“La poesía es una actividad espiritual”

¿Cuál es su miedo más grande?

La muerte. Es un misterio y a partir de ahí es el enigma.

¿Cómo se imagina dentro de 10 años?

Retirándome de la actividad académica y dedicándome al 100 % al trabajo creativo de la poesía y la literatura.

¿Qué es lo más ilícito que ha realizado?

La subversión de la poesía, porque se trata de mirar la realidad y la vida de una manera mágica: con justicia social y libertad.

¿Se puede cambiar algo con poesía en El Salvador?

Definitivamente. La poesía es una actividad espiritual y sensitiva. Las personas ya a partir de ahí tienen una actitud diferente ante la vida.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

De los nacionales, Roque Dalton, Oswaldo Escobar Velado, Claudia Lars, Pedro Geoffroy Rivas.

¿Cuándo se siente feliz?

Cuando uno está en paz y mirando una sociedad justa, con todos los derechos que nos corresponden.

¿Qué sueña para el Taller Literario Añil?

Que los estudiantes entiendan el papel que realiza el arte en la sociedad.

“La fe debe transformar una sociedad”

¿Qué otra ocupación le hubiera gustado intentar?

Una es ser profesor; la otra, a lo mejor, haber estudiado para abogado. En algún momento me ilusionó eso. He admirado a los profesores que hacen mucho bien por los alumnos. Eso es muy significativo.

Para usted, ¿qué aspecto del mundo actual está más sobrevalorado?

Hay mucha apariencia, las personas se mueven por lo que parece y no por lo que es. Creo que es tristemente una realidad.

¿Está de acuerdo con que un sacerdote emita opiniones sobre temas sociales desde el púlpito?

La fe tiene consecuencias sociales, eso lo dice el papa. De modo que si uno no dijera nada es como que no quisiera reconocer que la fe debe transformar una sociedad, una persona. Lo que sería extraño es que uno no dijera nada, no porque sea su primer ámbito de acción, pero estamos inmersos en el mundo.

¿Qué defectos tiene la Iglesia católica en la actualidad?

La Iglesia siempre está llamada a reformarse, para que sea lo que tiene que ser. ¿Qué cosas han cambiado desde el Concilio Vaticano II? Muchas. ¿Se dio toda la renovación que esperaba el concilio? No. Otra cosa que debe cambiar es la consciencia del laicado, que los laicos tienen una misión propia, no solo ayudar a las cosas de la Iglesia. Tienen una misión en el mundo, la que muchas veces no se ha hecho. Queda fuera ese testimonio valioso en la sociedad.

Ustedes hacen un voto de obediencia. ¿Pueden desobedecer a un superior en algo que creen injusto?

Desde nuestra ordenación prometemos obediencia, al obispo y a sus sucesores. Creo que el obispo no nos va a mandar a hacer cosas que no sean correctas. ¿Motivos para no obedecer? Hay muchos. Cada uno puede tener sus razones. Si descubro que lo que se me está mandando no es bueno, intentaré comprender, preguntar qué es lo que se me está diciendo y en función de eso, responder. Creo que obedecer es algo bueno, pero no siempre es fácil.

¿Cuáles son sus escritores favoritos ajenos al ámbito religioso?

Me gustan mucho los cuentos de C. S. Lewis. También J. R. R. Tolkien, el autor de “El señor de los anillos”.

¿Qué le quita los ánimos?

A veces uno puede desanimarse porque pierde de vista que empezó a hacer lo que hace por amor. Eso lo limita.

“Si vale la pena el lugar donde estamos, no hay que arrepentirse”

¿Qué significa para usted la muerte?

Es la finalización del ciclo. Para unos es el inicio de algo, para otros el final. No le veo nada de mítico realmente.

¿Por qué elegir el rock sobre cualquier otro género musical?

Más bien, la música lo elige a uno. Uno elige tocar algo que lo llena, que lo mueve. Eso depende de cada persona. A algunos los mueve el jazz, a otros la salsa. A mí, el rock.

¿Por qué elegir la guitarra?

Eso tiene que ver con la música que toco, que está basada en la guitarra. Cuando empecé, quería ser bajista, pero no tenía bajo, solo una guitarra acústica. Mis hermanos medio me enseñaron a tocarla y me gustó. Ya no me pude zafar de eso. Fue parte circunstancial y parte elección.

