Salto al vacío
Los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato.
Los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato.
El diablo anda suelto, es cierto, pero habita en los corazones de todos esos padres, tíos, hermanos, amigos, vecinos y maestros que atormentan a nuestras niñas.
Aunque el género de terror ha sido considerado por algunos críticos como “menor”, la verdad es que representa un gran reto técnico para quien decide trabajarlo. No todos somos capaces de contar una historia y calar en los miedos ajenos hasta causarle una reacción de temor o inquietud a los demás.
Es absurdo seguir disculpando el descuido y la falta de asignación de un presupuesto decente en la labor cultural, argumentando que es prioritario resolver los problemas urgentes de país que ya todos sabemos.
“El hombre moderno no puede comprender el espíritu de una sociedad que no esté centrada en la propiedad y en la codicia”, decía el psicoanalista alemán Erich Fromm.
No hay que olvidar tampoco que los escritores somos humanos y que no estamos exentos de los múltiples problemas que la vida cotidiana nos impone.
Cerrar el zoológico, como exigen algunos, no soluciona los problemas de fondo. En el minúsculo espacio geográfico de nuestro territorio, las áreas naturales protegidas son escasas.