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Extorsión e impunidad

Deseo felicitar a Moisés Alvarado por su investigación periodística sobre el delito de extorsión, así como a los investigadores policiales que diligente y exitosamente culminaron sus averiguaciones sobre los casos abordados. Ciertamente admiro a los investigadores que profundizan en su trabajo y merecen los créditos respectivos. Desafortunadamente es necesario subrayar los factores estructurales que, como sociedad salvadoreña, subyacen y favorecen la comisión de este tipo de delitos. El reciente desmantelamiento de una red de profesionales vinculados a la divulgación de información confidencial sobre casos judiciales, así como el allanamiento de algunos tribunales, es un signo positivo que revela uno de esos factores: la corrupción del sistema judicial y la intocabilidad de ciertos funcionarios, cuyo poder les permite traficar con sus influencias a favor de clientes procesados por diferentes delitos.

El reportaje de Moisés Alvarado señala un denominador común en los resultados de las investigaciones policiales: el condenado, en la mayoría de casos según los expedientes judiciales, es únicamente quien recoge el dinero y queda impune el autor intelectual. Además, hay una red social solidaria que ampara y fortalece la comisión de este delito, que se alimenta de todo tipo de ciudadano corruptible, en las diferentes instituciones del Estado. No cabe duda que en la medida que las iniciativas estatales continúen en la línea de disminuir los niveles de corrupción en las instituciones (esperemos que el desmantelamiento de la corrupción judicial anteriormente aludido rinda sus frutos), nos acercaremos más, como sociedad civil, a las posibilidades y mecanismos técnicos con el fin de promover un perfil diferente de profesional, sea este abogado, juez o empleado administrativo, así como a fortalecer las estrategias institucionales, orientadas a eliminar ese tipo de personas que se benefician de sus cargos para delinquir, muchas veces contraatacando en lo mediático, con diferentes argumentos, llegando incluso a tildar de “intimidatorios” los esfuerzos institucionales por investigar más a fondo a determinados funcionarios.

Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx


El temor como herramienta

El ejercicio de despojar a las personas de sus bienes económicos lo venimos sufriendo desde la firma de los Acuerdos de Paz. El cáncer de la extorsión ya es noticia vieja, pero sigue contribuyendo a generar un clima de extrema inseguridad en las esferas productivas y, en general, en toda la población salvadoreña. Ese mal lo dejaron crecer con total libertad, pues en 1995 se denunciaron 535 extorsiones, hoy día las cifras negras son alarmantes, porque se han favorecido rápidamente con el auxilio de la tecnología, además de que algunos afectados prefieren el silencio. El fenómeno oscuro tiene que ser motivo de un análisis riguroso, porque el temor como herramienta de asalto que usan esos terroristas no permite que se conozca todo lo que sucede en las entrañas sociales. No debemos estar ajenos e insensibles a la vida humana, pues el tremendo impacto no se queda solo en un pago periódico, esporádico o único, ya que al estar encapsulados en ese acontecer agresivo de paranoia, el estrés traumático sin final mantiene muy enferma a esta sociedad.

Eso se une al ambiente bipolar que atizan los que no ven con ojos de país los problemas, que no se ponen de acuerdo para desatar nudos. Por infortunio son quienes trazan el destino nacional; en consecuencia, la ruta de esperanza se frustra por los óbices del temor, amenazas y extorsiones. Al tiempo, estas son poderosas razones para emigrar y paralizar al país. La extorsión es un delito muy lucrativo, fácil de ejecutar, pero complejo en la investigación cuando el Estado pierde poder de control en zonas ocupadas por la violencia. La rehabilitación de la confianza que hemos perdido en el tejido nacional debido a esa perversidad y al crónico temor incrustado nos lleva a pensar que los desafíos por hoy no acaban de encontrar una respuesta, muchos quisiéramos que se invirtiera más en educación y menos en cárceles, que todo lo que se habla no quedara en palabras, que la educación recuperara el ejercicio formativo perdido y que no se mantenga a espaldas de la realidad, porque lo que estamos construyendo es un país sin futuro, ya que nuestro futuro depende del tratamiento que hagamos del presente, algo que hoy se nos dificulta con los carteles perversos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Recolección legal

El reportaje “La extorsión nuestra de cada día” del periodista Moisés Alvarado nos desnuda la realidad vigente que agobia a todos, desde un humilde vendedor de colonia hasta algunas grandes empresas, aunque no todas las compañías son extorsionadas debido a que trabajan con empresas subcontratadas. Son estas últimas las que asumen el cobro para lograr trabajar. El resto de trabajadores de esas empresas somos blanco de persecución como si fuéramos los dueños. Desde el inicio de este mal hay involucramiento en toda forma, y en parte son las mismas empresas las que, debido al recorte de prestaciones, generan descontento entre sus empleados.

Entre estos y algunos de los despedidos se prestan para brindar información que evita el ingreso de equis empresa a un sector definido. Hay un punto en el cual no realizan control, como son las transferencias electrónicas telefónicas, es de revisar los depósitos, hacia dónde están dirigidos y que lograrán controlar este tipo de recolección legal. Otro detalle es que los procesados son los recolectores para mientras el director intelectual es capturado. Así como en el sistema bancario quedan registrados los datos del emisor y receptor, eso mismo debe de hacerse en las transferencias telefónicas para evitar envíos de dinero mal habido de las extorsiones. No estoy en contra de alguna empresa que brinda ese servicio, sino de la forma de control que realizan, todo para evitar que se utilice para fines no legales.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Crisis de liderazgo

Me gustaría reflexionar sobre el artículo de Leda Romero publicado en 7S el domingo pasado, en el que aborda el tema de que nuestro país está dividido en dos fuerzas que no ofrecen respuestas convincentes a los problemas del país. Al respecto quisiera agregar que la polarización de la sociedad es el principal motivo por el que no se avanza en el deseo de la población por alcanzar un presente y futuro mejor para el país. Es claro que hay desconfianza entre unos y otros, y que ninguno quiere pagar el costo político del sacrificio que supone un acuerdo entre las partes. Piensan que si apoyan lo que propuso el otro, aunque sea para bien del país, servirá para oxigenarlo de cara a la próxima contienda electoral.

Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

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Innovación

La agricultura debería ser una actividad prioridad desde la óptica de cualquier Gobierno, pues de su impulso depende que todos tengamos la alimentación a tiempo y con precios razonables; importar lo que se puede producir acá resulta inusitado para un país que aunque pequeño en territorio es explosivo en población.

Pero además, los productores agrícolas son cada vez menos. Las nuevas generaciones ya no quieren seguir la tradición familiar. En torno a este fenómeno, Thomas Malthus con su argumento del aumento aritmético de los alimentos y el crecimiento geométrico simultáneo de la población humana sugirió con ahínco, desde el siglo antepasado, políticas de controles del crecimiento demográfico, previendo un futuro incierto para sobrevivir.

“Una canasta contra la desigualdad” es la investigación que nos comparte Valeria Guzmán, donde queda demostrado que una comunidad organizada en equipo puede realizar un proyecto de cultivos agrícolas orgánicos con procedimientos técnicos, y lograr la soberanía alimentaria de las comunidades, que al final también coadyuva en los índices de pobreza. La canasta campesina es un concepto donde tanto productor como consumidor forman una red de producción y comercialización anticipada de productos frescos sin irrespeto al medio ambiente y con espíritu solidario. La estrategia lleva como oferta a un grupo voluntario de consumidores una variedad de productos agropecuarios frescos originados en una agricultura orgánica diferente a la forma de compra-venta tradicional, pretendiendo además que esta innovación en sinergia se convierta en un enlace solidario entre consumidor y pequeño productor en base con las necesidades comunes entre las dos partes. Esto sin duda persigue fomentar la soberanía y seguridad alimentaria para el desarrollo sostenible de las comunidades, con el plus de promoción del turismo rural.

En esa ruta está el proyecto de Comasagua auspiciado por varias ONG, FUNDESYRAM es una de ellas. Esa práctica permite que los consumidores sean socios estratégicos, a quienes no solo se les venden vegetales y hortalizas sanas, sino además el concepto asociado al desarrollo comunitario. Las réplicas de la modalidad no se han hecho esperar, pero al final son las instituciones competentes las que deben fomentar su expansión para incrementar las bondades del proyecto. “Nosotros comenzamos sin saber nada de producción de hortalizas orgánicas, nos dedicábamos más a maíz y frijol, así que uno de los beneficios favorables ha sido el conocimiento”, ha dicho uno de los involucrados. Fuera loable que cada municipio se iniciara al menos con un proyecto.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los agricultores merecen buen trato

Me da gusto leer sobre cómo las mujeres en el campo van cambiando sus vidas. A mí me indigna mucho que cuando hay campaña los políticos se den golpes de pecho haciéndose pasar por rancheros o campesinos y nunca han agarrado un machete para limpiar el terreno o no tienen ni la menor idea de la época para sembrar. Solo se ponen a fantasear, porque piensan que el campo es eso que se mira en los comerciales con el amanecer dora do y el café humeante. Trabajar en la tierra es de las cosas más duras que se puede hacer; y eso no sería malo si por lo menos lo pagaran bien.

Pero a los ‘bichos’ de hoy ya no les interesa ir a partirse el lomo para ganar unos cuántos míseros centavitos. Además está que trabajar la tierra es fregarse el cuerpo con pesticidas; o sea, en el campo la gente se muere por trabajar para ganar una miseria. Así que cuando leí sobre el proyecto de mujeres que venden su producto a un precio justo y en condiciones que no las maltratan me animé. Me llené de esperanza porque sí se puede tratar bien a las personas que, como dicen en el editorial, nos proporcionan comida y comida de la que es sana, cultivada con amor, no solo por salir del paso con los proveedores en cantidades masivas. Está bueno por ellas y por las familias.

Ojalá el proyecto se mantenga a lo largo del tiempo y logre tener otras sucursales en otro lados y no solo en Comasagua. Los campesinos de El Salvador lo merecen.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


 

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Captores de sucesos

Es alentador que SECULTURA por fin haya tomado en cuenta para el Premio Nacional de Cultura a los profesionales del fotoperiodismo que nos ofrecen escenas con mucha riqueza en contenido de lo que pasa en el país. Los reporteros gráficos siempre han estado marginados, a pesar de que son los artífices de acercarnos hasta la intimidad de historias tristes e impactantes que contribuyen a dar testimonio del acontecer cotidiano. Libreta y cámara en mano, estos servidores registran la historia de diferentes épocas a costa del riesgo que corren cuando capturan y documentan hechos sobre los problemas y sucesos diversos que llegan hasta nosotros como una placa radiográfica. El reportaje de Moisés Alvarado “Los retratistas del país del eterno olvido” recoge una síntesis de tres de los grandes, que son un repertorio de experiencias con ilustraciones con las que han hecho historia de la más reciente, es de reconocerles su aporte y el profesionalismo que despliegan para recoger imágenes del acontecer nacional y de otras latitudes. Es fácil ver estampada una fotografía de un evento, pero hay que examinar el esfuerzo del camino recorrido, ya que tiene un costo convertido en riesgo hasta de la propia vida; pero hay que admirar la presteza y lo oportuno de estos profesionales para aprehender imágenes inesperadas, como en el caso del asesinato de Monseñor Romero donde un periodista de nombre Eulalio Pérez captó el momento cuando el prelado cayó herido, motivo por el cual al parecer tuvo serios problemas al ser investigado. Ese caso ratifica lo delicado que resulta el ejercicio del periodismo; pero si nos adentramos un poco más y recordamos los horrores de la guerra, ahí hasta se puede volver un trabajo chocante al ver zopilotes devorando cadáveres, estar en fuego cruzado o presenciar atrocidades, es para desalentar los ánimos. La vulnerabilidad persiste para su labor periodística en cualquier época, lo que vivimos actualmente no es escenario cómodo para la profesión, sin embargo, son una enseñanza viva del amor al trabajo en sus imágenes y relatos escritos que se transforman en un soporte revelador del pasado que contribuyen a construir la historia. Un famoso proverbio podría parafrasearse “El significado de una imagen puede expresar mil palabras”, que amplifica el poder de un retrato, y así comprender su significado en clave con lenguaje críptico que es como el remate de la misión de los captores de sucesos en fotografías.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Un enamorado de la fotografía

