Homero en los tiempos de Twitter

El primero de enero de este año inició en Twitter la lectura colectiva de La Ilíada, el poema épico de Homero. Se leerá un canto por semana y por medio de los hashtags #Homero2019 o #Ilíada2019, se podrá comentar la lectura, compartir información, fotos de sus ediciones o anécdotas personales en referencia al libro. La lectura de La Ilíada terminará el 18 de junio y el primero de julio iniciará la lectura de La Odisea. Entre ambos libros suman 48 cantos, así es que habrá Homero para casi todo el año.

La iniciativa es promovida por Pablo Maurette, ensayista y profesor de Literatura Comparada, el mismo quien el año pasado impulsó la lectura colectiva de La Divina Comedia de Dante Alighieri. La inesperada respuesta que obtuvo la idea de leer a Dante, a la que se sumaron miles de personas de diversos lugares del mundo, lo motivó a continuar proponiendo lecturas de clásicos de la literatura. Después de terminar La Divina Comedia, los seguidores votaron entre leer el Decamerón y El Quijote, ganando este último.

Estos ejercicios de lectura colectiva iniciados desde Twitter me hicieron pensar en otras alternativas y vías de promoción de la lectura que pueden desarrollarse gracias al uso inteligente de las herramientas que las redes sociales ponen a nuestra disposición. Uno de los ejemplos más llamativos es el de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Desde su cuenta en Instagram, la Biblioteca lanzó las llamadas «instanovelas», libros en un formato visual que pueden ser leídos desde la aplicación telefónica. Cuando se publican, los libros pueden accederse desde la sección de historias y después de 24 horas quedan a disposición permanente en los «highlights». Como cada foto (o página de contenido) dura 15 segundos en pantalla, el diseño ha sido hecho de tal manera que cuenta con un espacio especial para poder colocar el pulgar y evitar que la página cambie, mientras se termina de leer el texto.

Las obras que han sido publicadas hasta ahora son Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, El tapiz amarillo de Charlotte Perkins Gilman, El cuervo de Edgar Allan Poe y La metamorfosis de Franz Kafka. También tienen publicado un tutorial para que los lectores puedan comprender cómo moverse con facilidad por entre las páginas de los libros.

Al lanzar las instanovelas, la Biblioteca Pública de Nueva York pensó que el formato podría llamar la atención e inducir a la lectura a personas que visitan dicha red social, una de las más populares en el momento. Acompañadas de un diseño animado a manera de portada, la introducción de textos en formato de páginas fácilmente leíbles pretende también mantener vivo el interés por la lectura de largo aliento, en un mundo que pierde comprensión lectora y enfoque de atención de manera acelerada.

Otras iniciativas interesantes son las cuentas que tuitean libros enteros, como por ejemplo «El Pop Wuj en tuits» (@PopolVuh_GT), que tuiteó por primera vez el libro sagrado de los mayas en 2016. Aunque el formato de tuits es incómodo para poder leer un libro completo y en orden, el mero hecho de ver algunas de sus líneas desperdigadas en nuestro muro puede animar a buscar la obra completa.

Aunque estas iniciativas atraen a un alto número de curiosos y seguidores, es seguro que no todos leen los libros en su totalidad o que siquiera comiencen a hacerlo. Pero otras personas se animarán a hacerlo con el apoyo de herramientas y aplicaciones telefónicas que conectan a una numerosa comunidad de lectores. La diversidad de participantes brinda, sin duda alguna, nuevos enfoques y consideraciones sobre las obras que pueden servir para modificar el prejuicio de que la lectura de obras clásicas es una experiencia aburrida.

Para muchos de nosotros, el recuerdo de nuestras lecturas de colegio nos dejó una impronta desagradable. Particular dificultad presentaba la lectura de los clásicos literarios, libros que han trascendido su tiempo y su geografía para contar historias y aspectos del carácter humano, que continúan vigentes al día de hoy. Por desgracia, en la etapa de vida en que somos forzados a leer esos libros no tenemos ni la experiencia de vida ni el bagaje cultural para comprender o apreciar plenamente ni su forma ni su contenido. Es un despropósito obligar a leer ciertos títulos a estudiantes de primaria y secundaria. No solo la imposición de la lectura resulta contraproducente sino también los métodos pedagógicos seleccionados por los profesores de turno para explicar la obra y su importancia.

La lectura colegial es también impositiva sobre la individualidad. Los libros del canon escolar se suponen incuestionables y de gusto obligatorio, siendo (tanto la literatura como el gusto) dos asuntos profundamente subjetivos sobre los cuales no se puede imponer nada. Aunque la intención de graduar bachilleres con un conocimiento mínimo literario es comprensible, las obras seleccionadas y la manera de evaluar las lecturas terminan produciendo aversión e indiferencia duraderas hacia la literatura y la lectura.

Cuando se menciona a «los clásicos» sentimos que son libros escritos en tiempos y realidades tan remotos que apenas nos resultan comprensibles. Pero esta simbiosis entre tecnología y literatura puede ser útil para quienes quieren mejorar sus lecturas individuales y para quienes gustan leer desde algún dispositivo móvil. En un tiempo donde las redes sociales se han convertido en espacios llenos de agresividad, desahogos e información dudosa o superficial, iniciativas como las mencionadas se convierten en espacios agradables y necesarios para conservar un poco de cordura.

#Homero2019 me llamó la atención lo suficiente como para comprar La Ilíada por tercera vez en mi vida. No me engaño a mí misma. No creo mantener el ritmo de leer un canto por semana, pero no importa. Ha sido refrescante revisitar sus páginas y reencontrar a Aquiles, el de los pies ligeros, cuya cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos, será cantada por la diosa para los tuiteros del siglo XXI que se animen a leerla.

Sin odios ni rencores

Dos políticos de partidos distintos comparten mesa en un hotel capitalino. Ríen, bromean, brindan. Otro grupo está reunido en la casa de algún aliado/patrocinador, y el escenario es parecido: una plática amena y fluida. Muchos se conocen desde hace años. Otros son nuevos en el medio, y se dedican a observar y aprender.

Mientras estas escenas se repiten con muchísima frecuencia. Es parte del arte de la política. Los grandes acuerdos rara vez se gestan en las mesas montadas para el diálogo, o en las comisiones de la Asamblea Legislativa. Las decisiones clave se toman en estos espacios, a puerta cerrada, lejos de las cámaras y los micrófonos.

Para el público se monta otro tipo de espectáculo. Los políticos suelen asumir el papel de rivales y espetar discursos confrontativos en los que suelen atacar las posiciones de sus contrarios y ensalzar el trabajo de los de su mismo color. Frente a los espectadores, nosotros, sus votantes, ellos se intercambian señalamientos y culpas y defienden sus acciones bajo las banderas siempre efectivas de sus líneas ideológicas.

El ciudadano desprevenido puede caer fácilmente en la dinámica de este circo y emular, desde su propio ámbito, esta batalla contra el rival político, contra el simpatizante del otro partido. Aunque es algo que no es nuevo, es recién ahora que los espacios virtuales, las redes sociales y el acceso a la tecnología permiten que esta lucha se haga más visible.

Los muros de Facebook y las cronologías de Twitter se convierten en verdaderos campos de guerra en los que amigos y familiares se enfrentan. Si bien es cierto que el ambiente se exacerba por la influencia de cuentas falsas, troles e información manipulada o tendenciosa, la gente real, esa de carne y hueso con un trabajo y una familia, también suele caer en esta ola de pasionismo electoral.

