los grupos paramilitares, porque si no nos van a matonear».

«Luego será el momento de pensar de qué forma volvemos», agrega. Otra de las exigencias de la oposición es eliminar todos los procesos abiertos a raíz de las protestas que comenzaron en abril pasado y suprimir las órdenes de captura de muchos opositores, entre ellos al menos 168 personas que, según cálculos de la Alianza, huyeron de Nicaragua. Sadie Rivas es una de ellas. Originaria de Matagalpa, esta joven era muy activa en las manifestaciones y las barricadas. Cruzó la frontera clandestinamente en agosto después de que la acusaran, como a muchos de sus compañeros, de crímenes más propios del líder de un cártel del crimen organizado que de una estudiante de 19 años: torturas, terrorismo, lavado de dinero, narcotráfico, portación de armas, destrucción de la vía pública y destrucción de la paz en su ciudad.

Su padre, herido por una bala de goma lanzada por las juventudes sandinistas, y su hermano siguen en Nicaragua escondidos entre una y otra casa de seguridad. Su madre se unió a ella en San José cuando emitieron una orden de detención en su contra por cuidar de su hija. El cargo: «encubrimiento de terroristas». Y en esta ciudad conoció en persona a su novio actual, compañero de lucha en Facebook y uno de los jóvenes que sobrevivió a las 20 horas de ataque a una iglesia de Managua.

«Antes pintaba, hacía jabones artesanales, pulseras. Soy artista», dice Rivas. Más afortunada que la gente de La Carpio, ella tuvo el apoyo de empresarios de la Alianza que la ayudaron a costear la renta y la comida durante unos meses. Ahora Rivas y su madre limpian casas o trabajan de meseras con la vista siempre puesta en volver.

«Mis planes son regresar», asegura, pero exige más a la Alianza. «Tienen que ser más exigentes. Los exiliados somos un punto importante».


Verza reportó desde Ciudad de México; los periodistas Carlos González y Javier Córdoba, en San José; y Gabriela Selser, en Nicaragua, colaboraron con esta nota.

Kurt Cobain, 25 años sin la leyenda de Seattle

Kurt Cobain

“Lo tengo todo, todo. Y estoy agradecido, pero desde los siete años odio a todos los humanos en general (…). Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo y ardiente por vuestras cartas y vuestro interés en los últimos años. ¡Soy una criatura voluble y lunática! Se me ha acabado la pasión, así que, os recuerdo, es mejor arder que apagarse lentamente”.

El 5 de abril de 1994 toda una generación, la denominada ‘Generación X’, se quedó de golpe sin la voz que la representaba: Kurt Cobain, el atormentado líder de la banda Nirvana, había decidido terminar con su vida en Seattle, la ciudad que le lanzó a la fama y le convirtió en uno de los músicos más influyentes del siglo XX.

Nacido el 20 de febrero de 1967 en Abeerden, en el mismo estado de Washington en el que falleció, Cobain se convirtió en leyenda y mártir para aquella generación desencantada con el mundo que le había tocado vivir, y entró a formar parte del célebre ‘Club de los 27’. Cobain, al igual que otras leyendas de la música como Jimi Hendrix, Janis Joplin o Jim Morrison, había fallecido a la edad de 27 años.

Su muerte no hizo más que agrandar la leyenda del músico que lideraba Nirvana que, con apenas tres álbumes publicados, había logrado ser la gran banda del ‘grunge’, aquel estilo surgido en Seattle y que marcó el final de los ochenta y el principio de la década de los noventa.

Su adicción a las drogas, los problemas de salud o en su matrimonio con Courtney Love – con la que tuvo una hija, Frances Bean, en 1992– y la presión de la fama pudieron con Cobain, que nunca había llegado a superar el divorcio de sus padres, y que apenas un mes antes ya había intentado suicidarse en un hotel de Roma durante la gira europea.

“El doctor Baker dice que, como Hamlet, debo elegir entre la vida y la muerte. He elegido la muerte”, dejó escrito en una nota en aquella ocasión, antes de una sobredosis que el 4 de marzo lo dejó en coma durante 20 horas. A la vuelta a Estados Unidos, Cobain fue ingresado en una clínica de desintoxicación, de la que escapó a los pocos días.

El divorcio de sus padres había marcado a Kurt Cobain hasta tal punto que creció como un adolescente conflictivo que buscó la evasión en las drogas, a la vez que mostraba interés por el cine, los cómics y la música, y un gran talento para el dibujo y como músico.

***

EL FULGURANTE ÉXITO DE NIRVANA

Aquel primer intento de suicidio ocurrió durante la que, a la postre, sería la última gira de Nirvana, un tour europeo en el que actuaron por última vez el 1.º de marzo en la ciudad alemana de Múnich, concierto tras el que Cobain fue diagnosticado con bronquitis y laringitis severa.

Después de debutar en 1989 con el álbum ‘Bleach’, Nirvana –banda que Kurt Cobain formaba junto a Krist Novoselic y Dave Grohl, que se unió en 1990– alcanzó el éxito absoluto apenas dos años después con su segundo trabajo, ‘Nevermind’, que incluía la canción más conocida de Nirvana, ‘Smells Like Teen Spirit’, y otros como ‘Come As You Are’ o ‘Lithium’.

‘Nevermind’, con su icónica portada del bebé bajo el agua, considerada una de las más célebres de la historia del rock, situó a Nirvana como la banda principal del ‘grunge’ y a Cobain como la voz de la Generación X.

Dos años más tarde, en 1993 publicaron ‘In Utero’, tercer y último álbum de estudio de Kurt Cobain como líder de Nirvana. A finales de aquel año se grabó el ‘MTV Unplugged’, álbum acústico lanzado en 1994 meses después de la muerte de Cobain, y que ganó un premio Grammy al mejor trabajo de música alternativa.

HOMENAJE ILUSTRADO A COBAIN

“Kurt Cobain. Una biografía” es el homenaje al legado del líder de Nirvana en forma de libro ilustrado por David M. Buisán y escrito por David Aceituno, en el que hacen un repaso a los episodios más destacados de la vida del artista, partiendo del conocido retrato de Cobain como genio atormentado que se extendió tras su muerte.

“Hace años que no me emociono con nada; me siento culpable desde hace mucho tiempo”, dejó escrito Kurt Cobain en una nota póstuma dirigida a su hija Frances y su esposa, Courtney Love.

El divorcio de sus padres había marcado a Kurt Cobain hasta tal punto que creció como un adolescente conflictivo que buscó la evasión en las drogas, a la vez que mostraba interés por el cine, los cómics y la música, y un gran talento para el dibujo y como músico.

La biografía ilustrada indaga en la vida, compleja y fascinante, llena de altibajos, de un artista que dejó una huella imborrable en toda una generación y que, pese a su corta carrera, es sin duda uno de los músicos más influyentes del siglo XX.

Un recorrido que refleja cómo influyó en Cobain el peso de la fama, y el difícil equilibrio mental cuando una sensibilidad extraordinaria se enfrenta al gran éxito, la presión y la prensa. Un repaso a la vida de una leyenda que supo capturar la esencia de una generación que no encontraba su lugar en el mundo y que un cuarto siglo después sigue huérfana del mito del ‘grunge’.

Emblema. ‘Smells Like Teen Spirit’ del álbum ‘Nevermind’ se convirtió en el mayor éxito de Nirvana y en todo un himno en la época.