Buzón

Biodiversidad en peligro

El Parque Nacional Montecristo es un universo complejo, pero frágil. Es un ecosistema, una valiosa fuente de agua dulce de la cual dependen millones de seres vivos de Guatemala, Honduras y El Salvador. La vegetación del bosque condensa el agua de la densa niebla durante los meses de verano. El proceso de nuestra madre naturaleza es guardar en las hojas caídas el agua que luego es liberada poco a poco y sirve de alimentación de nacimientos, ríos y el resto de ecosistemas que lo rodean; de aquí la importancia de proteger los bosques circundantes y que están siendo talados para otros usos. El reportaje “El desgaste de Montecristo” del periodista Fernando Castellanos muestra la investigación realizada y narra el por qué es vital cuidar este ecosistema que es considerado estratégico por la riqueza de los recursos naturales que ahí existen. Aunque se habla de la biodiversidad de Montecristo, la importancia es mínima ya que los programas ejecutados fuera del parque han tenido el objetivo principal, que es la conservación del bosque natural. Pero algunos fondos asignados se han utilizado para abrir carreteras hasta lugares remotos del bosque virgen, haciéndolo más vulnerable al avance de la actividad agrícola. Se necesita un programa de pago por servicios ambientales para los propietarios que protegen sus bosques; además, hay que promover el rescate de las áreas depredadas por la agricultura o ganadería y es de felicitar que algunos propietarios han sembrado la semilla de protección del bosque a sus generaciones y les han inculcado que el precio que hay que pagar es poco si consideramos que de la vida del bosque nebuloso Montecristo depende nuestra subsistencia.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


El devastador efecto humano

La evolución del ser humano está dejando a su paso la extinción de miles de especies, una descontrolada contaminación del medio ambiente y los deshielos de los glaciares. “El desgaste de Montecristo” de Fernando Castellanos reporta las calamidades ambientales y sus riesgos por la poca atención en las zonas de reserva. El trifinio es un punto de encuentro que oficialmente se llama Reserva de la Biosfera Fronteriza Trifinio-Fraternidad, donde el año anterior se inauguró un obelisco como muestra de integración de los tres países que convergen en ese pulmón de la naturaleza. Hay muchas aristas que distraen la atención para atender celosamente nuestro ecosistema nacional, incluso en el sistema educativo es muy poco lo concerniente al tema, como escaso el cumplimiento de leyes llamadas a proteger lo que va quedando del ecosistema, hace falta conciencia ecológica para reconocer el rol que cada uno debemos asumir en la conservación y protección del medio del cual dependemos; mientras la población crece desenfrenadamente, los recursos escasean, es una antítesis porque a más habitantes más deterioro, que redunda en una guerra humana en contra de su propio entorno. Lo que esperamos mañana debemos trabajarlo hoy porque el devastador efecto humano no se detiene en la cultura de autodestrucción, tampoco se toma conciencia de cómo debemos comportarnos con el medio, seguimos construyendo un siniestro futuro con el agua y no es de ayer que seamos uno de los países más deforestados, nos falta mucho para vivir en concordancia con los tiempos y la naturaleza. Cuidar del medio ambiente es tan importante como el pan de cada día, con proyectos como Plantatón 2017, lanzado recientemente, solo asoma la esperanza pero rápido se desvanece.

La biodiversidad biológica, el consumo de leña, la vocación de la agricultura de subsistencia, restauración de suelos, resguardo de mantos acuíferos, la siembra de nuevas variedades aclimatadas a prolongadas sequías y la adaptación a fenómenos climáticos extremos son algunos de los aspectos a tomar en cuenta de acuerdo con los nuevos tiempos donde todos los años aparecen eventos climatológicos inesperados. Aunque los tres países hagan esfuerzos por preservar la zona limítrofe, estos continúan siendo insuficientes, ni siquiera la mitad del total está protegida, por supuesto que a Guatemala le corresponde el 45 %, a Honduras 38 % y El Salvador el 17 %, pero el común denominador es que son franjas de pobreza con más del 50 % de pobreza extrema.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Amenazas

Me agrada que ustedes presenten el reportaje de cómo personas en otras partes del mundo están huyendo de la violencia sin que las autoridades hagan nada al respecto. Mis felicitaciones porque esto es lo que necesitamos aprender sobre cómo la narcoviolencia está afectando a muchas familias en México, similar a cómo las pandillas amenazan a muchos Centroamericanos. Una vez más, lo mejor y felicitaciones en futuras investigaciones.

José Corado
josecorado@sbcglobal.net

Buzón

La clínica de la nicotina

Humo que esclaviza

Los vicios se aprenden sin maestro; pero sí con influencias de algún modelo cercano como los padres, amigos y por supuesto la calle, como maestra del mal.

Las adicciones se inician con una invitación o por curiosidad en experimentar nuevas sensaciones. Algunos de los fumadores empedernidos dicen que lo hacen para contrarrestar el estrés o para una mejor lucidez mental, siempre encuentran justificaciones a su sometimiento; sin embargo, la complejidad de las reacciones humanas son disímiles, no todos los consumidores se vuelven adictos y no todo el que se inicia en un hábito termina descontrolándose, es parte de lo que sugiere la crónica de Valeria Guzmán “La clínica de la nicotina” donde los inquiridos dejan entrever factores genéticos y del entorno social interactuando entre sí en la conducta compulsiva que los acosa, pero esta adicción va más allá, pues no sólo afecta al que humea sino también al no fumador expuesto. De acuerdo con la opinión de algunos neumólogos, de las 4,000 sustancias que contiene el cigarrillo, sólo la nicotina crea dependencia, es la sustancia más adictiva que existe, provoca al menos 29 enfermedades asociadas al tabaquismo siendo el cáncer de pulmón, la bronquitis y las perturbaciones cardiovasculares las de mayor incidencia.

La clínica del ISSS, aunque existen otras, hacen una magnífica labor pero vienen a ser como una gota de agua en el desierto ya que la adicción que comentamos es frecuente y al Estado le corresponde su parte en el presupuesto.

El tabaco, planta sagrada en las culturas mesoamericanas, se fumaba en pipa “para sellar la paz y la amistad entre tribus” aunque tenía múltiples usos; ponerle más impuestos a los tabacos puede minimizar su consumo pero ante todo se deben cumplir las leyes que por hoy ya existen.