¿Realmente vale la pena perder amistades, enemistarse con un familiar, o poner en riesgo otro tipo de relaciones por defender al político de mi preferencia? Yo le diría que no, no lo vale. La maquinaria electorera, esa que busca a toda costa la cosecha de votos que manda en este juego de sillas de la alternancia en los gobiernos, se nutre de odios y rencores. Nuestra clase política sabe que es muy poco lo que logra apelando a nuestro intelecto, entonces hace de la seducción a sus simpatizantes algo emocional. Apelan a creencias profundas, a increpar a los valores de la gente, a su religión. Apuntan el dedo hacia el contrincante y le recitan sus defectos para que usted decida votar por ellos, la mejor opción.

El odio por el otro, por el que no piensa como yo, por el que no vota como yo es un efecto directo de este tipo de diseño de campaña electoral. Ellos, el partido contrincante, y todos sus simpatizantes son el enemigo a vencer. En esa polarización, en ese juego de todo o nada, ignoramos u olvidamos que estos mismos colores que ahora defendemos con pasión se mezclarán más adelante en lujosos restaurantes para decidir nuestro futuro, el de todos, sin importar por quién se haya votado, o si ni siquiera se asistió a los comicios.

No vengo a decirle que no se sienta orgulloso de sus colores partidarios, ni mucho menos a sugerir que no es válido ser simpatizante, correligionario o miembro de un partido político. Para nada. Este sistema de partidos, con todo y sus defectos, es parte de nuestra dinámica democrática que tanto nos ha costado conquistar.

Mi invitación, más bien, ahora que nos acercamos a la recta final de esta campaña presidencial, es a que cambie su enfoque, que su elección sea más racional, que se fije en lo que nos prometen y lo recuerde para luego exigirlo. Pero sobre todo, a que dejemos a un lado el odio y el rencor contra quienes piensan y votan diferente a nosotros. No pierda amistades ni aleje a sus familiares para defender a un político. No vale la pena, y él ni siquiera lo necesita.

¿Y Probidad?

Se fue Douglas Meléndez de la Fiscalía. Llegó Raúl Melara, marcado por las enormes dudas que genera su cercanía al partido ARENA. Antes se había dado la renovación de la Corte Suprema de Justicia con la llegada de nuevos magistrados a la Sala de lo Constitucional; una de las primeras decisiones, en esta nueva composición, ha sido echar más sombras a la forma en que el máximo tribunal procesa los casos de la oficina de Probidad. No son buenas noticias.

Empecemos por la Fiscalía. En el obituario del exfiscal Meléndez hay que escribir, sí, que se quedó corto en varios de los casos que pretendió, al llegar al despacho, incluir en la bitácora de su gestión. En casos importantes, como las de ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la fuerza pública o la tregua entre las pandillas y el Estado, acudió a esa su costumbre de intentar cubrir con frases altisonantes carencias básicas en acciones penales que casi nunca tocaron a los planificadores de los crímenes o a los funcionarios de alto rango que los permitieron.

Tampoco fue Meléndez capaz de emprender dentro de la Fiscalía una reforma real, encaminada a extirpar la desidia o corrupción de algunas jefaturas. Siempre acudía el exfiscal a justificarse en la falta de recursos.

Eso dicho, también hay que escribirlo con todas las letras, que Douglas Meléndez hizo lo que ninguno de sus antecesores había hecho: emprender procesos penales serios y en algunos casos bien investigados contra los más importantes representantes del poder político. La condena y confesión criminal de Elías Antonio Saca y la persecución penal a Mauricio Funes no son poca cosa.

Importante fue también la acción legal emprendida contra el empresario Enrique Rais, quien había armado, en el mismo ministerio público y en los tribunales, una red de corrupción que incluyó, además de a un ex fiscal general, a jueces, policías, peritos forenses y periodistas. El de Rais es uno de los mejores ejemplos de hasta qué punto una mafia privada puede cooptar al Estado.

Estos casos, como ya apuntaba Cristian Villalta en este periódico, no hicieron más que confirmar por vía procesal penal la extensión de la podredumbre que existe en nuestras instituciones. Eso es ya, en algunos casos, verdad judicial, gracias, por ejemplo, a la confesión del expresidente Antonio Saca, que es en realidad un manual de cómo desviar fondos públicos a operaciones políticas y cuentas personales.

Buena parte de las acusaciones que Meléndez presentó en los casos contra Funes y Saca están basados en los descubrimientos hechos por la sección de Probidad de la Corte Suprema. El futuro de esa oficina y de lo que la Fiscalía haga con los insumos que de ella reciba son esenciales para la lucha contra la corrupción en El Salvador.

Pero Probidad parece ya un fantasma. Eso se debe a las mafias políticas que han intentado anularla, a los mismos diputados que son juez y parte en esto; que fueron investigados por Probidad y tuvieron voz y voto en las elecciones tanto de los magistrados de los que hoy depende esa oficina como de la del fiscal que es hoy encargado de convertir en persecuciones penales esos indicios.

En la lista de investigados por Probidad hay funcionarios y diputados del FMLN, ARENA y de GANA, las tres principales fuerzas políticas en contienda para la presidencial del próximo 3 de febrero. Varios de ellos son voces influyentes en esos tres partidos políticos; voces que estuvieron en las mesas donde se escogió a los magistrados y a Raúl Melara.

No es descabellado –ni siquiera extraordinario– pensar que esos electores pusieron en la mesa de negociación su interés de mantener los archivos de Probidad en la oscuridad y congeladas las investigaciones de ellos derivadas. Señores magistrados y señor fiscal general Raúl Melara, de ustedes depende ahora, solo de ustedes, despejar estas dudas.

Carta Editorial

En México, un intento de controlar el robo de gasolina de los ductos ha derivado en desabastecimiento. El problema del robo de combustible ha sido el dolor de cabeza varios gobiernos. Petróleos Mexicanos (Pemex), en un afán por proteger el viaje del combustible a lo largo de kilómetros y kilómetros de tuberías, llegó a ocupar los servicios de miembros del Ejército. En un cambio de estrategia, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha comenzado a hacer la distribución por medio de pipas. Un proceso menos expedito que ha dejado a grandes poblaciones desabastecidas.

¿Es el uso de pipas una manera de reconocer que los cuerpos de seguridad del Estado son incapaces de anular el funcionamiento de las bandas que se dedican a la sustracción de combustible? ¿Es esta una forma de admitir que el grado de penetración y control de las bandas en los estados no se puede combatir? El debate en México es álgido y está empapado de hastío ante las tantas veces en las que Pemex se ha visto ligada a casos de corrupción.

Esta edición también incluye un reportaje acerca de cómo Estados Unidos avala, pese al discurso antiinmigrante, las solicitudes de menores de edad extranjeros con el objetivo explícito de mantener una relación de pareja con adultos estadounidenses.

En EUA no está prohibido el matrimonio con menores de edad. Solo está regulado y debe cumplir ciertos requisitos. Así un estadounidense de 50 años de edad puede solicitar el ingreso de una guatemalteca de 13 o 15 años para unirse a ella de forma legal, sin levantar alarmas, sin que ninguna institución se oponga en nombre de los derechos de la niñez y la adolescencia.

Los datos de este reportaje revelan el aumento de estas solicitudes que, bajo formas avaladas por las instituciones, esconden terribles abusos.

“Es un derecho sentirnos seguros en nuestra propia tierra”

¿Cómo imagina la escena de danza salvadoreña en diez años?