Mi afición por la fotografía es grande. No publico nada. Pero me gusta ver lo que hago y apreciarlo. También me gusta ver lo que los demás hacen y así ir descubriendo qué es lo que ven, a qué le ponen más interés, qué pasa si alguien mueve algún elemento, el color, la calidez y la composición en general. Por esto me atrajo tanto la historia de los fotoperiodistas publicada el domingo pasado. La gente pone mucho de su vida en las fotos y por eso es que salen tan intensas como una pintura. Si el pintor no tiene una vida intensa, la pintura se vacía y pasa a ser inerte. Lo mismo es con la foto. Si el fotógrafo no se ha nutrido de cosas interesantes, tampoco hace aportes interesantes. Me gustó mucho ver que, a pesar de que vivimos en una época en la que hay un filtro para componer cada cosa, no se ha dejado de lado que hacer fotografía es más que estar poniendo pantallitas amarillas en la selfi para ser un “profesional”. En algún lado leí que la cámara fotográfica es la gran herramienta del arte en esta era y hay que saber utilizarla para que sea significativa, porque también tiene un gran potencial para ser solo una tuerca más que suma a la vanidad sin significado. Me alegra que haya gente que se lo toma muy en serio y hace el llamado a la educación y la profesionalización.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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Gracias, Manlio

Nuevamente tengo el privilegio y la oportunidad de agradecerle al autor de la página Escribiviendo por conducirme por los senderos históricos que evoca en mí la lectura “Recuerdos de un pasado presente”. No se imagina qué siento al remontarme a las innumerables ocasiones que acuden a mi senil memoria. Qué fácil me resulta vivir esas situaciones de las décadas a finales de los sesenta e inicios de setenta. Emociones gratas surgen con la lectura de la mencionada página. Es casi imposible referirle que las tardes en la cafetería Doreña después de las clases, los alumnos de muchos centros educativos y, personalmente del Colegio Panamericano Francisco Gavidia, nos reuníamos a tomarnos un café caliente o un café “espumoso” acompañado de unos bocadillos y de la tertulia amena de los diferentes temas en esa actualidad. Así también surgen de la lectura dominical de Escribiviendo las visitas a la Coronita, la Americana, la Bella Nápoles, y cómo no olvidar al “Chalos”. Viene a mi mente uno de los compañeros asiduos al café Doreña, que lo conocimos como “Shuquía” –no recuerdo exactamente el nombre– eran los tiempos de la administración de José María Lemus. Cuando al salir de la cafetería lo detuvieron los policías y le preguntaron: “Qué llevás en esa bolsa”, y él respondió: “Bombas”, de inmediato le arrebataron la mochila. El chasco fue que al vaciar su contenido en el piso, descubrieron solo libros y cuadernos. Ante la risa de los presentes, burlados, decidieron marcharse no sin antes derribarlo con violencia al suelo. En referencia a los escritores citados no conocí a todos ellos, sí al inolvidable Ítalo López Vallecillos y a Álvaro Menén Desleal, cuando presentó la obra “Luz Negra” en el Teatro Municipal de Cámara. Pero más que todos tuve el acercamiento con Mercedes Durand. Cómo podría olvidarla después de tanto que viví en su casa, con su dulcísíma madre, doña Sarita Flores de Durán, y don Ramón Durán, su padre, y sus hermanos Antonio, Ramón, Ester, Jorge, Manuel, este último compañero de aula también, que al conocer que yo escribía ilusionado solo por las rimas. Ante eso la doctora en Filosofía me instó a seguir escribiendo y prometió ayudarme a tal propósito. El destino decidió que ella retornara a México y, por azares del destino, mis padres me llevaron a Honduras. Así se resume la historia de la relación con la familia Durán. Hace más de un año, casualmente, en un centro comercial me encontré con el doctor Clará (exmagistrado de la CSJ) después de casi 70 años, increíble memoria de nuestros compañeros, mencionamos algunos como los Osorio, hijos de nuestro director, asimismo surgen los nombres de la compañera América Montano, Carlos Poveda, los hermanos Hinds, en fin muchos más, que igual que las cafeterías citadas refrescan los “recuerdos de un pasado presente”. Inmerso en ese mundo emocional, me expreso muy pero muy agradecido, don Manlio.

José Carlos Vásquez
joscarvasq@gmail.com


Arquetipo de mujer

Para describir la semblanza de la personalidad de María Isabel Rodríguez se hace necesario mucho papel y tinta por su larga y admirable trayectoria con huellas virtuosas que pocas personas dejan en su largo recorrido por la vida. La doctora, maestra y autodidacta de muchos años se vuelve el arquetipo de la mujer salvadoreña que sirve como horma a las presentes y futuras generaciones. De extracción sencilla y humilde esta eximia académica, hija meritísima de la ciudad de San Salvador, ha recibido decenas de reconocimientos por enarbolar la antorcha del buen ejemplo en la ciencia, la salud y por su vocación de servicio social. De porte académico especial, esta profesional de la medicina ha sido una escuela vivificante y edificante en su vida, toda una institución que con su experiencia maravillosa y su recorrido profesional ha hecho honor al juramento hipocrático, lo evidencian los múltiples reconocimientos que le han otorgado. Sus abundantes publicaciones y patentes sobre salud comunitaria, investigaciones científicas y salud cardíaca, los doctorados honoris causa en diversos países, el título de “heroína de la salud pública de las américas” otorgado por la OPS y OMS, pionera en el campo de la fisiología cardiovascular, su tenaz lucha por el derecho a la salud reconocido por gobiernos, organizaciones y universidades, su lucha en favor de los derechos de la mujer son solo algunos de los fines que se trazó en el camino hacia al éxito, que la colocan en un rango privilegiado de su cometido. Ampliamente conocida en el mundo de la medicina, se puede encasillar entre los valores de renombre nuestros, que siembran la semilla del éxito para que la juventud la haga germinar a través de la imitación en provecho individual y colectivo. Entrevistas como la de Valeria Guzmán alientan los ánimos como antídoto al auge creciente y expansivo de los antivalores que nos invaden y promueven la erradicación de toda clase de discriminación, incluida la etaria que prevalece como otras que no nos permiten encontrar la equidad. El encabezado mismo de la entrevista sugiere la disparidad en el trato a las mujeres con métodos sutiles que no terminan de superarse, a pesar de la lucha permanente que libran algunas organizaciones; en consecuencia, la doctora María Isabel merece estar en el estrado de la inmortalidad por su excelencia en los servicios que le ha entregado a la sociedad.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los vestigios de la memoria