La mayoría de conductas adictivas comienzan en la adolescencia con el uso, luego el abuso para terminar en dependencia, es de rigor que en las familias no se den los modelajes indebidos como suele suceder también con el licor, cuando el humo del placer ya se ha transformado en un deseo fuerte de consumo hemos logrado un enfermo más. El consumidor, por su parte, debe poner su esfuerzo, exigirse más de lo que hace para sí es de inapreciable valía para el adicto, pues cuando ya se es prisionero del tabaco no es tan fácil apartarse del humo que esclaviza y sus consecuencias siempre fatales.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Dejar un vicio

Solamente hay una manera de cambiar el sistema económico de nuestro país y es primero cambiando nosotros.

Lamentablemente los que no aportan nada son los que menos leen y son los que mas critican. Según la columna Renovar el sistema económico, de Jacinta Escudos, hay inconvenientes que a futuro nos esperan a los próximos a jubilarnos. También el empleo será escaso y la fuerza laboral joven será la mas afectada. Ejemplos de esto tenemos a menudo cuando vemos las grandes colas de jóvenes buscando su primer empleo en las distintas fábricas. Algunos célebres economistas de antaño predijeron lo que estamos viviendo, pero nuestra sociedad la han manejado desde consumismo por las élites económicas a las que les conviene que existan los consumistas -desde que nacen, hasta morir- para enriquecerse a costa de otros.

No importa los medios que utiliza para crearnos necesidades. Quedó en el pasado eso de que en una población eran autosuficientes en mano de obra de calidad. Existían buenos obreros que desarrollaban obras en su misma comunidad generando empleo y consumo, sin emigrar ningún capital al exterior. Mi comentario no es bien visto por algunos porque opino que añoro la economía tradicional de los países pobres. Así como antes de que privatizaran algunos servicios que el gobierno prestaba. Aunque pobres, no éramos esclavos del aberrante consumismo lacerante de nuestra economía. ¿A quién le beneficia que gaste más de lo que gano? Prefiero el autoconsumo porque se puede aplicar no solamente a la producción de alimentos, cualquier otro tipo de actividades puede ser plausible de ser utilizada, consumida por aquel o aquellos que la generan. Un ejemplo sería la generación individual de energía eléctrica a través de paneles solares especiales, que se conocen como fotovoltaicos.

Esta electricidad puede ser generada por las personas del mismo vecindario donde residen, colocando los respectivos paneles y de preferencia en lugares donde no exista red de energía eléctrica y al mismo tiempo hacer llegar la señal de internet, para tener comunicados a ese sector para que adopten nuevas tecnologías para el bien común y evitar la migración de la mano de obra joven que es explotada en otros países.

De nada sirven las remesas que ingresan al país, si las empresas transnacionales las captan al nomás ingresar y esas divisas retornan de donde vienen. Ahora es cuando debemos practicar la solidaridad social como valor ético, en ocasiones se realiza de manera cuestionable, por ejemplo, cuando la ayuda que se otorga obedece más a razones de imagen y no como compromiso auténtico.

Así tenemos muchas empresas en nuestro país que cuando les conviene, con platillo y bombo de la mano con los medios de comunicación generan ayudas, pero quienes más se benefician son ellos mismos.

Buzón

Degradación ambiental

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

La columna del periodista Sigfredo Ramirez “El país que les dejamos” narra la degradación ambiental que tenemos. Somos culpables todos por aceptar lo que nos imponen. Vivimos promoviendo un crecimiento económico ilimitado en un país con recursos limitados, sometidos a un consumismo desorbitante. Nos hacen creer que necesitamos tener teléfono, carro y vivienda en sectores exclusivos. En esto juegan un papel importante los medios de comunicación. Según el economista alemán E.F. Shumacher, “el consumo es meramente un medio para el bienestar humano, pero el fin sería la obtención de un máximo bienestar con un mínimo de consumo”.

De no educar a nuestros hijos, la herencia nefasta que les dejaremos es un medio ambiente degradado. Hoy es cuando hay que inculcarles conciencia para que conozcan qué tienen a su alrededor, qué está pasando y cómo puede afectarle en un futuro. Sin embargo son pocas las personas que logran tener conciencia del medio ambiente y evitar explotar y transformar desmedidamente nuestro entorno. Esta conducta nos conduce a un colapso total de lo que existe y, con ello, de la especie humana. Por lo tanto es necesario un cambio de conducta generacional para mejorar nuestra relación con el medio ambiente.

Todos tenemos que contribuir estableciendo y practicando normas medio ambientales que permitan encontrar y mantener un equilibrio entre conservación y satisfacción de necesidades humanas y, así, lograr garantizar la sostenibilidad para las generaciones venideras. Para que esto se cumpla deben establecerse estrategias necesarias para convertirse en una práctica constante. La mejor enseñanza es el ejemplo. Este país es poseedor de riquezas naturales y las estamos degradando con las costumbres adoptadas de otros países. Por ejemplo : los depósitos y utensilios de “durapax” que nos proporcionan para llevar comida, uso desmedido de artículos electrónicos, no tratamientos de las aguas servidas y evitar el crecimiento desmedido del parque vehicular. Ahora debemos buscar alternativas para incursionar en la explotación de la energía: eólica, solar y marina. Somos los más comprometidos con las futuras generaciones para legarles un país con suficiente agua y aire puro y recuperar algunas zonas degradadas en nombre del progreso. Si nosotros disfrutamos ríos, lagos y playas, no debemos perder de vista que es la mejor herencia que dejaremos a nuestros hijos.


Amor y literatura

El encabezado de esta acotación son los temas fascinantes que rubrican la inspiración y encarnan en la vida de la entrevistada de Moisés Alvarado, “Claribel, nuestra alegría”. Durante toda su vida ha subrayado el compromiso con la resistencia no violenta en contra de regímenes dictatoriales y la injusticia social, comprometida con su presente histórico, con la vida y los problemas de su tiempo, su estilo literario con un enfoque de la realidad, donde bordea la denuncia social y las reivindicaciones de los derechos humanos, es lo que se dibuja en sus ensayos. La interrogada se ha ganado los créditos con el cultivo de varios géneros: poesía, narrativa y ensayo, pero su predilección está en acariciar las tenues vibras del sentimiento de sus versos tejidos con su singular acento. La obra de Claribel en alianza con la didáctica está impregnada de sentimientos pacíficos, auspiciando actitudes de tolerancia y respeto por la libertad y el bien común y, en otra arista, con un profundo adeudo con la realidad política y social en defensa de la democracia. Así lo muestran algunas de sus obras, como “Cenizas de Izalco”, donde aborda la matanza de indígenas campesinos levantados en armas en 1932 durante el martinato; “Historia de un ajusticiamiento”, que otea la vida del dictador nicaragüense Anastasio Somoza; “No me agarran viva, la mujer salvadoreña en la lucha”, dedicado a la memoria de heroínas y mártires, de reconocido abolengo combativo; y el ensayo “La encrucijada salvadoreña”, entre otros. Decenas de premios que ha recibido la colocan en el prez privilegiado de los grandes de nuestra identidad cultural, como parte del alma nacional y el resto de naciones hispánicas. Las tendencias ideológicas y literarias de la precitada escritora son el reflejo de la corriente literaria de la década 50-60, conocida como generación comprometida, con claridad en la fórmula que le ha elevado hasta el pináculo de los grandes con su empeño, agregado a la sinergia de su esposo Bud en buena parte de su producción y anhelando cerrar el capítulo de su vida con “Amor sin fin” como postrer libro. Así es el talento de intrépido, cuando deja correr la pluma puede matizar el gozo con el dolor con la magia de la inspiración. Como muy bien lo señala la carta editorial, “detrás de su obra no hay sólo talento”, son las virtudes, valores y principios los que completan su solemne talante.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Buzón


