La terquedad por los libros
En verdad, hacer la guerra por el libro y la lectura implica sacrificar tiempo que es grato gastarlo en escribir.
En verdad, hacer la guerra por el libro y la lectura implica sacrificar tiempo que es grato gastarlo en escribir.
Ahora más que nunca, y siempre, nuestra función bibliotecaria debe extenderse a la creación de sensibilidad y conocimiento sin limitaciones.
Pero algo que no supieron los políticos y urbanistas de barriada es que Estrada posó de modelo frente a un espejo. ¡Y Atlacatl es Valentín Estrada! Él lo asumió ante sus vecinos, y el olvidado se eterniza mientras dure el bronce de su obra.
Fui lector desde niño y en la pequeña biblioteca de mi escuela me extasiaba con los títulos, pero me dijeron que solo el director manejaba la llave. Por cierto nunca la vi abierta.
Lo que se niega a cambiar es la educación. El video nos presenta un aula de este tiempo y un aula de hace medio siglo: pizarrón, los niños escuchando y el docente exponiendo su sapiencia. Todo permanece igual.
“Doy gracias a Dios y a usted, y también a otros escritores, porque me permiten ganarme la vida honradamente promoviendo sus libros”. Ahora soy yo el sorprendido: “¿Gracias a mí también?”
Una norma para los de pie: nunca pasen delante de un vehículo detenido ante el rojo del semáforo, pues el conductor está atento al verde, y si no sabes saltar, de seguro te va a arrastrar.
La novela exige concentración para mantener el hilo de un libro que, por lo general, puede sobrepasar las 200 páginas, eso la hace difícil para un escritor a quinto tiempo o de quinto mundo.
El poeta maldito, contemporáneo, estudiado en el mundo Charles Baudelaire, decía: “Un buen poeta debe ser una mala persona”.
El paso de gigante para tomar decisiones, para proponer e innovar, entendido este último concepto como cambio, no se dará si no se comprende la realidad global por vacíos de conocimiento.