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BUZON

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Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

Sobre Trump

El domingo pasado Leda Romero, comunicadora salvadoreña radicada en Chile, publicó en 7S un artículo llamado “El show de Donald Trump”, en referencia a las actitudes del nuevo presidente que, según ella, está transformando el show en una película de miedo. Quisiera agregar al respecto que unas semanas antes de que Trump firmara su cargo como presidente de Estados Unidos, el que iba a ser su portavoz en la Casa Blanca, Sean Spicer, adelantó que el controvertido magnate iba a seguir utilizando Twitter, igual que había hecho durante la campaña electoral. Y no le faltó razón: Trump, a través del Twitter, quien lleva solo más de un mes en la presidencia, ha ordenado un muro en la frontera con México, ha prohibido la entrada de musulmanes en el país, ha amenazado a grandes empresas, ha desquiciado a la Unión Europea, ha roto el tratado de libre comercio del Pacífico, ha insultado a la prensa, ha inventado noticias faltas (caso de Suecia), y todo esto sin dejar de tuitear.

En Twitter puede hasta ironizar contra quienes tiene más aversión, como cuando tuiteó: “Feliz 5 de mayo, el mejor plato de tacos se sirve en la Trump Tower Grill. Amo a los hispanos”, mensaje que le generó 200,000 likes. Twitter es un medio en el que Trump puede controlar todo, y de ahí el gusto por su uso, que le permite comunicar cuándo y cómo quiere, sin pasar por los filtros de los periodistas, según han explicado sus críticos. Ha utilizado esa red social como un megáfono para difundir sus ideas y ataques.

Trump previamente aseguró que las redes sociales le ayudaron a darle la victoria en las elecciones y también aseguró que se iba a controlar en el uso de su cuenta, algo a lo que parece no haberle hecho caso. Curiosamente, expertos en lenguaje corporal han visto en el saludo de manos del presidente una forma de poder sobre sus pares. Una descripción al respecto de The Washington Post dice que inicia normalmente el saludo al extender la mano, pero luego hala a su interlocutor para sacarlo de balance, y en ocasiones sostiene su mano más tiempo de lo normal. Por eso el primer ministro canadiense iba preparado y se sostuvo en el hombro del presidente mientras le daba la mano.


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Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Las equis que delatan

El mapa delincuencial que nos mantiene en vilo es tan complejo en las diversas formas de delinquir que las autoridades deben estar alertas para poder afrontar esas hordas criminales, que aunque no nos perturban a todos por igual, indirectamente nos terminan afectando a todos. Las casas amuralladas, carros polarizados y el temor a contestar llamadas, entre otras cosas, bastan para causar temor, lo que nos empuja a entender que nuestro país permanece sitiado en una burbuja de zozobra permanente.

El reportaje de Moisés Alvarado “Las casas marcadas de la Majuela”, comunidad de Cuscatancingo, insinúa hasta contradicciones en las opiniones, eso ya de por sí es un síntoma de desconfianza para cualquier autoridad que investiga a malhechores. La vorágine violenta que viven miles de habitantes de las franjas menos favorecidas tiene familias que viven de las fechorías de sus hijos y no escatiman voluntad para mentir a fin de mantener sus “privilegios” que favorecen su manera de vivir, y en esa dirección, a los uniformados no les queda otra alternativa que ser más drásticos y enérgicos en la investigación, llegando hasta el lindero de las violaciones a los derechos humanos, injusticias que no deberían ser pero son y, desde luego, hay indicios de descontrol en los excesos y hasta asesinatos extralegales, pero es hora más que sobrada para investigar esa demasía, las fallas recurrentes del pasado se deben cauterizar antes de llegar a escenarios de mayores atropellos.

Todo sospechoso de algún delito que no ofrezca resistencia no debe ser sujeto de ilegalidades aunque su habitación esté estigmatizada con el dedo índice, tampoco el uso desproporcionado de la fuerza, ni sometido a tratos degradantes ni allanamientos ilegales.

Las equis que delatan, tatuadas en las casas de la comunidad Majucla, solo muestran la conexión con la angustia que se ha desarrollado en aquel sector donde la sangre ha corrido, producto de la paranoia de unos pocos pero que alarma a las mayorías; sin embargo, son numerosas las zonas donde la irracionalidad se ha apoderado del territorio y la tranquilidad de la gente honrada. Es paradójico que los dirigentes del sino de este país no pueden llegar a entendimientos y se pretenda que la perversidad deponga su locura, eso no es posible.

Primero hay que restaurar la armonía en la palestra de la dirigencia nacional para ilustrar con el buen ejemplo y corregir con dignidad el tema de la inseguridad.


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Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Injusto

El reportaje del periodista Moisés Alvarado muestra la estigmatización que sufrimos algunos salvadoreños por el simple hecho de vivir donde existe alta presencia pandilleril, como lo que sucede en la urbanización Majucla y muchas otras colonias de San Salvador y alrededores.

Con este tipo de reportajes sale a luz el por qué de las marcas en algunas casas en las cuales residen los propietarios, pero por causas ajenas están en “el ojo del huracán”, ya que, por un lado, tienen control pandillero y, por otro, la PNC los define como colaboradores por el hecho de tener familiares pandilleros activos en la misma colonia y por esta razón se les dificulta desplazarse de la noche a la mañana.

Por eso la PNC tiene marcadas algunas casas en los pasajes y por esa razón muchas familias se han visto obligadas a abandonar sus viviendas de un día para otro, sin planificación, y se trasladan obligatoriamente a otros lugares del territorio junto a su familia, todo por salvar a los suyos de ambos acosos.

¿Hasta qué punto hemos llegado? No podemos visitar a nuestra familia en otras colonias por el simple hecho de residir en sectores contrarios y los que más sufren son los jóvenes, quienes no pueden ni ir a estudiar si en el trayecto desde donde viven hasta donde estudian no tienen garantía de regresar y son blanco de las pandillas y la PNC.

Debido a lo expresado anteriormente, existe una descomposición de las relaciones entre miembros de una familia originando disputa y conflictos no resueltos, produciendo carencias de objetivos comunes entre los miembros de una misma familia. Por este tipo de acciones se dificulta la inserción de jóvenes pobres de las colonias populares frente a las ofertas precarias o la falta de acciones y atención a sus demandas, expectativas y aspiraciones.

Debe evitarse estigmatizar para contribuir a incluir a muchos jóvenes que no son pandilleros pero cuando son vejados en sus derechos, se vuelven miembros activos de pandilla por el simple hecho de ser reprendidos sin causa justificada.

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  • 26 Febrero, 2017 / Buzón de Séptimo Sentido  (SÉPTIMO SENTIDO)

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