Migración, educación y habilidades blandas

Sobre los temas mencionados arriba, se hace más evidente la necesidad de comenzar a solventarlos desde ya, aunque existen algunos programas tocados con timidez. Tímidos porque se invierte con lástima pese a conocer la clave del desarrollo: la educación. Se necesita mucho más para cultivar en el tiempo una sociedad de convivencia que mitigue las tormentas sociales, incluye también desplegar iniciativas para ofrecer oportunidades a los jóvenes, a los que no tuvieron más opción que emigrar o delinquir para existir.

Esos se convierten en los eslabones de una cadena de la cual no es fácil liberarse. Y en el tema educativo, en las áreas básica y superior, se dejaron de un lado cultivar habilidades creativas. Pero la sociedad global nos fue alucinando con un pragmatismo que renunció a crear talento asertivo que permitieran enriquecernos con destrezas y talento en la formación de nuestros recursos humanos.

Lo reiteramos: cultura y educación. Entendido esto como formar en comportamientos sociales, en sensibilidad frente al otro, en proyectar conocimientos profesionales para una función pública orientada al bien de la comunidad. Es fácil plantearlo, pero necesitamos saber cómo implementarlo. Pensar a largo plazo. Si en estos momentos otros países en desarrollo lo emprenden, nosotros también podríamos lograrlo. Toda vez dejemos de vernos el ombligo en el espejo del tiempo y comencemos desde ya. Iniciemos con la niñez. Reflexionemos si el arte y la lectura son fundamentos para contar con una sociedad culta, entendido en su concepto amplio que implica respeto y convivencia, reconocimiento de derechos propios y ajenos.

Algo inmediato por fortalecer es formar a docentes que puedan recibir a los niños que ya se están por sí mismos formando en uso de medios informáticos, ofrecerles continuidad en esos aprendizajes. Toda vez no caigamos en el formalismo de currículos academicistas, para no llegar a puntos de partida del estancamiento.

Es prioritario perder el concepto del aula como encierro, y pensar que la vida está en todas partes, e interpretar esto como una forma de aprender y educarse para ser cultos. En algunos países ya se dan esos pasos relacionados con la vida presente, para lo cual se enfoca la reducción del período semanal de clases, en supresión de tareas, en la creación de espacios abiertos donde el docente comparte con el estudiante. Las investigaciones de la neurociencia educativa nos darán las respuestas acertadas si procedemos correctamente en esta búsqueda de adecuar la formación educativa acorde con las proyecciones de desarrollar las inteligencias artificiales.

Recuerdo años atrás cómo los discos duros se transportaban en vehículos pesados, y ahora podemos guardar en los bolsillos de la camisa su equivalente en información. No lucubro: hace 10 años era inconcebible ver a personas humildes de cualquier edad usando nuevas tecnologías para comunicarse. Lo veo cada día en la universidad de la calle, en humildes comerciantes informales.

Por cultura generacional, soy un aficionado al Centro Histórico, y observo con admiración a vendedoras de frutas en carretillas comunicándose con esos medios avanzados que llamamos «teléfonos inteligentes», que dentro de un par de años serán ruinas del pasado. Porque la ciencia se acerca cada día más a proyectar sus novedades tecnológicas a la velocidad de la luz.

Algunas de estas reflexiones me las despertaron al leer una noticia de Costa Rica, que pese a sus problemas fiscales, ocupa un lugar relevante en desarrollo dentro de los países de América Latina; en siete o 10 décadas emprendió una educación cultural ciudadana que no se mide solo con un título de educación superior, sino con educación y cultura socializados. Comenzó con el denominado Estado Benefactor, creado por un político distinto en su época: don Pepe Figueres.

Eso fue permitiendo cambios sociales que se manifestaron en uno de los tres mejores sistemas de salud de América Latina; agregado el tema ocupacional, que permitió reducir el desempleo formando mano de obra calificada en función de un plan nacional de desarrollo a la vez que se emprendía una formación cultural ciudadana desplegando políticas públicas para beneficio social.

La clave estaría en una educación ciudadana que pueda incidir en decisiones públicas, una ciudadanía participante no solamente para ir a colocar su voto en unas urnas. Hace unos 25 años, entre nosotros, se llegó a decir que no se necesitaba poner énfasis en la formación superior, idea que surgió porque habíamos descubierto el boom de las maquilas necesitadas de obra barata, no necesitaba habilidades calificadas. Fracasado el proyecto, se dio como por arte de magia la migración hacia los países desarrollados. Porque desde antes esa migración masiva solo buscaba a Honduras para tener los salarios de las bananeras o migraba a Guatemala en procura de una moneda equivalente al dólar en esa época.

Volviendo de nuevo a Costa Rica, hace unos 12 años visité el Tecnológico de Cartago para ofrecer una conferencia de orden cultural. Previo tuve breve charla con su rector (había sido mi alumno en la Universidad de Costa Rica, UCR), me decía que el problema en ese momento era convencer a los estudiantes de graduarse como técnicos para ingresar al mercado de trabajo y que la universidad les daría facilidades para quienes quisieran sacar con posterioridad el título de ingenieros.

Actualmente ese problema lo han resuelto con visión de desarrollo, creando una quinta universidad nacional: la Universidad Técnica Nacional. Las otras cuatro son la Universidad Nacional de Heredia, la Universidad Nacional a Distancia (por cierto, con la editorial más desarrollada de toda Centroamérica) y la Tecnológica de Cartago, tres instituciones que vi nacer en el hermano país; además de trabajar en la universidad histórica, incluida entre las mejores universidades de América Latina, la UCR.

En fin, la educación con las llamadas habilidades blandas pone énfasis en forjar a personalidades para cultivar liderazgos mediante aprendizajes centrados en estimular destrezas comunicativas y propositivas, propiciando la creatividad y disciplina como normas de aprendizaje, sin caer en la cultura gamonal o principesca de mando y obediencia, equivocado o no, ante el silencio del educando o del subalterno.

La democracia del noventa y dos: reformar o morir

El pasado noviembre tuve la oportunidad de participar en dos conversatorios impulsados por organismos cooperantes: la Fundación Heinrich Böll de Alemania y el Instituto Republicano Internacional de Estados Unidos (IRI). Ambos para dialogar sobre el sistema político y electoral del país con académicos, jóvenes y políticos, principalmente.

El conversatorio de la Fundación Böll tuvo como base un documento elaborado por el doctor Rubén Zamora, denominado «Partidos políticos, Asamblea Legislativa y aparato electoral». El del IRI tuvo como base un estudio de mi autoría, auspiciado por el mismo instituto, denominado «La observación electoral en El Salvador: recomendaciones de misiones nacionales e internacionales». Dicho estudio ofrece una síntesis comparativa de las principales recomendaciones realizadas por las misiones de observación electoral internacional y por las de organizaciones de la sociedad civil nacionales, para las elecciones realizadas entre los años 2012 y 2018.

Los informes de observación internacional analizados fueron los de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y la Misión de Expertos Electorales de la Unión Europea. Los informes de sociedad civil fueron los de la Iniciativa Social para la Democracia, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, y la Fundación Doctor Guillermo Manuel Ungo. Las recomendaciones contenidas en dichos informes son un excelente insumo, que nos dibujan grandes líneas de hacia dónde debería transitar una necesaria reforma político-electoral.

De ambos conversatorios y documentos extraigo importantes lecciones sobre el futuro del proceso democrático y de paz pactado en 1992. La primera es que más de 25 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, el principal reto de estos tiempos es la recuperación de la confianza de la población en la democracia. Y que esto solo será alcanzable a través de un diálogo y acuerdo entre los partidos políticos y la sociedad civil, que tenga como principal norte la revitalización de la democracia.

Otra importante lección es que esta discusión debe retomarse con mayor fuerza inmediatamente después de las elecciones presidenciales, independientemente de quien las gane. Debemos pasar rápidamente a discutir con mayor profundidad y alcance una reforma al sistema electoral y de partidos. Los partidos políticos que actualmente dominan el sistema político deben tomar en serio esta discusión y las propuestas avanzadas desde la cooperación y la sociedad civil en este sentido, o ponen en peligro su propia supervivencia.

La necesidad de que las nuevas generaciones se involucren como actores políticos para impulsar una reforma al sistema que garantice una mayor y mejor representatividad es otra de esas importantes lecciones. Particularmente, las mujeres deben jugar un rol fundamental en la transformación del sistema político, pues uno de los principales retos de nuestro actual sistema es lograr una mayor participación de mujeres en cargos de elección popular y de liderazgo político.

Otra lección de fondo que deben comprender quienes aún rigen el actual sistema político es que a la angustiada y hambrienta caravana que huye del país le importa poco o nada la democracia. La democracia no la consuela, no le da de comer, ni le garantiza ningún derecho. Y por lo tanto, está dispuesta a abandonarla o derrumbarla en cualquier momento.

Dado que esta es mi última columna en Séptimo Sentido, aprovecharía para enfatizar como lección final para el sistema político y para nuestra nación, las líneas principales sobre las que han ido mis 14 columnas publicadas. La lección que nos dice que no tendremos paz sin justicia, y que tampoco tendremos una democracia duradera sin instituciones que aborden efectivamente las profundas desigualdades socioeconómicas del país.

#CienciaCiudadana [para mejorar el mundo]

¿Cuál sería para ustedes el problema más urgente de resolver en el mundo: corrupción, cambio climático, analfabetismo, desnutrición infantil, cáncer, diabetes, estrés? ¿Y qué pensarían si proponemos una búsqueda colectiva con apoyo en las tecnologías digitales para que curemos, poco a poco, algunos de estos males? ¿Han escuchado de la #CitizenScience o ‘ciencia ciudadana’?

Según Wikipedia, esta investigación se lleva a cabo entre científicos y no científicos de manera abierta y colaborativa. Así, la investigación se beneficia de la contribución de la ciudadanía tanto en lo intelectual como en los recursos, las experiencias o habilidades que se ponen a favor de los estudios. Pueden ser, indica la enciclopedia, contributivos, colaborativos o cocreados, según el nivel de involucramiento de la ciudadanía. ¿Les parece que veamos tres ejemplos?

Eres Ciencia, o un blog para hacer ciencia en familia, nos cuenta más sobre cómo el apoyo voluntario permite recopilar cantidades de datos que de otra manera serían imposibles. Dentro de sus grandes beneficios, resulta una manera más cercana, directa y participativa para divulgar resultados. Por otro, permite un aprendizaje de cómo funciona un proyecto científico: «Pueden implicarse en una investigación de verdad y aportar valor. Un gran número de cabezas pueden encontrar soluciones que a una sola le sería imposible. Y es que en muchas ocasiones ni la mejor tecnología del mundo es tan eficaz como cientos de personas trabajando juntas». ¡Es la inteligencia colectiva en su máxima expresión! ¿Quieren clasificar galaxias, observar pingüinos o buscar jaguares en la selva panameña? Vayan a esta publicación, donde recopila varios proyectos: https://eresciencia.com/el-poder-de-la-ciencia-ciudadana/.

