Louise Glück, la poesía de un mundo que se cae

Fotoarte LPG

La poesía está de fiesta. No suele ser un motivo recurrente para celebrar, pero en estos días está de fiesta porque una de sus más destacadas exponentes ha ganado el Premio Nobel de Literatura. Louise Glück, poeta neoyorquina y heredera de la más genuina tradición de la poesía norteamericana, ha tenido que abandonar la discreción y sobriedad de sus días para convertirse en el centro de los reflectores y de los medios.

Una vez más la poesía es protagonista de las primeras planas de los diarios y es el tema principal de muchas conversaciones de los lectores en el mundo. La Academia de Letras de Suecia se ha pronunciado: Louise Glück gana el Nobel “por su inconfundible voz poética que con austera belleza universaliza la existencia individual”. Una corta frase que define con exactitud una vocación y una trayectoria.

No aparecía en las quinielas de las casas de apuestas que cada año pronostican a los ganadores, ni en el favoritismo de contingencias mediáticas y editoriales, pero tampoco sorprendió a los lectores de poesía que venían reconociendo desde hace varias décadas la impronta de esta poeta en las letras contemporáneas. Y es que Louise Glück estaba siendo reconocida desde mediados de los años 80 con el favor y fervor de sus lectores, con los más importantes galardones literarios de los Estados Unidos y con la expansión de su obra poco a poco a otras lenguas y latitudes.

Cuando ella se presenta repite: “Soy Louise Glück. Glück se escribe con una ü con diéresis, y el apellido es de origen húngaro. Enseño y escribo poesía”. Sus amigos la reconocen tímida, pero con un gran sentido del humor y manejo de la ironía en la privacidad. Dicen las fichas biográficas de sus diferentes libros que nació en Nueva York en 1943 y creció en Long Island. Asistió al Sarah Lawrence College y a la Universidad de Columbia. Fue la duodécima poeta laureada de los Estados Unidos entre 2003 y 2004 y su libro El lirio salvaje fue el ganador del prestigioso Premio Pulitzer en 1993. A este galardón se sumarían después otros reconocimientos como los premios Bollingen, el de la Academia de Poetas Americanos, varias becas Guggenheim, el Premio del Libro de Poesía de la revista New Yorker, el Premio William Carlos Williams y el Wallace Stevens, entre otros. En 2015 el presidente Barack Obama la condecoró con la Medalla Nacional de Humanidades. En ese momento su amigo, el también poeta laureado Robert Hass, dijo: “Su poesía es una de las más líricas, puras y consumadas que se escriben actualmente”.

Charles Simic afirmó que “cuando peor están los Estados Unidos mejor está su poesía”. Eso lo confirma el Premio Nobel a Louise Glück, que nos recuerda la vitalidad, el vigor de la poesía norteamericana actual y de su impacto en la cultura de hoy. La poesía de Glück extiende, por un lado, la tradición más conversacional y, por otro, la herencia más íntima y hermética logrando una expresión personal en la que las emociones crean analogías y relaciones con un mundo de lecturas de los clásicos y los mitos arquetípicos de Occidente.

Quizás por eso se puede afirmar qu e esta es una poesía que parte del camino que se desprende de Emily Dickinson y que continúan autoras como Marianne Moore, Elizabeth Bishop, Anne Sexton, Sylvia Plath, Adrianne Rich, Denise Levertov y, recientemente, Anne Carson, Sharon Olds, Carolyn Forché, Natasha Trethewey y Tracy Smith. Esto en vía contraria a la otra línea vitalista y épica que parte de Walt Whitman y que celebra el escenario de la ciudad y la vida americanas.

Si aquella es una poesía de la calle y el bullicio y que narra la fundación de una nación, la línea que hereda Glück es la del regreso a casa para nombrar desde la sencillez y la intimidad las preocupaciones universales del ser humano. Por eso su poesía se caracteriza por la precisión técnica, la sensibilidad y la comprensión de la soledad, las relaciones familiares, el divorcio y la muerte con guiños a los grandes clásicos de siempre cuyos mitos son reelaborados con precisión y claridad. Su oralidad y lenguaje conversacional permiten que el lector entre de una manera directa a un ámbito y unas atmósferas donde se construye un asunto universal desde la vida privada y los asuntos de entrecasa. En esta poesía hay un confinamiento y una exaltación. Se regresa a esa intimidad, al jardín interior en el que ocurren los asuntos verdaderos del día a día.

Premio. En 1993, Louise Glück ganó el Premio Pulitzer de poesía con su libro “El iris salvaje”.

Su padre nunca cumplió el sueño de ser escritor y su madre luchó por asistir a Wellesley College antes de que se aceptara la educación universitaria para las mujeres. De muchas maneras, Louise cumplió ese destino frustrado de sus padres y, con el dolor y las heridas a consecuencia de la muerte de una hermana mayor y la crisis absoluta por su batalla contra la anorexia y años de psicoanálisis, se va consolidando una voz poética poderosa y honesta.

Esa anorexia que padeció siendo adolescente le permitió conocer a fondo la ruina humana y a través del psicoanálisis pudo traducir un mundo onírico en materia prima para la poesía. Ese estado entre el sueño y la vigilia es un lugar ideal para la revelación poética. Así la ciencia, la mitología, las tradiciones judías y los episodios bíblicos son recursos que permiten darles otro rostro al fracaso humano, la decadencia de las sociedades y las tragedias familiares.

Sus primeros libros abordan desapegos, separaciones, amores fallidos, familias disfuncionales y desesperación existencial, mientras que en su obra posterior cobran protagonismo la agonía del yo y la mirada escéptica del presente y del porvenir. El resultado es la tensión entre el poema confesional, íntimo, nervioso y la intensidad verbal, la conversación y lo doméstico. Un desayuno o una discusió n en la cocina pueden ser grandes temas si a través de ellos nos reflejamos todos como si la poesía fuera un espejo quebrado en mil pedazos donde intentamos reconstruir la memoria.

Con El triunfo de Aquiles (1985), su quinto libro publicado, logró un reconocimiento nacional de parte de la crítica, la academia y los circuitos culturales de su país. Allí compara la vida de su abuelo con la de José en Egipto, tal cual hace en Iris salvaje (1992), en el que usa la voz de uno de los profetas hebreos para traducirlos a una sensibilidad moderna.

Si bien cada uno de sus libros es diferente, hay ciertas temporalidades y tonos que los acercan. Iris salvaje es un libro lleno de asombro y profundamente lírico. Así mismo Praderas es un libro escrito en un momento en el que un matrimonio empezaba a deteriorarse y fracturarse irreversiblemente: “Mi vida me daba materiales que eran desoladores, y lo que sentía como artista era un imperativo para hacer comedia. Uno de los horrores del divorcio fue que seguía pensando que me iba a llevar décadas escribir mi libro, y sí me llevó un tiempo, porque estaba muy claro para mí que no tenía ningún deseo de escribir un libro lacerante sobre el divorcio”.

Sin embargo, el libro terminó siendo una doble narración en la que se ensambla la disolución de un matrimonio contemporáneo con la historia de Odiseo y Penélope. “Mi amigo Robert Pinsky me dijo que faltaba Telémaco y me puso un ejercicio de tarea en un curso de escritura creativa. ‘¿Por qué no pruebas con Telémaco?’, me dijo. Y Telémaco termina siendo la figura principal de este libro. Me encanta Telémaco. Amo a este niño. Salvó mi libro, y los poemas de su voz fueron escritos muy rápidamente, en un período de unos diez días o dos semanas, en autobuses, hoteles y ascensores. Una vez que tuve el sonido de su voz, es decir, el sonido d e su mente, supe cómo terminar mi libro”.

Una vida de pueblo, su más reciente libro publicado en español, nos devuelve la ruralidad de los Estados Unidos. Allí la vida transcurre en un tiempo más lento, los relojes avanzan a otro compás. Es el campo y su mirada desde las estaciones, la siembra y la cosecha y su relación inequívoca con la vida. Si en la ciudad la vida parecier a transcurrir a una velocidad y un vértigo intensos, la vida rural nos muestra lo profundo del corazón del país. Pero allí también se contempla la decadencia y deterioro. Ese país rural es el mismo que podría tener una banda sonora de música country, pero es también el país del racismo y los rencores perpetuos.

Lo femenino también es un tema central y neurálgico en su obra. Son muchas las figuras femeninas que protagonizan algunos de sus poemas, como la hija y la madre, y con ellas aparecen, nuevamente, las vecindades con el psicoanálisis, la filosofía y los arquetipos clásicos. A los grandes interrogantes sobre la maternidad y el cuerpo, Glück responde otra vez al poner a sus protagonistas de hoy en narrativas míticas y clásicas.

Su poesía se caracteriza por la precisión técnica, la sensibilidad y la comprensión de la soledad, las relaciones familiares, el divorcio y la muerte con guiños a los grandes clásicos de siempre cuyos mitos son reelaborados con precisión y claridad.

***

Los temas sociales y políticos no son ajenos a Louise Glück. En 2004 publicó el extenso poema Octubre, en homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre y que está incluido en el libro Averno: “Han cambiado tantas cosas. Pero eres afortunada: / arde en ti el ideal como una fiebre / o, más bien, como otro corazón. // Han cambiado las canciones, pero aún son bastante hermosas, la verdad. / Se han concentrado en un espacio más pequeño: el de la mente. /Se han vuelto oscuras de angustia y desolación. // Con todo, las notas se repiten. Flotan de un modo extraño. / Anticipan el silencio. / El oído se acostumbra a ellas. / El ojo se acostumbra a las desapariciones”.

Al igual que los buenos poetas de siempre, Glück ha reflexionado sobre el oficio, la escritura y sus autores tutelares desde el ensayo y la crítica. Su libro Pruebas y teorías. Ensayos de poesía (1994) ganó el Premio PEN/Martha Albrand y se ha convertido en una referencia obligada en muchos departamentos de escritura creativa en universidades de los Estados Unidos. Se trata de un testimonio de su tránsito y reflexión en el quehacer poético. Varios de sus ensayos (Contra la sinceridad y La educación del poeta, en particular) se han hecho muy conocidos entre los poetas contemporáneos por sus argumentos contundentes sobre la verdad y la belleza.

En Narcisismo americano, otro de los célebres ensayos, habla de la verdadera herencia americana y del falso concepto de patria y de país heredado de los “Padres fundadores” y recurre a diferentes poetas, como Mark Strand y Jane Kenyon, para mencionar el humor, la modestia y el desapego como virtudes literarias que deberían ser comunes a los escritores de su país.

El libro también tiene algunos ensayos conmovedores como Sobre la venganza y Cuando era una niña, que dice: “Era enormemente sensible a los desaires; mi definición de desaires era tan amplia como profunda era mi sensibilidad. Mis fantasías requerían que mis adversarios permanecieran inmutables, estables, congelados en mi futuro infinito; la persona que pronto sería devastada por mi virtuosismo y profundidad espiritual debe ser idéntica a la persona que sostenía un objeto a punto de ser lanzado contra mí”. Es un libro en el que, con gran rigor e implacables juicios, entrega con generosidad su credo poético y vital.

***

Glück se toma la enseñanza muy en serio. Disfruta mucho las tutorías con los jóvenes y aprendices de escritores y estudiantes. Lo disfruta tanto como quedarse un fin de semana en casa acostada viendo televisión y series en Netflix. Ha visto todos los episodios de Breaking Bad y los comenta con sus pupilos, que con el tiempo se convierten, muchos de ellos, en sus confidentes, primeros lectores y posteriormente en sus editores. “Todavía siento que enseñar es lo más milagroso que he descubierto, porque no siempre puedo escribir. Pasan largos períodos y no escribo. Pero siempre puedo enseñar, y siempre encontraré gente que me fascine y que esté haciendo cosas nuevas, que tenga mentes abiertas, que vaya a lugares donde mi mente nunca ha ido”.

En agosto de 1993, en el número ocho de la mítica revista Poesía, que fundaron y editaron en Medellín los poetas Elkin Restrepo, José Manuel Arango, Luis Fernando Macías y Male Correa, aparecieron, en traducciones de Arango, varios poemas de Louise Glück. Fueron publicados en aquella entrega, entre otros, los poemas Mensajeros, País de serpientes, Los manzanos, Todo es santo, Poema, El jardín y Lamentaciones. Así tradujo José Manuel Arango hace veintisiete años el conmovedor poema Los niños ahogados:”Ya ves, no tienen juicio. / Es natural entonces que se ahoguen. / Primero el hielo los atrapa. / Después, todo el invierno, sus bufandas / flotan, mientras se hunden, tras de ellos, / hasta que se quedan inmóviles. / Y el estanque los alza con sus muchos / oscuros brazos. / A ellos sin embargo debe serles la muerte / distinta, tan cercanos al origen. / Como si siempre hubieran sido / ciegos, livianos. Lo que sigue /es entonces como un sueño: la lámpara, / el mantel blanco que cubría la mesa, / sus cuerpos. / Oyen empero por sobre el estanque, / como señuelos, sus nombres: / Qué esperas, ven a casa, / a tu casa, perdida / en las aguas, azul y permanente”.

Sin embargo, su gran divulgador en español ha sido el editor valenciano Manuel Borrás, quien ha venido insistiendo, con el afecto y la terquedad propia de quienes son fieles a sus gustos y convicciones, en la promoción de esta inmensa poeta en el ámbito hispánico. Ha publicado en Pre-Textos, en la mítica colección La Cruz del Sur, siete libros de esta gran poeta: El iris salvaje (2006), Ararat (2008), Averno (2011), Las siete edades (2011), Vita nova (2014), Praderas (2017) y Una vida de pueblo (2020). Pero, además, en un claro diálogo con las dos orillas del español, Borrás ha apostado por traductores de diferentes nacionalidades que han vertido la obra de Glück a nuestro idioma desde sus particularidades y matices. Así, la obra de la nueva premio nobel llega a través de las versiones de los españoles Abraham Gragera, Andrés Catalán y Ruth Miguel Franco, los argentinos Mariano Peyrou y Mirta Rosemberg, el peruano Eduardo Chirinos y el venezolano Adalber Salas Hernández.

