SE DESCUBRE EL SECRETO
Desde aquel mensaje, lo que se abrió fue un vacío que tenía todas las características de una ausencia sin retorno. Pero el misterio seguía revolviendo sus ecos.
Desde aquel mensaje, lo que se abrió fue un vacío que tenía todas las características de una ausencia sin retorno. Pero el misterio seguía revolviendo sus ecos.
Él movía la cabeza, como lo hacen los hindúes para decir sí o no, según se interprete.
Desde la más temprana edad fue adicta a los deportes extremos, sin acatar ninguna advertencia. Y así, cuando llegó el momento de decidir destino expresó tajante: «Voy a ser alpinista, y en las cumbres más altas del mundo».
Y las aves cantantes fueron a avisarle al aludido, que era el heliotropo junto a la fuente. Como si le dijeran: “Te has dormido, hermano, es tu turno…”
Le encendió la veladora a la Virgen, y se fue a recostar para reciclar energías después de aquella jornada agotadora.
¿Para qué indagar, si lo mismo pasaba en su mente, que se quedaba en blanco cuando le daba la gana?
El confesor le indicó: “Hábleme de sus pecados para seguir la ruta de la absolución”. Y su respuesta fue simple: “No tengo pecados, porque todos se quedaron en el camino…”
Él no dudó: «De estar un rato con mi mejor amigo». «¿Y quién es?» No hubo respuesta. A lo lejos, el arroyo dio un salto sobre las piedras.
Era la noticia del día: «Los taxis de Madrid le han declarado la guerra al Uber y a sus congéneres». Y debajo una nota: «La guerra comercial ha bajado de las esferas globales a los laberintos urbanos».
Sí, pero es más que eso: es revivir mi ilusión de que el tiempo me consiente con mis imágenes más amadas, sin que importen los años…