Por: David Escobar Galindo

Historias sin Cuento

Aquella mañana de sábado más nublada que lluviosa encontró el cuaderno mientras revisaba los estantes inferiores en busca de algo que leer ya que era día libre y las condiciones climáticas no invitaban a salir.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (204)

Tenía la obsesión de vivir sus domingos como un aventurero de los suburbios. Y aunque esa era una tendencia anímica que le había brotado desde la más lejana infancia, fue en la adolescencia avanzada cuando se le instaló en la mente como un chip irresistible.

CIUDADANÍA FANTASMAL (17)

Aquella aldea de retirados había ido creciendo en forma acelerada en los tiempos más recientes, de seguro por efecto de la búsqueda de rincones naturales idóneos para una experiencia crepuscular que compensara de las turbulencias crecientes de la vida de trabajo.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (203)

Tenía la obsesión de vivir sus domingos como un aventurero de los suburbios. Y aunque esa era una tendencia anímica que le había brotado desde la más lejana infancia, fue en la adolescencia avanzada cuando se le instaló en la mente como un chip irresistible.

Historias sin Cuento

MISTERIOS DE ROMANCE Los días iban pasando como siempre: algunos con la aceleración incontenible de los tiempos actuales, otros con la adormecida lentitud de los tiempos pasados. Y él, que practicaba sin proponérselo un balance anímico entre la distracción y la obsesión, ya tenía aquel ir y venir de sensaciones como algo perfectamente natural. Pasó […]

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (202)

Toda la vida había tenido la íntima y palpitante ilusión de vivir en un bosque, y eso se le hacía cada vez más difícil de realizar porque los espacios abiertos se iban volviendo crecientemente inhóspitos en su lugar de origen.

CIUDADANÍA FANTASMAL (16)

Los peregrinos, que venían caminando por senderos polvorientos después de consumar la experiencia mayor de ver en persona al Señor de Esquipulas, estaban bañados por el Sol crepuscular

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (201)

Allá abajo, en el lugar donde atracaban las naves que llegaban y las que salían, en aquel momento solo había veleros, como si una bandada de grandes aves de plumaje blanco hubiera llegado a posarse ahí.

Historias sin Cuento

Apenas tenía recuerdo de las vías por las que llegó a aquel destino insospechado. Nacido en un pequeño pueblo del interior del país, sus padres, que no conocían nada de lo que estaba más allá de los áridos cerros circundantes, emprendieron un día de tantos, por impulso que en estos tiempos se ha vuelto viral, la ruta de los migrantes indocumentados.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (200)

El joven recién llegado se detuvo en la puerta abierta, y desde adentro le que se advertía era una sombra en contraste con la luminosidad que dominaba el aire.