Si lo de ustedes tiene más que ver con mapas y medio ambiente, la segunda es una iniciativa global para mapear microplásticos: esta iniciativa colaborativa, liderada por Adventure Scientists, verifica datos enviados por voluntarios científicos que recogen masas de agua de cualquier parte del mundo. Luego, son analizados por científicos para ser publicados de manera abierta (‘open data’) para que sean utilizados en otras investigaciones. Ya para junio de este año, un análisis publicado con base en ello comprobó tres veces más microplásticos en el agua de lo que asumía la teoría. Puede ver más sobre ello con Antonio Sánchez en https://iambiente.es/2018/12/ciencia-ciudadana-contra-los-microplasticos/ o en la página de la iniciativa en https://www.adventurescientists.org/microplastics.html (donde ya hay un punto anaranjado sobre El Salvador y donde podríamos colocar más, si se animan).

La última sugerencia de hoy es para aplicar a un taller, el Interactivos’19, que se hará del 14 de febrero al 2 de marzo de 2019 en Madrid. En él se trabajarán ocho propuestas, elegidas entre las presentadas antes del 9 de enero: ¡aún hay casi tres semanas para revisar las bases y participar!

Personas o comunidades de cualquier parte del mundo para rediseñar un cambio creativo y radical de los modelos alimentarios, para reducir las probabilidades del colapso ambiental que anuncia la comunidad científica: «Invitamos a todas las personas, ya sean hackers, maestros, artistas, expertos en agroecología o profesionales de la agroindustria, diseñadores, productores, ecólogos, programadores, analistas de datos, aficionados, científicos ciudadanos, fanáticos de la tecnología, activistas, ingenieros». Si quieren más información para participar, revisen este enlace: https://www.medialab-prado.es/convocatorias/interactivos19-convocatoria-de-proyectos.

¿Año nuevo, ciencia nueva? No, más bien, una manera que busca ser innovadora, más disruptiva, más democrática, más inclusiva. Sí es posible aprovechar las ventajas de estar en esta sociedad red, de sacarle el jugo a las páginas web y estas redes sociodigitales como Facebook o Twitter para que (más allá de que se queden con nuestros datos), nos articulemos para dar solución a nuestros problemas más inmediatos. Para que pensemos globalmente y actuemos localmente.

PD: Hoy se despide nuestro vecino ‘de al lado’ de estas columnas: aprovecho para darte gacias, Marlon Anzora, por tantas reflexiones compartidas en estos espacios. ¡Buen viento y buena mar para los caminos que emprendás siempre!

Carta Editorial

La suerte es una gran aliada. Pero no deja de ser arbitraria, indomable. Y desarrollar un talento no debería depender solo de ella. En El Salvador, sin ninguna red que ayude a hacer equitativas las oportunidades, en tener suerte se basan mucho las esperanzas.

Luis es un niño salvadoreño de 11 años con una historia marcada por la marginación económica. Reside a pocas cuadras de la Universidad de El Salvador, pero así como iba su vida hasta hace unos meses, difícilmente iba a poder atravesar las puertas de esa institución como un alumno. Pero se topó con la suerte y acabó convertido en un fenómeno viral. Ahora, él y su madre han podido dejar de vender dulces en los buses porque han encontrado herramientas para que Luis, ahora Gran Luigi, desarrolle su talento, para que, al fin de cuentas, haga lo que le gusta. Eso a lo que todos deberíamos tener derecho.

Samuel, un niño con una edad y unas circunstancias de vida muy similares a las de Luis, es protagonista de una nota diferente. A él, esta semana, una bala le cayó en el pecho. Lo mató. Y pasó mientras estaba con amigos a poca distancia de su casa. Pasaba un momento de dispersión, algo a lo que todo niño en este país debería tener derecho.

Las historias de Samuel y de Luis se han escrito en municipios del Área Metropolitana de San Salvador, una ventaja con respecto a los miles que crecen físicamente alejados de servicios de salud y educación. Pero para excluir no hace falta solo poner distancia. Basta con reducir los accesos a las oportunidades de crecimiento para que casi ningún niño como Samuel y Luis las atraviesen. Con historias como las de ellos, los adultos nos asomamos al país que hemos construido: uno que secuestra infancias.

Pasado mañana es Navidad. En la casa de Samuel lo van a extrañar con un dolor indescriptible. Y nadie debería poder abrazar a los suyos sin ponerse a pensar que en la casa de este niño van a quedar brazos vacíos. Pero nadie se va a detener. La campaña electoral va a continuar sin que la muerte que un niño de 10 años encuentra a metros de su casa obligue a hacer un alto o, al menos, un giro para responder cómo es que se van a recuperar territorios para que la niñez juegue sin peligro de balas.

Al Gran Luigi ojalá la suerte lo siga guardando. Ojalá pueda transformar este exabrupto en una mejoría permanente en la calidad de vida de él y de su familia. Ojalá que con disciplina y esfuerzo logre erguirse como ese ejemplo de todo el talento que se pierde por falta de estructuras que ayuden a explotarlo. Desearle suerte es lo único que se puede si este país sigue sin ver que la desigualdad no solo impide que los niños vivan su sueño. La desigualdad los mata.

«Con los seres que uno más ama se dan los problemas más graves de comunicación»

¿Cuáles son sus palabras favoritas?

Madrugada, pan, cuerpo, tibio, tremor, inmenso, incalculable.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

No morir.

¿Cuál es el problema más difícil de comunicación que ha tenido?

Cuando mi hijo era bebé y lloraba agudamente, muchas veces, yo no sabía la causa exacta. Fue angustiante. Con los seres que uno más ama se dan los problemas más graves y dolorosos de comunicación.

¿Cuáles son sus héroes de la vida real?

Mi hijo, mi marido, mi padre, mi hermano mayor, mi hermana menor, mis sobrinos, Argelia Quintana, Javier Norambuena, Javier Raya, las poetas y las filósofas. Toda mujer rebelde e incómoda.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Disolver mi ira y la de los demás.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Los libros que he leído y leeré. Los regalos de mis amigos.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

Safo de Lesbos, Sor Juana Inés de la Cruz, Claudia Lars, Leyla Quintana, Roque Dalton, Enrique Lihn, Vicente Huidobro, Rosario Castellanos, Isabel de los Ángeles Ruano, María Auxiliadora Álvarez, Robin Myers, Javier Raya, Javier Norambuena, Paula Abramo.

 

CIUDADANÍA FANTASMAL (19)

NOCHEBUENA CON ALAS

En aquella zona cuyo crecimiento urbanístico había venido expandiéndose en forma acelerada, porque cada nuevo proyecto era un estímulo para otras iniciativas cada vez más ambiciosas, la presencia del palacio en ruinas ya no despertaba preguntas que no fueran las vinculadas a la atracción turística. Hasta que llegó aquel joven investigador que se había vuelto viajero impenitente. Vio una imagen del palacio abandonado en una de esas entregas casuales de Internet que se anuncian con títulos como «Las 10 obras olvidadas que nunca vas a olvidar». Y desde que vio la fotografía del palacio sintió una atracción nostálgica de origen ignorado.

Sin pedirle permiso a nadie –porque en verdad no había nadie a quién pedírselo–, se instaló en el lugar con todas las carencias e incomodidades imaginables; pero para él era el acomodo ideal. Y el culmen de tal sensación llegó en la víspera del día de Navidad. Unas personas que nunca había visto por ahí llegaron como él, sin pedirle permiso a nadie, a hacer arreglos de ocasión. Concluyeron en un dos por tres: el interior del palacio en ruinas parecía de pronto un espacio ultramoderno con vitrales nocturnos y paneles solares.

Él observaba atónito y conmovido. En el centro, un pesebre de cristal, un buey de plástico y una mula de musgo, unos corderos sonrientes, una pareja humana sobrehumana y un recién nacido bordado de luces cálidas.

Se arrodilló y cerró los ojos. La fantasía perfecta. Y al pensarlo todo aquello empezó a flotar mientras los campanarios le daban la bienvenida a la medianoche.

MISTERIO DE DOMINGO

Cada semana le resultaba un repertorio de sensaciones diferentes. Algunos de sus allegados lo consideraban un excéntrico de los de siempre; otros destacaban su condición de millennial característico; y no faltaban los que le ponían la etiqueta de la inadaptabilidad consentida. Y en realidad lo que le otorgaba sello realmente individual era esa tendencia a cerrar capítulo cada día, como si el vivir fuera un conjunto inagotable de gavetas con vida propia.

Bueno, pero él guardaba un enigma que nunca había compartido con nadie: si los días de la semana dedicados al trabajo mostraban esa variedad imprevisible, cada domingo, por riguroso contraste, era exactamente igual a todos los anteriores, desde que tenía recordación vivida.

Le tocaba convivir con aquella dualidad, que de seguro era producto de un juego atrabiliario de los genes. Estaba resignado a ello cuando aquel domingo recibió un mensaje por WhatsApp: «Somos tus domingos, y queremos proponerte un trato: nosotros te dejamos en libertad de hacer lo que te venga en gana y tú nos permites entrar de incógnito a monitorear tus otros días… Dando y dando».

–Acepto –respondió sin titubear.

Desde ese momento su vida cotidiana pareció entrar en zona imprevisible. En su mente menudeaban los escombros, inocentes o inquietantes. Su semana se había vuelto un revuelo sin asideros posibles. Sólo le quedaba clamar, memoria adentro:

–¡Domingos ausentes, devuélvanme mi equilibrio intemporal!

UN ROSTRO BAJO EL AGUA

Los moradores de aquella zona costera observaron con disimulada curiosidad que alguien totalmente ajeno al lugar había llegado a instalarse en una cabaña de los alrededores inmediatos. Era un hombre con planta de inmigrante, que de seguro estaba arribando al punto medio de la adultez. De porte atlético y de movimientos notoriamente ágiles, andaba por los distintos espacios de la zona como si estuviera trazando un plano de detalles.

Un día de tantos lo vieron acercándose a aquel rincón de la playa que parecía un muelle natural; y durante varias horas el recién llegado enigmático no apareció por ninguna parte. No era inusual que cosas como ésa pasaran en el ambiente de tierra y mar, y por eso nadie se dio por advertido.

Pero no sólo pasaron las horas, sino que también lo hicieron los días. Y ya cuando el tiempo mandaba señales, los lugareños empezaron a darse por aludidos:

–Hay que averiguar qué le pasó al desconocido. Démosle parte a la patrulla.

Los agentes llegaron a hacer la investigación, pero antes de que comenzaran uno de los lugareños se asomó a la superficie del agua, en aquel momento en perfecta quietud, que no era normal en una orilla marcada por el oleaje.

–¡Miren, ahí está!

Todos se amontonaran para dirigir las miradas al sitio que el lugareño indicaba con su dedo extendido. Y sí, ahí estaba, reposando en el interior, como si gozara de una quietud largo tiempo anhelada. Los agentes procedieron de inmediato a recuperar el cuerpo. Y cuando lo sacaron a la superficie, él reaccionó contra todo pronóstico:

–¿Qué hacen? ¿Por qué arruinan la tranquilidad de mi sueño? Perdonen, voy de vuelta…

Y se lanzó al agua con voluntad inapelable.