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Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Hombres perversos

Cuando conocemos casos atroces de violaciones, principalmente en menores, nos sentimos impotentes y no queda más que sufrir en silencio con el nudo en la garganta. Duele mucho. Estos son hombres perversos a los que hasta los reclusos los consideran escoria de las prisiones. Nos referimos a los pederastas abyectos citados en esta tercera entrega especial sobre las mujeres, de Glenda Girón, bajo el título “Violadores que enamoran a niñas”. El sentimiento de repugnancia inmediato cuando se conocen casos de abusos a la castidad, que simultáneamente se transforma en indignación. Se maldice y se desea todo lo peor para esos seres, que adrede les omito el adjetivo de bestiales porque lo llevan inherente y lo de humano es mucho para ellos, con razón en algunos lugares los linchan y lapidan. Pues bien, la violación sexual es un acto de profanación a la intimidad física y psicológica del género femenino, experiencia devastadora en la parte más sagrada de la mujer. Muchos estudios niegan que los agresores sexuales sean enfermos sino poseedores de un trastorno de personalidad, porque para los psiquiatras no tienen una tipología estándar, pero su naturaleza desajustada no les quita que en su perfil no esté presente el machismo extremo que supura con alevosía al tener la oportunidad de cometer la agresión.

Son preocupantes los números que se mencionan, como el del MINSAL de 2016, en el que dice que fueron 1,500 embarazos en niñas de 10 a 14 años, pero esa solo es la silueta del problema porque las denuncias escasean por variadas razones. El inicio forzado de la maternidad se convierte para la mujer en el óbice traumático para continuar su educación, quedando en desventaja su futuro proyecto de vida. Solo queda intentar construir una imagen positiva de la masculinidad basada en el respeto, la tolerancia, justicia y equidad, desafío complicado en una sociedad de familias atomizadas que es lo que viene provocando la debacle social sin fin que nos agobia desde tiempos atrás.

Como apunta la carta editorial, “ser mujer implica riesgos” precisamente por ser parte de esta sociedad con muchos vacíos para investigar el delito y donde algunas abusadas callan, dejando atrás una historia oculta.


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Sociedad punitiva

El ciclo de reportajes publicados en todo este mes y que fueron dedicados a la mujer se cierra con este emblemático reportaje de la periodista Glenda Girón sobre los violadores que pululan en nuestro medio, los cuales atentan contra la libertad sexual. Son delitos especiales de coerción ejercida por un sujeto activo en contra de la libertad sexual de otro sujeto pasivo, aprovechándose de las circunstancias y de la indefensión de la víctima. Para consumar una violación, debe de haber violencia.

La Asamblea Legislativa aprobó con 72 votos la reforma al artículo 32 del Código Procesal Penal para suprimir la prescripción de los delitos de abuso o violación en menores de edad. El fin es erradicar y contribuir con el combate de los delitos contra la libertad sexual de los menores y cumplir con una verdadera justicia. La ley vigente permite la prescripción de los delitos sexuales en menores 10 años después de que han cumplido la mayoría de edad.

Queda en nuestras manos educar a nuestros hijos sobre este delito que nos azota desde el pasado. Según Zaira Navas, directora del CONNA, la sociedad en que vivimos nos muestra una cara altamente punitiva y que en lugar de proteger a una víctima, busca culparla ya que el miedo y los estigmas sociales influyen para que las víctimas no denuncien a sus agresores que, en la mayoría de casos en nuestro país, las estadísticas reflejan que son los padres y padrastros.


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Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx

El poder del poder

El fotorreportaje de Simone Dalmasso podría subtitularse “Los sueños jóvenes mutilados por el Estado”. Perturba mucho la primera impresión de esta muestra fotográfica, donde la actitud propia de cada rostro interpela nuestra sensibilidad, cada una de estas mujeres expresa su peculiaridad, cada una merecía ser diferente, y en la medida como se hubiesen respetado estas diferencias, talvez serían hoy mujeres realizadas, en la medida de sus posibilidades. Pero truncaron sus sueños, de manera que lo que les sucedió a la mayoría de ellas supera la ficción y debemos presumir que sus victimarios eran formalmente servidores públicos, muchos casados o acompañados y con familia, convertidos en torturadores, violadores y asesinos.

Pues en esos siniestros períodos, tan conocidos y lamentados a posteriori por las sociedades y civilizaciones que los han padecido, es donde parecen resurgir los instintos más necrófilos y destructivos, donde súbitamente desaparecen todos los privilegios y libertades tan elogiadas en tiempos de relativa normalidad. Y es tema de preocupante actualidad que los dirigentes en quienes la ciudadanía confía otorgándoles el voto, esperando como retribución ciudadana el ejercicio de sus funciones con probidad, muchas veces sean los instigadores de actos no solo de corrupción, sino además muestren indolencia e incapacidad de desarrollar planes bien ponderados para garantizar la seguridad y prosperidad de la vida ciudadana, dignos de una sociedad del siglo XXI. Los actos y políticas de exterminio, como sabemos a partir de las incontables experiencias de los conflictos, avalados por el Estado, de limpieza étnica, tanto en Europa como en Latinoamérica, suelen justificarse y desarrollarse de manera implacablemente racional, generalmente etiquetando y estereotipando a las personas por eliminar, teniendo como móviles concretos mezquinos intereses geopolíticos, reduciendo las individualidades ciudadanas a asépticas estadísticas de gran parentesco con los eufemísticamente llamados daños colaterales.

Nadie nos garantiza no solo la tipificación correcta del delito por el que se acusa a estas mujeres, sobre todo con el agravante de ser calificativos que no tienen mayor respaldo penal, pues el Estado les violó sus derechos fundamentales, habiéndolas desaparecido después de someterlas a suplicios indignos de la Edad de la Razón, y por tanto, no habiendo siendo vencidas en juicio apegado a derecho. Me parece de impactante actualidad la triste experiencia de estas mujeres guatemaltecas, insertas para siempre en la genealogía de las atrocidades y los crímenes de lesa humanidad que no deberían quedar en la impunidad.