¿De qué hecho de su vida se arrepiente?

Al final no me arrepiento de muchas cosas. Todo lo que hacemos nos lleva a donde estamos. Si vale la pena el lugar donde estamos, no hay que arrepentirse.

¿Cree que es necesario tener un trabajo estable?

Es difícil para mí contestar eso porque soy free lancer, no soy asalariado, y ahí voy. Creo que lo estable es bien relativo, porque mi trabajo me ofrece más estabilidad emocional que otro tipo de ocupación. Y la estabilidad emocional es bien importante, no solo la económica.

¿Qué persona viva admira?

A muchas personas, un montón de bandas, a gente con la que toco… pero si hay que elegir a alguien, supongo que a mis padres, por la forma en la que crecieron, por lo que lograron. También los admiro porque, a pesar de que no entendían la música que mis hermanos y yo hacíamos, aún así nos apoyaron.

Mencione tres discos que lo hayan marcado

El primero de Yngwie Malmsteen, “Rising Force”. Cuando oí algunas canciones de ese disco, dije “¿Cómo puede tocar alguien de esa manera?”. “Rust in Peace”, de Megadeth, que es un disco de trash con bastante tecnicidad. Y, para no solo mencionar discos viejos, hay una banda que se llama Nevermore, que tiene un disco, “Dead Heart in a Dead World”, que es un balance perfecto entre lo moderno y lo ortodoxo, entre lo técnico y lo emocional.

“No podemos vivir sin música”

¿Cuándo se interesó por la música?

La música siempre ha sido parte de mi familia, crecí escuchándolos cantar con una guitarra. Comencé en la música porque mi papá siempre quiso ser pianista, aunque es un cantante increíble

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que imagino y el que deseo tener la capacidad y el conocimiento para plasmarlo en lo que hago.

¿Por qué hacer música en El Salvador?

La música es indeleble al ser humano. Para mí no es sino un lenguaje. No podemos vivir sin música. La música es nacer y morir, enamorarse y perder un amor.

¿Quiénes son sus músicos preferidos?

Dentro de la música popular Bruno Mars, Michael Jackson, Rawayana, Snarky Puppy, etc.

¿Qué ritmos de música nunca tocaría?

Respeto toda la música que sea buena y de calidad, pero algo que no tocaría es música de banda, bachata o trap, son cosas con las que no vibro.

¿Cómo describiría la escena musical nacional?

La nueva escena es chiquita, todos se conocen y aspiran a grandes cosas y vienen con muchas ganas de crear, pero está el reto de formarse, conformar equipos de trabajo y estrategias.

¿Qué sueña?

Ser músico al nivel más profesional que pueda y demostrarle a los demás que también son capaces, llevar música alrededor del mundo y motivar a más personas a invertir en sí mismos y luchar por conseguir sus sueños.

“Sin amor perdemos el sentido de ser humanos”

¿Qué le encanta?

El mar.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

Hay una frase que me encanta que es de Peter Capusotto, un comediante argentino, y dice: “Una cerveza con amigos. Despertarte con un beso. Un consejo de tu viejo. El cuídate de mamá. La felicidad está ahí y la seguimos buscando”. La felicidad perfecta está en las cosas sencillas que son las que realmente importan y muchas veces no las valoramos.

¿Cuál es su miedo más grande?

La muerte de los que amo.

¿Qué no perdonaría?

La mentira.

¿Qué le hace reír?

Afortunadamente casi todo me hace reir, y a carcajadas.

¿Qué reflejan sus diseños?

En mi marca Playera se refleja mi amor al mar, como dice el eslogan. Señorita Violencia es para tratar de concientizar acerca del machismo que sigue manifestándose en nuestras sociedades hasta en cosas mínimas y las dejamos pasar. Eso es lo que trato de cambiar con lo que sé hacer.

¿Qué es lo que tiene más valor de su situación actual?

Los afectos, el amor que me rodea. Cada vez me convenzo más de que eso es lo más importante para todo, para inspirarse, para seguir día a día. Es la médula de todo, sin amor perdemos el sentido de ser humanos.

La muerte es un premio, y hay que saber ganárselo

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“Finalmente agarró consejo y descansa”. Escrito a mano sobre la tierra.

Cuando tenía 15 años, ¿cómo se imaginaba que iba a ser su vida?

No me imaginaba mi vida, sino mi muerte. Y la imaginaba fructífera y gloriosa. Épica.

