Las organizaciones que promueven los derechos LGBTI han registrado 22 asesinatos de mujeres trans desde 2017 hasta la fecha. Entre las muertes, hubo amenazas previas, golpes, señales de tortura y largos períodos de desaparición. En 2015, el Código Penal salvadoreño fue modificado para aumentar penas en los homicidios con el agravante de odio. Pero, de los 22 de los que se sabe, solo en un caso se ha podido admitir este agravante. Es el de Camila Díaz, una mujer trans, de 32 años, que murió por los golpes que, según sostiene la Fiscalía General de la República, recibió de policías que la privaron de libertad por media hora.