La recuperación de la memoria es una responsabilidad patriótica y quien está obligado a ello es, en principio, el Estado. Cuando los Estados dan el ejemplo, los ciudadanos perciben que se les respeta y a su vez, cultivan este valor. En esas sociedades donde las instituciones estatales se preocupan por desentrañar y preservar los vestigios de las edificaciones que fueron lugares de increíbles violaciones a la dignidad humana se respeta y cuida no solo un vestigio monumental sino un artefacto social y cultural, no obstante, los siniestros recuerdos asociados a él. Desafortunadamente, en El Salvador, la mayoría de protagonistas importantes del lado de la izquierda beligerante (muchos de ellos torturados por el régimen de la época) no solo adoptaron estilos de vida sustentados en valores neoliberales, sino que, incluso, han propiciado la actitud tan perniciosa del “borrón y cuenta nueva”, como si, al igual que todo ser humano debiéramos avergonzarnos de la historia y pretender negar el origen y movimiento de toda biografía. Las sociedades son la suma e interacción dialéctica de las biografías de sus ciudadanos. “Es lamentable que se haya borrado esa parte de la memoria del Centro Histórico del país”, escribe Évelyn Galindo, respecto de su reflexión sobre el porqué esos espacios de las cárceles clandestinas salvadoreñas, actualmente intactos, están vacíos de memoria. La historia la hacen seres humanos. Seres humanos deberán, por tanto, asumir sus compromisos en materia de preservación, divulgación y usufructo de ese pasado que no necesariamente debería avergonzarnos, sino posibilitar un ejemplo de verdadero patriotismo y construcción de ciudadanía, que tanta falta nos hace a los salvadoreños. Y si llevamos el lente a otros sitios del centro de San Salvador, constatamos el desprecio estatal por tantas edificaciones que en algún momento de la historia del país produjeron pensamiento crítico, debate cultural de gran nivel, presencia de personas ilustres; así como artistas, bohemios, personajes que también dotaron de identidad a una nación y cuyo homenaje nacional es haber permitido que muchos de estos lugares, dignos de merecer mejor suerte, hayan sido convertidos en prostíbulos y bebederos de mala muerte, donde se fomentan los males sociales conocidos de todos, así como el cultivo de la estridencia a niveles realmente incivilizados. Me parece que las reflexiones de Évelyn Galindo son muy pertinentes, pues abordan un problema que parece desbordar la capacidad y el sentido común de los funcionarios que actualmente administran las instituciones del Estado salvadoreño. Los cuales están interesados en el maquillaje de monumentos (cultivo de la historia monumental y anticuaria) y en el debido culto al ejercicio del “tiempo burocrático”, con todo lo que ello implica en términos de falta de información al ciudadano e irrespeto al libre tránsito peatonal, en términos de conveniencia política, a un aparato de gobierno que parece interesado en favorecer el olvido, la impunidad y la decadencia. No podemos ni debemos ver con normalidad algo que nos interpela diariamente y que, como personajes del tiempo burocrático kafkiano, nos abruma de absurdo nuestra existencia cotidiana, planteándonos esos porqué incontestables.

Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx

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Ley inspirada por Pablo Escobar.

Cuando la ley estorba

Los mismos representantes del pueblo que aprobaron la “Ley de Extinción de Dominio” hoy quieren retractarse de su decisión al intentar reformarla, piensan disfrazarla de severa pero sin dientes, con castigo pero sin decomiso o anular ambas cosas, a lo mejor la decretaron pensando sólo en los otros. Estamos llenos de leyes alcahuetas que no se aplican y por contera ésta es para erradicar una peste tan arraigada con características de epidemia. Cuando la ley estorba es porque sirve de tropiezo en el camino de los que no hacen el bien. Un sistema legal robusto, eficiente y confiable es lo que nuestro país necesita, mostrar descontento por la parte medular de la norma jurídica en cuestión, incluso apoyada por algunos funcionarios que intentan aplicarla, es palmario impudor, los que ostentan cargos no son dechados de virtudes pero al menos la honradez debe prevalecer en funcionarios que lo son por su “moralidad e instrucción notoria” exigida en la Constitución; lo que está en juego es la honradez en su expresión más pura y la justicia aplicable a delincuentes en cargos, y la incipiente ley, ya es un suspiro para extirpar esa escoria que tanto mal ha causado a las finanzas nacionales; los países que encabezan altos índices en casi todo como los nórdicos, lo han logrado gracias a la aplicación de sus leyes vigorosas y estructuralmente aceptadas, pero si éstas son lenes, con penas cómodas y sin devolución de lo aprehendido es como alimentar la cultura de la corrupción que hoy ya es una tradición, lo que alienta atajos a los cleptómanos de carro, saco y corbata a cometer los ilícitos que ya sabemos que han ocurrido y se siguen indagando en nuestro abrumado país. La ley que comentamos de la investigación de Moisés Alvarado viene a ser el inicio de la cruzada para que los cleptómanos dejen en paz lo ajeno y erradicar los atracos a los erarios municipales y nacionales, la corrupción debe dejar de ser el buen negocio para algunos funcionarios, el pueblo merece vivir sin desconfianzas. A todas luces los artículos que se pretenden anular o reformar son la coraza que esperan los que tienen algún ilícito por haber hecho uso privado de lo público. Si se trata de ganar futuro y no permanecer atascados en el mismo barro, la ley debe ser implacable, imprescriptible, pues como dice una frase del reportaje: “Lo que tiene origen ilícito no se puede legitimar”. A última hora se supo que sí hicieron las reformas…

