“La vida me ha enseñado que la mentira tiene patas cortas”

De seguir como va, ¿cómo cree que va a estar en 10 años?

Me veo realizado y completo, haciendo lo que me gusta, dando siempre lo mejor de mí y siendo parte de ese cambio necesario en el país. Posiblemente, hasta con hijos.

¿Qué consejo se daría?

No olvidar lo que mi papá me ha repetido desde pequeño: “El que persevera, alcanza”.

¿Su músico favorito?

¡Difícil elegir entre tanta música y músicos excelentes! Pero, me quedo con Michael Buble como mi cantante favorito, y con Raúl Di Blasio como mi músico favorito.

¿Qué odia?

La indiferencia. El mundo sería un mejor lugar si todos pensáramos un poquito menos en nosotros y un poco más en nuestro hermano.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Otra pregunta difícil. Creo que estoy entre mi piano vertical y mi colección de vinilos.

¿Cuándo miente?

Cuando no quiero hacer sentir mal a alguien, pero la vida me ha enseñado que “la mentira tiene patas cortas y la verdad siempre la alcanza”.

¿Cuál es su mayor extravagancia?

Diría que es mi forma de vestir, muchas veces más formal de lo normal. También mi pelo, siempre bien arreglado. ¡Imposible andar despeinado!

Los Beatles, ellos marcaron un antes y un después en mi vida

¿Su banda favorita?

Los Beatles. Ellos marcaron un antes y un después en mi vida y en la música.

¿Qué está soportando o tolerando actualmente que no lo haga feliz?

El hecho de no poder realizar conciertos con mi banda. Me siento muy feliz cuando toco en vivo, la conexión que existe entre nosotros y el público es muy gratificante. Nos llena de buenas vibras.

¿Cuál es su canción favorita?

No tengo una canción favorita definida. Últimamente, he estado consumiendo mucho la música de los 80´s. No puedo dejar de escuchar Sara Smile, de Daryl Hall & John Oates, y Ojos de Videotape, de Charly García.

¿Qué tipo de personas le desagradan?

Las personas con pensamientos machistas, las que son muy negativas y las que botan basura en la calle o infringen las normas al conducir.

¿Cuál es su idea de la fidelidad?

En general, siempre estar para alguien y apoyarle en todo lo posible, ya sea tu amigo o tu hermano. En una relación amorosa, amar a tu pareja y respetarla.

¿Qué es lo que más le conmueve?

Ver crecer a las personas que amo, ver evolucionar sus ideas y la forma en que las manifiestan en la realidad.

¿Qué apodos tiene?

La mayoría de mis amigos me dicen «Bendek«. En la U me dicen «El principito» o «Rey Bendek«. Mi mamá me dice Rocko.

«Tengo un profundo respeto por las activistas feministas salvadoreñas»

¿Quiénes son sus poetas favoritas?

Alfonsina Storni, Cristina Peri Rossi, Gloria Fuertes y Elena Garro. En cuanto a poetas nacionales, Carmen González Huguet y Mercedes Durand, aunque también me interesa mucho la poesía producida en los ochenta y noventa.

¿Qué es lo que más la conmueve?

Volver a ver las películas que veía de niña. Recién lo experimenté con La Princesita (1994) de Cuarón.

¿A qué persona viva admira?

A las mujeres de mi familia. Les debo las grandes oportunidades de las que hoy gozo. También tengo un profundo respeto por las activistas feministas salvadoreñas.

¿Dónde y cuándo es feliz?

Me hace feliz descubrir pequeñas estampas en San Miguel, como sus casas coloniales e iglesias. El poeta migueleño Ricardo Bogrand lo ilustró así: rara geometría, silueta de alfombra musulmana.

¿Qué o quién es el más grande amor de su vida?

Mis más grandes amores son mi familia y mi mejor amigo, que también es mi pareja.

Si pudiera tener un súper poder, ¿cuál sería?

El poder de Rogue de X Men: la absorción de habilidades, pensamientos, y recuerdos a través del tacto.

¿Qué le pondría una sonrisa en la cara?

