El narcotráfico en tiempos del coronavirus

Bajón. Aunque el precio de un kilo de hoja de coca en el Perú ha bajado hasta casi en un 50 % desde enero, los líderes de las organizaciones criminales se resisten a dejar morir el negocio.

Carreteras cortadas. Fronteras cerradas. Cientos de millones de personas confinadas y las finanzas mundiales camino de la ruina. El coronavirus está cambiando el planeta y ha diezmado las cuentas de sectores tan importantes como el de los combustibles. Pero también la economía sumergida se está viendo afectada. El narcotráfico, negocio en las sombras por excelencia, está sintiendo los efectos de la cuarentena decretada en la mayoría de los países latinoamericanos.

«Hay pequeños trasiegos por la selva de Puno y en el trapecio amazónico, pero en el resto del país hay un control absoluto. El tráfico aéreo, que era una constante con Colombia y Brasil, se ha paralizado», comenta Pedro Yaranga, analista en seguridad estratégica.

«El Vraem, que produce el 75 % de la droga que sale del país, es la zona más controlada. Pero no por el control del Ejército ni de la policía, sino por el de la población misma, organizada por los comités de autodefensa. Han impuesto un control estricto, hasta el punto de que por ahora allí no hay un solo caso de covid-19″, añade el experto.

El efecto del confinamiento de las comunidades es el descenso del precio de la hoja de coca, la pasta básica y clorhidrato de cocaína. Por ejemplo, el kilo de pasta base costaba unos $1,200 antes de la cuarentena. Ahora, se comercia por menos de $300. «Nadie compra. Lo único que se menciona es que los que tienen buenos capitales han comprado y lo están guardando bajo tierra para cuando se recupere», cree Yaranga.

Materia prima. De un 25 %ha sido el descenso, desde abril, de un kilo de clorhidrato de cocaína en el país.

En la vecina Colombia, el mayor productor y exportador mundial de cocaína y que alberga más de 212,000 hectáreas plantadas con hoja de coca, la situación es diferente. «El coronavirus ha cambiado las reglas en las zonas en que el Estado tiene control. Pero allá donde las organizaciones criminales están en dominio, no ha habido tantos cambios, y se siguen registrando incidentes de violencia y confrontación», explica Daniel Rico, investigador colombiano de economías criminales.

Aunque el flujo de cocaína por el Perú no es el mismo que antes de la cuarentena, los expertos aseguran que las mafias tienen abastecimiento suficiente como para continuar inundando el mercado. «La droga producida en Colombia puede tardar hasta dos años en distribuirse en Estados Unidos, y llevamos dos años con los picos más altos de producción. Hay inventarios en Colombia. También en los puntos intermedios, que son Centroamérica y México, y en el mercado final», declara Rico.

El comercio internacional sigue funcionando, y las mafias continuarían aprovechando envíos para colar la droga en los contenedores. «La economía ilegal siempre encuentra otras opciones, y esta situación no va a ser determinante. Lo único que sería decisivo es una reducción en la demanda», comenta Rico.

A pesar de que bares y discotecas están cerrados, los microtraficantes en EUA. y Europa estarían utilizando redes de envío a domicilio para colar droga e intentar mantener el negocio.

“El coronavirus ha cambiado las reglas en las zonas en que el Estado tiene control. Pero allá donde las organizaciones criminales están en dominio, no ha habido tantos cambios, y se siguen registrando incidentes de violencia y confrontación”, explica Daniel Rico, investigador colombiano de economías criminales.

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En México y Centroamérica

Los países de tránsito en Centroamérica han instaurado férreas medidas de cuarentena, especialmente El Salvador. «El cierre de fronteras, las restricciones a la movilidad y la suspensión prácticamente total de vuelos comerciales han dificultado el transporte de drogas hacia el norte. En los vuelos iban las mulas o burriers, donde fluían pequeñas cantidades», expone Tiziano Breza, analista en Centroamérica del International Crisis Group.

En México, la última escala de la droga, podrían generarse tensiones entre los más de 200 grupos que se dedican al narcotráfico si la cocaína deja de fluir, creen los expertos. Los grupos más pequeños, cuyas economías son más frágiles, quedarían debilitados, y los más grandes se verían tentados a iniciar conflictos violentos para arrebatarles las plazas.

Los asesinatos no se han reducido en México ni siquiera durante la época de distanciamiento social. Marzo fue el mes más violento de la historia del país, desde que hay registros, con más de 3,000 homicidios.

Los cárteles mexicanos han sido especialmente afectados por el cierre de empresas fabricantes de químicos en China, al ver dificultada la adquisición de materias primas indispensables para la producción de metanfetamina, fentanilo o heroína, drogas muy lucrativas para las mafias del país norteamericano.

El Gobierno de Estados Unidos incrementó la presencia de los cuerpos de seguridad en la frontera mexicana tras la llegada de la pandemia. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ha reducido, en cambio, los decomisos de droga, lo que ha llevado a parte de los analistas a pensar que los narcotraficantes han detenido sus envíos.

Algunos son más cautos. «La reducción puede deberse a una adaptación al contexto y a un cambio en las modalidades en que se intentan introducir estos productos. También, por supuesto, a una disminución de la entrada, porque han aumentado los costos en toda la cadena», comenta el analista Breza.

Los cárteles mexicanos están, mientras tanto, intentando ampliar su base social, con envíos de víveres a la población más necesitada de las zonas que controlan. Las autoridades temen que los narcotraficantes sustituyan al Estado en varias regiones durante la crisis. La evolución de la situación dependerá, probablemente, de la evolución de la pandemia.

Sin ceder. La droga no pasa, pero la criminalidad no ha bajado. La delincuencia organizada mantiene control sobre los territorios a punta de actos violentos.

«Los países pobres deben pensarse dos veces las estrategias de distanciamiento», dicen economistas de Yale

Fotografía de Archivo

Un estudio de la Universidad de Yale concluye que las medidas de distanciamiento son menos viables para los países pobres. No porque su capacidad de evitar que se propague el virus sea menor ni porque prevenga menos muertes. Sino porque podrían tener efectos adversos, poniendo en riesgo más vidas de las que salvan. Este análisis suma aportes para el dilema al que se enfrentan los países en vías de desarrollo: ¿Cómo protegerse ante el virus y, al mismo tiempo, sobrevivir ante la crisis económica?

Su cálculo subraya algo que en Guatemala ha sido obvio en las primeras semanas de crisis: la población vive en condiciones tan precarias que la pérdida de puestos de trabajo y el sustento diario representan un peligro mayor frente a una infección viral, aun siendo el covid-19 tan agresivo.

El distanciamiento se ha convertido en una característica de la sociedad actual. A falta de una vacuna que proteja a la población del covid-19, la alternativa es evitar el contacto físico. Se ha suspendido una gran cantidad de actividades laborales, las clases en todos los niveles y cualquier tipo de reunión.

Estas medidas son efectivas, sin duda, para evitar que se propague el virus. Pero tienen implicaciones económicas y afectarán de manera distinta a los países según sus ingresos.

La pregunta es si vale la pena implementar el distanciamiento social en todos los países sin tomar en cuenta su situación económica. Según el estudio de los economistas Zachary BarnettHowell y Mushfiq Mobarak, de la Universidad de Yale, los países con menos ingresos no deberían imitar a los ricos.

«No solo los beneficios epidemiológicos y económicos del distanciamiento social son mucho menores en los países más pobres, sino que estas políticas también pueden cobrar un alto precio en los más pobres y vulnerables», asegura el documento. «Los trabajadores del sector informal carecen de los recursos y las protecciones sociales para aislarse de los demás y sacrificar las oportunidades económicas hasta que el virus pase».

El Banco Mundial también abordó el tema. Berk Özler, economista del Grupo de investigaciones sobre el desarrollo de esta entidad financiera, señala que los países con mayores ingresos están enfocados en evitar el colapso de sus sistemas de salud por el covid-19. Y que dirigir toda la atención a esta enfermedad podría causarles perjudicar a quienes requieran cuidados intensivos por otras enfermedades.

De hecho, en 2009, después de la pandemia de H1N1, se disparó el dengue.

Los países pobres se enfrentan al mismo dilema de los países ricos, pero agravado: deben decidir entre practicar el distanciamiento social extremo o estar preparados para un sistema de salud de por sí abrumado, lo que generaría un alto nivel de mortalidad.

«Lo que queremos no es un estímulo para que los mercados funcionen como de costumbre, sino apoyar a las personas para que puedan satisfacer sus necesidades básicas mientras dure el distanciamiento social y garantizar que la recuperación económica cuando esto termine», aseguró.

Según los economistas de la Universidad de Yale, que publicaron un resumen de sus resultados en Foreign Policy, las medidas de distanciamiento social son poco efectivas si no se acompañan con medidas económicas que garanticen el bienestar económico de la población. De lo contrario, solo se están creando las condiciones para aumentar la pobreza, provocar migraciones de la ciudad al campo (lo que implica llevar el virus a regiones remotas) y aumentar la vulnerabilidad de la población.

«Al limitar su capacidad de ganarse la vida, el distanciamiento social puede conducir a un aumento del hambre, las privaciones y la mortalidad y la morbilidad relacionadas en los países pobres. Acoplar la curva epidemiológica de covid-19 para ganar tiempo hasta que se pueda desarrollar una vacuna puede no ser muy útil para los países pobres si el cronograma para el desarrollo de la vacuna es demasiado largo para mantener el distanciamiento social», señala el informe de investigación.

Los investigadores de la Universidad de Yale también toman en cuenta también que las medidas de distanciamiento social pretenden evitar que los sistemas de salud se saturen, pero que esto tiene menos sentido en los países más pobres, en los que los sistemas de salud no presentan niveles óptimos de eficiencia. «Retrasar las infecciones no es tan útil en países donde las limitadas de camas de hospital y los ventiladores ya no dan abasto y la mayoría no puede acceder a ellos», afirma el documento.

La ONU se manifestó sobre esta situación. A finales de marzo, en una reunión con el G20, el grupo de países con las economías más fuertes, el secretario general de la ONU, António Guterres, abordó el tema. «Debemos crear las condiciones y movilizar los recursos necesarios para garantizar que los países en desarrollo tengan las mismas oportunidades para responder a esta crisis en sus comunidades y economías. Cualquier cosa que no sea este compromiso conduciría a una pandemia de proporciones apocalípticas que nos afectaría a todos», aseguró Guterres.

«Al limitar su capacidad de ganarse la vida, el distanciamiento social puede conducir a un aumento del hambre, las privaciones y la mortalidad y la morbilidad relacionadas en los países pobres. Acoplar la curva epidemiológica de covid-19 para ganar tiempo hasta que se pueda desarrollar una vacuna puede no ser muy útil para los países pobres si el cronograma para el desarrollo de la vacuna es demasiado largo para mantener el distanciamiento social», señala el informe de investigación.

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¿CUÁNTO VALE UNA VIDA EN LOS PAÍSES POBRES?

Para determinar las pérdidas económicas que implica la muerte de un ser humano o la inversión que debe realizarse para mantenerlo con vida, la economía utiliza el concepto del valor estadístico de la vida (VEV). Es un cálculo descarnado que implica la valoración monetaria que la sociedad atribuye para evitar la muerte de uno de sus miembros ante una situación de riesgo.

Los economistas de Yale utilizaron este concepto para construir sus escenarios y determinar las diferencias del impacto económico de las medidas de distanciamiento entre los países con mayores ingresos y los más pobres.

«Una ventaja importante de usar VEV para valorar los beneficios relativos de la mitigación de covid-19 es que la reducción de la mortalidad mediante distanciamiento o supresión requiere algunos sacrificios económicos», aseguran. «Los países ricos y pobres naturalmente evaluarían esas compensaciones de manera diferente, dependiendo de cuán urgentes sean las necesidades económicas de su población».

Los países más ricos suelen invertir más en su población, por ello el VEV es alto en comparación con los países de bajos ingresos. Por ello los investigadores de Yale consideran que las medidas de distanciamiento social resultan en una mejor compensación económica para los países ricos.

Además, en la valoración del VEV también incide la disposición de la población a realizar sacrificios económicos para evitar la propagación del virus. En países como Guatemala, en donde la mayoría de la población se encuentra en pobreza o pobreza extrema, y en donde impera el comercio informal, las personas pueden estar más preocupadas en conseguir el alimento diario que en una infección viral.

En Guatemala la mayoría de la población se encuentra en pobreza o pobreza extrema. Según la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), publicada en 2014, el 59 % de la población vive en pobreza, con un consumo por debajo de Q10,218 al año ($1,325), y el 15.7 % en pobreza extrema. Los índices de pobreza se concentran entre los pueblos indígenas (79.2 %) y en las áreas rurales (76.1 %).

Sin embargo, en estos tiempos particulares, en donde el impacto económico de la crisis puede alcanzar proporciones mayúsculas, cabe pensar que muchas personas pueden caer fácilmente en la pobreza. Organizaciones como Oxfam han calculado hasta 500 millones en el mundo.

Administración. Dirigir toda la atención y los recursos a las consecuencias del covid-19 puede derivar en el descuido de otras áreas importantes. El estudio de Yale indica que debe haber equilibrio.

El Fondo Monetario Internacional manifestó su preocupación ya que la crisis del covid-19 implicará una contracción de la economía mundial, con los mayores efectos en los países más pobres. «Numerosos países de mercados emergentes y en desarrollo se enfrentan a drásticas caídas de la demanda de exportaciones y los precios de las materias primas, fuertes salidas de capitales, escasez de divisas y crecientes cargas de deuda», aseguró el ente financiero internacional en el comunicado de su Reunión de Primavera que finalizó la semana pasada.