HOTEL MILAGRO

No se trataba de una vacación cualquiera, pues lo que ellos tenían pensado era utilizar aquellos pocos días de libertad expansiva para recuperar el tiempo perdido. Perdido en lo de siempre: las ansiedades, los disimulos, los miedos, las indiferencias… Necesitaban, pues, perder el tiempo en algo que les produjera ganancias íntimas, como la luz al aire libre, el amor en sábanas olorosas a lumbre, la nitidez de los alimentos verdaderamente naturales y el agua friolenta en las pozas alimentadas por los torrentes que bajaban de la montaña…

La zona escogida fue un collar de colinas en las que sólo anidaban aldeas. Y el lugar de estancia salió al azar: acudieron a Trivago y cuando tuvieron la lista de los albergues posibles hicieron una especie de juego mecánico con los nombres recogidos. El que resultó ganador fue aquél que parecía un mensaje de origen superior: Hotel Milagro.

En cuanto arribaron se dieron cuenta de que el nombre encerraba algún misterio, porque se trataba de una edificación de carácter estrictamente urbano escondida entre la vegetación completamente rustica. Se instalaron en una pieza del tercer piso, que era una azotea techada. Y cuando vieron hacia afuera se dieron cuenta de que el paisaje era muy distinto al que recorrieran para llegar. Cabañas de piedra, montículos resecos, una muralla que lo aislaba todo, y en el centro un monasterio con torres emblemáticas.

Se abrazaron con la emoción de los recién llegados. ¿Qué les esperaba ahí? Quizás el Destino vestido de morador antepasado, de labrador anónimo, de guerrero en retiro o de monje listo para salir al mundo…

ERROR SOBREHUMANO

Tenía ganas de escribir algo sobre su más reciente experiencia con las sombras del alma, aunque no hallaba por dónde empezar. Esa tarde, mientras la luz solar se iba despenicando en lamparones resignados, tomó su láptop y se fue a la terraza más alta del edificio donde vivía desde no hacía mucho tiempo, luego de su reclusión autoimpuesta por razones anímicas.

El espacio abierto parecía, en el primer instante, una inmensa lámina con vocación de infinito. Eso le produjo a la vez ansiedad e ilusión. Se ubicó en una especie de pestaña que estaba junto al borde y comenzó su tarea narrativa. De pronto sintió que no había nada que narrar: todo era presencia en vivo, en la que se confundían su propio ser y el ser del aire.

Entonces se incorporó, dio un paso hacia el borde y extendió los brazos. Una ráfaga sorpresiva fue la respuesta. Y él se desprendió de la superficie sólida para rodar hacia abajo. Tuvo tiempo de pensar: «¿Dónde están mis alas?» Su láptop iba detrás de él, y su actitud sí parecía ser la de una figura voladora. Él trató de aferrarse a ella con un gesto desesperado, pero ya era muy tarde para ello porque el suelo implacable estaba esperándolo.

Cincuenta personajes dicen qué fue lo mejor de la cultura en 2018

Lo mejor de la cultura en 2018

“Roma”, una épica sentimental

“Mi obra de arte de este año es la película ‘Roma’, de Alfonso Cuarón, espléndido viaje indagatorio hacia la vida de infancia en la colonia Roma de la Ciudad de México del comienzo de los años setenta del siglo XX, hermoso lienzo hiperreal en blanco y negro que asombra por la fidelidad a los escenarios y por el tono de dramatismo sostenido y contenido del relato que deja de ser doméstico para volverse épico. Una épica sentimental. Un gran director, una gran película”.

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense

***

“‘Roma’ es la película más personal del director mexicano Alfonso Cuarón, y varios coincidimos en que también es la mejor de su carrera y que, definitivamente, es una obra maestra. Aunque la pude ver desde septiembre en el festival internacional de cine de Toronto (Canadá), apenas está haciendo su poco convencional paso por salas de cine, gracias a que Netflix accedió a presentarla en pantalla gigante (como merece ser admirada), antes de publicarla en su plataforma digital. La discusión sobre ‘Roma’ ha girado principalmente en torno a la consagración de su autor o a la pelea entre distribuidores de cine convencionales y los de la era digital, pero no se nos olvide que, ante todo, se trata de un emotivo viaje a nuestra niñez, cuando los problemas de los adultos nos resultaban ajenos, gracias al halo de protección con el que nos cubrían esas señoras que se encargaban de los quehaceres domésticos en nuestros hogares y que desarrollaban vínculos emotivos no siempre correspondidos. Con ‘Roma’, Cuarón rinde homenaje a su nana y –sin quererlo– a mujeres que en nuestras vidas representaron el amor más puro y desinteresado”.

Juan Carlos Arciniegas, periodista colombiano, presentador en CNN

Roma

“El testigo”

“Me impresionó el poder de la imagen en la exposición ‘El testigo’, de Jesús Abad Colorado. Fotos muy conmovedoras que me hicieron sentir el horror vivido en Colombia durante este interminable conflicto. Interminable porque esas fotos nos hacen ver que el conflicto no ha acabado y nos llevan a pensar en la necesidad urgente de buscar caminos que conduzcan a la paz y a la reconciliación definitiva”.
Sergio Cabrera, director de cine colombiano

***

“La exposición de fotografías en el Claustro de San Agustín, en Bogotá, de Jesús Abad Colorado, quien con su cámara ha registrado todas las formas del horror en la espiral de violencia que ha vivido este país en las últimas décadas. Es imposible permanecer indiferente al observar esas imágenes, crudas y sensibles a la vez, y que son una invitación a reflexionar sobre la importancia de la reconciliación en nuestra
sociedad”.
Vladdo, caricaturista colombiano

“El caso Sparsholt”

“Este año he leído toda la obra del escritor inglés Alan Hollinghurst. Lo que se presenta en estos libros es un panorama de la vida gay desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy. Son libros que combinan una franqueza sexual muy contemporánea con los placeres clásicos del romance inglés; tramas complicadas, personajes complejos, escenarios tradicionales: internados, mansiones señoriales, barrios bohemios, reuniones políticas. Su más reciente novela, ‘El caso Sparsholt’, aún no ha sido traducida al español. Ojalá llegue pronto”.
Benjamin Moser, escritor estadounidense

Una ceremonia maya

“En el páramo barrido por el viento de la cumbre llamada Alaska, a unos tres mil metros sobre el nivel del mar, un numeroso grupo de mujeres, hombres y niños se han reunido para conmemorar la matanza de varios miembros de las comunidades mayas que protestaban contra el gobierno central ocurrida aquí hace seis años. A orillas de la carretera Panamericana, los rezadores y contadores de los días han consagrado un gran altar circular hecho de ramos de flores, bolas de incienso y velas de varios colores. Más de cien personas que ostentan varas de autoridad mayas se ordenan en círculos concéntricos alrededor del fuego santo, mientras, los principales empiezan a orar. Un humo con olor religioso se arremolina sobre turbantes, capas y sayos de colores, y los muertos son invocados una y otra vez. Recibo una impresión de fuerza espiritual que no esperaba. Pienso: ningún diario hablará de esta ceremonia, que es un acto de magia. Mientras duren las oraciones y arda el fuego las víctimas de la matanza estarán vivas. Y volverán a vivir cada vez que los rezadores invoquen sus nombres”.
Rodrigo Rey Rosa, escritor guatemalteco

“La belleza del universo”

“Este libro anuncia ‘las grandes cuestiones de la física como nunca te las habían contado’. Y efectivamente es eso: una narración para no expertos, llena de anécdotas y ejemplos divertidos. El autor es el alemán Stefan Klein, quien estudió física y filosofía analítica. Desde preguntas que parecen obvias, como por qué la noche es oscura, hasta si puede existir vida en otros planetas, son resueltas con una prosa sencilla, amena, sin dejar de lado reflexiones sobre la existencia misma de cualquier persona”.
Diego Garzón, periodista, director de la Feria del Millón

“Utopia Tour”

“Para mí lo mejor del año fue la gira de David Byrne. Reinventó la manera de presentar una banda de pop-rock en vivo. Creo que hay un antes y un después de un ‘Utopia Tour’ que pone patas arriba cualquier concepción previa sobre lo que debe ser un concierto. Un escenario desnudo, sin atriles ni amplificadores ni tarimas. Once músicos que en el escenario son también bailarines de una coreografía distinta para cada tema. Una puesta en escena minimalista que aprovecha todo el espacio y que permite crear una atmósfera distinta para cada canción. Es complicado compararlo con algo porque no se ha visto nada igual”.
Marc Caellas, director de teatro y escritor español

“Labranza arcaica”

“‘Labranza arcaica’, de Raduan Nassar. No solo la mejor novela que se ha publicado en castellano este año (aunque se escribió en portugués en 1975), sino la mejor que he leído en mucho tiempo. Esta alabanza del lenguaje, esta apoteosis prosística, nos adentran en una narrativa poética y virtuosa, de resonancias bíblicas y de turbulencias familiares”.
Alejandro Morellón, escritor español

Philip Kerr y su detective

“Lo mejor para mí de 2018, aparte de ver jugar a Lionel Messi, ha sido descubrir las novelas negras del autor inglés Philip Kerr. Su protagonista es un detective en la Alemania nazi llamado Bernie Gunther. Las historias son siempre amenas, tensas y deliciosamente bien escritas. Evoca la atmósfera de la época, en lo moral y en lo físico, con seductora autenticidad. Kerr acaba de morir. Gunther no morirá nunca”.
John Carlin, escritor británico

“All too human”

“Pude ver la exposición ‘All too human’ en la Tate Britain de Londres. Reunía a pintores del siglo XX británico que habían ampliado las posibilidades de la interpretación de la vida a su alrededor, con Bacon y Freud como figuras principales. Me emocionaron la belleza de los cuadros y la voluntad de estos genios de ir más allá de la representación naturalista, con el fin de capturar la humanidad de los sujetos pintados. Sentí que sus esfuerzos eran coincidentes con las búsquedas de la literatura, porque pusieron su foco en lo propiamente humano y en cómo sacarlo del enclaustramiento de la rigidez formal, los límites de la técnica y los estereotipos”.
Pablo Simonetti, escritor chileno

“María Magdalena”

“La película ‘María Magdalena’, dirigida por Garth Davis, me pareció una obra maestra que se convirtió ya en un clásico contemporáneo. La reivindicación de María de Magdala como la discípula número 13, la más cercana de todos, la más mística, la compañera que en realidad entendía la importancia de la misión del Maestro, convierte esta película en una revisión histórica que va más allá de la imagen de la Magdalena como la perdida, la pecadora o la prostituta. La actriz Rooney Mara le otorga al personaje una fuerza muy curiosa que la hace más humana, más cercana al espectador. Y el papel de Jesús, en manos de Joaquín Phoenix, es quizás el mejor de toda su carrera (al menos por ahora, antes de su rol como el Joker en el nuevo Batman). Un Jesús marginal, dotado de una dulzura estremecedora, que se recuesta junto a los enfermos y apestados para abrazarlos y sanarlos. Un Jesús contradictorio también, que sufre, que duda de su misión, que no sabe hasta qué punto su muerte sí redimirá a los demás de todos sus pecados. Definitivamente, este film, recién estrenado, es ya una obra de arte muy difícil de olvidar”.
Mario Mendoza, escritor colombiano

Hilma af Klint, en el Guggenheim

“La exposición de Hilma af Klint, en el Museo Guggenheim. Esta artista sueca nació a finales del siglo XIX y fue la primera pintora de obras abstractas. Se compara con artistas tan importantes como Kandinsky o Mondrian. Lo cierto es que ella hizo su obra antes que ellos, y esto hace que muchos pintores hayan sido influenciados por su trabajo. En mi opinión, es la mejor exhibición que se ha realizado este año. Ella había dicho que no quería que su obra fuera expuesta en ninguna galería, y ahora se conoce. Es un trabajo increíble. Para mí ha sido una revelación”.
Juan Montoya, diseñador colombiano

