Parques para casas rodantes acogen a inmigrantes en Colorado

Fotografías de AP

El Aspens Mobile Home Village se encuentra entre la autopista I-70 y el río Eagle, en una zona montañosa cerca de Vail. Es fácil pasarse de largo entre tanta carretera, árboles, cercos y remolques que circulan antes de que asome el cartel azul de la salida 167, anunciando un Burger King, un Subway y un Fiesta Jalisco.

Aspens es un lugar discreto, como le gusta a la gente que generalmente no vive en casas rodantes, y esto lo distingue del parque más grande del condado que se encuentra a 10 minutos de carretera en Edwards. Ese parque, el Eagles River Village, ha generado titulares por un problema persistente, que aún no ha sido resuelto, con la calidad del agua. Fila tras fila de remolques viejos emergen casi desde el río y se internan en las colinas llenas de casas de un millón de dólares y campos de golf de la Cordillera.

Estos son dos de los 31 parques para casas rodantes que hay en el condado de Eagle. Las comunidades tienen distintos tamaños y un total de 1,248 viviendas, casi todas ocupadas por gente que trabaja en la industria hotelera, de servicios y la construcción. En un condado de viviendas y alquileres caros, las casas rodantes son una necesidad económica pues ofrecen un techo a trabajadores con salarios bajos, que limpian las habitaciones de los hoteles y cuidan los campos de golf de localidades montañosas que viven del turismo.

Aspens Mobile Home Village tiene cabida para 159 remolques y actualmente hay un solo lugar vacío. El parque funciona desde hace casi 50 años y está bien mantenido. Los remolques son bastante nuevos y hay plazas en las que juegan los hijos y nietos de trabajadoras domésticas, pintores, campesinos, jardineros, cocineros y niñeras.

Igual que en otros parques de casas rodantes, los residentes son propietarios de los remolques y alquilan espacios para instalarse por unos $1,100 por mes. Esto no incluye el gas, la luz ni la televisión por cable. Su administradora es Agustina del Hoyo, quien desde el 2008 combina tareas de jefa que se ocupa de que todo funcione y de madre. Dice que no sabe cuánta gente vive en Aspens, pero una noche hizo la cuenta y sumó 525 vehículos.

«Hemos recibido gente de todos lados. De Rusia, de Bulgaria, de Jamaica, de Honduras, incluso vietnamitas. Pero el 75 % aproximadamente son latinoamericanos», expresó.

La mayoría son inmigrantes. Algunos llegaron a Estados Unidos legalmente, otros no. Vinieron por un par de años y ya llevan 12, 15 o 20. Para ellos Aspens es su casa, por más que se nieguen a admitirlo y añoren la tierra de su infancia, donde viven o están enterrados sus padres. Dicen que su casa es la que construyeron o están construyendo en Aguascalientes, Chihuahua o Guerrero, que pagaron con el dinero que ganan haciendo camas y limpiando alfombras.

En sus años en Avon, se han casado y tuvieron hijos. Remodelaron sus viviendas, agregando ventanas, porches, pisos de madera, mesadas de granito y Corian. Cuando una mujer le dijo a su familia que tal vez era hora de comprar una casa -ya habían pasado casi 20 años desde que vinieron de México-, sus dos hijas protestaron y lloraron, según cuenta. Después de todo, vivieron toda su vida aquí.

«Tengo el corazón dividido», dice otra madre, que lleva casi 22 años en Avon, los últimos cinco en Aspens. Cruzó la frontera ilegalmente, dejando atrás a sus padres, la mayoría de sus hermanos, sus sobrina y sobrinos, «la gente que quiero», en Aguascalientes. Ha pasado casi la mitad de su vida en esta hermosa localidad de montaña, pero dice que cuando ella y su esposo terminen de arreglar el remolque, terminarán de construir una casa en México. Tal vez algún día regresen. O tal vez no.

Aquí, un remolque es más que una casa, es una metáfora que resume la vida de los inmigrantes, un lugar temporal, bien tenido, pero sin raíces.

Desigualdad. La diferencia entre la vida que se lleva en los remolques y la que se lleva en las casas es grande. La brecha incluye acceso a servicios básicos.

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UN NUEVO RITMO

Los obreros de la construcción y los jardineros parten temprano en caravanas de automóviles y camiones y trabajan cuantas horas pueden antes de que venga la nieve. Ganan dinero durante el verano. El invierno es para las empleadas domésticas y los trabajadores de los hoteles que reciben a los aficionados al esquí. Ganan de 11 a 17 dólares la hora. Durante la mañana se escucha el barullo de los niños que van a la escuela con sus mochilas, sus capuchas y su almuerzo. Los ancianos los ven pasar desde sus porches mientras se dirigen a la parada de autobuses en la entrada del parque. A la noche se repite todo, solo que en sentido inverso. Y se siente el olor de cebollas, carne y tortillas que la gente lleva a sus casas.

Hace cinco meses, los jueves por la noche, las mujeres empezaron a reunirse para lo que del Hoyo describe como una sesión Entre Mujeres. Organizó ese grupo porque con frecuencia las mujeres que iban a su oficina a pagar el alquiler se quedaban allí y le contaban sus problemas con el trabajo, los hijos y sus maridos. Le decían que extrañaban sus casas, sus madres, sus hermanos y sus amigos.

Del Hoyo, quien es hija de inmigrantes mexicanos, sintió que tenía una conexión con estas mujeres. Ella también había dejado atrás a su familia, en California, en busca de lo desconocido.

«Todos los días, las 24 horas, estas mujeres están trabajando. Trabajan en sus empleos y en sus casas. Necesitan una hora a la semana para ser ellas mismas», dice del Hoyo. «Aquí piensan solo en ellas mismas. Necesitan ayuda, apoyo. Yo les digo, ‘cuando hablas con una amiga, es como una medicina. Cuando nos juntamos todas, es como una farmacia’».

La voz se corre rápidamente en el parque. Si un auto desconocido se mueve muy lentamente, de inmediato alguien llama a Agustina. Un funcionario del servicio de flora y fauna ve un oso en las inmediaciones y alguien llama a Agustina. La puerta del salón de reuniones permanecía cerrada, de modo que al principio poca gente asistió a las charlas. Pero pronto fueron animándose y un jueves reciente había unas dos docenas de mujeres que habían llevado pollo, pasta, sandías, tamales, buñuelos, ensaladas y dulces.

No es fácil mostrarse vulnerable, pero comparten sus historias, que son las mismas de la mayoría de las madres de cualquier parte: cómo les va a sus hijos en la escuela, los problemas en el trabajo, las cuentas que hay que pagar, padres enfermos, la ausencia de seguros médicos, el cansancio. «Cada día de mi vida es un sacrificio», dice una mujer, y las otras asienten.

Pero hay otro nivel de vulnerabilidad aquí: Vivir en Estados Unidos sin papeles es vivir con una incertidumbre constante, con una ansiedad permanente. Dicen que las cosas empeoraron desde que Donald Trump llegó a la presidencia. Hablan de eso, del miedo que no las deja, dicen que tratan de no pensar en ello y al mismo tiempo se preocupan de cómo preparar a sus hijos para la eventualidad de que un día no vuelvan a casa. «La migra te puede detener en cualquier sitio», dice la madre con el corazón destrozado. «En tu casa, en la escuela, en el trabajo, en un negocio».

A pesar del miedo, dicen que se sienten agradecidas por la vida que llevan, por el trabajo, por el sueldo, por las escuelas y los parques, y tienen la convicción de que este es un sitio mucho más seguro que sus países. «Me iré a casa si Trump me obliga, pero espero que no lo haga», dice una mujer de Aguascalientes que vino con una visa de trabajo y se quedó. «Allí no hay trabajo. No hay nada».

“Tengo el corazón dividido”, dice otra madre, que lleva casi 22 años en Avon, los últimos cinco en Aspens. Cruzó la frontera ilegalmente, dejando atrás a sus padres, la mayoría de sus hermanos, sus sobrina y sobrinos, “la gente que quiero”, en Aguascalientes. Ha pasado casi la mitad de su vida en esta hermosa localidad de montaña, pero dice que cuando ella y su esposo terminen de arreglar el remolque, terminarán de construir una casa en México. Tal vez algún día regresen. O tal vez no.

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A NO ENCARIÑARSE DEMASIADO

Hay una mujer en Aspens que vino de la Ciudad de México. Tiene dos años de universidad y se enamoró de un hombre que venía todos los veranos a Estados Unidos para trabajar en jardinería. Su padre no aprobaba la relación. «Esa vida es una locura», le dijo. Su madre falleció y su padre crió solo a sus tres hijos. «Seré tu madre y tu padre de ahora en más», recuerda que le dijo. «Tendrás que ser fuerte». Ella tenía ocho años.

Partió a Estados Unidos con su futuro esposo. No le dijo nada a su padre y cruzó la frontera ilegalmente. Caminó dos días y una noche por el desierto, según cuenta. Llamó finalmente a su padre desde una casa en Tucson. El padre le dijo que para él estaba muerta y que no lo volviese a llamar. Su prometido le dijo que tenía que olvidarse de su vida en México. Que eso era historia.

La mujer encontró un trabajo en un negocio de Avon. Ella y su marido tuvieron dos hijos. Se las arreglaron para no tener que contratar una niñera. Tenían un trabajo cada uno. Decidieron no recibir primos ni amigos con tal de olvidarse de México.

Cuando se mudaron a Aspens hace seis años, ocuparon un remolque que no usaba nadie y lo remodelaron. Piso de madera, gabinetes de madera y electrodomésticos y mesones nuevos. Pusieron una pantalla plana en la pared y una foto de Jesús arriba de la mesa de la cocina. Las pocas veces que ella está sola en la casa, se sienta en un extremo de la mesa y disfruta de la vista de las montañas.

A su padre se le pasó el enojo después de un año. Con su nueva esposa y sus tres hijos pequeños, el menor de cuatro años, cruzó también el desierto. Eso fue hace 15 años. Dice que, al igual que tantos inmigrantes que conoce, su padre tomó dos trabajos, trabajó todo el tiempo y ahorró dinero. «Mantenía sus casas en México y pagaba impuestos aquí, pero no tuvo vida».

Eso no le pasará a ella, asegura.

Se está dando cuenta de que, luego de vivir 18 años como esposa, madre y empleada, «lo más triste es que me olvidé de mí misma».

Ahora trabaja como voluntaria en varias organizaciones y asiste a los encuentros con las otras mujeres del parque. Todas comparten el mismo estado indefinido de no ser necesariamente propietarias de una casa pero tampoco tienen el típico alquiler. Ya no están en sus países pero tampoco se sienten en casa. Trata de mantener un delicado equilibrio, echando algunas raíces, aunque sin apegarse demasiado al lugar donde reside. Su familia tiene una casa en México y si algún día pasa algo, no será el fin del mundo. «Vinimos a este mundo sin casas y nos iremos sin ellas», comenta.

«No quiero vivir pensando en lo que podría pasar», manifestó. «Quiero la vida que tengo frente a mí».

A poca distancia. Una de las ventajas que ofrece el parque de casas rodantes es que jardineros y obreros de la construcción encuentran empleo cerca. La gente que habita en los remolques ubicados en estas zonas por lo general ha migrado en situación irregular.