Unida. Con más y mejores espacios profesionales de formación, comprometidos fielmente a brindar educación de calidad para formar generaciones de artistas escénicos de alto nivel. Y consecuente a esto, mejores salarios y prestaciones dignas para el gremio.

¿Quiénes son sus referentes salvadoreños?

En la danza: Didine Ángel y Marcial Gudiel; ambos, en sus áreas, grandes representantes de la danza y su historia en el país.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

El apellido de mi familia, Buendía; gracias a ellos soy. El segundo, «Imox», mi nahual; y el tercero, «Los Grugenstein», el nombre de mi cuento favorito del autor Alejandro Jodorowsky.

¿Qué es lo que necesita en este momento?

Continuar fuera del país mi formación como bailarina.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Decidir, hace tres años, continuar con mi trayectoria de forma independiente y muchas veces autodidacta. Es clave en algún momento verse «completamente solo» ante aquello que nos asusta. Te hace replantear tus prioridades, metas y estilo de vida.

¿Cuál ha sido su presentación favorita?

En febrero de 2017 presentamos «Urban Shaman, El Salvador». Fue estrenada en el Teatro Nacional. Un proceso creativo bastante intenso y exigente. Gracias a esta obra pude experimentar cambios drásticos en mi percepción y hábitos con respecto a la danza.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

¡Uy!, estamos carentes de muchas cosas. Pero recalco el tema de la seguridad nula de nuestro país. Es un derecho sentirnos seguros en nuestra propia tierra. Y al mismo tiempo, aprender a sublevarse, tener el coraje de sublevarse ante las injusticias y dejar de quejarse únicamente por Facebook.

EUA aprueba miles de pedidos de novias menores de edad

Frecuente. Si bien es cierto hay restricciones, la mayoría de estados permiten el matrimonio con menores de edad y se registra con frecuencia.

Un hombre de 49 años solicitó el ingreso de una niña de 15 para mantener con ella una relación de pareja. Y todo en esta operación es legal: la ley de inmigración y nacionalización no impone una edad mínima. Y al estudiar cada petición para una cónyuge o novia, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS por sus siglas en inglés) solo tiene en cuenta si el matrimonio es legal en el país de origen y si sería legal en el estado donde reside el solicitante.

Pero los datos generan el interrogante de si el sistema inmigratorio hace posible el matrimonio forzado y si las leyes estadounidenses agravan el problema a pesar de los intentos de poner coto al casamiento forzado y de menores. El casamiento entre un menor y un adulto no es infrecuente en Estados Unidos, y la mayoría de los estados permiten el casamiento de menores, con algunas restricciones.

Hubo más de 5,000 peticiones de adultos para menores y casi 3,000 casos de menores que buscaban traer cónyuges o prometidos adultos, de acuerdo con datos de 2017 de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado incluidos en el informe.

Algunas víctimas del matrimonio forzado dicen que la atracción de un pasaporte estadounidense combinada con la laxitud de las leyes de matrimonio en Estados Unidos fomentan esas peticiones.

«Mi pasaporte arruinó mi vida», dijo la estadounidense-paquistaní Naila Amin, quien creció en Nueva York.

A los 13 años la obligaron a casarse en Pakistán y solicitar documentos para que su esposo de 26 viniera al país.

«La gente se mata por venir a Estados Unidos», dijo. «Para él yo era un pasaporte. Todos lo querían aquí y esa era la manera de lograrlo».

En casi todos los casos, la persona menor en la relación era la niña. En 149 casos, el adulto era mayor de 40 años y en 28 casos era mayor de 50, según la comisión. Algunos ejemplos: en 2011, se aprobó la solicitud de una niña de 14 para su esposo jamaiquino de 48 años. La solicitud de un hombre de 71 años para su esposa guatemalteca de 17 fue aprobada en 2013.

Amin, quien ahora tiene 29 años, dijo que la comprometieron con su primo Tariq cuando ella tenía ocho años y él 21. La petición fue anulada cuando ella escapó del hogar. Eso le costó su infancia, afirmó. Vivió en numerosas familias de acogida y asilos, y le llevó años encarrilar su vida.

«Yo era una niña. Pregunto: ¿por qué no sonaron las alarmas? ¿Los encargados de procesar las solicitudes no las leen? ¿No piensan?»

El proceso para obtener la visa de inmigrante y la residencia tiene dos pasos. Primero, USCIS evalúa la solicitud. Si la aprueba, pasa al Departamento de Estado. Entre 2007 y 2017 se recibieron 3.5 millones de solicitudes.

En ese lapso, se aprobaron 5,556 solicitudes de quienes querían traer cónyuges o prometidos menores de edad y se aprobaron 2,926 solicitudes de menores que querían traer cónyuges adultos, según los datos. Además, se aprobaron 204 de menores para menores. Las solicitudes pueden ser presentadas por ciudadanos o residentes.

«Esto apunta a un problema. Apunta a una rendija que debemos cerrar», dijo a la AP el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado, el republicano Ron Johnson.

En casi todos los casos, la persona menor en la relación era la niña. En 149 casos, el adulto era mayor de 40 años y en 28 casos era mayor de 50, según la comisión. Algunos ejemplos: en 2011, se aprobó la solicitud de una niña de 14 para su esposo jamaiquino de 48 años. La solicitud de un hombre de 71 años para su esposa guatemalteca de 17 fue aprobada en 2013.

No hay estadísticas nacionales sobre el matrimonio de menores, pero los datos de algunos estados indican que dista de ser excepcional. Las leyes estatales fijan los 18 años como la edad mínima para contraer matrimonio, pero en todas hay excepciones. La mayoría de los estados permiten que una persona de 16 o 17 años se case con el consentimiento de sus padres, y varios estados –como Nueva York, Virginia y Maryland– lo permiten para menores de 16 años con la autorización de un tribunal.

Fraidy Reiss, quien realiza una campaña contra el matrimonio forzado como dirigente del grupo Unchained at Last (libre de cadenas por fin) estudió los datos de su estado, Nueva Jersey. Halló que casi 4,000 menores, en su mayoría niñas, se casaron en entre 1995 y 2012. Entre estas uniones, 178 eran de menores de 15 años.

«Este es un problema nacional y de inmigración», dijo.

Reiss, quien asevera que su familia judía ortodoxa la obligó a casarse con un hombre abusador cuando tenía 19 años, dijo que en los casos de matrimonio infantil por vía del consentimiento de los padres suele intervenir la coerción para obligar a la niña a casarse contra su voluntad.

«Están sujetas a toda una vida de servidumbre doméstica y violación», dijo. «Y el Gobierno es más que cómplice: le pone el sello de aprobación y le dice, adelante».

Los datos fueron solicitados en 2017 por Johnson y la entonces senadora Claire McCaskill, la demócrata de mayor jerarquía en la comisión. Johnson dijo que les tomó un año obtener la información, prueba de que se necesita mejorar el sistema de rastreo y aprobación de las solicitudes.

«Es posible que nuestro sistema inmigratorio proteja involuntariamente el abuso de mujeres y menores», sostuvieron los senadores en su carta.

USCIS no sabía cuántas solicitudes aprobó el Departamento de Estado, pero en general se rechaza apenas el 2.6 % de las presentadas a favor de cónyuges o prometidos.

Por otra parte, los datos revelan que 4,749 cónyuges o prometidos menores de edad recibieron la residencia permanente en ese mismo decenio.

