Los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato.
Los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato.
Para no imponer la lectura se requiere que el docente se emocione, conozca la obra, traslade su emoción al niño o al joven.
Otras iniciativas interesantes son las cuentas que tuitean libros enteros, como por ejemplo «El Pop Wuj en tuits» (@PopolVuh_GT), que tuiteó por primera vez el libro sagrado de los mayas en 2016.
Un ejemplo paradigmático sobre ejercer oficios disímiles fue el de Miguel de Cervantes (1547-1616), quien como capitán peleó cinco años, de tal manera que en su tiempo fue considerado «soldado y poeta».
La historia de Ebenezer Scrooge no salvó a Charles Dickens de sus problemas financieros, pero alcanzó esa ambición secreta de los escritores de que alguna de sus historias trascienda las páginas del libro e incluso, su propio tiempo.
La clave estaría en una educación ciudadana que pueda incidir en decisiones públicas, una ciudadanía participante no solamente para ir a colocar su voto en unas urnas.
Entrás en modo cobrador, primero escribís correos, luego llamás. Hacés notar que el trabajo fue entregado antes de tiempo y ya han pasado siete semanas y no te dicen nada del pago.
«¿Crees que la renuencia política estadounidense para apoyar la emigración sea de tipo cultural?», le pregunto a un amigo. Me responde que la persecución se centra en los latinoamericanos.
Sigue pendiente la promesa de campaña del actual presidente, de conceder seguro social y pensión para los artistas.
En el siglo pasado, entre nosotros, la caldera social estalló en levantamientos por exigencias de mejor vida, desde los genocidios de las etnias mayas en Guatemala, a la guerra civil en El Salvador.