Libro, lectura y vida
En junio recibí la visita de una niña de cinco años, llegó a mi oficina para decir de memoria mi poema publicado en la antología “Lluvia de estrellas”.
En junio recibí la visita de una niña de cinco años, llegó a mi oficina para decir de memoria mi poema publicado en la antología “Lluvia de estrellas”.
No cabe duda que toda diáspora es problema estatal y global; una tragedia de la población excluida. Ahora somos unos, mañana seremos otros.
El verdadero mal ocurre cuando nuestra fe se desvía, y “en vez de existir 10 escuelas solo existe una; donde hacen falta tres hospitales contamos solo con uno”.
No cabe duda, he sido privilegiado como escritor y gracias a ello conozco el mundo. En 1993 retorno a residir en El Salvador, 20 años ausente.
Hace más de 160 años el filibustero Walker decía que cada nicaragüense era un país enemigo: el odio entre dos bandos. En el festival, por el contrario, he visto una cultura de convivencia ejemplar.
Porque la lectura sensibiliza, crea ciudadanos críticos, informa, forma y permite conocer más allá de la educación escolar sistemática.