ÁLBUM DE LIBÉLULAS (216)
Aquella pareja de jóvenes estaba apenas conociéndose, y a las habilidades del tacto iban sumándole las animaciones de la trascendencia.
Aquella pareja de jóvenes estaba apenas conociéndose, y a las habilidades del tacto iban sumándole las animaciones de la trascendencia.
Él se sintió envuelto en una nube de deseos sin control. Y eso le hizo sentirse expuesto a un desafío casi mágico: la Divinidad acariciable dormía junto a él, sin tener que hacer ningún tránsito. Anhelo realizado.
Todas las estaciones del año tienen su agenda, porque la Naturaleza, como los seres personalizados, cumple un destino propio.
Algunas noches de cielo despejado se escuchaba en la vecindad inmediata un hábil guitarreo unido a una voz de tenor entusiasta.
En las semanas anteriores al día en que desapareció María del Tránsito no se había producido ninguna situación anormal en todo aquel vecindario que era muy tranquilo en comparación con los del entorno inmediato.
Aún era niño cuando llegó a la academia de don Valero Lecha ubicada en la segunda planta del edificio que estaba enfrente del Teatro Nacional, a un costado de la plaza Morazán.
Angélica se las sabía todas sobre el comportamiento de las almas en pena, porque era una de ellas, aunque esto lo mantenía en completa reserva. Todo comenzó cuando su madre y su padre se fueron cada uno por su lado, como si se los tragara el polvo o la marea, y ella se quedó en poder de una vecina que se dedicaba a leerles la palma de la mano a los vecinos a cambio de algunas monedas.
Cuando concluyó su carrera universitaria tuvo la inmediata sensación de que sin tardanza le sería imperativo hacer dos cosas cuanto antes: montar negocio y formar familia. En ninguno de los dos campos tenía nada preparado, ni siquiera imaginado. Afortunadamente, había dos consejeros disponibles: su tío Max y su tía Elsa, en ese orden. Lo curioso era que ni Elsa ni Max eran parientes entre sí, ni tampoco eran consanguíneos con él.
Tenía toda la pinta de ser uno de esos varones dominantes que no admiten opinión alternativa de ninguna índole. Los gruñidos eran su signo de presentación, y desde el colegio le pusieron un mote característico: lobo feroz.
MISTERIOS DE COLMENA El abuelo había sido un lector persistente y disciplinado, y su colección de libros abarcaba múltiples disciplinas, desde el Derecho, que era su especialidad, hasta las novelas costumbristas. Fue un apasionado de Hugo Wast, el novelista argentino tan popular en su época, allá en la primera mitad del siglo XX. El padre […]