El titular de USCIS, L. Francis Cissna, dijo en una carta a la comisión que el pedido había provocado interrogantes y discusiones en la agencia acerca de qué se puede hacer para impedir los casamientos forzados de menores. Se descubrieron defectos en la recolección de datos y se los remedió. Además, se creó un sistema de alerta que obliga a verificar la fecha de nacimiento cuando se detecta a un menor.

El país de donde provinieron más pedidos fue México, seguido por Pakistán, Jordania, República Dominicana y Yemen. Los ciudadanos de países del Medio Oriente tuvieron el mayor porcentaje de aprobaciones.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (214)

1750. PRUEBA FINAL

El taxi se detuvo frente al número indicado en la calle correspondiente, la 78. El pasajero, vestido como si tuviera que asistir de inmediato a una ceremonia formal, pagó la carrera desde el aeropuerto internacional y esperó que el portero del edificio le ayudara con el equipaje. Pero nadie apareció. Entró y el sitio del doorman se hallaba vacío. Entonces se dirigió hacia el ascensor para subir al piso 12 donde estaba ubicado su apartamento. Caminó hasta su puerta, y tuvo la sensación de que lo hacía por una larga ruta desconocida, aunque externamente todo estaba igual. Llegó a la puerta y en cuanto introdujo la llave la hoja se abrió. ¿Pero qué era aquello? Un espacio totalmente ajeno al suyo. Entonces, sin ninguna ansiedad, empezó a sospecharlo: todo era el ensayo de una nueva realidad en otra dimensión, y por eso sin proponérselo iba vestido así.

1751. ENCUENTRO EN EL CAMINO

La vio en una parada de buses y desde el primer instante sintió que la atracción era irresistible, al menos de su parte. Iban en la misma ruta hacia el mismo punto: una colonia suburbana, superpoblada y peligrosa como tantas otras. Ella se bajó antes que él, y él no tuvo tiempo de hacerlo antes de que el vehículo reemprendiera la marcha. Desde ese momento, el ansia de identificar el lugar donde ella vivía se le volvió obsesiva. Hasta que lo logró algunos días después. Era en una casita que parecía choza, al borde de una ladera con quebrada al fondo. Se le acercó, sin más. «Estoy dispuesto a acompañarte a donde me digas. Tengo vacaciones en mi trabajo y dispongo de todo el tiempo libre». Ella no pareció sorprenderse por el ofrecimiento repentino: «Ah, pues entonces vámonos hacia el nuevo destino. Soy un hada que está de paso y que ya quiere escapar…»

1752. ACCIÓN DE GRACIAS

El jueves 22 de noviembre de 2018 fue el día de Thanksgiving en Estados Unidos, y por una de esas travesuras cada vez más usuales del clima resultó el más frío desde 1901. En la escalera de la iglesia de Santa Mónica, en la neoyorquina Calle 79 ya muy cerca del cruce con la 2ª. Avenida, el indigente mayor que acudía siempre a la iglesia a buscar refugio y no consuelo estaba esperando que el templo abriera sus puertas. La frigidez del aire contrastaba con la luminosidad del cielo. Parecía un contraste fuera de razón natural, y en el interior de aquel hombre perfectamente desprotegido ese contraste tenía su reflejo fiel: la necesidad total con el ansia sublime. Si alguien hubiera podido escuchar el susurro que salía de sus labios habría oído una oración sin fin con propósito de trascendencia agradecida. Se abrieron las hojas de entrada, pero él se quedó ahí, en éxtasis ya perpetuo.

1753. DE LAS OLAS AL NIDO

Despertó en el límite del tiempo necesario para estar listo a iniciar la jornada. Para colmo era lunes, ese día en que según decían nuestros antepasados «ni las gallinas ponen». Él había nacido un lunes, a las 4:20 de la madrugada, y siempre le dijo a su madre: «Dicen que el lunes ni las gallinas ponen, pero usté sí puso». Habían pasado los años y este era otro lunes, el día en que le tocaba ir a pedir la mano de Debbie, la novia que había descubierto en una de las playas donde menudean los surfistas. Iban, pues, a emprender la aventura sobre otras olas. Pero él lo que ahora quería era nido. Y luego de la petición de mano, ya cuando todos los presentes alzaban sus copas, él le expresó casi al oído a su novia ya formal: «Lo que te pido es que no nos casemos un lunes caluroso, porque lo que anhelo es que mi gallinita dé a luz entre las mantas suaves y no entre la espuma crispada…»

1754. PETICIÓN NATURAL

La fiesta se prolongó hasta que la luz solar estuvo a las puertas. Era uno de esos días especialmente luminosos, como si el aire quisiera demostrar a plenitud sus poderes más íntimos. Y cuando la señora encargada del servicio se asomó al amplio espacio de la casa donde se había dado el festejo, lo que vio fue una buena cantidad de jóvenes acomodados en los muebles o tendidos en el suelo, en total privación durmiente. No hizo ningún ruido, pero su presencia tuvo efecto. El que despertó era el más bizarro, y la orden estentórea no se hizo esperar: «¡Arriba, huevones, que la vida sigue!» Todos reaccionaron, cada uno a su manera, menos la bailarina del vientre, que parecía inmersa en un reposo mágico. Él fue a animarla, y ella al fin abrió los ojos: «No me interrumpas, que estoy ensayando mi próximo manejo de placenta…»

1755. EL MEJOR CONSEJO

En el cielo no había ni una sola nube. Era, pues, muy oportuno salir a pasear al aire libre para recibir directamente los efluvios de aquella nitidez estelar. Y así lo hizo, en compañía de su perrita basset hound, que ya tenía bastantes años de estar con ella. Mientras caminaban por una calle tranquila de los alrededores se les acercó casi corriendo un joven con un paquete en las manos. Ella se retrajo asustada, pero él quiso tranquilizarla, jadeante: «No tema nada, señora, que yo lo que quiero es ofrecerle esta mercancía con la que estoy juntado pisto para irme hacia el Norte». Abrió el paquete y aparecieron las imágenes pintadas en los cartones. Ella las revisó. «Ésta». Era su basset hound en persona. Le pagó mucho más de lo que él le pedía. «Gracias, sos un alma grande aunque parezcás un cipote pequeño. Y no tenés que irte al Norte: buscá los cuatro puntos cardinales…»

1756. TESTIMONIO VIVIENTE

Estaban preparando su próxima exposición en común, y ya había acuerdo en llamarla «La Artista y el Poeta». Ella era escultora y pintora y él narrador y poeta. La combinación perfecta, afirmaban los que los conocían. Habría imágenes y textos alternados. Lo que nadie advirtió, ni ellos mismos, fue que aquello que en apariencia era sólo un esfuerzo de armonía en común iba a convertirse en una aventura existencial de proyecciones abiertas. Cuando la exposición estaba montada, y la inauguración vendría muy pronto, fueron ellos dos solos, una tarde ya casi de noche, a revisar lo expuesto. En la penumbra, las dos figuras fantasmales iban recorriendo su propio universo íntimo. Cuando concluyeron la caminata, se quedaron detenidos en la puerta de acceso, y entonces el horizonte se les dilató hasta sus respectivos infinitos. La noche viva los llevaba de la mano.

1757. LA COMPAÑÍA IDEAL

Todas las estaciones del año tienen su agenda, porque la Naturaleza, como los seres personalizados, cumple un destino propio. En ese momento, y en el hemisferio norte, el otoño estaba en funciones. Y, como es normal en estos tiempos imprevisibles, había días gélidos y días amables. ¿Cómo era aquel día? Los recién casados salieron a la intemperie a constatarlo. Y lo primero que ella hizo fue preguntarle a su compañero: «¿Y nosotros en qué estación estamos?» Él se quedó dudando sin responder. Ella lo miró a los ojos: «Tu respuesta es perfecta: el calendario es todo nuestro…»

Electrónicos para el hogar cada vez más vivos… y metidos

Críticas a la tecnología. Algunas personas afirman que los electrónicos inteligentes “son una droga poderosa que ayuda a la gente a olvidarse del hecho de que la están espiando”.

