Historias sin Cuento
Aquella noche el ambiente estaba cargado de amenazas de lluvia. Se acostó sobre su lado derecho, casi frente a la ventana que daba al entorno.
Aquella noche el ambiente estaba cargado de amenazas de lluvia. Se acostó sobre su lado derecho, casi frente a la ventana que daba al entorno.
El incendio se esfumó así como había llegado. Quedó una claridad impecable dominada por el aroma que sólo ellos dos sentían.
Era la noticia del día: “Los taxis de Madrid le han declarado la guerra al Uber y a sus congéneres”. Y debajo una nota: “La guerra comercial ha bajado de las esferas globales a los laberintos urbanos”.
Y el troyano y el griego se miraron sonrientes como antiguos cómplices.
Sí, pero es más que eso: es revivir mi ilusión de que el tiempo me consiente con mis imágenes más amadas, sin que importen los años…
Aquella pareja de jóvenes estaba apenas conociéndose, y a las habilidades del tacto iban sumándole las animaciones de la trascendencia.
¡Gracias a todos! Seguiré aquí, soltando toda la liquidez de mi ser mientras el aire y la tierra me lo permitan.
Él se sintió envuelto en una nube de deseos sin control. Y eso le hizo sentirse expuesto a un desafío casi mágico: la Divinidad acariciable dormía junto a él, sin tener que hacer ningún tránsito. Anhelo realizado.