Merece los créditos la comunicadora que ha contribuido desde su oficio a señalarnos uno de los caminos por donde puede ser más constructiva, en términos sociales, nuestra capacidad de indignación, pues son rostros que no pueden olvidarse, una vez grabados no solo en el lente profesional sino en la memoria colectiva, rescatadas al fin de los subterfugios de ese silencio cómplice, que las redime para siempre.

BUZÓN


La otra mitad de la salud

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

En nuestro atribulado país a cualquier centro hospitalario al que acudamos siempre lo encontramos repleto de gente que busca paliar sus dolencias físicas, nos hemos acostumbrado a atender las enfermedades somáticas, pero la otra mitad de salud que reviste de igual o más importancia la descuidamos, es la salud mental, que según la OMS es el goce del grado máximo de bienestar físico, mental y social. Convivir armónicamente consigo mismo y con el entorno y disfrutar los momentos agradables de las interrelaciones es el déficit en la población, delatado por los índices de intolerancia, altos niveles de estrés, adicciones, tendencias suicidas, ansiedades, depresiones y, en general, conductas insanas a cual más. Un departamento de salud mental es propicio en todos los centros hospitalarios nacionales, ya que el ventarrón de paranoias que vivimos y hemos vivido por décadas nos ha venido acumulando lastres mentales, y eso nos ha empujado a ser una sociedad enferma con derivaciones indecibles como lo describe el reportaje de Glenda Girón bajo el título sugestivo “Cacería de brujas en tierra de demonios”. Muchas enfermedades anatómicas son consecuencia directa de la pésima salud mental que tenemos como conglomerado, incluso los médicos se han estancado en auscultar la condición física, sin tomar en cuenta el acecho que serpentea la esfera corporal, y por añadidura escasean los profesionales especialistas en esa parte subterránea del ser humano. Todas las personas necesitamos diversos combustibles para funcionar en forma natural y conveniente con nuestros semejantes, pero el ser subjetivo es aún más complejo, es preciso facilitarle herramientas de bien que tanto las necesita para perfumar el escenario ideal del contexto social en que coexistimos. Bregamos con soluciones superficiales sin llegar a las profundidades del mal, reprimimos pero no prevenimos como debe ser, y todo ese barullo de cosas afecta la calidad de vida de las personas, que llega a afectar hasta la productividad.



Atento saludo para Manlio Argueta

Gaspar Romero
romerogaspar@hotmail.com

Respetado licenciado, siempre leo sus bonitos artículos en la edición de Séptimo Sentido. Supe que usted es de oriente. Yo soy de Ciudad Barrios. Con todo respeto me permito hacerle una sugerencia. De Ciudad Barrios existen tres personajes famosos: el general Gerardo Barrios, Francisco Gavidia y Monseñor Óscar Arnulfo Romero, recién beatificado (y se rumora que su canonización sería el 15 de agosto, aniversario 100 de su cumpleaños). Los tres son personajes famosos, pero muchas personas no conocen su origen. El general Barrios, famoso por las armas; Gavidia, por las letras; y Monseñor, por ser el defensor de los pobres, los humildes. Lo más desconocido es que Barrios y Romero coincidieron en el hecho de que fueron asesinados en San Salvador, el primero en el Cementerio General de San Salvador y Monseñor en la capilla del Hospital de la Divina Providencia. En ambos lugares ahora se erigen sus respectivas estatuas. Si usted lo considera a bien, mucho me alegraría su publicación en tan leída edición.



La ayuda nunca llegó a Victoria

Oswaldo Camino
soswaldocaminos@yahoo.com.mx

Resulta incómodo pero necesario destacar el drama de Victoria como una experiencia que, si bien para efectos periodísticos deberá permanecer en el anonimato por razones obvias, es preciso recuperarla en la memoria cotidiana de quienes nos resistimos a creer que hubo ojos, y muchos, que vieron a Victoria pedir ayuda, pedir clemencia, y que al igual que nosotros le habrá costado creer que esa indiferencia de hielo prevaleció, sobre su privación forzada de libertad, cautiverio y violación en serie, como si hubiesen decretado su culpabilidad por un delito que nunca cometió, salvo si lo es caminar sola un día en el que nadie pudo ir con ella. Y tal complicidad pudo haber fácilmente avalado su muerte en la fosa que preparaban sus violadores, si no hubiese sido por esa llamada que la salvó, pero solo de la muerte física, porque ignoramos hasta el día de hoy qué otro tipo de muertes habrá sufrido, y ni imaginar adónde fueron, con su mamá, ¿qué harán ahora? ¿Dónde residen actualmente? ¿Vivirán aún? ¿Qué calidad de vida tendrán? Realmente son preguntas pertinentes, sobre todo porque en este preciso momento, si las estadísticas nos son útiles, y suelen serlo, estarán violando y asesinando a alguna mujer, como le ocurrió a una pequeña de 14 años hace unas semanas, cuando hacía su recorrido habitual de 10 kilómetros a pie para ir a estudiar. No podemos ser indiferentes como esos ojos cómplices, que lo siguieron siendo cuando trancaron sus puertas al llegar la policía; como lo hicieron esos vecinos que sabían el número de los violadores de Victoria y fingieron demencia, como lo seguiremos siendo si reproducimos esa pautas de indiferencia, como si ver a un ser humano indefenso pidiendo ayuda fuera una incomodidad de mal gusto. No hace falta pensar que podemos ser cualquiera de nosotros, hombre o mujer, los que nos encontremos en una situación de privación forzada de libertad, lo cual es de por sí un delito, y ante lo cual buscaremos con avidez y desesperación esos ojos que se posaron sobre la figura de Victoria y optaron por ignorarla. Y así legitimaron y contribuyeron a la consumación del repugnante delito de sus captores.



Atento saludo para Manlio Argueta

Gaspar Romero
romerogaspar@hotmail.com

Respetado licenciado, siempre leo sus bonitos artículos en la edición de Séptimo Sentido. Supe que usted es de oriente. Yo soy de Ciudad Barrios. Con todo respeto me permito hacerle una sugerencia. De Ciudad Barrios existen tres personajes famosos: el general Gerardo Barrios, Francisco Gavidia y Monseñor Óscar Arnulfo Romero, recién beatificado (y se rumora que su canonización sería el 15 de agosto, aniversario 100 de su cumpleaños). Los tres son personajes famosos, pero muchas personas no conocen su origen. El general Barrios, famoso por las armas; Gavidia, por las letras; y Monseñor, por ser el defensor de los pobres, los humildes. Lo más desconocido es que Barrios y Romero coincidieron en el hecho de que fueron asesinados en San Salvador, el primero en el Cementerio General de San Salvador y Monseñor en la capilla del Hospital de la Divina Providencia. En ambos lugares ahora se erigen sus respectivas estatuas. Si usted lo considera a bien, mucho me alegraría su publicación en tan leída edición.