Al recibir, el pasado 8 de octubre, la llamada de Adam Smith de la organización del Premio Nobel, la poeta respondió: “De verdad, necesito tomar un café. ¿Me puede esperar dos minutos?”. Y cuando le preguntaron qué fue lo primero que se le vino a la cabeza con la noticia, Glück dijo: “Es la casa que estaba pensando comprar en Vermont y que ahora podré pagar”. Teme quedarse sin amigos después de esto porque todos sus amigos son escritores. Un ejemplo de sencillez que recuerda a Wislawa Szymborska, quien, después de recibir el Nobel, seguía atendiendo a sus visitas con alitas de pollo precocidas de KFC y sopa de espárragos en sobre.

En 2016, el galardón lo ganó Bob Dylan. Muchos leyeron ese gesto de la academia como una toma de partido de antes de las elecciones en Estados Unidos. En este extraño año 2020, a un mes de unas nuevas elecciones, el premio regresa esta vez para una de las poetas favoritas de Obama y de los círculos intelectuales demócratas.

Quizás también regresa porque la poesía de Louise Glück establece desde una mirada lírica lo que Philip Roth había hecho desde la narrativa con su libro Pastoral americana, y directores como Sam Mendes o Destin Daniel Cretton hicieron con películas como Belleza americana y El castillo de cristal, respectivamente: establecer la poética de un mundo caído y fracturado en el que el fracaso de la familia y de la clase media americana son los puntos de partida de una distopía anticipada. Por eso, temas como la decepción, el rechazo, la traición y la muerte son comprendidos por cualquier lector gracias al lenguaje directo, coloquial y cercano con el que son tratados.

“Los poemas no perduran como objetos, sino como presencias. Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado”. Esta podría ser su breve ars poetica. De esa estirpe de la generosidad viene la poesía que este año ha merecido el reconocimiento más importante de la literatura. Una poesía que nos recuerda la esencia de nuestras vidas y de nuestros destinos.


Amante de las flores

En nuestra familia, todos aman las flores.

Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas: sin flores, solo herméticas fincas de hierba con placas de granito en el centro: las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras llena de mugre algunas veces… Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

Pero en mi hermana, la cosa es distinta: una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo.

Cada primavera, espera las flores.

Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende que es mi madre quien paga; después de todo, es su jardín y cada flor es para mi padre. Ambas ven la casa como su auténtica tumba.

No todo prospera en Long Island.

El verano es, a veces, muy caluroso, y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.

Así murieron las amapolas, en un día tan sólo, eran tan frágiles… Del libro Ararat Traducción de Abraham Gragera López.
Pre-Textos, 2008

 

Lamium

Así se vive cuando tienes un corazón helado.
Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría, bajo las copas inmensas de los arces.
El sol apenas me alcanza.
A veces, al comenzar la primavera, lo veo elevarse a lo lejos.
Luego crecen las hojas sobre él, hasta cubrirlo todo.
Siento su brillo entre las hojas, vacilante, como quien golpea un vaso con una cuchara de metal.
No todos necesitan de la luz en igual medida. Algunos creamos nuestra propia luz: una hoja plateada como un sendero que nadie puede recorrer, un lago de plata poco profundo bajo la oscuridad de los arces.
Pero esto ya lo sabes.
Tú y aquellos que piensan que viven por la verdad, y, en consecuencia, aman todo lo que es frío.
De Iris salvaje Traducción de Eduardo Chirinos. Pre-Textos (2006)

Una calculadora para descifrar las etiquetas

Ilustraciones de Rocío Urtecho, PopLab, CONNECTAS

La muerte empuña dos guadañas en México. Una, la que acapara los titulares de la prensa nacional e internacional, es la guerra contra el crimen organizado, que en 2018 provocó 93 asesinatos diarios. La segunda es silenciosa e invisible, pero mucho más letal. Cada día, la diabetes le quita la vida a 291 mexicanos. El Estado prometió quitarle filo a esta guadaña con la Estrategia para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes, un programa lanzado en 2013 durante la presidencia de Enrique Peña Nieto. Cuando se reclamaban mayores esfuerzos para frenar la amenaza, un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha vuelto a poner en evidencia una tendencia preocupante: los que deciden las políticas públicas prestan más atención a la industria de los alimentos y bebidas que a los especialistas en salud.

La sentencia, emitida el 8 de mayo de 2019, se refiere al etiquetado frontal en los alimentos y bebidas envasados, uno de los componentes de la Estrategia. El tribunal ratificó las reglas vigentes en el etiquetado, propuestas por la industria, y anuló el amparo que se había concedido previamente a la asociación civil El Poder del Consumidor. Esta asociación, que forma parte de la Alianza por la Salud Alimentaria, se opone a la forma en que se aplica el etiquetado por considerar que es demasiado confusa y no cumple su propósito de orientar al ciudadano para que tome mejores decisiones. No está sola en su postura. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han lamentado el contenido de la resolución y han advertido que se apoya en errores y falsedades.

“El hecho de que el sistema normativo que se impugna contemple la obligación de destacar los azúcares totales sobre una base de 360 calorías, y no reflejar los azúcares añadidos, de ningún modo implica una violación al derecho a la salud, y tampoco podría determinarse que no comunica de manera clara a los consumidores el porcentaje calórico de los alimentos o bebidas no alcohólicas preenvasadas“, sostuvo el tribunal. En su resolución, aprobada por una mayoría de tres votos contra dos, la Segunda Sala de la Corte señaló además que el actual etiquetado se basa en recomendaciones de la OMS.

“Desgraciadamente, la evidencia que se ha formulado hasta el momento no respalda las afirmaciones de la Suprema Corte, pues estudios que se han formulado desde el año 2011 han corroborado que el sistema actual es deficiente, incomprensible para la población mexicana y, ante la pandemia de obesidad, sobrepeso y diabetes que vive el país, debe ser cambiado”: lo dijo el INSP en un comunicado, firmado el 2 de mayo, en respuesta al proyecto público de sentencia que poco después sería aprobado. El proyecto fue elaborado por la ministra Yasmín Esquivel Mossa. El INSP es la entidad encargada de realizar investigaciones académicas para guiar y evaluar las políticas públicas en salud.

***

AZÚCAR AMARGO

El etiquetado frontal vigente comenzó a aplicarse de forma voluntaria en 2011. Fue una iniciativa del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo A.C. (ConMéxico), el más grande consorcio de compañías de la industria alimentaria en el país. Este sistema, conocido como Guías Diarias de Alimentación (GDA), declara la cantidad de grasa saturada, otras grasas, azúcares totales, sodio y energía (expresada en kcal) por el contenido total del envase y por porción. Además, indica el porcentaje que dichas cantidades representan respecto de “los nutrimentos diarios”, una referencia que un comité de expertos convocados por el INSP para analizar el etiquetado, en 2018, considera imprecisa. Pese a diversas objeciones con relación a su claridad y a la validez de algunos de sus valores de referencia, el Estado mexicano adoptó este modelo y lo volvió obligatorio a partir de julio de 2015.

Lo que más sorprende en el fallo de la Suprema Corte es la afirmación de que el etiquetado responde a las recomendaciones de la OMS. En una carta conjunta dirigida el 3 de mayo de 2019 a Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, los representantes de este organismo, de la Unicef y de la FAO en México reiteraron que el modelo actual no se ajusta a sus lineamientos.

Son varias las objeciones planteadas al sistema vigente. En primer lugar, la OMS, la Unicef y la FAO señalan que toma en cuenta los azúcares totales, en vez de los azúcares “libres”, que son aquellos que se añaden a los alimentos. La diferencia no es poca, ya que –según explica la carta– estos “no se requieren en la dieta humana, y están asociados a un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles”. En segundo lugar, respecto del azúcar, utiliza un valor de referencia de 18% de la energía total (360 kilocalorías). Ello equivale a 90 gramos. “Este valor tiende a malinformar al consumidor, al hacerle creer que en su ingesta diaria el consumo de azúcares podría llegar hasta un 18%, lo cual representa casi el doble de la recomendación”, advierte el documento. Para la OMS, el consumo de azúcares libres debe ser menor al 10% del total de calorías.

No es la primera vez que esta institución cuestiona el etiquetado promovido por la industria en México. Entre enero y mayo de 2014, Maureen Birmingham, representante de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en México, envió dos misivas a Mercedes Juan López, entonces secretaria de Salud. En ellas, resaltaba la importancia de reducir la ingesta de azúcares libres, que son la mayor parte de los azúcares que las personas consumen, para que no superen el 10% del total de energía. La carta, del 15 de mayo de 2014, adelantaba que la nueva guía que la OMS estaba preparando, y que se publicaría el siguiente año, sugería rebajar dicho consumo incluso a la mitad de eso (unos 25 g). Más aún: argumentaba que el valor del 18%, tomado como referencia para el etiquetado, es más alto que lo suelen consumir los mexicanos, por lo que no tiene sentido usarlo si se quiere combatir la obesidad.

“El propósito de no distinguir los azúcares naturales de los azúcares añadidos es únicamente el de ocultar al consumidor cuánta azúcar ha añadido la industria de alimentos y bebidas ultraprocesadas“, opina Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, organización que ha anunciado que acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para impugnar la sentencia de la Suprema Corte. La asociación espera que esta emita una resolución dentro de los próximos dos años.

“Desgraciadamente, la evidencia que se ha formulado hasta el momento no respalda las afirmaciones de la Suprema Corte, pues estudios que se han formulado desde el año 2011 han corroborado que el sistema actual es deficiente, incomprensible para la población mexicana y, ante la pandemia de obesidad, sobrepeso y diabetes que vive el país, debe ser cambiado”: lo dijo el INSP en un comunicado.

***

NO SE ENTIENDE

En las dos cartas enviadas el 2014 a la Secretaría de Salud, Maureen Birmingham ofreció el apoyo de los expertos en nutrición de la OMS para revisar los aspectos técnicos del etiquetado; sin embargo, la oferta fue ignorada. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) recibió el encargo de definir el diseño de las etiquetas frontales. En una respuesta a una solicitud de información de El Poder del Consumidor, la Cofepris ha reconocido que no se realizó ningún estudio ni evaluación científica para cumplir esa tarea. La decisión de los criterios para el etiquetado la tomaron dos abogados y una maestra en ciencias ambientales: Juan Leonardo Menes Solís, coordinador general jurídico y consultivo de Cofepris; Patricio Caso Prado, director general adscrito a la Oficina del Comisionado Federal de Cofepris, y Matiana Ramírez Aguilar, actual directora ejecutiva de Evidencia de Riesgos. Ninguno de ellos es experto en nutrición o salud pública.

El que sí hizo un estudio sobre el tema es el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). En 2011, aplicó un cuestionario a 122 estudiantes de nutrición para evaluar qué tan bien comprendían el sistema de etiquetado de las GDA. Los resultados fueron desalentadores. Solo 12.5% supo decir qué indican las GDA. Al evaluar la información de la etiqueta de un producto, únicamente 56.3% de los participantes identificó que en el envase venía más de una porción. En promedio, se demoraron 3.34 minutos en contestar tres preguntas acerca del contenido de energía, azúcares y el número de productos que se podía consumir para alcanzar el máximo de azúcar recomendado en la etiqueta. Solo 1.8% acertó en todas las preguntas. En resumen: este etiquetado resultaba difícil de entender incluso para un público entrenado.

Una investigación más amplia y más reciente, encabezada por la Universidad de Waterloo, ha confirmado esa conclusión. El estudio, cuyos hallazgos preliminares divulgó el INSP el 2018, sondeó la comprensión del sistema GDA en 4,057 adultos. Se encontró que solo el 6% de los participantes consideró el etiquetado actual fácil de comprender, pese a que el 72% lo había visto con frecuencia en los empaques de alimentos. Por el contrario, el 83% estimó fácil de entender el llamado ‘etiquetado de advertencia’, el sistema de sellos en forma de octógonos que se emplea en Chile y en el Perú, por el que apuesta decididamente la OMS.

Los voceros de la industria han preferido obviar esas evidencias e insistir en la idea de que el etiquetado GDA favorece a la ciudadanía. Según informó la prensa, Lorena Cerdán, directora general de ConMéxico, ha saludado con estas palabras la sentencia de la Suprema Corte: “Yo creo que es una muy buena decisión para los consumidores, porque esta resolución confirma que el etiquetado frontal nutrimental es claro, es transparente, es veraz, es comprobable, cumple con los estándares internacionales y tiene el sustento técnico y científico debido”.

***

AMIGOS CON BENEFICIO

No es de extrañar tanto entusiasmo. Después de todo, este modelo de etiquetado es un hijo de la industria. Se inspira en un sistema desarrollado en el Institute of Grocery Distribution, una organización con sede en Reino Unido que lleva a cabo investigaciones con financiamiento de las compañías de alimentos y bebidas y el sector de abarrotes y supermercados.

Otra institución con sede en aquel mismo país, UK Health Forum, publicó en 2018 un libro que pone el foco en la relación entre los gobiernos y la industria de los alimentos y en sus desafíos éticos. Uno de los casos que analizó fue precisamente el del etiquetado mexicano. De acuerdo con la publicación, en el diseño de esta política, a cargo de la Cofepris, intervinieron activamente líderes de las empresas privadas, aunque no han quedado registros públicos de sus aportes. Se trata de un ejemplo muy ilustrativo de la influencia que ejercen actores no estatales en la regulación del sector, y de la necesidad de mayor transparencia.

Al alza. La diabetes es uno de los principales problemas de salud en México. El etiquetado de los alimentos era una medida preventiva y urgente.

