Entonces refugiémonos en la estancia profunda de estar vivos.
Entonces refugiémonos en la estancia profunda de estar vivos.
Y además, si mi trabajo tiene éxito voy a poder reunir lo necesario para poder pagarle al coyote la cuota para que me lleve de nuevo para allá. Diosito va a poner de su parte
Le encendió la veladora a la Virgen, y se fue a recostar para reciclar energías después de aquella jornada agotadora.
Y la mejor manera es albergar mi sien entre tu almohada.
¿Para qué indagar, si lo mismo pasaba en su mente, que se quedaba en blanco cuando le daba la gana?
Las risas envueltas en la blancura crepitante de las sábanas fueron el disparo de salida.
Y avanzó hacia la puerta. Pero los tres se abalanzaron sobre ella. Quedó inerte sobre el piso. Ellos se abrazaron, como si acabaran de consumar la máxima proeza de sus vidas.
El confesor le indicó: “Hábleme de sus pecados para seguir la ruta de la absolución”. Y su respuesta fue simple: “No tengo pecados, porque todos se quedaron en el camino…”
Caían los cuerpos y él lanzaba gritos al aire. Cuando llegó la Policía, él se entregó sin más. Se lo llevaron esposado.
Él no dudó: “De estar un rato con mi mejor amigo”. “¿Y quién es?” No hubo respuesta. A lo lejos, el arroyo dio un salto sobre las piedras.