En Chile, país en el que El Salvador se inspiró para hacer su propia reforma en 1996, ya van en una tercera generación de cambios en su sistema, aún buscando la fórmula más adecuada.
En Chile, país en el que El Salvador se inspiró para hacer su propia reforma en 1996, ya van en una tercera generación de cambios en su sistema, aún buscando la fórmula más adecuada.
A muchos les pareció molestar que quien hiciera la solicitud de perdón no fuera un indígena sino que una persona con apellidos españoles y hablando castellano. Alguien que le debe algo a la colonia.
Necesitamos modificar esos convencionalismos sobre los roles de lo masculino y lo femenino; así como el poder unidireccional y autoritario, para alcanzar un concepto de poder más amplio, más equilibrado y menos opresor.
Nuestros compromisos como El Salvador en el Plan de Gobierno Abierto son cinco, divididos por cuatro áreas de trabajo.
Se vincula a los movimientos feministas con extremismo, con violencia, con burlas, con extravagancias, y se deja de lado el verdadero valor de sus conquistas.
Y así sigue siendo en muchos de nuestros pueblos, cuando un extraño llega a preguntar sobre cualquier tema, siempre lo llevan donde un viejo.
Gritamos que deseamos paz, seguridad y trabajo. Pero nos olvidamos que esas tres aspiraciones son imposibles si para obtenerlas tenemos que aprovecharnos de los demás.
¿Se imaginan hablar de la ciudad como un ente vivo, desde la arquitectura viva? Así se diseñan soluciones sostenibles de manera natural al trabajar de forma multidisciplinaria desde las tecnologías avanzadas.
Los servicios públicos deberían ser de calidad y con amplia cobertura. Con los funcionarios adecuados, no importa qué tan pobre sea una persona, tiene acceso a servicios de salud y a educación.
Ante este panorama, de entrada, hay que exigir más al nuevo inquilino de la Casa Presidencial. Dudar. Siempre dudar.