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Desperdicio

Muy interesante el artículo de Lucía Vásquez, del periódico La Nación de Costa Rica, en el que se habla de jóvenes que han formado un equipo para rescatar la comida que bien puede distribuirse a personas de bajos recursos que no pueden acceder a un plato diario de comida. El proyecto se llama “Proyecto plato lleno: la comida no se bota”. Al respecto quisiera agregar que en el libro “Despilfarro”, publicado por Oxfam, se recogen datos estremecedores sobre la distribución alimentaria así como fotos de algunos locales llenos de alimentos en perfecto estado, líneas enteras de supermercados, que se pueden encontrar en las calles de las ciudades del primer mundo. Pero el derroche se produce en toda la cadena alimentaria. Por ejemplo, entre el 20 y el 40% de las frutas y verduras en Europa son rechazadas antes de llegar a las tiendas porque son feas, ya que la Unión Europea tiene criterios de imagen para desechar la comida. Encima, estos criterios cosméticos ni siquiera garantizan su buen sabor (notemos que las frutas y verduras se botan porque son feas). La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), ha asegurado, según investigaciones, que hasta un tercio de de alimentos se estropean o se desperdician antes de ser consumidos por las personas, algo que es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, energía, tierra, y otros insumos utilizados en la producción de alimentos. En una edición de la revista National Geographic pude leer que no menos de 1300 toneladas de comida van anualmente a la basura. Apuntó que dicha cifra es casi un tercio de los alimentos que se producen en todo el mundo y que nunca llegan a ser consumidos. Artículos periodísticos han apuntado que las decenas de millones de toneladas de alimentos despilfarrados en los países desarrollados cada año podrían alimentar a los 1,000 millones de personas que se van a la cama con hambre cada día. La paradoja es que, según la FAO, el planeta genera dos veces más alimentos de los que sus 7,000 millones de habitantes precisan para vivir, a pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en hambre crónica en 2010.

Miguel Martínez
Miguelmar47yahoo.com

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22 centavos por cada tiempo de comida

Sobre cuotas

Quiero aprovechar la oportunidad de felicitarles por el bonito e interesante reportaje relacionado con la cuota alimenticia. Espero que sirva para que también las autoridades competentes revisen el Código de Familia, pues creo que lo más que pueden descontar a los demandados es el 20 % del salario y con lo caro que está la vida, con ese porcentaje no se cubren las necesidades de los hijos. Algo importante que se escapó del reportaje es la mala atención que dan en la PGR, al menos en mi caso, en la oficina de Soyapango, el personal es amargado, pesado y no busca cómo apoyar a quienes hacemos los trámites. Ojalá ya hayan cambiado la actitud esos servidores públicos, pues hice el proceso en 2015 y envié una queja a atención al cliente, espero la hayan considerado. Esa situación es similar en la oficina central, donde la única personal diligente, amable y responsable que encontré es el caballero que aparece en la fotografía de la página 13, ese señor es un ángel en ese lugar. Otro detalle es en cuanto a los depósitos, quienes optamos por solicitar tarjeta de débito para sacar el dinero y evitar ir a hacer cola al BFA porque no podemos estar pidiendo tanto permiso en el trabajo, cada transacción en cajeros diferentes del BFA nos descuentan supuestamente más de $1; sin embargo, tuve la situación que este mes me descontaron más de $8, probablemente dirán que es poco, pero siendo un banco del Estado considero que debería ser menos el descuento, y no creo que el BFA culpe a los bancos privados porque para esa transacción utilicé un cajero de Banco Hipotecario, otro banco del Gobierno; en fin, de esas cuotas alimenticias esas instituciones (PGR y BFA) salen ganando. Espero no haberlos aburrido, pero aproveché para exponerles otras de las situaciones difíciles que enfrentamos las madres que tenemos procesos de cuotas alimenticias. Reitero mis felicitaciones para la revista y especialmente para la periodista Valeria Guzmán. Me encantan sus reportajes, espero que continúe escribiendo sobre temas importantes que en la mayoría de casos desconocemos.

Katya Paredes
catita1713@gmail.com


Migajas alimentarias

Cualquiera se sorprende al leer el encabezado del reportaje de Valeria Guzmán “22 centavos por cada tiempo de comida”, pues anula la responsabilidad sagrada de cualquier hombre de llamarse padre. Ser padre es una misión de gran compromiso, aunque todos tengan que aprender a serlo en el camino, por lo mismo no hay padres perfectos, pero sí perfectibles. No se trata solo de engendrar a los hijos, pues el valor de la responsabilidad social emana desde el hogar. Los hijos son lo que respiran y aprenden dentro del hogar, pero si este está mutilado, la calle se vuelve la maestra. La buena paternidad no está erigida con acciones externas y superficiales, es más de influencia de sentimientos y actitudes positivas encaminadas al desarrollo de los buenos hijos como futuros ciudadanos de bien. En una separación de pareja la peor parte la llevan los hijos y ese es un factor determinante que contamina o purifica una sociedad. Nuestro país es un buen ejemplo con eso de las migraciones. Un padre que aporta la cuota alimentaria por acuerdo o mandato legal siempre tiene en desamparo a su hijo al no dedicarle un tiempo de calidad, con un contacto personal respetuoso, cariñoso, un cara a cara afectuoso que es lo que en definitiva marca la diferencia. No es lo mismo alimentar el cuerpo que nutrir la personalidad; de por sí el abandono y la indiferencia son un rechazo. Las cifras que muestra el relato son alarmantes unas e indignantes otras, porque asignarle $20 a un niño para su manutención es una burla, se trata de un problema social severo aunque con rasgos atávicos. El Código de Familia habla de sustento, habitación, vestuario, salud y educación, letra muerta en la mayoría de los casos. Algunos pueden ser buenos padres, otros buenos proveedores, pero muchos no caben en la casilla de la responsabilidad. La realidad de los datos nos induce a sospechar que los hijos comen con pinzas y los irresponsables padres con cucharón, si uno es justo eso no puede ser. Siendo el rol de padre responsable tan difícil de cumplir en algunos aspectos, una asignación alimentaria por alta que se considere siempre se queda como migaja alimentaria. Y muy bien lo menciona la carta editorial cuando dice: “Hacer frente a la crianza tiene que implicar la repartición equitativa de sacrificios”, algo que casi siempre se le recarga a la mujer.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

