Carta Editorial
Ahí están las deudas de $100 o $300 que van a ser impagables porque la milpa no dio, se secó y no sirvió más que para picarla y darla a los animales.
Ahí están las deudas de $100 o $300 que van a ser impagables porque la milpa no dio, se secó y no sirvió más que para picarla y darla a los animales.
Si las leyes que nos definen a todos como iguales fueran palabra viva, una discapacidad física no debería ser razón para la exclusión educativa o social.
Hacer una intervención en favor del área de conservación siempre ha traído a cuenta la relación que los pobladores tienen con el medio ambiente. No se les puede pedir que cuiden algo y pasar por alto el hambre.
Aquí hay talento, señala este ganador de un Óscar. Eso, sin embargo, no basta si no hay, a la par, un proceso formativo.
Cuando nos preguntamos por qué somos un país incapaz de levantarse a una sola voz para exigir un alto a la corrupción, tenemos que buscar la respuesta en el tipo de referentes que tenemos de comunidad.
Quienes más pierden son las niñas que, tras un parto, encuentran minado el camino de regreso a las instituciones educativas.
Así, sin recibir mayor actualización ni mejora, este sistema debe abastecer cada año a más cuentas, es decir, a más gente, con los mismos recursos.
La primera canción que aprendieron es una infantil y es como si se les diera la oportunidad de recuperar algo de esa niñez de ternura a la que no tuvieron derecho.
En El Salvador nos falta dar su lugar a personajes que sean referentes con mística de disciplina y dedicación.
Este reportaje es un recordatorio más de que es indispensable ver hacia las escuelas si lo que se busca es una solución eficaz a los principales problemas sociales.