En el kilómetro 39 de la carrera, en La Libertad, ondea una bandera blanca. Es una que colgó una mujer que, hasta el 21 de marzo, alimentaba a sus tres hijos gracias a la venta de minutas. Como la de ella, hay decenas de familias que, en playas como San Blas, obtenían ingresos del turismo y, ahora, entre la pandemia y la emergencia por lluvias, pasan hambre.