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Valioso recurso didáctico

Los animales de los zoológicos precisan cuidados especiales y mantenimiento óptimo que les permitan una vida lo más saludable posible en cautiverio, para ese propósito deben haber normativas de protección para brindarles alimentación nutritiva, aseo de áreas, personal capacitado y toda clase de atenciones como si se tratara de humanos. Cuando escuchamos la palabra zoológico, creemos que nada más se trata de animales enjaulados, pero si nos hacemos la pregunta para qué sirve un zoológico, se puede intuir que estos se crean con el fin de que niños y jóvenes puedan conocer las diferentes especies de animales que existen en el mundo, evitando el imposible de ir hasta los lugares donde habitan, pero además de ser un componente recreativo, es un valioso recurso didáctico para los estudiosos de la fauna.

En nuestra cultura no somos conscientes de que los animales son seres vivos que sienten y a veces sus comportamientos son más nobles que en un racional. “La misión imposible del zoológico” de Fernando Castellanos recuenta las dimensiones de costos para mantener un parque zoológico, no como “arcas de Noé”, sino con sentido de pertenencia. En nuestro caso los protocolos, la atención, las instalaciones y el hábitat en que permanecen esos reclusos seres siempre han sido motivo de cuestionamientos.

La Ley de Protección y Promoción del Bienestar de los Animales, que busca evitarles el maltrato, la crueldad y el sufrimiento, por hoy solo es una ley más en el papel. En el jardín zoológico nuestro, el denominador común como causa de muerte de animales ha sido el descuido, olvidando que esos seres sumisos viven completamente a merced de los humanos, en este caso particular de los empleados y del exiguo presupuesto asignado. Uno de los preceptos básicos debe ser el de no considerar al zoo como organismo aislado, sino con una amplia visión de conservación del equilibrio en los ecosistemas con especies en riesgo de extinción.

La temática educativa debería enfocarse en divulgar el respeto a los animales de vida silvestre donde los valores biológicos, ecológicos y culturales confluyan y se dejen de vender armas de “cacería” en un país desolado por la despiadada deforestación. La función soberana de las instituciones a las que les compete cuidar la naturaleza de todos los salvadoreños debe enaltecer su labor en conjunto para proteger no solo la casa de fieras, sino también la vida humana en el macroecosistema nacional que nos arropa.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Zoológicos como hospitales

Bien dicen que las cárceles, los zoológicos y los hospitales son los lugares que más pueden decir del estado de la sociedad que los acoge. Los nuestros dan mucha pena. No es pena de vergüenza. Es pena de lástima. En estos tres lugares la coincidencia es que funcionan como albergues de seres vivos en estado de vulnerabilidad. Y ni ellos, que están en un mal momento de su vida, pueden obtener de este país un trato digno. Lo que queda para todos los demás es menos que nada. Es triste ver los ojos de estos animales como es triste visitar una sala de emergencias de un hospital en donde lo que uno encuentra no es una escena de auxilio oportuno, sino que más desgracia, porque son lugares en donde los seres vivos solo se reúnen para seguir sufriendo.

Aplaudo el esfuerzo de algunos de los que trabajan en el zoológico que lo que quieren es hacer bien su trabajo a pesar de que no tienen todo lo que necesitan para lograrlo. Esas personas, sin embargo, no son suficientes, porque se les sigue pidiendo milagros y santos tampoco son.

El zoológico es un paseo que siempre me gustó, pero que siempre me dejó una sensación de tristeza por el encierro. Últimamente no es solo el encierro, sino que también las condiciones de ese encierro. Creo que estos lugares son los ejemplos de que la mala administración puede cobrar vidas.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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Memoria histórica indocumentada

Después de un drama de represión, las sociedades tienen derecho a saber la verdad con documentos fehacientes sobre lo ocurrido, es de justicia que las víctimas y los sobrevivientes conozcan en qué circunstancias acontecieron los aciagos incidentes y para eso es necesario tener registros que den fe sobre la verdad que subyace en algún rincón. “La masacre de la que no hay registro”, de Valeria Guzmán, reporta esa tendencia siempre a olvidarse de quienes sufrieron las fechorías del pasado, aunque a veces es adrede por intereses ocultos, esconder siempre es mala señal.

En cuanto a los sucesos de 1932 en la ciudad de Izalco y demás pueblos del occidente alzados en armas, la información que pudiéramos encontrar es muy poca o nula, por la desidia de las administraciones municipales en custodiar celosamente los archivos, debido a la cultura de la ignorancia de los alcaldes. Las crónicas de un conflicto casi siempre son escritas por los vencedores, por supuesto a su conveniencia, generalmente manipulando la verdad y, si es posible, desapareciendo vestigios de excesos cometidos, con eso también se evita resarcir daños.

Aún las narraciones de protagonistas cuando llevan una dosis de emociones, tuercen algunos renglones. Es lamentable la escasez de documentos de ese hecho histórico, donde además se perdieron costumbres y tradiciones e idioma, dejando traumas, fobias e intimidaciones por el descontento indígena desde que perdieron sus tierras. Como nación no poseemos una historia enciclopédica, cronológica y holística, para ello hace falta un centro de memoria histórica como en otros países, para generar un mosaico de documentos de lo que aún queda del eslabón perdido de nuestro pasado. Sería una manera de reivindicar nuestra memoria histórica indocumentada.

Como dice la carta editorial, son seres únicos las personas como Benjamín Arucha, encargado del archivo de la Alcaldía de Izalco, que se preocupan por cuidar las reliquias, mientras que otros alcaldes destruyen mamotretos que consideran viejos y creen que carecen de utilidad a sabiendas de que son partidas de defunción de fusilados durante el episodio de sublevación que comentamos.

