Carta Editorial
La respuesta está en el colectivo. La que presentamos acá es la historia de una mujer que construyó con sus manos la casa en la que vive y que sueña con dejar a sus hijos como patrimonio.
La respuesta está en el colectivo. La que presentamos acá es la historia de una mujer que construyó con sus manos la casa en la que vive y que sueña con dejar a sus hijos como patrimonio.
Los familiares de desaparecidos a menudo son revictimizados. Llegan a instituciones que no están capacitadas ni actualizadas y que ponen en tela de juicio cualquier denuncia antes de procesarla.
En medio de esta situación alterada, la preocupación es otra manera de mostrar afecto.
La inversión en cultura es lo que hace la diferencia entre quienes buscan el desarrollo de una manera equitativa y los que solo quieren respuestas inmediatas que se puedan traducir en unos cuantos votos.
Se hace indispensable la mirada hacia adentro para poder encontrar en este proceso de introspección, tantas veces aplazado, una salida al espiral de deshumanización en la que el país lleva rato navegando.
La tragedia también es responsabilidad de los que, corrupción mediante, han impedido que se cumpla con lo que las leyes disponen para todos, incluso para los que han sido sentenciados a perder su libertad.
Hay en el camino demasiados factores que reducen las oportunidades de una persona para alcanzar una vida plena. La primera de todas, el acceso a la educación.
El delito de extorsión es con el que más licencias optimistas se han permitido las autoridades al hacer énfasis en una reducción, sin acotar que este es uno de los que más se hunden en el subregistro.
Esta manera de hacer negocios está sembrando liderazgos justo ahí en donde por tantos años ha hecho falta una estrategia de arraigo.
Una fotografía no se logra solo en el momento en que se aprieta el disparador. Las vidas de estas personas son un ejemplo de lo mucho que cuesta formar criterio.