ÁLBUM DE LIBÉLULAS (220)

1802. LITURGIA ÍNTIMA

Llegó bastante más temprano que otros días a ocupar su escritorio en la oficina donde estaba ubicado desde que lo elevaran de nivel en la empresa. En el espacio había otros tres escritorios, que antes fueron de los más antiguos y hoy eran de los más modernos. Él se dedicó a escudriñar en sus archivos, aprovechando que se hallaba solo. Llegó a aquel legajo de páginas manuscritas. Cartas de amor de las de antes. Y mientras leía sintió una punzada en el corazón, y se lo apretó con ambas manos, gimiendo. Parecía un gemido terminal, pero se incorporó de pronto como si nada hubiera pasado. Acarició la carta que tenía visible, con un suspiro que venía del fondo del alma. Pronto empezaron a llegar los ocupantes de los otros tres escritorios. Él los saludó sonriente: “Llegué más temprano para que me alcanzara el tiempo”. No dijo para qué porque la punzada en el corazón venía de nuevo, y esta vez para quedarse.

1803. ODISEA DE BARRIO

Como lo hacía a diario, estaba viendo y oyendo el noticiero de CNN cuando aquella golondrina comenzó a pasar y repasar al otro lado de su ventana en la pequeña estancia que le servía de vivienda. Siempre había oído decir que una sola golondrina no hace verano, pero lo que él estaba sintiendo en aquel preciso momento era que el verano se iba haciendo presente de manera expansiva como el recién llegado más espontáneo y ceremonioso. La golondrina hizo un leve piqueteo en el cristal, y él entendió que le pedía permiso para entrar. En ese preciso momento las imágenes de CNN iban recorriendo una serie de paisajes de las más diversas latitudes. Entonces él se preguntó sin palabras: “¿En qué lugar estoy?” Y la golondrina, que ya se hallaba adentro le respondió a su modo: “En tu barrio, que es el mundo…”

1804. MISTERIO SUBTERRÁNEO

“Quién iba a decirlo”, se dijo mientras pasaban a su alrededor todos sus vecinos de siempre. Y es que se trataba de una protesta callejera por la ya prolongada ausencia de agua potable en aquella colonia que todo el tiempo había estado bien abastecida de los servicios básicos. Entre los manifestantes iba ella, que todo el tiempo lo pasaba dentro de su casa escribiendo historias de seres imaginarios. No pudo contener el impulso y se le acercó: “Alexia, ¿qué andás haciendo aquí?” Ella lo miró como si él fuera un completo desconocido, y así le espetó: “¡Defendiendo nuestros derechos! ¿No le parece suficiente?” Él se sintió agredido: “¡Alexia, ¿qué te pasa? Si querés hago el trabajo por vos!” Ella soltó la carcajada sarcástica, pero en ese mismo instante fueron brotando del suelo chorros de agua que lo mojaban todo. Y la manifestación se dispersó de repente.

1805. WINGS OF PEACE

El muelle se hallaba solitario cuando la nave atracó para estar ahí por algunas horas. Ellos, que habían trasnochado en el Panorama Lounge, al ritmo de la música disco que activaba el discjockey Rob, que mostraba una energía muy a tono con su tarea nocturna, apenas estaban despertando. “¿Dónde estamos?”, preguntó ella, liberando el bostezo sobre la almohada. “En cualquier lugar en ruinas –respondió él, que era adicto a dramatizar en broma–; y por eso aquí todos los tours tienen guías fantasma…”. Y soltó la carcajada. Ella se incorporó para abrir la cortina. La luz del día era perfectamente vivificante. Ahí enfrente, en el muelle, un conjunto típico del lugar daba la bienvenida. Y los buses de las excursiones estaban en fila. “¿En cuál vamos?”, preguntó ella; y él respondió: “¡En aquél!” En el costado del bus había un rótulo: “Wings of peace”. ¡Perfecto augurio!

1806. DESTINOS PARALELOS

La primera sonrisa del bebé llenó la casa de destellos subliminales. Y esos destellos, que de algún modo eran perceptibles para todos, iban inequívocamente dirigidos hacia él, bisabuelo paterno. Un señor que no parecía ni siquiera abuelo. La interrogación saltaba de boca en boca: “¿Cómo hará don Fili para ganarle todos los días la batalla al calendario?” Y él, don Filiberto, que nunca se daba por aludido, apenas sonreía. Desde el primer instante, el bebé solo tuvo ojos para don Fili. Era como si los padres y los abuelos no existieran. Y así fue cada vez más con el paso del tiempo. Cuando el bisnieto estaba por cumplir 15 años, el bisabuelo le hizo una propuesta: “¿Te gustaría que nos fuéramos juntos a recorrer el mundo?” Los otros parientes pusieron cara de estupor. “¡Sí, señores, dejen vivir a los jóvenes! Es la ley de la vida”.

1807. RITUAL CON MENSAJE

Era el comienzo de la Semana Santa y la ciudad iba entrando en el estado de siempre: una suerte de placidez atávica que ni siquiera las incursiones incansables del crimen eran capaces de borrar de los espacios urbanos. En los alrededores de aquella iglesia, que no era de las principales del lugar, esa quietud mostraba de pronto destellos inesperados. ¿Qué se estaba anunciando? En la arboleda descuidada que rodeaba el templo se podían percibir algunas vibraciones inexplicables. De pronto, la antigua y ya casi inservible campana silenciosa por tanto tiempo empezó a repicar. Y de entre los arbustos resecos y los árboles descuidados fueron saliendo las figuras en procesión. Eran todos los mendigos y vagabundos de la zona. Se alinearon frente a la puerta principal y la iglesia pareció revivir como una basílica clásica. Milagro anónimo, como todos los milagros verdaderos.

1808. SALIDA AL MUNDO

El viento soplaba con ráfagas entusiastas, como si circulara por la atmósfera un propósito consciente de recorrer horizontes. Y él, un joven que acababa de emprender el tránsito de adolescencia, de seguro se sentiría animado, por afinidad natural, a responder a tal impulso; pero curiosamente su reacción era todo lo contrario: lo que le nacía en aquel instante era el ansia de buscar refugio para que el viento no pudiera encontrarlo. Así llegó sin proponérselo al ático de la casa, ese lugar al que nunca había subido, ni siquiera por curiosidad. Cajas y cajones amontonados. Roperos antiguos. Estantes medio llenos. Y objetos abandonados en desorden. Fue a esconderse en alguno de los rincones, y le brotó entonces la voz de muy adentro: “No me temas, quiero que me acompañes…” Puso cara de estupor. “Soy un enviado del viento, tu nuevo guía”.

1809. UNA NUEVA LECCIÓN

Aquel cuaderno era el destinatario de sus apuntes íntimos y por eso lo guardaba en el fondo de la gaveta de su mesa de noche, y esa vez no tenía ningún deseo de escribir nada, porque la semana había sido más monótona que nunca. Aun así, abrió la gaveta y extrajo el cuaderno. Para su sorpresa casi alucinante, las páginas estaban en blanco. Lo soltó, como si fuera un objeto peligroso. Y al caer abierto, todas las palabras reaparecieron. Entonces él se dio por satisfecho. ¿Para qué indagar, si lo mismo pasaba en su mente, que se quedaba en blanco cuando le daba la gana?

12 años sin censo: una foto vieja de la población

Fotografía de Archivo

La proporción de población adulta en El Salvador comenzará a ser mayor que la infantil entre 2046 y 2048. Será primera vez que suceda en la historia del país. Por hoy, de cada 100 personas, 10 son adultas. Pero, para entonces, serán 18, lo dice el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Esto significa que, si habrá más adultos, el presupuesto del Estado debería dar un giro. Debería haber una reestructuración del sistema de salud para encaminarlo, desde ya, a la formación de geriatras que luego ocuparán puestos en hospitales o clínicas públicas, donde acudirán los adultos; o a la creación de programas integrales que incluyan a los pensionados o a aquellos que no estarán en edad económicamente productiva.

Faltan menos de 30 años para que esto pase, pero el país no se está preparando. La herramienta base de la planificación es un censo. El Salvador no cuenta a sus habitantes desde 2007, antes de picos de homicidios y de migraciones masivas; antes de los desplazamientos forzados y de otros fenómenos que han tenido que marcar a la población y de los que no se ha dado cuenta de manera oficial, aunque le tocaba hacerlo hace dos años.

Los censos poblacionales ayudan a un país a hacer una radiografía demográfica del territorio para tomar decisiones en la realización de planificaciones públicas y privadas, la atracción de cooperantes e inversionistas; para establecer proyecciones poblacionales que están cada vez más alejadas de la realidad, si no hay datos actualizados. Y sirven, también, para construir indicadores. Qué tan violento es un país o cuándo se está ante una epidemia depende de la cantidad de habitantes.

La Ley Orgánica del Servicio Estadístico de El Salvador, creada en 1953, establece que los censos de población, edificios y vivienda deben realizarse cada 10 años. Sin embargo, esto no se cumple. En 2007 se realizó VI censo de Población y V de Vivienda, previo a este año se había realizado en 1992. Entre uno y el otro pasaron 15 años. Y si se retrocede en la historia, previo al censo de 1992, el último fue en 1971. Pasaron 21 años sin conocer, desde la demografía, qué era del país.

“En la medida en que no se actualiza, la validez del dato se va perdiendo. Las proyecciones van siendo cada vez menos apegadas a la realidad y, por lo tanto, como país, todos tus indicadores van a estar malos, porque simplemente lo que tenés son estimaciones que no necesariamente se ajustan a la realidad”, sostiene el representante del UNFPA en El Salvador, Hugo González.

Según González, el punto ideal de las personas activamente productivas es del 66.6%. El país tiene un bono demográfico óptimo que viene desde 2013 y que llegará a 2047, cuando exista mayor población adulta que joven. Este desaparecerá en 2073.

En demografía se conoce como bono o primavera cuando existen más personas en edad de trabajar o económicamente productivas (entre los 15 y 60 años) que niños y adultos mayores, una población dependiente que comúnmente se dedica a estudiar o que ya ha dejado de trabajar. Si sucede lo contrario al bono, se llama invierno demográfico.

El UNFPA indica que, si a mediados del siglo pasado en El Salvador el promedio de hijos por mujer era de 7 –debido al papel que la sociedad le había impuesto, excluyéndola de la participación en procesos sociales y relegándola a la casa o la maternidad–; hoy, el promedio de hijos por mujer es de 2.