BUZÓN


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Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

Presunción de inocencia

Quiero referirme a la opinión de Mariana Belloso que tituló “Las culpables”, en la que señala el calvario vivido por una doméstica que fue acusada de ladrona y enviada a una cárcel de nuestro país. Me impresionó su frase de que “como sociedad somos especialistas en señalar, acusar, juzgar con rapidez y facilidad”, quejándose de que el debate sobre la presunción de inocencia se ha tardado mucho. Sobre esto último quise escribir hace mucho tiempo. Desde cuando presentaban a los reos sin camisa y empujados frente a las cámaras y los reporteros de diversos medios. Me preguntaba si dentro de los que presentaban ante las cámaras no irían algunos inocentes que estaban sufriendo, porque fueron capturados y estigmatizadas ante la población. Recordé cuando con los jóvenes estudiantes abordábamos el tema de la presunción de inocencia, y concluimos que era injusto que presentaran a los reos como que si ya fueron juzgados y declarados culpables. Lo peor es que no escuchaba a mi alrededor ningún comentario negativo al respecto. Creo que es porque la gente lo toma como normal. Entendemos que la presunción de inocencia que aparece reglada en la mayoría de sistemas constitucionales, y consecuentemente desarrollada por sistemas procesales penales, no fue un principio creado por una tratadista en particular, sino más bien su origen se remonta a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgado por la Revolución Francesa de 1789. En nuestros días, el tema se llevó a discusión cuando una organización académica se quejó de la exhibición de unos abogados, no obstante, que antes habían pasado por las cámaras y los reportes periodísticos gente común que luego era liberada por falta de pruebas. Al respecto, he de apuntar que cuando alguien es liberado se suele culpar al abogado que llevó el caso, pero se olvidan de que si la Fiscalía y la Policía no presentan pruebas contundentes, los indiciados tienen que ser liberados. Mientras tanto se ha violado la presunción de inocencia y, como dice Mariana, nunca pueden quitarse el mote de ladrón, extorsionista o violador. Pero la presunción de inocencia no es compatible con las mentiras que utilizan muchos encausados en su defensa e incluso en sus negativas a declarar, dándose la paradoja de que muchos políticos procesados por corrupción exigen presunción de inocencia, demostrándose previamente que han mentido en forma reiterada. Así las cosas, los políticos con pruebas inequívocas de corrupción deben ser apartados de la política, sin dar pie a que se refugien en vericuetos procesales que se eternizan, obstaculizando las leyes.

 


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Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Afrenta a la castidad

Cualquier actitud de enfrentamiento o forma indebida de proceder ante una mujer es violencia contra ella, violencia de género construida desde las prácticas machistas patriarcales enquistadas en una repulsiva cultura, donde sucede por complacencia y plena impunidad, ¡cómo indigna el testimonio de Victoria! En esta segunda entrega de Valeria Guzmán, “Las mujeres violadas de un país que no protege ni medica”, la periodista expone la afrenta a la castidad que sufren las féminas ante los atropellos de la barbarie desenfrenada. Es vergonzoso que El Salvador tenga una de las tasas más altas de violaciones sexuales, especialmente en rostro de mujer joven, y el agresor sea en la mayoría de casos residente en los mismos hogares o gente de “confianza” de la familia agredida. Las secuelas de estos infamantes actos son de considerables consecuencias, marcan la vida de la víctima para siempre, volviendo su sexualidad incolora e insípida en contraposición a la libertad sexual, entendida esta como el hecho de que es la mujer la única y absoluta dueña de su cuerpo. Esta arista de la ola delincuencial, de las más severas entre las atrocidades, debe ser un punto focal, pues en principio es la fuerza bruta frente a la ternura que las mujeres merecen. Luego aparecen los contagios y embarazos no deseados, cual atentados contra la vida de la infortunada víctima. La piedra en el zapato de los problemas de violencia es la falta de educación, aunque también suceda entre académicos que no aprendieron a equilibrar sus emociones. Igualmente el tema de la sexualidad debe tener rigurosos controles, el machismo debe ir camino a su extinción. Eso de que las mujeres deben hacer todo lo que el hombre dice es irreverente en los tiempos actuales. También eso de que las mujeres sean sometidas por el “poder” a modelos preestablecidos de relación sexual como leyes inmutables de la naturaleza es una imperdonable aberración, porque considera a las mujeres como objeto y no como personas dignas; aparte del abuso de violentarles su voluntad y su paz emocional, desconocen que la democracia familiar es un método que debe iniciarse en el hogar. Suena bien que haya organismos en defensa de las mujeres, pero queda mucho por hacer para ir desinstalando la maldad en mentes psicópatas y evaporar las aciagas experiencias que han vivido muchas mujeres por el hecho de serlo. Como corolario, recordemos a Perales cuando canta: “A ti mujer, no importa quien seas, ni de donde vengas”… ¡denúncialos!

 


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Mujeres marginadas

En la revista de este pasado domingo, dos piezas llamaron mi atención: la columna de Mariana Belloso y el reportaje de Valeria Guzmán, en donde narran el calvario que sufre la mayoría de mujeres en nuestro país y, por qué no decirlo, en todo el mundo. La violencia que sufren las mujeres es una enfermedad que nos está carcomiendo. Eso que dificulta el paso de las víctimas para sobrevivir, levantar cabeza y tener la firmeza de decirlo, como el relato de “Victoria”. Nadie la quiso ayudar y quizás en estos momentos esté recordando la cara de los salvajes que la violaron y que desde ese día le cambiaron su vida y hasta el domicilio. Hoy es una víctima como muchas otras que deambulan en el olvido de esta cultura machista. Por esta razón hacen falta hombres que crean en las mujeres, para que cuando quieran atacar a una mujer piensen que es como si los estuvieran atacando a ellos. Es conveniente que los medios de comunicación junto a los poderosos se atrevan a asumir responsabilidad. Como ejemplo menciono que los Acuerdos de Paz fueron escritos totalmente en masculino, literal y simbólicamente hablando, a pesar de la presencia de más de una mujer en las comisiones negociadoras y firmantes de estos, por esta razón la población civil femenina que colaboró con el FMLN no fue específicamente tomada en cuenta en los Acuerdos de Paz, lo que implicó que la mayoría quedaran tras la guerra sin recursos para su supervivencia. La mayoría de mujeres estaba en desventaja frente a los hombres, pues las políticas económicas y sociales no ofrecían escenarios para superar la desigualdad e inequidad que son la diferencia entre ambos géneros. Por esta razón a la mujer se le ha ubicado en un segundo plano, marginándola y excluyéndola de cualquier expresión cultural y étnica donde pueda participar, demostrar su capacidad en todas las áreas y predominar con ese 52.51% del total de habitantes de este país.