Una foto también puede ilustrar la cercanía entre el empresariado y el Estado en este campo. La imagen muestra a Pablo Kuri Morales, quien ocupó el puesto de subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud –de la Secretaría de Salud– entre diciembre de 2011 y diciembre de 2018, junto a líderes de la industria de alimentos. Allí está Jaime Zabludovsky, presidente ejecutivo de ConMéxico y del Movimiento por una Vida Saludable (Movisa), una iniciativa en la que participan más de 60 empresas y organizaciones, entre las que se cuentan a Bimbo, Coca-Cola, Walmart, PepsiCo y Nestlé.

La fotografía fue tomada en enero de 2017 durante el relanzamiento de la campaña “Checa y elige”, promovida por Movisa, en alianza con la Secretaría de Salud y la Cofepris. La campaña pretendía enseñar a los consumidores a interpretar las etiquetas frontales y a descubrir, a través de cálculos matemáticos, si todavía pueden permitirse saborear algún producto. En otras palabras, la industria pretende trasladar a los consumidores el problema de la complejidad del etiquetado que ella misma promueve.

Kuri –un médico especialista en epidemiología– conocía las objeciones de la OMS al etiquetado GDA. En marzo de 2015, él mismo declaró públicamente que implementaría las recomendaciones de dicho organismo internacional para reducir el consumo de azúcar. Sin embargo, respaldó una iniciativa de los empresarios que en la práctica sirve para validar el polémico y complejo sistema de etiquetado.

Tipo complejo, Kuri. Se ganó la admiración de sus colegas por su dedicación al trabajo (ha realizado más 160 investigaciones) y también por su disposición a abandonar su escritorio y salir a atender al campo durante las emergencias sanitarias. No obstante, también se ha cuestionado su proximidad a la industria farmacéutica. Como subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, causó suspicacia su participación en las gestiones para adquirir la vacuna contra el dengue fabricada por la francesa Sanofi Aventis, donde él mismo laboró.

Pablo Kuri Morales rechazó ser entrevistado para este reportaje. “No me parece conveniente, en este momento, emitir opinión respecto a este u otros temas en los que yo haya tenido responsabilidad directa”, dijo vía correo electrónico. Él se refirió públicamente al etiquetado de alimentos y bebidas en agosto de 2018, cuando se esperaba que la Suprema Corte se pronunciara sobre este tema. En aquella oportunidad, el ministro José Fernando Franco González Salas se encargó del proyecto de resolución y propuso confirmar el amparo que en 2017 un juez de distrito concedió a El Poder del Consumidor. Sin embargo, la Sala decidió aplazar la discusión. Aquella vez Kuri dijo que se harían las modificaciones que determinara la Corte.

*Este reportaje fue escrito por Kennia Velázquez para PopLab y es retomado por La Prensa Gráfica en el marco de un acuerdo de difusión de contenidos con la plataforma periodística para las Américas, CONNECTAS.

Sin internet no hay educación virtual

Fotografía de Connectas

“Yo hago las tareas porque mi maestra me las manda por el teléfono. Y aquí mami me ayuda, pero no es igual porque la maestra sabe más. También quisiera estar con mis compañeros. Allá la maestra me explicaba mejor. Me hubiese gustado terminar las clases, porque iba para tercero”, cuenta Beatriz, una niña de 8 años que vive en el municipio San Francisco, al sur de Maracaibo, en el estado Zulia. Como en su casa la luz se va todas las mañanas, su mamá se enteró un mes tarde del programa estatal de televisión que se transmite a esas horas. Su señal de televisión tampoco funciona bien cuando hay luz.

“Conozco casos de niños que estudian en escuelas públicas que no están viendo el programa de televisión por los reiterados y largos apagones —asegura Luisa Pernalete, coordinadora de Educación para la Paz en la red de escuelas Fe y Alegría, desde hace 46 años—. Maracaibo, Barquisimeto, Mérida, San Cristóbal e incluso Caracas tienen constantes fallas de electricidad, y pueden pasar 6, 7 y 8 horas sin luz. La precariedad del país se puede equiparar a los más pobres, como Haití y Honduras. Ya teníamos una emergencia sanitaria compleja, y ahora tenemos una crisis sobre otra, una emergencia sobre otra. Esto, lo que ha hecho es agravar lo que sucedía antes de la cuarentena. Por eso, me cuesta pensar que sea un éxito este año escolar con este trimestre a distancia”.

En la región, otros países viven una situación similar, señala Elena García, especialista en temas de integración de las TIC en procesos educativos y coordinadora de Virtual Educa, programa de la Organización de Estados Americanos. “Tenemos muchos chicos en América Latina que viven en situaciones de pobreza casi extrema. Sin los recursos básicos, sin servicios de agua potable ni electricidad, por supuesto, no pueden acceder a clases dadas ni por radio, ni por televisión, ni a través de un medio digital. Si no hay electricidad en un sitio, es muy difícil llegar a ellos” dijo García para este reportaje, parte del especial #HuellasDeLaPandemia realizado de manera colaborativa por Miembros de CONNECTAS.

Tal es el caso de Venezuela, donde el Observatorio Nacional de Servicios Públicos local publicaba en junio de 2019 que solo 75 % de la población tenía acceso continuo a electricidad, y 54 % de los consultados informaba de apagones varias veces al día todos los días, una situación que se ha agravado en el último año. Este estudio contrasta con el acceso del 100 % que reporta el gobierno de este país al Banco Mundial, y con la media de acceso a electricidad en América Latina, que es del 98 %.

A esto se suma que la carencia de servicios también entorpece el desempeño de los maestros. Fausto Romeo, presidente de la Asociación de Institutos Educativos Privados de Venezuela, afirma: “La falta de luz hace que nuestros docentes tengan que esperar que llegue la electricidad para cargar la batería del celular y poder comunicarse con sus alumnos”. Vea acá la nota.

Esa baja cobertura en los servicios públicos esenciales es apenas uno de los factores adversos. La efectividad de los programas gubernamentales de educación a distancia está ligada a la conectividad y al acceso a las plataformas tradicionales. Es así como, desde el cierre de las escuelas, la brecha digital, que se define a partir del acceso a banda ancha fija, a dispositivos tecnológicos y a los conocimientos para usarlos, también exacerba la desigualdad en América Latina y el Caribe.

En la región, 39 por ciento de los hogares no tienen acceso a internet, de acuerdo con un informe del Monitor Global de Educación de la Unesco, publicado en mayo del 2020. El estudio, que solo consideró a los países que decretaron el cierre nacional de sus escuelas, advierte sobre la gravedad de que más de un tercio de los estudiantes matriculados no puedan alcanzar la educación virtual, debido a que más del 60 % de las alternativas nacionales de aprendizaje a distancia (de todo el mundo) dependen exclusivamente de plataformas en línea. “Estos estudiantes, la mayoría de las veces de hogares rurales o de bajos ingresos, están excluidos de facto de las alternativas nacionales de aprendizaje en línea durante los períodos de confinamiento”, señala la publicación.

Consecuencias. Beatriz, estudiante de 8 años de Venezuela, cuenta cómo ha sido su experiencia con la cuarentena y los efectos que ha tenido en sus estudios.

En América Latina y el Caribe, de acuerdo con cálculos propios basados en mediciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la suscripción de banda ancha fija es de alrededor del 14 %. La media del acceso a computadores es del 35 %.

La situación es tan grave en las escuelas como en los hogares. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, sobre los efectos económicos y sociales de la covid-19, afirma que las instituciones educativas carecen de la infraestructura de tecnologías digitales necesaria, y esto acarrea que los procesos de enseñanza y aprendizaje a distancia no estén garantizados o sean más lentos.

Sofía, una niña colombiana de 6 años, habitante de un municipio turístico en el centro del país, está contenta quedándose en la casa: “Juego mucho, dibujo la luna, las estrellas y las casas para la clase de Sociales y estudio a cualquier hora”. Como en el pueblo muchos niños no tienen internet y la mayoría de los profesores no estaban preparados para manejar la tecnología, no hay instrucción mediada por la tecnología. A cambio, cada 15 días recibe las guías de lo que debe hacer en cada asignatura. “Ella debe estudiar tres materias por día. En la escuela le descargan las guías en una tableta que me prestó el rector del colegio donde soy profesora de bachillerato, hace las tareas en el cuaderno, les tomamos una foto y las devolvemos”, cuenta Rosa, su abuela.

La maestra relata que la situación es igual en primaria y bachillerato: “A los que tienen celular, les mandamos las tareas por ahí. A los demás hay que darles guías impresas que los papás recogen en el colegio, o si están en las veredas, se las enviamos en los camiones que recogen la leche o con policías patrulleros. Las únicas clases virtuales las da el profesor de matemáticas, que es ingeniero, pero son para unos pocos alumnos que pueden conectarse a una plataforma digital; a los demás, les manda las guías”.

Sofía tiene suerte: como la abuela es amiga de una de sus profesoras, a veces docente y alumna hablan por teléfono, aunque no se ha visto desde que comenzó la cuarentena. No ocurre igual con muchos compañeritos que en cuatro meses no han tenido contacto directo con sus educadores (vea la nota  sobre los efectos psicosociales adversos de esta situación).

Esa baja cobertura en los servicios públicos esenciales es apenas uno de los factores adversos. La efectividad de los programas gubernamentales de educación a distancia está ligada a la conectividad y al acceso a las plataformas tradicionales. Es así como, desde el cierre de las escuelas, la brecha digital, que se define a partir del acceso a banda ancha fija, a dispositivos tecnológicos y a los conocimientos para usarlos, también exacerba la desigualdad en América Latina y el Caribe.

***

La brecha digital es crítica

Diana Hincapié, economista de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tiene una explicación para situaciones como la descrita: “La conectividad en la región es muy baja, especialmente para los estudiantes más vulnerables. La interacción con la escuela ha sido en algunos casos imposible. Apenas el 40 % de las escuelas primarias tiene acceso a internet. Y las diferencias son muy altas en comparación con zonas rurales, donde puede ser del 20 %, en contraste con urbanas, que pueden alcanzar el 60 %. La situación es aún más crítica en los hogares”.

Cuba es un ejemplo de esto. De acuerdo con Freedom House, una organización civil dedicada a la defensa de la democracia y los derechos humanos, hasta diciembre de 2019, solo 67.000 hogares tenían conexiones legales a internet. Según datos de la UIT, este grupo representa solo el 28 %. En el país, el acceso público a este servicio fue aprobado apenas en 2013.

Revolución. Alejandro, de 5 años, relata cómo ha sido el impacto de la covid-19 en Perú y cómo han cambiado sus clases con la pandemia.

La economista explica también que, al reanudar las clases, la falta de conectividad a internet que padecen el 39 % de los hogares latinoamericanos, las diferencias de oportunidades de acceso a computadoras y la poca estimulación en los hogares de niños vulnerables darán origen a grupos escolares con condiciones académicas y emocionales muy variadas. “Lo más triste es que vamos a ver unas brechas que se van a agrandar. No sabemos cuál va a ser la magnitud (de la brecha), pero sabemos que aumentará”.

Un factor que podría favorecer las clases no presenciales en América Latina y el Caribe es el acceso a teléfonos móviles, que supera el 85 %. No obstante, el entorno del niño, vital en la efectividad de la educación remota, es otro aspecto que juega en contra en la región, señala Elena García, especialista de Virtual Educa. “Imaginemos a un chico que tiene un dispositivo y una conectividad razonable, vive con su familia y tiene una habitación individual, y comparémoslo con uno que tiene la misma computadora, el mismo tipo de conectividad, pero su contexto es una habitación muy sencilla que comparte con sus papás y tres hermanos. Evidentemente, el entorno no es el mismo, y ese entorno es fundamental para que se puedan dar situaciones de aprendizaje —explica—. La brecha de habilidades digitales se puede resolver rápidamente, con una política organizada, pensada y planificada. El problema es el contexto donde viven los chicos”.

***

Echando mano de la radio y la TV

En marzo de 2020, cuando se inició el cierre de escuelas por la pandemia, Bernt Aasen, director Regional de Unicef para América Latina y el Caribe, advertía sobre los riesgos que representaba para la niñez la interrupción de clases, e invitaba al uso de otras herramientas no digitales para paliar la desconexión. “Si el cierre de la escuela se extiende aún más, existe un gran riesgo de que los niños se retrasen en su aprendizaje y tememos que los estudiantes más vulnerables nunca regresen a la escuela. Es vital que no dejen de aprender desde casa. Para continuar su educación en el hogar, se deberán utilizar todas las herramientas y canales disponibles, ya sea por radio, televisión, internet o teléfonos celulares. Solo podremos enfrentar este desafío a través de un esfuerzo conjunto de los gobiernos, el sector privado, padres e hijos”.

Países como Perú, conscientes de esta situación, han hecho uso de medios tradicionales para mejorar el alcance de la educación remota de emergencia. Allí, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, solo 29,8 % de los hogares tienen acceso a internet, uno de los porcentajes más bajos de la región. Por debajo están Cuba con 28.2 %; Paraguay con 24.4 %, El Salvador, con el 17.1 %, Bolivia con 16.2 % y Haití con apenas el 7 %.

Para contrarrestar la falta de conectividad, el gobierno peruano puso en marcha el programa Aprendo en Casa, que ha sido evaluado positivamente en publicaciones del Blog Mundial de Educación de la Unesco. Este es un proyecto de enseñanza no presencial creado por el Ministerio de Educación local, que cuenta con la cooperación de organizaciones privadas y organismos multilaterales. Para la transmisión de contenidos tiene el apoyo de las empresas de radio y televisión nacional y las compañías de telecomunicaciones (para eximir el consumo de datos móviles). Su objetivo es cubrir el currículo escolar integrando aspectos socioemocionales de la educación.

Ashley tiene 10 años y vive en Lima. Para ella, aunque las clases digitales y por televisión son útiles, echa de menos el salón de clases. “Aprendo más a través de la pantalla, pero no me gusta que no puedo ver a mis amigos. Extraño comunicarnos en persona”.