Fentanilo y el dinero fácil: No toma mucho hacerse rico

Víctima. Rod y Tonya Meldrum sostienen el retrato de su hijo Devi, en Provo, Utah. Él fue víctima de una sobredosis después de ingerir una sola pastilla de fentanilo.

Las pastillas llegaban de a miles a buzones de todo el país, rojas y azules, con el sello de oxicodona estampado en ellas.

Los fiscales dirían más adelante que eran «veneno», píldoras falsas con fentanilo, un potente opioide sintético que está escribiendo un capítulo mortal en la historia de la epidemia de opioides en Estados Unidos. Habían sido enviadas desde suburbios de Salt Lake City.

Fue allí que un joven de 29 años que no terminó la universidad llamado Aaron Shamo se hizo rico, construyendo un imperio de tráfico de fentanilo tan solo con su computadora y un par de amigos.

Durante tres semanas este verano, esos millenials suburbanos declararon en el juicio que se les siguió y contaron cómo fentanilo comprado y vendido a través de la internet transformó el comercio de las drogas ilegales. No fue el testimonio de sanguinarios capos del narcotráfico ni nada que pueda frenar un muro en la frontera con México. Shamo se describió a sí mismo como un «traficante de guante blanco», que buscó la colaboración de viejos compañeros de trabajo en eBay a los que bombardeó con mensajes con emojis sonrientes. Su abogado dijo que era un «tonto», no lo suficientemente inteligente como para ser un capo del narcotráfico.

Es tan potente, tan fácil de transportar, que los traficantes en gran escala ya no necesitan redes sofisticadas, según Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA. Lo único que hace falta es un buzón, acceso a la internet y gente que consuma opioides. .

La forma en que él y sus amigos lograron inundar el país con medio millones de pastillas falsas de oxicodona revela la facilidad con que el fentanilo recorre el mundo, amenazando con llevar la epidemia fuera de Estados Unidos. Un polvo hasta 100 veces más fuerte que la morfina era comprado en un laboratorio de China y llegaba a Utah por correo. Era envasado en réplicas perfectas de pastillas de oxicodona en el sótano de la casa de Shamo y vendido por la internet, con entregas, nuevamente, por correo.

Todo esto ocurre en momentos en que la demanda civil más grande de la historia pone a prueba hasta qué punto la industria farmacéutica debería ser considerada responsable de inundar el país con analgésicos, generando adicciones masivas. Purdue Pharma, fabricante de la popular OxyContin, llegó a un principio de acuerdo por 12,000 millones de dólares esta semana con la mitad de los estados y unas 2,000 administraciones locales. El mes que viene comenzará otro juicio a otras farmacéuticas en el que las comunidades argüirán que la intensa comercialización de analgésicos desencadenó una epidemia.

La crisis empezó en la década de 1990, en que los opioides recetados dieron paso a la heroína, la cual a su vez despejó el camino al fentanilo. Esta droga ha causado la muerte de decenas de miles de personas desde su aparición en las calles en el 2013. Hay dos fuentes de abastecimiento: Los carteles mexicanos y paquetes enviados directamente por correo desde China, donde es producida masivamente, sin controles del gobierno. Hay muchos traficantes nuevos como Shamo, según las autoridades. Estadísticas de confiscaciones indican que su uso se expande rápidamente por todo el mundo. En el 2013 solo cuatro países reportaron confiscaciones. En el 2016, lo hicieron 16 naciones.

Es tan potente, tan fácil de transportar, que los traficantes en gran escala ya no necesitan redes sofisticadas, según Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (conocida por sus siglas en inglés, DEA). Lo único que hace falta es un buzón, acceso a la internet y gente que consuma opioides. Las tasas de consumo aumentan en todos lados, desde Asia hasta Europa y América Latina, como consecuencia de la intensa promoción de los analgésicos que hacen las farmacéuticas.

Potencia. Una pastilla de fentanilo es hasta 100 veces más adictiva que la oxicodona.

El margen de ganancias que deja el fentanilo ilegal es irresistible. La DEA calcula que un kilo sintetizado por unos pocos miles de dólares puede generarle a un traficante más de un millón de dólares.

«Cualquier idiota puede ser un traficante grande de fentanilo», afirmó Vigil. «Cualquiera con un coeficiente intelectual de menos 100 puede hacerse rico de la noche a la mañana».

Cuando un paquete sospechoso proveniente de China hizo que los investigadores se interesasen en Shamo, ya había producido al menos 458,946 pastillas potencialmente venenosas, según el gobierno. Encontraron $1.2 millones en el cajón de las medias y en una caja fuerte, y más dinero en criptodivisas.

Shamo empezó su negocio con su viejo amigo Drew Crandall.

Ambos comenzaron a vender Adderall, una medicina recetada para el déficit de atención, usando buscadores especiales no regulados. Hay mercados digitales clandestinos en los que se venden armas y drogas y se cambia dinero anónimamente mediante criptodivisas. Fue así que se expandieron, ofreciendo también la droga popular en los clubes nocturnos MDMA, hongos alucinógenos, drogas que los hombres usan para dormir y violar a mujeres, y cocaína sin salir prácticamente de sus casas. Compraron una máquina que fabrica píldoras y produjeron versiones falsas de xanax, una medicina para la ansiedad.

Un traficante local le comentó a Shamo que podría ganar fortunas vendiendo oxicodona falsa hecha con fentanilo. Crandall se fue del país y Shamo reclutó a otro amigo, Jonathan Luke Paz, para que lo ayudase a producir oxicodona.

Vendía las pastillas tanto a individuos como a traficantes, quienes luego la ofrecían en la calle. Cuando la policía interceptó los envíos de un solo día, contó 34,828 pastillas de fentanilo destinadas a direcciones de 26 estados. Algunas eran ofrecidas en la internet como fentanilo, otras no, sino que eran vendidas como 30 miligramos de oxicodona.

Los fiscales afirman que decenas de clientes suyos murieron, pero lo acusan solo en conexión con una muerte, la de Ruslan Klyuev, de 21 años, quien falleció en su habitación en Daily City, California. Junto a su cadáver se encontró un sobre en el que había recibido pastillas provenientes de Utah.

Shamo fue condenado por 12 cargos, incluido el de desarrollar actividades delictivas en forma continuada, el cargo reservado generalmente para gente como el «Chapo» Joaquín Guzmán, que conllevan condenas fijas de por vida. El jurado no llegó a un acuerdo en torno a una 13ra acusación, la relacionada con la muerte de Klyuev.

El día que Shamo fue condenado, un mercado digital clandestino tenía miles de ofertas de cosas presentadas como oxicodona. No había forma de saber si venía de una farmacia o del sótano de una casa.

Redada. En noviembre de 2016, dos hombres dos hombres con trajes protectores salen de una residencia mientras las agencias policiales locales y federales responden a una redada de drogas en Cottonwood Heights, Utah.

Daniel Ortega «vuelve» a la escuela

Fotografías de Óscar Navarrete/CONNECTAS

T​​​​​​​iene 12 años, estudia quinto grado en un colegio público de Managua y mete tres libros en su bolso para ir a la escuela. Uno es de Matemáticas, uno de Lengua y Literatura y otro de Convivencia y Civismo, pasta dura azul y blanco y con el mapa de Nicaragua en el centro. Cuando abre el último para estudiar, lee historias como esta:

«–Mamá, dice, ahora tenemos un Gobierno que se preocupa por las dificultades que tiene el pueblo, por eso a doña Lupe le hicieron su casa, destruida por el terremoto, a doña Lola le dieron zinc para cambiar el techo que era de plástico, a la Juana le entregaron su bono productivo alimentario, para que le diera vida a su parcela y saliera de la pobreza, multiplicando los animales recibidos y cultivando la tierra con las semillas, a la Panchita la beneficiaron con el préstamo de Usura Cero, para ampliar su fritanga, y a nosotras las agricultoras el Banco de la Producción nos da préstamos para el cultivo de café y granos básicos».

Ella dice que en su centro de estudios el único libro que le regalan es este de Convivencia y Civismo, cuyas ediciones tienen un capítulo que se llama «Bien Común», en la que explican todos los programas del gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua desde 2007, y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta desde 2017 y secretaria del consejo de comunicación y ciudadanía en períodos anteriores. Los libros pueden descargarse con facilidad de la página electrónica del Ministerio de Educación (Mined).

Esta investigación de Nicaragua.Connectas, la nueva iniciativa para conversar sobre lo que pasa en el país centroamericano, descubrió que en la Nicaragua de hoy, no solo es que se mencione a la familia presidencial en estos textos escolares, sino que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público presupuestó para la elaboración de los mismos en 2019 un total 650,257 dólares. Desde 2013 hasta la fecha, la inversión en este rubro ha sido de 1.3 millones de dólares. La publicidad estatal es mostrada además en los murales de los colegios, junto a la figura del poeta Rubén Darío. En el mismo espacio se exalta también a mártires del partido de gobierno, entre ellos Carlos Fonseca, el fundador del FSLN; el hermano de Ortega, Camilo, y al poeta sandinista Leonel Rugama, mientras la bandera rojinegra es colocada siempre a la par de la azul y blanco como si una fuese la sombra de la otra.

A diferencia de años electorales, si alguien visita los centros educativos en el país centroamericano, no se encontrará las papeletas con la imagen de la pareja presidencial en las paredes. Sin embargo, la propaganda llega a través de los libros a diario, en las lecciones que los niños leen. Dentro del presupuesto del Mined tampoco existen asignaciones presupuestarias a la propaganda partidaria. No obstante, el especialista, Alex Bonilla, investigador con una maestría en administración y gestión de la educación, explicó que el gobierno hace llegar esos insumos a través de su tendido político, como la Juventud Sandinista y los gabinetes de los barrios, que son los que colocan afiches y banderas rojinegras en los colegios con la anuencia de las mismas autoridades.

El discurso político, que se encuentra de manera subrepticia en las aulas, va dirigido a casi un millón y medio de estudiantes y sus familias en un país con índices de analfabetismo que hasta hace tres años llegaba al 15.8 %. Además el gobierno invierte $118.82 por estudiante de secundaria y $180 por alumno de primaria; cuando en países como Costa Rica, alcanza hasta $2,246.7 por cada joven. Es decir, los costarricenses invierten 19 veces más por cada niño, según datos del Banco Mundial hasta 2017.

La difusión de esta clase de mensajes en las aulas de Nicaragua provoca inconformidad entre los especialistas. Josefina Vijil, miembro del Centro de Investigación y Acción Educativa y Social (CIASES), un organismo privado de investigación y análisis de políticas educativas, dijo para este reportaje que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo utiliza los libros de textos para reproducir su discurso.

«Han usado el sistema educativo como una red a través de la cual quieren enviar su mensaje partidario para seguirse manteniendo en el poder, y esto atenta contra todos los principios de educación», valora Vijil que lo considera además violatorio a la «constitución y a las leyes».

«Una mala educación es funcional para regímenes autoritarios como el de Daniel Ortega, que quiere convertir a los ciudadanos en clientes», sostiene la especialista. El exministro Carlos Tünnermann, quien dirigió la cartera de educación entre 1979 y 1984, destaca que todo esta propaganda se difunde mientras el sistema tiene carencias, entre ellas el hecho que los maestros reciben los salarios más bajos de la región: $238 mensuales.