Va a llegar el día en que encontrar un horno que simplemente cocina sus platos preferidos va a resultar tan difícil como dar con un televisor en el que solo hay que cambiar de canal.

La tecnología conectada a la internet está en todos lados: automóviles, refrigeradoras, termostatos, juguetes y todo lo que hay en su casa. Los últimos productos, incluido un horno que se coordina con sus recetas y un inodoro que se activa con un comando hablado son exhibidos esta semana en una feria electrónica en Las Vegas.

Y con cada aparato adicional que llega a su casa, las empresas pueden reunir más detalles de su vida diaria, que pueden ser usados para que otros productos se enfoquen en usted de una forma mucho más precisa que si la única fuente de datos es su teléfono multiusos.

«Es una vigilancia descentralizada», dijo Jeff Chester, director ejecutivo del Centro para la Democracia Digital, organismo de Washington que promueve la privacidad digital. «Vivimos en un mundo en el que estamos atados a un servicio en línea que furtivamente recaba información sobre nosotros».

Los consumidores, no obstante, parecen felices con todos estos productos. La firma de investigaciones IDC calcula que en 2022 se venderán 1,300 millones de estos aparatos en todo el mundo, dos veces lo que se vendió en 2018.

Las empresas dicen que dan a estos aparatos esas funciones no para husmear en la vida de los demás sino por conveniencia, aunque Amazon, Google y otras firmas pueden usar la información que reúnen para ofrecer servicios y publicidad hechos a la medida de una persona.

“Es una vigilancia descentralizada”, dijo Jeff Chester, director ejecutivo del Centro para la Democracia Digital, organismo de Washington que promueve la privacidad digital. “Vivimos en un mundo en el que estamos atados a un servicio en línea que furtivamente recaba información sobre nosotros”.

Whirlpool, por ejemplo, está ensayando un horno con una puerta con imágenes. El cocinero podrá ver lo que hay adentro, y el vidrio puede mostrar el sitio ideal para colocar el pavo.

El horno puede a su vez sincronizarse con su calendario digital y recomendar recetas dependiendo del tiempo que tiene para cocinar. Puede ayudar a coordinar varias recetas de modo que no cocine de más los acompañantes, si se enfoca demasiado en el plato principal. Una cámara adentro del horno permite ver de cerca si el queso de la lasaña se ha dorado lo suficiente sin necesidad de abrir la puerta del horno.

En cuanto al inodoro, el Numi de Kohler responderá a comandos hablados para subir o bajar la tapa, o para vaciar el inodoro. Y también lo puede hacer desde una aplicación. La firma dice que el objetivo es ofrecer opciones que no impliquen el uso de las manos en un entorno muy personal. El inodoro se calienta y puede ofrecer música y noticias a través de parlantes.

Predicciones. Se calcula en 2022 se venderán 1,300 millones de estos aparatos inteligentes en todo el mundo, el doble de lo que se vendió el año pasado.

Kohler tiene, además, una bañadera que ajusta la temperatura del agua según sus preferencias y una canilla de cocina que suelta la cantidad justa de agua para su receta.

El consumidor no pide estas funciones, pero las empresas «tratan de ser innovadoras y ofrecer cosas que los clientes ni saben que necesitan», según dice el portavoz de Samsung Louis Masses.

Whirlpool dice que el simple hecho de observar cuántas veces una persona abre el horno para ver cómo va la comida, y deja escapar el calor, suministra datos útiles.

Samsung tiene varios productos que responden a comandos hablados, incluido un refrigerador que tiene una aplicación que permite ver lo que hay adentro mientras uno está en el supermercado. Y este año está ofreciendo máquinas de lavar ropa que alertan al televisor cuando la ropa está lista.

Otras funciones que ofrecen los aparatos conectados a la web:

–una caña de pescar que permite armar un mapa en línea de los sitios donde atrapó más peces

–un cepillo de dientes que recomienda dónde cepillar más

–un aerosol aromático que permite controlar cómo huele su casa desde una aplicación de su teléfono.

Ya hay en el mercado productos como cámaras de seguridad, cerraduras y termostatos conectados a la internet. Estos últimos permiten ajustar la temperatura de la casa automáticamente desde cualquier sitio.

Realidad Virtual.

Chester sostuvo que el consumidor a menudo se siente impulsado a comprar estos aparatos porque el vecino ya los tiene y no quiere ser menos. Los electrónicos «son una droga poderosa que ayuda a la gente a olvidarse del hecho de que los están espiando».

Los aparatos que responden a comandos hablados no transmiten información alguna a los servidores de las firmas hasta que alguien usa palabras como «Alexa» o «OK Google«. Pero a veces captan mal conversaciones inocuas que consideran comandos legítimos y pueden divulgar conversaciones privadas.

Incluso cuando funcionan bien, los comandos pueden ser almacenados indefinidamente y las empresas pueden usar la información para ofrecer experiencias, y avisos, a la medida. Las conversaciones, por otro lado, pueden ser grabadas y captadas por un háker o surgir de la nada en juicios o investigaciones.

Saber lo que cocina uno o lo que tiene en la nevera puede parecer inocuo. Pero si las aseguradoras obtienen esa información, pueden cobrar más porque uno tiene una dieta poco saludable, por ejemplo, según Paul Stephens, de Privacy Rights Clearinghouse de San Diego. También se puede descifrar el origen étnico de una persona a partir de lo que consume.

Los fabricantes destacan las cosas positivas, como el hecho de que la cantidad de agua usada en una canilla permite a una aplicación de Kohler ofrecer información útil acerca de cómo se consume el agua en una casa.

El consumidor puede desactivar estas funciones o simplemente no comprar estos productos.

«Soy un firme creyente en la noción de que cuanto más sencillo, mejor. Si no necesita estos aparatos llenos de funciones nuevas, no los compre», dijo Stephens. «¿Necesitas realmente una nevera que lleva la cuenta de todo lo que tienes y te avisa si te estás quedando sin leche?».


*Los reporteros Joseph Pisani, Matt O’Brien (ambos desde Las Vegas) y Frank Bajak (Boston) colaboraron en este despacho.

Crisis de los opioides se siente con fuerza en Puerto Rico

Adicción mortal. La crisis de opioides mató a 48,000 personas en Estados Unidos el año pasado.

José Carlos Laviena vació sus bolsillos, se quitó los zapatos y esperó la muerte.

Se acababa de inyectar un nuevo tipo de heroína que le recomendó su abastecedor y la sensación fue tan intensa que Laviena pensó que había incurrido en una sobredosis. El hombre de 35 años dio por sentado que se moriría y planeó la forma en que quería que encontrasen su cadáver.

«Es algo que de verdad es súperfuerte«, comentó, aludiendo a lo que cree fue una heroína mezclada con fentanilo. «Esa vez sentí la muerte».

La experiencia casi fatal de Laviena en un vagón abandonado en el sudeste de Puerto Rico es uno de varios indicios de que la isla no se ha librado de la crisis de opioides que estremece a Estados Unidos, y el problema parece haber aumentado como consecuencia del devastador huracán María.