En estos momentos, poder visitar a mi familia y tener una cena casera.

Plenitud es sentir que el día se ha hecho música

¿Qué no abandonaría nunca?

La música, escribir poesía, la solidaridad.

¿Qué le gustaría ver en su futuro?

Escribir una novela y ver que mi hija disfruta de ser quién es.

¿Qué le provoca insomnio?

Pensar en pendientes en el trabajo. Tener, al día siguiente, un evento importante, como una audiencia en tribunales en la que yo deba representar a víctimas de violaciones a derechos humanos. Es una responsabilidad grande y hay que cumplirla de la mejor manera.

¿De quién se siente orgullosa?

De mi mamá, ella me enseñó el amor por la lectura, la música, la responsabilidad en el trabajo y la valentía para vivir.

¿Cuál fue su primer empleo?

Fue en una tienda muy famosa en los noventas, de venta de camisetas de rock and roll.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

Los abrazos y el amor de mi hija. También agradezco la confianza de las personas con las que he trabajado y con las que nos hemos acompañado a través de los años.

¿Cuándo se vive a plenitud?

Cuando el trabajo no es un trabajo nada más, sino la manera de vivir en alegría y celebrar la vida con música, arte, amistad, solidaridad. Cuando se siente que el mar ha impregnado cada poro en silencio, y que el día se ha hecho música.

«Ver a un salvadoreño triunfar, en cualquier ámbito de la vida, es algo hermoso»

¿Qué lo inspira?

Representar a mi país, llevar el nombre de El Salvador en la espalda y poner a nivel internacional mi bandera. Que suene el himno por el esfuerzo del día a día es algo que no tiene comparación.

¿Qué se dice cuando está al borde del fracaso?

Con el tiempo, entiendes que los fracasos son parte del proceso de enseñanza de todas las personas. Al inicio es más difícil asimilarlo, pero ahora, cuando fracaso o estoy cerca de hacerlo, me enfoco en aprender qué hice y qué puedo mejorar para poder evitarlo en un futuro.

¿Cómo se titularía un libro sobre su vida?

¡Inténtalo una vez más!

¿Cuál es su sueño más grande?

Ser campeón mundial. Soy campeón centroamericano, centroamericano y del Caribe y panamericano. Tengo medallas de plata y bronce de nivel mundial, pero quedar campeón mundial sería mi sueño principal, con el que tendría todos los logros posibles en mi deporte.

¿Qué es lo más hermoso que ha visto?

La bandera de mi país en el primer lugar de una premiación, por encima de países de potencial mundial. Siendo un país pequeño y con muchas dificultades, ver a un salvadoreño triunfar, en cualquier ámbito de la vida, es algo hermoso.

¿Qué regalo le haría al deporte nacional?

Podría regalarle muchas cosas, pero creo que lo principal, que cambiaría toda la realidad del país, es que el deporte tuviera una partida presupuestaria fija en el Presupuesto General de la Nación. Eso permitiría dar un salto de calidad en el deporte nacional.

¿Cuál ha sido el momento más emotivo que ha vivido durante un evento deportivo?

Que mis padres estén presentes en los Juegos Panamericanos. Escuchar sus gritos de apoyo y aliento durante la competencia, y que al final se tuviera un resultado favorable. Poder celebrar con ellos no tiene comparación, ha sido de las mejores experiencias de mi vida.

«A veces, es mejor callar y no hacer daño»

Si fuera a vivir su vida a tope, ¿de qué sería lo primero de lo que tendría que deshacerse?

Dejaría atrás una maleta llena de miedos. Miedo al que dirán, miedo al fracaso, miedo a cambiar.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

La felicidad perfecta es gozar la vida, quererse uno mismo y contar con un propósito para impactar la vida de otras personas; no condicionada por momentos, objetos y otras personas.

¿Cuál es su miedo más grande?

Mi miedo más grande es dejar de ser yo mismo para ser o comportarme como otros quieren que sea.

¿Qué es de lo que más se arrepiente?