UNA VENTAJA IMPORTANTE DE LOS PAÍSES POBRES: LA POBLACIÓN JOVEN

El estudio de la Universidad de Yale señala que la población de los países con menores ingresos suele ser más joven, lo que implica una ventaja ante el COVID-19. Según informes sobre el comportamiento del virus y los datos sobre la edad de las personas fallecidas por la enfermedad, los adultos mayores de 65 son los más vulnerables, aunque eso no elimine el riesgo entre los jóvenes.

En Guatemala la población entre 0 y 64 años, es decir, la menos vulnerable por edad frente a COVID-19, es la mayoría. Según el Censo de población y Vivienda de 2018 casi 5 millones de personas (el 33.4 % de la población) tiene entre 0 y 14 años. Un poco más de 9 millones de personas tienen entre 15 y 64 años, y representan el 61 % del total.

«La baja fertilidad en los países ricos significa que una fracción más grande de su población es anciana. Al contrario, en los países pobres, en donde la mayoría de la población es joven, la mortalidad por covid-19 puede ser más baja», señala el documento.

Y así lo demuestra uno de los escenarios que construyeron. Los científicos de Yale emplearo el modelo matemático que desarrolló el Imperial College de Londres sobre el impacto del covid-19 en las tasas de mortalidad para obtener resultados en países o regiones más pobres.

Sin ningún tipo de mitigación frente al covid-19, el modelo muestra que países como Bangladesh y los del África Subsahariana presentarían una menor tasa de mortalidad que Estados Unidos. Esto se debe, principalmente a que en los países más pobres la población anciana es menor (3 %) comparada con la de países con mayores ingresos (17.4 %).

Sin embargo, el estudio reconoce que no se toman en cuenta la incidencia de enfermedades crónicas e infecciosas en la población más joven de los países de bajos ingresos, lo que probablemente subestime la tasa de fatalidad. Durante la fulgurante pandemia, se ha comprobado que las muertes son mucho más probables entre pacientes con enfermedades adicionales.

A partir del estudio sobre la propagación del covid-19 del Imperial College de Londres, los investigadores de la Universidad de Yale adaptaron el modelo para asignar un valor económico a la mortalidad por el virus en Estados Unidos.

En un escenario de mitigación del virus por medidas de distanciamiento, Estados Unidos logra un bienestar de alrededor de su 59 % del PIB. Se predice que estas restricciones salvarán 1.76 millones de vidas en ese país, con un valor de bienestar total de 7.9 billones de dólares.

Para países pobres como Bangladesh el bienestar económico que representarían las medidas de distanciamiento sería apenas del 14 % de su PIB.

«Más allá de los beneficios mucho más pequeños de la mitigación de covid-19 en los países más pobres, los trabajadores también son más vulnerables frente a la interrupción de la economía», subraya el documento. Es más probable que dependan de un salario en efectivo diario, su trabajo es práctico y no se puede hacer mientras exista el distanciamiento social».

De hecho, el informe describe una situación que viven actualmente muchos de los trabajadores y comerciantes informales que no están registrados en las municipalidades y que por eso no podrán recibir el bono de Q1,000 ($130) que aprobó el Congreso de Guatemala y entregará el Ejecutivo.

«Dichos trabajadores no siempre aparecen en los registros gubernamentales y burocráticos. Por lo tanto, incluso si se implementara una póliza de seguro social en estos países, no está claro qué tan rápido se podría ubicar a esas personas, si es que lo hacen, para brindarles beneficios de ayuda», señalan los investigadores de Yale.

El impacto de la crisis económica en los trabajadores informales y la ausencia de registros para recibir el beneficio también es motivo de preocupación para el Banco Mundial. «Los países de bajos ingresos no tienen más remedio que confiar en sus sistemas de protección social y sus redes de seguridad para proporcionar ayuda durante la pandemia», dijo Berk Özler economista del Banco Mundial.

En Guatemala, el acceso al agua todavía es una tarea pendiente. El último Censo de Población y Vivienda señala que el 58.9 % de los hogares tienen acceso a agua entubada en la casa. 15 de cada 100 hogares solo tienen acceso a agua por medio de chorros públicos o pozos y el 10.9 % debe recurrir a ríos, lagos, manantiales o camiones cisterna para abastecerse del líquido.

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LAS RECOMENDACIONES PARA LOS PAÍSES POBRES

La investigación de la Universidad de Yale concluye que el distanciamiento no debe aplicarse de igual manera en los países ricos y en los países pobres.

Para proteger del covid-19 a la población de los países con menos ingresos y causar el menor impacto económico posible, los investigadores de Yale recomiendan la implementación de algunas medidas, como el uso obligatorio de mascarillas en la calle y mejorar el acceso al agua potable para garantizar las medidas de higiene.

En Guatemala, el acceso al agua todavía es una tarea pendiente. El último Censo de Población y Vivienda señala que el 58.9 % de los hogares tienen acceso a agua entubada en la casa. 15 de cada 100 hogares solo tienen acceso a agua por medio de chorros públicos o pozos y el 10.9 % debe recurrir a ríos, lagos, manantiales o camiones cisterna para abastecerse del líquido.

Los investigadores de Yale también proponen medidas de distanciamiento o aislamiento social para los países pobres, pero solo para ancianos y otros grupos en riesgo. «Mientras que las personas productivas con perfiles de bajo riesgo podrían seguir trabajando», puntualiza el documento.

En cuanto a las medidas para enfrentar la crisis económica y que permitirían aplicar las medidas de distanciamiento social con menor impacto en el bolsillo de las personas, el Bando Mundial sugiere implementar las transferencias universales en los países en desarrollo, cuya población mayoritaria se encuentra en pobreza.

El Gobierno de Guatemala anunció que durante la última semana de abril o la primera de mayo iniciará la ejecución del Fondo Bono Familia. Dotado con Q6,000 mil millones ($780,000 millones), estará destinado al apoyo de las familias más vulnerables con Q1,000 mensuales ($130). Esta política estará a cargo del Ministerio de Desarrollo Social y para la selección de los beneficiados se utilizará el recibo de luz. Podrán recibir las transferencias los hogares con un consumo menor de 200Kwh.

Berk Özler, economista del Banco Mundial, aseguró que las transferencias en efectivo son la opción más obvia para garantizar la alimentación y la posibilidad de pagar las cuentas de las personas en situación de pobreza. En el caso de los países en desarrollo, en donde podría crecer este grupo, la medida debe ser universal. Pero si se hace necesario enfocar el beneficio, se debe recurrir a mapas de pobreza.

Un punto importante es que no debe existir ningún tipo de condición asociada a la entrega de la transferencia en efectivo. «La urgencia con la que se necesita el apoyo, las razones detrás de la necesidad y lo que la gente haría con el dinero por su cuenta apuntan a proporcionar los fondos sin condiciones», dice Özler.

«Los próximos 12 a 18 meses serán difíciles para casi todos en el mundo. Pero los gobiernos y las organizaciones internacionales de desarrollo pueden ayudar a aliviar la carga que causará la pandemia entre los más pobres de los pobres», enfatiza Özler.

Ser indigente en Cuba en tiempos del coronavirus

Fotografías de María Matienzo

Paula (quien prefirió no dar su nombre completo) nunca pensó que llegar a vieja fuera a ser tan duro. Ella, que había sido una mujer hermosa, hoy come de la basura, huele a orina y solo tiene un techo cuando la recoge la policía por dormir en la calle. En los 5 años que lleva deambulando en La Habana, nunca había pensado en suicidarse sino hasta ahora, que a la tragedia de no tener casa a los 70 años, se une el riesgo de morir por causa del Coronavirus.

La familia de Paula se deshizo de ella como quien bota los muebles viejos. A su nuera no le gustaba que fumara ni la manera en que intervenía en su matrimonio. Hubo llantos, reproches, golpes, y al final tuvo que irse de casa. No tenía derecho a permanecer en una que no le pertenecía.

Paula, en su condición de deambulante, no aparece en los registros oficiales. El último censo poblacional data de 2012 y, para la fecha, ella aún estaba con su hijo. Según las cifras de ese año, en todo el país, 1.108 personas estaban viviendo en las calles y 467 de ellas eran mayores de 60 años. Es probable que Paula enferme y quizás muera en alguna de las calles donde duerme y por las que circulan miles de personas de las que no hay manera de saber si son portadoras asintomáticas de la enfermedad. Ella está desprotegida.

Pero al riesgo por su condición de deambulante se le suma el de la edad. De los 21 fallecidos hasta ahora a causa del Coronavirus en Cuba, 18 son de la tercera edad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) este sector de la población tiene alta probabilidad de infección y muerte por causa del COVID-19. En Cuba, hasta el 13 de abril, de los 726 casos confirmados, 147 tienen más de 60 años. El número promete ir en ascenso si los ancianos no pueden ser rigurosos en sus cuarentenas porque para comprar comida en los mercados deben esperar en largas filas sin el distanciamiento social como medida preventiva o para adquirir comida elaborada tienen que ir desde sus casas a los comedores del Sistema de Atención a la Familia. En estas condiciones la curva infecciosa terminará ensañándose en ellos.

El Consejo Popular El Carmelo, una de las zonas más céntricas de la ciudad y en donde Paula encuentra a veces un parque donde dormir, ha comenzado a ser objeto de «especial seguimiento» por las autoridades sanitarias por ser la localidad con mayor número de contagiados del COVID-19 en La Habana. El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) no especifica cuántas de las ocho personas contagiadas pertenecen a la tercera edad, pero allí viven 8 mil personas con más de 60 años.

Vulnerables. Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, comenzó el pasado fin de semana a exigir que los estudiantes universitarios se encarguen de la distribución de la ayuda a los más vulnerables.

En Cuba, según los datos proporcionados por Alberto Fernández Seco, jefe del departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental, del MINSAP, 2´286.000 personas tienen más de 60 años (20.1 por ciento del total de la población) y de esas, 343 mil viven solas. Cuba es un país envejecido si se le compara con el resto de América Latina y el Caribe, donde el porcentaje de personas por encima de 60 años es del 11 por ciento según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo.

Los ancianos en Cuba podrían dividirse en varios grupos fundamentales: los que son cuidados y amados por sus familiares, pero se les dificulta conseguir los medicamentos que ayudan a controlar enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes y las cardiopatías; los que viven solos y la cuarentena no es una opción; y los que continúan trabajando porque la pensión que perciben (entre 9 y 12 dólares mensuales), no les garantiza las necesidades básicas. La desprotección ante el Coronavirus los abarca a todos por igual.

En el chequeo diario del plan de prevención contra la enfermedad, Miguel DíazCanel, presidente de Cuba, comenzó el pasado fin de semana a exigir que los estudiantes universitarios se encarguen de la distribución de la ayuda a los más vulnerables. Sin embargo, en El Carmelo, pese a la situación epidemiológica, los comedores del Sistema de Atención a la Familia no cuentan con un sistema de mensajería para la atención a los ancianos y las farmacias siguen desabastecidas de medicamentos para las enfermedades crónicas que agravan la situación en caso de contraer el virus.

Abenamar Bauta vive en El Carmelo y cuida a su madre de 89 años de edad. Al temor de exponerse al virus y ser portador asintomático se une la incertidumbre de la atención médica que se supone debe ser más expedita.

«Hace cuatro días que llamé al médico de la familia porque mi mamá tenía una especie de alergia y una tos seca», cuenta Bauta, «y aún no suben a verla. Me pregunto si están esperando a que muera en la casa», denuncia.

Paula pertenece al grupo de ancianos que, según el Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud, no reciben ningún ingreso y están en total situación de vulnerabilidad, y que representa el 10,6 por ciento de ese sector de la población. El protocolo establecido en 2015 para la admisión, diagnóstico, atención y reinserción social de personas sin hogar a los Centros de Protección Social pudiera ser una solución para Paula en tiempos de COVID-19. Sin embargo, ella prefiere huir, permanecer en la calle.

Paula cuenta que el día que se la llevaron por primera vez para Las Guásimas, el centro de protección social para la Atención a las personas con conducta deambulante ubicado en la periferia de La Habana, llegaron casi 200 personas con las que tuvo que compartir el espacio hasta que logró escaparse. Los demás eran trasladados a centros psiquiátricos o penitenciarios, o devueltos a sus familiares, según determinaran las autoridades del lugar.

El Centro de Protección de La Habana tiene una capacidad para 500 personas y es el más grande del país. Otras seis provincias tienen instituciones parecidas, pero ninguna ofrece una solución permanente porque como ha declarado la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Martha Elena Feitó, «estas instituciones no se pueden convertir en albergues», por lo que los trabajadores del lugar le deben dar una pronta solución a cada caso que les llega y cuando no, regresan a las calles.

Ingresos. Los pensionados en Cuba reciben entre $9 y $12 mensuales y buena parte de ellos se ven obligados a buscar otra forma de generar ingresos.

Paula recuerda que cuando fue capturada por la policía, la montaron en un ómnibus con casi 30 personas con distintos niveles de alcoholismo o de enfermedades mentales. En el ómnibus, además de los policías que la obligaron a subirse, iban otros tres trabajadores sociales. Lo que la llenó de espanto fue que la incluyeran en una ficha policial, lo que implica la criminalización de la mendicidad.

Las «recogidas», como le llaman los mismos indigentes, se realizaban solo en caso de que fuera necesario dar una imagen de estabilidad económica ante visitantes ilustres como el expresidente de los EEUU, Barack Obama, o los reyes de España, Felipe VI y Letizia. Ahora que el país ha entrado en la fase de «transmisión autóctona limitada» -la tercera etapa de la pandemia donde se comienzan a ver casos de personas infestadas sin nexos con extranjeros-, en La Habana han comenzado a desocupar las calles casi a diario.

