Opinión desde acá

por Mariana Belloso, De Cuentos y Cuentas

 

Mariana Belloso
Periodista

Aprender a cuidarnos

No significa que toleremos el crimen o que no luchemos porque nuestro futuro sea mejor, a través de la educación y la formación, o a través del cambio personal. Educar en prevención y generar el cambio social no son mutuamente excluyentes.

Después de la terrible noticia de la muerte de Mara, una joven mexicana asesinada presuntamente por el chofer de una aplicación para servicios de transporte personal, se multiplicaron en redes sociales los posts sobre cómo cuidarse, qué hacer antes, durante y después de tomar un taxi o uno de estos servicios que funcionan con aplicaciones.

Curiosamente, también aparecieron reclamos de quienes insisten en que, en lugar de enseñar a las mujeres cómo evitar ser violadas, agredidas, asesinadas, se debe criar y educar a hombres que no agredan. Pero ¿por qué esto debe ser mutuamente excluyente?

Estoy totalmente de acuerdo con que el cambio de este mundo depende de nosotros mismos, de educar bien a nuestros hijos, independientemente de su sexo, de ser nosotros mismos agentes de cambio, ser nosotros el cambio, práctica diaria y ejemplo de echarle la mano al prójimo siempre que se pueda y evitar, hasta donde nuestras fuerzas y voluntad alcancen, ser perjudiciales para los demás o para nuestro entorno.

Pero esto no significa que se deba dejar de lado la prevención. Las mujeres, los hombres, los niños, los jóvenes, todos debemos aprender a cuidarnos. Por desgracia el mal existe, el diablo, como decía mi abuela, anda por ahí y toma la forma, muchas veces, de rostros afables, de sonrisas amigables e incluso de amigos y conocidos. La desconfianza no es algo agradable, pero en nuestros tiempos se vuelve necesaria. Mejor equivocarse por desconfiado que por exceso de confianza.

La desconfianza por sí misma ayuda de poco, hay que pensar qué hacer en cada situación. Hace un par de semanas una joven muy cercana y querida por mi familia tuvo una mala experiencia con una de estas aplicaciones para transporte personal. Usó la aplicación y pidió el vehículo. Al subirse, no se percató de que la persona que conducía no era la misma de la foto que aparecía en el perfil. Se dio cuenta únicamente cuando el tipo comenzó a sacarle plática y a subirse de tono, llegó incluso a decirle cuánto le gustaba cuando las muchachas usaban lencería. Sumamente asustada, se cortó. Afortunadamente llegó a su destino solo con el susto. Por supuesto que reportó el caso con la compañía desarrolladora de la App.

Pero después, cuando compartimos el caso en redes para alertar sobre lo que había pasado, las respuestas que recibimos señalaban la responsabilidad de la chica: que por qué se subió, que por qué no se bajó, que por qué aguantó que la fuera acosando. “Ahí culpa de ella, yo ni me hubiera subido”, comentó una de nuestras conocidas. Y así, como siempre, se acusa a la víctima por ser víctima, por haber sido lo suficientemente tonta para convertirse en una… pero eso es tema para otra columna.

Ahora pienso que nos falta difusión de la prevención, educación en prevención. Esta chica no sabía qué hacer, y la verdad es que todos deberíamos saber cómo actuar en una situación de riesgo. Desde cosas básicas como asegurarse de que la persona que conduce y el número de placa coincidan con los del perfil de la aplicación, como siempre estar en contacto con un familiar y conocido a quien se le envíe captura de pantalla con los datos de la persona que nos está prestando el servicio, todo debería ser parte de un procedimiento de rutina a memorizar y practicar.

Nunca subirse si van dos personas en el auto, por ejemplo, o no tener “pena” de cancelar el viaje si se pone incómoda la situación o nos sentimos amenazados. También existen aplicaciones que permiten que se nos dé seguimiento en tiempo real y enviar alerta a nuestros contactos si algo pasa, junto con la localización de nuestro móvil. Una de estas aplicaciones es Companion: Mobile Personal Safety, que permite avisar y activar geolocalización para uno o varios amigos o familiares mientras se va de camino, y posee, de hecho, un botón de alerta para avisar a todos en caso de cualquier emergencia. También algunos sistemas operativos de móviles tienen opciones para activar la alternativa de compartir nuestra ubicación con nuestro grupo familiar.

La prevención es necesaria, siempre, y no significa que toleremos el crimen o que no luchemos porque nuestro futuro sea mejor, a través de la educación y la formación, o a través del cambio personal. Educar en prevención y generar el cambio social no son mutuamente excluyentes, son necesarios, hoy más que nunca. Ambos.

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  • 24 septiembre, 2017 / Opinión desde acá de Mariana Belloso  (SÉPTIMO SENTIDO)

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