El número de nacimientos que ocurren en la actualidad no será igual al número de salvadoreños que ya existen. Se está, apenas, por debajo de lo que se conoce la tasa de reemplazo, cuya medida es 2.1 hijos por mujer, un parámetro de fecundidad mínima para que una población mantenga su volumen en el tiempo.

Tener una primavera demográfica implica que hay personas que están aportando económicamente al país, pero que también el Estado debe proveerles los recursos necesarios para su desarrollo, como educación de calidad y empleabilidad. No es el caso de El Salvador.

A finales de diciembre del año pasado, la Fundación para la Educación Superior (FES) lanzó el estudio “¿Y si termino la escuela? Un análisis de la inserción laboral de la juventud salvadoreña”. Uno de los hallazgos fue que el trabajo formal en el país –con goce de seguro social y un salario con base en la ley– era de 20.4 %. También apuntó que el desempleo a escala nacional representaba el 7 % y los más afectados eran los jóvenes entre 15 y 29, porque en su caso el desempleo representaba el 11.8 %.

Y datos oficiales del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT) dan cuenta que el año pasado 4 de cada 10 jóvenes que ingresó a bachillerato reprobó.

“En la medida en que no se actualiza, la validez del dato se va perdiendo. Las proyecciones van siendo cada vez menos apegadas a la realidad y, por lo tanto, como país, todos tus indicadores van a estar malos, porque simplemente lo que tenés son estimaciones, que no necesariamente se ajustan a la realidad”, sostiene el representante del UNFPA en El Salvador, Hugo González.

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EL CENSO QUE NUNCA LLEGÓ
Evaristo Hernández es el director de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC) desde hace cuatro años. Esta instancia está adscrita al Ministerio de Economía (MINEC) y actualmente es la única autorizada en el país para realizar los censos oficiales.

Hernández es un economista de canas que tiene su escritorio en la entrada de una oficina amplia. Al fondo de este cuarto hay una mesa grande donde está un ejemplar diminuto de la Ley Orgánica del Servicio Estadístico. Se levanta para cogerla, luego vuelve a su asiento y explica que esta ley obliga al Estado a realizar un censo cada 10 años.

En 2017, él ya presidía la DIGESTYC y era el año en que tocaba volver a realizar un censo poblacional. “Nosotros estábamos preparados para hacer el censo”, y asegura que ya contaba con 5,000 encuestadores. Aunque parezca imposible, por todo el trabajo que implica un censo, con este equipo Hernández cuenta que prometió presentar los resultados en seis meses: dos meses serían para convocatoria y entrenamiento, dos de empadronamiento y dos de presentación de resultados.

De acuerdo con el funcionario, desde que asumió el cargo designó a una persona para que se encargara de elaborar el plan y el presupuesto del censo. Estos documentos fueron discutidos, al menos durante tres semanas con funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que avalaron técnicamente lo planteado y preaprobaron $25 millones para el Censo de Población y Vivienda. Además, asegura Hernández, el BID asignaría otros 20 millones para que la DIGESTYC también realizara otros censos paralelos: económico, agropecuario y la encuesta de ingreso y gasto de hogares.

A este punto, faltaba un único paso: que el Gobierno solicitara el préstamo a los diputados. Ahí se cayó todo. La Secretaría Técnica de Planificación de la Presidencia (SETEPLAN), que era la encargada de introducir la propuesta, no vio posibilidades de hacerlo debido a que no se le dio importancia en la Asamblea Legislativa por cómo estaba conformado este órgano.

“Si se hubiera hecho a mediados de 2018, ya tuviéramos resultados de qué es lo que está pasando”, señala. A ese “qué está pasando” se refiere, como mínimo, a saber con precisión cuántas mujeres y cuántos hombres hay en el país, y conocer sus edades.

Hugo González asegura que el préstamo del BID no fue aprobado por la crisis fiscal que vivió el país en 2017, y aclara que entre 2014 y 2016, el UNFPA apoyó a la SETEPLAN para elaborar el proyecto censal. Un año después ya estaba listo y el banco preaprobó el préstamo.

Sin embargo, González ha seguido insistiendo en la necesidad de un censo poblacional con los diputados de ARENA y el FMLN. Pero dice que cuando les explica que son necesarios $25 millones, ya no hay ninguna respuesta. También cuenta que habló con todas las fórmulas que compitieron a la presidencia, pero le queda nada más asumir que el país no tiene presupuesto para un censo.

Por ello, con la sociedad civil y bajo la administración de SETEPLAN, ha elaborado un borrador de Política Nacional de Población que esperan presentar al nuevo gobierno, confiado que sea una de las primeras políticas que este pueda desarrollar.

El representante de UNFPA recuerda que les explicó a los políticos que la idea era que el presupuesto para el censo fuera aprobado antes de las elecciones de marzo pasado, porque ejecutarlo y presentar los resultados tomaría entre dos o tres años. De tal forma que los resultados serían conocidos por el nuevo gobierno en su segundo año de mandato, y esto permitiría una mejor planificación en cuanto a políticas públicas. Si el censo se hace a estas alturas, Nayib Bukele obtendría los datos hasta en el último año de su gestión, dice.

“El tema es como una especie de deuda pendiente; y sí, ha habido un par de propuestas para que eso se vaya incorporando, porque necesitamos actualizar. Eso es urgente”, reconoce el diputado Rodrigo Ávila, de la comisión de hacienda de la Asamblea Legislativa, cuando se le pregunta sobre la necesidad de un censo poblacional.

Efectos. El censo de 2007, tras una adecuación, estableció que había 6,098,714 habitantes. Los datos obtenidos tuvieron impacto para modificar el mapa de diputaciones en el país.

Ávila dice que el censo es un tema que ya comenzó a discutirse en la Asamblea Legislativa. Confirma que no solo UNFPA ha sugerido tener “métricas” adecuadas a través de un censo, sino que también lo han hecho el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica.

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LOS NÚMEROS QUE QUEDAN EN EL PASADO
El censo de 2007 contó a 5.7 millones de salvadoreños, cuando a partir de los datos del censo de 1992 las autoridades estimaban que había 7 millones. Sin embargo, en el último censo hubo un porcentaje de omisión del 6 %, es decir que 354,601 personas no fueron censadas. Al hacer el ajuste, en 2009, ese porcentaje incrementó el número de salvadoreños a 6,098,714.

Uno de los impactos que tuvo conocer la cantidad de habitantes fue la redistribución de las diputaciones en las elecciones de 2012, ya que con el nuevo mapeo de la población, la Asamblea Legislativa acordó en septiembre en 2011 que San Salvador, que tenía para entonces 25 diputados, quedara con 24; La Unión pasó de tener cuatro, a tener tres diputados; y Santa Ana, que tenía siete, quedó con seis.

San Vicente y Cabañas fueron los dos departamentos a los cuales les fueron cedidas estas diputaciones. Aunque el censo determinó que, por el número de población, les correspondían dos diputados, el Código Electoral establece que debe haber tres por departamento. En el caso de La Libertad, el censo marcó que había tenido un crecimiento poblacional, por lo tanto, de ocho diputados pasó a tener 10.

Pero los beneficios del censo no se limitaron a la redistribución de diputaciones. Con esos datos la Digestyc realizó, en 2014, una revisión de la estimación y proyección poblacional para medir la evolución poblacional basada en tres indicadores: natalidad, mortalidad y migración. Las proyección a nivel nacional está desde 2005 hasta 2050, las departamentales desde 2005 hasta 2025.

Para 2050, la dirección estima que habrá 8,080,101 salvadoreños en el país. Esta cifra puede variar, si se toman en cuenta fenómenos como las migraciones, que ocurren de forma masiva, solo el año pasado salieron de El Salvador cinco caravanas de migrantes para Estados Unidos. En las proyecciones se dejan afuera otros aspectos con consecuencias demográficas, como los desplazamientos por violencia y la desaparición de personas.

La DIGESTYC también elabora todos los años la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), que complementa los censos, porque realiza un análisis de indicadores como salud, educación, vivienda, pobreza y población.

Evaristo Hernández es consciente de los problemas que dan estas encuestas porque parten de una muestra aleatoria que se desprende del número de población del último censo. Además, estos datos obtenidos en 2007 expanden el comportamiento de las poblaciones municipales a todo el departamento. Es decir que si hay una disminución de la pobreza en ciertos municipios de San Salvador, en la EHPM se entenderá que en todo el departamento ha pasado esto.

“Yo no sé si hay municipios que realmente tienen esa población que dicen tener. No sé, quizá menos, quizá más. No sé, no sabemos. Eso tiene implicaciones muy directas y probablemente problemática”, dice; y recuerda dos problemas que ha tenido con dos ministerios.

Hace dos años, cuenta, la EHPM arrojó que un departamento no había avanzado en la cobertura de salud para prevenir las muertes posparto y recibieron un reclamo del Ministerio de Salud, ya que al corroborar las estadísticas internas recolectadas por los Equipos Comunitarios de Salud, estas mostraron que sí había avances en la prevención del problema.

Del MINEDUCYT también tuvo un reclamo: la EHPM arrojó que en un departamento había más analfabetas que los contabilizados por los censos que hace ese ministerio.

Óscar Picardo Joao, director del Instituto de Ciencias de la Universidad Francisco Gavidia y especialista en educación, sin embargo, considera que los mecanismos que usan las autoridades para medir estos problemas son poco objetivos y confiables.

“Nos basamos en supuestos, acepciones y en datos, hasta cierta medida, un poco maquillados. Como han sido, por ejemplo, tradicionalmente los registros de alfabetización. Damos por hecho, año por año, que va bajando; cuando, a veces, no va bajando y hasta puede haber regresión”, sostiene. Para él, en este tipo de casos se da por contado a quien se inscribe a un programa de alfabetización, pero no se mide aquella gente que comienza y no termina, sucediendo de esa forma el punto de regresión.

Invierno demográfico. En 2047 terminará el punto óptimo del bono demográfico en El Salvador, es decir que, para entonces, habrá más adultos que población joven.