En otras provincias de la Isla, como Santa Clara, la población indigente parece estar siendo controlada. Según el canal local TeleCubanacán, se habilitó la escuela Yabú 1 como Centro de Protección donde, con ocho enfermeros, cuatro médicos, trabajadores sociales y mucha fuerza policial, se ha internado a la población indigente de otras nueve provincias del país.

Las personas mayores de 60 años en situación de desamparo total debieran ser ubicadas en los hogares o en casas de abuelo; pero la capacidad de admisión de éstas no se ajustan al ritmo en el que Cuba envejece.

La «recogida» nunca es pacífica. Los deambulantes se resisten y la policía los golpea, los inmoviliza para luego empujarlos dentro del ómnibus. Es un espectáculo degradante que aislará a estas personas para tenerlas hacinadas en los Centros de Protección donde no tienen las normas higiénico sanitarias ni cuentan con el personal médico necesario, aunque las imágenes difundidas por la prensa oficial del centro villaclareño recién inaugurado muestren lo contrario.

Para Paula y otros indigentes entrevistados, Las Guásimas parece más una prisión que un lugar para recibir ayuda, pero, ¿qué puede hacer si su familia tampoco la acepta de regreso, pese al riesgo de enfermarse en la calle?

Paula pudiera acudir a la Fiscalía General de la República para que mediante un acuerdo (1456 del año 2014) su hijo y su nuera cumplan con sus obligaciones familiares. Pero sería inútil, pues se trata de acuerdo de papel al no estar contemplado en el Código Penal cubano.

Lo que sí está contemplado en el Código es la sanción por infringir las medidas dictadas por las autoridades sanitarias para evitar la propagación de la epidemia. De llegar a hacerlo, tendría una sanción de 3 a 12 meses de privación de la libertad.

El Gobierno ha reiterado en su discurso que «nadie quedará desamparado» ante el Covid-19, pero ¿por qué pareciera que los indigentes evitan beneficiarse de las opciones ofrecidas? ¿Será solo porque, como se ha asegurado en foros oficiales, se resisten a «institucionalizarse, a establecer una vida social clásica o aceptar las normas sociales»?

Los indigentes como Paula no se sienten amparados ni protegidos en los espacios gubernamentales. Las denuncias sobre maltrato físico como el ocurrido en 2018 y las historias que aún circulan de personas adultas desamparadas que llegan a los hospitales y mueren encima de sus excrementos porque nadie los atiende, les parecen más verídicas que la promesa de comidas seguras y camas donde dormir.

La organización independiente, Observatorio Cubano de los Derechos Humanos, propuso tres medidas que podrían beneficiar particularmente a los ancianos durante la cuarentena: garantizar la entrega de alimentos en sus casas; crear centros de elaboración de comida en las cocinas estatales u hoteles; y, por último, derivar personal de la policía política a las labores de asistencia social. Al cierre de este artículo, ninguna de las tres recomendaciones estaba siendo aplicada por el Gobierno; sin embargo, la semana pasada comenzó a distribuir, entre poblaciones vulnerables al virus, el medicamento homeopático, PrevengHo®Vir, que según fuentes oficiales eleva el sistema inmunológico.

Por otro lado, las personas mayores de 60 años en situación de desamparo total debieran ser ubicadas en los hogares o en casas de abuelo; pero la capacidad de admisión de éstas no se ajustan al ritmo en el que Cuba envejece.

El miedo de Paula crece en la medida en que los casos de personas infectadas se multiplican en la Isla. Su tragedia es la de muchas personas que, por su edad y condición de indigencia, temen ser «recogidas» y llevadas a una institución donde el riesgo de contagio es bastante alto.

Este reportaje fue escrito por María Matienzo para Cubanet, y es difundido gracias a un acuerdo de republicación de contenidos con CONNECTAS.

Adultos mayores. Cuba es un país envejecido si se le compara con el resto de América Latina y el Caribe, donde el porcentaje de personas por encima de 60 años es del 11%.

Atwood:»Esto subraya una vez más la necesidad de tener una prensa libre»

Margaret Atwood, Escritora canadiense
Margaret Atwood, Escritora canadiense

La autora de «The Handmaid’s Tale» y su secuela, «The Testaments«, se sienta delante del ordenador en la oficina que tiene en su casa de Toronto, ajusta la cámara para modificar el encuadre de la imagen y agarra su taza de café antes de empezar a relatar cómo está viviendo la excepcionalidad causada por el COVID-19.

Hija de un entomólogo, Atwood rezuma optimismo, que ella califica de realismo, mientras utiliza con comodidad términos y conceptos epidemiológicos salpicados con su agudo sentido del humor.

¿Cómo está encarando el confinamiento, el distanciamiento social y en general la forma diferente de vivir y relacionarnos?

Como sabes, los escritores pasamos mucho tiempo en casa escribiendo. Y yo crecí en un zona bastante remota del mundo en donde no había mucha gente. Así que estoy acostumbrada, más que mucha otra gente. Para ellos es más duro que para mí. Me autoaislé durante días y ahora estoy practicando el distanciamiento social. Para mí no es un cambio absoluto. Nunca salía de la oficina de todas formas (risas).

Pero ha tenido que alterar la forma en que vivía.

Sí. No viajo. Hemos cancelado muchos eventos. Estamos haciendo varios online, cosas que normalmente habríamos hecho en persona. Y estoy pasando mucho más tiempo hablando de esta forma, con gente como tú, ante una pantalla en vez de ir a tomar un café en algún sitio. Es mejor ir a tomar un café a algún sitio pero tengo uno aquí. Así que estoy en cierta manera tomando un café contigo.

Así que el COVID-19 no ha conseguido pararla.

No me ha parado pero ha alterado la forma en que hago las cosas. A menos que estés enfermo, o muy ansioso por tu negocio, realmente no para a la gente. Se está horneando una gran cantidad de pan casero hasta el punto de que hemos tenido problemas para encontrar harina. No había horneado pan desde hace muchos años, pero lo estoy haciendo ahora. Lo mismo con comidas caseras. Y pasó más tiempo cuidando el jardín. Esto nos lleva a los tiempos de la Gran Depresión, a los jardines victorianos.

¿Y cómo le está afectando emocionalmente?

Estoy preocupada por otra gente. No estoy preocupada por mí porque en estos momentos no me pasa nada. Si estás en casa, con suficiente comida, si no estás enferma, si tus pequeños no te están volviendo loca y si no estás totalmente preocupada por lo que será de tu vida, que es lo que le pasa a mucha gente, ¿por qué estaría ansiosa? No estoy preocupada por mí sino por otras personas. Pero a mi edad, no hay mucha gente más vieja que yo por la que me tenga que preocupar (risas).

¿Estamos exagerando esta crisis?

No se le puede decir a la gente que se compare con otra realidad que nunca han experimentado. Especialmente los más jóvenes que nunca han tenido que pasar por algo como esto. Para ellos es bastante aterrador. Pero es un virus, lo que significa que podemos desarrollar una vacuna y cuando eso esté podremos distribuirla para reducir la tasa de transmisión a menos de 1 lo que, espero, significará que lo controlaremos o al menos estará más controlado. Y con suerte desaparecerá como SARS.

Es usted una optimista.

Creo que soy realista. Sabemos lo que es, sabemos cómo se transmite. No sabemos todo porque en algunas personas causa daños no sólo en los pulmones. Pero sabemos mucho más de lo que la gente sabía en el siglo XIV sobre la Peste. E incluso sabemos más que al principio de SARS. Lo que ha ido mal es que no estábamos preparados. No hemos escuchado a los epidemiólogos que nos advirtieron que algo así podría pasar.

Su padre era un científico, un entomólogo que estudió durante gran parte de su vida las muertes masivas de árboles. ¿Qué cree que habría dicho sobre esta pandemia?

Lo que hubiera dicho es: «No me sorprende». Como te puedes imaginar, nuestra casa estaba llena de todo tipo de libros científicos. Uno de ellos fue uno de los primeros de la especialidad, «Rats, Lices and History» (Ratas, piojos e historia) de Hans Zinsser, de la década de 1930. Le siguieron otros libros similares sobre los distintos tipos de pandemia, extinción de especies… El planeta ha visto muchos de estos eventos. También está «Guns, Germs and Steel» (Armas, gérmenes y acero) de Jared Diamond. Y «1491», que detalla lo que pasó en Suramérica y Norteamérica cuando las enfermedades europeas golpearon el continente con males a los que la gente no tenía inmunidad adquirida o hereditaria. Que es lo que nos pasa con el COVID-19. Por eso se está propagando de esta forma, porque nadie está inmunizado excepto, quizás, ahora mismo los que lo han tenido y se han recuperado.

¿Cuál es el papel de artistas y escritores como usted?

No sé si tenemos un papel (risas). Creo que deberíamos escuchar a los científicos. Y no estoy segura de que te esté hablando como una escritora. Probablemente te estoy hablando como alguien que ha estado interesada en plagas desde hace bastante tiempo. De hecho he escrito un libro con una plaga.

¿Es un hecho aislado o parte de un problema mayor?

Escribí un libro, «Payback«, en el que en el sexto capítulo se encaran dos posibles futuros. En uno de ellos hemos arreglado el planeta y en el otro no lo hacemos. Una de las cosas que suceden cuando se altera el medio ambiente hasta el punto de presionar la vida, es que se producen más brotes de enfermedades de lo que es normal porque los microbios son oportunistas. Microbios hostiles aprovecharán seres con sistemas inmunológicos debilitados. Así que además de los grandes fuegos forestales en Australia, además del agotamiento de los océanos, ahora tenemos algo que nos afecta directamente, el COVID-19. ¿Por qué la pandemia de gripe de 1918 (llamada Gripe Española) fue tan mortal? Porque mucha gente tenía sus sistemas inmunológicos debilitados por la Primera Guerra Mundial.

¿Saldrá algo positivo de esta crisis?

Espero que sí. Somos seres que piensan en el corto plazo. Tras SARS se desarrollaron planes en los que los epidemiólogos señalaban lo que deberíamos hacer y los preparativos necesarios. Cuando SARS fue contenido, esos planes se archivaron. Quizás esta vez los pondremos en marcha. Quizás dejaremos de comer algunas especies de animales exóticos. Quizás dejaremos de una vez en paz a los murciélagos. Espero que estemos mejor preparados de lo que hemos estado para esta.

Lo otro que está causando es la redistribución de la riqueza en algunos países. No tanto en Estados Unidos, donde la ayuda está beneficiando a los más ricos. Pero en otros países, el dinero está siendo distribuido a la gente que no puede trabajar y eso es un tipo de redistribución de la riqueza que no habíamos visto desde los años 30. Las crisis generalmente causan la redistribución de la riqueza. Las guerras también. Como la Revolución Francesa. Mucha riqueza fue redistribuida. Muchas sillas y mesas terminaron en lugares donde no las había antes. Las cosas se mueven durante las crisis, incluido el dinero.

Pero hay temor a que el COVID-19 sea aprovechado para limitar libertades, para crear sociedades distópicas no muy diferentes que las que usted ha reflejado en algunos de sus libros.

No hay ninguna duda que hay gobiernos autoritarios que aprovecharán la oportunidad para establecer un mayor control sobre la sociedad. Estoy segura de que pasará en algunos países y posiblemente de alguna forma u otra en todos. Cuando la gente está asustada lo acepta. Una vez que la pandemia haya pasado, ¿veremos una relajación de las normas en las democracias? Esperemos que sí. Aunque a veces, lo que sube nunca baja. Excepto los impuestos. No sabemos pero esto subraya una vez más la necesidad de tener una prensa libre. Necesitamos saber qué está pasando tanto como sea posible.

¿Cambiará el arte, la literatura?

Nadie lo sabe. Siempre es apresurado intentar predecir lo que los artistas intentarán hacer. A menudo uno se equivoca. Alguien dijo el otro día con bastante alegría que si no hubiese sido por la Peste Negra no habríamos tenido el Renacimiento. Y lo que respondí es que era aleccionador aunque no para la mitad de la población, que murió. En verdad cambió bastante el orden medieval.

¿Cómo será el mundo cuando volvamos a la normalidad?

Será un mundo diferente pero no puedo predecir completamente cómo será ese mundo.

¿Sigue recortando noticias de la prensa para documentarse e investigar sobre los temas que trata en sus libros?

Sí, pero ahora lo hago mucho online. Hice mucha investigación cuando estaba escribiendo «The Testaments«. Creo que va a ser gente más joven quien escribirá sobre esto. Hay una gran cantidad de material online, incluido lo que dijeron diversos líderes mundiales, que no era nada, que era como un resfriado. ¡Sorpresa!

Ha sido más grave de lo que se había anticipado. Algunos han aparecido como mejores líderes de lo que pensábamos que eran. Creo que (Justin) Trudeau lo está haciendo relativamente bien. Y sabemos lo que se piensa de (Donald) Trump. Ha sido bastante errático. Y de repente está acusando a la Organización Mundial de la Salud de no anticiparse. ¡Perdón! Lo hicieron mucho antes que él. Parece que su declaración de que no acepta ninguna responsabilidad se aplica a todo.

Los países empiezan a planificar la vuelta a la normalidad

Fotografía de EFE

Mientras la pandemia de coronavirus mantiene confinada a gran parte de la población del planeta, algunos países donde la plaga está perdiendo fuerza han empezado a planificar o incluso poner en marcha una cautelosa y escalonada vuelta a la normalidad, como hizo España el pasado lunes en algunos sectores industriales.