Dos libros de historia colombiana

“En medio de un país exaltado, casi adicto a los escándalos, incapaz de pensar objetivamente en sus problemas, quisiera resaltar como un hecho cultural del año el gran éxito de un libro académico: ‘Historia mínima de Colombia’, de Jorge Orlando Melo. Un libro exhaustivo, tranquilo, sin radicalismos, casi pudoroso, que muestra, entre otras cosas, la importancia de la geografía y el legado colonial en la historia de Colombia, nuestra excesiva ideologización y la paradoja de un país gobernado por letrados, pero siempre dispuesto a usar la violencia como instrumento para el cambio social”.
Alejandro Gaviria, economista y escritor colombiano

***

“En el campo de la cultura, lo más significativo a mi parecer fue la publicación, con muy poca distancia temporal, de dos libros sobre historia de Colombia: ‘Historia de Colombia y sus oligarquías’, de Antonio Caballero; e ‘Historia mínima de Colombia’, de Jorge Orlando Melo. Me parece oportuno que estas reflexiones se presenten en el momento del posconflicto”.
Beatriz González, artista colombiana

Atwood, Münter y Smith

“Los superlativos son siempre muy difíciles y sobre todo para elegir lo mejor de la experiencia cultural de 2018. Así que voy a contar varios momentos culturales que disfruté enormemente. Uno de ellos en el Hay Festival, en Gales, con una charla maravillosa de Margaret Atwood, una gran autora y una gran conversadora llena de humor y humanidad. Mi exposición favorita fue una retrospectiva de Gabriele Münter, artista hasta recientemente olvidada del expresionismo alemán, en el Museo Louisiana, en Copenhague; me sorprendió la variedad de estilos y su consistencia a lo largo de toda su vida. Y el concierto-lectura de poemas de Patti Smith, en el Hay Festival Querétaro”.
Cristina Fuentes, directora del Hay Festival

Las mujeres que se pusieron de pie

“Lo mejor de la cultura este año, para mí, no fue un concierto, ni una serie de televisión, ni un libro, aunque hubo muchos artistas o escritores que me impresionaron o me enseñaron algo. Lo mejor fueron todas aquellas mujeres que se pusieron de pie, que encontraron una voz para denunciar la violencia y el abuso; todas las mujeres en Argentina o en Brasil, en Colombia o en Chile, que no aceptaron el papel que se les asignó, que hallaron formas de disidencia muy poéticas, muy creativas, que exigían sus derechos, exigían ser vistas como algo más que un objeto, que crearon un hecho político. Eso me encantó. Su coraje, su sentido del humor, su creatividad fueron inspiradores. A menudo la cultura es mal entendida como algo puramente centrado en el mundo artístico. Pero la cultura es la conversación social que tenemos entre nosotros acerca de quiénes queremos ser y cómo queremos vivir”.
Carolin Emcke, escritora y filósofa alemana

María Magdalena

Festival de Cine en Gibara

“El Festival Internacional de Cine de Gibara, en Holguín, Cuba. Este evento se hace cada año y en él se proyectan películas de todas partes del mundo, se hacen exposiciones de arte, obras de teatro, danza, y todas las noches se realizan varios conciertos de diferentes géneros musicales. Es un festival extraordinario, en el que los moradores de esta mágica ciudad y sus visitantes se sumergen durante una semana en una experiencia cultural y diversa”.
Haydée Milanés, cantante cubana

El último libro de Jiro Taniguchi

“El japonés Jiro Taniguchi fue el autor de manga más respetado y conocido en Occidente, tal vez por la influencia francesa que flotaba sobre muchas de sus creaciones. Falleció en 2017 tras haber dibujado obras maestras como ‘Barrio lejano’, ‘Los años dulces’, ‘El caminante’ o ‘El Gourmet solitario’. En muchos de sus tebeos no pasa nada, o no pasa mucho y, sin embargo, atrapan al lector desde el arranque porque hablan de los recovecos de la vida, con una sensibilidad y una belleza poco comunes. En 2018, se publicó su última obra, ‘El bosque milenario’, que dejó escrita al morir. Es su cómic más francés, que insiste en muchos de sus temas: la familia, la infancia, pero sobre todo la relación con una naturaleza cada vez más frágil. Es un tebeo emocionante, sobre todo porque sabemos que será nuestra última incursión en el pequeño y, sin embargo, enorme mundo del maestro japonés”.
Guillermo Altares, periodista español

Adiós a Hawking

“2018 será recordado como el año en que nos dejó uno de los científicos más importantes de todos los tiempos, Stephen Hawking. Él fue más que un pionero en relatividad y agujeros negros, en cosmología y el Big Bang; más que un símbolo del pensamiento científico, el pacifismo, el desarrollo y los valores que defiende la ciencia. Él fue también una llama que iluminó muchas vidas, que contagió a millones de personas con su pasión por la ciencia y su particular forma de entender el mundo. Nos ha legado, entre otras muchas cosas, libros de divulgación maravillosos y para todos los públicos, como ‘Historia del tiempo’, un clásico de la literatura científica. Y en este año se publicó, de forma póstuma, su última obra: ‘Breves respuestas a grandes preguntas’”.
Javier Santaolalla, físico y escritor español

La ausencia de Nobel de Literatura

“Me pareció muy interesante que no se diera el Premio Nobel de Literatura este año por los escándalos de abusos sexuales y corrupción que salieron a la luz en la Academia Sueca y el ambiente que la rodea. Culturalmente es más importante asumir estos delitos, hacerse cargo, y construir una mejor sociedad hacia el futuro que darle un premio manchado a un escritor o a una escritora. Por otra parte, la ausencia de Nobel de Literatura oficial permitió hechos culturales alternativos para compensar la falta. Por ejemplo, en Buenos Aires, durante el Filba, un grupo de escritores internacionales notables eligieron al Nobel 2018 y le dieron el premio a Jorge Luis Borges. Una reparación muy justa que la Academia Sueca ya no podrá hacer porque solo premia autores vivos”.
Claudia Piñeiro, escritora argentina

Fiesta en el Petronio

“El Petronio Álvarez. El festival de música del Pacífico prende a Cali en agosto. La marimba del Petronio traduce en armonías el ritmo de las olas, y una cadencia multitudinaria las baila en golpe de currulao, izados los pañuelos como velas, como alas, como fiesta. Si usted no lo lleva, allá se lo venden. Y le tienen, además, las delicias gastronómicas del Pacífico; para que se entone le ofrecen el tumbacatre y el arrechón. Y no verá en ningún otro lugar mujeres más luminosas. El Petronio Álvarez es una verdadera fiesta”.
Adelaida Fernández Ochoa, escritora colombiana

La ‘autodestrucción’ de una obra de Banksy

“2018 pasará a la historia del arte por Bansky, el artista británico que planeó la autodestrucción de uno de sus cuadros, y ejecutó su profecía en el momento mismo en que una subasta le puso un precio: US$ 1.4 millones. El video del acontecimiento se hizo viral. No eran, por supuesto, las imágenes de los últimos instantes de una obra: la destrucción era la obra, una performance inesperada —el lienzo en tiritas, como los documentos secretos—. Hay algo muy contemporáneo en el gesto de Bansky. Su previsión, cerebral, nos conecta con estos tiempos de códigos y programas: el mecanismo había sido diseñado años atrás para hacer lo que hizo cuando cierta condición se cumpliera. La “detonación”, posiblemente a control remoto, nos remite a Hollywood, a seres siniestros y geniales como Walter White. La audacia no es nueva. Bansky, cuya identidad permanece anónima ganó fama por sus intervenciones temerarias con grafitos en las calles, siempre divertidas y con un pie en la delincuencia más elaborada: llegó a poner a un prisionero en Guantánamo inflable en Disney World. La gran autodestrucción de este año no solo generó revuelo. Fue una forma de sacarle la vuelta a la especulación del fetiche, que convierte la obra en una joya absurdamente cara. Bansky también nos habla la fugacidad de todo. ¿Para qué buscar obsesivamente la preservación si las cosas se desvanecerán de nuestra memoria de todos modos? No es casual que el artista haya publicado la “broma” en Instagram, ese lugar paradójico de las fotos perfectas y fugaces: no para la conservación sino para el golpe emocional”.
Juan Manuel Robles, escritor peruano

“La hermana menor: un retrato de Silvina Ocampo”

“Publicado originalmente por la Universidad Diego Portales en Chile, y reeditado este mismo año por Anagrama, ‘La hermana menor’ asedia la biografía de quien fue probablemente la mayor escritora argentina del siglo XX. Aunando la implacable tensión narrativa que caracteriza sus relatos y el oficio indagador de la experta periodista que también es, Mariana Enríquez no solo sintetiza la fascinante trayectoria personal de Silvina Ocampo. También la pone en pie como auténtico personaje, poniendo a dialogar la lógica fantástica y perversa de la obra de ambas. Y retrata de manera coral su entorno íntimo, incluyendo a su legendaria hermana Victoria, las huidizas lealtades de su esposo Bioy y el patriarcado literario del inolvidable Grupo Sur, encabezado por un Borges que pareció admirar, temer e incomprender a su amiga. Acaso igual que hizo su tiempo”.
Andrés Neuman, escritor argentino

“Entre la pluma y la cruz”

“En junio de este año se publicó en Paraguay ‘Entre la pluma y la cruz, El clérigo Martín González y la desconocida historia de su defensa de los indios del Paraguay’. Documentos inéditos (1543-1575), copilados y analizados por Guillaume Candela. Esas cartas de hace 600 años, almacenadas en el archivo de Indias de Sevilla, dan cuenta de la realidad de la conquista en Paraguay. Durante años se repitió que fue un encuentro pacífico y cordial, distinto a la conquista en el resto del continente. Estas cartas ponen fin a la leyenda. Queda claro, después de la lectura, que se robaron mujeres de sus pueblos, hubo traslado forzoso de esas mujeres a las ciudades, se las sometió a trabajo forzoso y abuso sexual, se las tomó como botín de guerra, fueron entregadas como remuneración y un gran número de ellas se suicidaron. Es un libro que no puede ser ignorado por los historiadores, para mí es el libro del año”.
Gabriela Alemán, escritora ecuatoriana

Acuarelas de Turner

“La muestra de Joseph Mallord William Turner se exhibe, discreta, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires. Son acuarelas aparentemente silenciosas que, sin embargo, revolucionan las sensaciones de quien observa. La maestría de Turner es avasallante. La precisión para trabajar con los vacíos del lienzo, sorprendente. Lo lamentable fue la decisión del Gobierno argentino de cobrar entrada para verla, dificultando el acceso a una gran exposición”.
Federico Bianchini, periodista argentino

Rosalia

El fenómeno llamado Rosalía

“Si tuviera que destacar un único fenómeno cultural de este año sería el de Rosalía. Desde la periferia de la periferia de la cultura española, una joven cantante procedente del mundo del flamenco ha desafiado la industria global con un disco que se lee como una novela, que tiene una fuerte carga de crítica del machismo, que hibrida el flamenco con el pop y las músicas urbanas, y que dialoga en los videoclips y la puesta en escena con las iconografías más actuales de la performance, el diseño y el arte contemporáneo. Memorable”.
Jorge Carrión, escritor y periodista español