BUZÓN: Presunción de inocencia


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Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

Presunción de inocencia

Quiero referirme a la opinión de Mariana Belloso que tituló “Las culpables”, en la que señala el calvario vivido por una doméstica que fue acusada de ladrona y enviada a una cárcel de nuestro país. Me impresionó su frase de que “como sociedad somos especialistas en señalar, acusar, juzgar con rapidez y facilidad”, quejándose de que el debate sobre la presunción de inocencia se ha tardado mucho. Sobre esto último quise escribir hace mucho tiempo. Desde cuando presentaban a los reos sin camisa y empujados frente a las cámaras y los reporteros de diversos medios. Me preguntaba si dentro de los que presentaban ante las cámaras no irían algunos inocentes que estaban sufriendo, porque fueron capturados y estigmatizadas ante la población. Recordé cuando con los jóvenes estudiantes abordábamos el tema de la presunción de inocencia, y concluimos que era injusto que presentaran a los reos como que si ya fueron juzgados y declarados culpables. Lo peor es que no escuchaba a mi alrededor ningún comentario negativo al respecto. Creo que es porque la gente lo toma como normal. Entendemos que la presunción de inocencia que aparece reglada en la mayoría de sistemas constitucionales, y consecuentemente desarrollada por sistemas procesales penales, no fue un principio creado por una tratadista en particular, sino más bien su origen se remonta a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgado por la Revolución Francesa de 1789. En nuestros días, el tema se llevó a discusión cuando una organización académica se quejó de la exhibición de unos abogados, no obstante, que antes habían pasado por las cámaras y los reportes periodísticos gente común que luego era liberada por falta de pruebas. Al respecto, he de apuntar que cuando alguien es liberado se suele culpar al abogado que llevó el caso, pero se olvidan de que si la Fiscalía y la Policía no presentan pruebas contundentes, los indiciados tienen que ser liberados. Mientras tanto se ha violado la presunción de inocencia y, como dice Mariana, nunca pueden quitarse el mote de ladrón, extorsionista o violador. Pero la presunción de inocencia no es compatible con las mentiras que utilizan muchos encausados en su defensa e incluso en sus negativas a declarar, dándose la paradoja de que muchos políticos procesados por corrupción exigen presunción de inocencia, demostrándose previamente que han mentido en forma reiterada. Así las cosas, los políticos con pruebas inequívocas de corrupción deben ser apartados de la política, sin dar pie a que se refugien en vericuetos procesales que se eternizan, obstaculizando las leyes.


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Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Afrenta a la castidad

Cualquier actitud de enfrentamiento o forma indebida de proceder ante una mujer es violencia contra ella, violencia de género construida desde las prácticas machistas patriarcales enquistadas en una repulsiva cultura, donde sucede por complacencia y plena impunidad, ¡cómo indigna el testimonio de Victoria! En esta segunda entrega de Valeria Guzmán, “Las mujeres violadas de un país que no protege ni medica”, la periodista expone la afrenta a la castidad que sufren las féminas ante los atropellos de la barbarie desenfrenada. Es vergonzoso que El Salvador tenga una de las tasas más altas de violaciones sexuales, especialmente en rostro de mujer joven, y el agresor sea en la mayoría de casos residente en los mismos hogares o gente de “confianza” de la familia agredida. Las secuelas de estos infamantes actos son de considerables consecuencias, marcan la vida de la víctima para siempre, volviendo su sexualidad incolora e insípida en contraposición a la libertad sexual, entendida esta como el hecho de que es la mujer la única y absoluta dueña de su cuerpo. Esta arista de la ola delincuencial, de las más severas entre las atrocidades, debe ser un punto focal, pues en principio es la fuerza bruta frente a la ternura que las mujeres merecen. Luego aparecen los contagios y embarazos no deseados, cual atentados contra la vida de la infortunada víctima. La piedra en el zapato de los problemas de violencia es la falta de educación, aunque también suceda entre académicos que no aprendieron a equilibrar sus emociones. Igualmente el tema de la sexualidad debe tener rigurosos controles, el machismo debe ir camino a su extinción. Eso de que las mujeres deben hacer todo lo que el hombre dice es irreverente en los tiempos actuales. También eso de que las mujeres sean sometidas por el “poder” a modelos preestablecidos de relación sexual como leyes inmutables de la naturaleza es una imperdonable aberración, porque considera a las mujeres como objeto y no como personas dignas; aparte del abuso de violentarles su voluntad y su paz emocional, desconocen que la democracia familiar es un método que debe iniciarse en el hogar. Suena bien que haya organismos en defensa de las mujeres, pero queda mucho por hacer para ir desinstalando la maldad en mentes psicópatas y evaporar las aciagas experiencias que han vivido muchas mujeres por el hecho de serlo. Como corolario, recordemos a Perales cuando canta: “A ti mujer, no importa quien seas, ni de donde vengas”… ¡denúncialos!


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Mujeres marginadas

En la revista de este pasado domingo, dos piezas llamaron mi atención: la columna de Mariana Belloso y el reportaje de Valeria Guzmán, en donde narran el calvario que sufre la mayoría de mujeres en nuestro país y, por qué no decirlo, en todo el mundo. La violencia que sufren las mujeres es una enfermedad que nos está carcomiendo. Eso que dificulta el paso de las víctimas para sobrevivir, levantar cabeza y tener la firmeza de decirlo, como el relato de “Victoria”. Nadie la quiso ayudar y quizás en estos momentos esté recordando la cara de los salvajes que la violaron y que desde ese día le cambiaron su vida y hasta el domicilio. Hoy es una víctima como muchas otras que deambulan en el olvido de esta cultura machista. Por esta razón hacen falta hombres que crean en las mujeres, para que cuando quieran atacar a una mujer piensen que es como si los estuvieran atacando a ellos. Es conveniente que los medios de comunicación junto a los poderosos se atrevan a asumir responsabilidad. Como ejemplo menciono que los Acuerdos de Paz fueron escritos totalmente en masculino, literal y simbólicamente hablando, a pesar de la presencia de más de una mujer en las comisiones negociadoras y firmantes de estos, por esta razón la población civil femenina que colaboró con el FMLN no fue específicamente tomada en cuenta en los Acuerdos de Paz, lo que implicó que la mayoría quedaran tras la guerra sin recursos para su supervivencia. La mayoría de mujeres estaba en desventaja frente a los hombres, pues las políticas económicas y sociales no ofrecían escenarios para superar la desigualdad e inequidad que son la diferencia entre ambos géneros. Por esta razón a la mujer se le ha ubicado en un segundo plano, marginándola y excluyéndola de cualquier expresión cultural y étnica donde pueda participar, demostrar su capacidad en todas las áreas y predominar con ese 52.51% del total de habitantes de este país.

