Youtube se convirtió en la mejor plataforma para contrarrestar la verdad oficial por parte de los ciudadanos. Cada vez más jóvenes usan este canal para contar lo que el gobierno no quiere que se sepa. Los segudores crecen y el acecho de los policías, también.

Duelo de narrativas en Cuba

Un reportaje de Yoé Suárez / Connectas

Fotografías de Archivo y cortesía

Fotografías de Archivo y cortesía

En agosto de 2020 influencers residentes en Miami anunciaron que ya estaban en Cuba cinco contenedores de ayuda humanitaria enviados por exiliados, y que líderes cristianos de la isla garantizarían la distribución de las ayudas para paliar la crisis económica en curso.

Reacio a permitir la distribución de recursos sin su intervención, el régimen anunció mediante el oficialista Consejo de Iglesias de Cuba, su rechazo a la ayuda humanitaria. Ante esto, la youtuber, Ruhama Fernández, invitó a una transmisión en directo al pastor evangélico, Alain Toledano, que replicó la postura estatal y confirmó la disposición de varias iglesias para distribuir los productos a los necesitados.

El canal de YouTube de Ruhama, que vive en Santiago de Cuba y tiene 21 años, se ha sumado con ese y otros videos al nuevo panorama de influencers en la isla cuya sola existencia cuestiona la narrativa oficial del paraíso socialista.

Unos años atrás y desde el exilio también saltaron a YouTube exitosos personajes de marcada tendencia anticastrista, muy vistos en Cuba. Karlito Madrid, en la capital española, logra un éxito notorio con sus revisitaciones de la historia revolucionaria desde una perspectiva antagónica a la propuesta que el gobierno impone en los centros de estudio cubanos o el monopolio mediático.

El creciente impacto de estos nuevos actores mediáticos canaliza, incluso, el voto cubano en La Florida hacia Donald Trump para la reelección de 2020 y la extensión de sus políticas de tolerancia cero con el régimen comunista. La Habana, por su parte, ha reaccionado creando canales «de choque» que desacreditan o rechaza la narrativa independiente.

A su vez, desde estas plataformas, el régimen contraataca sin necesidad de vocearlo por vías tradicionales (radiales, impresas o televisivas), desde donde trascenderían a un importante sector de la población cubana, aún sin acceso a Internet.

Guerrero Cubano, quizá el más conocido de los canales creados por el Estado, ha sido citado como fuente oficiosa ante sucesos como la muerte a manos de un policía de un joven el pasado mes de junio. Junto a ese canal, representado por la imagen de Ogun (deidad del panteón yoruba), Martillando Cubano también se erige como vocero del régimen. Internautas consideran que ambos son sostenidos directamente por la policía política, conocida como órganos de la Seguridad del Estado (OSE).

“Uno de los videos que más visibilidad ha tenido fue el que hice en Las cuchillas, mi lugar de nacimiento, porque se ve la necesidad que viven las personas en el oriente cubano, creo que pocos lo han mostrado, y por eso, tal vez, tuvo tanto éxito”, dijo, mientras el canto de un gallo se metía en la grabación. Ha sido tanto su éxito que, últimamente, ha pensado cambiar la frecuencia de sus emisiones: pasar de tres, a siete semanales para sus casi 10 mil suscriptores.

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Como ocurre en otros países, los youtubers cubanos abordan la cotidianidad del ciudadano común, populares retos en redes sociales, chismes de farándula, pero aunque no sea su intención, en Cuba es inevitable que «se filtre algo de la dura realidad cubana», considera la periodista Lien Carranza, quien apunta que los hacedores son mayormente veinteañeros, capitalinos y «eufóricos al hablar».

Sin embargo, otros como Ruhama Fernández sí tienen en la política un tema central de sus transmisiones. En enero de este año el influencer residente en Miami Alex Otaola, apoyó un concurso que premiaría a cinco youtubers cubanos por orden de popularidad. En esa fecha y motivada por la competición, Ruhama comenzó a transmitir.

Desde su habitación en la ciudad de Santiago de Cuba, la joven narra sobre comunidades empobrecidas, nuevas medidas del régimen para paliar la crisis económica en curso y arbitrariedades contra periodistas, artistas y líderes religiosos.

