Los millones de la fe en Nicaragua

El líder sandinista Daniel Ortega se ha declarado como católico practicante. En su vida política, el gobernante ha aparecido incluso en misas comulgando.

Un grupo de pastores evangélicos nicaragüenses y el sacerdote católico Antonio Castro se reúnen con seguidores del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional en la rotonda Hugo Chávez de Managua. Son visibles las banderas rojinegras en esta jornada de ayuno por la paz en Nicaragua realizada en mayo de 2018, un mes después que iniciaron las protestas contra la administración de Daniel Ortega.

El gobierno es denunciado por violaciones a derechos humanos contra los manifestantes, pero el sacerdote Castro se dirige en su mensaje televisado por el oficialismo a la multitud que protesta inconforme con Ortega e intenta apaciguarla. «No (se) puede decir soy cristiano y estoy lleno de odio y resentimiento», afirma. Los sandinistas se mantienen en su sitio, pese al día lluvioso. Escuchan y oran. La propaganda estatal agrega, al presentar después la nota sobre el evento, que la estabilidad y la paz son factores necesarios para que «el país siga progresando».

Las palabras del religioso son particularmente influyentes en Nicaragua, un país de 6.2 millones de habitantes, según los datos del Banco Mundial en 2017. Los católicos representan el 44.3 %, mientras los evangélicos representan el 38.1 % de los que no se consideran católicos, acorde a una encuesta de M&R Consultores publicada en febrero pasado, cuyos datos son citados en esta investigación realizada por La Lupa en alianza con CONNECTAS, y que forma parte de un espacio informativo para contar la realidad del país centroamericano.

El reverendo Neftalí Cortez, presidente del Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas de Nicaragua, dice más de un año después de la jornada de aquel día de mayo que los evangélicos se mantienen en oración permanente por «el comandante y la vicepresidenta, para que la Asamblea Nacional legisle leyes que beneficien a Nicaragua».

Un sector de los líderes evangélicos se siente agradecido con el gobierno, porque aseguran que les ha cumplido sus promesas. Con ellos, Ortega ha implementado la estrategia de legalizar fundaciones religiosas y donarles propiedades.

Las posturas públicas de religiosos, apuntalando la imagen de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo en momentos de crisis, son el resultado de una estrategia calculada del presidente nicaragüense con la que se ha granjeado el apoyo de sectores católicos y evangélicos. Por un lado, el ejecutivo implementa la política estatal de asignar recursos a iglesias u organizaciones vinculadas a líderes religiosos, las que en el presupuesto anual son enlistadas bajo el título de subvenciones. También usan otros recursos como nombramiento en cargos, legalizaciones de terrenos para sus obras o la creación de nuevas iglesias en el caso de los evangélicos, lo que se ha conocido públicamente a partir de las noticias publicadas por los medios oficialistas.

Aunque el artículo 14 de la Constitución de Nicaragua declara que el Estado no tiene religión oficial, el gobierno de Ortega financió con casi veinte millones de dólares entre 2007 y 2018 a iglesias, fundaciones y a una universidad privada fundada por un alto jerarca católico fallecido.

«Todo el tema del uso de los recursos públicos para comprar conciencias ha ocurrido tanto con la Iglesia Católica como con la Iglesia Evangélica, pero como la Iglesia Católica tiene más poder, pues por mucho tiempo le dieron más recursos no solo para restaurar iglesias también para comprar sacerdotes. Este gobierno les ha dado recursos como una manera de comprarlos, y a los que no pudieron comprar por supuesto que los alejaron, que los discriminaron, que incluso los atacaron en cierto momento», explica la socióloga nicaragüense, María Teresa Blandón a CONNECTAS, la plataforma líder de periodismo colaborativo en la región.

Según esta investigación periodística, basada en informes oficiales del Ministerio de Hacienda y Crédito Público en el período 2007-2018, más de 150 iglesias y organizaciones religiosas fueron beneficiadas por año con partidas de fondos públicos que no especifican el destino específico en cada caso de los fondos, es decir si por ejemplo serían usados para reparar techos o hacer remodelaciones concretas. En total, de los 19 millones 939 mil dólares, el 44.21 % del presupuesto fue dirigido al sector católico, el 12.50 % a protestantes y el 43.29 % asignado a la Universidad Católica Redemptoris Máter. Esta casa de estudios, fundada en 1992 por el fallecido cardenal Miguel Obando, quien fue aliado de Ortega hasta su muerte el año pasado, está bajo control de la familia del expresidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, quien ocupa el cargo de vicerrector académico. La rectora es su hermana Michelle Rivas Reyes y otra de sus hermanas, Carol M. Rivas Reyes, es directora de registro académico según la gaceta diario oficial del 15 de julio pasado.