Picardo Joao dice que, desde la educación, se hacen políticas públicas con base en olfato, no con base en datos, porque se va a ciegas con la información que publica el MINEDUCYT. Y al final de cada gestión los ministros no reflejan las deficiencias en el sistema. Cita ejemplos: en 20 años, entre 1997 y 2017, solo se ha logrado mejorar un grado de escolaridad y cada año se pierde el 60 % de las matrículas entre el tercer ciclo y el bachillerato.

Entonces cuestiona por qué si están estos resultados y se ha invertido más de $20 millones en educación, no se ve una mejora. También por qué siendo un dato que parece atractivo para técnicos y organismos internacionales, desde 2009 hasta la fecha, en todas las campañas presidenciales se dice que la inversión en educación será del 6 % equivalente al Producto Interno Bruto (PIB), pero nadie lo ha hecho. La gestión del FMLN no llegó ni al 4 % de inversión en ese rubro.

“Nos basamos en supuestos, acepciones y en datos, hasta cierta medida, un poco maquillados. Como han sido, por ejemplo, tradicionalmente los registros de alfabetización. Damos por hecho, año por año, que va bajando; cuando, a veces, no va bajando y hasta puede haber regresión”, afirma Óscar Picardo Joao, del Instituto de Ciencias de la Universidad Francisco Gavidia y especialista en educación

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LOS DATOS DESPERDIGADOS
“Yo sueño con el día en que pueda entrar a mi celular, o a una app o a una web, a lo que sea que quieran crear, y pueda hacer mi proyección de planeación estratégica del próximo año basándome en proyecciones o en datos oficiales desde censos de población, censos de educación”, apunta la economista Iris Palma.

Palma es directora de Negocios de The Next Services, una empresa salvadoreña especializada en el desarrollo de tecnologías como servicios y estrategias para ciudades digitales. Ella sostiene que con el avance tecnológico, los censos en el país deberían de pasar de ser una fotografía a ser un video en tiempo real, es decir, ser constantes y con datos abiertos. Eso le ayudaría al sector económico a no tomar decisiones a ciegas, como lo hace actualmente, al igual que el sector público.

En países desarrollados como Inglaterra, los ciudadanos ya no tienen necesidad de ir a una institución a registrar nacimientos y muertes, basta con contar con una aplicación tecnológica y hacerlo desde ahí. Esto permite también que existan datos unificados por personas y que al mismo tiempo se vayan actualizando.

La economista ve la necesidad de unificar datos. Ella, por norma, registró su empresa en el Centro Nacional de Registros, en el Ministerio de Hacienda y la DIGESTYC, pero hasta el momento cuestiona por qué entre las mismas instituciones del Estado no hay cruces de datos para perfilar sectores económicos específicos y así obtener, en todo caso, el número de empresas en su área o las mujeres que, como ella, dirigen empresas. Eso, dice, le ayudaría a empresarios o instituciones a tomar decisiones o a conocer el rumbo de la economía de ciertos sectores.

Tasa de reemplazo. El UNFPA estima que el número de nacimientos que hay actualmente no será igual al número de salvadoreños que ya existen. Se está por debajo de una tasa de reemplazo.

A diferencia de países de la región como Costa Rica, que tiene su Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, El Salvador ha delegado esa responsabilidad a la DIGESTYC, una institución que no es autónoma ni en su presupuesto, pues depende del MINEC.

La constitución de un instituto permitiría que los datos de todos los salvadoreños estén consolidados y actualizados en una misma base. Al igual que ayudaría a ser más frecuente en los censos. Una de las consecuencias de no hacerlo es el problema que se enfrenta antes de las elecciones de alcaldes, diputados y presidentes.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) depura el padrón electoral con base en los datos que le envía el Registro Natural de las Personas Naturales (RNPN) y las alcaldías, pero si estos datos no están actualizados porque las personas no tramitan la carta de defunción, hay un problema de actualización del registro, dice Álvaro Artiga, politólogo y catedrático de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).

FUSADES señaló en 2018 que el crecimiento trianual del padrón electoral era del 9 % comparado con el 6.7 % del crecimiento de la población mayor de 18 años en ese mismo periodo. Por ello, dijo que un error en el RNPN puede llevar a un padrón inconsistente, lo que también facilitaría la duplicidad del voto.

En las recientes elecciones presidenciales, marcadas por el abstencionismo, el padrón cerró con 5.2 millones de salvadoreños aptos para votar. El TSE dijo que la participación fue de 51.08 %, pero que en otros comicios presidenciales había sido arriba del 61 %.

“El problema es que no tenemos una sola entidad, como en otros países, que tenga un único registro que se vaya alimentando con todos los movimientos; sino que aquí, tenemos varios registros y, como responsables de esos registros, a varias instituciones. Entonces, hay un problema de comunicación de la información, de oportunidad y de que sea la debida”, apunta Artiga.

De acuerdo con Artiga, aunque el RNPN es el encargado de alimentar con los registros civiles el padrón electoral, esta función se la ha delegado a las alcaldías por falta de personal. Hugo González asegura que desde el UNFPA han apoyado a las alcaldías a desarrollar un sistema en línea que permite que, una vez que exista un registro vital, la DIGESTYC automáticamente pueda tenerlo, pero no todas las comunas le dan la importancia a estos datos y no procesan la información en tiempo real.

Por este tipo de situaciones, Artiga considera que las instituciones públicas no han profesionalizado la cultura de gestión y producción de información, pero deben existir criterios de racionalidad, bajo metodologías que permitan desligar la información de intereses políticos.

Él llega a considerar que el no interés de no hacer censo poblacional, que es responsabilidad del Gobierno, es porque este puede sospechar que los resultados no le serán favorables. “Claro, si (DIGESTYC) está dependiendo de las decisiones de un ministerio, ahí hay criterios políticos”, por lo tanto, sugiere la creación de una autónoma encargada de las estadísticas.

“El problema es que no tenemos una sola entidad, como en otros países, que tenga un único registro que se vaya alimentando con todos los movimientos; sino que aquí, tenemos varios registros y, como responsables de esos registros, a varias instituciones. Entonces, hay un problema de comunicación de la información, de oportunidad y de que sea la debida”, apunta Álvaro Artiga, politólogo y catedrático de la UCA

En el siglo pasado El Salvador contó con un Ministerio de Planificación, que era el que impulsaba los censos. Este desapareció en 1994, en la gestión del expresidente Armando Calderón Sol. El hecho de ser un ministerio le pudo haber dado mayor independencia para realizar estadísticas y también obtener un porcentaje del presupuesto estatal.

Evaristo Hernández dice que a finales de la administración del expresidente Mauricio Funes se elaboró una propuesta para crear un Instituto Salvadoreño de Estadísticas, que fue retomado por él y la SETEPLAN. Pero no tiene noticias si fue presentada a la Asamblea Legislativa.

Desde la Asamblea, Rodrigo Ávila propone, aún sin llevarlo a discusión, un comité interinstitucional que con las capacidades y recursos del Estado, pueda unificar información. Pese a la falta de actualización de datos, para que un censo no sea “oneroso”, el diputado dice que puede hacerse esto: conocer qué bases de datos sobre los ciudadanos tienen las instituciones y luego mandar al territorio a equipos que corroboren la información.

“El censo no se puede sustituir, tenés que hacerlo”, responde Edwin Segura, jefe de LPG Datos sobre la propuesta de Ávila, ya que afirma que los censos se convierten en una oportunidad para recolectar información en el nivel mínimo de una sociedad, que es el hogar, que a la vez es usuario de varios servicios. Y entre otras cosas, un censo ayudaría a tener estadísticas del consumo de estos.

Él señala la importancia de unificar información. En ese sentido, dice que al país pudo favorecerlo que no desapareciera un Ministerio de Planificación, porque eso permitiría mayor periodicidad y calidad en los censos, como lo ordena la ley.

Si bien es cierto que el censo de 2007 modificó el mapa de diputaciones, Segura dice que al hacer un nuevo censo, puede que este mapa no varíe, porque se trata de decisiones políticas, y que incluso, aunque a Cabañas le correspondan proporcionalmente dos diputados, el Código Electoral ya establece que no puede haber menos de tres diputados por departamento. “Parte del problema de que no estén bien repartidos los diputados es por culpa de decisiones políticas, más que por la falta de información”, dice.

Sin tener los resultados de un nuevo censo, hay una primavera demográfica que El Salvador no está aprovechando por no haber hecho una foto de su población. La que tiene es vieja.

Biblioteca Nacional del siglo XXI

Cuando pensamos en nuevas tecnologías, pareciera paradójico que las Bibliotecas Nacionales hayan tenido la misma proyección desde hace más de 2,000 años. En función de proteger y conservar el patrimonio documental o bibliográfico de las naciones, además de facilitar la bibliografía al lector o investigador. Por eso es obligado contar con un Departamento de Conservación, porque el libro de las bibliotecas nacionales debe preservarse para subsistir cientos de años. Por eso no cabe hablar de libros viejos, sino de libros antiguos. En cierta forma una Biblioteca Nacional es un museo en que se permite tocar su contenido. Frente a ese deber es fundamental ese departamento que preserva de daños a los libros que por siglos custodian ideas y el poder de las palabras.

Fue la clave mágica que los grupos humanos descubrieron para el resguardo del pasado histórico que es presente y futuro. Porque el tiempo es uno solo, medido en milenios, en años, meses o minutos. “Todo fluye, nada permanece”, decía Heráclito hace 2,540 años. Esa característica del tiempo podría aplicarse a las Bibliotecas Nacionales: porque cambian y siguen siendo las mismas, aún cuando la tecnología nos alcance como consumidores en la etapa que estamos experimentamos para lograr una nueva era industrial, por la cual compiten Asia, China en particular, y EUA, dos potencias en la carrera por crear las redes G5, que permitirán información rápida y que tendrán aplicación, incluyendo la robotización, en todas las manifestaciones de la vida.

Significará despedirse de combustibles fósiles, que ya se avizora en el primer cuarto del siglo XXI. Incidirá en la cultura y la educación, no importa si de países de tercer o quinto desarrollo (por no decir mundo). Por ahora somos consumidores, y si negamos en que todo fluye, dejaríamos de “ser”. Y la humanidad reconoce que nada permanece, todo cambia, según propuesta visionaria de Heráclito.

Cuando me refiero a Bibliotecas Nacionales de quinto desarrollo pero en crecimiento, aludo a todas las de Iberoamérica, agrupadas en ABINIA, preparándose para crecer con inversiones educativas y culturales. En búsqueda de no paralizarnos como las bíblicas estatuas de sal.