Contacto. Emily Sofía Bernal, de 6 años, retrata su vida escolar después del cierre de escuelas. Refleja lo importante que eran su colegio y sus amigos.

La estructura de la iniciativa peruana contrasta con la planificación de otros programas de naturaleza similar en Latinoamérica, como Colombia. Julián de Zubiría, pedagogo e investigador colombiano, hacía en mayo de 2020 un balance negativo del alcance de la programación por televisión diseñada por el Ministerio de Educación. “Los niños no pudieron pasar a la virtualidad. Se podría hacer muy buena televisión si se consultara a los expertos y los profesores de las diversas áreas y ciclos. La actual televisión educativa fue diseñada con muy poco criterio pedagógico. Fue decidida por funcionarios públicos que no conocen a los niños y jóvenes actuales”.

Sobre esto, la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Karen Abudinen, aseguraba el 30 de junio al medio colombiano El Tiempo, que estos programas televisivos sí recibieron el apoyo de especialistas en educación. “Pensando en las familias que aún no cuentan con conectividad y únicamente tienen acceso a la televisión, desde el 18 de marzo de 2020, el Sistema de Medios Públicos y el Mintic, en articulación con el Ministerio de Educación Nacional, pusimos al aire el programa Profe en tu Casa, que con asesoría pedagógica especializada utiliza estrategias para explicar a los niños temas relevantes de su interés, y contribuye a que puedan disfrutar una hora de actividades relacionadas con el desarrollo de competencias básicas, ciudadanas y socioemocionales. Además, desde el lunes 4 de mayo, y de manera gradual, se emite Mi Señal, una franja de contenidos educativos para apoyar de manera integral el aprendizaje de los niños y las niñas en casa”.

No hay duda de que la televisión y la radio son una opción para mitigar el impacto del cierre de las clases presenciales. Pero también es un hueco adicional en la brecha de la desigualdad porque los niños que tienen que basar en ellas su aprendizaje no están desarrollando sus habilidades digitales, tan necesarias en el mundo actual.

Para conocer más del especial #HuellasDeLaPandemia ingrese acá.

La humanidad aún no comprendió la profundidad de la crisis que se avecina y el costo de la resurrección

Jacques Attali, miembro del Consejo de Estado de Francia

Jacques Attali habla rápido y es contundente.”Están muertos”, dice en varios tramos de la entrevista. Alude a varios sectores de la economía global tal y como los conocimos antes de la pandemia, del turismo a la aeronáutica, entre otros, como así también es lapidario al trazar el panorama económico de los próximos años. ¿Forma de “V” o de logo de Nike para graficar cómo serían la caída y la eventual recuperación? No, corrige, será como “una silla”. Abajo, dice, luego estancamiento y, después, más abajo.

Egresado entre los primeros de su promoción en las cuatro escuelas más importantes de Francia, fuente de consulta de todos los presidentes de su país desde los tiempos de François Mitterrand, miembro del Consejo de Estado de su país y mentor de Emmanuel Macron , Attali evita los rodeos. Carga incluso contra muchos de esos mismos políticos que lo llaman cuando las papas queman. Les reprocha que callan la verdad, ilusionados con que “algo” encarrilará la situación mundial. Pero, para él, deberíamos implementar una “economía de guerra”. Sí, tal y como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial.

Attali también habla de empresas “zombis” y de la oportunidad que desperdició el G-20 cuando se reunió en la Argentina . Pero no todo es lúgubre en el panorama que traza. Hay un amplio sector al que define como “economía de la vida”, que augura que florecerá durante los próximos años. A esos, dice desde París, “les irá muy bien”.

Dados su currículum y su experiencia, me tienta comenzar preguntándole si el impacto de esta pandemia confirmó sus ideas previas o, de algún modo, las modificó.

[Sonríe]. En algunos puntos reafirmó mis ideas y en otros las modificó. Lo que más me sorprendió es que fuera posible que más de 2500 millones de personas pasaran a trabajar a distancia, de la noche a la mañana. Sabía que el teletrabajo ocurriría, pero no estaba preparado para entender que sería tan rápido y bajo presión. Eso demuestra que la humanidad, bajo presión, puede cambiar muy rápido. También me sorprendió el hecho de que la humanidad comprendiera, bastante rápido, que estábamos ante un evento global, no algo local, y que cerrar las fronteras no ayudaría. Comprendimos que un problema en un lugar es un problema en todos lados. Pero en cuanto a la ceguera de los líderes, su tendencia a procrastinar, a demorarse en tomar decisiones y actuar, todo eso no me sorprendió.

Por lo que leí suyo de las últimas semanas, es muy crítico del individualismo exacerbado y, en términos de países, de la tendencia al aislacionismo que observó desde que irrumpió la pandemia. ¿Eso es lo que más le preocupa por estos días?

No. El hecho de que la humanidad aún no comprendió la profundidad de la crisis que se avecina y que será muy, muy profunda en términos de recesión, de desempleo, de miseria, del costo que insumirá la resurrección. Creo que aún no se comprendió realmente lo que ocurre. Quiero decir, todos los países de Occidente y muchos otros de diversas partes del mundo inyectaron tanto dinero en el mercado a través de sus bancos centrales que están “escondiendo” la realidad de la crisis. Eso permitirá “disfrazar” la crisis, en una primera etapa, posponer sus consecuencias y llevar a las personas a pensar que será de fácil solución, con la mera impresión de dinero, pero eso no es verdad.

El problema es que muchos políticos buscan cómo llegar hasta la próxima elección y confían en que después de las urnas se encontrará una solución. Pero eso es falso. Lo mismo pasa con la gente: prefiere creer que las fuerzas de la naturaleza o un mesías o Dios o cualquier otro tipo de salvador aportará una solución. No es así.

***

Habiendo sido el primer presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo, usted sabe bien que si un funcionario expresa sus preocupaciones ante una crisis, puede asustar a los inversores y consumidores y agudizar esa misma crisis que busca remediar. Ambos conocemos muchos funcionarios que callan sus temores creyendo que deben alimentar las expectativas positivas.

[Asiente]. Eso es cierto y es exactamente lo que hizo el FMI [Fondo Monetario Internacional] desde que se lo creó y lo que está haciendo ahora: esconder el hecho de que la crisis es más grande y profunda de lo que parece. Usted está en lo correcto al decir que deberíamos evitar caer en la profecía autocumplida, es decir, en reforzar la crisis por anunciar la crisis. Pero incluso a puertas cerradas, en los palacios presidenciales, los funcionarios aún no han comprendido la gravedad de lo que afrontamos. Lo mismo que la industria automotriz, por ejemplo, aún no lo entendió, pero una enorme parte de ella está muerta. El sector aeronáutico tampoco lo comprendió, pero está muerto. Y muchas empresas son zombis y son financiadas como si fueran a sobrevivir. Hay empresas que incluso están organizando cursos y seminarios, y todavía encuentran forma de financiarse, ¡pero ya están muertas!

Deténgase allí. ¿Acaso los máximos referentes empresariales del mundo no “saben” lo que se avecina, siendo que los mejores economistas del mundo coinciden en que afrontaremos una recesión larga, con una recuperación muy paulatina, lejos de una forma de “V” y más con la forma del logo de Nike? Vamos.

-Bueno [sonríe]. Déjeme decirle que quizá no sea como la pipa de Nike, sino más bien con la forma de una silla [hace la forma con sus dedos]. Es decir, que la economía mundial caerá, luego se planchará durante un tiempo y luego volverá a caer.

Oh, no…

Oh, sí [risas]. Dependerá de cada sector, por supuesto. En algunos sectores, la evolución tendrá la forma de una silla, mientras que a otros les irá muy bien. A los sectores que llamo “la economía de la vida” -salud, educación, alimentación, mundo digital- les irá muy bien. Pero otros sectores serán más difíciles de gerenciar o ya están muertos. Por eso resulta difícil trazar una evaluación general y a escala global, además de que dependerá de cómo actúen los gobiernos y cuáles sean las políticas macroeconómicas que instrumenten. El problema es que muchos políticos buscan cómo llegar hasta la próxima elección y confían en que después de las urnas se encontrará una solución. Pero eso es falso. Lo mismo pasa con la gente: prefiere creer que las fuerzas de la naturaleza o un mesías o Dios o cualquier otro tipo de salvador aportará una solución. No es así.

Cero optimismo lo suyo.

Quisiera creer que con todo lo que estamos viviendo aprendimos la importancia de anticipar lo malo que puede ocurrirnos para evitarlo. Pero no es así. ¿Logramos evitar esta pandemia? ¡No! ¿Creamos las condiciones para evitar que nos golpee una segunda ola de la pandemia? ¡No! ¿Estamos listos para otra pandemia? ¡No! ¿Estamos preparándonos para la posible siguiente catástrofe que es el cambio climático? ¡No! ¡Aun si sabemos lo que se nos avecina, no hacemos demasiado hasta que lo peor nos ocurre! Los políticos, al igual que todos nosotros en nuestra vida privada, prefieren pensar que no hay problema para el que no haya una solución. Muchas veces es cierto. Pero, desafortunadamente, en muchas ocasiones no es así.

El panorama que traza explica por qué convocó a los líderes del mundo a actuar con una mentalidad de “economía de guerra”, es decir, asumir un rol activo desde el Estado para coordinar las respuestas a la crisis, incluso imponiéndole al sector privado directrices de producción. ¿Qué respuestas cosechó?

¡Cero! [Risas, luego se pone muy serio]. Cero. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hablar de una economía de guerra no está de moda. En Estados Unidos y en el Reino Unido, los dos países que demostraron ser los más eficientes cuando debieron adoptar ese abordaje, luego destruyeron al Estado con políticos muy liberales, muy promercado, y tienen una visión ideológica muy contraria al concepto de “economía de guerra”, además de que ahora no tienen las herramientas estatales para instrumentarla ni saben cómo impartir órdenes a las empresas. En otros países, como Alemania o Japón o China , pueden hacerlo, pero en Alemania se mostraron muy reticentes porque trae recuerdos de su pasado nazi que prefieren evitar, lo mismo que en Japón. Y en China, podrían haberlo aplicado, pero no ayuda el hecho de que sea una dictadura, porque China desconfía de otros países y sus ciudadanos se temen entre ellos.

O sea que su planteo resulta inviable.

[Arquea las cejas]. Para instrumentar una economía de guerra necesita compartir una visión, compartir la decisión de sacrificar algo, pero si vive bajo una dictadura, miente, trampea, teme. desconfía. Y déjeme decirle algo más: por un momento pensé que Estados Unidos podía instrumentar algo parecido a una economía de guerra, hasta que leí sobre sus portaaviones llenos de marinos contagiados. Entonces comprendí que incluso los estadounidenses no estaban preparados para afrontar una pandemia.

Antes de seguir avanzando, pongamos algo en claro: ¿qué números maneja para la economía mundial de los próximos años?

[Sonríe]. Mi estimación es que la economía oscilará entre -8 y -12% a nivel global, con algunos países cayendo aún más. Y no creo que volvamos al casillero uno en términos de PBI hasta 2022 o 2023, aunque también debe sumar a la ecuación el tiempo perdido y que siempre es más fácil caer que subir. También dependerá de cómo maniobre cada país, claro. Y no será lo mismo para aquellos países centrados en los sectores que florecerán, como el digital, que aquellos que se enfoquen en tratar de mantener vivos sectores que morirán en vez de ayudar al surgimiento de nuevos sectores.

Déjeme desafiarlo, ¿hay alguna razón para la esperanza?

¡Sí! ¡Muchas! Está apareciendo muchísima tecnología nueva alrededor del mundo y está floreciendo esa “economía de la vida” que le mencioné antes, enfocada en los sectores de la economía más importantes para el futuro: salud, educación, higiene, alimentación, agricultura, cultura digital, entre otras. Y, además, soy optimista al pensar que cada vez más gente comprenderá que debemos enfocarnos en estos ejes, reclamará por más salud o educación y entenderá que se fabrican demasiado plástico, demasiados químicos, demasiado petróleo, demasiados automóviles. Creo que mucha gente comprende al fin que la “economía de vida” no solo es buena para su salud, sino para evitar el cambio climático. ¿Son ya mayoría estas personas? No. Pero van en aumento.

¿Podríamos decir, acaso, que estamos en medio de un inmenso experimento de “creación destructiva”, en términos schumpeterianos?

Sí. Afortunadamente, muchos países intentaron evitar o paliar este proceso de “creación destructiva” colocando barreras para proteger a sus ciudadanos más desfavorecidos, lo cual es bueno, aunque también es cierto que colocar ese tipo de barreras puede ralentizar el proceso de innovación. Tomemos un ejemplo bien prosaico: la industria aeronáutica. Creo que está muerta. Lo que ahora se necesita es una enorme capacidad industrial centrada en proveer equipamientos electrónicos para la medicina, innovación tecnológica en el área sanitaria, biomimética y tanto más. En ese contexto, si nos concentramos en mantener viva la industria aeronáutica con subsidios, habrá un montón de ingenieros aeronáuticos que no tendrán nada para hacer, en vez de pedirles que se aboquen a producir equipamientos médicos, lo que sí resultaría en un verdadero ejemplo de creación destructiva en los términos de Schumpeter. Pero para eso se requiere una “economía de guerra” que los empuje a hacerlo. Y no veo a ningún gobierno dispuesto a hacerlo.

¿Hay alguna pregunta que no le planteé y le gustaría abordar?

[Carraspea, calla unos segundos]. Fui hace dos años a la Argentina para la cumbre del G-20 y creo que deberíamos abordar por qué todo lo que estamos afrontando ahora no se discutió en aquel momento. Pudo haberse discutido. Todo estaba dado para eso y si el G-20 hubiera tomado alguna decisión allá, en Buenos Aires, o al menos alertado que no estábamos preparados para afrontar una pandemia y planteado que debíamos aprestarnos mejor, quizá nos hubiéramos encontrado en una mejor situación cuando sí nos golpeó la pandemia. Esa debería una lección para el G-20, para prepararse seriamente en el futuro.