La relación de Obando con los Rivas surgió hace más de treinta años. La madre de Rivas, Josefa Reyes Valenzuela, fue asistente del Cardenal y su familia mantuvo una amistad con el religioso que duró décadas. Al ser el presupuesto de la UNICA equiparable a todo el resto de las iglesias y templos del país, Ortega financió con fondos públicos a una institución educativa en la que también participa Rivas, señalado por la oposición de convertirse en el contador de votos del FSLN.

CONNECTAS solicitó una entrevista con las autoridades de la Universidad a finales de septiembre, pero la solicitud no fue respondida. La idea era abordar en qué invierten los fondos públicos que el gobierno ha mantenido en un promedio de 600 mil dólares cada año desde 2007. Rivas desapareció de la escena pública desde su salida del CSE, consecuencia directa de las sanciones impuestas por Estados Unidos en diciembre pasado cuando el Departamento de Estado lo acusó de «corrupción significativa».

«Como presidente del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, con un salario del gobierno de $ 60,000 por año, Roberto José Rivas Reyes (Rivas) ha sido acusado en la prensa de acumular una riqueza personal considerable, que incluye múltiples propiedades, aviones privados, vehículos de lujo y un yate. Rivas ha sido descrito por un Contralor General nicaragüense como «por encima de la ley», y las investigaciones sobre su corrupción han sido bloqueadas por funcionarios del gobierno nicaragüense. También ha perpetrado fraude electoral que socava las instituciones electorales de Nicaragua», dice la resolución del departamento del Tesoro de EUA.

María Teresa Blandón, socióloga nicaragüense.

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LA DIVISIÓN ENTRE LÍDERES CATÓLICOS

El ejecutivo no se comportó como hizo con Obando con los otros miembros de la Conferencia Episcopal. Ortega intentó dividir a esa institución que es presidida desde 2005 por el Cardenal Leopoldo Brenes, el sucesor de Obando y líder de la Conferencia de los jerarcas católicos. Los obispos bajo el liderazgo del actual arzobispo se pronunciaron a favor de los derechos humanos, el Estado de derecho y el respeto a la institucionalidad en contraste con los intereses gubernamentales.

En el contexto de las protestas contra el gobierno, sacerdotes han recibido amenazas por respaldar a la población en sus demandas de justicia y democracia. El seis de octubre pasado, el Cardenal Brenes denunció esto en declaraciones al canal católico de Nicaragua. «Muchos sacerdotes no solo de la Arquidiócesis, sino también de otras Diócesis están en esta situación. A nosotros eso no nos preocupa», sostuvo el religioso.

El intento del gobierno por comprar sacerdotes fue denunciado desde finales de diciembre de 2012 por el Obispo Auxiliar de Managua, Silvio José Báez, hoy en Roma a pedido del papa Francisco, quien dijo públicamente que ofrecían dinero y prebendas para evitar la crítica desde los púlpitos. «Yo he tenido, y lo puedo denunciar, información de algunos sacerdotes que el gobierno les ha ofrecido dinero limpio para que lo usen, sin dar cuentas, a cambio de olvidar su conciencia y eso nos preocupa», afirmó el prelado al diario La Prensa en aquel tiempo.

La socióloga Blandón, autora de la investigación «Uso y abuso de Dios y la Virgen, su impacto en la vida de las mujeres nicaraguenses», afirmó que este gobierno no es ni socialista, ni cristiano, ni solidario como se autoproclama en la propaganda estatal. «No puede haber un gobierno cristiano por la sencilla razón de que el gobierno no es una persona. No encajan en los 10 mandamientos de la Ley de Dios que se construye o que constituye el núcleo de la moralidad cristiana», afirma.

De acuerdo con el presupuesto de la nación, la Catedral de León, un monumento histórico del país adonde se encuentra la tumba de Rubén Darío, recibió del erario 1 millón 65 mil 579 dólares entre 2007 y 2018. La Diócesis de León fue dirigida durante veinte años, hasta junio de 2019, por monseñor Bosco Vivas, a quien los opositores cuestionaron por evitar críticas públicas personales a Ortega en el contexto de las protestas desde abril del año pasado, aunque suscribió los textos de los obispos como grupo colegiado al demandar institucionalidad.

Caritas de la Arquidiócesis de Managua, cuyos documentos contables se encuentran bajo revisión del Ministerio de Gobernación según han publicado los diarios nicaragüenses, recibió 506 mil 724 dólares. En los primeros diez puestos, de los beneficiados, figura la Iglesia La Merced con 231 mil 655 dólares. El párroco de este último templo es el sacerdote Antonio Castro, el mismo que participó en la jornada de oración por la paz el año pasado.