Reitero entonces: contamos con nuestros libros históricos, al alcance de un clic de internet 640 obras en España y casi 750 en el Consorcio de Bibliotecas Universitarias (CBUES); además promovemos resultados por Twitter, Facebook, boletín electrónico, ofrecemos internet gratuito y una página web, la pobre, que no ha sido bien comprendida, pese a nuestros esfuerzos de consolidarla desde 2007, gracias a ABINIA y Suecia que facilitaron becas a cuatro de nuestros bibliotecarios, en México, en España o en Brasil

A propósito doy una primicia: en junio próximo daremos alojamiento en la biblioteca a los textos educativos desde parvularia hasta segundo año de bachillerato, gracias al apoyo de nuestros amigos que nos facilitan el equipo, así como el derecho de dichas obras, para ofrecerlas gratuitamente.

Adoptar las nuevas tecnologías, no desdice de nuestra misión de preservar el patrimonio bibliográfico por años y años, cuyos originales el tiempo los convierte en piezas de museo como ahora los vestigios arqueológicos. Por eso creemos en la perennidad del libro en papel, tiene siglos hacia adelante. Y para ser consecuentes promovemos esa realidad al sacar la Biblioteca Nacional a las comunidades (Bibliobús); y a la calle, (hablamos de vida y de libros con la gente). Porque si la montaña no viene a ti, vamos a la montaña. Eso ha hecho que tengamos cientos de jóvenes en un mes que visitan la biblioteca, no tanto para leer sino para conocerla, conversar y estimular el libro y la trascendencia bibliotecaria.

Para continuar en búsqueda de ese pequeño salto tecnológico decidimos intercambiar experiencias visitando bibliotecas del asocio bibliotecario y su red de bibliotecas, emprendimos con nuestro equipo informático de Biblioteca Nacional una búsqueda de modelos ya en funcionamiento con la idea de ofrecer servicios a las necesidades usuarias a quienes nos debemos, porque queremos facilitar información a la velocidad de la luz, como lo exigen los nuevos tiempos. En una visita nos esperaban según la cita; pero llegamos una hora antes de que la abrieran (9 de la mañana) y eso nos permitió observar, a los 5 minutos de haberse abierto (10 de la mañana), que ya estaba llena de usuarios, no de lectores de libros, pese a lo novedoso de los llamados “best seller”, sino que fueron directamente a las computadoras, gente incluso de la tercera edad (los baby boomers). Señal de nuestro tiempo, me dije.

Reflexión: para un aporte al desarrollo no nos enfocamos solo en los investigadores, como corresponde a una Biblioteca Nacional (fuente principalmente para investigadores). Nos interesa igual la lectura de los niños, sea en papel o digital.

Segunda reflexión: procedimos entonces a elaborar el proyecto “Una computadora por usuario”, que incluirá conexiones de “laptop” y recarga de teléfono, interruptores, puntos de acceso, cableado eléctrico y de datos, licencias, “firewall” adecuados, anchos de banda para acceso óptimo de internet, y otros. Inversión elevada que se recupera con creces en desarrollo integral y bienestar social.

Casi lo tenemos listo después de dos décadas en la BN, porque aunque dando bandazos corremos hacia un real siglo XXI, aprovechando experiencias de gestión nacional e internacional. De otra manera no funcionaríamos ante los exiguos presupuestos. Nos relegaríamos a mostrar libros, y hacer estadísticas anuales.

Será un legado y regalo para la Biblioteca Nacional que dentro de un año cumplirá su 150 aniversario (julio 2020). Heredaremos los proyectos y los apoyaremos para echarlos adelante. La precariedad social es fuente de grandes sueños.

Tampoco olvidamos los Objetivos del Milenio trazados por UNESCO que incluye a las bibliotecas, por dar acceso libre a la información, en los planes de desarrollo nacionales y regionales. Contribuir de esa forma al logro de una meta global a 2030 hacia el desarrollo sostenible. Estos objetivos fueron hechos suyos por la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA): identificar historias de éxito en cada país; dándoselas a los políticos cuando tengan reuniones para demostrarles la contribución de las bibliotecas a escala nacional.

Cinco peticiones al presidente electo

Hace un mes en esta columna intentamos acercarnos a la idea de la ciudadanía digital. ¿Podemos pensar en una ciudadanía desde ese ‘territorio’ sin tierras ni fronteras? ¿Podemos hablar de esto en un espacio en donde no requerimos de ningún documento de identidad que nos muestre el arraigo que tenemos por un país o algún tipo de afiliación ante algo?
La propuesta de este espacio es que sí.

A partir de ello, desde esa intención, apelo desde mi ciudadanía digital y la hilo con mi ciudadanía salvadoreña para solicitarle cinco cosas, cinco cuidados o cinco aciertos a la futura Presidencia de la República de El Salvador.
Una, la apuesta por un Estado abierto. Transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana y tecnología deberían ser los pilares de la manera de trabajar por parte de los tres poderes del Estado, pero también de sus diferentes instancias, más la misma manera desde las organizaciones ciudadanas, las empresas privadas y las academias. Porque es una responsabilidad colectiva. Nadie se escapa a esto y son estas tecnologías digitales que, convertidas en tecnologías cívicas, son fundamentales para lograr mayor participación, mayor contraloría y mayor incidencia en las políticas públicas de cada país.

Dos, alfabetización informativa para crecer como ciudadanos. Debemos promover espacios para educarnos en cuestiones de uso de las redes sociodigitales, de cómo podemos cuidar la privacidad de nuestros datos para que estas tecnologías nos ayuden a ser más humanos; no es solamente aprender a leer (libros y periódicos), es aprender juntos a ocupar esa información que recibimos por cualquier medio para incidir en nuestra polis, en nuestra ciudad, en el espacio público (digital o no) que compartimos entre todos. Qué hay que resolver, cómo lo podemos arreglar y cuál es nuestro orden de intervención.

Tres, aprovechamiento de la tecnología para acercarnos a la cultura, al goce, al entretenimiento. Es reconocer que, aunque no todos tenemos acceso a estas redes, sí pueden funcionar para acercar murales de Camilo Minero, poesía de Roque Dalton y Claudia Lars, el Museo de la Palabra y la Imagen a nuestros 262 municipios. Reconocernos como salvadoreñas, como salvadoreños en el exterior, desde nuestras instituciones de Gobierno encargadas de la cultura, pero también desde otras iniciativas ciudadanas que pueden ser apoyadas por las instancias oficiales.

Cuatro, ética en el espacio público digital. Que nos propongamos todos cuidar lo que decimos. Que tomemos conciencia que construimos país, construimos el ambiente en que crecerán nuestros hijos y en el que vivimos nosotros también a través de lo que tuiteamos, lo que facebooqueamos o lo que instagrameamos. Que procuremos recordar que #LasPalabrasSonSemillas.

Cinco, apuesta por las #RedesTecnoPolíticas. Apostarle al diseño y la construcción de tecnologías para que el centro sea la comunidad que se crea alrededor de ellas; que, como ciudadanas y ciudadanos, aprovechemos un círculo virtuoso al tejer redes sociales físicas, humanas, institucionales que realmente incidan en nuestras comunidades políticas físicas, en nuestras colonias, en nuestras calles con la ayuda o la mediación de las redes sociales digitales, tecnopolíticas.

Es la apuesta eterna desde este espacio por la inteligencia colectiva, la cocreación y la participación ciudadana. Es reconocer el derecho humano de que el conocimiento debe ser libre y accesible. Porque es desde ese conocimiento que podemos construir un mejor país. Porque el país lo construimos entre las voces de todos. Entre quienes tuitean y entre quienes nunca entrarán a una red sociodigital. Entre todos. Aprovechar las tecnologías digitales para un Estado abierto va más allá. ¿El nuevo gobierno apostará por algo de ello? Para mientras, yo vengo a ofrecer mi #CiudadaníaDigital.

Los próximos cinco años

El próximo 1.º de junio tenemos nuevo presidente de la república, el primero en la posguerra en ser elegido fuera de uno de los partidos tradicionales. Gran parte del éxito o fracaso de la próxima administración será definida por cómo se identifiquen, prioricen y se enfrenten los distintos desafíos que tenemos como país en este momento.

Los problemas en El Salvador abundan. En 2018 se cerró con una tasa de homicidios de más de 50 por cada 100,000 habitantes, lo cual nos posiciona como el país más violento del Triángulo Norte. Tenemos una deuda pública que sobrepasa el 50 % del PIB. Alrededor de 15 % de estudiantes graduados de bachillerato se matricula para educación superior, y muchos menos logra concluir sus estudios universitarios (cosa que ni el mismo presidente electo logró completar a pesar de tener recursos para hacerlo). Y como estos podemos comenzar a nombrar muchos datos alrededor de la violencia, salud, educación y finanzas públicas que sugieren que las cosas tienen que comenzar a cambiar para bien. Es importantísimo que se sepa muy bien a lo que nos enfrentamos como país y qué lo está causando. Esto se puede coordinar con universidades, ONG y tanques de pensamiento que llevan décadas en este esfuerzo. La lucha no es contra los medios, contra la democracia o contra rivales políticos.

El siguiente paso después de un diagnóstico adecuado de los problemas de país es priorizarlos. Si en algo fue bueno el FMLN es en sacarle más dinero a la población por medio de impuestos. El Estado ahora ingresa mucho más dinero de lo que ha ingresado históricamente (un crecimiento de más del 20 % en los últimos tres años). Si bien esto le da mucho más recursos al Estado, estos no dejan de ser limitados. No podemos resolver todos los problemas del país en cinco años, pero sí se puede hacer algo por lo que más está aquejando a la población. El dinero no solo alcanza cuando nadie roba, el dinero alcanza cuando sabemos invertirlo adecuadamente en proyectos que van a tener un impacto positivo. Cada dólar invertido en una iniciativa es un dólar menos que se pudo invertir en otra. Es esencial saber dónde sí y dónde no dirigir los fondos públicos.