ITALIA SE PLANTEA LA REAPERTURA CON MUCHA CAUTELA

En Italia, con 20,000 muertos, uno de los países más afectados y que fue durante un tiempo epicentro de la pandemia, el Gobierno no quiere bajar la guardia y ha prolongado hasta el 3 de mayo las medidas de confinamiento de las personas en sus casas y el cierre de todas las actividades no esenciales.

El nuevo decreto permite, no obstante, la apertura de algunos pocos negocios que estaban hasta ahora cerrados, algo casi simbólico. Son las librerías, papelerías, tiendas de ropa para niños y algunos servicios forestales, que se suman a las tiendas de primera necesidad aún en activo, como supermercados o farmacias.

Las autoridades italianas insisten en que, aunque se está aplanando la curva de contagios y muertos, aun no es suficiente para retomar otras actividades. «No podemos poner en riesgo los sacrificios cumplidos porque así todos los resultados positivos logrados se podrían perder», ha dicho el primer ministro, Giuseppe Conte.

La esperanza del Gobierno italiano es que tras el 3 de mayo pueda dar inicio la llamada «Fase 2», la apertura gradual del país, y solo si antes de esa fecha se verifica una mejora de la situación, se podría pensar incluso en reiniciar algunos sectores.

Por ello ha pedido a las empresas que preparen protocolos de seguridad y desinfecten sus instalaciones cuanto antes.

Algunas regiones, dentro de sus competencias, ha adoptado algunas medidas diferentes.

Por ejemplo, Lombardía, la más afectada por la epidemia, ha decidido que no permitirá la apertura de las librerías y papelerías, contradiciendo las disposiciones anunciadas por Conte.

En cambio, en Véneto, donde la epidemia se ha podido contener mejor, va a flexibilizar algunas prohibiciones:se permitirá abrir mercados al aire libre y se podrá salir a hacer deporte a más allá de 200 metros del domicilio.

ESPAÑA PERMITE LA VUELTA AL TRABAJO EN SECTORES NO ESENCIALES

España, que junto con Italia y EUA es uno de los países con más casos y muertos, se prepara para salir de la «hibernación» y volver a recuperar algunas actividades no esenciales, como la industria pesada y la construcción.

Pero persistirá el confinamiento porque su «desescalada» no se producirá antes de dos semanas, sin descartar que las restricciones puedan mantenerse o reforzarse después del día 26. El estado de alarma y las restricciones concluyen ese día, pero el Ejecutivo no descarta prolongarlas hasta el 11 de mayo si fuera necesario.

Para ello, el Ministerio del Interior ha desplegado un operativo para repartir diez millones de mascarillas en puntos logísticos de toda España, como las estaciones de metro o las paradas de autobús.

Pero esta reapertura parcial de la economía no supone el final del confinamiento para gran parte de la población y se mantiene la suspensión de todas las actividades turísticas, hosteleras, educativas y deportivas.

ALEMANIA Y HOLANDA ESTUDIARAN PRONTO LOS PASOS A SEGUIR

En Alemania rige desde el 22 de marzo y, en principio, hasta el 19 de abril, la prohibición de reuniones o salidas de más de dos personas -ampliable, en caso de núcleos familiares u otras formas de convivencia-. Se permite la práctica individual de deportes al aire libre.

Las medidas fueron acordadas entre la gran coalición de la canciller Angela Merkel y los poderes regionales, a los que corresponde implementarlas. Baviera, el estado federado con más contagios, implantó el cierre casi total de la vida pública.

El miércoles próximo habrá otra reunión entre Merkel y los líderes para acordar los pasos a seguir.

Se estima que serán clave para ello las recomendaciones emitidas por el grupo de investigadores de la Academia Superior Leopoldina, que aconsejan la «pronta apertura» de las escuelas para alumnos a partir de diez años.

Los expertos de la Leopoldina condicionan la apertura gradual a que se «mantengan a un nivel bajo consolidado» los contagios y a «nivel alto» los parámetros de higiene en toda la vida pública.

En ese contexto se podría «reanudarse gradualmente» la actividad comercial, laboral y administrativa, así como, en fases siguientes y sin concretar plazos, la vida social, cultural, acontecimientos deportivos e incluso viajes privados o de trabajo.

Para resucitar. Evitar más castigo a los pequeños y medianos negocios es la consigna de la mayoría de gobiernos en la reapertura.

HOLANDA

El Gobierno holandés todavía no ha decidido cuándo empezará a relajar las medidas establecidas para luchar contra los contagios por el nuevo coronavirus, aunque el primer ministro Mark Rutte advirtió de que el regreso a la vida normal será «una cuestión de largo plazo» y que solo empezará una desescalada cuando las cifras de ingresos hospitalarios se hayan estabilizado.

«Los datos muestran con cautela que (las medidas) no se aplican por nada. Existe el riesgo de que la gente piense que pueden aflojar las reglas, pero eso puede ser un gran error», explicó Rutte.

En cualquier caso, el «confinamiento inteligente», la estrategia aplicada por el Gobierno holandés en la que se permite aún salir a la calle pero con el cierre de los lugares de reunión social, se aplicará hasta al menos el 28 de abril, y los eventos como conferencias, ferias, partidos de fútbol, etc. están prohibidos hasta el 1 de junio.

Rutte anunció que el 21 de abril tomará una decisión sobre la extensión o relajación de las medidas actuales, aunque subrayó que las posibilidades de que se amplíen son «reales» y enfatizó la importancia de quedarse en casa.

LONDRES CREE QUE ES PRONTO PARA PLANTEAR UN RELAJAMIENTO

El ministro británico de Exteriores, Dominic Raab, dijo que «es demasiado pronto» para plantearse un relajamiento de las restricciones impuestas hace tres semanas para contener la propagación del virus.

Raab sustituye a Boris Johnson al frente del Gobierno mientras el primer ministro se recupera del COVID-19 en su residencia oficial campestre de Chequers, tras salir del hospital londinense de St. Thomas, donde ingresó el 5 de abril y pasó tres noches en cuidados intensivos. «Habrá un momento en el futuro en que podremos hablar de una transición, pero aún no estamos en ese punto», afirmó Raab, en vísperas de que se cumpla la fecha en que legalmente el Ejecutivo debe revisar esas restricciones.

Raab sustituye a Boris Johnson (primer ministro británico) al frente del Gobierno mientras el primer ministro se recupera del COVID-19 en su residencia oficial campestre de Chequers, tras salir del hospital londinense de St. Thomas, donde ingresó el 5 de abril y pasó tres noches en cuidados intensivos. «Habrá un momento en el futuro en que podremos hablar de una transición, pero aún no estamos en ese punto», afirmó.

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VOLVER A LA VIDA NORMAL

Israel, Austria, República Checa y Escandinavia son algunos de los países y regiones que más avanzados tienen los planes de vuelta a la normalidad, si bien están condicionados a que la situación siga mejorando.

El Gobierno austríaco presentó ya una hoja de ruta para reactivar la economía de forma paulatina, con un primer paso que será la reapertura de los pequeños comercios de menos de 400 metros cuadrados.

Además, también el martes, volverán a abrirse importantes parques de Viena, como el del Palacio de Schnbrunn, aunque se reforzará la presencia policial para supervisar el cumplimiento de las reglas de distanciamiento social y evitar que se formen grupos.

Desde el uso de mascarillas también será obligatorio en los transportes públicos como ya lo son en los comercios.

Desde las restricciones decretadas el 16 de marzo solo establecimientos esenciales como supermercados, farmacias y estancos están abiertos al público. Las actividades en sectores estratégicos como obra, industria y agricultura han continuado con medidas especiales de seguridad.

La reapertura de los pequeños comercios se hará con limitaciones de clientes, la obligatoriedad de llevar mascarillas y medidas especiales de higiene.

El resto de comercios, si todo va bien, se abrirán a partir del 1 de mayo, mientras que restaurantes, hoteles y otros servicios, como salones de belleza o tintorerías, podrán retomar la actividad como pronto a mediados de mayo aunque esa decisión se supeditará a cómo evolucione la situación.

Los exámenes de final de curso y las pruebas que acreditan la superación del bachillerato se realizarán, pero los centros permanecerán cerrados al menos hasta mediados de mayo

Por el momento no se contempla permitir grandes eventos públicos, tanto deportivos como culturales, al menos hasta finales de junio. Tampoco hay una fecha prevista para la reapertura de cines y teatros, cuya situación se evaluará en las próximas semana. Otras instalaciones públicas como piscinas, pistas deportivas y gimnasios permanecen cerrados y a finales de abril se ofrecerá más información sobre posibles fechas de reapertura.

ISRAEL

En Israel, el Consejo de Seguridad Nacional ha diseñado un plan para salir de la emergencia sanitaria y reactivar la economía en cuatro fases.

En una primera etapa los trabajadores del ámbito financiero, alta tecnología o industrias -que emplean a más de un 10 % de la población- podrían volver a trabajar adoptando reglas para prevenir el contagio: con mascarillas, una distancia de dos metros y estrictas normas de higiene.

En esta fase también se ampliaría el transporte público -ahora funciona bajo mínimos-, podrían reabrir los centros de educación especial o preescolares y las oficinas del sector público retomarían su actividad en un 50 %.

Las siguientes tres etapas se sucederían con dos semanas de distancia cada una.

El segundo paso sería la apertura de comercios y negocios no esenciales, actualmente cerrados, y el regreso a las escuelas de los niños de entre 6 y 10 años.

El siguiente nivel contempla la vuelta al funcionamiento presencial de los colegios para los mayores de 10 años, aunque se recomienda que las universidades sigan con el curso de manera virtual.

También se permitirá la apertura de cafés, bares y restaurantes, aunque en estos se deberán mantener las reglas de higiene básicas y el distanciamiento social.

La última fase solo se adoptará cuando la pandemia esté bajo control, y prevé reabrir el resto de espacios de ocio o culturales, como salas de cine o teatro. Será también en este momento cuando se permitirá el regreso a los centros comerciales, la celebración de competiciones deportivas y el retorno de la circulación de vuelos de pasajeros. Así, la vuelta del turismo al país no se prevé hasta una etapa avanzada.

El plan, sin embargo, no contempla la ampliación de la libertad de movimientos al mismo tiempo para toda la ciudadanía: la población de riesgo y los mayores de 60 años deberán permanecer encerrados mientras estas fases avanzan y las autoridades deberán definir el modo en el que se va aliviando su aislamiento.

Volver a confiar. En el regreso paulatino a las actividades, hay cautela. Las medidas de seguridad no van a desaparecer, a pesar del control de la pandemia.

REPÚBLICA CHECA

República Checa permite desde el pasado jueves la apertura de algunos comercios, como grandes tiendas de bricolaje, ferreterías y establecimientos de venta de equipamiento de ocio. La reapertura de los negocios se realiza con estrictas medidas de higiene, con geles desinfectantes a disposición de la clientela y una distancia de seguridad.

Ha relajado también algunas limitaciones impuestas sobre actividades deportivas. De esta forma, han reabierto centros de deporte al aire libre donde los usuarios no tienen obligación de usar mascarilla pero deberán mantener una distancia de dos metros entre ellos. Los vestuarios permanecerán cerrados..

En el país centroeuropeo se ha prolongado el estado de emergencia hasta el 30 de abril y es obligatorio el uso de mascarillas o una prenda que cubra boca y nariz, como una bufanda, al salir a la calle.

Un equipo de expertos discutirá la apertura de algunos comercios no esenciales, como librerías, a partir de esta semana, según el ministro de Industria y Comercio, Karel Havlícek.

ESCANDINAVIA

En Dinamarca reabrirán este martes las guarderías y escuelas de todo el país, pero se mantienen hasta el 10 de mayo al menos la prohibición de concentraciones de más de diez personas, así como el cierre de fronteras a extranjeros sin permiso de residencia.

En Suecia, el país que hasta ahora adoptó medidas menos severas y mantuvo abiertas las escuelas, el gobierno consensuó a principios de mes con la oposición una ley de emergencia que le permite adoptar medidas inmediatas contra la pandemia.

TRUMP SE IMPACIENTA

En el actual foco de la pandemia, Estados Unidos, el país con más casos y más muertes por coronavirus, el Gobierno federal planea mantener al menos hasta el próximo 30 de abril su recomendación de que los estadounidenses trabajen desde casa y salgan a la calle lo mínimo posible, pero el presidente Donald Trump ha vuelto a dar señales de impaciencia.

Trump -que a finales de marzo ya abogó por que el país volviera a la normalidad el 12 de abril, pero luego se vio obligado a dar marcha atrás- está deseando reactivar la economía, un factor que puede ser determinante para lograr un segundo mandato en las elecciones de noviembre.

El presidente quiere que el grueso de la actividad económica se reanude el próximo 1 de mayo, según varios medios, pero muchos expertos en salud pública, incluidos algunos en el Gobierno, creen que ese objetivo no es realista y por eso la Casa Blanca no se ha comprometido públicamente con ningún calendario.

El principal epidemiólogo del país, Anthony Fauci, dijo este domingo que «quizá el próximo mes» podría iniciarse la reapertura parcial del país, pero el director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Robert Redfield, recordó este lunes que aún hay trabajo por hacer antes de dar ese paso.

Aunque el Gobierno federal emita recomendaciones, las órdenes de quedarse en casa dependen en último término de las autoridades estatales y locales, y hasta ahora 42 de los 50 estados de EUA, además de Puerto Rico y varias ciudades, han emitido decretos en ese sentido, por lo que aproximadamente el 95% de la población estadounidense (unos 316 millones de personas) está recluida.

La naturaleza no se domina con tanques y aviones

Mariano Esteban, virólogo. Fotografía de EFE

El virólogo español Mariano Esteban busca una vacuna contra el coronavirus causante de la Covid-19 desde su larga experiencia luchando contra estos «bichitos» que nos hacen tan vulnerables, porque la naturaleza no se domina con tanques y aviones, sino con armas muy pequeñas y específicas.