Otra inexactitud que se engendra cuando la información va de generación en generación, va en dirección a cambiar detalles. Así, en ese evento muere un militar de un pueblo y en su partida de defunción reza que fueron los sublevados, quienes no portaban armas de fuego, hoy después se sabe que fue otro militar el que lo aniquiló en aquel río revuelto.

Julio Roberto Magaña
robertomasa@hotmail.com


Masacres ocultas

A propósito del reportaje principal de la revista Séptimo Sentido del domingo pasado, que se titula “La masacre de la que no hay registro”, su editora comenta los múltiples intentos de censura de los acontecimientos acerca de la masacre de 1932, en regiones de la zona occidental del país. Termina diciendo que “el país necesita hacer un ejercicio de empatía y reconocimiento de sus heridas”.Al respecto del ocultamiento de sucesos que han dañado al país con heridas profundas, debo decir que en épocas más tempranas y concretamente durante la guerra civil que costó al país más de 70,000 vidas, la negación a esas dolorosas masacres tuvo que esperar muchos años para ser superada.

Supimos, por ejemplo, de la masacre de El Mozote hasta que diarios norteamericanos la denunciaron, a pesar de que el embajador de ese tiempo negó en Washington la realización del hecho; aunque, al parecer, el exdiplomático pidió perdón sobre el ocultamiento de la horrible masacre, considerada en el exterior como “uno de los peores atentados contra civiles perpetrado por un ejército en América Latina en tiempos modernos”.

Pero hablando de ocultamientos a la población sobre las masacres del pasado, el común de la gente solo ha oído hablar de la masacre antes apuntada; sin embargo, algunas universidades y grupos de defensa de los derechos humanos tienen registradas muchas masacres ignoradas por la población. Un sitio especializado en estos temas nos informa de más de 27 masacres.

En el caso de la masacre de 1932, he preguntado por qué en Guatemala existe una gran población indígena y en El Salvador no. La respuesta más clara que me han dado es que los indígenas fueron eliminados casi en su totalidad por el régimen de Martínez. Esto fue porque la escala de la represión del Gobierno, al fallar la rebelión indígena, no tuvo precedente alguno en la historia del país. El ejército, la policía, la Guardia Nacional y las fuerzas privadas de los propietarios de las haciendas emprendieron una orgía de sangre durante una semana entera y días posteriores. Los líderes de la insurrección, que incluían a Agustín Farabundo Martí y Feliciano Ama, entre otros, fueron ejecutados en el acto de su captura por las cuadrillas. Del primer levantamiento campesino liderado por Anastasio Aquino en 1833, en los Nonualcos, hay muy escasa documentación y estudio histórico sistemático, dado el bajo nivel científico e intelectual de entonces.

Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

Buzón

Biodiversidad en peligro

El Parque Nacional Montecristo es un universo complejo, pero frágil. Es un ecosistema, una valiosa fuente de agua dulce de la cual dependen millones de seres vivos de Guatemala, Honduras y El Salvador. La vegetación del bosque condensa el agua de la densa niebla durante los meses de verano. El proceso de nuestra madre naturaleza es guardar en las hojas caídas el agua que luego es liberada poco a poco y sirve de alimentación de nacimientos, ríos y el resto de ecosistemas que lo rodean; de aquí la importancia de proteger los bosques circundantes y que están siendo talados para otros usos. El reportaje “El desgaste de Montecristo” del periodista Fernando Castellanos muestra la investigación realizada y narra el por qué es vital cuidar este ecosistema que es considerado estratégico por la riqueza de los recursos naturales que ahí existen. Aunque se habla de la biodiversidad de Montecristo, la importancia es mínima ya que los programas ejecutados fuera del parque han tenido el objetivo principal, que es la conservación del bosque natural. Pero algunos fondos asignados se han utilizado para abrir carreteras hasta lugares remotos del bosque virgen, haciéndolo más vulnerable al avance de la actividad agrícola. Se necesita un programa de pago por servicios ambientales para los propietarios que protegen sus bosques; además, hay que promover el rescate de las áreas depredadas por la agricultura o ganadería y es de felicitar que algunos propietarios han sembrado la semilla de protección del bosque a sus generaciones y les han inculcado que el precio que hay que pagar es poco si consideramos que de la vida del bosque nebuloso Montecristo depende nuestra subsistencia.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


El devastador efecto humano

La evolución del ser humano está dejando a su paso la extinción de miles de especies, una descontrolada contaminación del medio ambiente y los deshielos de los glaciares. “El desgaste de Montecristo” de Fernando Castellanos reporta las calamidades ambientales y sus riesgos por la poca atención en las zonas de reserva. El trifinio es un punto de encuentro que oficialmente se llama Reserva de la Biosfera Fronteriza Trifinio-Fraternidad, donde el año anterior se inauguró un obelisco como muestra de integración de los tres países que convergen en ese pulmón de la naturaleza. Hay muchas aristas que distraen la atención para atender celosamente nuestro ecosistema nacional, incluso en el sistema educativo es muy poco lo concerniente al tema, como escaso el cumplimiento de leyes llamadas a proteger lo que va quedando del ecosistema, hace falta conciencia ecológica para reconocer el rol que cada uno debemos asumir en la conservación y protección del medio del cual dependemos; mientras la población crece desenfrenadamente, los recursos escasean, es una antítesis porque a más habitantes más deterioro, que redunda en una guerra humana en contra de su propio entorno. Lo que esperamos mañana debemos trabajarlo hoy porque el devastador efecto humano no se detiene en la cultura de autodestrucción, tampoco se toma conciencia de cómo debemos comportarnos con el medio, seguimos construyendo un siniestro futuro con el agua y no es de ayer que seamos uno de los países más deforestados, nos falta mucho para vivir en concordancia con los tiempos y la naturaleza. Cuidar del medio ambiente es tan importante como el pan de cada día, con proyectos como Plantatón 2017, lanzado recientemente, solo asoma la esperanza pero rápido se desvanece.