De no haber estudiado Medicina Veterinaria. Aparte de la medicina para humanos, mi otra pasión era poder atender y curar animales.

Actualmente, ¿cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

La sinceridad. A veces, es mejor callar y no hacer daño. El silencio también es una forma de comunicarse.

¿Qué significa para usted la muerte?

Dejar nuestro cuerpo físico para trascender espiritualmente a una nueva etapa.

¿Qué no perdonaría?

Dejar de disfrutar la vida

«Lo mejor para un buen fin del mundo es un vino rico y una comida rica»

¿Cómo fue su primer día de trabajo?

Uf. Formal, formal, en 1994, octubre. Llevaba apenas medio año de Universidad. O sea, recién salido del colegio. Entré a trabajar a una radio, en la discoteca, vinculado a elegir la música que salía en las diferentes emisoras FM y AM. Se usaban discos de vinilo, cd, y tocaba memorizar la ubicación de todo en sus casilleros para tener rapidez para llevar lo que pedían los conductores. Fue el primer día de más de 12 años de aprendizajes y de muchas aventuras.

¿Qué problema deberían resolver primero las sociedades en vías de desarrollo?

Creo que hay muchos problemas a resolver. Pero uno que creo que es fundamental es el de qué hacemos con los residuos que generamos y cómo construimos una economía circular que reemplace la lineal. Si cada persona arrastrara consigo los residuos que va generando a largo de su vida, podríamos dimensionar lo impactante del tema y avanzar en lógicas de reciclaje y un consumo más sustentable.

¿Cuál es la mejor forma de iniciar el día?

Desayunar con café y alguna comidita, pasear con el perro, un ratito de yoga, y armar el mate. Garantía de satisfacción.

¿Se le ha quedado algún sueño sin presupuesto?

Creo que comprar una buena extensión de tierra para convertirla en reserva. Me gustaría algo así.

Si pudiera regalarle a América Latina algo, ¿qué sería?

Mejores democracias, limpias de corrupción.

Si el fin del mundo fuera mañana, ¿qué haría hoy?

Creo que lo mejor para un buen fin del mundo es un vino rico y una comida rica. Y, tal vez, vivirlo como si no hubiera fin del mundo. Al final de cuentas, vivimos dando por seguro que, al día siguiente, estaremos vivos. Y, visto con cierta objetividad, es como una gran apuesta diaria el creer que, al día siguiente, despertaremos y todo seguirá allí.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

Eso también pasará.

«La homofobia en este país me ha pasado la factura»

¿Cuál considera que será su legado al morir?

Provengo de abuelas longevas. Mi abuela materna murió recién, en enero 2020, a sus 103 años. Tengo 49 años hoy, mi legado comienza a cuajarse. Si muriera ahora: los amigos, amigas, amigues que disfruté, las largas tertulias alrededor de chocolate, café caliente o cervezas frías. Amigos y amigas a quienes ayudé a sentirse libres con películas y anécdotas vividas.

¿Cómo y por qué comenzó a militar en el activismo LGBT?

Esa palabra militar no me agrada. Salí del closet a los 37 años. Ya era independiente económicamente, ya no me ataba mi papá, aparentemente; pero tenía miedo al qué dirán. Poco a poco fui desarrollando mi activismo en los buses, predicando los derechos de la comunidad LGBT. Por la tarde-noche, ponía en práctica los ejercicios de actuación que conocía en la escuela de teatro del CENAR. ¿Por qué? Por todos los años que estuve encerrado en un closet de muerte. Estaba muerto en vida. En mis primeros años de activismo quería comerme el mundo.

¿Qué consejo se daría?

Quien no arriesga, no gana. Disfruta tu libertad asumiendo tus propios errores.

¿Cuál considera que ha sido su peor fracaso?

Me siento afortunado de tenerme a mí mismo. De cada situación y persona he aprendido mucho. La homofobia en este país me ha pasado la factura. No tengo nada de qué arrepentirme.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Por recomendación de mi terapeuta -y para vencer el odio que sentía por mis hermanos, papá, mamá, tíos-, probé cannabis sativa.