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“Lo más relevante de la cultura española de 2018 fue el producto de una joven dispuesta a romper moldes. Rosalía (Barcelona, 1993) se inspiró en una novela anónima del siglo XIII para narrar una historia de seducción y maltrato que suena contemporánea y urgente, en no menor medida, debido a la excepcional mezcla de flamenco, trap, R&B y pop bailable que propone su creadora. Solo otras dos personas se habían atrevido antes a llevar el flamenco (cuyo conservadurismo es tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad) a su límite, Camarón de la Isla y Enrique Morente: Rosalía es la tercera de esta lista excepcional de revolucionarios. La cantante se ha rodeado de muy buenos colaboradores y la industria ha sabido capitalizar su mezcla de tradición y modernidad, pero su talento no es un producto comercial, es auténtico y está desatado”.
Patricio Pron, escritor argentino

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“Uno de los fenómenos musicales, y diría que culturales en general, del año ha sido la edición del disco ‘El mal querer’, de la joven cantante Rosalía, suerte de Bjork hispana que combina el cancionero popular con pop, trap, rock, auto-tune, fandango y toda una constelación de influencias globales, propias del producto artístico salido de una cultura ‘millennial’. Además, la gramática visual de sus videos no son mera promoción: participan de todas esas influencias. Ha sido llamativo que determinados colectivos, muy conservadores, la hayan acusado de “apropiarse” de elementos de otras culturas, lo que ha abierto un encarnizado debate, tan antiguo que en el arte contemporáneo se da por superado, porque, salvo los dioses (en caso de existir), nadie crea desde la nada, y toda expresión cultural, es decir, artística o científica, se nutre y cambia mediante la técnica del apropiacionismo: tomar de elementos de otras culturas e introducirles mutaciones al ser combinados con la tuya propia. Y nadie debería ofenderse por ello, ya que pertenecer a una cultura no quiere decir que esa cultura te pertenezca”.
Agustín Fernández Mallo, escritor español

“No contar todo”

“Pienso en la novela ‘No contar todo’, de Emiliano Monge, un libro que me parece muy importante en 2018. Monge escribe una suerte de autobiografía expandida, que incluye las historias de su abuelo y su padre y explora las relaciones entre los tres, con una prosa ambiciosa y una arquitectura narrativa compleja y bien lograda. Creo que fue el libro escrito en español que más disfruté en el año”.
Antonio Ortuño, escritor mexicano

“The Terror”

“En tiempos de películas y series y podcasts dedicados a los superhéroes, una de las mejores historias que vi este año (junto a ‘The Marvelous Mrs. Maisel’ y a ‘The Good Fight’) habla de unos héroes humanos, marinos y tripulantes de dos barcos ingleses (el HMS Terror y el HMS Erebus) que intentaron encontrar una ruta comercial imposible a través del Ártico, a mediados del siglo XIX, y de los que jamás se supo su final. Dan Simmons escribió una novela que fantaseaba con lo que pudo ocurrirles en medio de los hielos perpetuos, y el canal AMC lo adaptó conservando su nombre, ‘The Terror’, con un reparto extraordinario, lleno de esos actores grandiosos y no tan bonitos que hacen papeles secundarios en otras series, como Jared Harris o Ciarán Hinds. Combinación hipnótica de relato de terror, de aventura imposible y de drama sicológico que muestra cómo las situaciones extremas puede ir sacando los demonios que habitan en cada quien, esta miniserie maravillosa (tan exitosa que la volvieron serie antológica) es una de las razones para seguir creyendo en las historias que la televisión actual es capaz de contar”.
Samuel Castro, escritor y crítico de cine colombiano

Perspectiva de género

“Más que un libro, una película o una exposición de 2018, yo destacaría una mayor sensibilidad hacia la cultura desde una perspectiva de género. Este acto de justicia y reparación nos ha hecho denunciar los feminicidios y la violencia contra las mujeres en los ámbitos privado y público, las desigualdades y desventajas económicas y sociales, pero también ha conseguido que nos replanteemos la validez del canon cultural y la necesidad de completarlo con nombres de mujeres invisibilizadas en el momento actual o a lo largo de nuestras historias culturales. Creo que todo ello ha redundado en la construcción de una mirada crítica a la hora de interpretar la cultura y en la conciencia de que un país culto no es el que hace listas de libros prohibidos, sino el que enseña a leer a su ciudadanía”.
Marta Sanz, escritora española

Nick Cave & The Bad Seeds

“El concierto de Nick Cave & The Bad Seeds el 10 de octubre, en Buenos Aires. Tan íntimo y tan intenso, pero también profesional, una indescriptible puesta en escena del control dentro del más absoluto descontrol, de la perfomance cuidada en un torbellino de dolor, duelo, violencia, rabia, erotismo y tenebrosa belleza. Nick Cave está construyendo una obra sublime, hermosa, muy triste, desencajada. Nada en su música es compatible con la vida cotidiana: solo se le puede escuchar en soledad o durante el sexo, que es una especie de soledad compartida. El show de Buenos Aires fue voraz y destructor y generoso. Todos quedamos temblando. Fue la primera vez que lloré durante un concierto de rock. Bueno, acabo de mentir: también lloré en un concierto de Suede, en 2012, porque los recuerdos de mi juventud perdida me aplastaron como una topadora. Casualmente, creo que el nuevo disco de Suede, ‘The Blue Hour’, es otro de los acontecimientos del año: una banda que vampirizó la juventud en los noventa y, sin embargo, ahora, logra escribir sobre la madurez de una manera desafiante, con canciones sobre rotondas y animales muertos, sobre círculos de tiza sobre el pavimento y las manos frías de un niño perdido”.
Mariana Enríquez, escritora argentina

Patti Smith, en vivo

“Los conciertos de Patti Smith en el Centro Cultural Kirchner, de Buenos Aires. Dos noches inolvidables. La primera: un concierto íntimo de lectura de poesía junto al guitarrista y pianista Tony Shanahan. Ella habló de escribir como “un acto de amor” y recordó a sus amigos Bob Dylan, Sam Shepard y ese largo etcétera que nos dejó extasiados. Entre tanto, el artista argentino Guillermo Kuitca dibujaba. En la segunda noche: la reina del punk nos regaló un espectáculo lleno de poesía, los temas compuestos a dúo con Bruce Springsteen, su oda a William Blake, y, cómo no, ‘A Hard Rain’s A- Gonna Fall’ y su homenaje a Lou Reed (‘Perfect Day’). Terminamos todos sintiendo nostalgia de la nostalgia misma”.
Octavio Arbeláez, director del Festival de Teatro de Manizales

“Bohemian Rhapsody”

“Más allá de los aciertos o desaciertos que haya tenido como película, lo importante de esta producción es el impacto sobre la cultura musical en todo el planeta. El regreso de la música de Queen ha reventado las redes sociales, ha sido número uno en los listados del mundo entero y en las descargas de plataformas como Spotify. Que una canción, y otras del mismo álbum, vuelva a ser un éxito 43 años después, junto con la excitación que ha desatado la vida de Freddie Mercury y sus compañeros de banda, es una bocanada de aire fresco y renovado que llega muy oportunamente”.
Jorge Franco, escritor colombiano

La entrega del Premio Cervantes a Sergio Ramírez

“2018 ha dado libros magníficos y películas sobresalientes, pero a mi juicio lo más destacado es el reconocimiento público que el Premio Cervantes le otorga a un escritor de tanta altura como Sergio Ramírez. En él, además, está representada simbólicamente la literatura centroamericana, que necesita un empuje. Es de destacar el discurso que pronunció el premiado en el acto de entrega, el 23 de abril, recobrando el espíritu cívico que está en su obra y denunciando la represión nicaragüense”.
Luisgé Martín, escritor español

Beatriz González por el mundo

“Considero relevante la visibilidad en vida que ha tenido la obra de la maestra Beatriz González. Sus exposiciones más recientes en Burdeos (Francia), Madrid (España), Berlín (Alemania) y, próximamente, en Houston y Miami (Estados Unidos) son muestra de su mérito, su tenacidad y su disciplina. Destaco, así mismo, la exposición ‘Geometrías del Sur: desde México a Tierra del Fuego’, en la Fundación Cartier, en París. En ella se hace un merecido reconocimiento a la escultora venezolana Gego, al destinar una sala del museo a un cuerpo importante de sus obras. También sobresale Paris Photo, en el Grand Palais, en París. Esta feria impacta a museos, centros culturales y galerías en toda la ciudad difundiendo el lenguaje fotográfico en el gran público, desde el más especializado hasta el transeúnte desprevenido”.
Johanna Calle, artista colombiana

La forma del agua

“La forma del agua”

“Esta película se estrenó en Francia en 2018, y durante meses he recordado sus imágenes cautivadoras. Me encanta el cine de Guillermo del Toro, pero hay una dulzura especial en este film. Lo que me conmovió es que vivimos la maravilla a través de la heroína. El mundo está loco, el mundo es peligroso, quizás el mundo sea feo, pero siempre hay alguien que lo mira con benevolencia. Es una película locamente optimista sobre el amor y la sensualidad que se puede crear entre dos seres, más allá de todas las fronteras”.
David Foenkinos, escritor francés

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“Hermosa y muy especial comedia musical sobre dos corazones puros en un mundo de monstruos”.
Benjamin Lacombe, ilustrador francés

Tres obras para reflexionar

“Elijo tres obras de arte muy diferentes, pero que tienen en común que nos llevan a la reflexión. La primera es ‘Fragmentos’, el contramonumento a la paz de la artista Doris Salcedo. Esta obra es tan sorprendente que me da escalofríos de solo imaginarla: fundir armas y transformarlas en piso –marcado por el martilleo de mujeres maltratadas por la violencia generada por esas mismas armas– es la mejor manera de quitarles el poder. No podemos eliminar el dolor causado, pero al caminar sobre ellas, aplastadas en el contra-monumento de Salcedo, podemos contemplar su daño. Es un recordatorio: si se nos da la oportunidad, ¡podemos elegir la paz! La segunda es la novela ‘Dune Song’, de la escritora marroquí-franco-estadounidense Anissa Bouziane, que explora lo que le sucede a la protagonista Jihan, una musulmana secular y académica de Nueva York, tras la caída de las Torres Gemelas, cuando su identidad ante los ojos de los que la rodean cambia de un momento a otro. El libro narra su lucha por recuperar algún tipo de equilibrio en su vida, que al final logra cuando está en casa, en el desierto marroquí. Y por último, la exhibición ‘Alif’, del pintor pakistaní Mohammad Ali Talpur, que vi en febrero en Lahore; una serie de espectaculares pinturas caligráficas que parece ser una página escrita, un poema, un ejercicio del Corán o un documento personal. Sin embargo, es una caligrafía sin significado. La belleza de la forma de la escritura sin el sentido de las palabras. El artista desea trabajar con la forma, sin mensaje, pero para mí esta es una manera sorprendente de responder a la ola actual de noticias falsas, de abusos en internet, de reglas y restricciones por parte de gobiernos autocráticos”.
Janne Teller, escritora danesa

“Geometrías del Sur”

