Si Trump quita el TPS a los salvadoreños no será por la relación entre San Salvador y Caracas; será por otro tema más doméstico: la política migratoria del presidente de Estados Unidos está marcada por la xenofobia y el racismo.
Si Trump quita el TPS a los salvadoreños no será por la relación entre San Salvador y Caracas; será por otro tema más doméstico: la política migratoria del presidente de Estados Unidos está marcada por la xenofobia y el racismo.
Uno no solo hace un Ironman sino llega a ser un Ironman. Cuesta escribir esto último sin poner los ojos en blanco. En muchos sentidos Ironman parece un culto elitista con su propia comunidad, subcultura y requisitos de membresía.
Estas son solo algunas de las transformaciones más evidentes que está experimentado Chile y, específicamente, Santiago a raíz del fenómeno migratorio.
El sentido de pertenencia se congestiona cuando se está lejos de la tierra donde uno enterró el cordón umbilical. Se ama tanto el nido de donde se voló que nunca se puede terminar de llamar hogar al destino extranjero.
Los remitentes anónimos dicen estar indignados porque nos acusan de defender delincuentes. No es así, estamos denunciando a delincuentes: hemos señalado a cuatro criminales uniformados por matar, agredir sexualmente y extorsionar.
Muchos a favor de preservar los monumentos de la Confederación señalan que la figura de Lee no se debe censurar porque representa la libertad de expresión de una parte del Sur.
Los ciudadanos parece que nos hemos acomodado a la mediocridad de lo que hay: dos partidos retrógrados y adormecidos por la falta de propuestas convincentes con liderazgos creíbles.
Fue un momento de caricatura, una burda expresión de racismo, de odio. La mujer quiso dejar claro que los que no tenemos la piel nívea como la suya le repugnamos. Y lo logró.
El jueves recién pasado a las 3:45 de la tarde, el juez Cruz Antonio Pérez Granado, del tribunal de Sentencia de Santa Tecla, dictó sobreseimiento definitivo en mi favor en el caso por difamación y calumnia que el empresario Enrique Rais, hoy prófugo de la justicia, interpuso en mi contra el año pasado.
¿Por qué no se recuerda públicamente el terror y la tortura de las cárceles secretas del centro de San Salvador? ¿Por qué siguen intactos estos espacios, pero sin rastro del pasado, como si nada hubiera pasado ahí?