Veo difícil que eso ocurra. No lo creo.

[Sonríe]. Yo tampoco.

Antoine de Saint Exupéry: el padre aviador de “Le Petit Prince”

Fotografía de EFE

Es el autor de una de las obras más leídas, reproducidas, traducidas y elogiadas de la literatura infantil. Antoine de Saint-Exupéry es el padre de “Le Petit Prince“, el libro de temática no religioso más traducido del mundo, según publicó la UNESCO en 2019.

Haber alumbrado una obra que sigue siendo de referencia para niños, jóvenes y adultos ha hecho que la figura de Saint-Exupéry, nacido en la ciudad de Lyon, Francia, hijo de un conde y amante de la aviación, siga siendo relevante hoy en día, 120 años después de su nacimiento.

Retrato. La imagen fue parte de la primera exposición en El Salvador dedicada en a la salvadoreña Consuelo Suncín.

***

EL JOVEN Y AVIADOR ANTOINE

Antoine Marie Roger de Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900. Los Saint-Exupéry eran una familia de orígenes aristócratas que había perdido parte de su capacidad económica.

Él era el tercero de los cinco hijos que tuvieron Marie de Foscolombe y el conde Jean de Saint-Exupéry, quien murió cuando Antoine tenía unos cuatro años.

Ya en la adolescencia, Saint-Exupéry no consiguió pasar el examen de acceso a la Escuela Naval y, como alternativa, estudió arquitectura durante algún tiempo en la Escuela de Bellas Artes.

En la época universitaria, Antoine de Saint-Exupéry hizo sus primeros pinitos con la poesía y continuó algunos años más durante su servicio militar.

Ejemplar. Vista de un mini libro de “El principito”, una de las tantas ediciones que se han sacado de esta obra.

A principios de la década de los veinte, comenzó con una de las pasiones que lo acompañarían a lo largo de su vida: volar.

En 1921 ingresó en la Fuerza Aérea francesa y un año después se había convertido en piloto militar.

Unos años más tarde, se unió a la Compagnie Général Aéropostale que estableció rutas de correo por aire que unían territorios como el norte de África o América del Sur.

Entre 1930 y 1940 fue piloto de pruebas, trabajó para Air France e incluso hizo sus pinitos como reportero para la publicación francesa ParisSoir.

En su faceta “periodística”, SainExupery se interesó por algunos de los acontecimientos relevantes de una época marcada por los conflictos bélicos en Europa, como la Guerra Civil Española.

En 2016, un historiador encontró el carné del francés con el que había trabajado como reportero para cubrir la contienda española, emitido en abril de 1937.

En París. Una mujer contempla un retrato de Saint-Exupéry, en la exposiciónn sobre su vida y obra ofrecida en París en 1954.

En 1939 volvió a pilotar aviones con fines militares y en 1940, tras la toma de Francia por parte de las tropas fascistas nazis, Saint-Exupéry abandonó el país y se trasladó a Estados Unidos hasta 1943, cuando volvió a volar al servicio de su país.

En 1944, salió de la isla de Córcega para un vuelo de reconocimiento y nunca más volvió.

En 2004, restos de su nave fueron hallados frente a las costas de la ciudad fran cesa de Marsella. Cuatro años después, un expiloto alemán llamado Horst Rippet dijo a dos periodistas franceses que él lo había derribado y que, si hubiese sabido que era él, no lo habría hecho.

En “Mémoires de la rose”, fue la propia Consuelo quien escribió sobre su relación tormentosa de 13 años con aquel aviador francés, marcada por las infidelidades, las ausencias de él y el rechazo de su entorno. A él lo define, entre otros calificativos, como “cruel, infantil, egoísta y derrochador”.

***

EL AUTOR Y MARIDO

La aviación era una inspiración para el autor y un aspecto que aparece en sus trabajos. De hecho, uno de los personajes de su obra más conocida es el aviador.

Antes de escribir “Le Petit Prince“, de cuyos dibujos también es responsable, Saint-Exupéry, escribió otros títulos como “Courrier Sud”, su primer libro, “Vol de nuit“, su segunda novela, y “Terre des hommes“. En todas ellas, la aviación estaba presente.

Pero no todo eran aviones. Entre las páginas de “Le Petit Prince” aparece una rosa. Esa rosa, según diferentes fuentes, era su esposa Consuelo SuncínSandoval, quien inspiró al escritor para escribir su obra cumbre.

Consuelo SuncínSandoval y el escritor se conocieron en Buenos Aires, la capital argentina, en 1930. Ella era una rica salvadoreña, escritora y pintora, a punto de cumplir los 30 años, divorciada y heredera universal del cónsul argentino en París, Enrique Gómez Carrillo. Se casaron siete meses después de conocerse.

Según Paul Webster, periodista del diario británico The Guardian y autor de un libro en el que ahondaba en la figura SuncínSandoval, Consuelo no era aceptada por su familia política y fue engañada por su marido con otras mujeres en no pocas ocasiones.

En “Mémoires de la rose”, fue la propia Consuelo quien escribió sobre su relación tormentosa de 13 años con aquel aviador francés, marcada por las infidelidades, las ausencias de él y el rechazo de su entorno. A él lo define, entre otros calificativos, como “cruel, infantil, egoísta y derrochador”.

Los restos. El buzo francés Luc Vanrell posa junto a los escombros del avión Lockheed Lightning P-38 perteneciente a Antoine de Saint-Exupéry.

***

UNA OBRA MARAVILLOSA

Saint-Exupéry escribió e ilustró “Le Petit Prince” mientras residía en Estados Unidos. En el libro aborda temas como la tolerancia, la amistad, el amor, el sufrimiento y la ecología a través de la narración de un piloto que se queda varado en el desierto del Sáhara por una avería y que, mientras intenta arreglar su avión y conoce a un pequeño príncipe de un asteroide.

El Principito, que se fue de su planeta en busca de un amigo porque un día nació una rosa a cuyo cuidado se dedicó, que demandaba mucha atención y era orgullosa, le contó al aviador sus visitas a diversos mundos. En ellos había conocido diferentes hombres: un rey absoluto, un hombre de negocios avaricioso, un bebedor… .

Ya en la Tierra encuentra más rosas como la de su planeta y se hace amigo de un Zorro, que le enseña el valor de la misma. Finalmente, el principito desea volver a su casa, con su flor, y una serpiente le dice que la única manera de hacerlo es dejarse morder. Él accede: “no hubo más que un relámpago amarillo cerca de su tobillo. Permaneció un instante inmóvil. No gritó. Cayó suavemente como cae un árbol”.

En teatro. Marioneta de “El Principito” que maneja Raúl Gómez, del Teatro francés de “La Barraque” de la ciudad de Auloron-Sainte Marie.

Emy: la salvadoreña que se abre paso en una serie de Sony

Emy Mena es una actriz salvadoreña

Emy Mena debutó como actriz en Agua Blanca, un lugar de la zona rural de Morazán, el 16 de julio de 2015. Tenía 19 años y representaba a Elena, la menor de tres hermanas que viven en una zona ficticia del oriente del país previo al estallido de la guerra civil.

Un año antes, Emy había audicionado para ser parte del grupo Teatro Zebra, que ganó el Premio Ovación 2014, un reconocimiento que la Fundación Poma entrega a artistas para ejecutar un proyecto. Y así, el grupo de tres actrices, llevó a escena La canción de nuestros días, del escritor Jorge Ávalos.

Fue una gran escuela, recuerda, porque presentaron la obra en varios lugares, incluida Cárcel de Mujeres y Ecuador.

“Sabía que quería actuar. Yo, entre broma y broma, pero entre broma y broma la verdad se asoma, decía ‘un día van a escuchar: y el Emmy va para Emy’“, cuenta la noche del lunes, desde un hotel de la Ciudad de México, en donde cuenta las horas para volver a El Salvador después de haber quedado tres meses varada en el extranjero.

Emy siempre quiso ser actriz de cine, pero primero se encontró con el teatro y se enamoró. Comenzó con Teatro Zebra y es parte de Proyecto Dioniso. Pero también ha actuado en tres proyectos audiovisuales que aún están en la etapa de postproducción: El último toque, Las cartas de Lucía y El suspiro del silencio.

Hoy tiene 24 años y está en el elenco de la serie Coyote, producida por Sony Pictures y dirigida por Michelle MacLaren, la canadiense que ha dirigido capítulos de series de renombre como Breaking Bad y Games of Thrones.

Es la única salvadoreña en el elenco. Su llegada ahí fue una seguidilla de eventos inesperados.

A las 9 de la noche del 10 de septiembre recibió un mensaje en Instagram. Era Paola Gutiérrez, una manager de talentos que buscaba a actores y actrices salvadoreños para que audicionaran en un show internacional. Emy la remitió con Vanesa Tomasino, actriz experta en castings y fundadora de Sivar Actor Studio, donde ella recibe clases de actuación para cámara desde 2018.

Ese día, Emy se había graduado de la primera generación del Técnico en Teatro de la Universidad Dr. José Matías Delgado y a la hora de recibir el mensaje veía una final de basquetbol del equipo en el que juega su hermana. No sabía que dos meses después, su vida consistiría en ir y venir de Tijuana, México, a El Salvador.

Varias personas hicieron la audición, que consistió enviar un video corto en el que se presentaban. El director de casting seleccionó a cinco actores y actrices, entre ellas Emy y Larissa Maltez, su compañera en el Teatro Zebra y en el Proyecto Dioniso.

Para participar del siguiente filtro, era necesario que los seleccionados firmaran un acuerdo en el que se comprometían a no revelar información sobre lo que estaban haciendo, y recibieron los textos para la audición.

Hasta que Emy recibió el suyo se enteró que no estaba frente a cualquier oportunidad de trabajo, sino que se trataba de un posible contrato con la productora estadounidense Sony Pictures.

Fotografías de cortesía

Pasaron los días y ella prefirió no pensar en los resultados del casting. Siguió con su rutina: se enfocó en Proyecto Dioniso, en trabajar una obra con la actriz y directora Alejandra Nolasco, y en continuar con sus clases de francés. Pero Vanessa la volvió a contactar a ella y a Larissa, porque las dos habían sido las únicas actrices convocadas para el casting final.

Emy recibió cinco textos de la productora y se los aprendió. Se trataba de un casting en vivo, a través de Skype. Las actrices escogieron como locación un salón de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.

Primero fue el turno de Larissa. Luego pasó Emy. En ese momento llovía y ella tuvo que repetir su actuación. Desde el otro lado de la pantalla había una chica que simulaba ser el otro personaje con el que Emy conversaba.

No importaba lo que llegara a pasar después de ese día, se dijeron las actriz, para ellas, lo que estaban haciendo ya significaba un precedente para sus carreras y el gremio actoral salvadoreño. Se abrazaron.

Y otra vez pasaron los días sin que Emy recibiera respuesta. Hasta que Vanessa le llamó por teléfono con la excusa de que quería hablar con ella sobre un proyecto. Emy estaba ocupada y le dijo que podían verse mientras hacía la fila en el banco, pero Vanesa la llevó a un café y le dijo que necesitaban grabar un video. Le hizo preguntas en inglés y español. Lo enviaría para un show internacional.

Emy pensó que aquello era raro, porque, para empezar, no estaban ni en una locación adecuada para ese video. Pero lo que realmente Vanessa quería era contarle que ese día la producción de Coyote le había confirmado que Emy era parte del elenco.

“Yo sí que me veía trabajando en cine, en televisión en lo grande, pero no creí que todo fuera a pasar así de repente”, dice Emy. Tan de repente que de un día para otro comenzaría su carrera como actriz de televisión para una serie internacional. Y viajaría, en primera clase, con gastos pagados.

El primer día de rodaje, cuando el elenco ya estaba en el set, con las luces encendidas y listo para filmar el primer capítulo, dice que Chiklis abrazó a los actores y actrices del elenco. “Felicidades, disfrutá cada momento de lo que vayás a vivir aquí”, le dijo a ella. Y eso le quitó los nervios de una vez.

***

DE NOVIEMBRE Y DICIEMBRE DEL AÑO PASADO, Emy estuvo en Tijuana para grabar el primer capítulo de Coyote. Más allá de conocer su participación en el guion y que la serie sería producida por Sony Pictures, no sabía nada sobre el elenco y la dirección.

Cuando arribó a Tijuana, a medianoche, la producción le comunicó que el protagonista de Coyote sería Michael Chiklis, ganador del Emmy por mejor actor protagonista en serie de drama, por su papel en The Shield. Y, además, que el proyecto sería dirigido por Michelle MacLaren.

“Tenía un poco de miedo, porque soy salvadoreña, soy latina, soy mujer, soy nueva en esto. No es que tenga aquella experiencia basta en el cine o en televisión. Estaba nerviosa. Me van a ver de menos (pensaba) o algo así, pero no, para nada”, recuerda Emy.

Lo que más le sorprendió es que estaba rodeada de profesionales exitosos en la industria cinematográfica y que, pese a ello, se mostraron muy humanos.

El primer día de rodaje, cuando el elenco ya estaba en el set, con las luces encendidas y listo para filmar el primer capítulo, dice que Chiklis abrazó a los actores y actrices del elenco. “Felicidades, disfrutá cada momento de lo que vayás a vivir aquí”, le dijo a ella. Y eso le quitó los nervios de una vez.

En la serie, Emy se llama María Elena. Es personaje recurrente que necesita cruzar de México a Estados Unidos con la ayuda de Chiklis, un policía de migración que está por jubilarse. Lo pone en un dilema, ya que él siempre se ha encargado de detener a migrantes, pero que la joven cruce la frontera es de vida o muerte.

