Los jóvenes adscritos a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) tienen impedimento para votar. Pero tras crecer en EUA, también han hecho suya la responsabilidad política e instan a quienes sí pueden a ejercer ese derecho de manera informada.

Jóvenes con DACA se movilizan, pese a que no pueden votar

Reportaje de AP

Fotografías de AP

Tony Valdovinos dirigiéndose a su audiencia
Sobre el escenario. Tony Valdovinos, activista, dirige su mensaje al público antes de que inicie el musical Americano.

T​​​​​​​ony Valdovinos no sabía que estaba en el país ilegalmente hasta que quiso incorporarse a la infantería de marina a los 18 años y se enteró de que había nacido en México.

Valdovinos, quien tiene hoy 29 años, hizo a un lado su malestar y se dedicó a militar en la política, golpeando puertas en barrios hispanos y registrando gente para que vote, por más que él no lo pueda hacer. También se acogió al programa instituido por el gobierno de Barack Obama que ofrecía protección a los jóvenes como él, amparándolos de la deportación y permitiéndoles trabajar. Hoy dirige una firma que apoya a candidatos a cargos públicos de Arizona.

«Este es el mejor país del mundo», dijo Valdovinos. «Siento la responsabilidad de servirle a esta nación».

Los jóvenes que se acogieron al programa conocido como Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, según sus siglas en inglés) desempeñan papeles prominentes en las campañas presidenciales de Bernie Sanders y Tom Steyer, así como en iniciativas que buscan movilizar a la gente en comunidades de inmigrantes, usando el idioma y una cultura común para generar confianza.

Jeanne Batalova, analista del Instituto de Políticas Migratorias de Washington, dijo que la participación en la política ayuda sentirse mejor a los jóvenes con DACA que enfrentan un futuro incierto.

«Hacen lo que pueden para hacer valer su voluntad, para dar forma a sus vidas y sus destinos», comentó Batalova.

Las campañas entran en calor en momentos en que la Corte Suprema se prepara para decidir el futuro del programa, que acoge a 652.880 personas y al que Donald Trump quiere poner fin. Igual que muchos de estos jóvenes, Valdovinos se considera estadounidense y quiere que todos sus pares se involucren en una elección que pueden definir su futuro más que ninguna otra.

Persona dando declaraciones
Sede. Los beneficiarios del DACA rara vez conservan un lazo fuerte con su país de origen. Están más afincados en EUA, en donde buscan continuar.

«El estado actual de DACA es muy precario», manifestó el representante demócrata de Arizona Rubén Gallego. «Hay que tener cuidado con esta administración y esta Corte Suprema, que son capaces de disponer deportaciones masivas de seres humanos que no conocen otro país que no sea Estados Unidos».

Gallego apoya desde hace tiempo a los jóvenes que se acogieron al DACA e incluso invitó a una, la maestra de segundo grado Vanessa Méndez, para que estuviese en la lectura del informe de Trump sobre el Estado de la Unión. Hace poco asistió a una función de «Americano!», un musical inspirado en la vida de Valdovinos.

«No debemos ceder al miedo», afirmó Valdovinos en alusión al fallo de la Corte Suprema. «Tenemos que pelear por el derecho a vivir nuestras vidas».

José Antonio Vargas, periodista y activista a favor de los inmigrantes de Berkeley, California, que causó revuelo al revelar que había sido traído ilegalmente de las Filipinas en un artículo del New York Times Magazine en el 2011, dijo que se identifica con los jóvenes con DACA a pesar de que él ya no tenía edad para acogerse a ese programa. Vargas tiene hoy 39 años y descubrió que estaba en el país ilegalmente a los 16, cuando quiso sacar una licencia de conducir.

Agregó que todos los inmigrantes como Valdovinos deben sentirse estadounidenses.

«Es parte de la maduración de esta generación, la sofisticación de cómo contamos nuestras historias», dijo Vargas. «Mucha gente con DACA figura entre los estadounidenses más comprometidos cívicamente que uno pueda encontrar».

Una de ellas es Belén Sisa, argentina de 25 años, subsecretaria de prensa de Sanders en Washington.

Los opositores al DACA dicen que el programa premia a familias que violaron las leyes. El representante republicano Paul Gosar pidió sin éxito la deportación de los jóvenes con DACA que fueron invitados por legisladores al discurso de Trump sobre el Estado de la Unión en el 2018.

