La limitación de publicaciones o reediciones de nuestra propia literatura implica, también, la construcción limitada o incompleta de nuestra comprensión del país.
La limitación de publicaciones o reediciones de nuestra propia literatura implica, también, la construcción limitada o incompleta de nuestra comprensión del país.
En la actualidad el silencio histórico solo es roto por Costa Rica y Nicaragua; sin embargo, encontré en El Salvador dos libros de esa gesta libertaria.
Ojalá que ser testigos del adiós de las especies nos haga tomar conciencia de la urgencia en el cambio de nuestra actitud hacia la naturaleza y el medio ambiente.
“¿Y si nos ahorcamos?” –dice un personaje de la obra de teatro “Esperando a Godot”, queriendo salir de la desesperanza; pero Godot no llegará nunca a solventar una existencia pasiva.
En La Habana me fascinaba el permanente tic-tac de Radio Reloj, mientras leían noticias, reportajes y cápsulas educativas.
Las innovaciones educativas implican no dejar tareas a menores de 10 años, ni tampoco facilitar libros de colorear.
En el pensamiento de izquierda, el arte y la cultura tienen una función ideológica que, en el mejor de los casos, debe servir para exaltar las dificultades del pueblo.
Me hace recordar a un amigo con alto cargo en el Gobierno. Hace unos 12 años me decía: “¿Cómo podemos hacer para que los salvadoreños dentro del territorio tengan el mismo empuje que tienen afuera?”
Los votos anulados y las abstenciones son una postura política válida, aunque algunos lo califiquen como un gesto antidemocrático.
¿Qué harían los miles de misiles atómicos esperando ser descargados sobre las ciudades en una “guerra caliente”?