El oficialismo defiende, no obstante, el «humanismo» con que enseñan. El diputado sandinista José Antonio Zepeda, dirigente de la Asamblea Nacional de Educadores (Anden), se excusó de dar declaraciones para CONNECTAS; pero, en junio de este año, aseguró a los medios del FSLN que la docencia está centrada y promovida en prácticas y en valores.

«Hoy sí tenemos que celebrar, tenemos que celebrar ese compromiso que ha sido reconocido por la política educativa del gobierno que dirige nuestro Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo», afirmó Zepeda a esta investigación un 29 de junio cuando, a nivel nacional, se celebra el día del maestro.

El contenido propagandístico hace recordar a algunos padres de Nicaragua su experiencia de los años ochenta, durante el primer gobierno sandinista, cuando Ortega dirigió por primera vez el país entre 1984 y 1990; tiempos en que los chavalos recibían y aprendían sobre la Asociación de Niños Sandinistas en los libros «los Carlitos».

Cuarenta años después, el ejecutivo cuenta también su versión de la historia de la nación centroamericana y su protagonismo en ésta, a través de los libros escolares. Connectas, la plataforma lider de las Américas en periodismo colaborativo revisó 25 libros de primaria y secundaria de colegios públicos de este gobierno: 9 de Estudios Sociales, 11 de Lengua y Literatura y 5 de Convivencia y Civismo, en los que encontró 35 fotos del caudillo sandinista junto a alusiones constantes a los beneficios que dejan los proyectos gubernamentales.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. «Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…», empieza diciendo.

Según el texto de Estudios Sociales, el resultado de las políticas gubernamentales es que en «Nicaragua se viva en libertad y democracia, las autoridades son respetuosas de la ley y de las instituciones públicas. Sin persecución política ni presos políticos, ni torturas en las cárceles, sin exiliados ni golpes de Estado, sin represión militar o policiaca».

Ese escenario contrasta con las denuncias por concentración de poder y violaciones a derechos humanos contra Ortega, el aparato represivo del Estado y paramilitares desde abril del año pasado. Según organismos internacionales, entre ellos la OEA y Naciones Unidas, el uso excesivo de la fuerza provocó 328 personas asesinadas, más de dos mil heridos y el éxodo de 70 mil personas.

Las críticas no hacen mella en el esfuerzo gubernamental por proyectar a la familia presidencial. Otro ejemplo es la vicepresidenta Rosario Murillo. Los capítulos del texto de segundo grado de Convivencia y Civismo y el de décimo grado de Estudios Sociales son encabezados por imágenes de los Árboles de la Vida, que son estructuras metálicas de 21 metros que forman parte del ornato de Managua y que se atribuyen a la voluntad de la funcionaria. También se destaca junto a nombres como la premio nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la ex presidenta de Brasil Dilma Rouseff y la exmandataria de Chile, Michelle Bachelet. La nueva historia económica de Nicaragua es tan autorreferencial que se destaca la «entrañable amistad» de Murillo con Hugo Chávez, a quien ella escribió unas líneas como homenaje que son reproducidas en el libro de octavo grado de estudios sociales.

«Usted, libertador. Usted, constructor. Usted, Comandante Presidente, comunicador.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

Usted, consagrado, ¡ahora más que nunca consagrado! Usted, alegría, entrega. Usted, generosidad. Usted, inteligencia brillante ¡qué inteligencia! ¡qué estudioso! ¡qué capacidad! Usted, articulado. Usted, risa, sonrisa ¡siempre bromeando! Siempre encontrando el lado bonito de la vida. Usted, en todo lo lindo que hacemos y seguiremos haciendo. Porque su legado, Comandante-Presidente, es esa bandera que ondea en alto de todos nuestros corazones, y en la América Nuestra».

Paradójicamente, este gobierno que exalta a sus líderes políticos en el poder, vive una situación económica marcada por una reducción del presupuesto de inversión de 18.6 millones, lo que impide la construcción o remodelación de 56 escuelas, donde estudian 800 mil estudiantes. Aunque el presupuesto general de educación es de 430 millones de dólares, una de las realidades de Nicaragua es que el 92 % se destina al pago de salarios y mantenimiento de oficinas según los datos del Ministerio de Hacienda.

Hasta julio pasado, los niños que estudian en el colegio público de Chiquilistagüa, en la parte rural de Managua, les entregaban sus calificaciones en una hoja de papel desde el año pasado. Todos los meses llevaban un córdoba ($0.03) para que la maestra le sacara una fotocopia y colocara con el lapicero las notas del parcial. Solo al final del año les entregaban los resultados finales en su boleta, pero la espera se acabó con la evaluación de semestre. El argumento de no entregar el boletín es que se trataba de una medida administrativa.

Proselitismo. Estudiantes caminan en Carretera Sur de Managua en noviembre de 2008, en período de elecciones municipales.

«La gestión del Mined es de las más ineficientes de todo el Estado», dijo Alex Bonilla, especialista en educación. «La mayoría de recursos se utiliza para el pago de planillas y las pocas inversiones se destinan a proyectos de infraestructura y materiales escolares», agregó.

El Mined prioriza dar plazas de trabajo a los militantes del FSLN para que estos sirvan como agentes y así controlar e influir en las escuelas. De modo que una parte de los 61,433 trabajadores de este ministerio, entre ellos directores y profesores, forman parte de la base del partido que hace tareas políticas: marchas progubernamentales, adoctrinamiento en las escuelas y reuniones del tendido electoral según Bonilla.

De las inversiones presupuestadas de este año, un poco más del 50 por ciento será con financiamiento externo, que, a raíz de la crisis de abril del año pasado, está en peligro o se ha estancado porque muchos países y organismos multilaterales han suspendido su cooperación con el gobierno de Nicaragua por ser señalado de cometer crímenes de lesa humanidad.

Varios funcionarios, entre ellos la vicepresidenta de Nicaragua, fueron sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Además, en junio se activó una ley de sanción conocida como Nica Act contra el gobierno de Nicaragua en el país norteamericano que conmina al gobierno de Donald Trump, que participa en las multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a no aprobar préstamos al país centroamericano si no se respetan los derechos humanos y los principios democráticos.

El impacto de las medidas globales se hicieron sentir desde hace algunos meses en Nicaragua. A través de una reforma presupuestaria le quitaron 18.6 millones de dólares al Mined, que fue el recorte más grande que hizo Hacienda si se compara con los realizados a todos los ministerios. De estos fondos restados a educación, $6.8 millones provenían de préstamos del BM y donaciones externas que no fueron desembolsadas.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. “Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…”, empieza diciendo.

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VIGILANCIA POLÍTICA EN COLEGIOS

La libertad de expresión está en riesgo en todos los niveles del sistema educativo. La tarde del dos de julio pasado, las autoridades del colegio experimental México de Bello Horizonte prohibieron a CONNECTAS entrevistar a tres estudiantes de secundaria previamente citados y, al explicar su decisión, mostraron el control que ejerce el gobierno tanto a alumnos, profesores y directores a través de la vigilancia política.

«El cuestionario tiene que ser enviado a nosotros para que se pueda aprobar», dijo Marisol Pineda, subdirectora del Experimental México. En la dirección de este centro, cerca de una bandera rojinegra del Frente Sandinista, Pineda habló durante 15 minutos sobre los programas educativos promovidos por «el gobierno de reconciliación y unidad nacional». «Muchos estudiantes quizás no le puedan responder pero yo sí, porque ellos no conocen a profundidad todos los programas que hemos venido ejecutando».

Pineda afirmó que después de la crisis política de 2018, en los colegios de todo el país hay delegados del Mined que bajan las directrices del ejecutivo al resto de miembros de la comunidad educativa. «El cuestionario de preguntas lo mira el delegado y este lo pasa al ministerio para que después sea aprobado», dijo Pineda, quien de inmediato mostró a uno de los delegados, de camisas celestes y el emblema del gobierno en el pecho. «Lo que pasa es que ya hubo un problema por una información que salió de aquí, y ellos, los delegados, controlan todo», se excusó Pineda.

Las autoridades del colegio Experimental México tampoco permitieron entrevistas con profesores de este centro. Sin embargo, en el sistema educativo a nivel nacional hay profesores que desafían al gobierno. El maestro Antonio Chávez, de un colegio de Masaya, una ciudad a 25 kilómetros de la capital, dijo que el control de los delegados del Mined en las escuelas públicas de todo el país se ha incrementado a raíz de la crisis política.

«El adoctrinamiento en las escuelas se sostiene desde otras instancias del gobierno, de la estructura partidaria», dijo el especialista en educación, Alex Bonilla, y confirmó que estos colegios, como el Experimental México, sirven para reuniones o capacitaciones del tendido político del partido que es donde ejecutan estrategias de proselitismo.

En mayo de 2019 circuló en redes sociales un video en que estudiantes del colegio Maestro Gabriel, uno de los más grandes del país con una matrícula de 2,500 estudiantes, se quejaban de que las autoridades de este centro los estaban obligando a ver un documental hecho por Juventud Presidente (JP), del aparato propagandístico estatal, en que exculpan al Ejecutivo de las violaciones a los derechos humanos cometidas desde el año pasado.

El documental muestra la posición del gobierno sobre uno de los hechos más graves de la crisis de derechos humanos: la quema de una familia en el barrio Carlos Marx, en que murieron seis personas calcinadas, entre ellos dos niños de menos de tres años de edad y en el que sobrevivientes señalaron a paramilitares de cometer el crimen. La nueva versión señala que fueron los manifestantes, inconformes con el gobierno, los responsables.

En el video los estudiantes aseguran que la presentación del video estaba a cargo de la subdirectora del centro. Sin embargo, el director José Villegas alegó que «no sabía» y que no podía dar información.

«Por favor, vaya a pedir la información al Ministerio de Educación. Yo no estoy autorizado para hablar de eso», dijo Villegas, un tanto nervioso, a la par de dos oficiales de la Policía Nacional que escuchaban todo.

Además de la vigilancia política de comisarios del FSLN y de devengar salarios bajos por su trabajo, falta formación y perfeccionamiento de los maestros , explicó el exministro de educación, Carlos Tünnermann Bernheim.

El salario oficial de los docentes de primaria es de 8,000 córdobas ($238 al mes). A nivel centroamericano, los maestros nicaragüenses son los que reciben los salarios más bajos, según un estudio realizado por el organismo CIASES con base a datos de los institutos de los países en 2016. Un maestro nicaragüense gana un salario nueve veces menor que uno de Costa Rica, y seis veces menor que los de El Salvador y Honduras.

«Los salarios de los profesores no los dejan ni siquiera pagar los productos de la canasta básica. Por eso la carrera del magisterio no es atractiva porque a pesar de tener una profesión, siguen siendo pobres», dice Tünnermann.

«En el gremio le llaman los «pobresores» como seudónimo de profesores», sostiene el educador.

Lecciones. Una niña en Nicaragua lee uno de los libros escolares en los que se rinde culto a Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Una de las banderas del FSLN para hablar de los avances en educación es el supuesto aumento de la matrícula escolar en el período del gobierno de Daniel Ortega. La matrícula de este año, sin embargo, se redujo en 100 mil estudiantes con respecto al año pasado y 40 mil niños menos se matricularon de la meta que había proyectado el Mined para 2019: 1.74 millones de estudiantes.