«No sólo es a los templos católicos también es a las organizaciones evangélicas, etcétera. El gobierno desde hace mucho tiempo destina presupuesto para las catedrales como la de León que los feligreses no van a poder (mantener) ese edificio», explica monseñor Carlos Avilés, vicario general de la Arquidiócesis de Managua.

A criterio del exdiputado opositor Enrique Sáenz, el gobierno ha seguido una estrategia de «manipulación de la religiosidad popular, las religiones y la jerarquía utilizando la vía presupuestaria, el discurso cargado de frases bíblicas, dividir la jerarquía católica y otorgar concesiones a connotados pastores evangélicos».

«La pareja presidencial aparece como grandes conversos religiosos, y pretenden pasar de cometer delitos de lesa humanidad (durante las protestas de abril del año pasado) a ser catequistas. Ortega dice en algunos de sus discursos «Dios quita reyes y pone reyes», eso va directo a la mente de gente sencilla que asocia eso que dice con la frase bíblica y entonces el origen del poder (del gobernante) se convierte en divino», explica.

Las posturas públicas de religiosos, apuntalando la imagen de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo en momentos de crisis, son el resultado de una estrategia calculada del presidente nicaragüense con la que se ha granjeado el apoyo de sectores católicos y evangélicos.

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A UNOS CON DINERO Y A OTROS CON PERMISOS

La legalización de terrenos para los protestantes y la aprobación de nuevas fundaciones religiosas en el Parlamento son parte de la estrategia gubernamental con el sector evangélico. En total, se crearon 1 mil 32 organizaciones evangélicas desde 2007 según información oficial del diario La Gaceta. El propósito de las mismas es «construir iglesias para predicar el evangelio de nuestro señor Jesucristo», acorde con los estatutos. De otras 68 organizaciones legalizadas por el poder Legislativo, adicionales a las evangélicas en el período 2007-2018, 33 correspondieron a católicas, 25 adventistas, cinco bautistas, una islámica, una krishnaismo, otra taoísta, una mixta y una judaista, conforme a esta investigación periodística. Estas fundaciones le permiten tener una estructura legal para gestionar recursos.

El segundo secretario de la junta directiva de la Asamblea Nacional, el diputado sandinista Wilfredo Navarro, ha promovido la legalización de 53 fundaciones evangélicas por separado. «Apoyo todo lo que es bueno para el país y si estás haciendo el bien y desarrollando el país te voy apoyar. Eso no tiene nada que ver, no es un compromiso con los evangélicos, así como apoyamos a la católica se apoya a la iglesia evangélica, pero si hacemos un balance el mayor apoyo era para la iglesia católica y ahí está en los presupuestos», les dijo a periodistas para esta investigación.

Otros colegas de Navarro en la Asamblea Nacional, que promueven también la legalización de organizaciones evangélicas en el país, son los sandinistas Filiberto Rodríguez, Juan Ramón Jiménez y Carlos Emilio López con 50, 45 y 39 en sus gestiones respectivas. Sumado a eso, públicamente, el Parlamento entregó en septiembre pasado un reconocimiento público a 41 pastores por «su aporte a la promoción de la paz desde la Biblia», lo que fue celebrado por la vicepresidenta Murillo en los medios oficialistas.

lideres evangélicos nicaragüenses
Legalizaciones. Un sector de los líderes evangélicos se siente agradecido con el gobierno, porque aseguran que les ha cumplido sus promesas.

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EVANGÉLICOS AGRADECIDOS CON ORTEGA

Un fuerte sector de los líderes del sector evangélico ha manifestado agradecimiento con el gobernante sandinista. El reverendo Neftalí Cortez, quien dijo que como comunidad religiosa viven en oración permanente por los gobernantes de Nicaragua, asegura que han crecido por la apertura de la actual administración. «Nosotros en 2007 tuvimos la presencia del comandante y apoyamos su candidatura con una promesa que hizo a las iglesias evangélicas que iba a crear la Plaza de la Biblia, la cual cumplió y también iba a dar apertura a las iglesias en muchas formas», añadió.

