Aquella mañana todo parecía igual que siempre: afuera, el clima propio de la estación; adentro, las premuras normales de la hora.
Aquella mañana todo parecía igual que siempre: afuera, el clima propio de la estación; adentro, las premuras normales de la hora.
Se estaba acercando el día de la partida y el color de las horas se le volvía cada vez más mortecino. Tenía muy poco que llevarse, porque era de esos seres que guardan la mayoría de sus pertenencias esenciales en la mente. Pero con algo había que cargar, porque iba hacia un lugar desconocido aunque todas las informaciones sobre el mismo estuvieran a su disposición en los folletos y en la Internet.
Ahí, sobre la mesa, se halla la estampa enmarcada de San Valentín, que trajo alguna vez un pariente mayor, y su presencia ya pasa inadvertida.
LA PRIMAVERA EN VIVO Nos deja reinventarla cada día, siempre que sea en amorosa alianza. EN EL FONDO HAY SITIO Y no olvidemos nunca: solo es sitio de dos. LÁPTOP EN VELA Por si las palabras extraviadas hallan por fin la ruta que lleva a su destino. YO SOY TESTIGO Cuando los sueños se vuelven […]
La abrumadora nevada del día anterior había puesto en crisis momentánea al transporte aéreo. Había gran cantidad de pasajeros con sus maletas acumuladas a la espera de posibles llamados a abordar.
LOS CRISTALES DORMIDOS Los primeros en llegar fueron los hijos llamados naturales de don Adriano, y poco después llegaron los hijos llamados legítimos. Curiosamente, la madre de los hijos tenidos fuera del matrimonio se encontró en la puerta del salón de la funeraria con la esposa del difunto. Solo se cruzaron una mirada y cada […]
Abrió la cortina ya cuando la mañana estaba ahí. Afuera, los altos edificios recientes alternaban con las pequeñas construcciones antiguas.
Se volvieron astronautas porque ya no podían cumplir su ilusión de ser argonautas.
1555. BUSCANDO NORTE El profesor de geografía no era especialmente elocuente a la hora de describir las diversas zonas del mapamundi, y por eso aquel día cuando comenzó la clase los estudiantes se sorprendieron por el entusiasmo que mostraba. Comenzó haciendo algo parecido a una confesión: “Lo que prefiero son los espacios abiertos al aire […]
Después de un peregrinaje en el que casi siempre tuvo que pernoctar a la intemperie, hubiera lluvia, viento o frío, aquel forastero llegó un buen día al lugar con toda la facha de ser turista peregrinante.