Para 2006, antes que Ortega llegara al poder, el analfabetismo rondaba el 22.04 % y la última cifra reportada oficialmente fue de 15.8 % en 2016. El experto Alex Bonilla dijo que en los últimos cinco años se ha dedicado mayores esfuerzos en aumentar la escolarización. «Se han planteado que todo mundo vaya a las escuelas». Sin embargo, también en esto ve una estrategia política del Estado. «Lo que hay es un adoctrinamiento más cercano. Entonces ha sido una política clientelista», agrega.

Bonilla explica sus tesis de la siguiente manera: el gobierno destina bonos escolares a la gente en el campo, pero designa a sus delegados políticos su distribución. «De modo que hay una distribución inequitativa porque quienes tienen la potestad lo entregarán de acuerdo a su operación política, como una forma de chantaje», afirma.

El 17 de mayo en varios colegios del país se celebró el natalicio del general Augusto C. Sandino, en quien se inspiró el partido de gobierno. Ese día, en el colegio público que lleva su nombre en Ciudad Sandino, una ciudadela en el oeste de Managua, la directora Mayra Bermúdez en medio de una cancha de basquetbol gritaba frente a un micrófono «viva a Sandino», mientras los estudiantes a su alrededor respondían «viva». Con la mano derecha en alto, la profesora seguía «Viva el comandante Daniel Ortega», y los alumnos contestaban «viva». En el centro del lugar, con el bullicio alrededor, dos niños seguían sosteniendo la bandera del partido en el poder.

En otro video reciente, publicado en las redes sociales, puede verse también a una profesora enseñándole a deletrear a unos niños las iniciales FSLN del partido en el poder. Los niños repiten cada letra, mientras la profesora hace énfasis en que la letra F es «como (la palabra) Fuerte»; la S como el «Sol que nos ilumina», y la L es la «luz de libertad», otra imagen del sistema educativo nicaragüense.


*Esta historia hace parte de NICARAGUA  CUENTA, la nueva iniciativa para mostrar el país centroamericano en medio de un contexto adverso para la libertad de expresión.

Exrebeldes colombianos lucen reacios a retomar las armas

Cotidianidad. Un exrebelde de las FARC corta su cabello en Icononzo, el poblado del que ahora forma parte.

Junto a un camino de tierra en las montañas colombianas, un nuevo pueblo creado por excombatientes rebeldes está cobrando vida: cultivan maíz, hacen ropa con estampados de estilo hawaiano e incluso venden su propia cerveza artesanal.

Abundan las muestras de su lucha por reintegrarse a la vida civil.

Tal vez lo más llamativo es que los postes de servicios públicos instalados por el gobierno hace muchos meses todavía no están conectados a la red eléctrica, lo que los deja totalmente a merced de un generador a gasolina. Los cables sin vida cuelgan por encima de sus casas con techo de hojalata, un duro recordatorio de que permanecen desconectados del mundo al que intentan unirse.

«Somos como nómadas. Aquí no tenemos nada», dijo Rubén Darío Jaramillo, un exguerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que dirige una empresa que fabrica cerveza artesanal a la que él y un puñado de camaradas llamaron «La Roja».

Son exguerrilleros como estos a los que un puñado de excomandantes del ejército rebelde más grande de Colombia están instando a retomar las armas, acusando al gobierno de no cumplir con su compromiso de implementar el acuerdo de paz de 2016, cuyo objetivo es poner fin a la confrontación armada de mayor duración en América Latina.

Por ahora, varios exrebeldes que viven en el campamento de desmovilización Antonio Nariño, a unas cuatro horas de la capital de Colombia, dicen que están comprometidos con el acuerdo de paz, pero al menos uno dijo que no podía prometer que nunca volvería al campo de batalla si las cosas empiezan a ponerse feas.

«No puedo decir sí ni no», dijo Gonzalo Beltrán, de 43 años, quien lidera un grupo de excombatientes que fabrican camisas con estampados florales en colores brillantes y que se venden por el equivalente a 10 dólares cada una. «Uno no sabe… qué pueda suceder, porque si en este momento que estamos aquí llega una arremetida contra nosotros, pues habría que tomar alguna alternativa, porque de brazos cruzados no nos podemos quedar», agregó.

El frágil proceso de paz de Colombia dio un giro precario el jueves, cuando Luciano Marín, que en su día fue uno de los principales defensores del acuerdo, anunció que él y un grupo de rebeldes de línea dura de las FARC se estaban rearmando para una «nueva fase» del conflicto.

En un video de 32 minutos publicado en YouTube, Marín denunció a las autoridades de Colombia por no haber implementado plenamente el acuerdo y acusó al presidente Iván Duque de quedarse de brazos cruzados mientras cientos de excombatientes y activistas de izquierda eran asesinados.

«Cuando firmamos el acuerdo de La Habana lo hicimos con la convicción de que era posible cambiar la vida de los humildes y los desposeídos», dijo Marín, que usa el nombre rebelde «Iván Márquez». «Pero el Estado no ha cumplido ni con la más importante de sus obligaciones, que es garantizar la vida de sus ciudadanos y particularmente evitar el asesinato por razones políticas», agregó, vistiendo un uniforme verde oliva y rodeado por unos 20 insurgentes fuertemente armados y rostros serios.

Luego de su declaración inicial, los rebeldes publicaron el sábado una carta en la que pidieron a los exguerrilleros que ahora viven en 24 campamentos de desmovilización en todo el país que continúen la lucha desde dondequiera que estén y de la manera que su situación lo permita. El gobierno «no deja otra alternativa», escribieron los insurgentes.

En el campamento, que lleva el nombre de un ideólogo independentista colombiano, los exguerrilleros dijeron que respetaban la posición adoptada por sus exlíderes, pero que ellos siguen comprometidos a continuar el proceso de paz por su cuenta.

«Son decisiones de cada uno», dijo Viviana Nariño, de 40 años, quien se unió a la guerrilla de las FARC a la edad de 14 años y que ahora es jefa de una asociación de mujeres. «Cada uno responde por lo suyo», añadió.

Pero ella cree que pocos, si es que hay alguno, atenderán el llamado, renuentes a volver a una vida de evadir bombas y balas.

El campamento se encuentra a una hora de distancia de la ciudad de Icononzo, donde muchas personas todavía tienen recuerdos traumáticos del conflicto de cinco décadas en el que participaron guerrilleros izquierdistas, paramilitares de derecha y el Estado.

Después de la firma del acuerdo en 2016, poco más de 300 rebeldes fueron transportados aquí, a la zona de desmovilización rural en una de las regiones cafeteras de Colombia, para que comenzaran una nueva vida como civiles.

La gente de Icononzo recibió a los rebeldes con vacilación. Muchos temían por tener tan cerca a personas acusadas de secuestros y atentados terroristas; pero la realidad ha sido, más bien, una coexistencia tranquila.

En la actualidad, un supermercado frente a la plaza central del pueblo anuncia con orgullo que vende cerveza «La Roja». Pocos pobladores saben quién de ellos fue un rebelde. Muchos nunca han estado en el campamento.

«Ya son trabajadores, igual que uno», dijo Norma Yara, de 59 años, que fue desplazada por otro grupo armado ilegal hace años.

Ella recuerda vívidamente los días en que los ataques con bomba eran comunes en toda Colombia.

«Mucha gente murió sin tener nada que ver. Eso me asusta que vuelva a pasar», afirmó.

Ingresos. La Roja es el nombre de la cerveza artesanal que exmiembros de las FARC están comercializando.

El gobierno de Colombia dice que la mayoría de los casi 13,200 excombatientes de las FARC están firmemente en el camino hacia la reintegración. Dice que una encuesta reciente de más de 10,000 exrebeldes mostró que el 77 % son optimistas acerca de su futuro.

Solo una cuarta parte de los excombatientes permanecen en las zonas de desmovilización, pues muchos se han ido a reunirse con familiares o a buscar trabajo. Menos del 10% están desaparecidos, aunque los analistas dicen que eso no es necesariamente una indicación de que se hayan unido a los disidentes.

A pesar de sus críticas al acuerdo de paz, el gobierno de Duque ha incrementado constantemente el número de proyectos de desarrollo económico en los que participan exrebeldes. El gobierno apoya ahora unas 30 iniciativas en las que participan unas 2,000 personas.

Sin embargo, el gobierno ha sido lento en implementar las disposiciones del acuerdo de paz o no ha puesto en marcha algunas de ellas, particularmente las que prometen una mejor infraestructura y recursos para las comunidades rurales pobres y descuidadas desde hace mucho tiempo por el Estado.

«Lo más difícil ha sido el incumplimiento del gobierno», dijo Beltrán, de la empresa que confecciona camisas.

Dijo que su cooperativa de costura ha tenido dificultades para expandirse porque el generador de electricidad de la comunidad, que funciona con gasolina, les permite operar solo un pequeño número de máquinas. Fabrican camisas y pantalones ligeros similares en material a la que fue alguna vez su ropa de combate, pero ahora con flores de colores. Ellos venden la mercancía en una página de Facebook.

Los observadores dicen que es crucial para el gobierno de Colombia implementar plenamente el acuerdo y reconstruir la confianza con los antiguos rebeldes, pero es una tarea inevitablemente difícil para un país con recursos limitados que también se enfrenta a una crisis sin precedentes de migrantes que llegan desde la vecina Venezuela y a una explosión del cultivo de coca para la producción ilícita de cocaína.

La gente de Icononzo recibió a los rebeldes con vacilación. Muchos temían por tener tan cerca a personas acusadas de secuestros y atentados terroristas; pero la realidad ha sido, más bien, una coexistencia tranquila.

Juan Carlos Garzón, investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz, dijo que existe el riesgo de que algunos exrebeldes se vean atraídos por sus antiguos comandantes con la idea de regresar al campo de batalla, pero es poco probable que la mayoría de ellos acepten. «Lo que pensamos es que eso no va a resultar en una desbandada «, dijo.

En el campamento de Antonio Nariño, los exrebeldes solo pudieron recordar a un camarada que había decidido abandonar el proceso de paz. Se llamaba Edgar Mesías, alias Rodrigo Cadete, quien se marchó en un coche perteneciente a una unidad gubernamental responsable de proteger a los líderes sociales y políticos en riesgo. Apareció muerto en un ataque con bomba a principios de este año.

«Allá los compañeros continuaron con las armas, nosotros continuamos con el proceso de paz», dijo Jaramillo.

La comunidad está dividida en cuatro barrios con nombres como «Vientos de Paz» y en los edificios se han pintado imágenes de ídolos revolucionarios de izquierda como el Che Guevara. Muchos excombatientes tienen ahora hijos e incluso han abierto una guardería infantil en el lugar, con un patio de recreo al aire libre.

El marco jurídico de las 24 zonas de desmovilización expiró a mediados de agosto, pero las autoridades han prometido seguir dando refugio a los exrebeldes, aunque algunos de los campamentos podrían cerrarse y consolidarse con otros más desarrollados.

En el campamento cerca de Icononzo, los rebeldes ven su estancia como permanente.

«Ya tomamos la decisión», dijo Viviana Nariño. «Nosotros de acá no nos vamos».

Presidencia de López Obrador comienza a desgastarse

Un año. Entre manifestaciones culturales, López Obrador celebró el primer aniversario de su elección.

La guerra contra las drogas en México arde de nuevo, la economía está estancada, el sistema de salud se tambalea y el presidente Andrés Manuel López Obrador, enfrentando presiones de Estados Unidos, ha tomado medidas enérgicas contra los migrantes centroamericanos. Sin embargo, López Obrador, otrora conocido por su discurso furioso e irascible tras años de fallidas candidaturas presidenciales, ahora casi nunca pierde su sonrisa en las conferencias de prensa que celebra casi todas las mañanas desde que asumió el cargo el 1 de diciembre.