De nada sirve que tengamos identificados y priorizados los problemas de El Salvador, si no implementamos acciones concretas para enfrentarlos. Casi tan importante como la implementación de los planes son quienes serán responsables por impulsarlos. Por lo menos en este sentido hemos visto algunas elecciones de personas que parecen competentes, que están más y mejor preparadas que el presidente electo. Vale la pena darles el beneficio de la duda; exigir en los desaciertos y reconocer cuando se avanza. Al final serán ellos quienes decidan cómo invertir los fondos públicos. Algo muy importante es saber distinguir entre gasto e inversión. El gasto es algo que no traerá ningún beneficio futuro, como pagar electricidad, un carro nuevo para un funcionario o una cena. La prioridad debería ser dirigir lo más que se pueda fondos públicos a inversión o proyectos donde podamos medir un impacto a futuro, y sepamos que lo que se invirtió resultó en algo de más valor para la sociedad.

La situación en la que la administración Bukele hereda el país no es fácil, pero sería un gran error enfocarse en apuntar dedos a culpables. Ya todos sabemos dónde está el país y quienes lo llevaron a la situación actual. Lo que necesitamos es tener más soluciones y trabajo, menos revanchismo y marketing político. Para la oposición también sería un error intentar boicotear cualquier iniciativa solo porque venga de un rival político. Cada iniciativa debe ser discutida y contemplada por sus propios méritos, si beneficia a la población o no, no por quienes la impulsan.

Carta Editorial

Un censo es la piedra angular de cualquier sistema estadístico estatal. Define cuántas personas habitan un país, dónde están situadas geográficamente, a qué servicios tienen acceso, entre otros. Lo más importante es que la información debe usarse para definir la dirección que deben tomar las políticas públicas.

Solo por poner un ejemplo: ¿dónde deberían estar situadas las escuelas? Lo lógico es construirlas en los municipios donde haya mayor cantidad de potenciales usuarios, pero no es posible saberlo si no se cuenta con un censo vigente que sea reflejo de la realidad. Y esto no existe para El Salvador.

El último censo poblacional y de vivienda fue realizado por la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC) hace 12 años. Como resultado de ese censo se supo que la población de Tonacatepeque, uno de los 262 municipios del país, creció de forma exponencial. Creció tanto que el director de la escuela más cercana al centro de ese municipio admitió que cada año estaban viéndose obligados a negarle la matrícula a unos 150 alumnos por falta de espacio.
La cantidad de habitantes en El Salvador se tenía estimada en 7 millones para 2007, pero ese censo la fijó en solo 5.7 millones. Entre otras cuestiones trascendentales, la cantidad de personas que habitan un país importa para determinar la distribución de los representantes en la Asamblea Legislativa.

Es también urgente un indicador de los movimientos de personas dentro y hacia afuera del territorio salvadoreño. Distintos programas internacionales, como los de la Organización de las Naciones Unidas, han advertido que uno de los principales motivos por los que las personas de la región están migrando es por la inseguridad.

Así, los éxodos en algunos municipios podrían significar la acumulación en otros. Pero no hay certeza de estas cifras. A estos números habría que agregar las estadísticas de los informes de muertes violentas y de desaparición de personas.

La necesidad de la información oficial también reside en la importancia que tiene para la elaboración de estudios, investigaciones o encuestas para que sus resultados sean coherentes con la realidad.
Dicho de otra forma, el censo poblacional es un instrumento eficaz para luchar contra la pobreza extrema, la marginalidad o la exclusión social, porque solo conociendo la cantidad real de habitantes de un país y cómo están distribuidos podría ser posible armar programas encaminados a atender los principales problemas.

“Todo llega cuando uno está abierto a nuevas posibilidades”

¿Cuál es su idea sobre el éxito?

Ser feliz, vivir en paz, criar un hijo como buen ser humano y nunca dejar de estudiar. También ser exitoso es incidir desde las aulas de la universidad.

¿Qué hace cuando tiene dificultades para resolver un problema?

Primero, diálogo. Segundo, entablo monólogos conmigo misma o con quien me quiera escuchar. Confieso que también lloro como niña desamparada.

¿Qué consejo se daría?

“Seguí adelante, no te rindás, falta todavía”. Todo llega cuando uno está abierto a nuevas posibilidades.

¿Cuál es el problema más difícil de comunicación que ha tenido?

Encontrar personas que no quieren aprender ni crecer, que no tienen aspiraciones y que no hacen nada por cambiar su entorno.

¿Qué hace para que su clase no sea aburrida?

Contar historias a los estudiantes. Muchos procesos de comunicación pasan por la empatía que uno tiene con ellos. Les evoco memes y uso expresiones que veo en redes sociales.

¿Hay alguien en quien se haya inspirado en su profesión?

En Francisco Andrés Escobar. Me decía que nunca renunciara a la docencia, a “dar terapia de choque a las mentes de los estudiantes para que salieran de su comodidad”.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Encontrarme en esta carrera. Yo no trabajé en medios de comunicación ni en instituciones. Desde que salí de la universidad me reclutaron y formaron para ser docente en investigación.

Turismo en la Isla del Coco busca balance entre la conservación y la exclusividad

Turismo en la Isla del Coco

Su lejanía con respecto a importantes centros de población y la protección que recibe han permitido a la isla del Coco mantenerse en una condición prístina, al conservar sus recursos marinos tan parecidos a lo que eran originalmente.

Lo anterior convierte a este sitio Patrimonio Natural de la Humanidad, en una especie de máquina del tiempo que permite observar cómo lucían los océanos antes de que el ser humano dejara su huella.

Esto se refleja en sus cristalinas aguas, abundantes arrecifes de corales y rica diversidad de fauna marina, la cual atrae tanto a investigadores como a turistas.

Cada año el Parque Nacional Isla del Coco es visitado en promedio por unas 3,500 personas, de las cuales solo alrededor de 140 son costarricenses.

“El detonante para motivar a los visitantes a venir a Isla del Coco es el atractivo marino, porque es muy exclusivo, que no se encuentra en otras partes del mundo”, indicó Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

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REMOTO Y PARADISÍACO DESTINO
Separada por 532 kilómetros y las vastas aguas del océano Pacífico, se encuentra la Isla del Coco, el distrito número 10 del cantón central de Puntarenas.

Las islas oceánicas más cercanas son las de los archipiélagos de Malpelo (Colombia), a 630 kilómetros, Galápagos (Ecuador), a 673 kilómetros, y Clipperton (Francia), a 2,375 kilómetros. Mientras que la isla continental Coiba (Panamá) se encuentra a 632 kilómetros de distancia.

El trayecto en barco desde Puntarenas hasta la remota isla costarricense dura unas 36 horas en promedio y requiere una inversión que supera los $4,000 (unos ¢2,450.000).

Principalmente esta isla es visitada por buceadores, muchos de ellos profesionales.

“El acceso al turismo a la Isla del Coco no es para nada económico, son turistas con un nivel adquisitivo bastante alto”.

“Generalmente, ese es un tipo de turismo muy especializado, donde hay personas que pagan esas cantidades de dinero por ver los atractivos naturales, tan conservados que nosotros tenemos”, aseveró el guardaparques.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, Roberto Cubero, jefe del programa de turismo sostenible.

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TURISMO SOSTENIBLE
El objetivo principal del parque nacional es la conservación de los recursos naturales, después está la investigación y de último el turismo, según explicó el funcionario.

De ahí que el programa que él dirige trata de minimizar al máximo los impactos ocasionados por la actividad turística, para que los recursos y el atractivo de este sitio se mantengan por muchos años, para el disfrute de generaciones futuras.

Por ejemplo, menos del 2 % del parque está habilitado para el uso público y si bien cuenta con 19 sitios de buceo, no todos están abiertos a lo largo del año.

“Las condiciones ambientales hacen que los sitios localizados en el sur de la isla sean un poco difíciles de bucear en algunos meses”, señaló Cubero.

Hay dos empresas regulares que brindan el servicio de visitación a este paraíso tico, cada una con cuatro embarcaciones: la franquicia Agressor y Undersea Hunter Group. Ellas hacen una solicitud de los viajes que quieren hacer anualmente, con dos años de anticipación.

“El programa de turismo sostenible evalúa las propuestas de ingreso de esas embarcaciones y acomoda el calendario a conveniencia, porque si ingresan dos embarcaciones al mismo tiempo, la capacidad de los sitios de buceo se ve muy limitada”, dijo el funcionario.

En la isla. Menos del 2 % del parque está habilitado para el público. Hay 19 sitios de buceo en el año, pero no todos están abiertos..

Lo anterior responde a que el buceo en el parque nacional se realiza de manera progresiva; el primer día se hace lo más sencillo, el segundo día se vuelve más complejo, el tercer día requiere un nivel más técnico y el cuarto día es el más difícil (en el lado sur de la isla).

Después de eso se repiten los sitios más emblemáticos del parque.

La asignación de sitios de buceo se comenzó a implementar en 2013, antes de eso las embarcaciones escogían el lugar y el horario.

De acuerdo con el funcionario, esto provocaba que en ocasiones hasta tres embarcaciones estuvieran en el mismo sitio y con sus buzos en el agua al mismo tiempo, lo que provocaba una reducción en la población de peces del arrecife y otras secuelas ecológicas.

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EXCLUSIVIDAD
“Evitamos que dos embarcaciones lleguen el mismo día, porque para nosotros la exclusividad es muy importante para nuestros visitantes”, aseguró el jefe del programa de turismo sostenible.

Las autoridades del parque nacional son las que le dicen a los operadores los sitios para bucear durante su viaje, cuya estancia generalmente es de siete días, y al mismo tiempo les indican los sitios de buceo que las otras embarcaciones tienen asignadas.

“Cuando una embarcación se dirige a un sitio de buceo, (tiene la certeza de que este lugar) va a estar disponible solamente para ese grupo”, dijo.

Si bien el reglamento del parque nacional permite la presencia de 60 buzos por día, se evita que esto ocurra, ya que provocaría un colapso en los sitios de buceo, a los cuales se les da descanso de entre 60 minutos y una hora y media entre inmersiones.

Los mejores sitios para practicar buceo, los más famosos, los de mejor calidad, se reservan para las embarcaciones que hacen previamente la solicitud; sin embargo, no todas las visitas son realizadas por operadores regulares.

“Muchas veces tenemos yates o veleros que vienen a hacer turismo también, con zarpe desde Costa Rica y sacando todos los permisos respectivos, para ellos también tenemos sitios de buceos de buena calidad para asignarles”, explicó.

De igual manera, el parque conserva algunos sitios libres para quienes no hacen reserva y si la capacidad lo permite, no sobrepasa 60 buceadores por día, se les puede asignar sitios de buceo.