¿Cuáles son los personajes de ficción que más lo han marcado?

Vendetta, el padre Uraco, Inodoro Pereira, Malena, Benjamín Button y mi yo malvado. Pero son marcas leves. Las fuertes son de personajes reales: Monseñor Romero, Roque Dalton, Farabundo Martí, Lenin, “el Mágico”, Salarrué, Álvaro Menéndez Leal, Lil Milagro Ramírez, Amílcar Colocho, Arquímides Cruz…

¿Qué es para usted la muerte?

Un premio, y hay que saber ganárselo.

De seguir cómo va, ¿cómo cree que estará en 10 años?

Espero que muerto. Y si no, pues regentando la mejor editorial de poesía de la región.

¿Cuál sería su empleo perfecto?

Ministro de asuntos sin importancia. Además, me encantaría hacer libros e imprimir poemas en las puertas, las bolsas del mercado, las suelas de los zapatos (al revés, por supuesto), las paradas de buses… También dirigiría con mucho placer un centro de estudios y una escuela de fútbol.

Para usted, ¿qué es un buen insulto?

Aquel del que solo son capaces los que te aman.

Los cambios nacen de las letras

¿Cuál es el problema más difícil de comunicación que ha tenido?

Hacer ver la relevancia, la accesibilidad, la belleza y las posibilidades que ofrecen los géneros literarios a alguien que nunca les ha dado una buena oportunidad.

¿Hay alguien en quien se haya inspirado en su profesión?

Albert Camus, existencialista, también extraordinario creador de ficción. Leer a Camus me ayudó a reconocer mi deseo de vivir intensamente y vivir en el presente. También me planteó algo aterrante: contemplar la soledad como la única garantía en la vida.

¿Cómo reacciona a las críticas si cree que son injustificadas?

Dependiendo de quien vienen y en qué contexto, pues se pueden interpretar de distintas formas.

¿Cuáles son las palabras que más usa?

Soy excesivamente coloquial para ser editora/lectora ávida. Por ejemplo, algo es “chivo” o es un “lío”. Hablo muchísimo “spanglish”, pues crecí e hice mis estudios en el exterior.

¿Es posible cambiar a un país violento con literatura?

Al estilo Thomas Hobbes, yo creo que la violencia forma parte inherente del ser humano. Visto de una manera simple, es una reacción desmesurada de alguien quien busca “sobrevivir” y ha aprendido que solo lo puede hacer a través de la violencia. Sin embargo, lo que sí sabemos es que se logra coexistir mejor –sin violencia– en lugares con historia de mucha cultura compartida e inversión en educación a lo largo de los años. Dicho eso, me es claro que es posible ayudar a cambiar un “país violento” a través de la literatura.

¿Es rentable la producción literaria?

Lastimosamente es bastante difícil “salir tablas” con el poco volumen y los desafíos de distribución que hay en el país. La distribución se vuelve aún más complicada a escala regional, ni decir a escala mundial. Esto es especialmente cierto cuando una empresa editorial quiere publicar con altos estándares de calidad editorial, de diseño, traducción e impresión.

¿Por qué apostar por las letras en El Salvador?

¿Por qué apostar por las letras en El Salvador? Los cambios más fundamentales, los cambios más a largo plazo nacen de las letras. Comencemos por la educación de un niño, un ciudadano. ¿Qué lo forma, aparte de lo que ve? Lo que lee.

“La paz está en el respeto a los derechos humanos”

¿Qué consejo se daría?

Ser menos confiado y empeñarme en no caer preso del hábito o la rutina.

¿Qué o quién es el más grande amor de su vida?

La familia, sus recuerdos e historias por sobrevivir en este pequeño país. Los guardo con mucho cariño y trato de aprender de ellos, para ser después parte de esa memoria.

¿Cómo definiría al sistema de justicia salvadoreño?

Como uno en el que cada vez tenemos más leyes y reformas a estas, pero estamos a muchos años de lo verdaderamente justo.

De todos los casos en los que ha trabajado, ¿cuál considera que es el más difícil?

Casos donde he acompañado a madres buscando a sus hijos desaparecidos, sin resultado alguno, al igual que casos donde sigue prevaleciendo la calumnia sobre la verdad y el tiempo hace perder toda esperanza a las víctimas.