Hay antecedentes de militancia política de personas que no votan en Estados Unidos, incluidos el de las mujeres que pelearon por el derecho a votar a principios del siglo 20 y el de los afroamericanos que derribaron muchas de las barreras que los postergaban.

La mayoría conservadora de la Corte Suprema indicó que es probable que elimine las protecciones del DACA para junio. Los miembros liberales de la Corte han dicho que el gobierno no justificó plenamente su decisión de suspender el DACA.

Si la Corte elimina esas protecciones, el Congreso tendría que intervenir para dar mayor sustento legal al programa. Sin embargo, las dificultades del Congreso para aprobar una reforma integral a las leyes de inmigración fueron lo que impulsó a Obama a crear el DACA en el 2012. El programa cobija a los jóvenes que estudian, terminaron la secundaria o sirvieron en las fuerzas armadas, dejando en suspenso por dos años sus deportaciones si no cometen delitos graves. Esa protección era renovable.

Trump dijo en un tuit de noviembre que si DACA era eliminado, se buscaría la forma de permitir que estos jóvenes permanezcan en el país, aunque agregó que algunos de los beneficiarios son «delincuentes bravos, reincidentes».

El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas Matthew Albence confirmó el mes pasado que esa agencia estaba reabriendo casos archivados de personas que pidieron acogerse al DACA «y poniéndolos en la lista de cosas pendientes para que puedan ser procesados por los tribunales de inmigración».

«Si la Corte Suprema determina que esta gente no tiene derecho a estar aquí, tendremos que hacer cumplir las órdenes de deportación que habían sido emitidas por un juez o someter a los individuos a un proceso legal para que un juez decida qué se hace» con ellos, dijo Albence.

Edder Díaz-Martínez, de 29 años, oriundo de la Ciudad de México que se acogió al DACA, es director de comunicaciones del Partido Demócrata en el condado de Maricopa, en Phoenix. Dijo que el programa es un remiendo temporal y que estos jóvenes necesitan una solución permanente.

Karen Martínez, directora de la página digital de Steyer en Nevada, está renovando su DACA a un costo de 500 dólares, sin saber si el programa seguirá vigente a fin de año. Hoy tiene 30 años y vino de Hidalgo, México, cuando tenía 10.

Tres personas sonriendo abrazándose
Arraigo. De origen mexicano, Valdovinos migró siendo un niño a Estados Unidos. Su vida está ahí, su arraigo, por esta razón participa activamente en la política.

Sostuvo que incluso si el programa es eliminado, «seguiré sintiéndome estadounidense».

Valdovinos dijo que trata de no pensar en lo que pueda pasar, señalando que vivió sin protecciones muchos años en Arizona, en la época en la que el sheriff Joe Arpaio realizaba redadas en busca de inmigrantes sin papeles en la zona de Phoenix y una legislación estatal permitió que la policía entregase al servicio de inmigración a los sospechosos de estar en el país ilegalmente.

Por esos días Valdovinos integró el Team Awsome, que incluía mayormente a personas con DACA, quienes golpeaban puertas en el distrito mayormente hispano de Maryvale para promover el voto a favor del chicano Daniel Hernández, aspirante a una banca en el concejo municipal de Phoenix en el 2011.

«La tarea política más dura es recorrer nuestras comunidades, hacer que se registren para votar, hacer que vayan a las urnas», manifestó. «Los formularios para votar por correo llegan junto con las cuentas y quedan por años en una pila de papeles».

Posteriormente Valdovinos creó la empresa La Machine Consulting Firm para ayudar a candidatos como Gallego, el concejal de Phoenix Carlos García y la alcaldesa Kate Gallego.

Una compañera de Team Awesome, Viridiana Hernández, que terminó regularizando su status al casarse con un estadounidense, dijo que la protección de DACA la ayudó a derrumbar barreras en los barrios.

«Podía hablar con la mujer de la casa en español y le decía, ‘mire, yo soy como usted, no tengo papeles’», relató Hernández. Acto seguido trataba de convencerla de la importancia de que todo familiar que es ciudadano se registre para votar.

Valdovinos no pudo integrar la infantería de marina, pero dice que espera poder sacar la ciudadanía.

«Sería hermoso poder votar después de haber golpeado tantas puertas», expresó.

 


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