En enero y febrero, la actriz viajó dos veces más a Tijuana para continuar con el rodaje de la serie. En marzo la citaron otra vez, pero la producción canceló los trabajos por la pandemia del covid-19 y, de todo el elenco, Emy fue la única que quedó varada en el exterior.

La madrugada del 13 de marzo, la actriz partió hacia el Aeropuerto Internacional Monseñor Arnulfo Romero. Fue acompañada de sus padres, su hermana y su novio. Tenía programado su vuelo para las 6:10 de la mañana, pero la aerolínea con la que viajaba había suspendido todos los vuelos. De esto se enteró hasta que estaba en el aeropuerto.

Fotografías de cortesía

Desesperada, llamó a la línea del call center, pero nunca tuvo una respuesta. Así que se puso en contacto con Sony Pictures y logró comprar un boleto de ida y uno de regreso.

Solo necesitaba un boleto de ida, porque no sabía cuándo quedaría desocupada de los rodajes, pero la aerolínea la obligó a comprar un boleto de regreso. Su fecha de retorno era la primera semana de mayo, previendo que su trabajo se extendiera durante todo abril.

Emy iba emocionada. Había pensado en que, mientras estuviera en México, podría asistir a al festival de música Tecate Pa´l Norte, en Monterrey, que en la edición de este año contaría con la participación de la banda australiana Tame Impala, pero el covid-19 ya estaba sobre el continente americano y desbarató todos los planes.

Dos días antes de que Emy saliera del país, el gobierno salvadoreño había decretado una serie de medidas para evitar la circulación del virus. Panamá y Argentina ya reportaban las primeras muertes por la pandemia. Y la actriz iba a uno de los países, cuyo gobierno no impulsó desde un inicio una cuarentena y medidas de distanciamiento social.

Sin embargo, la actriz se sentía obligada a viajar y continuar con el rodaje de la serie, todavía la producción no informaba oficialmente de la suspensión de los trabajos. Además, aunque ella viera que el panorama en la región no era alentador, no podía quedarse en El Salvador después que le había costado tanto ser parte del elenco.

“Y si voy a estar en otros capítulos después y me regreso a El Salvador, ya no voy a poder salir. Y qué regada, porque es mi trabajo y ya no voy a poder salir”, pensó.

A Emy le asustó que, al hacer escala en Ciudad de México, en la capital mexicana ya hubiera emergencia roja por la pandemia. Ella viajaba con bote de alcohol gel y no llevaba mascarilla. Lo que hizo fue lavarse muchas veces las manos en los baños y evitó, en la medida de lo posible, no tener contacto con las personas. Todas las energías estaban en función de que ella llegara a tiempo a Tijuana.

Al día siguiente, el elenco hizo la prueba de vestuario. Ella se probó las prendas que usaría y se midió un molde de yeso para simular un estado de embarazado. El domingo, hubo descanso, y, el lunes, el elenco recibió un correo que informaba de la suspensión del rodaje por la pandemia del covid-19.

Emy ya no pudo volver a El Salvador y quedó varada en México. Desde entonces y hasta el pasado martes que ella regresó al país en un viaje gestionado por el gobierno salvadoreño, Sony Pictures se encargó de sus gastos.

La actriz estuvo en dos hoteles diferentes en Tijuana, desde donde, en tres meses, vio cerrar y abrir los negocios a causa del covid-19. Pasó lo peor de la pandemia lejos de su familia y sin ningún contacto social. Cuenta que, a lo mucho, salió a comprar.

Pero aprovechó el tiempo. Pasó en clases de guiones cinematográficos, baile, canto, francés, actuación para cámara y también audicionó para un show colombiano del que aún no recibe respuesta.

No fue fácil pasar sola y encerrada en un país ajeno. Hubo momentos en los que sus ánimos decayeron. Nunca perdió la comunicación con su familia y su novio. Aprendieron a ponerse en sintonía entre el horario salvadoreño y mexicano. Y se organizaron para comer juntos, en videollamadas, en fechas especiales.

No duda en que esta pandemia deja una gran lección: “Es un llamado de atención para reencontrarnos, porque en la cotidianidad es bien fácil ir de un lugar a otro, estar haciendo estas cosas y las otras, y no permitirte sentir. Y creo que esto y la falta de empatía es lo que ha hecho que seamos egoístas con el medio ambiente, con las otras personas. Ha sido un proceso duro para todo el mundo”.

Basura COVID, ¿quema o vertedero?

Fotografías de EFE

Antes de la pandemia, solo un 15 % de los desechos hospitalarios mundiales se consideraban peligrosos: un 10 % por su carga infecciosa y un 5 % por sus componentes químicos o radiactivos, según datos de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2018.

En España, los más peligrosos, como los medicamentos citoestáticos o citotóxicos, tienen como destino la incineración en plantas especializadas y los infecciosos son normalmente sometidos a esterilización.

La pandemia ha multiplicado exponencialmente el porcentaje de residuos infecciosos en España, no solo generados por hospitales y centros de salud, sino también por residencias de ancianos, hoteles medicalizados y viviendas. En Madrid y Cataluña, las dos regiones más afectadas, solo los residuos del circuito sanitario aumentaron un 300 y 350 %, respectivamente, dijeron fuentes oficiales.

Una orden del Ministerio de Sanidad del 19 de marzo dio prioridad a la incineración para la destrucción de la basura urbana que pueda llevar elementos contagiosos y permitió habilitar almacenamientos temporales o usar hornos de cementeras para ayudar a las empresas que habitualmente gestionan residuos sanitarios a absorber el excedente.

España dispone solo de 11 plantas incineradoras de basura urbana, cuatro de ellas en Cataluña y solo una en Madrid, las dos regiones más pobladas y más afectadas por el covid-19. La primera optó por la quema expeditiva de los residuos hospitalarios y la segunda los sigue acumulando.

***

RESPONDIENDO -Y APRENDIENDO- DE LA EMERGENCIA

Cataluña tiene tres plantas de esterilización de basura sanitaria por autoclave (vapor caliente a presión), que absorbían de media 275 toneladas mensuales de residuos. Entre mediados de marzo y mediados de abril, el peor mes de la pandemia en España, la basura de la covid aumentó a 1,200 toneladas en esa región, según datos de la Agencia Catalana de Residuos (ACR).

“Las plantas autorizadas para tratarlos quedan saturadas, no dan abasto con tanta generación como hay en hospitales y hoteles medicalizados. En Cataluña, descartamos el almacenamiento y acordamos que los residuos se incineren en tres plantas de basura urbana”, dijo el director de la ACR, Josep María Tost.

Estas plantas habían incinerado a mediados de abril 700 toneladas de basura covid.

“Las bolsas y cajas con los residuos contagiosos van directamente a la turba que alimenta las parrillas, sin manipulación humana. Se quema a mil grados, lo que elimina cualquier virus”, añadió Tost.

En Madrid, con sus tres plantas de esterilización trabajando 24/7, que son capaces de procesar un total de 50 toneladas diarias, las autoridades autorizaron la quema de una parte de los residuos sanitarios de la región en su única incineradora, a 15 kilómetros de la capital.

La planta de Valdemingómez había quemado para el 29 de abril 430 toneladas de desechos de la covid-19, informó su directora, María José Delgado.

“Otras cantidades se han enviado a plantas de otras comunidades autónomas (regiones) para su esterilización o incineración y a incineradoras francesas” y para el resto se han habilitado seis almacenamientos temporales que “acopiarán los residuos hasta que cese la emergencia y puedan ser tratados” con autoclave, informó el director regional de Economía Circular, Vicente Galván.

Tóxico. Antes de la pandemia, solo un 15 % de los desechos hospitalarios mundiales se consideraban peligrosos, según la de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Madrid y Cataluña reflejan el desigual tratamiento que se le está dando en España al excedente residual contagioso de la covid-19, que ha planteado un reto adicional: los nuevos puntos de generación de esta basura, fuera de los centros hospitalarios.

Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han asesorado a más de 350 residencias de ancianos en toda España, la mayoría con visitas presenciales.

“Lo que les enseñamos es muy básico. Lo primero que les pedimos es que localicen un área dentro del centro donde puedan almacenar estos residuos. Antes de sacarlos a los contenedores, le recomendamos que como mínimo les pongan una doble bolsa”, dijo la coordinadora de emergencias de MSF Montserrat Bartuí.

“Y les decimos que la persona que está trabajando en la zona contaminada no sea la misma que llega al contenedor de desechos”.

Los residuos son arrojados al contenedor de mezcla urbana, donde termina la basura que no ha ido a otros contenedores, la llamada “fracción resto”.

La misma recomendación da la orden de Sanidad del 19 de marzo para todos los hogares españoles con enfermos de coronavirus o en cuarentena: doble bolsa con los desechos y todo ello a la bolsa de la basura de mezcla no separada en domicilios.

Trasladar estas instrucciones a la ciudadanía es, sin embargo, responsabilidad de los Ayuntamientos y no todos han hecho aún campañas divulgativas. El Ministerio español para la Transición Ecológica ha preparado ya un vídeo explicativo y Madrid y Cataluña folletos con dibujos sencillos.

Tost y Bartuí convienen en la necesidad de difundir ampliamente estos mensajes a la ciudadanía para que sepa cómo desechar los ubicuos guantes y mascarillas que, como el virus, han venido para quedarse largo tiempo en la sociedad.

Los responsables de gestión de residuos opinan que será difícil evitar que los guantes terminen en el contenedor amarillo, el primer circuito de selección de basuras implantado en España y destinado genéricamente a envases de toda composición, sea plástica, metálica o de cartón.

La pandemia ha multiplicado exponencialmente el porcentaje de residuos infecciosos en España, no sólo generados por hospitales y centros de salud, sino también por residencias de ancianos, hoteles medicalizados y viviendas. En Madrid y Cataluña, las dos regiones más afectadas, solo los residuos del circuito sanitario aumentaron un 300 y 350%.

***

BASURA MEZCLADA

Antes de la pandemia, Europa implantaba un programa de acción para limitar la incineración a los materiales no reciclables y reducir progresivamente lo que se arroja a vertedero, para que solo lleguen a él basuras no recuperables.

“Todo cambio en esta dirección debe ser conforme con la legislación de la UE en materia de residuos, ha de ser necesario y proporcionado para proteger la salud humana y limitarse a los ámbitos y los plazos estrictamente necesarios para responder al riesgo (…) tratando de mantener el objetivo general de la recogida selectiva y el reciclado”, instruyó la Comisión Europea el 14 de abril.

“Cuando los Estados miembros decidan autorizar excepcionalmente procesos de tratamiento alternativos para los residuos médicos (…) deben garantizar que cuando esos procesos presenten un resultado medioambiental menos beneficioso que la práctica habitual, su uso se limite en el tiempo a lo estrictamente necesario para solventar las carencias detectadas en la capacidad de almacenamiento y tratamiento”, demandó.

El conjunto de la UE recuperó en 2016 el 53.3 % de su basura, según datos de Eurostat. España estaba por debajo de esa media, con un 46.4 % de residuos recuperados.

Pero la covid-19 ha obligado incluso a países con mayor capacidad recuperadora como Italia (83 %) a priorizar la quema de los residuos, algo común en epidemias como el ébola en países africanos y aconsejado por la OMS en la primera respuesta a una catástrofe o emergencia.

Al comienzo de la pandemia, se planteó un debate en la asociación europea de gestoras de residuos sobre cómo articular “circuitos diferenciados para los hogares con covid, por ejemplo sacando sus residuos en bolsas rojas o amarillas, pero lo descartamos porque podía ser perjudicial desde el punto de vista de la discreción y generar problemas entre vecinos”, explicó el director de la ACR.

“El sentido común nos pide que seamos prácticos y acordamos el circuito de las tres bolsas”, añadió.

Toda la basura recogida en los contenedores de “fracción resto” durante la pandemia no se podrá separar en las plantas de procesado, donde quedó prohibido por Sanidad abrir las bolsas de plástico y todo cribado que no sea mecánico.

En España, “la gestión de los residuos ya era una asignatura pendiente muy grande” antes de la covid-19: el 82 % de la basura se recogía mezclada “y se recuperaba poquísimo”, dijo Julio Barea, experto en gestión de residuos de Greenpeace-España.

“Lo que se recuperaba de la ‘fracción resto’ antes de la crisis eran fundamentalmente hierros y aluminio, de forma automática con imanes, el resto era inviable recuperarlo. Más del 60 % de la basura se arrojaba a vertedero”.

Explicó que “ahora, con la pandemia, es mucho más porque no está habiendo triaje manual de la basura mezclada, no se está recuperando. Ni siquiera hay datos de cuántas mascarillas, batas, guantes se están generando al día “.

“Nos tememos, y las evidencias nos están llevando a ello, que la mayor parte de estos residuos contaminados por covid están terminando mal gestionados y enterrados en vertederos. No hay capacidad para hacer otra cosa, no estamos preparados”, agregó.

Riesgo. España dispone solo de 11 plantas incineradoras de basura urbana, cuatro de ellas en Cataluña y solo una en Madrid, las dos regiones más pobladas y más afectadas por el covid-19.

***

SALUD VS. MEDIOAMBIENTE

Antes de la covid-19, las plantas incineradoras procesaban solo un 10 % de la basura española, según Greenpeace.

Los ecologistas admiten a regañadientes que la emergencia obligue a recurrir a la quema de residuos, una práctica contra la que llevan años luchando.

Greenpeace no está a favor de la incineración de residuos pero, dada la situación de excepcionalidad absoluta y siguiendo lo que recomiendan los expertos, de forma transitoria y para estos residuos en concreto, lógicamente hay que darles una salida”, dijo Barea.

“Lo suyo sería tener suficientes autoclaves para tratar estos materiales, pero no los hay”.

Es más, los ecologistas apuestan por que los materiales esterilizados no acaben triturados y arrojados a vertederos, como sucede con los que procesan las plantas de Madrid y Cataluña, sino reciclados: “Todo lo que se pueda ser reutilizado tiene que serlo. Hay que acabar ya con el usar y tirar, es insostenible”, propuso Barea.