Cortez preside el Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas de Nicaragua, cuya organización ha recibido 341 mil 262 dólares desde 2007 hasta 2018. En la repartición del presupuesto, no sobresalen templos particulares, sino asociaciones de pastores que han sido reconocidos por la población como cercanos al ejecutivo durante los últimos años: La Asociación de Capellanes Cristianos Evangélicos le asignaron 253 mil 510 dólares; las Iglesias de la Región Autónoma del Atlántico Norte y Atlántico Sur con 373 mil 805 dólares; la Fundación El Camino del diputado del Parlamento Centroamericano, Guillermo Osorno, con 155 mil 395 dólares; la Alianza Evangélica de Nicaragua con 131 mil 836 dólares; la Sociedad Bíblica de Nicaragua con 127 mil 765 dólares; la Red Nacional para la Fundación de Iglesias con 76 mil 570 dólares; El Concejo Nacional de Pastores Evangélicos de Nicaragua 72 mil 672 dólares; La Iglesia Evangélica El Mesías con 55 mil 539 dólares y el Centro de Adoración Familiar sumó 46 mil 194 dólares.

Desde 2007 hasta marzo de 2018, la iglesia evangélica aceptó además de la Procuraduría General de la República la legalización de 853 propiedades para «la construcción de templos». Según Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de Managua, quedaron pendientes de tramitar entonces dos mil solicitudes. No se tienen detalles de dónde están ubicadas ni el costo que podría tener cada propiedad.

«Hay pastores prominentes que han utilizado esa prominencia para entrar en contubernio con el régimen», explica el exdiputado Sáenz, quien considera que el financiamiento a las iglesias no solo sale del presupuesto sino también de «los fondos que se les asignan a los diputados». Se trata de una partida de aproximadamente 1. 1 millón de dólares que es entregada cada año para obras sociales y que es repartida a un promedio de 12 mil dólares por cada legislador. Son 92 diputados los que tiene el Parlamento.

«Los evangélicos cobraron su propia cuota porque dijeron: bueno, pero qué es esto ustedes (al gobierno) no pueden tener privilegios solo para la iglesia católica entonces pusieron a (reverendo) Miguel Ángel Casco en la Procuraduría de los Derechos Humanos. Otros carguitos a otros y les dieron dinerito a algunos pastores evangélicos, para que más o menos se contentaran y también de vez en cuando los ponían en la tarima (presidencial), aunque no aparecían públicamente», afirmó la socióloga Blandón.

Las iglesias. Este es el número de asociaciones religiosas aprobadas por la Asamblea Nacional, un poder del Estado de mayoría sandinista.

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RELIGIÓN Y MISTICISMO, LA MEZCLA DEL PODER EN NICARAGUA

El estilo del gobierno de Nicaragua está caracterizado por una mezcla de religiosidad y el misticismo atribuido a la vicepresidenta Rosario Murillo. Un día se le puede escucharse a ella, en los medios oficialistas, anunciar los «tiempos de victoria» bajo la guía de Dios y en otro sus funcionarios, o sus hijos, pueden participar en celebraciones católicas y evangélicas. Son acciones que, a criterio de Blandón, «no le corresponde al Estado porque son celebraciones de la iglesia católica».

«Hay muchísimos, muchísimos funcionarios de este gobierno que actúan como si fueran pastores evangélicos. También le están haciendo la competencia a la iglesia católica por los siervos, por las almas, por los corderos a los cuales van a pastorear. Se han convertido en una especie de pastores evangélicos desde el propio Estado y utilizando para ello los recursos públicos», insiste Blandón.

La repartición de los fondos públicos según el tipo de iglesia, según lo dispuesto por el gobierno, entre 2007 y 2018. Infografía: Luis González.

La última misión religiosa que los Ortega encomendaron a un funcionario público fue la del diputado Carlos Emilio López, enviado para instalar 10 mil comisiones de paz y reconciliación a nivel nacional como una medida de respuesta a la crisis surgida por la represión estatal el año pasado. En esos grupos, participan los simpatizantes políticos del FSLN incluyendo pastores evangélicos. El principal problema es que la violencia contra la ciudadanía continúa. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos sigue denunciando la falta de garantías reinante en el país. En un video publicado en las redes sociales, el legislador López clama por la paz y la reconciliación, pero sin mencionar una sola palabra sobre los 328 asesinados en el contexto de las manifestaciones. El funcionario está en Wiwilí, en el departamento de Jinotega al norte nicaragüense, y, mientras le dice a la población que deben comprometerse a seguir los lineamientos del «Maestro», en referencia a Jesús, un grupo de simpatizantes sandinistas juntan sus manos como símbolo de unidad.

