Las redacciones son organismos vivos, diversos y sensibles en donde cada día escribimos las historias de otros y asistimos a momentos históricos desde lugares privilegiados. Pocas veces nos vemos obligados a ver hacia adentro, a contar cómo se vive en nuestros pasillos más profundos. Hoy se nos hace indispensable compartir cuánto duele y cuánto cuesta continuar después del asesinato de nuestra compañera Karla Turcios.