Director del grupo Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del CSIC, el Consejo Superior de Imvestigaciones Científicas de España, Esteban dice que del SARSCov-2 ha sorprendido su capacidad de contagio y cree que en el futuro habrá ciclos en los que reaparezca, pero se actuará más rápido y se conseguirá abortar su proceso de extensión.

Hoy, los ojos del mundo están mirando a la ciencia. ¿Justicia?

Los científicos somos gente muy callada y estamos ahí, siempre en la sombra, pero lo que pretendemos es tratar de hacer una labor a la sociedad. Yo, como virólogo, estoy tratando de controlar los procesos infectivos que nos atacan.

Es gratificante ver cómo la sociedad y los gobernantes están mirando a la ciencia con ojos más cercanos, pues es la que aportará el conocimiento sobre el virus y los medios de control de la pandemia con antivirales y vacunas.

Usted estudia una vacuna contra la covid-19 basada en una variante de la vacuna para erradicar la viruela, ¿por qué ha elegido este enfoque?

Porque la vacuna contra la viruela sirvió para erradicar la enfermedad más letal que ha padecido la humanidad. Esta variante nos sirve como vehículo transportador, al que insertamos en su ADN fragmentos del coronavirus. Eso nos permite que penetre en las células y produzca las proteínas del coronavirus que van a alertar al sistema inmune para crear anticuerpos que bloqueen el virus. También para activar la llamada respuesta celular de las células sanguíneas linfocitos T, producidos en la médula ósea, que son los encargados de reconocer la célula infectada y destruirla.

Es indudable que la ciencia es el eslabón más débil a nivel político, porque los científicos no llenamos campos de fútbol, ni cosas por el estilo, estamos en los laboratorios.

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¿Para cuándo esperan resultados?

Estamos avanzando, creo que en cuestión de unos días podremos tener un prototipo, que luego tenemos que caracterizar en células en cultivo y después en modelos animales.

En unos meses podemos tener ya la información sobre el tipo de respuesta inmunológica que induce en modelo animal y eso nos dará la pauta para hacer experimentos de desafío con el coronavirus, es decir, vacunar a ratones que expresan también el receptor humano ACE2 y ver si conseguimos protección después de la infección.

¿Tienen ya experiencia con este enfoque para otras enfermedades?

Ya habíamos experimentado esta aproximación para otros virus emergentes, como chikungunya, ébola o zika, y ha demostrado su alta eficacia. En estos casos conseguimos, en modelos de ratón, protecciones del 80 al 100% frente a los distintos virus.

Y en general, ¿para cuándo se puede esperar una vacuna?

Yo creo que todos coincidimos: entre un año y año y medio. Entiendo la ansiedad por tratar de tener una vacuna lo antes posible, porque sabemos que son el remedio más eficaz para luchar contra enfermedades. Es nuestra mejor herramienta, pero tener una vacuna conlleva múltiples etapas para ver que es segura y protege claramente.

Actualmente hay cientos de ensayos clínicos con prototipos de vacunas en China, Europa, Estados Unidos. Al final conseguiremos probablemente tener varios prototipos, lo cual es también una forma más eficaz de luchar contra esta pandemia.

El mundo ha conocido otros coronavirus, ¿por qué este ha originado una pandemia?

Porque nos ha sorprendido en su capacidad de contagiar a la población. Con el SARS, en 2002 y 2003, o el MERS, en 2012, se controló más rápidamente su capacidad de extensión, pero este ha aparecido muy agresivo al propagarse y diseminarse con tanta rapidez.

Aún quedan muchas cosas por saber sobre este coronavirus , en primer lugar cómo surgió, cuál fue el animal transmisor al humano, su ciclo infectivo, su interacción con el sistema inmune, tiempo de permanencia en el organismo, dónde reside su debilidad, pero todo ello lo iremos aprendiendo en un tiempo bastante récord si se compara con otras pandemias, como la del VIH.

Mariano Esteban, virólogo. Fotografía de EFE

Mucha gente nunca hubiera imaginado que algo tan pequeño como un virus pudiera hacer tantos estragos. ¿Esto nos tiene que hacer pensar en nuestra vulnerabilidad?

¡Claro que somos muy vulnerables! No pensemos que dominamos la naturaleza con tanques y aviones y todo este tipo de armas sofisticadas. No. Las que necesitamos son armas muy pequeñas, pero muy específicas, como antivirales y vacunas, frente a estos agentes que son muy agresivos y están causando un gran sufrimiento y muertes en la población mundial y estas enormes pérdidas económicas, lo que era impensable en una sociedad tecnológicamente avanzada.

Lo que tenemos que hacer es dar más apoyo a la ciencia para que utilice todos sus recursos para prevenir estos virus y otros emergentes y dañinos que van a ir apareciendo cada pocos años.

Habla de apoyo a la ciencia, pero durante años sus presupuestos han sufrido recortes.

Es indudable que la ciencia es el eslabón más débil a nivel político, porque los científicos no llenamos campos de fútbol, ni cosas por el estilo, estamos en los laboratorios y somos un colectivo al que, finalmente, a la hora de los recortes siempre nos afectan.

La ciencia es clave para evitar que todos estos virus, estos bichitos que llamamos, nos estén atacando continuamente, además de las bacterias, que se van haciendo cada vez más resistentes a los antibióticos.

La ciencia en España se ha visto muy desfavorecida, pero también ha sido general a nivel mundial, porque se piensa que los científicos, ahí, en los laboratorios, somos elementos raros, como que nos entretenemos, pero trabajamos duramente. Estamos ahí luchando para entender la biología de los virus, cómo actúan y conseguir vacunas y antivirales, pero si no tienes financiación no puedes abordar esos proyectos

¿Hay avances en que la sociedad reconozca su trabajo?

Si la sociedad lo demanda, los políticos van a actuar. Necesitamos del apoyo de la sociedad, que vea a la ciencia como una herramienta imprescindible para la salud y el avance tecnológico, y a los científicos como personas que están ahí para defenderles contra las enfermedades y hacer que tengan una calidad de vida mucho mejor. Esta pandemia nos está poniendo a todos en nuestro sitio.

Más de 60 sacerdotes muertos: la tragedia que impacta al clero italiano

Fotografía de archivo

Dicen en Italia que muchos sacerdotes católicos caminan como si fueran zombis.

Con mascarilla, gorra, guantes, sotana y extrañas gafas, decenas de ellos andan soñolientos entre féretros, enfermeros exhaustos, quejidos y lágrimas de moribundos que no solo tienen temor a la muerte, sino que además les aterra cerrar sus ojos sin haber visto por última vez el rostro de sus seres queridos. Se sienten solos, espiritualmente consternados y, al final de la carrera, sedientos de escuchar que su Dios los perdona y que el llanto de ahora se convertirá en gozo en un anhelado más allá.

Por eso los zombis con sotana se han resistido a dejarlos solos. En muchos casos, los ministros han puesto de primero sus obligaciones pastorales antes que su propia vida y al final han terminado compartiendo el mismo destino que sus «hijos espirituales»: han muerto en soledad, sin parientes a quienes decir adiós y, paradójicamente, sin funerales, esas ceremonias religiosas que en vida oficiaron centenares de veces.

Es la realidad, pero parece una ficción; en Italia el nuevo coronavirus (covid-19) se ha cobrado la vida de al menos 69 sacerdotes. Son números oficiales que, incluso, podrían ser más abultados, pues en ellos se registran los decesos de ministros diocesanos pero no con precisión a los pertenecientes a comunidades religiosas.

El 15 de marzo, aproximadamente, las noticias comenzaron a abrumar al clero. En medio de la emergencia sanitaria, que ha cobrado más de 11,000 víctimas en Italia, los medios oficiales de la iglesia y otros de carácter local encendieron las alarmas en las parroquias.

«Cinco muertes de sacerdotes de la diócesis de Parma, dos en Milán y Cremona, una en Brescia, sin contar los numerosos sacerdotes contagiados, algunos en cuidados intensivos», publicó en sus páginas el diario local L’Eco di Bérgamo, citado por la Deutsche Welle en un reportaje especial sobre el tema.

Pero ese dato solo significó el zarpazo inicial. El número de muertos se consolidaría con el paso de los días en el norte de Italia, un sector que como bien lo apunta Deutsche Welle es «particularmente creyente».

Un ejemplo de eso es la ciudad de Bérgamo -la más golpeada por el virus en toda Italia-. En ese lugar las tradiciones católicas son el corazón cultural del pueblo y sus sacerdotes sus queridos protagonistas. El pontífice Juan XXIII, mejor conocido como el «Papa bueno» por su recordado carisma, era originario de esa provincia, perteneciente a la región de Lombardía. Por eso, cuando el covid-19 comenzó a cobrar sus primeras víctimas, los sacerdotes de esa región salieron de sus sacristías sin reparo. ¿Acaso había opción? El pueblo clamaba por ellos y su vocación los llamaba a la acción.

“Los sacerdotes nunca se jubilan. Por eso, el virus los cazó. Porque su vida estaba inmersa en la de sus comunidades, y es probable que algunos de ellos se infectaran, sin darse cuenta o conscientes del peligro mortal, para ofrecer la extrema unción a un enfermo o simplemente atenderle en sus necesidades. Por ejemplo, confesarle».

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LAS VÍCTIMAS, SUS HISTORIAS

Según el diario L’Avvenire, con sede en Milán, la mayoría de sacerdotes fallecidos en Italia eran mayores de 70 años. Eso sí, el más joven de la lista era un padre de 45 años, perteneciente a la Diócesis de Salerno.

Suena lógico. Se sabe que el covid-19 se ensaña sobre todo con los adultos mayores, pero ¿acaso no estaban estos padres jubilados?

No estaban retirados. Tal como lo recordó la periodista e historiada italiana Lucetta Scarafia -famosa por ser una recurrente critica al sistema eclesiástico de Roma y por haber denunciado en L’Osservatore Romano los abusos sexuales cometidos contra monjas por parte de religiosos-, «la misión del sacerdote es una elección vital, que nunca termina».

«Los sacerdotes nunca se jubilan. Por eso, el virus los cazó. Porque su vida estaba inmersa en la de sus comunidades, y es probable que algunos de ellos se infectaran, sin darse cuenta o conscientes del peligro mortal, para ofrecer la extrema unción a un enfermo o simplemente atenderle en sus necesidades. Por ejemplo, confesarle», expresó Scarafia en su blog Desde el último banco, de la revista Vida Nueva Digital.

«El dolor que todos sentimos al ver que tantas personas enfermas mueren solas, sin consuelo espiritual, incluso ahora sin funerales, deja en claro cuán importante es la presencia de un sacerdote al final de su vida, y también cómo los sacramentos y los rituales ayudan. Quizás cuando volvamos a la vida normal, puede que la presencia de los sacerdotes en los hospitales ya no se considere algo desafortunado», finalizó la periodista.

En esa línea, medios católicos, como la agencia Vatican News, mencionan que muchos de los sacerdotes ancianos que murieron en Italia se mantenían activos de distintas maneras en sus pueblos, muchas veces para compensar una realidad que afecta a la Iglesia católica en todo el mundo: la disminución del clero, pues cada día menos jóvenes optan por ingresar al seminario.

Por ese motivo habría muerto de coronavirus el sacerdote Mario Cavalleri, que con 104 años de edad es el mayor de la lista. Se suma el caso de los sacerdotes gemelos Mario y Giovanni Boselli, de 87 años, y llama poderosamente la atención la perdida de 13 miembros de una comunidad de misioneros javerianos, en Parma.

Sin embargo, uno de los casos que más ha conmovido al mundo es el de Giuseppe Berardelli. Este sacerdote de 72 años, perteneciente a la diócesis de Bérgamo, fue contagiado con el covid-19 y falleció después de renunciar al respirador que sus feligreses le habían comprado.

Fe. Los sacerdotes en Italia han servido de soporte emocional a una población muy religiosa que, pese a sus creencias y costumbres, debe permanecer en casa acatando cuarentena.

Según ABC, de España, Berardelli donó su respirador a un paciente más joven, que él consideró tenía mayores posibilidades de sobrevivir. Su comunidad, que recuerda a Berardelli como un tipo bonachón, al que le encantaba trasladarse con una vieja moto para atender a sus feligreses y charlar con sus amigos del mercado, no lo pudo ni siquiera despedir.

Al padre Berardelli se lo llevaron al hospital y más nadie lo volvió a ver. Para honrarlo, lo único que pudieron hacer sus feligreses fue apostarse frente a su casa y dedicarle un sonoro aplauso. «Era un sacerdote que escuchaba a todos, sabía escuchar, quien se dirigía a él sabía que podía contar con su ayuda», dijo a la ABCClara Poli, quien fue alcaldesa de Fiorano, una comunidad a la que sirvió el presbítero hace varios años.

«Gracias a Berardelli se llegó a abrir un centro de ayuda para las familias en situación de vulnerabilidad. Cuando se le veía pasar era siempre alegre y lleno de entusiasmo. Ha regalado paz y alegría a nuestra comunidad», agregó Poli.

Otros sacerdotes fallecidos por covid-19 son Monseñor Angelo Moreschi, salesiano misionero que sirvió por muchos años en Etiopía, y el padre Cirillo Longo, de 95 años, quien según el sitio Aleteia.orgse habría despedido de este mundo con la siguiente frase: «¡Nos vemos en el Paraíso, recen el rosario!».

El saludo de Francisco y la «fantasía» pastoral

No por nada el Papa Francisco tomó una tarde el teléfono y llamó extremadamente preocupado al obispo de Bérgamo, Monseñor Francesco Beschi. Enterado de la complicada situación, el pontífice se quiso solidarizar extendiendo un mensaje de aliento a los sacerdotes en riesgo, pero también a sus feligreses.