«Uno de los videos que más visibilidad ha tenido fue el que hice en Las cuchillas, mi lugar de nacimiento, porque se ve la necesidad que viven las personas en el oriente cubano, creo que pocos lo han mostrado, y por eso, tal vez, tuvo tanto éxito», dijo, mientras el canto de un gallo se metía en la grabación. Ha sido tanto su éxito que, últimamente, ha pensado cambiar la frecuencia de sus emisiones: pasar de tres, a siete semanales para sus casi 10 mil suscriptores.

La sencillez con que Ruhama transmite le gusta a su público. Ofrece una sensación de transparencia y honestidad. «La temática de mi canal es la libertad. Y el objetivo de mis publicaciones es que los jóvenes y los no tan jóvenes sean capaces de pensar por ellos mismos y adquieran mayor cultura política; no esa que nos enseñaban en la escuela, con la que nos adoctrinaban, sino la verdadera, la que enseña a defenderte», acotó.

Ruhama aborda temas que normalmente no aparecen en ningún medio estatal o no estatal, como la crítica al feminismo hegemónico actual o el endilgamiento político de etiquetas como «fascista» a quien no coincida con el discurso de la izquierda radical.

El Media Research Center (MRC) denunció este mes que gigantes tecnológicos como Twitter, Facebook y Google –dueño de YouTube-, censuran el discurso conservador y anunció la creación de un centro de monitoreo. Brent Bozell, directivo del MRC, recordó cómo la senadora de Tennessee, Marsha Blackburn, fue censurada en redes sociales por un anuncio pro-vida de 2017. Otro caso conocido fue el del think tank Praguer University en 2019, esta vez en un intento por limitar la libertad de expresión en Youtube.

Los youtubers cubanos no han vivido algo similar desde gigantes tecnológicos, pero sí han enfrentado la amenaza a su libertad de expresión desde la izquierda extrema en la isla.

Durante este año en Cuba, varios influencers, entre ellos Pedrito El Paketero, de La Habana, y Yander Serra, residente en la ciudad de Manzanillo, sufrieron detenciones en la vía pública por fuerzas policiales mientras hacían audiovisuales.

Serra contó que fue conducido a «dos horas de amenazas» y una multa de 3 mil pesos (120 dólares al cambio actual) tras publicar un video sobre los chivatos o delatores que colaboran con los OSE desde la sociedad cubana. Esa clase de contenido, que indaga en los entresijos dictatoriales se mezcla en un amplio abanico temático con otros más cotidianos.

De ese universo, relativamente nuevo en Cuba, parecen expandirse oportunidades de visibilizar temas más allá de las políticas editoriales de medios o actores políticos tradicionales. Algunos de los más exitosos youtubers reciben patrocinio de negocios privados en Estados Unidos, y esa posibilidad de sostener económicamente sus horas frente a los celulares fortalece estos proyectos personales.

Ruhama cree que los Youtubers están insertando constantemente temas en la agenda mediática independiente, ya sea porque se replican a través de notas lo que exponen en sus canales o porque prenden una especie de mecha noticiosa entorno a determinados sucesos puntuales. «La realidad cubana duele, y cuando se muestra al mundo afuera, sorprende», dijo. Y agregó: «La gente sigue a Youtubers porque están cansados de la falacia que representa el periodismo oficialista, porque quieren ver algo más allá, la realidad, lo que verdaderamente pasa en el país».

En una ocasión, un estudiante de Medicina enfrentó a Ruhama en sus redes sociales porque no le agradaba el contenido que producía. Entonces ella lo invitó a debatir en su propio canal, así, convirtió ese espacio en una plataforma para el debate entre distintas ideologías, ese que el régimen prohíbe de facto.

En esos ataques y ofensas tiene mucho que ver el régimen castrista. A la veinteañera la regularon (prohibir que salga de Cuba) cuando alistaba sus documentos para viajar a USA premiada por el concurso de Otaola en que había participado, la han citado a estaciones policiales y han apostado un efectivo de los OSE fuera de su casa, en una suerte de arresto domiciliario sin explicación alguna.

A inicios de septiembre un número desconocido hizo sonar el celular de Ruhama Fernández.

-¿Hola?

-Oye, ¿tú me escuchas?

-Sí, ¿quién habla?

-Mira, enciérrate que la cosa no está muy buena

-¿Quién habla?

-Van a acabar contigo. Tranquila hoy.

-¿Quién eres?