“La exposición ‘Geometrías del Sur, de México a Tierra de Fuego’, en la Fundación Cartier, en París, que construye un paralelo entre geometrías modernas contemporáneas con estéticas indígenas y vernáculas de América Latina. La pregunta que surge es si lo precolombino y popular es lo moderno antes de lo moderno. La respuesta indudable es que sí. Pinturas corporales de los kayapo o kadiweu, así como dibujos o arquitectura indígena del Paraguay y Colombia, son resignificados desde el arte para rechazar jerarquías innecesarias. La muestra establece diálogos entre preceptos estéticos de lo que se considera un arte (y no una mera artesanía), como influencia para muchos artistas del siglo XX”.
María Wills, curadora de arte colombiana

“Escuelas creativas”, de Ken Robinson

“En 2018 me encontré con la edición argentina de un libro que me pareció magnífico: “Escuelas creativas”, del educador inglés Ken Robinson. Magnífico porque es un autor empeñado en que cada persona encuentre su verdadera vocación en la vida y cómo desde las escuelas y desde la educación en general se puede enseñar a los niños a buscarla, hallarla y desarrollarla, de tal manera que se logre asegurar la plenitud como seres humanos. También recomiendo mucho su libro ‘El elemento’. No tienen desperdicio”.
Mariano Castagneto, escritor y periodista cultural argentino

“Dinastías”

“Reivindico documentales de naturaleza como obra de arte donde ciencia, fotografía y cuentacuentos se fusionan para producir un espectáculo audiovisual de primer orden. La serie ‘Dinastías’ se atreve con ‘clásicos’ de la disciplina como los leones, los pingüinos emperadores o los chimpancés. La BBC apuesta por seguir durante uno o dos años a uno de estos personajes con la esperanza de capturar el drama que constituye su vida. El resultado es, a menudo, espectacular. La fotografía de esta serie es en ocasiones poética; el drama, asegurado, y los desenlaces, épicos. Se disipan las líneas entre hombre, animal, cultura y comportamiento. Deja un sabor de boca en el que no está claro si los animales son humanos o los humanos solo meros animales”.
Carlos Magdalena, botánico y escritor español

“Los cuadernos de N”, de Nicolás Suescún

“Pasaron 24 años para que volviera a sus lectores uno de los libros más atractivos, experimentales, vanguardistas y originales de la literatura colombiana del siglo XX: ‘Los cuadernos de N’, de Nicolás Suescún. En esta ‘antinovela’ encontramos un personaje que, desde su aparente reclusión voluntaria en su habitación, se abre al mundo –gracias a su agudo sentido de observación, la literatura, el humor y la poesía– para dejar su testimonio sobre él”.
Álvaro Castillo G., librero y escritor colombiano

“Mujeres radicales”

“Lo mejor fue la exposición ‘Mujeres radicales (‘Radical Women’), arte latinoamericano 1960-1985’, que curó el Museo Hammer de Los Ángeles, se exhibió en la Pinacoteca de São Paulo y debiera mostrarse en toda Hispanoamérica por elemental sentido común, y ojalá en el resto del planeta. En palabras de Hammer, “esta exposición revaloriza las contribuciones de las artistas latinoamericanas y las artistas latinas y chicanas al arte contemporáneo”. De hecho, es más que esto, y no solo porque vivamos en tiempos de #MeToo. Es cierto que el movimiento mencionado da a la exposición particular intensidad, pero también que las artistas radicales lo superan con sus propuestas”.
Carmen Boullosa, escritora mexicana

Dos libros

“‘Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán’, de Rüdiger Safranski. Una mirada diferente a la razón y a la eficacia como modelo de la construcción de la sociedad. El concepto de lo romántico nos llena de esperanza en un mundo basado en ideales más humanos y menos materiales. Y La resistencia íntima. ‘Ensayo de una filosofía sobre la proximidad’, de Josep María Esquirol. Revaloriza ideas como proximidad, el calor de la casa y la resistencia, como opuestos a la inmediatez y la velocidad del mundo contemporáneo”.
Giancarlo Mazzanti, arquitecto colombiano

La casa de papel

“La casa de papel”

“Este año revela el poder y la calidad de la serie producida o distribuida por los nuevos canales de difusión de ficción, de los cuales Netflix es el más emblemático. Las dos temporadas de ‘La casa de papel’ (la segunda se estrenó en marzo) atestiguan este fenómeno. Una serie en español con actrices y actores desconocidos para el público en general se convierte en un fenómeno global. Por mi parte, esta serie me fascinó: la calidad de la escritura, la puesta en escena, la tensión dramática, el juego de los actores alcanzan en ‘La casa de papel’ un nivel impresionante. Estoy mirándola por segunda vez, con un ojo más profesional, y estoy fascinado de nuevo. Creo que este tipo de producción obligará a los creadores clásicos del cine a redoblar esfuerzos para ofrecer al público películas tan poderosas”.
Philippe Claudel, escritor francés

‘30 años de Navidad’, de Misi

“El evento cultural de 2018 fue el espectáculo ‘30 años de Navidad’, de Misi Producciones. María Isabel Murillo Samper logró en estas tres décadas consolidar un género que entonces era nuevo en Colombia: el teatro musical. Y lo hizo a un nivel internacional y con tal solidez que su compañía la sobrevive y continúa. Nos harás tanta falta, Misi”.
Valeriano Lanchas, cantante lírico colombiano

Nueva mirada a la guerra de Vietnam

“’La guerra de Vietnam’, la serie de documentales de televisión dirigida por Ken Burns y Lynn Novick, que se puede ver en Netflix, me ha parecido un acontecimiento por su tratamiento de la historia. Con un guion exhaustivo de Geoffrey Ward, la serie se propone reconstruir ‘toda la verdad’ desde ‘todos los puntos de vista’, por primera vez si exceptuamos narraciones fragmentarias sobre el conflicto y el abordaje de la ficción. La eficacia y belleza de estos telefilms, de una hora y media cada uno, es su inmersión cinematográfica total. Burns y Novick echaron mano de testimonios primarios y pietaje poco conocido, y también de entrevistas a cuadros militares del Viet Cong, que cuentan el revés del discurso oficial estadounidense (y que a menudo contradicen hasta la doctrina de epopeya que el comunismo construyó a partir de la victoria). Contra la trillada figura del héroe, automatizada en la cultura de EUA, emerge la inventiva que es treta de los débiles, y una sociedad civil que inaugura la disidencia masiva y la contracultura juvenil, con las ‘playlists’ del rock en los sesenta. La serie le habla al presente: desnuda la patraña política, una de las ‘fake news’ mortíferas del siglo XX. Movimientos telúricos del documentalismo americano en busca de la verdad antes de que se extingan todas sus voces”.
Matilde Sánchez, escritora argentina, directora de la Revista Ñ

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“La serie documental ‘La guerra de Vietnam’, que este año se estrenó en Netflix, es una producción inédita en su enfoque y su alcance. Pone en su justa medida lo que representó esta guerra para Estados Unidos y para el sudeste asiático; desmitifica un montón de pendejadas que el cine de Hollywood había elevado –incluido Oliver Stone– y les da la voz a los vietnamitas. Esto último es impresionante: le permite a Occidente escuchar la interpretación que los vietnamitas hacen de su guerra y contrapone esa versión con la de los gringos. La otra virtud, insospechada por demás, es que le permite a América Latina entender una cantidad de intromisiones del Gobierno estadounidense en la política regional con las dictaduras del Cono Sur, Centroamérica y la guerra contrainsurgente que evitaron hacer de cuerpo presente en Colombia. Un último dato: aclara el origen y el objetivo de la estrategia del Body Count a la hora de reportar los informes públicos de guerra, y que aquí en Colombia sabemos que ocasionó los crímenes de Estado llamados ‘falsos positivos’”.
Juan Miguel Álvarez, periodista colombiano

«La declaratoria de persona non grata nos tomó de sorpresa»

Iván Velásquez – Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala

Iván Velásquez es un hombre que no camina solo por los pasillos de este hotel de San Salvador. Tampoco lo dejan solo cuando brinda una entrevista, o cuando alguien le pide tomarse una foto con él. A su lado, siempre se mantiene un dispositivo de seguridad.

Desde 2013 fue puesto al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Esa oficina ha llevado a cabo investigaciones que han revelado los entramados de corrupción e impunidad presentes hasta en la presidencia. Por ello, en 2015, el presidente Otto Pérez Molina y la vicepresidenta Roxana Baldetti fueron señalados por defraudación aduanera, y Pérez Molina se vio obligado a renunciar a la presidencia. La dupla presidencial se encuentra en prisión actualmente.

La CICIG, acompañada por el Ministerio Público, también ha escudriñado dentro del sistema judicial y electoral y ha descubierto redes ilegales de repartición del poder. Además, a inicios del año pasado, la comisión señaló al hermano y al hijo del actual presidente, Jimmy Morales, por participar en un fraude. Meses después, se solicitó un antejuicio al presidente por sospechas de financiamiento ilícito electoral. Para esa fecha, Morales, quien en 2015 decía apoyar a la CICIG, tardó solo dos días en declarar al comisionado «persona non grata».

Este modelo no afecta la soberanía nacional porque es una comisión de apoyo no de sustitución de autoridades nacionales.

Un año después, a finales de este agosto, Jimmy Morales, apareció en los televisores guatemaltecos diciendo que se cancelaba la CICIG. Es decir, no renovará su mandato en el país y bajo esta lógica, la comisión funcionará hasta septiembre 2019. La escena fue un tanto extraña: Detrás de él, decenas de militares formaron un bloque que funcionaba como fondo para el discurso. En los días siguientes, Velásquez hizo un viaje de trabajo a Estados Unidos. Allá se enteró de una noticia: El presidente Morales prohibió su entrada a Guatemala por razones de «orden y seguridad nacional».

Así, Velásquez está este viernes a solo cinco horas de la oficina que, en teoría, debería estar presidiendo en persona, pero a la cual no puede presentarse. Ha venido a El Salvador a participar en un foro de la Semana de la Transparencia. Tras su intervención, acepta responder una ronda de preguntas de periodistas salvadoreños. Luego, habla en exclusiva con esta revista después de un periodo de silencio con medios centroamericanos.

Aquí explica que la CICIG seguirá funcionando con la figura de un comisionado adjunto, mientras su situación no se resuelva. Admite que la sola presencia de la CICIG en Guatemala no garantiza la lucha contra la impunidad en un país en el que se requiere que la capacidad del Ministerio Público se multiplique, al menos, «por 10».

En El Salvador se ha planteado la idea de una CICIES. ¿Qué tan necesario es el espaldarazo presidencial para replicar el modelo?

La decisión presidencial es fundamental porque esto significa el acuerdo de un Estado con el organismo internacional que se considere. Naciones Unidas en el caso de Guatemala o la Organización de Estados Americanos en el caso de Honduras. Otra cosa es la discusión interna que se genera para que el Gobierno llegue a hacer una solicitud de esta naturaleza.

Ahora usted mencionaba que quienes se oponen a la idea del modelo quieren seguir gozando de impunidad. Aquí se le ha llamado golpistas a las personas que proponen una réplica.

