“Creo en el poder de la mente”

¿Qué es lo que más le falta al deporte nacional?

Hace falta dinero, un fondo especializado para el deporte, además de compromiso por parte de instituciones gubernamentales y federaciones que apoyen al atleta.

¿Cómo se imagina su perfecta jubilación?

Me la imagino siendo campeona en algún torneo internacional. También me gustaría dejar un legado de niños y niñas que jueguen vóleibol de playa.

¿Qué es más frágil: la mente o el cuerpo?

Creo en el poder de la mente y la fuerza de voluntad.

¿A dónde va cuando quiere algo de paz?

A mi casa, no hay mejor lugar que el hogar.

¿Es cierto que “todo tiene su precio”?

Sí, tanto lo material como las cosas que pasan en la vida.

¿Cuál es el recuerdo más dulce que tiene de su vida como atleta?

Ser campeona en Centroamérica y escuchar sonar mi himno nacional.

“Me encanta el amor a la antigua”

¿Qué cosas pasadas de moda todavía hace?

No sé qué tan pasado de moda sea, pero me encanta el amor a la antigua y todo lo que esto involucra.

¿Contribuye la exposición del horror a deshumanizar?

No, el miedo es parte del ser humano. Quizá el experimentarlo con mayor frecuencia hace que estemos un poco acostumbrados a eso, pero siempre nos causa algo.

¿Qué significa ser salvadoreño?

Una persona que siempre le da la mano a los demás, que pregunta de todo para conocer y crecer, que trata de estar en todo y así es como llega a ser grande.

¿Qué opina del periodismo televisivo actual?

Es un tema muy amplio. En muchos medios hay amarillismo, pero es lo que le gusta a la mayoría de televidentes. Si algo no se consume, no se hace.

¿Qué es lo más importante en su código ético?

El respeto a los demás y la responsabilidad.

¿Con qué metáfora definiría a la sociedad salvadoreña?

La cuna de los luchadores.

¿Se siente parte de la farándula?

Sí. Afortunadamente, tengo a muchísimas personas que están muy pendientes de mí y que a diario me demuestran su cariño de una manera incomparable.

“Mis maestros son mis amigos”

¿Cómo es la vida de un artista visual en San Salvador?

Entre el hogar, mi esposa y mi hija Nara que tanto amo, el estudio y una ciudad tan pequeña como es San Salvador. Una ciudad llena de inseguridad y compleja por los territorios custodiados por las letras y los números.

¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?

Siempre es un reto estar vigente y estar produciendo todo el tiempo. Espero tener una buena retrospectiva sobre mi trabajo y sentirme orgulloso con el tiempo invertido en cada obra o proyecto que realice.

¿Qué es lo más ilícito que has hecho?

Acompañar a mi personaje principal del proyecto “Retrato Hablado” a una de las ventas más importantes de drogas de San Salvador, “La Tutu”.

¿Qué carrera o negocio consideraría si tuvieras que comenzar otra vez?

Cine.

¿Quienes son tus maestros?

Mis maestros son mis amigos, son con los que he aprendido y sigo aprendiendo día a día.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

Compromisos de todos para sacar adelante este país, incentivar con buenos programas de estudios a los jóvenes, becas, seguridad, salud. Hasta que se deje de ver a este país como una finca, no vamos a cambiar el rumbo de este lindo y pequeño país.

¿Has pensado en migrar de forma permanente?

Realmente sí lo he pensado, desde hace 11 años que empecé a viajar fuera de El Salvador. Cuando venís nuevamente a tu país estás entusiasmado con ideas frescas y con ganas de producir a mil por hora. Después de una semana acá, te vuelves a decepcionar de la situación incierta del país.

“La de la guitarra es una belleza completa”

¿Cuál es su miedo más grande?

No completar lo que tengo que hacer en esta vida. Cada quien tiene su misión. En mi caso es la expresión de mi arte, como compositor o como intérprete y mi desarrollo espiritual.

¿Qué tiene la guitarra por sobre otros instrumentos para inclinarse por ella?

Lo tiene todo. Su canto sonoro, la belleza de la madera. Es impresionante que una madera cuando se pone junta logre producir esa cantidad de sonidos: melancólico, tierno, dulce. La de la guitarra es una belleza completa. No hay vuelta de hoja. También fue importante la influencia de mis maestros.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Me gusta ser desposeído de las cosas, no me gusta arraigarme a ellas. Sin embargo, podemos hablar de ciertas cosas. Serían algunos de los manuscritos de música y libros y partituras antiguos que he logrado conseguir con el tiempo. Lógicamente, la guitarra.