En su primer informe de gobierno, de cierta forma, la suya se perfila como una presidencia de teflón: nada malo se le pega a López Obrador, porque él siempre sonríe y dice «amor y paz» a sus adversarios. Le ayuda el hecho de que la oposición está tan desacreditada, descorazonada y desorganizada sobre la mayoría de los temas que su voz ni siquiera se escucha sobre las palabras diarias del presidente.

Pese a sus frases joviales, «abrazos, no balazos», como forma de combatir a los cárteles de las drogas, una sombría realidad se está asomando, como con el asesinato de 28 personas en un incendio provocado en un club nocturno en la ciudad de Coatzacoalcos, situada en el estado de Veracruz, en la costa del Golfo de México.

El presidente se ha mostrado presto a atribuir la culpa a sus subordinados. Cuando un subsecretario de Gobernación fue a reunirse con grupos de civiles armados, muchos de los cuales están vinculados con bandas del crimen organizado, López Obrador dijo que desaprobaba las visitas, pese al hecho de que él ha respaldado ideas como diálogo y amnistía para algunos.

Su gobierno está dispuesto a declarar victoria y desentenderse de algunos problemas. El presidente lanzó su gobierno con una ofensiva contra los ladrones de combustibles y declaró el problema 95% erradicado, aunque el número de tomas ilegales en los oleoductos se ha mantenido constante y la cantidad de gasolina legal vendida no ha aumentado, algo que sería de esperarse si el mercado negro desapareciese.

López Obrador se las ha arreglado para centrar las noticias en sí mismo, usando sus conferencias de prensa diarias tanto como Donald Trump usa Twitter. Hay un mensaje central de los primeros nueve meses de López Obrador en el cargo: Él está cerca del pueblo y lo escucha. Sus conferencias matutinas son seguidas usualmente por visitas vespertinas a hospitales en pueblos pequeños, y los canales de televisión transmiten imágenes de muchedumbres fervientes, o a López Obrador comiendo en restaurantes locales.

«Este señor nos da mucha confianza», dijo Eduardo Calvillo, que tiene un puesto en un mercado en un barrio pobre de la Ciudad de México, en el que Calvillo dice que hay nuevas lámparas de alumbrado público desde que López Obrador y un gobierno aliado local asumieron el mando. «Este señor se baja a ver dónde está el problema, a dónde está el conflicto y piensa algo para solucionarlo». Fernando Hernández, un promotor inmobiliario de la capital del país, entiende las divisiones de clases, la furia ante la corrupción y la necesidad de cambio que le dieron a López Obrador la victoria en las elecciones.

López Obrador se las ha arreglado para centrar las noticias en sí mismo, usando sus conferencias de prensa diarias tanto como Donald Trump usa Twitter. Hay un mensaje central de los primeros nueve meses de López Obrador en el cargo: Él está cerca del pueblo y lo escucha.

Él es oriundo del estado de López Obrador, Tabasco, en la costa del Golfo de México. Pero, dijo: «Realmente yo pensaba que iba a haber más coherencia en el cambio, más estudio, más capacidad». En lugar de ello, dice, López Obrador se ha mostrado renuente a escuchar críticas, sugerencias o consejos de expertos. El presidente dice a menudo «yo tengo otros datos» cuando se le pide que explique discrepancias.

López Obrador es obstinado y odia gastar dinero. Incluso redujo drásticamente los gastos del gobierno y los salarios de una forma que habría sido muy difícil para gobiernos conservadores. Los recortes dejaron brevemente sin quimioterapia a niños enfermos de cáncer, lo que causó una manifestación en el aeropuerto de la capital. «Lo que estoy viendo es que se están haciendo los recortes a machetazos», dijo Hernández. «La medicina pública está devastada por los recortes». «Él es muy obstinado, él es muy bueno en lo que hace. Es un gran político, pero necesita oír, necesita enfocarse más en lo que le dicen».

A López Obrador le gustaría ser juzgado por su principal promesa de campaña: combatir la corrupción, pero, incluso en ese terreno, pese a su positiva reputación personal, la cantidad de contratos sin ofertas conferidos en los primeros nueve meses de su gobierno es similar a las de sus predecesores, dijo Ricardo Alvarado, investigador para el grupo cívico Mexicanos Contra la Corrupción.

López Obrador describe a muchos grupos no gubernamentales como el de Alvarado como fachadas de intereses conservadores y de negocios. Mexicanos Contra la Corrupción ha lanzado una serie de impugnaciones legales contra uno de los proyectos favoritos de López Obrador: convertir una base de la fuerza aérea en un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, en parte porque el presidente canceló un proyecto más costoso para un aeropuerto cuya construcción ya estaba en curso y que grupos empresariales dicen tiene más sentido.

«Es una actitud política lo que le llevó finalmente a la presidencia. Desechar todo proyecto que no sea el suyo», dice Alvarado. Como Trump con su muro fronterizo, López Obrador está obsesionado con su gran proyecto de infraestructura: un tren que haga un recorrido turístico alrededor de la Península de Yucatán y que la mayoría de los expertos dice no tiene sentido financiera ni ambientalmente. Otro de sus proyectos favoritos es la recién creada Guardia Nacional, una mezcla de soldados y policías que él espera pueda combatir a los cárteles de la droga y delitos del fuero común.

Grupos de derechos humanos expresan preocupación de que las fuerzas armadas mexicanas, que han sido implicadas en abusos en el pasado, tengan ahora carta blanca. «Hemos tenido un gobierno que ha sido pendular, que ha tenido al menos dos caras en esta materia» de derechos humanos, dice Santiago Aguirre, que dirige el centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro. Por un lado, López Obrador ha tratado de excarcelar a «prisioneros políticos» y de tomar más seriamente la búsqueda de los 40,000 desaparecidos en el país, pero por otro lado, ha relajado la supervisión civil de las agencias policiales.

Más que nada, a los expertos les preocupa que la estrategia contra la delincuencia no vaya a funcionar y que López Obrador, como sus dos predecesores, pase a la historia como alguien que no pudo ganar contra los cárteles de drogas. «El problema de fondo hacia adelante es que la estrategia se reduce a poner botas en el terreno, a cubrir territorio», dijo el analista de seguridad Alejandro Hope. Dijo que, incluso si la Guardia Nacional consigue sus objetivos de reclutamiento, tendría apenas un agente por cada 1,000 habitantes el año próximo. «No da para mucho», dijo.

Para muchos mexicanos, la fascinación de López Obrador con el pasado lo limita. A él le gustan los viejos baluartes de México: la industria del petróleo, el ejército y la agricultura a pequeña escala. También le llevó a llamar a su gobierno «la Cuarta Transformación», comparándolo con la guerra de Independencia de 1810, el movimiento de reforma de 1857 y la Revolución de 1910. De acuerdo con Hope, el problema para un país que necesita desesperadamente soluciones nuevas para problemas como el crimen, es que «no hay nada particularmente transformador en la Cuarta Transformación».

Aumento de la violencia policial divide a Río de Janeiro

Favelas
Víctima. Jocely Rozario Junior, padre de Kaua, quien murió a causa de una bala perdida, permanece de pie frente a un altar que se armó en honor a su hijo.

Es una escena que se repite, en promedio, cinco veces por día en Río de Janeiro: la policía abre fuego y alguien muere.

Grupos de derechos humanos y de víctimas de la violencia en Brasil han encendido las alarmas por el incremento récord en el número de muertos a manos de la policía, 1,075 personas en los primeros siete meses del año. Al mismo tiempo, el gobernador del estado, Wilson Witzel, y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro alientan una política de «tolerancia cero» contra el crimen y defienden mayor inmunidad para policías que maten por error.

En un balance por el primer semestre de su gestión, Witzel celebró que la policía perdió el «miedo a matar». Pese a la preocupación que genera en parte de la población el aparente incremento de la violencia policial, las mejoras registradas en algunos indicadores de seguridad dividen opiniones sobre el accionar de la fuerza en un estado aquejado por el crimen desde hace décadas.

El gobernador ha adoptado una postura similar a la del presidente Bolsonaro, quien capitalizó el problema de la violencia convirtiéndolo en eje de la campaña que lo catapultó a la Presidencia de Brasil en 2018. Al igual que el gobernador y el presidente, muchos brasileños creen que las víctimas fatales de la policía son un daño colateral que debe asumirse en el combate al crimen.

«Infelizmente, la policía hoy necesita ser muy dura», dice Isaque Samora, un conductor de Uber que vive en Duque de Caxias, un municipio emplazado en un área del estado que registra altos índices de delitos.

Samora dice que solo trabaja durante el día para no ser blanco fácil de los delincuentes. Sin embargo, no ha evitado vivir en carne propia la inseguridad. Dos meses atrás, desprevenido, entró en una favela mientras llevaba a un pasajero. A los pocos metros, bandidos armados con pistolas y fusiles interceptaron su auto y le apuntaron a la cabeza creyendo que era policía.

La policía no reconoce haberle disparado al niño y dice que el caso está bajo investigación. No obstante, Jocely, basado en relatos de supuestos testigos del hecho, no tiene dudas de la culpabilidad de la policía.

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«La seguridad solo mejoraría rápidamente si todos los ciudadanos fuesen policías», dice Samora, poco optimista con que haya una mejora drástica pronto. El año pasado votó por Bolsonaro seducido por la promesa de ser inflexible contra los criminales.

La policía de Río ha mostrado una nueva tesitura, haciendo eco del discurso de Bolsonaro y del gobernador Witzel. La fuerza estuvo involucrada en 1144 tiroteos en el primer semestre, un 25 % más que en 2018, según Fuego Cruzado, una plataforma que monitorea la violencia. El comienzo del segundo semestre mostró que la tendencia no se ha revertido. Julio de este año, con 194 óbitos, fue el mes con mayor número de muertos por intervención de agente del estado al menos desde 1998.

Poblado. Las viviendas de bloques cubren una colina en la favela de Vidigal, en Río de Janeiro, Brasil. Esta ha sido escenario de constantes enfrentamientos.

A la par de un aumento de los muertos por la policía, hay números que avalan una posible mejoría en la seguridad del estado. Luego de siete meses, los homicidios cayeron 23 %, los robos de vehículo 22% y la cantidad de drogas aprehendidas aumentó 9 % respecto al mismo período del año anterior.

La violencia rebasa a Río, un estado donde cada día mueren 17 personas asesinadas, y es un problema acuciante en la mayor nación de Latinoamérica, que en 2018 fue escenario de 51,589 homicidios según datos preliminares del Foro brasileño de Seguridad Pública y el sitio de noticias G1.

«Existe un hartazgo con el avance de la criminalidad. Las medidas de represión más duras van al encuentro de la población que no soporta más vivir con índices de criminalidades tan altos», explica el politólogo Ricardo Ismael, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Río).

Desde antes de asumir el cargo en enero, el gobernador Witzel, un exmilitar y exjuez sin experiencia en la política, ha arengado a las fuerzas de seguridad a ser «truculentas» contra los delincuentes y a perder el «miedo a matar».

El mensaje parece haber llegado a los agentes. En siete meses, las fuerzas de seguridad mataron al mayor número de personas en los últimos 21 años, momento en que comenzaron los registros.

