Ahí es imposible no sentir una alegría inmensa: felicidad mezclada con nostalgia, añoranza e incluso tristeza cuando uno se da cuenta de que se tuvo que ir de ese lugar que tantas emociones le provoca.
Ahí es imposible no sentir una alegría inmensa: felicidad mezclada con nostalgia, añoranza e incluso tristeza cuando uno se da cuenta de que se tuvo que ir de ese lugar que tantas emociones le provoca.
Desde esta parte del mundo he aprendido que la muerte de un ser amado sabe más amarga con la distancia. Que la impotencia de no poder satisfacer la necesidad (quizá egoísta) de decirle adiós a la materia es fustigante
Para encubrir a los asesinos de los jesuitas, el Estado salvadoreño mutiló su aparato de justicia, antes y después de los Acuerdos de Paz.
La UCA ha sido un espacio que siempre me ha llamado la atención porque mi mamá estudió la filosofía ahí con los jesuitas en los años 70.
Hay más que suficientes preocupaciones y conflictos profundos por resolver en nuestro país que trascienden el nombre de un risco. Y, como ciudadanos, también tenemos el rol de exigir cierto nivel de profundidad a nuestros políticos.
Tenemos dos huérfanos más que, para nuestros fosilizados políticos, serán dos insignificantes números en sus estadísticas. Son dos niños más que acaban de perder la inocencia.
La ideología se convierte en plataforma política desde el ejercicio de la función pública, no en las redes sociales. ¿Cómo se define esa plataforma en el caso de lo hecho por el FMLN en ocho años de gobierno?
El arte político precisa de un público para poder existir, pero lo hace haciendo espectadores pasivos de seres humanos activos.
Si poco a poco, como salvadoreños, vamos construyendo una cultura más estricta con nuestras autoridades, las autoridades van a empezar a ser menos descuidadas.
Es una pena que las iglesias, con todo el poder e influencia que tienen, no tengan el valor que tuvo el Jesús que predican para señalar lo que de verdad le hace mal a nuestra sociedad.