-…

Ruhama pudo grabar la amenaza de un agente de los OSE para que no saliera de su casa aquel día. La subió íntegra a su canal de Youtube. La dictadura le mandó limones y ella hizo limonada.

Ampliar lneas editoriales y enfoques

Iván Daniel Calas empezó a subir contenido a su canal, Voz de verdad, a finales de 2017. Le parecía «que en medio de tanto bombardeo de información» era oportuno generar «contenido sano y edificante» que publica casi todas las semanas.

Aunque lamenta: «A veces es un poco complicado con el famoso tema del Internet en el país». Cuba aún es de los países con menos penetración de Internet en Latinoamérica, aunque en 2019, al año de iniciar el servicio de datos móviles, contaba con 3.7 millones de líneas que accedían a la red de redes, según la estatal Empresa de Telecomunicaciones.

Ajustando sus amplios espejuelos, Iván Daniel explicó que al ser un canal pequeño (tiene más de 4 mil suscriptores) las entrevistas a cantantes se posicionan con miles de vistas, aunque otros temas, como «la lucha contra el progresismo y la defensa de la fe» son muy seguidos.

«Los temas son diferentes, pero te llevan a un mismo punto. Por ejemplo, si un video es sobre la historia de la Iglesia al final te llevo a una enseñanza sobre arriesgar tu vida por la verdad, por Jesús. Si hago un video apologético sobre la existencia de Dios, estoy encaminando al público a encontrarse con Jesús. Si hago un video de crítica social, ya saben, te llevará a Jesús», contó el adolescente de 17 años.

Muchos youtubers están tomando parte del ambiente, más que informativo, de análisis de la realidad cubana, y sus públicos crecen de manera exponencial. Iván Daniel cree que «cada estilo tiene su público», y el suyo lo asume como una responsabilidad, no solo como ocio.

Fotografías de Archivo y cortesía

En las redes sociales es común el enfrentamiento de ideas o argumentos, e Iván Daniel no escapan de eso. «Soy conservador, ya por ahí es fácil imaginar que en el siglo XXI soy un blanco seguro», bromeó. Sus monólogos tienen un estilo dramático, teatral. Lleva a sus seguidores temas como las fake news, el aborto y la relatividad moral, asuntos que no ofrece desde la perspectiva conservadora ninguna línea editorial de medios independientes o estatales actual.

Yaima Pardo, coordinadora de contenido audiovisual para la web noticiosa ADN Cuba, ha incorporado a algunos youtubers de dentro y fuera de la isla a ese medio independiente. «Caben estos nuevos influencers, sobre todo si están cuestionando su realidad, si salen a la calle a hacer preguntas», explicó. «Son capaces de llegar a un público que no lee el Granma [diario oficial del Partido Comunista], que no le interesa a la manera aburrida de generar la información».

¿Cómo lucen las viviendas humildes y las que se rentan por cientos de dólares la noche; cómo es la comida que consumen los cubanos en la calle? Respondiendo a preguntas como esas, muchas veces cámara en mano y enfocado en un público extranjero, ha levantado sus 119 mil suscripciones el youtuber residente en Cuba con más seguidores: Frank Camallerys. Camallerys Vlogs ha logrado una capitalización hasta los 36 mil dólares anuales, según el portal Socialblade, en un país donde el salario medio ronda los 35 dólares mensuales.

Aquellos afortunados que, como él, logran monetizar sus canales deben cobrar el dinero mediante cuentas de familiares o amigos en el exterior. A causa de sanciones económicas de Estados Unidos por las violaciones a los Derechos Humanos en Cuba, se impide la posibilidad de conectar cuentas extranjeras con nacionales.

El salto de un canal personal a insertarse en un medio de comunicación, como la web Cubanos por el mundo (que sumó a Otaola como columnista) y ADN Cuba, lo han dado algunos de los influencers con más seguidores en Cuba, como Anita con Swing, con más de 64 mil suscriptores.

Al referirse a los youtubers que trabajan en ADN Cuba, Yaima Pardo dijo que también asumir ese oficio «es una manera de que los jóvenes se sientan útiles», algunos ya son tan conocidos que los propios ciudadanos se les acercan para denunciar injusticias de manera directa con ellos. Los youtubers «tienen mucho que decir, ideas que contrastar con las que se ofrecen desde el poder y los mecanismos oficiales de generar información».

 


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