Entre los centenares de muertos hay delincuentes fuertemente armados perseguidos por las autoridades pero también personas inocentes que quedan en medio del fuego cruzado y se convierten en víctimas de balas perdidas tanto de agentes del estado como de delincuentes.

No existe un documento que detalle las identidades de los fallecidos a causa de la presencia policial.

«Los hombres del gobernador están saliendo a dispararle a gente inocente», reclama Jocely do Rozário Junior, quien culpa al estado por la muerte de su niño de 11 años.

En mayo pasado, Kauã, el hijo de Jocely, andaba en bicicleta como cualquier otra tarde en Vila Aliança, una favela de Río de Janeiro tomada por el tráfico de drogas, cuando en su camino apareció la policía. Según su padre, en medio de una persecución de sospechosos, la policía disparó y lo hirió. Cinco días después de recibir un diagnóstico de muerte cerebral, el niño que soñaba con algún día convertirse en pastor falleció.

Dentro de su pequeña casa, Jocely muestra los barriletes con los que su hijo jugaba. Luego de quince años viviendo en la favela, la violencia y la nostalgia por el recuerdo de su hijo lo llevaron a plantearse un objetivo hasta hace poco impensado: abandonar Vila Aliança.

La policía no reconoce haberle disparado al niño y dice que el caso está bajo investigación. No obstante, Jocely, basado en relatos de supuestos testigos del hecho, no tiene dudas de la culpabilidad de la policía.

«Mi hijo no era adulto ni traficante. No era nada, pero vivía con miedo cada vez que veía a policías», dice Jocely. «No puedo callarme porque si no Kauã será solamente uno más en la estadística».

Al gobernador no le preocupa el aumento de las muertes causadas por la policía.

Según Witzel, es natural esperar que los óbitos generados por la policía continúen aumentando durante su mandato como un síntoma de que está «golpeando fuerte» a la criminalidad, sentimiento que comparten muchos brasileños.

«Nunca vi a ningún agente matando por gusto. Cuando la policía mata es porque ejerció su función para evitar un riesgo mayor. En la sociedad civil, quien no hace nada errado, no tiene qué temer», asegura Sonia Manzano, de 57 años e integrante de un movimiento de ultraderecha que defiende una intervención militar en el país.

No hay sondeos que dejen ver qué porcentaje de la población apoya o rechaza la política de seguridad del gobierno.

Al igual que otros férreos defensores de una política agresiva de las fuerzas de seguridad que The Associated Press contactó, Manzano se muestra reticente a dar una entrevista y finalmente, cuando accede, rehúsa hacerla en cámara. Pese a no declararse una seguidora de Witzel, ve como positivo el endurecimiento policial.

Por protocolo, en Brasil la policía debe detener a los delincuentes y presentarlos ante las autoridades para que sean juzgados. Los agentes apenas están exentos de responsabilidad penal al matar cuando su vida está en riesgo. Sin embargo, Bolsonaro y Witzel son proclives a otorgar mayor inmunidad a la policía y el gobierno nacional intenta avanzar con una legislación que otorgue mayor protección a agentes que maten durante operaciones bajo una figura denominada «excluyente de ilicitud». Es decir, la policía podría aducir que actuó bajo miedo, sorpresa o «emoción violenta» para ser absuelta de cargos.

El gobernador dijo esta semana que evalúa la presentación de un recurso ante la Corte Suprema brasileña para que siente jurisprudencia sobre la legalidad del uso de tiradores de élite contra delincuentes armados con fusil para evitar eventuales procesamientos de los agentes que disparen.

En Río, los muertos por las fuerzas estatales han crecido en 2019 al calor de denuncias por asesinatos de inocentes, abusos de la policía y violaciones a los derechos humanos que cuestionan la efectividad de las operaciones.

Sin paz. Jocely Rozario Junior viste una camiseta con la imagen de su hijo Kaua, quien siendo un niño ya temía a los cuerpos de seguridad.

Renata Souza, diputada del estado de Río y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la Asamblea Legislativa, acudió a Naciones Unidas en mayo pasado y presentó una denuncia contra el gobernador para que el organismo ejerza presión para detener presuntas violaciones a los derechos humanos.

Witzel, quien prometió una política de «tolerancia cero», se jacta de que su administración pueda ser vista en el espejo con la del exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien consiguió en los años 90 reducir drásticamente los índices de delitos de la ciudad, mientras se multiplicaban denuncias por abusos policiales y encarcelamientos arbitrarios.

«El propio gobernador reconoce que no va a respetar los derechos humanos. En Nueva York murió la juventud negra y pobre. (En Río) se mira a las personas de la favela y las periferias como criminales», dice Souza.

Se solicitó reiteradas veces una entrevista con las autoridades policiales, que no respondieron al pedido.

A la par de la diputada, vecinos de favelas comenzaron a organizarse como un acto de resistencia contra la violencia policial.

“Nunca vi a ningún agente matando por gusto. Cuando la policía mata es porque ejerció su función para evitar un riesgo mayor. En la sociedad civil, quien no hace nada errado, no tiene qué temer”, asegura Sonia Manzano, de 57 años e integrante de un movimiento de ultraderecha que defiende una intervención militar en el país.

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«Hoy no somos guerreros, somos sobrevivientes. Tenemos que denunciar y reclamar por lo que sucede», dice Bárbara Nascimento, una de las coordinadoras del grupo «Parem de nos matar» (Paren de matarnos), un movimiento de vecinos que ha levantado la voz contra la situación.

En febrero, una operación policial en el morro Fallet Fogueteiro dejó 15 muertos, el mayor número de decesos en una misma operación en dos años según Fuego Cruzado. No fue la cantidad sino la forma en que murieron los presuntos narcotraficantes lo que generó indignación de los vecinos de Fallet.

La madre de uno de los 15 muertos que pidió preservar su identidad dijo a The Associated Press que a su hijo le quebraron el cuello y le abrieron la barriga con un cuchillo antes de rematarlo, pese a que se había rendido.

La policía de Witzel, quien como gobernador es el jefe directo de la fuerza, ha apelado cada vez más a sobrevuelos de favelas con tiradores en helicópteros blindados. Además, retomó las operaciones durante la madrugada y los tiroteos dentro de los barrios humildes se hicieron cada vez más frecuentes.

En pocos lugares el sonido de las hélices genera pavor como en Maré, un complejo de favelas en la zona norte de la ciudad.

David Vicente es músico, tiene 20 años y forma parte de la orquesta de la Maré, un proyecto social destinado a los jóvenes de la favela. «Mi papel hoy es salvar niños, igual a como fui salvado por la orquesta», dice.

«Yo era un niño con mucho tiempo libre, deambulaba mucho por la calle y hoy la mitad de mis amigos están envueltos en el tráfico. Debemos mostrar a los niños que tienen más de un camino que el obvio, que es el tráfico de drogas», asegura.

El joven afirma que la mayoría de los vecinos no le teme a la policía, sino a quedar en medio de un tiroteo y, cada vez más, a los helicópteros de la fuerza utilizados como plataforma de tiro. «No estás seguro ni dentro de tu casa, porque el tiro puede entrar por el techo», explica.

Vicente asegura conocer la receta, diferente a la del gobernador, para acabar con la violencia y la marginalidad. «Se resuelve de una manera: dando opciones para salir del tráfico, con educación y cultura como base. Yo no soy traficante hoy probablemente porque tuve acceso a ello».

Daños. Según Fuego Cruzado, un grupo no gubernamental que monitorea la violencia, cada vez más gente en Río resulta herida, y, a menudo muere, por balas perdidas disparadas tanto por criminales como por la policía.

Torturador por vocación: hablan las víctimas de expolicía franquista español

Agresiones. Los testimonios de las víctimas de este torturador están llenos de golpes, pero también de un maltrato emocional intenso.

La tortura no era un mecanismo para hacer méritos sino un «placer» tangible ejecutado con un mimo «vocacional» por un policía del régimen franquista (1939-1975) que se valió de amenazas, humillaciones, golpes y terror para labrarse uno de los perfiles más negros de España. Así le recuerdan sus víctimas. Es «Billy el Niño».

Tres de los torturados por Antonio González Pacheco, «Billy el Niño», narraron a Efe su paso a principios de los años setenta por la extinta Dirección General de Seguridad (DGS) en la madrileña Puerta del Sol, rehabilitada como sede del gobierno regional de Madrid, pero en cuyas entrañas aún se conserva un aroma de tiempos pretéritos, del que ninguno de los protagonistas se puede descolgar.

Rosa María García, José María «Chato» Galante y Luis Suárez-Carreño son tres de las 18 víctimas –habrá más en septiembre– que recurrieron a la Justicia con la esperanza de agotar la «impunidad» –término utilizado por la Audiencia de Madrid– de un personaje que esquiva a jueces y fiscales españoles al no prosperar ninguna de las querellas por torturas en un contexto de lesa humanidad.

Luis fue el pionero. Tras un primer paso que define de «benigno» por la DGS en 1970, fue detenido tres años después en su casa ante la presencia de González Pacheco que, junto con sus compañeros, ya le iba «preparando» para lo que le esperaba. Eran los prolegómenos, un estadio previo por el que pasaron los tres protagonistas de esta historia, extensible al resto de las víctimas.

Generalmente arrestaban de noche, en plena calle o derribando la puerta de casa. No informaban jamás de los cargos ni tampoco del paradero del detenido. Su estatus para el mundo exterior era el de desaparecido.

«Mi padre iba a preguntar a la DGS y le decían que allí no estaba. Y estaba», cuenta Rosa. Pasaban días sin saber de ellos. Veintidós «Chato» entre sus cuatro detenciones, seis Rosa y seis Luis. Ni familia ni abogados. Una vez en sus manos, «eras suyo».

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EL ENCUENTRO CON «BILLY»

González Pacheco no siempre esperaba en la DGS, iba a buscarlos a sus casas. «Cuando entró por la puerta, ya sabía lo que iba a pasar», cuenta «Chato». Ni él ni los demás lo conocían, pero sí sus hazañas. «Le gustaba que se conocieran sus méritos», dice Rosa.

Precisamente de ahí procede su apodo, de su afición a pasearse por la universidad enseñando su pistola. «Chato» relata que «una de sus gracias era apuntarte con ella y disparar con el cargador vacío». Era, como ellos le definen, «un exhibicionista». De ahí que aunque físicamente no le conocieras, su hoja de servicios era su mejor carta de presentación. «Ya sabes quién soy», solía decir.

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LAS TORTURAS

Accedían a la DGS por una calle lateral de la Puerta del Sol y allí todo podía pasar. Tras ficharlos, los subían a los despachos donde «Billy» se presentaba a base de bofetadas, puñetazos, insultos, amenazas, gritos y humillaciones. Aquello era «una barra libre».

Su antología de la tortura pasaba por golpear las plantas de los pies, esposar a los radiadores y a la puerta, desnudarte, abrigarte mucho cuando hacía calor o colgarte de las manos, como le sucedió a «Chato». «Se dedicaba a darme patadas de kárate dando grititos a lo Bruce Lee. Pensé: esto es un esperpento».

«Te dabas cuenta de que eras un pedazo de carne en manos de unos tipos cuyo único objetivo era darte el máximo posible para sacarte la máxima información y marcarse un éxito policial», afirma Luis.