BUZÓN


Julio Roberto Magaña
robertomasa@hotmail.com

El milagro de nacer

La maravilla de un embarazo planeado es un evento que debe considerarse como un prodigio sin parangón. Ese ciclo de hospedaje íntimo que la mujer provee durante la gestación requiere una esmerada atención incluida la educación. Lamentable es ese 28% de partos en niñas, según el hospital de la mujer, que ni siquiera tienen acceso a servicios de profesionales capaces de atenderlas en el alto riesgo que para ellas representa; pero planeado o no, siempre es una misión sagrada con la misma ruta de encuentro de dos corazones unidos por el cordón del amor. “Dar a luz en una sociedad opaca” es la reseña periodística de Valeria Guzmán que nos pone en autos con datos subyacentes sobre los reveses que sortean las futuras mamás en este país y las deficitarias atenciones en un sistema de salud que no termina de entender que los futuros ciudadanos deben germinar en un ambiente apropiado desde la planeación y concepción, que es donde se inicia la aventura de ser padres responsables. El don de la maternidad es un derecho para toda mujer, pero de modo ideal, en entornos dignos para evitarles complicaciones en el parto y posparto y garantizar al neonato toda la asistencia humana a que tiene derecho, porque no es cierto que cada niño al nacer trae un pan bajo el brazo, ni tampoco que donde come uno comen más, las parejas responsables deben saber que lo más oneroso es un futuro promisorio que le ofrezcan a su hijo. Los hogares de espera materna son una buena iniciativa que debe ser ampliada en la red hospitalaria nacional, pues las mujeres del campo carecen de todo desde la etapa gestatoria, atravesando dificultades apremiantes, sin controles previos y que al final son atendidas por matronas no autorizadas. Los cuidados para una vida en camino y su progenitora demandan su presencia desde cuando estamos en el éter, antes de nacer y de ahí la importancia que reviste el mundo emocional de la madre en su estado de gravidez. La magia del encuentro de dos células luego de un acto pensado, planeado y deseado es un suceso sublime, único en la especie humana, es amar a alguien que aún no se conoce, pero que en un sacro vientre se vuelve un tesoro que culmina con el milagro de nacer. Corresponde al Estado dar su aporte “con medidas integrales”, como reza la Carta editorial.


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Violencia hacia las mujeres

La violencia en contra del género femenino es física, sexual, psicológica y económica, algunas van juntas por estar interrelacionadas y afectan a las mujeres desde el nacimiento hasta la edad mayor, por estas muchas razones las mujeres que experimentan violencia sufren de problemas de salud que les afecta su capacidad para participar en la vida pública. En la columna “El origen de la atrocidad” del periodista Sigfredo Ramírez se nos invita a que nosotros los hombres debemos ser los primeros en tratar bien al género femenino, para que las futuras generaciones aprendan con el ejemplo cómo se debe tratar a las mujeres. La violencia no se confina a una cultura, región, país , ni a grupos específicos de mujeres en la sociedad, por esta razón un 70% de mujeres experimenta violencia en el transcurso de su vida. En el pasado conflicto armado, las mujeres fueron utilizadas como una táctica de guerra. Mujeres de todas las edades fueron sistemáticamente sometidas a violentos abusos sexuales en manos de fuerzas guerrilleras o militares. Según estadísticas del Banco Mundial, las mujeres entre 15 y 44 años corren mayor riesgo de ser violadas o maltratadas en casa que de sufrir cáncer, accidentes de vehículos, guerra o malaria. Otra forma de abuso contra las mujeres es que cuando son detenidas por la policía es común que eso abarque casos de abuso sexual, prácticas inapropiadas de vigilancia, registros al desnudo realizadas por hombres y la exigencia de actos sexuales a cambio de privilegios o el cubrimiento de necesidades básicas en sus centros de trabajo. Es primordial tomar en cuenta que los costos de la violencia contra la mujer son altos y también comprenden los costos indirectos de los servicios para el tratamiento y apoyo para las mujeres maltratadas junto a sus hijos. También hay relación con la pérdida del empleo y productividad y lo representan en dolor y sufrimiento humano.


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Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

El hábito de la lectura

El escritor Manlio Argueta escribió el domingo pasado en 7S sobre la importancia de la lectura, a la que definió como “sensibilizadora, que crea ciudadanos críticos, que forma e informa y permite conocer más allá de la educación escolar sistemática”. Quisiera agregar al respecto que la falta de interés por la lectura es cada vez más notoria en la población juvenil. Muchos de ellos leen por asignaciones, trabajos, evaluaciones, entre otros; notándose que no les provoca interés por informarse o culturizarse. Razones para leer existen muchas, entre las que se puede mencionar que leemos porque en los libros encontramos todos los mundos posibles: los reales y los imaginarios, porque a medida que leemos nuestra capacidad de comprensión se fortalece y la habilidad para expresar nuestras ideas se enriquece. También porque al elegir el libro que queremos leer nos ayuda a ser diferentes: a ser libres cuando aprendemos a elegir según nuestros propios gustos y nuestros propios valores. Pero desafortunadamente las personas leen cada vez menos y ven más la televisión o leen en internet. Se dice que los libros van desapareciendo, ya que la gente prefiere las cosas ya hechas, como las series de TV o las películas basadas en los libros. Dicen algunos que es mejor ver la película que leer el libro, aunque se podría decir que no es que sea mejor, sino que es más digerible, aunque la lectura como todo requiere de práctica, así como la dieta y el ejercicio. No por gusto, Pablo Neruda en cierta ocasión apuntó: “Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los torvos conquistadores. Salimos perdiendo, pero salimos ganando. Se llevaron el oro y nos dejaron el oro. Se lo llevaron todo y nos dejaron todo. ¡Nos dejaron las palabras!”. O cuando Santa Teresa de Jesús, religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española, fundadora de las Carmelitas Descalzas, al respecto de la importancia de la lectura dijo: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”, mientras Jorge Luis Borges remarcó: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