Creo que siempre hay que examinar las condiciones propias del país que quisiera tener una cooperación de esta naturaleza. No sería trasplantar el acuerdo que constituyó la CICIG, traerlo acá y cambiarle simplemente el nombre y los firmantes porque todo es según las realidades nacionales. Lo que creo es que este modelo no afecta la soberanía nacional porque es una comisión de apoyo, no de sustitución de autoridades nacionales. Mientras la investigación y la persecución penal estén en cabeza del Ministerio Público (MP), sea el MP el que toma la decisión de judicializar los casos, las contribuciones que se hacen no implican injerir en los asuntos internos del país.

Algunos afirman que la CICIG afecta la estabilidad política, que repele inversores y que ha afectado a la economía de Guatemala. ¿Qué intuye detrás de esos discursos?

Lo que hay es una forma de defenderse para evitar que la lucha contra la corrupción se continúe y se profundice. No se puede señalar a la lucha contra la corrupción de desestabilizadora… bueno, desestabiliza un estado anormal de cosas, pero lo que pretende es la estabilidad real. No se le podría reprochar que afecte la economía o que reduzca la inversión, a menos que se esté pensando en una inversión basada en la corrupción. Cuando se cuestionan esas investigaciones lo que se está diciendo es que se quiere seguridad, tranquilidad para la inversión corrupta.

En 2016 usted planteaba la posibilidad de un organismo transnacional para atacar los crímenes transnacionales, como la trata de personas y narcotráfico. Dos años después, ¿qué posibilidad ve de organizar algo así?

Creo que siempre es posible, porque la responsabilidad fundamental (sería) de las fiscalías generales de cada uno de los países que participaran en un proyecto de esta naturaleza. Que haya otros organismos de cooperación como el caso de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) en Honduras o de la CICIG en Guatemala, es un plus. Pero lo fundamental es que los organismos nacionales lleguen a esa actividad conjunta a generar grupos de trabajo transnacionales que les permita una mayor fluidez sobre todo en el tema probatorio, en aquello que requeriría asistencia judicial que tradicionalmente es como tan engorrosa y demorada.

Empresarios afectados directamente –o que temían verse afectados en el futuro porque sabían qué habían hecho– se comprometieron con la impunidad; en lugar de comprometerse en la lucha contra la corrupción.

No se renovará el mandato de la CICIG en 2019, ¿no le parece que esto va en detrimento de la creación de un organismo transnacional?

No significaría que con eso la idea queda suprimida. No. Inclusive, aún si no existiera la CICIG, es posible que se utilice un mecanismo de esta naturaleza de cooperación entre los países para conformar un grupo conjunto de investigación en temas que afecten a los tres países.

Iván Velásquez

¿Hay manera de trabajar si no se llegara a tener una Fiscalía eficiente?

Es, realmente, más difícil. No digamos que es imposible. Porque nosotros, además, no trabajamos exclusivamente con la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI). Es nuestra principal contraparte y la contraparte natural de la CICIG, pero también trabajamos con fiscalías de delitos económicos, anticorrupción, de lavado de activos o fiscalía de delitos electorales.

El acuerdo Fiscalía-CICIG que dio origen a la FECI permite una colaboración, un aporte también de la CICIG en cuanto a la escogencia de los fiscales y funcionarios de la FECI, porque se requiere que exista una gran confianza en esos fiscales. De manera que podamos nosotros examinar respecto de su trayectoria y de su honorabilidad para ser contrapartes nuestras. Entonces, el que no exista una fiscalía especial no impide el trabajo conjunto con el Ministerio Público, pero sí es mucho más conveniente que esta fiscalía especial exista.

Se ha hablado sobre una nueva Fiscalía Transnacional. Hay una investigación periodística que plantea que la nueva fiscal, Consuelo Porras, está –de alguna manera– compitiendo por casos. ¿Podría comentarme algo al respecto?

Por lo que yo entiendo, lo que ha dicho la fiscal general, la Fiscalía Transnacional estaría conformada por el MP guatemalteco con el apoyo de agencias de Estados Unidos y estaría la participación, –no sé cuál es el avance de eso porque nosotros no tenemos ninguna intervención– también de otros países de la región, probablemente de los países del Triángulo Norte que lleguen a acuerdo de esa naturaleza, pero su finalidad principal tiene que ver, en lo que yo entiendo, con el narcotráfico y fenómenos anexos al narcotráfico. Es decir, no investigaría en temas de violación de derechos humanos o de corrupción, no sería una Fiscalía Transnacional para investigar toda clase de delitos.

Se ha manejado, de manera informal, que sería la respuesta del Ministerio Público a la cancelación de la CICIG.

En realidad, la idea de la Fiscalía Transnacional la ha planteado esta fiscal general antes de la decisión del presidente Morales de que la CICIG no continuara. Por eso entiendo que no es ni una competencia ni una sustitución de la CICIG, sino que es otro mecanismo de cooperación internacional y en este caso solo de Estados Unidos, pero para los delitos en los que, también por su naturaleza, Estados Unidos tiene interés en que sean reprimidos como estos vinculados con el narcotráfico.

En su reciente informe de rendición de cuentas decía que los grupos de poder se van radicalizando, ¿qué síntomas de esa radicalización ve en Guatemala?

Afortunadamente la situación en el país ahora solo está en campañas de difamación o en decisiones gubernamentales, como esta de no renovar o revocar visas. Pero ninguna acción de violencia desde ningún sector, de ninguna naturaleza, en contra de ningún funcionario de la comisión, como se vivió en Colombia especialmente entre 1997 y 1999, que hubo una racha de investigadores de la Fiscalía que fueron asesinados cuando yo estuve como director regional de Fiscalías de Medellín. Una situación similar no la he advertido todavía en Guatemala y esperamos que no vaya a suceder.

La radicalización a la que nos referimos es que asumieron un papel de franca confrontación con la lucha contra la corrupción. Algunos se vincularon, inclusive, a campañas de difamación. Hay una estructura muy bien montada de noticias falsas, de difamación, que también realizan actos de lobby, como lo reveló recientemente Nómada con una entrevista de uno de los encargados de aglutinar empresarios para pagar a lobbistas en Estados Unidos.

Antes, cuando la lucha contra la corrupción no llegaba hasta esos sectores, ellos mismos apoyaron todo el trabajo que se hacía. Se sumaron al paro nacional que hubo el 27 de agosto de 2015 para exigir la renuncia del presidente Pérez Molina. Pero ya después de mediados de 2016, que empezaron a verse vinculados, sobre todo a partir de un caso que llamamos «cooptación del Estado», empresarios afectados directamente –o que temían verse afectados en el futuro porque sabían qué habían hecho– se comprometieron con la impunidad; en lugar de comprometerse en la lucha contra la corrupción.

La CICIG ha realizado investigaciones que involucran al círculo familiar del presidente Jimmy Morales. En el pasado, él decía apoyar a la CICIG y planteó renovar su mandato hasta 2021. ¿Cómo recibieron dentro de la comisión estos discursos?

Cuando el presidente Jimmy Morales fue elegido y solicitó la renovación 2017-2019, con una anticipación de un año y medio, ahí fue que él anunció al secretario general de Naciones Unidas su voluntad de pedir la extensión 2019-2021, lo cual haría en el momento oportuno. Pero después de todo lo que resultó, de tantos afectados con las investigaciones… el propio presidente Morales en las investigaciones por financiamiento electoral ilícito, pues cambió su posición frente a la CICIG. Hay una franca oposición a la CICIG desde, por lo menos, principios de 2017 que se manifestó mucho más el 27 de agosto de 2017, cuando me declara persona non grata y ahora ya como que absolutamente definitiva con esto del 31 de agosto de comunicar que no iba a renovar.

¿Cómo se vivió tras bastidores esto desde 2017 hasta 2018? ¿Se empezó a delegar el liderazgo de algunas cosas?

Pues la declaratoria de persona non grata nos tomó de sorpresa. Entonces, cuando ya se produce la decisión de la Corte de Constitucionalidad ya significaba que todo tenía que orientarse de acuerdo con esas directrices en una discusión del Gobierno de Guatemala con Naciones Unidas. Y era lo que se venía desarrollando y esperábamos que llegara a una conclusión. No estaba dentro de lo previsto que, saliendo del país se prohibiera mi ingreso.

¿Habría alguna manera de procesar por desobediencia a la Corte de Constitucionalidad a los representantes del Gobierno?

Esa es una discusión que está planteada actualmente en la Corte de Constitucionalidad. El presidente Morales, el vicepresidente Cabrera, la canciller, han dicho públicamente que no se permitirá mi ingreso al país. Y ahora está en la discusión si esas manifestaciones constituyen un desacato.

Además, Guatemala ya tiene casos en el pasado de destitución por desobediencia.

Sí.

El 70% estaba de acuerdo con la permanencia de la CICIG, el 10% estaba de acuerdo con que la CICIG no continuara, y la otra franja del 20% es de los indecisos o que no responden. Ahí no se ve precisamente una polarización.

¿Es posible que la CICIG logre dejar algo cimentado que evite la corrupción para septiembre de 2019?

No. Es que ni siquiera con la presencia de la CICIG se podría decir que eso solo basta para que la lucha contra la corrupción sea exitosa.

Pero es un actor que influye.

Sí, es un actor que influye. Que puede lograr que se genere mayor independencia en el Ministerio Público y en el organismo judicial, pero lo que se requiere para una lucha efectiva contra la corrupción es que haya independencia de los órganos del sistema de justicia y una fortaleza de tal naturaleza que exista capacidad de respuesta de esos órganos del sistema de justicia, particularmente del Ministerio Público y el organismo judicial. Para que haya una respuesta cierta contra la impunidad se requiere que la capacidad del Ministerio Público se multiplique, no sé por cuánto, por 10.

Y Guatemala tiene un gran porcentaje del territorio sin oficinas fiscales.

En este momento es cerca del 90 %. De 340 municipios hay fiscalía en 39, tal vez. La fiscal general actual ha dicho que uno de sus programas, y que va a realizar este año, es crear 25 fiscalías más. Lo que Guatemala requiere es que haya una capacidad, por lo menos, de la mitad de los municipios con presencia del Ministerio Público.

Dentro del accionar de la CICIG, ¿qué ha probado ser lo más complicado de establecer: las investigaciones o la propuesta de políticas públicas para evitar que se vuelvan a instalar mecanismos de corrupción?

En los últimos años lo más difícil ha sido la adopción de políticas públicas y de reformas jurídicas e institucionales que se han propuesto. La experiencia con la reforma constitucional del sistema de justicia es una muy reveladora de cómo un gran proceso –que se adelantó con participación realmente amplia de la ciudadanía– finalmente se ha visto frustrado en el Congreso de la República.

Y esto implica que para 2019, que hay elección de nuevos magistrados de Corte Suprema de Justicia y Cortes de Apelaciones, se vaya a utilizar el mismo mecanismo del que ya tenemos evidencia. Las comisiones de postulación son muy susceptibles de presiones de influencias e inclusive de sobornos. Como uno de los casos que tenemos actualmente con el Ministerio Público que denominamos «comisiones paralelas». Y precisamente, por no haber reformado la Constitución en 2016, ahora Guatemala se va a ver abocada a un proceso en el que puede ocurrir lo mismo que ocurrió en 2014, que es lo que hemos ido encontrando evidencias: la influencia para que determinadas personas sean seleccionadas y no por sus méritos de idoneidad, capacidad y honorabilidad, sino precisamente por esas influencias; y luego cómo fue repartido entre el Partido Patriota y el Partido Líder el número de magistrados de Corte Suprema de Justicia y de Cortes de Apelaciones. Eso es algo que puede ocurrir también ahora en 2019.