Esa sensación, «Chato» la experimentó cuatro veces por sus cuatro detenciones. «La primera es un shock muy fuerte, pero la segunda ya sabes todo lo que te espera, haces el recorrido, sabes cuándo las cosas se van a poner duras…». Lo peor ocurría en el último piso.

Había una variable sentimental que complicaba aún más las cosas, porque a Luis y a Rosa los arrestaron con sus respectivas parejas. Al marido de ella, «Billy el Niño» le llegó a mostrar cómo le pegaban. Y a Luis le decía: «Fíjate lo que le estamos haciendo».

Él ha borrado las torturas de su mente, pero no así la angustia que le producían los gritos de Merche, su pareja, llamándole en los calabozos. «Aquello fue otra tortura adicional para mí».

Su plan no era otro que «romperte y desarmarte psicológicamente para que cantaras (confesaras). Que te vieras en una situación tan agobiante y te desesperaras. Es el método de la tortura, no lo ha inventado él».

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UN PERFIL VOCACIONAL

Pero sí «lo disfrutaba», porque tenía mucho afán de protagonismo, era un tipo «entregado» a su trabajo. Los detenidos no paraban de recibir golpes, «Billy» de darlos. No descansaba. Hacía «horas extra en la DGS».

Sus víctimas trazan un perfil de «un torturador compulsivo, ambicioso, sádico y morboso» que «planteaba cosas siniestras y enfermizas»; un policía «sin ningún escrúpulo y psicológicamente insano».

Pero ante todo subrayan un aspecto: el placer. «Billy» torturaba «con bastante placer» y lo obtenía «produciendo ese daño, lo que dejaba ver que había una cosa muy vocacional en ello».

Lo que él decía, se hacía. Sus policías le tenían consideración, respeto y miedo por igual. Era el más mediático, pero no el único.

Porque las tres víctimas coinciden en que al torturar, torturaban todos. Luis lo resume así: «Los otros policías iban allí a darte de hostias a ver si te rompían moralmente, pero él tenía este otro componente, una parte perversa». Lo que ocurría, precisa «Chato», es que en «la policía política del régimen franquista se encargaba de que torturaran todos», para que así «nadie pudiera acusar a otro».

“Chato” no da crédito. “El que me torturó es un ciudadano ejemplar que cobra un 50 % más de su jubilación en función del trabajo que hizo, ¡que consistió en torturarme a mí!” A sus víctimas no les basta con una declaración del Congreso, una comisión de la verdad o una investigación que no culmine en un juicio para reparar el daño.

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MORIR O SUICIDARSE

En ocasiones era la idea que les pasaba por la cabeza. ¿Me matarán o mejor me mato yo? Luis narra que en esa eternidad en la DGS «llega un momento en que incluso quieres desfallecer, morirte, lo que sea». En su caso tuvo varias tentaciones de autolesionarse.

«Recuerdo mirar el pico de la mesa metálico y del radiador y decir: como esto siga así voy a tener que estrellarme contra ahí y eso va a ser lo mejor que me va a pasar. O la próxima vez a ver si me coloco bien, me tiro y consigo abrirme la cabeza».

«Chato» vio el final. Ocurrió en su tercera detención. Había perdido la noción del tiempo y el espacio. Llevaba 14 días detenido. «Hubo un momento que pensé que me podían matar». Fue cuando hablaron de darle un paseo.

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LOS PASEOS

Era la palabra más temida por los detenidos. Un punto y final. Un juego semántico para terminar con tu vida. Te llevaban a un parque y te pegaban dos tiros. «Chato» tiene clavado en la memoria cuando escuchó: «A este lo que hay que darle es un paseo y ya, y listo».

A Rosa la subieron en un coche con Pacheco para que fuera a identificar «un piso franco». «Me fueron amenazando con llevarme a la Casa de Campo y hacerme desaparecer», cuenta. Y cuando lo hace aún se le entrecorta la voz. Ella no solo responsabiliza a «Billy».

«Se habla de los torturadores, pero no se habla de los que colaboraban»; y cita como ejemplo a los médicos de la DGS que no daban parte de las lesiones, o a los jueces de los Tribunales de Orden Público, garantes de la represión política del régimen.

Luis y «Chato» apuntan a estos jueces para justificar el porqué no denunciaron en los ochenta. «¡Cómo íbamos a denunciar eso a los mismos jueces que nos habían llevado a esas situaciones!», exclama «Chato», quien tiene presente que «lo que pasó es que la policía política, los jueces de tribunales especiales y carceleros pasaron a la democracia sin tener que dar cuenta ninguna de sus actos».

Rosa simplemente quería pasar página. «Lo que quería era olvidarme del tema». Se fue de Madrid, dejó familia, amigos, estudios. Lo dejó todo.

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CONDECORADO TRES VECES EN DEMOCRACIA

«Eso nos ofende», dicen. Rosa no alcanza a explicar cómo «ha sido más condecorado en la democracia (a partir de 1977) que en la dictadura» –tres de sus cuatro medallas–, lo que a ojos de Luis evidencia que «ha gozado de todo tipo de beneficios en este país».

«Chato» no da crédito. «El que me torturó es un ciudadano ejemplar que cobra un 50 % más de su jubilación en función del trabajo que hizo, ¡que consistió en torturarme a mí!» A sus víctimas no les basta con una declaración del Congreso, una comisión de la verdad o una investigación que no culmine en un juicio para reparar el daño.

Tiene que ser juzgado. No les sirve de nada que Pacheco sea considerado un torturador, algo «que nadie pone en duda ya». Quieren que pague por sus delitos. Quieren una sentencia para que «Billy», de 73 años, deje de pasearse impunemente por España.

Reclaman una respuesta a la altura de la democracia, un respuesta que no llega. Y ya han pasado 44 años.

Solo el inicio. A las 18 personas que han iniciado este proceso se les podrían unir más después de septiembre.

Turismo con animales: crueldad por una foto

Cadenas. Turista posa para una foto junto a un tigre encadenado en el Templo del Tigre, de la provincia de Kanchanaburi, Tailandia.

Con teclear en un buscador «vacaciones con animales» se puede encontrar una variada oferta de planes de ocio que incluyen animales: desde hoteles en los que admiten a las mascotas hasta granjas escuelas.

Otras opciones incluyen la interacción con especies exóticas o salvajes y, aunque puedan resultar atractivas, en ocasiones se incurre en situaciones crueles para los animales.

No es extraño ver en redes sociales o folletos promocionales fotos de personas a lomos de un elefante en un paraje paradisíaco como reclamo vacacional. Esta es una de las prácticas que, aunque puede parecer inofensiva, esconde una historia de maltrato.

Las estadísticas dicen que en Tailandia hay alrededor de 10,000 elefantes en cautividad. Algunos de ellos son los que, explotados por sus dueños, pasean a los turistas.

Estos animales son apartados de sus madres cuando son crías y son domesticados con técnicas dudosas. También es normal verlos encadenados o encerrados cuando no están «prestando el servicio».

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ESPECTÁCULO Y CRUELDAD

La asociación World Animal Protection lleva años recogiendo en sus campañas algunas de las atracciones turísticas más dañinas para los animales y documenta los logros en materia de protección del entorno en el sector turístico.

Además de la de los elefantes, World Animal Protection señala otras prácticas crueles: sacarse fotografías con crías de tigre y león; sostener y fotografiarse con tortugas marinas; o los espectáculos de delfines.

Tanto las crías de leones como de tigres son apartadas de sus madres y sus manadas y encadenadas para que el turista, tras pagar el precio convenido, las abrace y se lleve la fotografía a casa.

La protectora, según informa en su web, contabilizó en un informe, hace tres años, que había alrededor de 830 tigres retenidos en locales para fines turísticos.

Los animales que son usados para estas atracciones no pueden ser devueltos nunca a la naturaleza porque han sido criados para convivir con los humanos, por lo que, cuando crecen, les espera una vida en cautividad, probablemente de espectáculo en espectáculo.

Los animales marinos siempre han resultado atractivos para las personas. En las últimas décadas del siglo pasado proliferaron centros de entretenimiento en el que la diversión la ponían animales como los delfines.

Estos centros están prohibidos en algunos países; en otros se aplican leyes restrictivas, pero en otros siguen siendo legales y operativos.

Salpicar, saludar, nadar con niños, atravesar aros y hacer otras piruetas es lo que espera a los delfines en estas funciones. Permanecen toda su vida en espacios acotados y sufriendo los pases una y otra vez.

Desde hace años se está apoyando un tipo de turismo sostenible que busca minimizar el impacto de los viajeros en otras comunidades y ecosistemas. Se lucha contra la crueldad animal, pero la responsabilidad comienza por uno mismo y es necesario viajar con conciencia.

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COMPORTAMIENTOS ALTERADOS

Al teclear en búsqueda de imágenes «tiburón ballena», de las primeras que aparecerán en la pantalla son de estos impresionantes animales con alguna persona nadando cerca.

«Convivencia con tiburón ballena», «nadar con tiburones ballena», «¿cuánto cuesta nadar con tiburón ballena?» es una práctica turística en alza, pero ¿cómo de recomendable es para los animales envueltos en ella?

Según publica la Agencia SINC –Servicio de Información y Noticias Científicas–, los tiburones ballena están en peligro de extinción y sus poblaciones en aguas asiáticas han disminuido un 63 % en las últimas tres generaciones.

Esta atracción bajo la etiqueta de ecoturismo no parece serlo tanto. Un equipo de Royal Society Open Science ha investigado cómo la práctica de alimentar a los tiburones ballena en Oslob, en Filipinas, está alterando el comportamiento natural de estos animales que podrían desarrollar una dependencia alimentaria en otras fases de su vida.

Recorrido. Así se pasean los turistas: sobre un elefante al suroccidente de Bangkok, Tailandia.

«Esta práctica ha dado lugar a una gran industria de observación de tiburones que brinda importantes ingresos a una comunidad remota gracias al turismo, pero el impacto a largo plazo sobre los escualos sigue siendo poco conocido», explica el informe de los científicos.

La alteración del comportamiento natural del animal por la interacción del hombre también se ha documentado en otras especies, como las rayas, otra de las especies predilectas para viajeros e «instagrammers».

Desde hace años se está apoyando un tipo de turismo sostenible que busca minimizar el impacto de los viajeros en otras comunidades y ecosistemas. Se han desarrollado leyes de protección y, poco a poco, se lucha contra la crueldad animal, pero la responsabilidad comienza por uno mismo y es necesario viajar con conciencia.

Los animales no están para satisfacer la curiosidad de los turistas o para que sus fotografías obtengan más «like». Y para saber cómo actuar, diferentes asociaciones han redactado consejos a la hora de viajar.

También ofrecen una gran recomendación para cuando se regresa: compartir con los amigos y familiares las experiencias y reportar a las autoridades correspondientes si ha sido testigo de algún caso de maltrato en los animales.

Los pisos granja. Un nuevo sistema de construcción modular

Hasta arriba. El sistema constructivo The Farmhouse, desarrollado por el matrimonio Precht, consta de módulos de madera prefabricados que pueden acumularse hasta conformar un rascacielos.

¿Le gustaría residir en un edificio que vive y respira gracias a la presencia masiva de plantas integradas en su estructura, y donde pueda obtener las verduras para una ensalada sin salir a la calle?