«El Santo Padre ha sido muy cariñoso mostrando su cercanía paternal, conmigo, con los sacerdotes, con los enfermos, con los que los cuidan y con toda nuestra comunidad. Quería preguntar detalles sobre la situación que vive Bérgamo, sobre la que estaba muy bien informado», comunicó Monseñor Beschi.

Francisco dijo a Beschi que llevara su cercanía a los enfermos, a las familias dolientes y a todos aquellos que de diferentes maneras están haciendo un trabajo heroico por el bien de los demás. Sin embargo, hubo un detalle adicional que llamó la atención, pues en su mensaje el Papa mencionó estar conmovido por la «fantasía pastoral con la que los sacerdotes se inventan toda forma posible de cercanía a las familias, los ancianos y los niños, un signo de la propia cercanía de Dios».

Efectivamente, tras los trágicos acontecimientos, las autoridades de salud de Italia han ordenado a los sacerdotes evitar riesgos que puedan poner en peligro su vida. Ante el restrictivo panorama, muchos presbíteros han desoído los ordenamientos, pero otros se las han ingeniado para seguir sirviendo a sus feligreses con «fantasía pastoral».

Es el caso de fray Aquilino Apassiti, de 84 años, quien en el corazón del Hospital Juan XXIII, de Bérgamo, tiene que convivir todos los días con la muerte de decenas de pacientes por el covid-19. Conocedor del sufrimiento de los enfermos y de sus familiares por no poder llorar a sus muertos, se las ha arreglado para suavizar la triste situación. «Los familiares de los fallecidos me llaman, pongo mi móvil sobre los cuerpos de sus seres queridos y rezamos juntos», contó Apassiti a InBlu Radio, la cadena de radio católica de la Conferencia Episcopal Italiana.

Pero Fray Apassiti no se conforma con eso. Camina por los pabellones del hospital y, donde no lo dejan entrar por restricciones médicas, realiza oraciones especiales desde las puertas.

La bendición de los cadáveres es otro doloroso ritual realizado por el padre Apassiti. Con agua bendita en una jarra y un aspersor, el fray riega las bendiciones sobre el féretro a sabiendas que posiblemente es la única despedida religiosa que podrán tener. Lo hace en soledad, pues, aunque los familiares de la víctima desearían estar en ese momento, la cuarentena se los impide.

«El otro día una señora, incapaz de despedirse de su difunto marido, me pidió que hiciera este gesto. Bendije el cuerpo de su esposo, hice una oración, y luego ambos comenzamos a llorar por teléfono. Uno experimenta dolor en el dolor. Es un momento de gran prueba», dijo Apassiti a InBlu Radio.

La «fantasía pastoral» lleva a otros sacerdotes a celebrar misas, horas santas y bendiciones especiales con el Santísimo en Youtube o en las redes sociales. Otros, un poco más osados, salen de sus casas y organizan misas en plazas circundadas por unidades de apartamentos, a sabiendas de que los feligreses en cuarentena saldrán por las ventanas a escuchar la ceremonia.

Otros presbíteros organizan procesiones con el Santísimo por las calles o confiesan a varios metros de distancia a sus feligreses. Esto no solo pasa en Italia, en Costa Rica ya hemos visto varias procesiones de este tipo, mientras que en Maryland, Estados Unidos, un sacerdote llamado Scott Holmer se va para la calle, se sienta en una silla y escucha los pecados de algunos conductores de ‘larguito’, sin que tengan que bajarse de su auto. Es algo así como ir al autoservicio de un restaurante de comida rápida, solo que el combo no trae papitas fritas, sino una ración de consuelo en tiempos convulsos.

«Vamos a estar aquí el tiempo que la gente nos necesite», dijo el padre Scott al diario español La Vanguardia. «La emoción que la gente más expresa es la gratitud. Poder venir y ver a un sacerdote les da sensación de estabilidad en un momento en que todo es inestable», agregó.

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¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

El sacerdote costarricense Gerardo Rodríguez es, desde hace dos años y medio, el capellán del Hospital Spallanzani, de Roma. Rodríguez contó su experiencia a la agencia de noticias Rome Reports, pues Hospital Spallanzani es uno de los centros italianos dedicados, casi exclusivamente, a enfrentar la pandemia.

«En estos días, me sucede muy a menudo que tengo que dar yo solo la bendición con un ataúd. Solo estamos el difunto y yo. A lo mejor con un operador sanitario haciendo un video para la familia que está en la casa y no puede estar», comentó Rodríguez, poniendo como ejemplo a una mujer de 28 años que había dado a luz hace apenas dos meses y que finalmente murió sin nadie conocido a la par.

Otro caso dramático fue el de un hombre infectado que pidió un sacerdote antes de morir. Narra Rome Reports que, por evitar el contagio, Rodríguez tuvo que comunicarse con él de lejos y casi a los gritos.

«Le pedí al enfermo que hiciera algún movimiento pequeño de la mano, para asegurarme que me estaba escuchando. Le di la absolución de los pecados y le he recordado el amor que Dios le tiene y que posiblemente ya estaba apunto de entregar su alma al creador. El movía sus manos e incluso sus pies», narró el padre, que en medio de tanta angustia no pudo evitar hacerse una pregunta existencial.

-¿Dónde está Dios en todo esto?- se cuestiona el padre, para un segundo después auto responderse.

«Pues bueno, para mi Dios estaba en ese enfermo, para él, seguramente, Dios estaba en ese momento en mi persona. Eso es lo más difícil de hacer en este momento, hacer entender a las personas que Dios no los ha abandonado», reflexionó el costarricense, que desde el vidrio de una ventana tiene que comunicarse con un amigo suyo que también está internado en el hospital. El covid-19 no hace distinciones.

El diario italiano Corriere della Sera también recogió en sus páginas el testimonio del padre Rodríguez, quien contó como da la comunión con tantas restricciones.

«He tomado por sorpresa a más de un paciente. A más de uno, preocupado porque no se ha confesado, le respondo que no se preocupe, que confesaremos con el tiempo», narró el padre.

Pero las precauciones para dar la hostia son muchas. El sacerdote debe dejar el plato con la hostia en una antesala, y el paciente, si puede levantarse, va y lo toma con sus propias manos.

«Entonces hacemos una oración común y damos la bendición. El otro día mi fue cumpleaños y muchos pacientes hicieron la comunión. Yo leí eso como un regalo de Dios. Cuando llegué a casa puse música y me canté feliz cumpleaños. Solo…», finalizó conmovido.

Esa es la fe, en tiempos de la pandemia.

Edad. El riesgo que corren los sacerdotes se ve incrementado por la edad promedio de los mismos. Son una población de riesgo alto.

La Paciente 31 de Corea del Sur

Sin cautela. La Paciente 31 estuvo presente en varias actividades sociales a pesar de experimentar síntomas.

Tenía fiebre alta, pero todo «bien». Al parecer, salir de fiesta, cumplir ciegamente con sus singulares preceptos religiosos y las ganas insoportables de tener contacto social, pudieron más que cualquier «me siento mal».

En Corea del Sur, país asiático donde el coronavirus ha dejado ya 120 muertos y más de 9,000 contagiados, esta mujer de 35 años se arregló y asistió a dos cultos de su secta cristiana fundamentalista -la cuestionada Shincheonji de Jesús-. Luego se apareció sonriente en una boda, cenó junto a unos amigos en un hotel y hasta asistió a un funeral.

Por si fuera poco, tras estar involucrada en un accidente leve de tránsito, visitó varios hospitales de la ciudad de Daegu, donde tenía vínculos familiares muy fuertes.

Nada de lo que hizo la mujer es ‘pecado’, ciertamente, excepto porque tenía coronavirus (covid-19) y no se lo dijo a nadie aunque sus síntomas eran evidentes. Para ella, en todo caso, el ‘pecado’ hubiese sido decir que estaba enferma, pues en la secta Shincheonji de Jesús el estar enfermo es un estado relacionado estrechamente con «el pecado» y sus feligreses están obligados a asistir a sus multitudinarios cultos a pesar de padecer cualquier dolencia.

En resumen, la mujer era una bomba ambulante de covid-19 y explotó en el peor momento. Su onda expansiva y su irracional forma de comportarse terminaron contagiando a más de 1,000 personas. He aquí a la «supercontagiadora» de Corea del Sur, la anónima persona de la que no se sabe el nombre, pero sí de su nefasto legado.

VIAJERA INDESEABLE

Para contener una epidemia es clave ubicar a las personas infectadas, pero también es determinante identificar a aquellas con las que tuvieron contacto. De esa manera, es más fácil evitar que la enfermedad se siga propagando de forma exponencial.

Por eso, a medida que surgieron los primeros casos de covid-19 en Corea del Sur, las autoridades sanitarias comenzaron a aplicar este ejercicio de rastreo. De esta manera, en ese país el virus se confirmó por primera vez el 20 de enero, cuando una mujer china que voló desde Wuhan (la cuna del coronavirus) al aeropuerto internacional de Incheon, fue aislada al ingresar al territorio coreano.

En las cuatro semanas posteriores al incidente, Corea del Sur logró evitar un brote importante con solo 30 personas identificados con el virus. Sin embargo, de pronto, los contagios se multiplicaron y el sistema de salud comenzó a colapsar.

Fue entonces que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Corea del Sur (KCDC) detectaron a la «Paciente 31» y no hubo quien no se echara las manos a la cabeza y quedara impávido ante su increíble historia. Según los registros, entre el 6 y el 16 de febrero, esta mujer había disfrutado de la vida esparciendo el covid-19 a diestra y siniestra.

No está claro dónde se infectó la paciente 31, pero en los días previos a su diagnóstico, fue un hecho que asistió a lugares muy concurridos en Daegu y Seúl, sin restricción alguna. Nada la detuvo: dos cultos, un funeral, una cena y hasta un matrimonio, la tuvieron como protagonista.

Quizá, el único episodio en que su nefasta aventura se vio amenazada, fue cuando tuvo el accidente de tránsito. En ese momento, varios médicos de los hospitales a donde acudió la mujer le sugirieron que se hiciera una prueba de detección del coronavirus, pues la fiebre que tenía era muy sospechosa.

Sin embargo, según los testimonios recogidos, la mujer rechazó hacerse la prueba. Pero a medida que sus síntomas empeoraron, los doctores una vez más le aconsejaron que se hiciera la prueba. El 17 de febrero, finalmente, la mujer accedió y se sometió al test. Al día siguiente, sin dilatación alguna, las autoridades de salud anunciaron que ella era el caso número 31º confirmado en ese país.

Pero que ella fuera diagnosticada no fue lo relevante. Lo que llamó la atención es que, en cuestión de días, los contagios se dispararon en Corea del Sur y cientos de personas de la Iglesia Shincheonji y sus alrededores comenzaron a confirmarse con covid-19.

Los números no mienten. Desde que la Paciente 31 dio positivo, el número de contagios aumentó de 30 a 977 en un abrir y cerrar de ojos. El 80% los casos, según las investigaciones del KCDC, estarían relacionados con la secta a la que acudía la Paciente 31: la Shincheonji de Jesús.

Para ella, en todo caso, el ‘pecado’ hubiese sido decir que estaba enferma, pues en la secta Shincheonji de Jesús el estar enfermo es un estado relacionado estrechamente con “el pecado” y sus feligreses están obligados a asistir a sus multitudinarios cultos a pesar de padecer cualquier dolencia.

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JESUCRISTO HOMBRE, VERSIÓN COREANA

Apunte este nombre: Shincheonji, Iglesia de Jesús del Templo del Tabernáculo del Testimonio (SCJ), comúnmente conocido como Iglesia de Jesús Shincheonji o simplemente Shincheonji.

¿Su líder? Lee Man-hee, un hombre que afirma que Jesucristo mismo se apareció ante él y lo eligió para una misión extraordinaria: salvar a la humanidad.

En otras palabras, quien se congrega en Shincheonji, estaría adquiriendo su ‘pasaje al cielo’.

«En la página oficial del grupo, se presenta a Lee como el Pastor Prometido, mencionado en la Biblia como la segunda venida del Mesías», detalla la BBC, de Londres.

La Paciente 31 era ferviente seguidora de Lee Man-hee y su iglesia, que fue fundada en 1984 y actualmente cuenta con unos 250,000 adeptos.

«Las creencias del grupo se basan en la idea de que la Biblia está escrita en metáforas y que solo Lee puede interpretarlas correctamente… Es común entre los miembros de Shincheonji ocultar su pertenencia a la secta, dado que no es popular en el país. Sus formas de asociación, los rituales que practican y el culto a la personalidad de Lee la han ubicado a través de los años en el centro de varias controversias, según medios surcoreanos», agrega la BBC.

Según el diario La Razón, de España, una de sus creencias más singulares es la que pudo haber desatado el horror epidemiológico entre sus filas. En la secta coreana, no solo consideran que la enfermedad se relaciona con el pecado, sino que van más allá.

«El sufrimiento en la enfermedad es alentado. Se promueve prolongarlo sin intentar curaciones médicas», detalla el diario ibérico.

En esa misma línea, las críticas sobre las prácticas religiosas de Shincheonji se volvieron más agudas cuando el propio Lee Man-hee alzó la mano y pidió perdón por los contagios masivos en su iglesia.

«Quiero ofrecer mis más sinceras disculpas a la gente, en nombre de los miembros», expresó Lee Man-hee, postrándose en el suelo ante un grupo de periodistas.

«No fue intencionado, pero numerosas personas fueron contagiadas», agregó el cuestionado pastor.