¿Ha recibido amenazas o comunicaciones que no son a través de medios formales con el Gobierno?

No.

¿Usted maneja sus redes sociales?

Sí.

Ahí veo que le escriben amenazas todo el tiempo.

Sí, ahí leo algunas cosas.

En una entrevista se planteaba la posibilidad de que usted vuelva a Guatemala, en enero. Esto trajo amenazas en redes sociales, algunos dicen que lo van a quemar. ¿Cómo se plantea el futuro con la CICIG?

Una forma que ya fue sugerida por el secretario general de Naciones Unidas y, efectivamente, se ha venido desarrollando, es la designación de un comisionado adjunto que debe empezar a trabajar desde el mes de enero del próximo año. La presencia de esa comisionada o comisionado adjunto va a permitir desarrollar mucho más fácil, también, la dirección desde afuera. Lo que yo he dicho es: se debe garantizar una forma que impida que la CICIG se extinga lentamente.

¿Cómo va a ser la situación de la presencia mía? Esto es de acuerdo con las circunstancias, cómo se va desarrollando la situación en el país. Algunos quieren llamar, decía usted, por comentarios en redes sociales, a la confrontación. Hay un propósito de polarizar. Yo creo que la polarización es más artificial que real, cuando se piensa, por ejemplo, en esa encuesta de septiembre de este año, que el 70 % estaba de acuerdo con la permanencia de la CICIG, el 10 % estaba de acuerdo con que la CICIG no continuara y la otra franja del 20 % es de los indecisos o que no responden. Ahí no se ve precisamente una polarización.

Veo que tiene fijado en Twitter una canción y frase que dice «Yo vengo a ofrecer mi corazón».

Sí. Eso lo puse en Guatemala.

¿Es una declaración de principios?

Es una declaración de principios. Sí, yo creo que en eso estamos. Estamos en el tema de las convicciones.

Iván Velásquez

Blues del freelancer

Un día amanecés desempleado. De inmediato comenzás a buscar algo. Te hacés a la idea de trabajar para mientras, por cuenta propia, ser freelancer para poder subsistir un tiempo, porque todo está miserable y no hay trabajo ni abundante ni bien pagado y como vivís a coyol quebrado, coyol comido, no podés darte el lujo de no trabajar.

Aquello se torna en un asunto de angustia permanente. Preocupación, insomnio. Tu currículo circula en todas partes, como si fuera un virus. Se lo mandás incluso a gente que tenés años de no ver. Algunos contestan, prometen que sí, que cualquier cosa te avisan. Otros ni se dignan. Alguno te da una palmadita en la espalda. Te dicen que ni te preocupés, que con tu experiencia encontrarás algo rápido, que siempre hay trabajo para gente como vos, que saldrás adelante. Sabés que la intención es buena, pero también sabés que la realidad es otra.

Comprás periódicos, hacés listas (de gastos, de contactos, de fotocopias que hacer), llamás a Menganito y a Sutanita, tratás de no dar imagen de desesperación. Apenas has pasado un mes y 12 días sin trabajo, estás administrando con buen tino lo de tu cancelación. No podés hacer más. La información está circulando. Ya saldrá algo. Te dan un contacto para que llamés porque el amigo de un primo de un conocido avisó que hay una plaza libre en equis lugar, con un salario magro para el nivel de tareas, pero no estás para discriminar, lo agarrarías pero seguirías buscando algo mejor, algo más de acuerdo con tu experiencia, a tus estudios, a tus cualidades personales. Pero cuando llamás por el empleo, ya está tomado. Desilusión. Escuchás el ruido que hacen tus ilusiones al romperse.

Te da dolor de estómago recordar que casi es fin de mes y que hay que pagar el alquiler y que, si no conseguís dinero pronto, el próximo no vas a tener para pagar los servicios ni tu vivienda y entonces ¿qué? Pensás en la gente que te puede prestar dinero a plazo relajado porque no tenés ni (beep) idea de cuándo te vaya a salir algo y hacés cuentas, pensás qué es lo que vas a cortar. Varios caprichitos quedan suspendidos hasta nuevo aviso.

No. A ver. Tranquilidad. Keep calm y tomate otro café. Hacés cálculos de las reservas de comida que tenés, organizás los 10 pesos que te quedan, hacés un cronograma, establecés un plazo antes de entrar en plan emergencia. No sabés cuál es el plan de emergencia, pero esperás no tener que llegar a eso.

Entonces ocurre un milagro. Un trabajito. Un freelance. Lo que te pagarán apenas alcanzará para pasar un par de meses en modo monje trapense y es tedioso y la fecha de entrega es para ayer, es decir, es urgente, pero no estás para exquisiteces porque hay que comer, pagar cuentas. Volvés a fumar del puro estrés, trabajás como poseído, día y noche, picheles de café, ponés una alarma para hacer 20 sentadillas cada hora porque tenés tullidas las nalgas y las piernas de estar sobre una silla y te llama gente que nunca te busca, que mirá, vamos a tomar algo, porque creen que ser freelancer es estar en casa rascándose la panza todo el día porque estás desocupado, y vos: no men, fijate que estoy trabajando en algo urgente que debo entregar mañana.

Te quedás en casa envidiando esa vida que otros tienen, esos rostros felices del Feis, las excursiones, los paisajes, los paseos dominicales, las cervecitas y las ostras, pero concentrate, por favor, terminá el trabajo, mañana es el plazo y querés entregar antes de la hora, para impresionar, para que te recomienden, para que te vuelvan a llamar, para seguir la cadena de trabajitos freelance hasta que aparezca alguna cosa estable, con un sueldo que te permita pasar menos angustias y tener la estúpida ilusión de que algún día tendrás el dinero suficiente como para no preocuparte nunca más por plata. Jajajajaja. Eso fue tu risa histérica. Tu risa nerviosa.

Tu risa para disimular la preocupación porque ya entregaste el trabajo y están tardando mucho para pagarte y te quedan tres pesos, pero bueno, con una cora de pan francés y unos frijolitos te alcanza para un par de tiempos al día, por suerte no tenés a nadie que mantener, antojo brutal de cerveza, pero no hay pisto, cantás la canción de JLo «yo quiero, yo quiero dinero, ay».

Entrás en modo cobrador, primero escribís correos, luego llamás. Hacés notar que el trabajo fue entregado antes de tiempo y ya han pasado siete semanas y no te dicen nada del pago y sí, pero es que fíjese que falta la firma de Quien Manda, pero dicha persona se encuentra fuera del país y no vuelve hasta dentro de dos semanas. Te imaginás al tal Quien Manda en una playa de arenas blancas en la Polinesia, tomándose una piña colada y soplándose el sudor con un fajo de puros benjamines mientras vos te alegrás como un demente porque encontraste un billete de $5 en el bolsillo del pantalón, te sentís millonario, «¡soy ricooooooo!», gritás histérico, vas a estar bien, todo se va a arreglar, hiperventilás de la emoción, pensás con un positivismo que te desconocés, revisás los bolsillos de todos los pantalones para ver si hay suerte y encontrás otro billete, pero volvés a escuchar el ruido de tus ilusiones rompiéndose.

Con esos $5 podés comer y transportarte para por fin recoger el cheque que trae el descuento de impuestos (aquí emitís profusas y floridas maldiciones contra Hacienda), un cheque cuyo valor solo sirve para pagar deudas, un dinero al que no le ves ni la vuelta mientras comienza de nuevo el ciclo de buscar, preguntar, mandar currículo, hacer el trabajito, cobrar, ir a buscar el cheque, el ciclo de odiar ese calvario interminable, esa agotadora y absurda carrera de hámster, esa profesionalización de la esclavitud que llamamos «trabajo» y que dicen dignifica al ser humano.

Carta a Santa

Querido Santa:

Años de no escribirte. No es que haya perdido la fe o que ya no crea en la magia, pero pensé que estarías ocupado y, hasta hoy, he podido arreglármelas con mis deseos de Navidad.

Esta vez me he puesto ambiciosa, y sí creo que necesitaré que me eches la mano para completar mi lista.

  1. Un sistema de procesamiento de votos eficiente. Que el próximo 3 de febrero sepamos rápido y sin dudas quién será nuestro próximo presidente. Que no haya espacio para sospechar de fraude, que ganadores y perdedores se porten a la altura y, sobre todo, que estén conscientes del país que reciben, uno del que no podrán servirse, sino porque el que tendrán que trabajar duro, muy duro, para poder sacar a flote.
  2. Un gabinete decente. Hasta ahora no tenemos idea de quiénes son los cuadros que se perfilan como nuestros futuros ministros. Esto te lo encargo mucho porque, como sabrás, el país no anda bien casi en ningún área, y nos urge gente que sepa administrar bien los pocos recursos que tenemos y que llegue, finalmente, a servir, y no a servirse, como ha sido costumbre.
  3. Un ministro de Hacienda con don de convencimiento. Los que hemos tenido hasta hoy saben el tipo de problemas que hay en el erario público pero no han logrado que sus jefes, los presidentes, los comprendan. Requerimos a alguien que logre apoyo del Ejecutivo, del Legislativo y de la Corte Suprema para tomar decisiones difíciles pero necesarias para poner en orden las finanzas del Estado.
  4. Cuerpos de seguridad que respeten los derechos humanos. Sueño con un país en el que no se te persiga por ser joven y pobre, en el que no haya abusos ni se excedan en el uso de la fuerza, y que nuestros policías y soldados nos hagan sentir seguros y orgullosos.
  5. Jueces probos. Ya sé que esta te la puse difícil, pero vamos, es Navidad, y se puede creer en milagros. Por favor, haz que la nueva Corte Suprema de Justicia se tome en serio el tema de la depuración judicial, y que el castigo para los malos jueces sea, cuando menos, la remoción, ya no digamos un debido proceso si han incurrido en delitos. Que eso de que nada más los cambien de juzgado quede en el pasado. Y a los jueces, hazlos conscientes de su gran responsabilidad, y que lleguen a trabajar, aunque no tengan que marcar asistencia.
  6. Tolerancia. Muchos de los problemas de nuestro país nacen del hecho de que somos mecha corta, nos peleamos por todo y nos encanta discutir por cualquier cosa, desde el equipo de fútbol al que apoyamos hasta religión. Mándanos mucha tolerancia, sobre todo para no abusar de nuestro poder y nuestro privilegio para reprimir a quienes son diferentes a nosotros o a los menos favorecidos. Quítanos el deseo de andar armados o de tomarnos la justicia por nuestra cuenta.
  7. Solidaridad. No creas, no todo es malo por estos lares. Hay mucha gente que trabaja, sin recibir nada, por ayudar a otros, por alimentar a las madres de los niños que deben permanecer en los hospitales, por llevar un poco de compañía o consuelo a los ancianos que no tienen hogar o familia, por alimentar y dar refugio a los perros y gatos de la calle, por reunir dinero para pagar operaciones urgentes que nuestro sistema público de salud no alcanza a cubrir. Pero aún es poco, porque no todos ayudamos. Danos solidaridad para que se multipliquen las manos y los recursos dedicados a hacer el bien.

Hasta acá me quedo, Santa. Te tendré chocolate caliente y salpores de arroz debajo de mi arbolito de chirivisco.