Esto será posible gracias a un nuevo concepto de construcción basado en módulos triangulares con vegetación incorporada, que podrán acoplarse unos a otros y que permitirán construir desde casas sencillas y viviendas unifamiliares hasta torres residenciales. Todos destinados a reconectar a los residentes con el circuito alimentario y con la naturaleza.

Este sistema llamado The Farmhouse (La casa-granja) lo ha desarrollado la firma Studio Precht, SP, (www.precht.at) del matrimonio de arquitectos Chris Precht y Fei Tang Precht, inspirados en su propia experiencia de vivir en un sitio remoto en las montañas de Austria y de manera lo más autosuficiente posible con conexión directa a la naturaleza.

Estos jóvenes arquitectos llevan trabajando desde 2017 en este innovador sistema constructivo y ahora están buscando asociados para «convertir esta visión en realidad», adelantan.

«Creo que los seres humanos extrañan su conexión física y mental con la naturaleza y este proyecto podría servir para volver a conectarlos, así como unir la arquitectura y la agricultura, cambiando y mejorando ambas», señala Chris Precht.

«Vivimos y trabajamos fuera de la red y cultivamos la mayoría de nuestros alimentos, obteniendo el resto de los agricultores vecinos, pero somos conscientes de que este estilo de vida no es una opción para todos, por lo que tratamos de desarrollar proyectos como The Farmhouse que traigan comida a las ciudades», señala Fei Precht.

«Las granjas verticales podrán producir más y mejor. Además, el clima interior de sus invernaderos protegerá a los alimentos de las condiciones climáticas variables y ofrecerá diferentes ecosistemas para plantas también distintas», recalcan los Precht.

«Nuestra granja funcionará como un ciclo de vida orgánico de subproductos situado dentro del edificio, donde un proceso de producción da entrada a otro proceso; por ejemplo, reutilizando gran cantidad de calor que se genera en su interior para que crezcan plantas como patatas, nueces o alubias», apuntan.

Esta granja y residencia vertical funcionará como un ciclo de vida orgánico dentro del edificio, donde un proceso de producción dará entrada a otro proceso, por ejemplo reutilizando la gran cantidad de calor que se genera en su interior para que crezcan plantas como patatas, nueces o alubias, apunta SP.

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MÓDULOS DE MADERA LLENOS DE VIDA

Un sistema de tratamiento filtrará el agua de lluvia y las aguas residuales, y enriquecerá el agua filtrada con nutrientes. Después la enviará de regreso a los invernaderos, en tanto que los desperdicios de comida podrán ser recolectados en el sótano del edificio y transformados en compost (abono natural terroso) para cultivar más alimentos, según SP.

«La comida es una parte importante de nuestra vida diaria y su proceso de producción se hará visible en The Farmhouse, entrando en nuestras ciudades y en nuestras mentes», asegura Fei Tang Precht.

Explica que las estructuras, acabados y jardineras de los módulos estarán hechos con paneles prefabricados de madera laminada cruzada o CLT, los cuales se empaquetarán y entregarán mediante camiones en el lugar de construcción, donde se montarán y ensamblarán de acuerdo al plano del edificio.

Este sistema de construcción modular se basa en las casas tradicionales con estructura en forma de A y las paredes de cada módulo constan de tres estratos: una capa interior con acabados, electricidad y tuberías; una capa intermedia con la estructura propiamente dicha y aislamiento; y una capa exterior con elementos de jardinería y suministro de agua.

Este sistema permitirá construir torres de apartamentos o viviendas unifamiliares, que los propietarios podrán diseñar e incluso montar con sus propias manos al estilo «hágalo usted mismo».

De madera. El sistema constructivo The Farmhouse está inspirado en la naturaleza y en la sostenibilidad. Las habitaciones son adecuadas a la estructura de madera que conforma el piso.

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UN ECOSISTEMA DENTRO DE UN EDIFICIO

Los elementos estructurales y de jardinería, las unidades de gestión de residuos y tratamiento de aguas, los sistemas alimentados por energía solar y la hidroponía (cultivo de plantas en agua sin necesidad de tierra) podrán seleccionarse de un catálogo de módulos y ofrecerán una cierta flexibilidad para diseñar distintos tipos de construcciones, según los Precht.

Las estructuras podrán ensamblarse con los marcos en A formando dúplex, que proporcionarán un gran espacio abierto en el primer piso para situar una sala de estar y la cocina; y un espacio más reducido en el segundo piso para situar allí los dormitorios y baños, según los arquitectos.

Apuntan que las paredes anguladas de los módulos darán espacio para instalar la jardinería en su exterior, y en las torres crearán una zona de amortiguación en forma de V entre unos apartamentos y otros, lo cual también permitirá la ventilación natural y la entrada de luz natural en el edificio.

Los residentes podrán utilizar los jardines de manera privada para cultivar sus propios alimentos, o para plantar vegetales y hierbas para una comunidad de vecinos más amplia.

Después de la cosecha, los alimentos se podrán compartir o vender en un mercado de agricultores en los pisos inferiores del edificio, que contará con un sótano con unidades de compostaje, como parte del circuito ecológico de The Farmhouse.

La configuración de vivienda más pequeña disponible es de 9 metros cuadrados con un balcón de 2.5 metros cuadrados y, como este sistema es adaptable para edificar distintas estructuras, en teoría podrían construirse torres de CLT tan altas como lo permitieran las regulaciones de una ciudad, según SP.

«Para que las personas se preocupen por el medio ambiente, necesitamos traer el medio ambiente a las ciudades, construyendo edificios que se puedan ‘escuchar’, porque las aves y las abejas serán parte de su ecosistema, y ‘oler’ gracias al aroma de sus vegetales, y que en parte se puedan ‘comer’, al incluir la producción de alimentos», señalan los Precht.

«The Farmhouse será un edificio que vivirá, respirará, crecerá y formará parte de nuestro ecosistema y de un vecindario mucho más amplio en lugar de ser una isla en la ciudad», concluyen.

La mítica plaza de los encantadores de serpientes se resiste al orden tarifario

Tarifa. La decisión fue tomada recientemente por el gobernador de la ciudad tras constatar la multiplicación de las quejas de los turistas.

Las autoridades de la ciudad turística de Marrakech han decidido poner orden en la mítica plaza de Yemaa el Fna y obligar a la exhibición pública de precios de los encantadores de serpientes, tatuadoras, adivinadoras y todas las profesiones que pululan en esta anárquica explanada.

Pero los «proveedores de servicios» de la plaza no acaban de entender esta medida disciplinaria.

La decisión fue tomada recientemente por el wali (gobernador) de la ciudad ocre tras constatar la multiplicación de las quejas de los turistas por las redes sociales sobre las malas experiencias, los abusos y los timos que sufren allí.

El incidente que motivó las nuevas medidas fue una turista que denunció a un encantador de serpientes en la plaza por exigirle 450 dirhams (unos 45 euros) por una simple foto con el ofidio colgado del cuello. La denuncia se hizo viral y fue comentada en el mundo entero.

En los alrededores de la plaza aún no se ven exhibidas las tarifas y, de momento, son solo objeto de discusión entre profesionales y vecinos de la zona que se preguntan sobre si será factible imponer el orden a un lugar cuya naturaleza es el desorden.

Comerciantes. Encantadores de serpientes exigen más de la tarifa y han llegado a cobrar a los turistas 45 euros por fotografía.

Declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO en 2008 gracias a la labor del escritor español Juan Goytisolo, esta plaza fue en el siglo XII un lugar de exhibición de ejércitos antes de pasar a ser en el siglo XVI un zoco comercial.

Esta particular «corte de los milagros» cobra su encanto por el variopinto estilo de oficios que acoge, sobre todo cuando llega la noche y los humos de los puestos de comida conviven con el constante ambiente de chalanería y trapicheo donde no faltan toda suerte de pícaros.

Encantadores de serpientes, adiestradores de monos, aguadores tradicionales, danzantes travestidos, músicos gnawa y tatuadoras de la henna ofrecen sus servicios a cambio de una contrapartida que depende de la voluntad de cada cliente.

Mohamed, un veterano encantador de serpientes, defiende la importancia del entretenimiento que ofrece con su trabajo, y el dinero que ganan como recompensa a la peligrosidad que supone su oficio.

«Dependemos de la generosidad de los clientes. Somos un grupo de personas que arriesgamos la vida para ofrecer un espectáculo que entretiene a la gente», cuenta a Efe Mohamed, mientras explica los viajes que realizan por el desierto en las regiones del sur y sureste del país en busca de reptiles.

“Es una plaza única en el mundo, pero desgraciadamente hay unos personajes que empiezan desaparecer, como el cuentacuentos”.

Debajo de una sombrilla, Mohamed y sus compañeros esperan a que se acerquen turistas para comenzar su espectáculo: mientras el encantador realiza arriesgadas maniobras con una cobra, el resto de compañeros tocan al son de panderos y mizmar melodías para hipnotizar al ofidio.

Simultáneamente, algunos compañeros de Mohamed se acercan con otras serpientes, generalmente no venenosas, para animar a los espectadores a tomarse fotos con el reptil al cuello, una de las fotos que más reclaman los turistas.

Pero cuidado: todo el grupo vigila siempre la presencia de celulares o cámaras de «intrusos» que graben el espectáculo sin pagar, pues todo el mundo tiene que pasar por caja, y hasta los periodistas no escapan al negocio si quieren conseguir imágenes.

«Constituimos el espíritu mismo de esta plaza», dijo a Efe Hakim, otro encantador de serpientes, mientras discutía las nuevas medidas sobre la exhibición de tarifas con otros profesionales.

A pocos metros de los encantadores de serpientes, los maestros de monos y las tatuadoras de la henna también expresan sus reticencias sobre las nuevas medidas.

Plaza Yemaa. Encantadores de serpientes, adiestradores de monos, aguadores tradicionales, danzantes travestidos, músicos gnawa y tatuadoras de la henna ofrecen sus servicios.

«No exageramos en los precios, pero si alguna tatuadora se pasa, la turista puede recurrir a la Brigada de Turismo en la plaza, que interviene para devolver el dinero a la interesada, y se resuelve el problema», explicó a Efe Jadiya, que ejerce de tatuadora en la plaza desde hace cinco años.

Con la cara tapada –forma a la que recurren esas mujeres para evitar que sus fotos recorran el mundo y que sean estigmatizadas en sus barrios– Jadiya subrayó que una comisión formada por las autoridades locales les visitó recientemente para anunciarles las nuevas medidas y exhortarlos a descubrirse la cara para que sean reconocidas por los turistas en caso de timos.

El responsable de Comunicación en el Consejo Regional de Turismo (CRT) en Marrakech, Abdellatif Abouricha, explicó a Efe que la instauración de las nuevas medidas irá por etapas.

«El turista tiene derecho a conocer las tarifas, y hay turistas que no saben regatear. Tenemos en Marrakech una buena reputación que hay que mantener», señaló.

Marrakech recibe a 2.6 turistas al año, con un aumento del 6 %, indicó Abouricha, quien añadió que el objetivo es alcanzar 5 millones de turistas.

Queda por ver cómo se puede compaginar entre la exhibición de precios y el mantenimiento del espíritu de este lugar.

«Es una plaza única en el mundo, pero desgraciadamente hay unos personajes que empiezan desaparecer, como el cuentacuentos«, lamentó un profesional de Turismo, que añadió: «No por nada Goytisolo propuso destinar un salario a los personajes de Yamaa el Fna«.