Y aunque muchos catalogaron el gesto de Lee Man-hee como un derroche de humildad, otros lo consideran la consecuencia de un repentino ataque a su conciencia y hasta un reconocimiento público del delito.

El paso siguiente fue lógico. Las autoridades de salud pidieron a Shincheonji -que tiene más de 1,000 sedes en Corea del Sur- un registro completo de sus miles de fieles. Querían seguirlos, controlarlos, aislarlos. Al menos hasta donde se pudiera.

«El Gobierno aseguró que ya conoce los nombres de todos los integrantes y que ha sometido a una prueba de coronavirus a más de 100,000. Otros 90,000 miembros ya fueron contactados. Se trata de una búsqueda que es sentida como una persecución, una suerte de caza de brujas», publicó El País, de España.

Recorrido. La identidad de la Paciente 31 se mantiene bajo reserva. Pero las autoridades publicaron sus nexos epidemiológicos para advertir a otras personas del riesgo.

¿CASO CERRADO?

Conforme ha pasado el tiempo, las autoridades coreanas se muestran orgullosas del trabajo hecho para contener el coronavirus. Su estrategia, para estabilizar la curva de contagios, ha sido aplicar más de 260,000 testa su población, logrando aislar con mayor eficacia a los enfermos con covid-19.

Para muchos, el tema de la Paciente 31 no puede ni debe cerrarse. Un grupo de surcoreanos, en modo teoría de conspiración, dicen que el caso de la secta no es más que una cortina de humo para tapar la mala gestión del gobierno, en otras palabras, un chivo expiatorio.

Otro tanto, sin embargo, rechazan de plano las conspiraciones y se centran su discurso en la necesidad de hacer justicia. Consideran que la Iglesia y la mujer deben hacerse cargo del costo social y económico de sus funestas acciones.

Esas posiciones son alentadas por datos oficiales de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Corea del Sur. Según sus informes, 9,300 personas asistieron a los dos servicios religiosos a los que asistió la Paciente 31. De esa cifra, de 1,200 se quejaron de síntomas similares a los de la gripe, y otros cientos, fueron confirmados con el covid-19.

El otro grupo de contagiados, que identificaron oficialmente las autoridades, surge de un hospital cercano a Cheongdo, un condado cerca de la ciudad Daegu. En este caso, las autoridades están investigando los vínculos entre la iglesia y un servicio funerario en el hospital, al que asistieron varios miembros de la iglesia. Si se confirma, significa que la paciente 31 podría estar vinculada a ambos grupos, sumando más casos de contagio a su funesto conteo.

Los piratas de la tierra en Bolivia

Fotografías de Connectas

En 2006, cuando asumió como el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales anunció una Revolución Agraria que “beneficiaría a los campesinos e indígenas del país que necesitaran tierras para trabajar” y que “aseguraría la soberanía alimentaria”. Catorce años después, el presidente de la Pachamama no solo les quedó debiendo, sino que los utilizó para fortalecer su proyecto político. Los indígenas y campesinos de Santa Cruz no recibieron la tierra prometida, mientras que dirigentes sindicales se llenaron los bolsillos con cobros ilegales a costa del sueño de que la tierra sería para quien la trabajara. Así lo revela esta investigación de Nathalie Iriarte, en alianza con CONNECTAS, con el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ), como parte de la iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas.

En 2014, luego de ocho años de fallidos intentos, la anunciada Revolución tuvo uno de sus capítulos más notorios cuando en el departamento de Santa Cruz, motor de la agroindustria en Bolivia, se cuadruplicó la entrega de tierras del Estado en relación con los años anteriores. Durante la presidencia de Evo Morales, solo en Santa Cruz se entregaron 1,7 millones de hectáreas de tierras estatales a nuevos comunarios campesinos, es decir, casi el 70 por ciento de los 1,8 millones de hectáreas dotadas en 25 años.

Pero lejos de ser una medida que favoreció a los sectores más pobres, dicha revolución agraria benefició a miembros de una sola organización, la (CSUTCB) que se llevaron la mayoría de toda la tierra a través de dirigentes que habrían generado comunidades fantasmas, realizado cobros ilegales por los trámites y creado asentamientos que destruyen reservas naturales. El actual gobierno de transición investiga si conformaron especies de mafias para extorsionar a quienes reclamaban ser los dueños legítimos de las tierras y una serie de irregularidad en los trámites de dotación.

No hay acuerdos sobre el número real de comunidades y comunarios asentados. Según datos oficiales, hay 912 comunidades, pero según la Fundación Tierra este número asciende a 1.400. Lo cierto es que entre 31.000 y 50.000 nuevos colonos obtuvieron permisos del gobierno para asentarse y en 2015 cada uno de ellos obtuvo permiso para talar 20 hectáreas. El impacto ambiental, social y cultural de esta medida sin duda es enorme.

La investigación publicada en Página Siete, El Día y Los Tiempos de Bolivia, en alianza con la plataforma periodística regional CONNECTAS, revela cómo Juan Carlos León, el exdirector nacional del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) junto con dos dirigentes de la CSUTCB también de apellido León serían los más influyentes en los procesos al punto de prácticamente ostentar el poder a nivel nacional de repartir tierras a quienes señalaban. Este trío de temidos hombres proviene de un pequeño pueblo de Chuquisaca llamado Padilla y se conoce como “El clan de los Leones”. Ellos, además de compartir apellido, también tenían en común una ferviente y pública militancia con el partido de Evo Morales.

Juan Carlos León fue viceministro de Tierras en 2017, puesto que dejó a fines de 2018 para ser director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). A los cuatro meses de estar en el cargo que le daba el poder máximo de la asignación de tierras en Bolivia, se vio acorralado luego de que salieran a la luz casos de asentamientos de cocaleros en reservas naturales, autorizados por esta entidad. Pero esto no bastó para que el partido de Evo Morales lo alejara de su cúpula, al contrario, fue devuelto a su anterior cartera de viceministro de Tierras, donde permaneció hasta el final del gobierno de Morales en noviembre de 2019.

El otro es Adolfo León, secretario departamental de la CSUTCB en Santa Cruz entre los años 2014 y 2018, cuando se emitió la mayor cantidad de autorizaciones de asentamientos en los últimos 25 años en la historia de Bolivia. Este León fue un ferreo defensor de la postulación indefinida de Evo Morales como presidente, llegando a amenazar públicamente con movilizar campesinos si el tribunal electoral no otorgaba este privilegio a Evo Morales, a pesar de que la Constitución lo prohíbe.

Daño. La deforestación afecta varias áreas protegidas y territorios indígenas. Aquí, comunidades asentadas en Ñembiguasu.

El último hombre en esta trama es Henry León, quién fungía como dirigente regional de la organización campesina en Pailón, uno de los tres municipios que conforman la provincia de Chiquitos. Él manejaba “la llave de Pailón, que es la puerta de entrada a la Chiquitania, por ende, de la repartija de las tierras más valiosas y productivas de Santa Cruz”, relata para la investigación, Álvaro la Torre, abogado especialista en temas agrarios.

Una historia que deja en evidencia el entramado de estos piratas de la tierra en la Presidencia de Morales, es la de Anacleto Aguirre, campesino de Pailón: “Tengo un familiar, Nilo Aguirre, que nos llamó a mí y a mis hermanos y nos dijo que había tierras para nosotros. Yo, que nunca tuve terreno, me emocioné y nos fuimos para allá a asentarnos”. Una parcela había salido a su nombre con autorización del INRA, pero la sonrisa se le fue rápido cuando el mismo Nilo le pidió 500 dólares como comisión para el INRA y los dirigentes. Ese sería solo el primer pago que les demandarían a él y a otros beneficiarios por mantener su nombre en la comunidad. Negarse al pago tenía un costo: la expulsión. Anacleto fue sacado del predio junto con otras tres personas de su familia que tenían parcelas a su nombre y encima fue amenazado por los dirigentes.

La repartición de tierras benefició mayormente a migrantes de tierras altas, más que a campesinos e indígenas locales. El MAS dotó de tierras a cocaleros que ya contaban con parcelas en Cochabamba, a citadinos en vez de a pobladores rurales e incluso a profesionales con grado de licenciatura y con recursos económicos muy superiores a los de un campesino que aspira a ser un pequeño productor, como se documenta en esta investigación periodística que comenzó meses antes de la salida de Morales del poder.

Esta repartición a dedo también ocasionó una serie de conflictos entre comunarios locales que se vieron avasallados en su territorio y cultura por los nuevos colonos que fueron mandados como piratas a tomar por la fuerza lo que el INRA marcaba con una equis en el mapa. Para varios líderes indígenas de tierras bajas, el gobierno de Evo Morales puso por encima los intereses de sindicatos de campesinos cocaleros y de quienes lo apoyaron políticamente y no veló por sus hermanos indígenas, como les había prometido. “Este fue un intento de colonizarnos por razones políticas, trayendo gente para ganar alcaldías —decía Fernando Rojas, cacique de los cabildos indígenas de San Ignacio de Velasco, provincia chiquitana—. Encima depredaron el bosque y quisieron acallar nuestra cultura”.

Luego de la renuncia de Evo en noviembre pasado, el nuevo gobierno de transición de Jeanine Añez comenzó, a partir de diversas auditorías, una revisión de las tierras dotadas por el INRA en la anterior administración. Las comunidades que no cumplan con la función económico-social indicada por ley podrían ser revertidas al Estado. La revisión comenzó, especialmente, en los municipios donde la CSUTCB tuvo el poderío a través de Juan Carlos León, Adolfo León y Henry León. Estos fueron los tres reyes de la selva que crearon su propio imperio de irregularidades ante las que la ley boliviana parecía tener un parche en el ojo. Pero el botín de oro verde que vieron en los bosques de Santa Cruz parece habérseles acabado. El nuevo gobierno está investigando a estos tres personajes y a otras exautoridades por tráfico de tierras.

Según analistas del tema como Alcides Vadillo, de la Fundación Tierra en Bolivia, la herencia de estos años de “piratería terrestre” tendrá un grave impacto ambiental, social y cultural. “Esto implica a 1.400 comunidades. Solo con un cálculo de 35 personas por comunidad, estamos hablando de alrededor de 50 mil beneficiarios de tierras en la Chiquitania. Si van con la pareja y dos hijos, estamos hablando arriba de 200 mil personas que se están metiendo en la Chiquitania. Este era el objetivo político, cambiar el mapa electoral y buscar el control político de la región. Entonces, estamos prediciendo un nivel de avasallamiento y de destrucción de las culturas chiquitanas”, explica el experto que lleva más de 10 años investigando el tema.

Probablemente, esto también venga con un alto costo político para Evo Morales y su movimiento cuya principal promesa política fue una Revolución Agraria ahora muy cuestionada. Morales deberá defenderse desde el exilio en Argentina y en medio de numerosos escándalos y acusaciones mientras recarga baterías para que su partido compita (esta vez sin él como candidato) en las elecciones generales, cuando la crisis del coronavirus permita convocarlas.

El renacimiento de Renée Zellweger

Renée Zellweger

Tras una pausa de varios años en su carrera, la actriz texana –que alcanzó la fama por El diario de Bridget Jones–, volvió al estrellato en Hollywood con una interpretación más que memorable: encarnó a Judy Garland en la película Judy. Gracias a esta actuación, la carismática Renée Zellweger logró el premio Oscar de la Academia a mejor actriz, trofeo con el cual dejó bien claro por qué a los 50 años nunca es tarde para volver a empezar.

La escena fue muy conmovedora. Sucedió en septiembre del 2019, la noche de la premiere de la película Judy. El marco no podía ser más influyente: el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Cuando terminó la proyección, mientras los créditos rodaban, la actriz texana Renée Zellweger, protagonista de la película Judy, hizo exactamente lo mismo que estaba haciendo la gran mayoría de la audiencia: llorar desconsoladamente.

Durante dos largos minutos, el público la ovacionó vitoreando su nombre, mientras Zellweger, vestida con un elegante vestido azul claro, se abrió camino frente a ellos. Sin dejar de sollozar, llevó su mano derecha sobre su pecho, en un evidente estado de shock y éxtasis. La multitud solo cedió cuando, después de secarse torpemente las lágrimas de sus mejillas, tocó el micrófono que le habían instalado en el escenario y replicó humildemente: «Será mejor que terminen. ¡Están arruinando mi maquillaje!».

La película biográfica sobre Judy Garland (la famosa cantante y actriz que muy joven protagonizó El mago de Oz en 1939), es una adaptación basada en el drama musical End of the Rainbow, de Peter Quilter, que se desarrolla en 1968, cuando Garland llega a Londres para una serie de presentaciones.

En aquellos espectáculos, con entradas agotadas, que se extendieron a lo largo de cinco semanas en el club nocturno Talk of the Town, la estrella tuvo momentos exultantes, al tiempo que sufrió fuertes depresiones provocadas por las peleas en torno a la custodia de sus hijos, el insomnio y el abuso de sustancias. Garland, finalmente, murió de una sobredosis accidental de pastillas en junio de 1969, a la edad de 47 años.

La historia, dirigida por Rupert Goold, sigue a la artista durante este, el último y más dramático período de su vida. Cuando Renée Zellweger fue elegida para interpretarla, después de casi una década en un semirretiro autoimpuesto, le pareció un reto significativo.

Aparte de Bridget Jones’s Baby (2016), Zellweger se había alejado de la actuación desde el 2009 para dedicarse a otras pasiones. «Haber vuelto con Judy, tras Bridget Jones’s Baby, fue algo acertado por muchos motivos, porque me pareció conveniente mostrar parte de su historia en un momento crítico para las mujeres en la sociedad actual. Y guardando distancias, me he sentido identificada con esa parte difícil de ser una persona en el medio del entretenimiento. Pero me hace feliz que parece que hemos acertado al hacer la película», comentó la actriz de 50 años de edad, nacida en Katy, un pequeño suburbio de Houston, en el estado de Texas, donde creció hasta que se mudó a estudiar en la Universidad de Texas, en Austin. «Considero a Austin como mi hogar, y tengo mucha familia allí, así que allí siempre regreso mucho».