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BUCEO FISCALIZADO
A partir de 2014, el programa retomó un plan de fiscalización de buceo que se había realizado entre 2011 y 2012, solo que ahora también se toman datos de la actividad, con el fin de comparar la información que se recolecta en Galápagos, Malpelo y Gorgona (Colombia).

El proyecto contempla 12 indicadores, pero actualmente solo se trabajan tres por falta de personal:

  1. Impactos visuales: se toman datos sobre corales blanqueados, enfermedades en los corales, blanqueamientos o manchas, cuando aparece basura o artes de pesca.
  2. Abundancia relativa de especies focales: se cuenta con una lista de 20 especies donde se apunta la cantidad para determinar la frecuencia de avistamientos.
  3. Reacciones de las especies focales al comportamiento del turista: cuando el animal se alerta, evade o persigue al buceador, es una reacción negativa. Si no le importa o se acerca, es una reacción neutra, estas últimas son las que se busca promover.

El programa de turismo sostenible enfrenta muchísimos restos, según Cubero, pero el principal es que se le pueda brindar el personal necesario “en cantidad, calidad y capacidad” para realizar su trabajo como se requiere.

Actualmente solo dos personas laboran en este programa, número insuficiente si se considera que deben cumplir con otras responsabilidades del parque y se dividen los roles de trabajo: 30 días en la isla y 20 en suelo continental.

Cubero considera necesario aumentar a un mínimo de seis funcionarios el personal designado al programa.

Largo viaje. La Isla del Coco queda a 36 horas de Puntarenas. El viaje en barco supera los $4,000.

Historias sin Cuento

AL FIN LLEGASTE

Mariluz caminaba todos los días unas cuantas cuadras desde aquella parada en que la dejaba el microbús que la traía desde su colonia hasta el lugar de trabajo, la fábrica de productos saludables que se expandía comercialmente cada vez más. Ella era puntual por enseñanza familiar desde que tenía memoria, y cualquiera podía seguirle la pista, con reloj en mano, sin que en ningún momento se alterara la cronología del trayecto.
Lo que ella no advertía era que, a diario, desde la ventana de un edificio que se hallaba en la ruta, unos ojos la observaban con disciplina impecable. No tenía idea de aquella observación obsesiva, y por eso avanzaba tranquilamente, con el ritmo cronometrado habitual.
Pero un día de tantos se le atrasó el trabajo, y tuvo que salir más tarde. Estaba anocheciendo, y la negrura del cielo anunciaba tormenta inminente. Pese a ello, siguió con su paso normal. E iba ya a pasar enfrente del edificio donde estaba el pertinaz vigilante. En ese preciso minuto se desató la lluvia torrencial, con ráfagas incontenibles.
Se tuvo que refugiar en el vestíbulo, y hasta ahí, con sus ojos fijos e intensos, había bajado el hombre que la observaba. Ella quiso disimular, pero él se le acercó hasta casi tocarle la piel:
–Te trajo la lluvia, y ya no vas a salir nunca de aquí.
–¿Te conozco, verdad?
–Sí, me conoces y te pertenezco. Soy tu amante.
Ella soltó la risa. Podía deshacerse de todos sus disimulos.

JUEGOS PARA INOCENTES

La fiesta de despedida estaba por iniciar. El conjunto de pop rock se hallaba ya instalado en su tarima. Todas las mesas aparecían completamente aperadas para el momento, con sus manteles blancos de falda larga y sus candelabros erguidos. Él observó el panorama desde la puerta de ingreso, y sintió de inmediato que había arribado a un club emblemático del Hollywood de los años 50. Era como si de pronto fuera a aparecer Gilda para iniciar su danza, es decir Rita Hayworth a la vista de Glenn Ford…
Los invitados comenzaron a arribar. Sus compañeros de siempre, hoy casi todos con sus parejas. Él se puso en la entrada, para los saludos correspondientes, como era del caso por ser el centro de atención. La música empezó a sonar. El rock y el pop es alianza solidaria. Y al estar la concurrencia completa las luces comenzaron a parpadear y se oyeron los brotes sonoros del champán emergente. Había llegado la hora.
–¡Amigos todos!, ¿Quieren discursos o no?
El silencio tuvo en ese instante cierto carácter fantasmal. Y lo rompió una voz casi susurrante que parecía venir de una taberna clásica:
–Lo que queremos es refrescarnos alegremente la garganta con Dom Perignon…
–Pero no olviden que nuestro compañero de adolescencia hoy se va a descubrir otros horizontes, porque la suerte así se lo ordena. Es una despedida y hay que tomarla con la seriedad del caso…
El aludido reaccionó:
–Sí, me voy, pero también me quedo, porque dicen que el Más Allá está en todas partes.

ESPECTROS FUGITIVOS

Las autoridades policiales llegaron ante el apremiante llamado de unos vecinos que dieron parte de una serie de asaltos en cadena en cosa de minutos. Los agentes se distribuyeron por la zona, tratando de identificar y detener a los asaltantes, pero daba la impresión de que se los había tragado la tierra.
Tocaron a muchas puertas, y los vecinos asustados apenas asomaban, sin poder dar mayores detalles de lo ocurrido. Las víctimas se resistían a aparecer, por temor a las represalias de los criminales, que como siempre se hallaban instalados de seguro en algunas de las vecindades de los alrededores.
Luego de los recorridos inútiles, los agentes comenzaron a regresar a sus puntos de concentración, que eran las delegaciones más cercanas. La zona de loa asaltos quedó en silencio, como si ahí no hubiera pasado nada. Las luces encendidas en el interior de las viviendas fueron extinguiéndose. Y en el parquecito central de la urbanización los indigentes de siempre se hallaban todos ubicados en sus rincones, tendidos sobre el suelo encementado, queriendo sentir que la noche era el mejor refugio. Y en medio de ese silencio empezó a brotar un murmullo sin origen identificable. Un murmullo que con evidente voluntad atávica iba volviéndose voz:
–Identifíquense los que se van en la caravana.
Las puertas se fueron entreabriendo, y las figuras salieron a hacerse presentes.
–¿Están completos?
El mutismo fue una forma de afirmación, la más elocuente de todas.
–Bueno, la prueba de esta tarde ha sido el último eslabón de la cadena. Lo que sigue es la liberación. Nos vamos de aquí, sin saber hacia dónde, pero con la convicción de que cualquier otro lugar será una especie de tierra prometida…
La fuerza de las respiraciones se hizo sentir, y el que hablaba lo tradujo así:
–Ya veo que todos ustedes están en total sintonía con el aire. Los ahogos van a quedar atrás. Ya podrán comprobarlo cada uno a su manera…
Y el murmullo sonriente se alzaba: era la melodía que alguna vez surgió de la garganta de Frank Sinatra, y que hoy trataba de reencarnar entre las sienes de aquellos fugitivos a punto de tomar su ruta. Eran los latidos animándose al impulso de transformarse en voces:
–¡Vámonos ya, vámonos ya, vámonos ya, antes de que la noche nos atrape de nuevo! ¡Hay que dejarlo todo para poder alcanzarlo todo!
Y la caravana se volvió un caudal indetenible.

ENTRE LAS SÁBANAS

Aquel diálogo, independientemente de las palabras que se activaran en cada ocasión, era tan común entre ellos que ya parecía un juego mecánico; pero algo adictivo había en ese juego que nunca se cansaban de practicarlo:
–La memoria nos da fuerzas para seguir –decía él.
–Pero esas fuerzas nunca alcanzan… –respondía ella.
–¿Y qué quieres que hagamos entonces?
–Que le pongamos pruebas a la memoria –acotaba ella.
–¿Pruebas? ¿Por ejemplo?
–Que se anime a salir de su encierro y que empiece a hacerle señas al presente y a comunicarse sensorialmente con el futuro.
–¿Y qué vamos a ganar nosotros con todo eso? –objetaba él.
–Una libertad desconocida.
–¿No te parece demasiado simple? La memoria es ella misma, y no va a dejar de serlo. Es tradicionalista por naturaleza…
–El tradicionalista eres tú –replicaba ella, con un amago de impaciencia.
–¿Yo? ¿Y eso de dónde lo sacas?
–De tu sumisión a la memoria.
–¿Yo?
–Sí, tú, el imaginativo por excelencia, que en esto pareces tener atados los cables de la inspiración…
–¡Dios mío, es una frase perfecta! ¿Me la regalas? –reaccionó él, ilusionado.
Y tal reacción generó un dinamismo inédito. Por primera vez en muchísimo tiempo, y quizás como nunca, se miraron directa y profundamente a los ojos. Estaban ahí, en su lecho compartido, y el aroma de la intimidad los envolvía.
–¡Manos a la obra! –dijo él, alzándose como un gimnasta olímpico.
–¿Sólo manos? ¡Estrenemos orgasmo!
Las risas envueltas en la blancura crepitante de las sábanas fueron el disparo de salida. Comenzaba la fiesta, más crepitante que nunca. Ahí, junto al lecho, la memoria también sonreía.

Si creen que Trump se va a supeditar a las iniciativas de un presidente de El Salvador, están equivocados

Pablo Alvarado, codirector de la NDLON

“Llegaron, llegaron, llegaron los jornaleros; cantando cumbia, los jornaleros”. El que toca es el grupo Los Jornaleros del Norte, y ahí está Pablo Alvarado, con una guitarra. El video, alojado en YouTube, es de 2009, y corresponde a una ocasión en que se presentaron en el Centro Laboral de la UCLA, en Los Ángeles. Alvarado es fundador de esta iniciativa musical, pero también de muchas otras que se enfocan en visibilizar a la comunidad inmigrante en Estados Unidos.

En 2001 fundó la National Day Laborer Organizing Network (NDLON), conocida en español como Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras. Desde esta institución, de la que ahora es codirector, se han creado 70 centros de trabajadores en 22 estados. En estos lugares se canaliza la primera urgencia de un inmigrante: empleo.

“Funcionan como ‘santuarios’”, explica Alvarado. Son sitios en donde se facilita el intercambio entre los que ofrecen mano de obra y quienes la necesitan. Todo gira en torno al empleo. Porque también son lugares que ofrecen asesorías en caso de que algún patrono no pague lo acordado por un trabajo ya terminado.