Al Gobierno le cuesta salir adelante y no ha solicitado a Estados Unidos millones de dólares, que según activistas, hubieran podido salvar vidas.

En 2017 se reportaron más de 600 sobredosis que incluyeron fentanilo y 60 muertes, la mayoría de ellas antes del paso del huracán. Esa cifra representa un fuerte aumento respecto las 200 sobredosis y ocho muertes del año previo. Si bien es una crisis menos severa que la de algunos estados estadounidenses, activistas y expertos dicen que el problema parece estar expandiéndose rápidamente a medida que aumenta el uso de fentanilo, un opioide al que se atribuye buena parte del problema en Estados Unidos.

La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos y organizaciones locales sin fines de lucro dicen que la información oficial no refleja el verdadero alcance de la situación, porque el Gobierno de la isla no lleva una cuenta apropiada de las muertes y las sobredosis.

A pesar de todo esto, este territorio estadounidense nunca solicitó al Congreso un fondo de $7.8 millones disponibles para tratar a la gente. El dinero fue repartido entre otros estados.

«Es absurdo. Es un dinero muy necesario», expresó Carmen Dávila, enfermera que asiste a drogadictos en zonas rurales de Puerto Rico. Dávila teme que la cantidad de sobredosis aumente y pone en duda la cifra de 612 sobredosis reportadas por el Gobierno el año pasado. «Yo diría que, siendo conservadora, es tres veces más que eso basado en los testimonios de personas que hemos servido».

Julissa Pérez, portavoz de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción de Puerto Rico, dijo que era muy difícil para esa pequeña dependencia –escasa de personal debido a recortes presupuestarios– solicitar el dinero al tiempo que coordina el trabajo usando programas y fondos previos.

«Estoy sumamente preocupado, porque representa una epidemia no reconocida», declaró el senador local José Vargas Vidot, un médico que ha asistido por años como voluntario a los drogadictos de la isla. «Nunca en 30 años que llevo en las calles había visto cómo en un solo sector, en una sola calle, murieran tres a cuatro personas semanales… Cambió exageradamente el panorama después de María».

Vargas dijo que la fuerte presencia policial en la isla después del paso del huracán de categoría 4, el 20 de septiembre de 2017, combinada con una prolongada parálisis de todos los medios de transporte usados por los traficantes, obligó a los vendedores a sustituir la heroína importada con fentanilo, que estaba disponible en los hospitales porque es producido en Puerto Rico. Indicó que a él y otros médicos les llegó información de que los delincuentes estaban amenazando al personal de los hospitales con lastimarlos o incluso matarlos, si no les entregaban el fentanilo.

Muchos pacientes, por otro lado, no tuvieron acceso a servicios médicos básicos por semanas tras el paso del huracán y las farmacias empezaron a vender la droga sin recetas médicas en un gesto humanitario, según dijo. En medio de todo esto, se exacerbaron los trastornos mentales debido a María, y hubo personas que tuvieron que esperar un año para que se restableciese el suministro de agua y electricidad.

«Hubo un boom de trastornos de ansiedad y de suicidios», manifestó Vargas. «Todas esas cosas contribuyeron a que el fentanilo y otras drogas estuvieran mucho más de moda».

Además del fentanilo producido en la isla, las autoridades dicen que está circulando una versión menos controlada traída de contrabando de China y la India, la cual es mezclada con heroína e incluso con cocaína y marihuana. Las autoridades informaron de una serie de sobredosis en Mayagüez, en la costa occidental, seguida de más sobredosis en una cárcel vecina en Aguadilla. De allí, afirman los activistas, se expandió el uso de fentanilo ilegal y de otros opioides a todas las ciudades, incluida la capital.

En Humacao, al sudeste, un grupo de adictos a la heroína y la cocaína se reunieron recientemente en torno a una mesa de plástico en una casa abandonada y se inyectaron entre sí. Uno de ellos se puso un dedo en la boca y sopló hacia afuera, haciendo que se agrandase la vena del cuello para poder inyectarse. En la mesa había decenas de agujas sucias, pequeñas botellas de agua y calentadores (cookers).

Personal de un programa de intercambio de agujas, llamado Intercambios Puerto Rico, se acercó al grupo, recogió las agujas usadas y colocó un pedazo de papel en un par de cookers. Minutos después apareció una raya roja, indicio de que se había detectado la presencia de fentanilo.

El director del programa, Rafael Torruella, aseveró que notó un aumento en las sobredosis después del paso de María y que su organización empezó a hacer análisis en los calentadores en busca de fentanilo. Ahora casi todos dan positivo.

Laviena fue uno de los adictos que encontraron los trabajadores sociales ese día. Dejó allí 140 agujas usadas, recogió cookers limpios y luego de una pausa relató su experiencia casi fatal antes de desaparecer del lugar.

«En Puerto Rico se habla bien poco de este problema, como si no existiera», dijo Torruella, quien instruye además a personal de servicios de emergencia sobre cómo tratar a una persona con una sobredosis. «El fentanilo está aquí y hay que hacer algo al respecto».

Eso no es sencillo en una isla sumida en una recesión que ya lleva 12 años, con fuertes recortes presupuestarios forzados por la bancarrota del Estado.

“Estoy sumamente preocupado, porque representa una epidemia no reconocida”, declaró el senador local José Vargas Vidot, un médico que ha asistido por años como voluntario a los drogadictos de la isla. “Nunca en 30 años que llevo en las calles había visto cómo en un solo sector, en una sola calle, murieran tres a cuatro personas semanales… Cambió exageradamente el panorama después de María”.

La Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción de Puerto Rico confirmó 40 muertes por fentanilo hasta marzo de este año, pero no se pudo confirmar otras posibles 75 ocurridas desde entonces por recortes presupuestarios.

«Ahora mismo tenemos serias limitaciones», expresó Suzanne Roig, quien supervisa la agencia.

A las autoridades les preocupa la legalidad de los analgésicos recetados. El gobernador, Ricardo Rosselló, dispuso un estado de alerta el año pasado relacionado con las sobredosis, y dijo que el Gobierno estaría pendiente del uso de opioides legales como el fentanilo y la hidrocodona. En los siete meses que pasaron desde entonces, las autoridades contabilizaron unas 60 recetas por cada 100 personas. Eso equivale a un año de empleo de esas drogas en todo Estados Unidos.

«Hay un gran problema de adicción a medicamentos legalmente obtenidos», dijo Roig.

La crisis de Puerto Rico no alcanza los niveles epidémicos de Estados Unidos, pero las autoridades creen que puede llegar a equipararse en el futuro. La crisis de opioides mató a 48,000 personas en Estados Unidos el año pasado, 5,400 por sobredosis tan solo en Pensilvania, que tuvo las cifras más altas de todos los estados. Los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos dicen que el fentanilo fue responsable del mayor porcentaje de sobredosis fatales en 2016, seguido por la heroína y la cocaína.

Activistas se quejan de que Puerto Rico no ha respondido al problema con seriedad, y no solo porque no pidió fondos al gobierno federal.

Varios legisladores han promovido por más de dos años una medida que permitiría a personal no médico y no especializado en emergencias suministrar naloxona, que puede revertir las fallas respiratorias derivadas de las sobredosis de opioides. El senado isleño envió el año pasado un nuevo proyecto a un comité, donde languideció por meses.

Antes de la tragedia. En 2017 se reportaron más de 600 sobredosis que incluyeron fentanilo y 60 muertes, la mayoría de ellas antes del paso del huracán María.

