Tras los terremotos de 2001, cientos de familias en Santiago de María se quedaron sin hogar. Fueron reubicadas en espacios llamados albergues. Les dijeron que sería por seis meses, pero fueron 15 años de hacinamiento, ausencia de servicios básicos y violencia. A partir de 2016, la mayoría cuenta con una vivienda digna con solo algunos ítems por cubrir, gracias a su persistencia y la de su alcalde. Otros, sin embargo, todavía deben vivir como lo han hecho desde 2001.