¿Qué talento desearía tener?

Leer y traducir en otros idiomas: francés, italiano, mandarín, portugués.

¿Qué carrera o negocio consideraría si tuviera que comenzar otra vez?

En efecto, antropología está en mis planes, como quinta carrera académica. Como emprendimiento, una cadena de restaurantes en modalidad de cooperativa con socios y socias, proveedores, colaboradores, cocineras, meseras. Sería LGBT, y, a su vez, daría soporte económico a otro proyecto: una residencia de adultos mayores LGBT.

«No todo se arregla con dinero»

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

Nunca irte a dormir estando peleado con alguien que amas. Nunca sabes si vas a amanecer el día siguiente para pedir perdón o perdonar.

¿Cómo se titularía un libro sobre su vida?

«A las pruebas me remito».

¿Cuál es el cambio de look más radical que ha hecho?

Dejarme la barba desde hace 4 años, y creo que nunca más me voy a rasurar por completo.

¿Qué receta lo intimida?

Las recetas muy elaboradas de la cocina clásica francesa. Me encantan, pero mi manera de cocinar es mas rústica y menos elaborada.

¿Cuál invento casero lo sigue deslumbrando?

Separar yemas de claras con una botella de plástico vacía, haciendo succión. Lo vi en internet y no sé cómo no se me había ocurrido antes.

¿Qué riesgos ha tomado?

Innovar siempre es un riesgo. Buscar un camino que nadie haya seguido y apostarle a los detalles. Soy un apasionado por los detalles.

¿Es cierto que todo tiene su precio?

La mayoría de cosas (y hasta personas) tienen su precio, pero no todo se arregla con dinero.

«El cuerpo es el instrumento y canal de comunicación»

¿Cómo se imaginaba que iba a ser su vida?

Desde mis circunstancias, lo más que aspiraba era crecer y conseguir un trabajo «formal», pero en el fondo, como una de esas ideas a las que a veces no les ponemos atención. En principio, yo quería estudiar música y cantar.

¿Cuál es su estado más común?

Cuestionamiento constante. Eso me lleva a pensar en posibles respuestas, a dialogar con otras personas, conocer otras experiencias y autocuestionarme también, porque no estoy exenta a las contradicciones, y conocer otras maneras de ver, por ejemplo, el entorno también me ayuda.

¿Cómo se encontró en el arte?

Encuentro libertad. Al comenzar los talleres de teatro, te das cuenta que implica también desarrollar una consciencia de participación y acción personal activa, para un resultado colectivo, se toman y respetan acuerdos, horarios de ensayos, trabajas con personalidades fuertes y diversas, pero hay un interés común, la voluntad de construir la pieza y trabajamos por ello.

¿Hay alguien en quién se haya inspirado para su profesión?

Terminé buscando los espacios donde me siento mejor para hacer y expresar, pero son en realidad muchas personas, de diferentes ramas del arte, quienes me inspiran y admiro por su disciplina, trabajo y sinceridad artística.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Mi cuerpo. Es el único territorio que, en verdad, nos pertenece y habitamos en su totalidad. Además, en cualquiera de las disciplinas escénicas se necesita entrenar, con mayor o menor intensidad, según las exigencias de cada disciplina, pero, igual, es fundamental el entreno físico y mental. El cuerpo es el instrumento y canal de comunicación.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿Cuál sería?

La indiferencia.

¿Qué escribiría en su epitafio?

El territorio que habité me llevó a buscar válvulas de escape; al encontrarlas, liberaron la presión de muchas preguntas y abrieron pequeños agujeros, desde ahí, pude mirar con otras perspectivas. Qué dicha, para mí, compartir con ustedes que se atreven a luchar, decir, expresar, soñar, y aún con cicatrices, han logrado escapar de las capsulas impuestas. Gracias a quienes creemos, nos acompañamos y creamos utopías de otros mundos posibles. Ahora, en este último proceso de existencia, sin miedo, con gratitud por lo compartido y aceptando la siguiente transformación, me sumerjo en el sueño más profundo.