¿Qué consejo se daría?

Que no debo dejarme llevar por las ilusiones que la mente se pone a sí misma.

¿Qué es para usted la muerte?

La muerte es un paso a la vida. Yo soy una persona, muchos pueden no estar de acuerdo conmigo, que es partidaria de la reencarnación. Aparte de que nosotros morimos a cada momento. Nuestras células mueren y renacen a cada momento.

Desde la distancia, ¿cuál es su idea de El Salvador?

Es un país al que le tengo mucho amor, al que me debo. Tiene un potencial inmenso en nuestra gente, pero con una problemática, de igual forma, inmensa. En todos los sentidos. La de identidad es extremadamente grande, y de allí surgen otros problemas.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

Que no hay que tenerle miedo; que la vida continúa, que no es el fin; y que hay que seguir adelante. Es decir, uno baja al suelo. Ahora hay que volver a subir, pero con consciencia.

No sé cuál es el mejor camino, cada cual elige su juego”

¿Qué significa para vos la muerte?

El gran misterio. Ojalá algún día (en vida) pueda saber más sobre ella.

¿Qué temas te salen más fácilmente, los relacionados con el crimen y el mundo judicial o aquellos que lo están con la cultura?

A mí lo que me interesa es el cruce de ambos mundos: procuro hacer un abordaje cultural del periodismo policial (como decimos acá) o de sucesos. Para darle todo su sentido a un crimen hay que entender su significación social y cultural, y, por supuesto, la dimensión humana de sus protagonistas.

¿Creés que es importante tener un empleo estable?

Sí. Bueno… Por más que fantaseo con tenerlo, no lo consigo. El empleo en el que estuve más tiempo fue uno en el que permanecí cuatro años. Creo que la industria periodística está un poco averiada y por eso es difícil encontrar el puesto ideal. Prácticamente no existe. Conozco a muy buenos periodistas independientes, el de ellos es un camino posible. Pero no sé cuál es el mejor camino, cada cual elige su juego.

¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?

La conjunción de la pareja, la familia, los amigos, la obra (el trabajo), los proyectos y el buen uso del tiempo. Ah, y si puede ser en un día frío y nublado, mejor.

¿Cuál es tu miedo más grande?

Es tan grande que prefiero ni recordarlo.

¿Cambió algo en tu vida después de ganar el premio García Márquez?

Sí. Conocí a colegas de distintos países, hice nuevos amigos y conseguí un trabajo nuevo a la vez que me sentí valorado en mi empleo anterior. Pero más que nada y gracias a una nota que me costó demasiado esfuerzo, con el premio confirmé la idea de que vale la pena luchar y perseguir los sueños. Suena cursi, pero es así.

¿Es este el mejor o el peor momento para hacer periodismo en América Latina?

Probablemente sea a la vez el peor y el mejor. Como dicen los chinos: crisis es oportunidad. La crisis de la industria periodística (no del periodismo, sino de su industria) es muy grande, eso lo vemos todos. De ahí deduzco que la oportunidad también es muy grande. Quizá en 50 años idealicemos este momento, quién sabe.

He aprendido a resolver situaciones inesperadas, poco amables e incomprendidas”

¿Qué tiene que dejar de hacer?

Desvelarme trabajando.

¿Qué es lo más difícil que le ha tocado hacer?

Enfrentar la resistencia al cambio del sistema y el abuso, tolerar la ignorancia.

¿Cuál es su meta inmediata?

Procurar la aprobación de la Ley de protección para personas con Trastorno del Espectro Autista en El Salvador.

¿Cuál es la mejor manera de celebrar la diferencia?

Con una amistad sincera, libre de prejuicios y llena de respeto a los derechos.

¿Qué debería cambiar en las instituciones para dar a las personas con trastorno del espectro autista lo justo?

La mentalidad de los líderes. Tiene que haber más personas comprometidas con el reconocimiento y la aceptación en igualdad de derechos.

¿Qué destrezas le han generado las dificultades?

He aprendido a resolver situaciones inesperadas, poco amables e incomprendidas por la mayoría de personas.

En este país, ¿cuál es la manifestación más clara de la miseria?

Es nuestra falta de conocimiento y educación. Nos hace falta madurez.