El experto ecologista calculó que “las escorias y las cenizas suponen el 30 % en peso de lo que se quema. Se transforman en un residuo tóxico y peligroso y solo está catalogada una parte de las toxinas que se generan”.

En su último informe “Safe Management of Waste from Health Care Activities“, actualizado en 2018, la OMS advirtió de los riesgos para la salud que entraña un manejo incorrecto de los desechos sanitarios “a través de la liberación al medio de patógenos y contaminantes tóxicos”.

“Si no están bien construidos, los vertederos pueden contaminar el agua de bebida” y, en el caso de la incineración “si no es total o si se incineran materiales que no se prestan a este tipo de tratamiento, se liberan a la atmósfera agentes contaminantes, así como cenizas residuales”.

Cuando los productos quemados contienen cloro, “estos pueden liberar dioxinas y furanos, sustancias que son cancerígenas para el ser humano” y si contienen componentes metálicos, “pueden provocar la dispersión en el medio de metales tóxicos”.

“Solo las incineradoras modernas que operan a temperaturas de entre 850 y 1,100 °C y cuentan con un sistema especial de depuración de gases pueden cumplir las normas internacionales de emisiones por lo que respecta a dioxinas y furanos“, concluyó la OMS.

Desechos. Europa priorizó la incineración de los desechos sanitarios, pero el resto se ha sumado a la mezcla de basura doméstica.

Tanto Madrid como Cataluña aseguran que todo el circuito dispuesto para la quema de los residuos sanitarios de la covid-19 cumple tanto con las medidas de protección de los trabajadores implicados como con los límites de emisiones de sustancias tóxicas a la atmósfera.

Galván aseguró que “la incineradora de Valdemingómez tiene controles en continuo de las emisiones, que se mantienen durante la gestión de los residuos biosanitarios” del coronavirus.

La directora de la planta explicó que la incineradora cuenta con un sistema de depuración “que permite reducir la emisión de gases a la atmósfera hasta valores muy por debajo de los límites legales exigibles” y añadió: “su incineración no produce ninguna sustancia distinta a las que se originan con los residuos domésticos”.

Tost concretó que la basura procesada en las incineradoras de residuos urbanos está compuesta fundamentalmente de equipos de protección (EPI). “Los EPI están hechos de celulosa o polipropileno en el caso de batas, gorros y mascarillas y de látex los guantes. No llevan elementos clorados como el PVC, que es lo que preocupa a los ecologistas”, explicó.

Según el experto de Greenpeace, sin embargo, durante la emergencia acabarán incinerados no solo EPI sino test, tubos, sondas, bolsas, jeringas, respiradores y otros materiales con componentes plásticos y metálicos.

Advirtió, además, de que “no existe tecnología para medir en continuo las dioxinas y furanos. Esto se hace en controles una o dos veces al año, tomando muestras en las chimeneas y llevándolas al laboratorio para analizar”.

Tost concretó que la basura procesada en las incineradoras de residuos urbanos está compuesta fundamentalmente de equipos de protección (EPI). “Los EPI están hechos de celulosa o polipropileno en el caso de batas, gorros y mascarillas y de látex los guantes. No llevan elementos clorados como el PVC, que es lo que preocupa a los ecologistas”, explicó.

***

BASURA SIN FRONTERAS

Las plantas incineradoras que producen energía son catalogadas como “plantas de valorización” y los residuos se registran en las estadísticas de Eurostat como “recuperados”.

Así, uno de los principales importadores de basura para incinerar, Alemania, ocupa el segundo lugar por “recuperación” (80.6 %) pese a que solo recicla el 42.7 % de sus residuos. Un 11.3 % son incinerados y el resto se destina a relleno de excavaciones.

La basura ha recibido, durante la pandemia, la consideración de bien esencial y puede cruzar las fronteras internas de la UE como cualquier otra mercancía, según unas guías aprobadas por la Comisión Europea (CE) el pasado 16 de marzo.

Una semana después, una comunicación de la CE estableció “corredores verdes” para mercancías en la que “aclara que los principios relativos al transporte de bienes se aplican mutatis mutandis (cambiando lo que proceda) a los envíos de residuos”.

“Muchos Estados miembros dependen de instalaciones en otros Estados miembros para el tratamiento de sus residuos, pues no disponen en su territorio de todas las instalaciones para gestionar todas las fracciones residuales”, constató la CE.

Para agilizar la burocracia y evitar la propagación del coronavirus en los intercambios de documentos de papel, la Comisión autorizó que estos se efectúen electrónicamente.

Italia, sin embargo, se encontró con “muchas demoras en la frontera con Eslovenia y en algunos casos Eslovenia y Croacia pararon y retornaron envíos de residuos provenientes de Italia”, según comunicó en un documento público a la CE.

En Francia, el Centro Transnacional para el Cruce Transfronterizo de Residuos (PNTTD) dijo que “tiene en cuenta el contexto actual y hace lo posible por facilitar el procedimiento para los nuevos expedientes (de importación) y el seguimiento de las notificaciones ya aprobadas”, antes de la directiva europea.

Una fuente del Ministerio francés de la Transición Ecológica y Solidaria dijo a Efe que el país ha recibido 65 toneladas de residuos españoles entre el 10 y el 31 de marzo, pero matizó que se trató de una transferencia “que no está específicamente vinculada a la crisis del coronavirus, ya que es un proceso que depende de una notificación renovada cada año en el mismo período desde al menos 2015″.

Además de a Francia, España exporta regularmente basura hospitalaria a Portugal.

El 1 % de los residuos que Portugal importó en 2018 para su eliminación -en incineradoras o con tratamientos físico-químicos -, un total de 1.061 toneladas, eran residuos sanitarios. Todos ellos provenían de España, según el último informe “Movimento Transfronteiriço de Resíduos” de la Agencia Portuguesa del Medioambiente, difundido a fines de 2019.

El 53 % de esos residuos españoles eran medicamentos citoestáticos o citotóxicos, la categoría más peligrosa de obligada incineración, pero casi toda la basura sanitaria fue sometida a quema. Solo el 5.2 % (55 toneladas) fue esterilizada.

Carmen Lima, especialista en residuos de la organización medioambiental lusa Quercus, dijo que una empresa de la región de Oporto (norte) procesa residuos procedentes de Galicia, entre ellos también los hospitalarios, que va a recoger in situ.

En esa planta son sometidos a esterilización y, puesto que los gestiona una empresa privada, son compactados y arrojados a vertedero. La obligación de reciclar estos productos una vez esterilizados solo la tienen, en Portugal, las empresas del sector público.

En la calle. Guantes de plástico para manipulación de alimentos, y que ofrecidos por los supermercados a sus clientes, acaban arrojados en un jardín de una iglesia madrileña.

Aquí y ahora

Ilustración de Moris Aldana

Aesta altura es difícil saber quién ha sido el verdadero inventor de un lema que ha hecho carrera en los últimos tiempos, permitiendo que tanto los intelectuales con inquietudes políticas, como los políticos con aspiraciones intelectuales, se sintieran convenientemente representados en él. Me estoy refiriendo a tres breves palabritas: “aquí y ahora” (+), que hoy en día son citadas hasta la fatiga por críticos, oradores, periodistas y literatos. Por lo menos recuerdo que Arthur Koestler y Cesare Pavese las usaron, hace varios años, con el mismo sentido y las mismas implicancias que ahora provocan. También una buena poetisa inglesa, Denise Levertov, hoy residente en los Estados Unidos, tiene un libro titulado precisamente: “Here and Now” (+).

El mundo y la esquina

En nuestro medio, “aquí y ahora” (+) (sin pretender que esta preeminencia represente un honor, creo haber sido el primero en importar el término) tuvo una rápida aceptación, porque sintetizó de modo cabal una actitud que, desde hacía un tiempo, se venía formalizando en una promoción de escritores (narradores, ensayistas, dramaturgos, y hasta algunos poetas) que hoy tienen alrededor de unos cuarenta años. Era, en cierto modo, la reacción vital contra la conspiración de la corza, contra la monótona glorificación de una Arcadia que parecía aprendida por correspondencia, contra una inapetente literatura de ojos vendados. “Aquí y ahora” (+) significaba volver a seres de carne y de hueso, enraizados en un sitio y en un tiempo, y no flotando en una especie de limbo, desprovistos de compromiso y de lectores.

Sin embargo, la profusión de citas en estos últimos meses, demuestra que los resortes del lema se han ido gastando para quienes recurren mecánicamente a él y lo dejan instalado en mitad de una frase, sin acordarse ya de qué significaba en su acepción primera. En cierto sentido, y para tales frívolos, aquí y ahora ha pasado a simbolizar, no la literatura de este tiempo sino la de este instante, no la literatura de este mundo, sino la de esta esquina. Ha comenzado a funcionar una especie de cómoda superstición, que habilita para pensar que alcanza con escribir sobre cantegriles, burocracia, conventillos, colachatas, expedientes, candombes, para que esas inermes rebanadas de realidad se conviertan, como por arte de magia, en literatura.

El primer malentendido consiste, evidentemente, en confundir literatura con periodismo, novela con reportaje. Después de tanto denuedo contra una literatura de ojos vendados, no caigamos ahora en el burdo simplismo de difundir que lo instantáneo siempre es literatura, de tomar lo verdadero como única garantía de lo estético.

***

El tema y el ámbito

El primer malentendido consiste, evidentemente, en confundir literatura con periodismo, novela con reportaje. Después de tanto denuedo contra una literatura de ojos vendados, no caigamos ahora en el burdo simplismo de difundir que lo instantáneo siempre es literatura, de tomar lo verdadero como única garantía de lo estético. Cuento realista o cuento fantástico, ambos deben cumplir en primer término con las exigencias del género literario a que pertenecen. Drama militante o comedia de costumbres, ambos, antes que militancia o costumbrismo, deben funcionar como el teatro que dicen ser. Las diferenciaciones sobrevienen después, a partir del cumplimiento con las reglas del juego. No alcanza con el realismo o la fantasía, con la militancia o el costumbrismo, para asegurar la calidad literaria, el nivel artístico de una obra.

El segundo malentendido viene, quizá, de confundir el tema con el ámbito. Palabras esotéricamente locales, como “conventillo, estancia u oficina” (+), son a veces abordadas como temas, cuando en realidad solo son ámbitos. Desde el punto de vista del oficiante literario, el narrador debe encontrar el tema para desarrollarlo en un ámbito determinado. Un tema de celos, de angustia, de crueldad, tanto puede desarrollarse en una estancia como en un conventillo; o sea, que en el famoso “aquí” (+) caben todos los grandes temas de la literatura universal. Uno de los motivos de la exigencia del “aquí” (+) en la actitud de casi todos los hombres del 45, fue justamente la pretensión de que esos grandes temas no corrieran el riesgo de proceder incoloros, desasidos, lejanos. Los enemigos del “aquí y ahora” (+) ponen un gran énfasis en defender la primacía de lo imaginario puro, sin raíces de tiempo o de lugar; los frívolos acólitos (no, por supuesto, los conscientes realizadores) del lema, fanáticos del tiempo y del lugar; olvidan subordinar lugar y tiempo a los comandos de lo imaginario (de lo imaginario felizmente impuro, o sea contaminado por lo real).

Después de todo, conviene recordar que si bien algunas veces el fin puede justificar los medios, pocos hasta ahora han osado propugnar que el medio pueda justificar los fines.

Ilustración de Moris Aldana

“Las Doñas”, mujeres unidas contra la violencia en Medellín

Trabajo. En las jornadas de siembra participan hombres y mujeres de todas las edades. Uno de las objetivos de las doñas es transmitir a sus integrantes más jóvenes la importancia de relacionarse con la tierra.

Se hacen llamar el “Partido de las Doñas”. Un nombre simbólico, pues no se trata de una organización política, sino de un colectivo de 900 personas, entre ellas madres, abuelas e hijas, unidas con el fin de compartir sus vivencias y trabajar en pro de la conservación de la memoria y el desarrollo de sus comunidades.

“Somos un grupo de mujeres que le decimos NO a la violencia, porque hemos perdido muchos seres queridos por esta situación, por tanto conflicto […] No somos partido político. Nosotras no tenemos patrocinio de ninguna forma”, explica a Efe Rosadela Tejada, líder del Partido de las Doñas.

En cuanto a las acciones que estas mujeres realizan en las distintas comunas de Medellín, son varias y siempre tienen la intención de enseñar y abrir un espacio para el diálogo y la reflexión, según indica Tejada. Algunas veces bordan o tejen, otras cocinan y siembran jardines “para recuperar algunas zonas olvidadas”.

“Somos mujeres que hemos perdido seres queridos por la violencia. Es muy importante contar nuestro punto de vista, porque el dolor compartido se hace más breve. Nosotras vamos, nos contamos las historias, lloramos, nos reímos, relatamos anécdotas y eso nos ayuda a mitigar el dolor”, añade Tejada.

De igual manera, el porqué llamarse Doñas también tiene un significado de resistencia. Según cuenta a Efe Laura Richis, docente e integrante del partido, se trata de “un reconocimiento”, porque “una doña es una mujer que transmite, es una mamá jodona que tiene que construir con sus hijos una forma de vida, de cómo negociar el conflicto dentro y fuera de su propia familia”.

***

INUNDAR BARRIOS CON ARTE, MEMORIA Y PEDAGOGÍA SOBRE EL ROL DE LA MUJER

La historia de las Doñas se empieza a escribir en 2018, gracias a una alianza entre algunas lideresas de la Comuna 13 y Agroarte, una fundación que se dedica a realizar acciones de memoria y resistencia por medio de la siembra y el hip hop en la ciudad de Medellín.