El TPS es una campaña muy importante que tenemos que ganar por una sencilla razón: si no les podemos salvar los papeles a los que ya los tienen, jamás vamos a poder salvar a los 11 millones de indocumentados.

Alvarado se naturalizó como estadounidense. Hace más de 20 años salió de un cantón de Usulután. Y entiende el sentimiento de muchas personas que ante un proceso de deportación se preguntan qué pueden hacer en su país de origen, si ya no les queda ahí nada ni nadie. La NDLON también asesora a quienes caen en esta situación.

Alvarado no solo canta, cuando ha sido necesario, ha gritado frente a casas de los patronos que no pagan y ha protestado ante las instancias del Gobierno estadounidense. Lo único malo que la comunidad de inmigrantes puede hacer es no hacer nada, enfatiza durante un descanso en el Encuentro de Articulación Internacional entre organizaciones de Migrantes y pro-Migrantes que se llevó a cabo en Cuernavaca, México, del 10 al 12 de abril, y que fue convocado gracias al apoyo de la Fundación Avina.

¿Con qué recursos cuenta la National Day Laborer Organizing Network (NDLON)?
Nuestro trabajo es alrededor de derechos migrantes, derecho laborales y la intersección de ambos. En EUA hemos abierto 70 centros de trabajadores, adonde todos los días llegan centenares y centenares de trabajadores. Ellos llegan en busca de un empleo y nosotros facilitamos ese proceso de que le den empleo al trabajador. Nos aseguramos de que la transacción entre patrón y trabajador sea transparente y no vaya a haber abuso.

¿Esta asesoría se realiza al margen de si quien la solicita tiene o no documentación?
Sin importar el estatus migratorio, cualquier persona puede llegar a estos centros. Llegan personas sin documentos, con documentos, ciudadanos. La mayoría son mexicanos y centroamericanos, pero en realidad estamos abiertos a recibir personas de todo el mundo. Esta es nuestra tarea primordial, pero resulta que, también, muchos de nuestros miembros están en proceso de deportación.

¿Cuántos de ellos están en esta situación?
Es un segmento grande los que están corriendo el riesgo. Los que en este momento ya están en proceso de deportación son 25 personas. Aunque esto varía.

¿Qué puede hacer la asociación cuando sus miembros enfrentan procesos de deportación?
La asociación somos miles de trabajadores. Estas 25 personas son los que están siendo deportados ya. Aunque este es un riesgo que corre la mayoría, porque no tienen documentos o están arreglando su documentación. Para ellos la vida es andarse escondiendo, evitar que los agarren. Se encuentran en un limbo. Todos están en un limbo, tanto los que están en proceso de deportación, los que están arreglando y los que no tienen nada. Esta es la población con la que nosotros estamos trabajando, la que está en una situación de precariedad y de incertidumbre. Pero al mismo tiempo, aún en estas circunstancias, lo que nosotros como asociación hacemos es organizarlos para que juntos luchemos.

¿A qué nivel hacen esas luchas?
Nosotros sabemos que los políticos van y vienen. Y que la lucha de la gente es la única certidumbre que tenemos. Cuando hablamos con alguien y nos dice ‘no voy a ceder mis derechos, voy a luchar’, entonces ponemos a andar campañas. Estas campañas giran en torno a salarios no pagados y también en torno a gente que está en proceso de deportación. Ahorita tenemos varias, pero, claro, hay unas que son más fuertes que otras. Por ejemplo, nos acaban de deportar a un líder que teníamos en Florida. Lo enviaron para Argentina y vamos a iniciar una campaña para regresarlo a Estados Unidos, porque dejó a toda su familia allá. Y así, cada caso tiene su particularidad. Nosotros juntamos a la gente para que luche, es lo principal que hacemos.

¿Qué tipo de relaciones busca la asociación propiciar en los centros de trabajo?
Los centros de trabajo son el ejemplo más claro de que lo que es un ‘santuario’ para migrantes. En el sentido de que todo mundo llega a buscar empleo, tenga papeles o no. Y ahí también llegan los ciudadanos de EUA para ofrecer trabajo. Este es el intercambio que la migración permite. La dinámica bajo la cual se rige la actividad económica tiene que ver con la oferta y la demanda: el trabajador tiene su mano de obra y hay gente que la necesita; desde dueños de fábricas, dueños de casas, de restaurantes, de apartamentos, es decir, todos, eventualmente. Gran parte de nuestro trabajo es asegurar que estas relaciones estén claras y que a la gente le van a pagar cuando la contratan.

Ustedes tienen 70 sedes en 22 estados, ¿con las movilizaciones de las caravanas han atendido a más gente?
Hay varios fenómenos con respecto a la caravana. En los centros de trabajado la mayoría de los atendidos son mexicanos y centroamericanos. Ha habido mucha tensión entre ambos, y nosotros hemos tenido que hacer mucho trabajo de educación, porque, por lo regular, esta es una consecuencia del efecto Trump (en alusión al actual presidente de EUA, el republicano Donald Trump).

¿En qué sentido?
Muchos creen que los que vienen en la caravana van a minar la calidad de vida de los estadounidenses; que, de alguna manera, otorgarle derechos a los que están en la caravana, y a los indocumentados que viven en EUA, va a fregar a otras personas. Piensan que si se les entregan derechos a ellos, implica quitarles a otros. Los que han llegado antes han comenzado a pensar que los que están llegando ahora van acaparar los beneficios que les tocan a ellos. Esto es lo que han logrado nuestros adversarios. Nos han puesto en contienda. No estamos hablando solamente de trabajadores estadounidenses o ciudadanos que van en contra de los indocumentados. Estamos hablando de indocumentados que ya también creen que el que va caminando afecta su seguridad en EUA y que, si antes tenía alguna oportunidad de arreglar sus documentos, ahora menos, porque esa gente está afectando su oportunidad. Este es el efecto Trump, nos hace confrontar entre nosotros.

¿Qué contrapesos se le pueden poner al que usted llama “efecto Trump”?
Nosotros entendemos que eso es, en primer lugar, mentira y nuestros centros se han abierto para la gente que viene en las caravanas. Hay centros que han adoptado familias de Honduras que acaban de llegar, y ahí las están acompañado. En última instancia, esta infraestructura que hemos construido en Estados Unidos es para ayudarle a la gente. Para más nada. A cada centro llegan entre 50 y 120 trabajadores todos los días. Y dependiendo del mercado en el que se encuentran, así es el número de gente que se va a trabajar.

El 30 % de ellos (beneficiarios con TPS) son dueños de casas, están creando familias fuertes, participan en la vida cívica de muchas comunidades y, desde cualquier ángulo que lo vea, este es un segmento de la población que realmente merece pasar de estar en el limbo a un estatus migratorio permanente.

¿Cuál es la denuncia más común de los trabajadores?
La falta de pago. Hay un tipo de patrón que llega, los contrata, les dice que van a trabajar tres o cuatro días. Los amigos centroamericanos o mexicanos van y hacen el trabajo. Al tercer día, ya para cerrar, el patrón dice “bueno, voy a ir a traer el dinero al banco y voy a regresar en una hora para pagarles a todos”. Y no vuelve el patrón. Este es uno de los hechos que dan pie a denuncia. Pero hay quienes también dicen “te pago el sábado, espérame aquí para pasar a pagarte”, y ya nunca llegó.
El robo de sueldo, el abuso de los patrones y los accidentes laborales son parte de lo que más vemos en los centros. Hace unos días acaban de morir dos trabajadores inmigrantes en accidentes laborales que se dieron allá en Nueva York. Por otro lado, está la cuestión de la deportación. Cuando ellos o algún familiar entra en un proceso de deportación, nos buscan. La gente no sabe qué hacer, por ejemplo, cuando la policía interactúa con ellos, porque la policía intimida. Aunque hemos logrado que haya lugares en donde la policía no se involucre en la implementación de la ley de migración, siempre sigue existiendo la posibilidad de encontrarse con policías y, muchas veces, tienen prejuicios. Y aunque haya protecciones, si con el que le toca encontrarse es un policía racista, este va a hacer la pregunta “¿de dónde eres?”

¿Hay posibilidades para un inmigrante en situación irregular de recuperar los sueldos? ¿Qué acciones ejecuta la asociación?
No podemos resolver todo. No damos abasto. Pasaríamos las 24 horas en eso y no lo lograríamos. Con el ascenso de Trump al poder ha habido más robo de salarios. Y no solo eso. Hay más temor del trabajador de ir a un proceso, a una comisión laboral, de ir al Departamento de Trabajo para procesar un caso. Afortunadamente, no todos los patrones son malos, no todos son inescrupulosos. La mayoría de patrones son personas correctas y le pagan al trabajador. Muchas veces los casos de robo de salarios son malos entendidos que podemos resolver con una llamada. El 80 % se resuelve por esa vía. Pero hay también casos en los que vemos que el patrón es una persona que deliberadamente le roba la mano de obra al trabajador y con esos no tenemos piedad. Los llevamos a la corte.

¿Cómo?
Es muy importante que la gente sepa que en EUA usamos dos opciones. Una es la Corte de Reclamos Menores. Aquí llegamos cuando la víctima es un contratista, no es un empleado. Y cuando es un empleado que trabaja por hora, y tiene su relación con el patrón bajo unas normas establecidas, entonces podemos llevarlos a la Comisión Laboral. En ambas instancias, muchas veces, ganamos. Y nos dan el fallo en el que dice que ganamos. El problema es que todo lo que tenemos es eso: un papel que nos da la razón y que dice que ganamos. No es como que pueda ir a la policía a enseñarle el papel y a exigirle que vaya y que obligue a ese patrón a que pague. Las leyes laborales siempre benefician a las patronales. Pero no crea que cuando eso sucede nos cruzamos de brazos. Acá es donde aplica la organización de la que hablamos, porque vamos y protestamos afuera de las casas, afuera de los establecimientos o de los proyectos que tienen estas personas. Cuando hacemos eso, no perdemos. Pero lo hacemos, claro, cuando ya hemos pasado por un proceso legal, porque tampoco nos interesa ir a dañarle la imagen a una persona. Y lo hacemos cuando vemos que es algo deliberado.

