Carta Editorial
Las instituciones no gozan de la confianza de la población. Es uno de los enormes costos de la corrupción. Cuando algo falla, no hay a quién acudir.
Las instituciones no gozan de la confianza de la población. Es uno de los enormes costos de la corrupción. Cuando algo falla, no hay a quién acudir.
El VIH no es una condena a muerte. Pero aún es una condena social. Los antirretrovirales, siempre que se aborden con disciplina, otorgan bienestar físico. ¿Y de ahí?
La respuesta está en el colectivo. La que presentamos acá es la historia de una mujer que construyó con sus manos la casa en la que vive y que sueña con dejar a sus hijos como patrimonio.
Los familiares de desaparecidos a menudo son revictimizados. Llegan a instituciones que no están capacitadas ni actualizadas y que ponen en tela de juicio cualquier denuncia antes de procesarla.
Cualquier protesta que busque llegar a CAPRES se topa con una barrera metálica con púas a media calle.
El delito de extorsión es con el que más licencias optimistas se han permitido las autoridades al hacer énfasis en una reducción, sin acotar que este es uno de los que más se hunden en el subregistro.
Una fotografía no se logra solo en el momento en que se aprieta el disparador. Las vidas de estas personas son un ejemplo de lo mucho que cuesta formar criterio.
El sistema fomenta desigualdad. Mantiene la idea de que quien se queda con los hijos es quien tiene que ver cómo hace. Permite que haya personas que pueden reducir su participación en la crianza a una suma de dinero.
Este es un recorrido por esos rincones difíciles de creer, ahí en donde el remiendo temporal en uno de los recintos del aviario acaba por durar más de un lustro, y sigue.
Desde sus trincheras, ambos van a la contra de una sociedad que desde siempre ha preferido pasar la página.