¿Qué está soportando o tolerando actualmente que no lo haga feliz?

El deceso y la migración de muchos que dieron todo por un ideal, sin lograr alcanzar un país con verdadera paz y reconciliación. El secreto de la paz, como ya se ha dicho, está en el respeto a los derechos humanos.

¿Cuál es su miedo más grande?

Que los avances en materia de tecnología no se aprovechen debidamente y terminen de enterrar nuestro pensamiento, la conciencia y solidaridad de los pueblos.

¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?

Sereno, intentando tener un buen ánimo, a pesar de la injusticias que se conocen todos los días.

“Sueño mucho con el mar”

¿Qué le emociona de su profesión?

El contacto con los estudiantes. Leer con ellos y lograr comunicarles que la lectura es mucho más que el solo acto de leer letras impresas en una hoja. Siendo una persona muy curiosa como lo soy, me emociona contagiarlos de curiosidad y que lo cuestionen todo. En otro orden de cosas: la escritura es algo que cada vez me emociona más.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

En la docencia trabajo con temas de historia cultural y literaria; con temas relacionados con la memoria y el olvido colectivos en la región centroamericana; con temas de violencia y desigualdad de género en América Latina. Como investigadora trato temas más bien vinculados con la conformación de redes intelectuales transnacionales y las élites letradas. También tengo un pequeño proyecto de investigación sobre el feminicidio en espacios fronterizos.

¿Hay algo que distingue a la literatura centroamericana?

He aprendido que son muchas y diversas las literaturas centroamericanas. Es difícil resumir aspectos que la distingan, pero si tuviese que escoger, diría que la distingue su vitalidad y un ánimo de exploración y búsqueda de nuevos lenguajes.

¿Por qué un país como El Salvador necesita literatura?

Para no olvidar que necesitamos de la imaginación. Porque todo acto de lectura de una obra literaria es un proceso de sensibilización ante una experiencia que podría no sernos del todo ajena. Por la posibilidad que la literatura nos da de saber y vivir lo que es la empatía.

¿Cuáles son los héroes de novela que prefiere?

Los antihéroes…y muy especialmente ¡a las antiheroínas!

¿Qué le hace falta?

Desde hace algún tiempo pienso al revés: ¿qué es lo que no necesito?

¿Qué sueña?

Sueño con el mar. Sueño mucho con el mar. Muchas veces es el mar de mi infancia, el de las playas de El Salvador.

“El costo de no hacer lo que estamos haciendo es más alto que hacerlo”

¿Hay algo que de tener más/menos marcaría alguna diferencia en tu vida?

Tener internet 24 horas disponible. Dejo de hacer tantas cosas por no tenerlo que a veces el tiempo me parece lastimosamente desperdiciado.

¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?

El miedo inducido a cosas que no deberían asustar. Y el malabarismo de argumentos que integran eso que se ha dado en llamar la “postverdad”, los “alternative facts”, que es mentir por omisión y no es solo un fenómeno de Donald Trump o políticos capitalistas…

¿Qué es lo que tiene más valor de tu situación actual?

En oposición a lo anterior, la valentía de mis colegas. Aquellos que han comprendido que el costo de no hacer lo que estamos haciendo es más alto que hacerlo. Ellos son los que me inspiran y me hacen sentir que estoy impulsando un cambio que llegará más temprano que tarde.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de tu vida?

Quedarme en Cuba a pesar de que toda mi familia se fue.

¿Periodismo en Cuba es sinónimo de utopía?

No. Es un oficio hermoso y necesario, que ha atraído a gente con talento y compromiso social y empieza a mostrar sus resultados. Por eso le temen tanto aquellos que acumulan cuotas de poder.

¿Harías periodismo en otro país?

Por supuesto que sí, y con mucha humildad, tratando de ofrecer con mi mirada de extranjero una luz fresca sobre cosas que de tan sumidos en su cotidianidad no vean los locales. Lo haría (es más, espero hacerlo alguna vez) porque lo considero un ejercicio necesario de entrenamiento y adquisición de “know how” para luego aplicarlo en Cuba.

¿Cuánto impacto puede generar un medio como El Toque en la Cuba actual?

Menos del que quisiéramos, pero con el alcance que hemos sido capaces de crear, empezamos a ver la satisfacción en la audiencia por encontrarse contenidos que nadie les ofrece o les sirven para tomar decisiones en su vida.