De ahí en más, el proyecto se fue expandiendo hasta ser lo que es hoy: una red de 900 personas con presencia en muchos territorios que antes eran propiedad de la guerra. Uno de ellos, el barrio Pablo Escobar, el mismo que fue erigido por los narcos en los 80’s con el nombre de “Medellín sin tugurios” y que hoy viste frondosos jardines y coloridos murales gracias a las Doñas.

“La siembra y el tejido son actividades que tienen una simbología muy importante en el sector donde nos encontramos”, manifiesta Richis. Precisamente por eso, asegura, “las Doñas son muy dadas a sembrar, pues las mujeres están cargadas de memoria y son muchas las que son transmisoras de las costumbres dentro de sus propias familias”.

En ese sentido, una de las finalidades del partido de las Doñas es generar un impacto en la vida de sus integrantes más jóvenes. La idea es, según Richis, “enseñarles la autonomía que debe tener la mujer, por ejemplo, desde el aspecto económico: cómo defender su pensamiento y cómo asegurar su supervivencia y no someterse a la violencia”.

“El fin en sí que tiene el colectivo de mujeres de las Doñas es empoderar ese papel que tiene la mujer en los territorios. Por ejemplo, de la Comuna 13, uno sabe que la mayoría de las que llegan ahí son mujeres desplazadas de la violencia, porque son mujeres que quedan viudas y buscan un territorio que poblar”, precisa Richis.

En ese sentido, según la docente medellinense, lo importante es inundar los barrios con expresiones de arte y memoria y con pedagogía sobre el rol de la mujer en el hogar, “pues hay muchas tradiciones que se hacen en familia y cuando falta la abuela o la mamá, se dejan de hacer”.

***

SEMBRAR LA SEMILLA DEL DIÁLOGO

Existe una historia legendaria en la Comuna 13 de cuando una mujer agitó una bandera blanca en pleno curso de la Operación Mariscal, en 2002, abriéndose paso entre las balas para rescatar a su hijo que yacía herido en el suelo. Se trató de una de las 10 operaciones militares que realizó ese año el Ejército colombiano en la zona y que terminó con la muerte de cuatro niños, cinco adultos y dejó a 37 más heridos.

Este particular evento, al que de inmediato se sumaron decenas de vecinos ondeando cuanto trapo blanco tenían en casa para que se acabara dicha barbarie, es lo que hoy se conoce como “la marcha de los pañuelos blancos”.

Las Doñas, por su parte, no son ajenas a estos capítulos de violencia. Según Richis, “muchas de ellas vienen de unos colectivos anteriores como “Mujeres Caminando por la Verdad”, que son las madres víctimas de la Operación Orión”, otra incursión del Ejército que dejó como saldo un número desconocido de muertos y desaparecidos en la Comuna 13.

Igualmente, al colectivo se suman mujeres víctimas de las demás operaciones militares, así como de la violencia ejercida por los diferentes actores del conflicto armado.

Frente a eso, Richis afirma que hay que tener en cuenta que “la mujer en el conflicto juega un papel muy distinto al del hombre”. Esto, dado a que “lamentablemente son los hombres los que más fallecen debido a la guerra, a las mujeres les toca asumir el cómo sostener a la familia y cómo regular el mandato dentro de la misma”.

Aún así, aunque activo, “el rol de la mujer tiene que ver más con la conciliación. Son poquitas las mujeres que se ponen a pelear y más las que llaman a conciliar. Desde el poder de la palabra las mujeres podemos negociar y llegar a una solución de un conflicto”, agrega Richis.

Ese es precisamente el papel de las Doñas en Medellín: sembrar la semilla del diálogo y refundar sus barrios con muestras de memoria. Una resistencia de mujeres que, como bien lo dice Rosadela Tejada, “comparten una herida que quizás nunca se va cerrar”, pero que bien si le pueden hacer frente conversando sobre su dolor y resignificando sus territorios.

“Un proceso de catarsis colectiva al que cada vez se unen más y más mujeres”, remacha Tejada.

Las escuelas de horror en las que ‘fabricaban’ a los paramilitares

Fotografía de Agencias

Frente a los nuevos paramilitares, un hombre conocido como ‘Diablo Rojo’ fue obligado a hacer flexiones de pecho. “Cuando ‘Diablo Rojo’ ya estaba cansado y voltió (sic) a mirar, le dispararon en la cabeza, luego le dieron la orden a los que estaban haciendo curso de comandante para que lo llevaran al helechal, lugar donde hicieron el hueco para enterrarlo”, le contó en 2017 a la Fiscalía un exparamilitar del Bloque Metro, postulado en el proceso de Justicia y Paz, esta es una ley promovida por el gobierno de Álvaro Uribe y aprobada por el Congreso para facilitar el proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia.

Con el mismo tono desprovisto de emociones, como si describiera un procedimiento quirúrgico, continuó: “Se ilustró a un grupo sobre el ‘procedimiento para mutilar’. Se decía que de esa forma era mucho más fácil desaparecer una persona”. El comandante a cargo de la macabra lección tomó un cuchillo de la cocina. “Le abrieron el estómago, porque de esa manera el cuerpo no se sopla y no revienta, y después lo mutilaron por sus extremidades y lo tiraron al hueco”.

El curso de cómo mutilar a una persona hacía parte de los entrenamientos que, a finales de los años 90, recibían los hombres reclutados por las estructuras paramilitares. Una sentencia de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín contra nueve patrulleros del Bloque Metro recoge, en uno de sus apartados, cómo eran formados, además, militar y políticamente.

En escuelas dispuestas en sus zonas de influencia, los comandantes “instruían” a decenas de reclutados para la guerra. A los destacados los seleccionaban para un curso de “Fuerzas Especiales de las Autodefensas”. Para volverlos agresivos, los enviaban tres días al monte, sin comida, y a su regreso solo les ofrecían un “sancocho de perros”.

“El rencor que sentían por comer canes lo desquitarían con otra persona”, le dijo a Justicia y Paz otro exparamilitar: “Se formarían con resentimiento y tendrían un corazón duro”. Si no lo lograban, eran asesinados. Si lo conseguían, se graduaban como instrumentos de una guerra en la cual los paramilitares, y en particular el Bloque Metro de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá, fueron trágicamente protagonistas hace unos 20 años.

Si incumplían el régimen “disciplinario” de la organización –tenían prohibido consumir drogas, cometer violaciones, hablar mal de los comandantes o agredirlos y amenazar a sus compañeros–, eran enjuiciados ilegalmente y asesinados.

***

Academias del crimen

Fueron cerca de ocho las “escuelas” donde los comandantes del bloque entrenaron a sus reclutas. Las dos más conocidas estaban en el municipio donde ese bloque nació: San Roque, nordeste antioqueño. La escuela ‘Percherón’, en el corregimiento Cristales, y la escuela ‘Corazón’, en la vereda Montemar.

En San Carlos, municipio del oriente de Antioquia donde tenía una propiedad Carlos Mauricio García Fernández, comandante del Bloque Metro, había otras dos, una en el corregimiento El Jordán y otra en la vereda Tinajas.

Guerra. Doble Cero fue el líder cuando el Bloque Metro se disputaba con otras facciones paramilitares la zona rural de San Roque, en el año 2003.

Allí aprendían desde “emboscadas, patrullajes, listas de la muerte, retenes y desapariciones de personas” hasta asesinatos selectivos, extorsiones, saqueos, exhibición de cuerpos asesinados y otras prácticas de terror, según recoge un informe del Centro de Memoria Histórica sobre San Carlos, citado por la sala de Justicia y Paz.

Otros lugares de formación de paramilitares, La Acuarela y La 35, estuvieron en Angelópolis (suroeste) y San Pedro de Urabá, respectivamente. Y otro más en La Hacienda de Monos, en Amalfi, municipio donde nacieron los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño Gil.

A cargo de las escuelas estaba el propio García Fernández, alias Doble Cero, así como Hinestroza, Cabo Flaco, el Mocho, Lucas, Brayan y Mario Pistola, una lista de alias de paramilitares cuya verdadera identidad se desconoce debido al exterminio casi total que sufrió el Bloque Metro a manos de otras estructuras paramilitares a inicios de los 2000. Sin embargo, la sentencia asegura que “se centraban en elegir oficiales retirados” de la Fuerza Pública, tal como era el propio Doble Cero.

La sentencia asegura que, además, tenían tres centros de descanso y abastecimiento donde también recibían entrenamiento: la “base de Alcatraz”, en San Carlos; y en San Rafael, la “base de la Pantera”, en la vereda La Granja, y otro sin nombre en la vereda El Tesorito.

También hubo un lugar de entrenamiento en Medellín. En lo más alto de la comuna 3 acondicionaron canchas y partes de la montaña colindante con el barrio San José de la Cima para adiestrar a los jóvenes reclutados de los “combos” de la ciudad, que sabían usar armas, pero no tenían entrenamiento militar.

A esa estrategia urbana, el comandante paramilitar Jorge Iván Arboleda Garcés la llamó el Proyecto Medellín. “Nosotros primero sí pertenecimos a un combo; nunca vimos a un comandante, siempre decíamos “un amigo” o “el que lleva la vuelta”. Entonces, nos enseñan que hay unos conductos regulares, nos enseñan una instrucción militar”, contó un postulado a la Fiscalía.

En el día aprendían tácticas de combate –arrastre bajo, zigzag, pila, palo de equilibrio, telaraña, pasamanos, lazo– que eran, según la sentencia, “la parte más ruda en todas las fases de entrenamiento”, pues quienes no lograran aprenderlas eran sometidos a castigos “humillantes”. Así lo remarcó también un excombatiente: “Cuando uno está en un grupo al margen y no hace las cosas bien, ya sabe que no es sanción, sino que es su vida la que está en juego”, declaró.

***

El curso político-militar

Cuando llegaban a los centros de entrenamiento les entregaban equipo de campaña y comenzaban un proceso de formación de dos meses, antes de recibir material bélico.

Las clases se iniciaban a las 5 a. m. Recogían todo su equipo, hacían formación militar y salían a trotar y a hacer ejercicio una hora con los elementos de campaña a sus espaldas. Después, volvían a la escuela, se bañaban y lavaban el camuflado en cinco minutos, desayunaban y volvían a formar para aprender a marchar y a presentarse a sus superiores.

En el día aprendían tácticas de combate –arrastre bajo, zigzag, pila, palo de equilibrio, telaraña, pasamanos, lazo– que eran, según la sentencia, “la parte más ruda en todas las fases de entrenamiento”, pues quienes no lograran aprenderlas eran sometidos a castigos “humillantes”. Así lo remarcó también un excombatiente: “Cuando uno está en un grupo al margen y no hace las cosas bien, ya sabe que no es sanción, sino que es su vida la que está en juego”, declaró.

Durante la jornada también les enseñaban doctrina e ideología, desde oraciones para repetir cada día hasta himnos de la organización. “Las capacitaciones de nosotros eran principalmente cómo entrarle a la población, cómo ganarnos el corazón de la población”, aseguró un exparamilitar sobreviviente.

Quien no aprendiera la lección era lanzado a un barrizal con restos de comida donde debía permanecer hasta que la sanción le fuera levantada. Además, aprendían “políticas” de la organización, como “ir en contra del vicioso, el violador, el ladrón”, –lo que se tradujo en una práctica extendida de “limpieza social”–, o que eran un “ejército para apoyar el pueblo” que no podía igualarse a las guerrillas.

Los magistrados señalan que esto se implementó de modo contrario, a juzgar por las masivas violaciones a derechos humanos cometidas por el Bloque Metro, que incluyen homicidios, desapariciones forzadas, desplazamientos, torturas, secuestros y reclutamientos forzados.

En 2002, Doble Cero, considerado un paramilitar de raigambre ideológica, entró en disputa con don Berna, comandante del bloque Cacique Nutibara, por la financiación con el narcotráfico. Entonces, el Bloque Metro se escindió de las AUC y fue exterminado en cuestión de años por sus antiguos compañeros de armas, en una guerra a la que solo sobrevivieron algunos de los que se enfilaron a otros bloques paramilitares, como quienes contaron esta historia.

Salida. La ley de Justicia y Paz ofrece posibilidad de cobijo jurídico a los líderes de grupos armados, tanto paramilitares como guerrilleros, que puedan ser culpables de delitos graves y de lesa humanidad.

Una vez terminaban el entrenamiento, los paramilitares recibían el material bélico directamente de Doble Cero, quien a su vez lo habría recibido, dice Justicia y Paz, de efectivos de las Fuerzas Militares.

Por estos hallazgos, en 2017 la Fiscalía compulsó copias contra el general (r) Mario Montoya Uribe, comandante de la Cuarta Brigada en los años de existencia del Bloque Metro y años después comandante de las Fuerzas Militares. En su sentencia, el Tribunal Superior de Medellín se abstiene de duplicar esa compulsa.

Dice la sentencia que, en sus versiones, los postulados señalan directamente al Ejército de surtirles armas, municiones y camuflados.

Uno de ellos, alias Diomedes, dijo que ‘Doble Cero’ lo envió a Chocó a surtirse de material bélico y de intendencia y que cuando estuvo en Medellín fue testigo de la supuesta colaboración del batallón Pedro Nel Ospina, al norte de la capital de Antioquia, y la Brigada 34, desde la cual habrían hecho el contacto con Montoya.

A Diomedes “lo pusieron a trabajar en compañía sacando munición, fusiles, camuflados, calculando que para esa época se sacaron entre 150 y 200 fusiles y unos 10,000 a 12,000 camuflados y mucha munición”, que eran vendidos, entre otros, a don Berna y al Bloque Metro, asegura la sentencia del Tribunal con información de la Fiscalía.

Montoya responde actualmente ante la Jurisdicción Especial para la Paz por casos de falsos positivos.

El Tribunal pidió a la Fiscalía ahondar en las investigaciones para establecer qué otros miembros de las Fuerzas Militares “colaboraron con el accionar delincuencial“, dándoles la espalda a su mandato con la población y al país.