HIDROPONÍA MÁGICA (5)

Historias sin Cuento

David Escobar Galindo

RESURRECCIÓN DOMINICAL

Estaba tardando en llegar el día, como si las nubes no quisieran dejar sus acomodos ensabanados. Hasta que el aire sintió la necesidad imperiosa de salir de sí mismo a cumplir sus tareas. Y así fue quedando en radiante evidencia la tarea primordial de aquel día.

Las palomas mensajeras llegaron en bandadas en dirección hacia el montículo totalmente despejado, y ahí formaron el coro inmemorial. Como si alguien estuviera tocando la puerta desde adentro, la grieta empezó a abrirse y por ella salió una túnica sin cuerpo. El aire se arrodilló extasiado.

ENCIERRO CÓSMICO

Vivo en mi propio invernadero, como un huésped sin fechas limitantes. Celda infinita.

DESDE AQUEL DÍA

Estoy seguro de que el aire y la luz son mis deidades favoritas, y sentirlo así me convierte en mensajero de la familia zodiacal a la que pertenezco.

DESTINO DE ARTESANO

Lo hemos visto en el vecindario desde que se tiene memoria. La pregunta siempre flota en el aire:

–¿Quién será en verdad este señor que se mantiene joven desde que fue contemporáneo de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos, de nuestros tatarabuelos…?

Y la respuesta aspira a ser la siguiente:

–Quizás es un enviado de Dios que construye figuras para que nos reconozcamos en ellas sin importar el tiempo…

ÁRBOL RECIÉN LLEGADO

Aquella mañana, el jardín despertó con una sensación ambivalente: por una parte, la serenidad de lo que ha sido tradición desde siempre; y por otra, el pálpito de una nueva presencia desconocida.

–¿Y tú quién eres?

–El que llegó anoche de un bosque antiguo en busca de una comunidad millennial como esta…

EL RESTO ES HISTORIA

Llegaron en caravana, como ocurre desde el inicio de los tiempos, y se fueron repartiendo al azar por los alrededores habitados. Uno de esos recién llegados tocó a la puerta que le salió al paso y aguardó respuesta. La hoja de madera rústica se fue entreabriendo, y al fin apareció la figura que estaba adentro. Era una joven envuelta en una túnica blanca, que le llegaba hasta los pies.

–Por fin te encontré –dijo él como si estuviera ante una aparición milagrosa.

–No sé quién eres –reaccionó ella con temeroso gesto.

–Yo soy Adán.

–Yo soy Eva.

Y el aire los envolvió en un abrazo mágico.

UN GIRO NATURAL 

El jefe, que era una de esas personas que no admiten más voluntad que la propia, la hizo llegar a su despacho, de seguro para decirle o encargarle algo.

–Señorita Maribel, ¿a dónde fue usted ayer por la tarde al salir del trabajo?

–A su casa, señor. ¿Ya no lo recuerda?

El jefe se quedó en silencio, con la boca entreabierta. Ella sonrió, satisfecha de estar en posición de claro privilegio:

–Entonces, hágase cargo de las consecuencias…

–¿Consecuencias? ¿Cuáles consecuencias?

–La de la criatura que usted me hizo recoger de entre las sábanas…

Él se puso a temblar en actitud de súplica. Y ella lo atrajo hacia sí, con gesto protector. Unos segundos después él estaba aferrado al pecho de ella, aspirando con ansiedad la leche de su nuevo destino.

ALGUIEN ESTÁ EN LA PUERTA

Él preguntó desde adentro, sin tocar la hoja cerrada:

–¿Busca a alguien?

–Sí, a un desconocido que es adicto a escribir historias de fantasmas.

LA MEJOR TERTULIA

Se reunieron en el traspatio con toda la intención de siempre: hilvanar remembranzas y promover anhelos. Pero en esa ocasión había un contertulio que nadie había visto antes: un cuervo que iba de rama en rama, como a la espera de una invitación formal.

–¡Bueno, vení para acá, no te sintás extraño, sos de los nuestros!

ESPEJO INVERNAL

Ella y él estaban aquella tarde en el umbral de la puerta abierta hacia todos los entornos.

–El invierno ha llegado, mira cómo te saluda –dijo ella.

–Sí, a mí me saluda, pero a ti te hace una reverencia –sonrió él, enlazándola.

CULTIVO UNA ROSA BLANCA…

Cierro la cortina de mi ventana; pero como la tela es casi transparente, la iluminación interior se mantiene intacta. Entonces me voy a mi rincón de escritor, que yo he llamado siempre «mi jardín más privado». Y cuando estoy ahí me siento como siempre en atmósfera mística.

–¿Jardín? Pero si aquí sólo hay un rosal que tiene una sola rosa…

–Sí, la rosa blanca. ¿De José Martí o de la Virgen de Guadalupe?

EL OTRO CORONAVIRUS

Un paso fronterizo cualquiera. Los agentes de seguridad están mezclados con los agentes sanitarios. De pronto aparece alguien que va en tránsito y que despierta sospechas.

–¿De dónde viene usted?

–De otra galaxia.

–Perdone, se lo pregunto en serio.

–Y yo también se lo respondo en serio.

–Entonces, no puede pasar, porque puede traer un virus.

–Sí, y usted ya lo adquirió con solo mirarme.

PASIÓN GLOBAL

–Dicen que en esta era ya no hay fronteras…

–¿Y quién lo dice?

–El paisaje, que ahora sonríe más que nunca…

CEMENTERIO FELIZ

Cada mañana, antes de salir a cumplir sus responsabilidades cotidianas, iba a hacer la visita obligada, que era su mejor momento de inspiración. Ahí estaba el lugar, en el fondo del jardín poblado de árboles fraternales y de plantas de flor. Llegaba al puesto exacto y se detenía en plan de oración. Al cerrar los ojos se le hacían visibles las presencias. Las de sus perros, enterrados en ese espacio. Y él juntaba las manos, agradecido e ilusionado. En algún momento él iría también a habitar entre ellos.

 


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