La energía se renueva cuando reconocemos los ciclos naturales del espacio que habitamos, y aprendemos a descansar para reponernos.
La energía se renueva cuando reconocemos los ciclos naturales del espacio que habitamos, y aprendemos a descansar para reponernos.
En El Salvador tenemos diputados especialistas en explotar su imagen y que ya llevan más de un periodo sin más mérito que verse bien en las fotos.
¿Realmente vale la pena perder amistades, enemistarse con un familiar, o poner en riesgo otro tipo de relaciones por defender al político de mi preferencia? Yo le diría que no, no lo vale.
Esta columna, publicada por primera vez en junio del año pasado, resume bien lo que quedan a deber todas las medidas que se han tomado hasta el momento en torno al acceso al agua.
Mi deseo es que los maquinistas se den cuenta que el progreso no valdrá la pena sin equilibrio y armonía entre la vida humana y el mundo natural, sin que se ofrezca a todos las mismas oportunidades para que avancen y tengan la opción de subirse al tren o de dirigirse en dirección contraria, si así lo deciden.
Dado que esta es mi última columna en Séptimo Sentido, aprovecharía para enfatizar como lección final para el sistema político y para nuestra nación, las líneas principales sobre las que han ido mis 14 columnas publicadas.
Esta vez me he puesto ambiciosa, y sí creo que necesitaré que me eches la mano para completar mi lista.
La mayoría se ha esforzado toda la vida para no tener nada seguro durante sus últimos años. Así es la economía que marca la vida en el país: una que te exprime cuando sos útil y te desecha cuando no te quedan más fuerzas.
Las mujeres requerimos recuperar lo que nos fue expoliado y los hombres, como una obligación moral, deben proveerse su propio proceso para actualizar esas creencias acerca de lo femenino.
Los resultados de las elecciones de 2018 ya esbozaron esa transformación en las claves con las que el electorado salvadoreño había venido votando de manera estable desde la firma de los Acuerdos de Paz.