La biodiversidad biológica, el consumo de leña, la vocación de la agricultura de subsistencia, restauración de suelos, resguardo de mantos acuíferos, la siembra de nuevas variedades aclimatadas a prolongadas sequías y la adaptación a fenómenos climáticos extremos son algunos de los aspectos a tomar en cuenta de acuerdo con los nuevos tiempos donde todos los años aparecen eventos climatológicos inesperados. Aunque los tres países hagan esfuerzos por preservar la zona limítrofe, estos continúan siendo insuficientes, ni siquiera la mitad del total está protegida, por supuesto que a Guatemala le corresponde el 45 %, a Honduras 38 % y El Salvador el 17 %, pero el común denominador es que son franjas de pobreza con más del 50 % de pobreza extrema.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Amenazas

Me agrada que ustedes presenten el reportaje de cómo personas en otras partes del mundo están huyendo de la violencia sin que las autoridades hagan nada al respecto. Mis felicitaciones porque esto es lo que necesitamos aprender sobre cómo la narcoviolencia está afectando a muchas familias en México, similar a cómo las pandillas amenazan a muchos Centroamericanos. Una vez más, lo mejor y felicitaciones en futuras investigaciones.

José Corado
josecorado@sbcglobal.net

Buzón

La clínica de la nicotina

Humo que esclaviza

Los vicios se aprenden sin maestro; pero sí con influencias de algún modelo cercano como los padres, amigos y por supuesto la calle, como maestra del mal.

Las adicciones se inician con una invitación o por curiosidad en experimentar nuevas sensaciones. Algunos de los fumadores empedernidos dicen que lo hacen para contrarrestar el estrés o para una mejor lucidez mental, siempre encuentran justificaciones a su sometimiento; sin embargo, la complejidad de las reacciones humanas son disímiles, no todos los consumidores se vuelven adictos y no todo el que se inicia en un hábito termina descontrolándose, es parte de lo que sugiere la crónica de Valeria Guzmán “La clínica de la nicotina” donde los inquiridos dejan entrever factores genéticos y del entorno social interactuando entre sí en la conducta compulsiva que los acosa, pero esta adicción va más allá, pues no sólo afecta al que humea sino también al no fumador expuesto. De acuerdo con la opinión de algunos neumólogos, de las 4,000 sustancias que contiene el cigarrillo, sólo la nicotina crea dependencia, es la sustancia más adictiva que existe, provoca al menos 29 enfermedades asociadas al tabaquismo siendo el cáncer de pulmón, la bronquitis y las perturbaciones cardiovasculares las de mayor incidencia.

La clínica del ISSS, aunque existen otras, hacen una magnífica labor pero vienen a ser como una gota de agua en el desierto ya que la adicción que comentamos es frecuente y al Estado le corresponde su parte en el presupuesto.

El tabaco, planta sagrada en las culturas mesoamericanas, se fumaba en pipa “para sellar la paz y la amistad entre tribus” aunque tenía múltiples usos; ponerle más impuestos a los tabacos puede minimizar su consumo pero ante todo se deben cumplir las leyes que por hoy ya existen.

La mayoría de conductas adictivas comienzan en la adolescencia con el uso, luego el abuso para terminar en dependencia, es de rigor que en las familias no se den los modelajes indebidos como suele suceder también con el licor, cuando el humo del placer ya se ha transformado en un deseo fuerte de consumo hemos logrado un enfermo más. El consumidor, por su parte, debe poner su esfuerzo, exigirse más de lo que hace para sí es de inapreciable valía para el adicto, pues cuando ya se es prisionero del tabaco no es tan fácil apartarse del humo que esclaviza y sus consecuencias siempre fatales.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Dejar un vicio

Solamente hay una manera de cambiar el sistema económico de nuestro país y es primero cambiando nosotros.

Lamentablemente los que no aportan nada son los que menos leen y son los que mas critican. Según la columna Renovar el sistema económico, de Jacinta Escudos, hay inconvenientes que a futuro nos esperan a los próximos a jubilarnos. También el empleo será escaso y la fuerza laboral joven será la mas afectada. Ejemplos de esto tenemos a menudo cuando vemos las grandes colas de jóvenes buscando su primer empleo en las distintas fábricas. Algunos célebres economistas de antaño predijeron lo que estamos viviendo, pero nuestra sociedad la han manejado desde consumismo por las élites económicas a las que les conviene que existan los consumistas -desde que nacen, hasta morir- para enriquecerse a costa de otros.

No importa los medios que utiliza para crearnos necesidades. Quedó en el pasado eso de que en una población eran autosuficientes en mano de obra de calidad. Existían buenos obreros que desarrollaban obras en su misma comunidad generando empleo y consumo, sin emigrar ningún capital al exterior. Mi comentario no es bien visto por algunos porque opino que añoro la economía tradicional de los países pobres. Así como antes de que privatizaran algunos servicios que el gobierno prestaba. Aunque pobres, no éramos esclavos del aberrante consumismo lacerante de nuestra economía. ¿A quién le beneficia que gaste más de lo que gano? Prefiero el autoconsumo porque se puede aplicar no solamente a la producción de alimentos, cualquier otro tipo de actividades puede ser plausible de ser utilizada, consumida por aquel o aquellos que la generan. Un ejemplo sería la generación individual de energía eléctrica a través de paneles solares especiales, que se conocen como fotovoltaicos.

Esta electricidad puede ser generada por las personas del mismo vecindario donde residen, colocando los respectivos paneles y de preferencia en lugares donde no exista red de energía eléctrica y al mismo tiempo hacer llegar la señal de internet, para tener comunicados a ese sector para que adopten nuevas tecnologías para el bien común y evitar la migración de la mano de obra joven que es explotada en otros países.

De nada sirven las remesas que ingresan al país, si las empresas transnacionales las captan al nomás ingresar y esas divisas retornan de donde vienen. Ahora es cuando debemos practicar la solidaridad social como valor ético, en ocasiones se realiza de manera cuestionable, por ejemplo, cuando la ayuda que se otorga obedece más a razones de imagen y no como compromiso auténtico.

Así tenemos muchas empresas en nuestro país que cuando les conviene, con platillo y bombo de la mano con los medios de comunicación generan ayudas, pero quienes más se benefician son ellos mismos.