¿Qué apoyo espera la comunidad de salvadoreños viviendo en EUA del nuevo gobierno?
Muchos de nuestros miembros son beneficiarios del TPS (Tratado de Protección Temporal). Así que, para nosotros, el TPS es una campaña muy importante, que tenemos que ganar por una sencilla razón: si no les podemos salvar los papeles a los que ya los tienen, jamás vamos a poder salvar a los 11 millones de indocumentados. Los tepesianos son personas que han hecho todo lo que se les ha pedido. No hay otra población que se someta cada 18 meses a un chequeo de antecedentes criminales; ellos lo han estado haciendo por 20 años. Es un requisito que paguen impuestos para mantener el estatus; y ellos lo han estado haciendo por más de 20 años. Les dicen que no deben de recibir beneficios o que sus hijos no deben de recibirlos; y lo han estado haciendo durante más de 20 años. Ellos, solos, se costean su propia vida. Les han dicho que deben mantener un empleo y lo han estado haciendo. Mas del 90 % de ellos, según nuestras estadísticas,mantiene un empleo. El 30 % de ellos son dueños de casas, están creando familias fuertes, participan en la vida cívica de muchas comunidades y, desde cualquier ángulo que lo vea, este es un segmento de la población que realmente merece pasar de estar en el limbo a un estatus migratorio permanente.

Partiendo de que el beneficio del TPS tiene los días contados, ¿qué tipo de medidas esperan que este nuevo gobierno ponga en marcha en favor de esta población?
Hay un buen número de tepesianos que son de El Salvador. Y yo no he escuchado, hasta hoy, a ningún tepesiano que me venga a decir “sabes qué, ya estoy listo para regresarme para El Salvador”. Nosotros, cuando vamos a El Salvador, siempre le hemos pedido a todas las fuerzas sociales que, en primer lugar, acompañen la lucha del tepesiano para quedarse en Estados Unidos. Les decimos que el bien común para salvadoreños allá y acá es que se trabaje para que la familia tepesiana se quede en Estados Unidos. Les hemos dicho también, allá, que no queremos que la precariedad de la comunidad tepesiana sea ocupada para sacar beneficios políticos o para echar culpas a determinada fuerza política. Porque nos dimos cuenta de que ya andaban diciendo que la razón por la cual Trump había quitado el TPS es porque había un gobierno de izquierda. Pero hay que ver que ahorita le acaba de quitar los fondos, y eso que lo que viene es un gobierno que no sabemos si va a ser de derecha, de centro o de izquierda. Esto va a seguir así de mal para nosotros. Porque las motivaciones políticas e ideológicas de Trump no tienen ningún tinte de nuestros países.

Esa es la foto que a mí me hubiera gustado ver: el presidente electo Bukele junto a Crista, reuniéndose, platicando con ella que ha vencido el miedo. Porque a ella es a la que hay que agradecerle que, por ahora, los salvadoreños con TPS no estén siendo deportados. Si, así como dicen, él podía ir donde quisiera, bien hubiera ido a juntarse con las personas que están luchando por ayudar a sus compatriotas y no lo contrario.

¿En qué se basan esas motivaciones?
Esto es, justamente, lo que siento que no se ha reportado bien. En EUA hay un movimiento de supremacismo blanco. Es impulsado por un segmento pequeño de estadounidenses, pero con mucho poder, muy vocal. Es un segmento que quiere revertir la tendencia inevitable de los cambios demográficos profundos que está sufriendo el país. Para 2040 o 50, la mayoría en Estados Unidos no va a ser blanca, va a ser gente de color. El ascenso de Obama (Barack, expresidente de EUA, 2009-2017) al poder les mandó una señal de que estaban perdiendo su estatus de mayoría y de que el país se estaba tornando a convertirse en una sociedad multicultural, diversa, pluralista, inclusiva. Eso a este segmento de la población le asusta, porque cuando la población de color llega, también reclama espacios de poder y representación. Ellos, los supremacistas blancos, sienten que están perdiendo eso, y que están perdiendo, según ellos, la cultura estadounidense. Se asumen invadidos.

Estas corrientes de pensamiento han estado presentes en Estados Unidos desde siempre, ¿qué es lo que ha hecho subir la intensidad de las medidas en contra de inmigrantes?
Este grupo de personas, hasta hace dos años, era un grupo marginal. Los que, de alguna manera, manejaban el tema migratorio de parte de ‘la derecha’ era el grupo moderado de los republicanos que creía más en la responsabilidad fiscal como medida de control. No se basaban mucho en ideologías racistas. Eran más de creer en hacer a todos parte de las responsabilidades fiscales. En este sentido, ellos hablaban de la inmigración en términos de si íbamos a ser una carga, si iban a tener que pagar por ellos, de si sus hijos iban a estudiar y eran, en términos financieros, preguntas legítimas, porque seguíamos hablando de dinero, de presupuestos. Pero ahora lo que vemos es a este segmento impulsar a otros a acechar a un pueblo por su origen étnico. Eso otra cosa.

¿Cómo se ha llegado a sistematizar este acoso?
Presentaron la ley SB1070 (ley de Arizona que califica como delito menor que una persona se encuentre en este estado sin contar con documentos en regla). Ahí, en las primeras líneas, hay un enunciado que dice que quieren afectar el tema migratorio por medio de una estrategia de desgaste. En otras palabras quieren hacerle la vida miserable al migrante, quieren cerrarle todos los espacios para que se autodeporte. Esta fue la política que adoptó Mitt Romney cuando estaba corriendo.

Pablo Alvarado, codirector de la NDLON

¿Qué opciones les quedan a los inmigrantes?
Este segmento de la población que piensa de esta manera es el que tiene el poder del gobierno federal ahorita. Y esas personas no están hablando de la integración. Y cuando hablan de la ilegalidad, ni siquiera están centrados en eso. Ellos lo que odian es a personas como yo, que soy ciudadano naturalizado, odian al que tiene residencia permanente, odian al tepesiano, odian al que tiene DACA. Ya ellos ya cumplieron con la tarea que se plantearon de demonizar a la gente que no tiene documentos. Ahora van detrás de los que tienen documentos.

Hace dos meses, como presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele dio un discurso en The Heritage Foundation, un tanque de pensamiento conservador. ¿Qué significó esto para la comunidad salvadoreña inmigrante, para ustedes como asociación?
En El Salvador se está dando una transición que, se puede decir, es pacífica. Y eso, como salvadoreños, lo tenemos que respetar y le tenemos que dar al nuevo gobierno el beneficio de la duda. Pero la Fundación Heritage nos ha causado mucho, mucho daño. Ahí están agrupadas las personas que han financiado ese tipo de iniciativas de supremacía blanca, de leyes que marginan y que empujan a la gente hacia la calle, que la criminalizan. Ellos han financiado a nuestros adversarios, a los grupos más radicales que están empujando las políticas contra nosotros. Al mismo tiempo, como Alianza Nacional TPS, que somos 70 comités que hemos construido por todo el país, emprendimos una batalla para entorpecer la implementación de la orden ejecutiva del Trump de dejar sin efecto el TPS (la última extensión iba a vencer en septiembre de 2018). Y nuestro equipo legal ha presentado demandas ante la Corte Federal y hemos logrado que se parara la implementación de al orden ejecutiva de terminar el TPS (seguirá vigente hasta el 2 de enero de 2020). Entre los que demandaron hay hijos de tepesianos y hay tepesianos salvadoreños. Hay una niña, en particular, que es demandante, se llama Crista (Ramos, 14 años de edad, hija de la salvadoreña Cristina Morales) y ha sido muy valiente en dejar la timidez para apoyar a su madre y a todos los que están en su condición. Esa es la foto que a mí me hubiera gustado ver: el presidente electo Bukele junto a Crista, reuniéndose, platicando con ella que ha vencido el miedo. Porque a ella es a la que hay que agradecerle que, por ahora, los salvadoreños con TPS no estén siendo deportados. Si, así como dicen, él podía ir donde quisiera, bien hubiera ido a juntarse con las personas que están luchando por ayudar a sus compatriotas y no lo contrario.

¿Qué opina de la manera en que la suspensión de la orden de dejar sin efecto el TPS se manejó en redes sociales?
Yo sé que incluso publicaron un tuit insinuando que por él, o por los que están con él, se suspendió la medida contra el TPS y no. Esto es resultado de la lucha del pueblo. Y hay que decir que si los salvadoreños creen que Trump se va a supeditar a las iniciativas de un presidente de El Salvador, están totalmente equivocados. Porque Trump lo que quiere, como ha sido siempre, es que los presidentes de aquel lado, como Bukele, se supediten a los dictámenes de ellos. Y es bien sencillo de ver, por ejemplo, ellos le dicen a El Salvador que no tenga relaciones comerciales con China, pero EUA sí está negociando un Tratado de Libre Comercio con China. Ahí es donde se ve que ninguna fuerza social, ni de izquierda ni de derecha, tiene que ver con lo que está pasando en EUA. No tienen ninguna incidencia. Este grupo de personas tiene una agenda bien clara y va a implementarla con el único objetivo de cambiar el destino demográfico de Estados Unidos.

Bajo estos términos, ¿qué medidas debería ejecutar el nuevo gobierno para apoyar a la población salvadoreña amparada aún en el TPS?
Hay varias cosas que se puede hacer. Uno, los consulados tienen que estar abiertos siempre, y siempre tienen que mantenerse los programas para la comunidad tepesiana. Dos, los consulados han servido como espacios para que tepesianos se reúnan y luchen. Los tepesianos así han participado activamente en Washington. Y yo le aseguro que, antes de ellos, más de la mitad de los legisladores no sabían qué era el TPS. Ahora hay seis propuestas legislativas. Los tepesianos están luchando en la calle, en la corte, en los pasillos del Congreso y en las comunidades locales. Por todos lados están elevando su nivel de liderazgo. Sin los tepesianos salvar el TPS no va a ser posible. El presidente electo tiene que acercarse a los beneficiarios del TPS para trabajar juntos. Solos no van a poder. En El Salvador pueden hacer mucho, como juntar a los familiares de los tepesianos para que haya una conversación colectiva entre los de aquí y los de allá. Por ejemplo, se puede hacer accesible que el tepesiano pueda conseguir las actas de nacimiento, el Gobierno salvadoreño puede trabajar para que todos los documentos que se necesiten en los trámites se puedan conseguir. Estar cerca del pueblo salvadoreño en Estados Unidos es esencial y, hasta hoy, es un secreto, un misterio. No sabemos cómo va a funcionar todo eso.