Imagino ese futuro de la literatura y veo un mundo donde habrá mucha lectura rápida, pero que no calará en la gente.
Imagino ese futuro de la literatura y veo un mundo donde habrá mucha lectura rápida, pero que no calará en la gente.
Con apenas dos sectores rescatados de sus calles, la reconversión ha despertado un interés popular que, poco a poco, crece en importancia a medida que se avanza en el rescate de las auténticas señales de identidad cultural.
Las guerras nunca las gana nadie. Perdimos más de lo que nos damos cuenta, más de lo que queremos admitir. Todos perdimos. Y esas pérdidas son las que nos vinculan.
Tacuscalco me hizo reflexionar ¿hasta dónde desconocemos o sobreestimamos nuestras señales de identidad, nuestra historia, que para muchas sociedades son sagradas?
Es indignante que nuestros impuestos no estén siendo usados para cuidar nuestro patrimonio impreso, nuestra historia y nuestra memoria como corresponde, que también para eso se pagan.
Cuando me refiero a Bibliotecas Nacionales de quinto desarrollo pero en crecimiento, aludo a todas las de Iberoamérica.
Todavía es tiempo de evitar que nuestra casa, la Tierra, sucumba a las llamas. Toca actuar. De inmediato. Porque cada minuto cuenta.
Años después, cuando era estudiante universitario, tuve la oportunidad de entrar a la Catedral de Nuestra Señora. Las emociones de la infancia se volvieron estremecimientos al recorrer las naves centenarias.
Sancionar toda la literatura del pasado y medirla de acuerdo a la corrección política actual es injusto y demuestra desconocimiento.
Abril es para conmemorar y dar gracias al criterio humanístico que escogió estas fechas para concelebración laica del conocimiento.