Su madre es noruega y su padre suizo, lo que la hizo sentir diferente. «Siento mis raíces texanas, por supuesto, pero no se puede negar que soy hija de europeos, mis ojos me delatan», comenta con una pícara sonrisa. Pero en su infancia, lejos de querer ser actriz, Renée quiso ser escritora. «Siempre deseaba lo mismo: me encantaba pedir de regalo para mis cumpleaños o en Navidad un cuaderno o libretas de papel rayado y lápices. No había nada mejor para mí cuando regresaba a casa de la escuela que ponerme a escribir historias o componer poemas, las posibilidades eran infinitas». Fue en la universidad, en 1991, estudiando artes liberales e inglés, que entró a la clase electiva de actuación. «En lugar de continuar en la búsqueda de mi título de periodista, terminé rápidamente con mi título de licenciatura, porque me entró la curiosidad de lo que podría hacer si comenzaba a actuar», recuerda.

Con el tiempo, esa curiosidad terminó dándole cuatro nominaciones al premio Oscar. Sus dos primeros fueron como mejor actriz en la comedia romántica del 2001 Bridget Jones’s Diary y, en el 2002, con el musical Chicago. En su tercera nominación, en el 2004, Zellweger se llevó a casa la estatuilla como mejor actriz de reparto por su actuación en Cold Mountain. Hoy, 15 años después, Renée Zellweger ha logrado otra nominación por Judy.

Renée Zellweger

Fueron 25 años de preparación en Hollywood para asumir el reto de convertirse en Judy Garland. «Hay experiencias que tuve que lamentablemente hicieron que sus difíciles circunstancias fueran un poco más fáciles de entender –explica–. Hay mucho entre líneas, esos momentos íntimos en los que se oscila entre ser una persona famosa y ser una persona privada. Eso es algo que he experimentado». Pruebas y ensayos de una larga y fructífera carrera.

Poco después de terminar la universidad, a los 23 años de edad, la rubia texana debutó en pequeñas producciones como A Taste for Killing (1992), seguida de Murder in the Heartland (1993), para luego aparecer en la película de Ben Stiller, Reality Bites (1994).

Su primer protagónico lo logró igualmente en 1994 con la película de terror Texas Chainsaw Massacre: The Next Generation, al lado de Matthew McConaughey. Luego llegaría a actuar al lado de Tom Cruise en Jerry Maguire, para después consagrarse con el personaje de Bridget Jones.

Pero, con el tiempo, comenzó a sentirse agotada con la vida que llevaba en Hollywood. «Me sentía exhausta, necesitaba parar, pero no lo hice por años. Además, sentía que no podía disfrutar las pequeñas cosas de la vida. Entonces, ¿qué sentido tenía ese éxito si no podía disfrutar lo que realmente importa, que es vivir?».

Pero fue precisamente esa misma pausa la que le dio a Zellweger la energía suficiente para volver a trabajar. «Ahora reconozco que hay límites que están permitidos. Y por eso, buscar un equilibrio siempre es necesario, como todo en la vida –asegura–. Pero reconozco que es todo un ajuste volver a hacer giras de prensa, volver a la alfombra roja, volver a ser vulnerable y volver a todo lo que implica ser una actriz; pero siento que ahora puedo navegarlo mejor». De hecho, a finales del año pasado, decidió rodar para la televisión, con una serie de Netflix llamada What If (Dilema).

La atractiva y elegante rubia de 50 años, reciente ganadora del premio Oscar, habló de su trabajo y de su vida.

¿Qué tipo de presencia tuvo Judy Garland en su vida antes de este proyecto?

Más de lo que pudiera creerse, porque me acompañó en mi niñez. Yo oía sus discos porque mi padre los ponía los fines de semana cuando descansaba o, como el resto del mundo, creo, vi con mi familia El mago de Oz, todos los años en Semana Santa. ¡Todos los benditos años! Ella es una de las mejores vocalistas de todos los tiempos. Llegando a comprender lo que tuvo que superar, una y otra vez, solo para desempeñarse en los niveles que lo hizo durante un período de tiempo tan prolongado, ahora la entiendo y la aprecio de una manera diferente. Ella se hizo un espacio para sí misma como ícono en la historia de los Estados Unidos, algo que realmente se merece.

¿En qué se ha sentido identificada con ella?

Antes que todo, aprendí de su historia como ser humano para poder entender todo eso con lo que tuvo que luchar para hacer estas actuaciones. Y habiendo vivido yo misma con esa imagen pública por un tiempo, puedo empatizar un poco con lo que es eso. Sobre todo cuando te alejas de la percepción de la gente y cuando estás sola en una habitación de hotel. O cuando algo va terriblemente mal en tu vida personal y tienes que fingir que no pasa nada porque tienes un trabajo que hacer. Necesitas trabajar y, como todos, debes mantenerte al día e ir a hacer tu trabajo. Y eso no es nada fácil para alguien que es una figura pública y está pasándola mal.

Me sentía exhausta, necesitaba parar, pero no lo hice por años. Además, sentía que no podía disfrutar de pequeñas cosas de la vida. Entonces, ¿qué sentido tenía ese éxito si no podía disfrutar lo que realmente importa, que es vivir?

Y más en esas épocas, de seguro.

Siempre ha sido muy difícil para las mujeres tener que lidiar con las presiones sociales cuando se está en una profesión como esta. Judy Garland fue una madre que extrañaba a sus hijos. Una mujer hambrienta de amor que, en esa búsqueda, se adentró en otro matrimonio infeliz. Ella fue una celebridad tan necesitada de amor que lo único que pudo hacer fue vivir la vida como la vivió.

¿Ha conocido a su hija, Liza Minnelli?

Sí, la conocí. Tenemos una amiga muy cercana en común y estuve en su fiesta de cumpleaños número 50 en la ciudad de Nueva York. Luego la volví a ver años después porque otra amiga produjo y filmó su último show en vivo en Las Vegas. Ella estuvo sublime. No podía creer que tuve la suerte de lograr un asiento en ese lugar para esa grabación. Eso fue una gran experiencia, casi que podría llorar de la emoción recordando eso. Después, nos metimos en el backstage y ese fue, ya sabes, uno de esos momentos en los que comienzas a verte como parte de una nube de fanáticos sin vergüenza. Solo quieres callarte, pero no puedes [risas]. Quiero decir, qué suerte, y sí, sí, la he conocido. Ella podría no recordar haberme conocido, pero yo sí. [Risas].

¿Qué ha aprendido, tras interpretar a Judy Garland, sobre la relación con la fama?

Acababa de aparecer en Jerry Maguire y tuve una reunión con el gran director Mike Nichols. Él hablaba sobre los golpes de gracia y me preguntó si sabía lo que me iba a pasar. Pero no sabía de qué estaba hablando ni qué quería decir. Me preguntó: «¿Entiendes que tu vida va a cambiar?». Y yo ingenuamente dije que sí, pero creo que no podría haberlo imaginado. Recuerdo que él me dijo: «Será extraño para ti porque no hay nada en tu vida que realmente pueda prepararte para los cambios que estás a punto de experimentar. La fama es muy complicada».

¿Lo dijo para asustarla?

No lo creo. Recuerdo que además me dijo que pensara un poco como Medusa. Me dijo: «La fama, una vez la obtienes, siempre estará ahí. Es insidiosa. Nunca se va. Siempre está a la vuelta de la esquina donde quiera que vayas. A partir de ahora, estará allí y es peligrosa porque puede seguir tu camino. Es complicado. Puede engañarte y, si la miras directamente, te prometo que te convertirá en piedra». Dijo que si corres hacia ella, si la abrazas, si necesitas algo de ella, te convertirá en piedra. Y recuerdo que me decía que debía vigilarla porque si no lo hacía, es doblemente peligrosa, así que debía mirar a la fama a través del prisma como en el mito, mírala a través del prisma y deja que ese prisma sea tu familia y tus amigos más cercanos. Y nunca vayas a ningún lado sin llevar el prisma con algo de respeto. Yo no entendía bien lo que quería decir, pero obviamente, ya sabes, al contarlo ahora hoy, tantas décadas después, realmente resuena conmigo. Y, obviamente, él tenía la razón.

¿Eso significa, supongo, que sus relaciones con los hombres también han sido afectadas por la fama?

No puedo decir eso porque creo que cada relación se ve afectada por el trabajo y la vida, solo por la vida misma. Es humano, ¿verdad? Así que no puedo decirte eso.

¿Y fue precisamente por esa misma protección ante la fama que tomó la decisión de no poner su carrera antes de todo?

Estoy segura de que es lo mismo para ti cuando pasas de un proyecto a otro, de una entrevista a la siguiente, y así hasta que te sientes como un ser humano aburrido. Y yo estaba tan aburrida de mí misma. No podía soportar escucharme hablar un segundo más. Necesitaba estar tranquila e irme a vivir un poco y crecer como ser humano. Quería aprender cosas nuevas y quería crecer en cierto sentido, porque parece que me estaba atrofiando en el lugar en el que estaba.

Pero para muchos la actuación es un constante cambio con cada proyecto.

Cuando entré a este negocio, no paré de vivir la vida de otra persona. En la casa de otra persona, en el pueblo de otra persona. Luego, a la siguiente producción y a la siguiente y a la siguiente; y no puedes contar historias auténticamente, porque no puedes relacionarte con otras personas, porque no lo has vivido. Cada proyecto es diferente, en efecto, pero la dinámica para llegar a cada proyecto es muy similar siempre. Y estaba cansada de eso. Por eso me puse a pensar, ¿por qué no estudio algo que no sea un personaje nuevo? Y lo hice. Y eso pertenece a mi vida privada y no a mi vida profesional. Y lo recomiendo mucho.

Tras tomar una pausa en su carrera, tras la popularidad que tuvo Bridget Jones, ¿se sintió en algo identificada con ella?

Tenemos muy poco en común. Aunque estoy interesada en su guardarropa. Soy mucho más conservadora. No soy tan audaz, excepto con mis amigos más cercanos. La gente siempre quiere que uno se parezca en algo a un personaje con el que se sienten identificados, pero eso no es siempre así.

Al regresar a la actuación después de un largo período, ¿encontró la misma pasión por actuar? ¿Algo cambió en su enfoque de trabajo? ¿Cree que es una mejor actriz o se siente la misma?

No sé si soy mejor actriz. Quiero decir, esperas que tus experiencias de vida invadan de alguna manera las actuaciones que tomas. Y podría ser mejor, podría ser mejor administrando lo que viene con eso. Pero lo veo de manera diferente ahora. Tengo límites diferentes y eso lo aprecié más cuando regresé, porque recordé por qué me encantaba esto. Porque antes no me sentía así. Porque no era buena para establecer límites. Se trataba de comprender, se trataba del proceso, se trataba de desaparecer, se trataba de ser creativo: ese es probablemente el mayor cambio. Por ese cambio es que me siento un poco más ajustada.

¿La misma pasión?

Por supuesto, esto me encanta, pero ahora lo reconozco más claramente. Siempre me ha encantado. Nunca perdí el amor por el trabajo; cuando lo estaba haciendo y colaborar en proyectos y el proceso creativo, lo artístico de todo esto y, ya sabes, el tipo de experiencia de estar en el set y compartir el día con todos los que intentan lograr el mismo objetivo. Eso me encanta; eso nunca desapareció. Pero de todos modos, intenté responder tu pregunta 20 veces, ¿no? [Risas].

¿Cómo maneja ahora ese cambio?

Manejar la fama es un trabajo diferente y, la verdad, no me interesa ese trabajo. De hecho, ese trabajo ya no me quita el sueño.

¿Usa redes sociales?

No. Estoy demasiado ocupada para eso. ¿Y para qué?, ¿para alimentar esa parte que cansa de la fama?

¿Cuándo fue la última vez que se preguntó qué pasaría en su vida si hubiera decidido algo de otra manera?

Esta mañana, pero trato de no pensar mucho en eso. ¿Cosas importantes? No sabemos cuáles son las consecuencias de una pequeña decisión, si uno gira a la derecha o a la izquierda por la mañana y llega a la parada de un autobús. Nunca se sabe. Pero trato de no pensar tanto en eso. Intento simplemente estar en el momento. Sí, trato de no pensar tanto en eso porque, simplemente, estás tratando de controlar cosas que no puedes controlar y tratando de leer con anticipación sobre lo que esencialmente podría suceder. Quiero decir, es bueno tener previsión, obviamente. Es bueno tener cuidado antes de abrir la boca y hablar de ciertas cosas y es bueno tener cuidado antes de decidir embarcarse en algo que tiene el potencial de cambiar tu vida de una manera significativa.

¿Cuál es su próximo proyecto, está trabajando en ello?

He estado produciendo durante mucho tiempo en silencio y estoy desarrollando un proyecto que me encanta. Es una pequeña película llamada Something in the Water (Algo en el agua) y está protagonizada por mi amiga, con quien solía jugar Scrabble cuando tenía cinco años de edad, Billie Lourd. Estoy muy emocionada por este proyecto. Voy a ir a rodar en Texas en junio.

¿Alguna buena decisión que ha tomado personalmente en estos días?

Por supuesto [risas]. Recientemente me mudé. Acabo de deshacerme de todo en la costa este y dejé de ir allí. Los cambios son buenos de vez en cuando, ¿cierto?