“Soy el amor de mi vida”

¿Qué espera lograr con lo que está haciendo?

Queremos llevar la segunda obra a comunidades donde no llega el teatro, iniciar el proceso de nuestra tercera obra y empezar talleres con vendedoras de mercados como nosotras.

¿Cuál es su principal motivación para alcanzar metas?

La confianza que tengo en lo que soy ahora. Vengo de una situación donde nadie daba nada por mí y yo daba nada por nadie. La confianza que tengo ahora en mi persona es la confianza que he logrado tener en los demás.

¿Cuál es su palabra favorita?

Libertad. Cuando intento recordar mi niñez esa es la única sensación que conocí. Correr bajo la lluvia y que el viento me golpeara. Hoy mi libertad ha sido el teatro porque es el que ha logrado quitarme miedos. A mis 38 años es cuando más libre y contenta estoy.

¿Cree en la mortalidad del alma?

¡A estas alturas creo hasta en la inmortalidad del cangrejo!

¿Cuál superpoder quisiera tener?

Cambiar cosas. Lo que fuera, pero cambiar.

¿Qué cambiaría de su familia?

Lo que nos han enseñado de generación en generación a las mujeres, como creer que una vale más si tiene un hombre a su lado.

¿Qué o quién es el amor de su vida?

Yo misma. Para querer a los demás primero me tengo que querer yo, así que yo soy el amor de mi vida.

“Todavía hay mucho por hacer“

¿Cuál es su miedo más grande?

El fracaso, porque hay que levantarse de nuevo, quedan cicatrices.

Su vida sería perfecta de no ser por…

Que perdí a mi padre cuando tenía 19 años. Él tenía cáncer de hígado y me prometí no estar relacionada en nada con esta enfermedad, ya que había decidido servir a mi gente, pero de otras formas. Luego perdí a mi hermano y a mis cuñadas.

¿Qué piensa de los políticos que actualmente gobiernan este país?

Pienso que como cualquier país del mundo, hay buenos líderes, pero lamentablemente hay algunos otros que dejan mucho que desear.

¿Quién le habría gustado ser?

Creo estar satisfecha con mi persona y no querría ser nadie más. La vida me ha dado todo lo que cualquier persona desearía tener.

¿Qué significa para usted la muerte?

Otra parte de la misma vida a la que todos llegaremos, pero sin prisa. Todavía hay mucho por hacer.

¿Cree en la inmortalidad del alma?

Por supuesto, soy católica-apostólica.

¿Cuál le gustaría que fuera su epitafio?

“Había una señora que hizo patria a su manera, se llamaba Leonor Guirola de Llach. ¿Se acuerdan?”

“El cine es una herramienta de denuncia”

¿Qué le ha permitido hacer el cine que el periodismo le vedaba?

Creo que nada, excepto que yo puedo hacer activismo. Como la mayoría de mis documentales son de género, memoria histórica y derechos humanos; yo puedo pasar, ahora que ya no estoy trabajando en un periódico, de la realización de un documental al activismo. Eso es algo que dentro del periodismo no podía hacer y que tenía ganas de hacer.

¿Se considera una persona inteligente?

Creo que la inteligencia es la capacidad de resolver los problemas; que cuando uno esté en una encrucijada, pueda tomar una decisión. Creo que tengo esa capacidad.

¿Quiénes son sus cineastas favoritos?

Chantal Akerman, Agnès Varda, Emir Kusturica, Jean-Luc Godard, Frederick Wiseman, Nicolas Philibert, Jim Jarmusch, Patricio Guzmán, Pino Solanas y, mi favorito por sobre todos, Eduardo Coutinho. Mi otro favorito, aunque en ficción, es Guy Maddin.

¿Cuáles temas tocaría en su cine si no viviera en El Salvador?

Ninguno, porque desde que me gradué de San Antonio de los Baños, decidí que quería contar las historias de la región centroamericana, de Latinoamérica, de México. A eso me quiero dedicar. Son las historias que necesito contar. He tenido oportunidades de poder contar en otros lados, pero he decidido quedarme aquí.

Para usted, ¿qué es el cine?

Es una herramienta de denuncia. Es lo que más me gusta hacer en la vida junto a ser madre.

¿Cuál es la tarea más aburrida que ha tenido que hacer?

Ir al colegio. Era, para mí, una tarea muy aburrida.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

No me gustaría tener un epitafio, no creo que pueda resumir mi vida en una frase.