La reportera de la Associated Press especializada en temas de medicina Carla K. Johnson colaboró en este despacho.

Generación 2000: la esperanza traicionada

Fotografía LPG – Archivo

La última tarde de 1999, María Castellanos tomó un bus para conocer a su hija. Su esposo (un policía) estaba de servicio en Usulután. El viaje desde Jutiapa, Cabañas, hasta el Hospital Primero de Mayo en San Salvador fue largo. Así como la espera: el proceso de parto no terminaría sino hasta los primeros minutos del siguiente día, el 1.º de enero de 2000. Su hija, Nelly Milena, se convirtió en la primera salvadoreña nacida en el nuevo milenio.

Más tarde, en septiembre de ese mismo año, los 189 países miembros de Naciones Unidas, entre los que se encontraba El Salvador, decidieron comprometerse a cumplir con ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, destinados a construir un mejor mundo para aquellos que comenzarían a poblarlo en el nuevo siglo. Las metas tenían que lograrse antes de 2015.

Si El Salvador fuera un alumno y estos compromisos fueran la asignatura a cursar, sería uno de los reprobados. Sobre todo en el apartado que corresponde a educación, en el que se estipula que todos los adultos en el país deberían tener, por lo menos, completada su educación primaria, el equivalente a la educación básica.

Nelly Milena fue la primera de 150,176 salvadoreños nacidos en 2000, una generación que este año llegó a la mayoría de edad. Y una que, en términos de acceso a la educación, llegó muy tarde y se fue muy temprano: cuatro de cada 10 entraron de forma atrasada al sistema y se salieron antes de terminar su ciclo de formación.

En un país ideal, cada niño debería empezar su educación en parvularia, entre los cuatro y cinco años. En 2005, cuando estos infantes tenían cinco años, solo un poco más de la mitad del total había sido inscrito en este nivel, según consolidados construidos por el equipo de LPG Datos basados en información proporcionada por el Ministerio de Educación.

Los datos de matrícula en 2007 mejoraron: 138,740 en varios niveles, empezando por parvularia 4. Se trata de una muestra de desigualdad, pues de ese grupo más de 14,000 iban adelantados, en segundo o tercer grado. Al menos 804 de los niños nacidos en 2000 nunca ingresó a un aula de clases en El Salvador, de ningún tipo.

Nelly Milena fue la primera de 150,176 salvadoreños nacidos en 2000, una generación que este año llegó a la mayoría de edad. Y una que, en términos de acceso a la educación, llegó muy tarde y se fue muy temprano: uno de cada cuatro entró de forma atrasada al sistema y se salió antes de terminar su ciclo de formación. En un país ideal, cada niño debería empezar su educación en parvularia, entre los cuatro y cinco años. En 2005, cuando estos infantes tenían cinco años, solo un poco más de la mitad del total había sido inscrito en este nivel.

Graduarse de bachillerato es una de las más grandes fronteras que enfrentan los jóvenes salvadoreños. En 2018, cuando llegaron a la mayoría de edad, solo un poco más del 23 % de los 150,000 nacidos en el primer año del nuevo milenio habían obtenido un título de educación media.

Nelly Milena pertenece a este selecto grupo. El año pasado obtuvo su certificado como bachiller después de incontables sacrificios de sus padres, un policía en activo y la directora de la Casa de la Cultura en Jutiapa. La joven tuvo la oportunidad de completar su educación hasta este nivel en su mismo municipio, sin tener que viajar a pueblos vecinos, un auténtico esfuerzo en un sitio al que separan del poblado más cercano kilómetros de una carretera sinuosa, entre montañas, y del que solo parten y llegan tres buses al día.

Para María Castellanos, su madre, es una auténtica bendición, un maná caído del cielo si lo compara con su propia historia. Ella pudo obtener un título solo yendo a estudiar a Ilobasco, en medio de los estertores de la guerra civil, los mismos que convirtieron, en la década de los ochenta, a Jutiapa en un pueblo fantasma. Todo se fue recuperando (los servicios básicos, las instituciones del Estado) solo hasta unos años antes de que naciera Nelly.

Ambas mujeres hablan desde la oficina que la madre ocupa en la Casa de la Cultura, que dirige desde hace 15 años, el mismo tiempo que tiene instalado el bachillerato en Jutiapa. María Castellanos conserva su sonrisa fácil, sus ojos vivos, los que quedaron retratados en las fotografías que le tomaron cuando nació su hija. Nelly Milena, en cambio, parece incómoda con la experiencia de hablar con un desconocido de su vida y la de sus contemporáneos.

Constantemente limpia el sudor de sus manos en su pantalón, mientras las palabras le salen a cuentagotas.
De la generación de los nacidos en el 2000, solo 61,000 han podido ingresar a cualquier nivel del bachillerato. Pero esa cifra choca con una paradoja, según lo señala Ricardo Montoya, subdirector de Reinserción del ISNA: una gran cantidad de secciones de bachillerato en el país están atiborradas de estudiantes.

“Esto significa que existe una necesidad para doblar la infraestructura y para capacitar a más maestros para este nivel. Eso se pinta difícil, somos el país que menos invierte en educación en toda la región. Además, tenemos un ministerio que continúa organizado para responder a una realidad de hace décadas”, comenta el experto.

A eso hay que añadirle la calidad en la educación. Para 2018, la nota promedio nacional de la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES) fue de 5.66. Nelly obtuvo una nota de 5, alta, sin embargo, si se le compara con el promedio de la escuela donde estudia, el Instituto Nacional de Jutiapa, que apenas llegó al 4.87.

Al ser la primera salvadoreña del nuevo milenio, se esperaría que a Nelly se le haya beneficiado de alguna manera. Según su madre, les dieron algunas canastas apenas nació. Una institución educativa en la capital, especializada en educación inicial, les ofreció una beca para que la niña fuera cuidada y estudiara en sus instalaciones hasta los siete años. Al vivir en Jutiapa, un poblado para el que hasta Ilobasco representa lejanía, tuvieron que declinar esa oportunidad.

“Hasta fuimos a ver las instalaciones, fíjese. Bien bonitas. Lástima que no pudimos aprovecharlo”, comenta María, entre risas.

Adultez. Nelly Milena muestra su DUI. Ella es una de las 98,168 personas que solicitaron el documento el año pasado, algo que no hicieron al menos 52,008 de los nacidos en el 2000.

Nelly Milena es consciente de que su infancia ha sido mejor que la de su madre. No ha tenido que trabajar constantemente, por lo que solo en algunas ocasiones ha engrosado las estadísticas de trabajo infantil (de los cinco a los 17 años), que según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de la Digestyc en 2017 tuvo un tamaño de unos 130,000 niños y adolescentes.

Casi toda su vida ha residido en una casa propia, comprada luego de que su padre fue a trabajar tres años a Estados Unidos, de 2003 a 2006. Durante ese periodo, María, su madre, mantuvo la casa y a sus tres hijas solo con el dinero que ganaba en su puesto en la Casa de la Cultura. Ahorró cada centavo mandado por su marido.

Nelly es consciente de ello, pero no por eso se siente satisfecha con su suerte. Ahora, su hermana mayor, Gabriela, está estudiando en el Megatech de Ilobasco una carrera técnica. Para sus padres, este es un gasto tan grande que no han podido hacer lo mismo por su segunda hija. El progreso de su educación ha pasado a un estado de hibernación mientras su hermana completa el suyo.