BUZÓN: Las casas marcadas de la Majucla


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Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

Sobre Trump

El domingo pasado Leda Romero, comunicadora salvadoreña radicada en Chile, publicó en 7S un artículo llamado “El show de Donald Trump”, en referencia a las actitudes del nuevo presidente que, según ella, está transformando el show en una película de miedo. Quisiera agregar al respecto que unas semanas antes de que Trump firmara su cargo como presidente de Estados Unidos, el que iba a ser su portavoz en la Casa Blanca, Sean Spicer, adelantó que el controvertido magnate iba a seguir utilizando Twitter, igual que había hecho durante la campaña electoral. Y no le faltó razón: Trump, a través del Twitter, quien lleva solo más de un mes en la presidencia, ha ordenado un muro en la frontera con México, ha prohibido la entrada de musulmanes en el país, ha amenazado a grandes empresas, ha desquiciado a la Unión Europea, ha roto el tratado de libre comercio del Pacífico, ha insultado a la prensa, ha inventado noticias faltas (caso de Suecia), y todo esto sin dejar de tuitear.

En Twitter puede hasta ironizar contra quienes tiene más aversión, como cuando tuiteó: “Feliz 5 de mayo, el mejor plato de tacos se sirve en la Trump Tower Grill. Amo a los hispanos”, mensaje que le generó 200,000 likes. Twitter es un medio en el que Trump puede controlar todo, y de ahí el gusto por su uso, que le permite comunicar cuándo y cómo quiere, sin pasar por los filtros de los periodistas, según han explicado sus críticos. Ha utilizado esa red social como un megáfono para difundir sus ideas y ataques.

Trump previamente aseguró que las redes sociales le ayudaron a darle la victoria en las elecciones y también aseguró que se iba a controlar en el uso de su cuenta, algo a lo que parece no haberle hecho caso. Curiosamente, expertos en lenguaje corporal han visto en el saludo de manos del presidente una forma de poder sobre sus pares. Una descripción al respecto de The Washington Post dice que inicia normalmente el saludo al extender la mano, pero luego hala a su interlocutor para sacarlo de balance, y en ocasiones sostiene su mano más tiempo de lo normal. Por eso el primer ministro canadiense iba preparado y se sostuvo en el hombro del presidente mientras le daba la mano.


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Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Las equis que delatan

El mapa delincuencial que nos mantiene en vilo es tan complejo en las diversas formas de delinquir que las autoridades deben estar alertas para poder afrontar esas hordas criminales, que aunque no nos perturban a todos por igual, indirectamente nos terminan afectando a todos. Las casas amuralladas, carros polarizados y el temor a contestar llamadas, entre otras cosas, bastan para causar temor, lo que nos empuja a entender que nuestro país permanece sitiado en una burbuja de zozobra permanente.

El reportaje de Moisés Alvarado “Las casas marcadas de la Majuela”, comunidad de Cuscatancingo, insinúa hasta contradicciones en las opiniones, eso ya de por sí es un síntoma de desconfianza para cualquier autoridad que investiga a malhechores. La vorágine violenta que viven miles de habitantes de las franjas menos favorecidas tiene familias que viven de las fechorías de sus hijos y no escatiman voluntad para mentir a fin de mantener sus “privilegios” que favorecen su manera de vivir, y en esa dirección, a los uniformados no les queda otra alternativa que ser más drásticos y enérgicos en la investigación, llegando hasta el lindero de las violaciones a los derechos humanos, injusticias que no deberían ser pero son y, desde luego, hay indicios de descontrol en los excesos y hasta asesinatos extralegales, pero es hora más que sobrada para investigar esa demasía, las fallas recurrentes del pasado se deben cauterizar antes de llegar a escenarios de mayores atropellos.

Todo sospechoso de algún delito que no ofrezca resistencia no debe ser sujeto de ilegalidades aunque su habitación esté estigmatizada con el dedo índice, tampoco el uso desproporcionado de la fuerza, ni sometido a tratos degradantes ni allanamientos ilegales.

Las equis que delatan, tatuadas en las casas de la comunidad Majucla, solo muestran la conexión con la angustia que se ha desarrollado en aquel sector donde la sangre ha corrido, producto de la paranoia de unos pocos pero que alarma a las mayorías; sin embargo, son numerosas las zonas donde la irracionalidad se ha apoderado del territorio y la tranquilidad de la gente honrada. Es paradójico que los dirigentes del sino de este país no pueden llegar a entendimientos y se pretenda que la perversidad deponga su locura, eso no es posible.

Primero hay que restaurar la armonía en la palestra de la dirigencia nacional para ilustrar con el buen ejemplo y corregir con dignidad el tema de la inseguridad.


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Injusto

El reportaje del periodista Moisés Alvarado muestra la estigmatización que sufrimos algunos salvadoreños por el simple hecho de vivir donde existe alta presencia pandilleril, como lo que sucede en la urbanización Majucla y muchas otras colonias de San Salvador y alrededores.

Con este tipo de reportajes sale a luz el por qué de las marcas en algunas casas en las cuales residen los propietarios, pero por causas ajenas están en “el ojo del huracán”, ya que, por un lado, tienen control pandillero y, por otro, la PNC los define como colaboradores por el hecho de tener familiares pandilleros activos en la misma colonia y por esta razón se les dificulta desplazarse de la noche a la mañana.

Por eso la PNC tiene marcadas algunas casas en los pasajes y por esa razón muchas familias se han visto obligadas a abandonar sus viviendas de un día para otro, sin planificación, y se trasladan obligatoriamente a otros lugares del territorio junto a su familia, todo por salvar a los suyos de ambos acosos.

¿Hasta qué punto hemos llegado? No podemos visitar a nuestra familia en otras colonias por el simple hecho de residir en sectores contrarios y los que más sufren son los jóvenes, quienes no pueden ni ir a estudiar si en el trayecto desde donde viven hasta donde estudian no tienen garantía de regresar y son blanco de las pandillas y la PNC.

Debido a lo expresado anteriormente, existe una descomposición de las relaciones entre miembros de una familia originando disputa y conflictos no resueltos, produciendo carencias de objetivos comunes entre los miembros de una misma familia. Por este tipo de acciones se dificulta la inserción de jóvenes pobres de las colonias populares frente a las ofertas precarias o la falta de acciones y atención a sus demandas, expectativas y aspiraciones.

Debe evitarse estigmatizar para contribuir a incluir a muchos jóvenes que no son pandilleros pero cuando son vejados en sus derechos, se vuelven miembros activos de pandilla por el simple hecho de ser reprendidos sin causa justificada.