En Jutiapa, las oportunidades de trabajo distintas a la agricultura y a las labores del hogar son escasas. Pasan por las instituciones del Estado, como la alcaldía o la unidad de salud. Y poco más. Por eso, Nelly es, por ahora, una más de los jóvenes de entre 16 y 24 años que no estudian ni trabajan en El Salvador. La EHPM de 2017 coloca esta cifra en 359,670.

“Este grupo llama especialmente la atención, pues están en situación de riesgo al volverse blancos fáciles de grupos delictivos. Además, al no estar en el sistema educativo sus posibilidades de desarrollo profesional futuro se ven minados”, indica la Digestyc en el informe de la encuesta.
—Si llega a concretarse lo de ir a la universidad, ¿qué te gustaría estudiar? –se le cuestiona–.
—Estaba pensando en Administración de Empresas, pero después como que me arrepentí y estaba viendo la carrera de Turismo –comenta Nelly, con la timidez usual–.
—¿Pero lo seguro es que tus aspiraciones no son quedarte en Jutiapa para ser ama de casa?
—No. Pero no sé, como que estoy indecisa. Mi mamá me dijo que hasta que saliera la Gaby, entonces dije yo que iba a seguir investigando. Lo que le rezo a Dios es que la espera no se haga eterna.

Mientras eso no suceda, Nelly ha decidido ocupar su tiempo en el trabajo de su madre, enseñándole a otros jóvenes de Jutiapa lo que ha podido aprender hasta hoy: pintar, tocar guitarra, bailar, hacer manualidades. En El Salvador, solo el 4 % de los jóvenes nacidos en 2000 asiste actualmente a un aula universitaria o de educación superior.

***

 

SU PRIMERA ELECCIÓN

Un total de 150,000 votos pueden inclinar cualquier elección en un país tan pequeño como El Salvador. Ese es el número de los jóvenes nacidos en 2000 que llegaron a la mayoría de edad el año pasado y que podrían participar en los comicios presidenciales del 3 de febrero.

Según la última encuesta publicada por LPG Datos, el 37.8 % de la población de jóvenes entre 18 y 25 años se inclina por un cambio de rumbo que no tenga que ver con partidos tradicionales. El 23 % no tiene una opción definida.
Nelly es una de las que tendrá la oportunidad de decidir en una urna por primera vez en su vida. Los temas políticos ocupan muy poco de su tiempo, concentrado en temas más urgentes para ella. Dice que no mira mucha televisión y escucha radio solamente por la música, sobre todo aquella donde destaca “el sonido de la guitarra”.

Su convivencia con internet, el medio con el que nació su generación, ha sido escasa por decisión de su madre: nunca instaló un servicio en su casa y tampoco le permitió tener un celular sino hasta que, el año pasado, cumplió la mayoría de edad.

“El internet para mí solo ha sido una necesidad para mis estudios”, comenta Nelly. Por eso le es difícil decir por quién votará el 3 de febrero. No sabe siquiera si se presentará a los comicios. Eso sí, Nelly está lista: sacó su DUI en diciembre del año pasado, algo que no han hecho todavía al menos 52,000 nacidos en el año 2000, según consolidados construidos por el equipo de LPG Datos basados en información provista por el Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN).

Estos resultan reveladores e indican, por ejemplo, la magnitud de la migración de este grupo etario. Existen municipios, como Tonacatepeque, donde el número de duis donde se ha indicado ese sitio como residencia (1,276) supera mucho al de nacidos en el año 2000 (949). Justamente lo contrario sucede en lugares como La Unión, donde solo 567 personas han sacado el DUI en contraposición a 1,266 nacimientos registrados.

Lo que sí le gustaría, comenta Nelly, es un cambio, uno que le dé más oportunidades a alguien como ella sin tener que abandonar a los suyos, como lo ha visto tantas veces encarnado en compañeros de clases que un día se fueron y ya no volvieron. Que tomaron camino hacia Estados Unidos porque el lugar donde habían nacido ya nada tenía que ofrecerles. Incluso hubo algunos que se fueron después de obtener su título de bachilleres. Para Nelly, pensaron que ni ese anhelado sueño, graduarse, sería suficiente para alcanzar una mejor vida. Recuerda el caso de toda una familia, con hijos menores de 10 años, que tuvo que huir con rumbo al Norte.

Título de bachiller de Nelly Milena.

—Había un muchacho que me decía, “‘habemos’ tantos bachilleres que hasta hay para empedrar, pero trabajo no hay” –dice María, la madre, con una mirada más seria que de costumbre–, antes había como una esperanza en la educación media. Ahora ni eso tienen los jóvenes. Por eso dicen “¿para qué estudio?”, añade.

 

EL CORTE DE LOS 11 AÑOS

La educación es, como se ha visto, la más grande deuda del Estado salvadoreño con respecto a sus jóvenes del 2000. Sin embargo, la cobertura varía y va aumentando según los años. Hasta que se llega a la frontera de los 11 años, la edad en la que los niños escolarizados comienzan a abandonar la escuela.
En la generación de los nacidos en 2000, por ejemplo, cuando estos jóvenes tenían 10 años, en 2010, se registró la mayor cantidad de inscritos: 146,653, en niveles desde parvularia hasta el sexto grado. La cifra comenzaría a decrecer en 2011, con 145,574.

Y, como si se tratase de una curva perfecta, la tendencia continúa a la baja cada año: 145,110 (2012) 140,638 (2013), 133,409 (2014), 123,562 (2015), 105,425 (2016) y 87,414 (2017).

Para Ricardo Montoya, subdirector de Reinserción del ISNA, a la cabeza de ello hay una gran cantidad de factores: el ingreso al mercado laboral, el acoso de las pandillas (a los 11 se puede ser tanto asolado como reclutado), la lejanía de los centros escolares. O, simplemente, la pobreza.

“Programas sociales como el vaso de leche han ayudado, pero no han sido suficientes para lograr que los jóvenes se queden en la escuela, deben buscar formas para subsistir que los alejan de las aulas”, comenta Montoya.
En apenas siete años, la escolaridad en El Salvador para los nacidos en el año 2000 bajó en un 40 %. ¿Dónde se encuentran ahora esos 62,762 que en 2017 estaban fuera del sistema educativo?

***

 

 

EL FUTURO

Para que la espera por seguir estudiando no se haga eterna, Nelly está pujando por un puesto como cajera en una caja de crédito de Ilobasco, con el que pueda pagar sus estudios. Lo hace por recomendación de Karina, una amiga de su madre que se han convertido en un auténtico modelo a seguir para ella: administradora de empresas que trabajaba mientras estudiaba, actual empleada de un banco. Alguien que, en palabras de Nelly, ya es “dueña de su vida”.

Mientras eso no suceda, Nelly ha decidido ocupar su tiempo en el trabajo de su madre, enseñándole a otros jóvenes de Jutiapa lo que ha podido aprender hasta hoy: pintar, tocar guitarra, bailar, hacer manualidades. En El Salvador, solo el 4 % de los jóvenes nacidos en 2000 asiste actualmente a un aula universitaria o de educación superior.
Desde la Casa de la Cultura de Jutiapa hasta su hogar no hay más de medio kilómetro de camino. Abren las puertas y adentro se revela una sólida construcción de tres cuartos, cuyas paredes están tapizadas con los logros de los hijos. Un espacio está reservado para que, en un futuro, el título universitario de Nelly pueda cubrir otro hueco verde.

El hogar. Nelly y su madre, María, posan en la fachada de su casa, comprada por su padre después de una temporada en Estados Unidos. Antes de su nacimiento, la familia no contaba con vivienda propia.