La pareja presidencial de Nicaragua exalta sus vínculos con Dios en las actividades públicas. El 19 de julio pasado, durante el 40 aniversario de la Revolución Popular Sandinista, Ortega reúne a un grupo de reverendos y sacerdotes con Antonio Bolainez, asesor en temas religiosos del expresidente estadounidense Barack Obama y el reverendo Ralph Drollinger, guía espiritual del gabinete de Donald Trump. Según una investigación del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, publicada en agosto pasado, a este último Ortega lo invitó para que instaure un ministerio en su gobierno. Públicamente de ese tema no hablan ante los simpatizantes congregados para la celebración de la caída de Somoza. Viéndolos a los religiosos juntos, el gobernante saluda a sus simpatizantes como el orador principal de la actividad. Luego el gobernante dice sobre su visión de la religión: «católicos y evangélicos compartimos, porque desde niño me formé en el catolicismo, y aprendí a lo largo del tiempo que, entre católicos y evangélicos, hay un punto de unidad y es ¡Cristo!». Simpatizantes y religiosos lo aplauden.

Para ver los aportes económicos a las diferentes denominaciones religiosas vea acá: Los millones de la fe: la inversión del Estado de Nicaragua


*Este reportaje hace parte de NICARAGUA.CONNECTAS.ORG, un espacio para contar al país centroamericano en un contexto adverso para la libertad de expresión.

Daniel Ortega «vuelve» a la escuela

Fotografías de Óscar Navarrete/CONNECTAS

T​​​​​​​iene 12 años, estudia quinto grado en un colegio público de Managua y mete tres libros en su bolso para ir a la escuela. Uno es de Matemáticas, uno de Lengua y Literatura y otro de Convivencia y Civismo, pasta dura azul y blanco y con el mapa de Nicaragua en el centro. Cuando abre el último para estudiar, lee historias como esta:

«–Mamá, dice, ahora tenemos un Gobierno que se preocupa por las dificultades que tiene el pueblo, por eso a doña Lupe le hicieron su casa, destruida por el terremoto, a doña Lola le dieron zinc para cambiar el techo que era de plástico, a la Juana le entregaron su bono productivo alimentario, para que le diera vida a su parcela y saliera de la pobreza, multiplicando los animales recibidos y cultivando la tierra con las semillas, a la Panchita la beneficiaron con el préstamo de Usura Cero, para ampliar su fritanga, y a nosotras las agricultoras el Banco de la Producción nos da préstamos para el cultivo de café y granos básicos».

Ella dice que en su centro de estudios el único libro que le regalan es este de Convivencia y Civismo, cuyas ediciones tienen un capítulo que se llama «Bien Común», en la que explican todos los programas del gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua desde 2007, y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta desde 2017 y secretaria del consejo de comunicación y ciudadanía en períodos anteriores. Los libros pueden descargarse con facilidad de la página electrónica del Ministerio de Educación (Mined).

Esta investigación de Nicaragua.Connectas, la nueva iniciativa para conversar sobre lo que pasa en el país centroamericano, descubrió que en la Nicaragua de hoy, no solo es que se mencione a la familia presidencial en estos textos escolares, sino que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público presupuestó para la elaboración de los mismos en 2019 un total 650,257 dólares. Desde 2013 hasta la fecha, la inversión en este rubro ha sido de 1.3 millones de dólares. La publicidad estatal es mostrada además en los murales de los colegios, junto a la figura del poeta Rubén Darío. En el mismo espacio se exalta también a mártires del partido de gobierno, entre ellos Carlos Fonseca, el fundador del FSLN; el hermano de Ortega, Camilo, y al poeta sandinista Leonel Rugama, mientras la bandera rojinegra es colocada siempre a la par de la azul y blanco como si una fuese la sombra de la otra.

A diferencia de años electorales, si alguien visita los centros educativos en el país centroamericano, no se encontrará las papeletas con la imagen de la pareja presidencial en las paredes. Sin embargo, la propaganda llega a través de los libros a diario, en las lecciones que los niños leen. Dentro del presupuesto del Mined tampoco existen asignaciones presupuestarias a la propaganda partidaria. No obstante, el especialista, Alex Bonilla, investigador con una maestría en administración y gestión de la educación, explicó que el gobierno hace llegar esos insumos a través de su tendido político, como la Juventud Sandinista y los gabinetes de los barrios, que son los que colocan afiches y banderas rojinegras en los colegios con la anuencia de las mismas autoridades.

El discurso político, que se encuentra de manera subrepticia en las aulas, va dirigido a casi un millón y medio de estudiantes y sus familias en un país con índices de analfabetismo que hasta hace tres años llegaba al 15.8 %. Además el gobierno invierte $118.82 por estudiante de secundaria y $180 por alumno de primaria; cuando en países como Costa Rica, alcanza hasta $2,246.7 por cada joven. Es decir, los costarricenses invierten 19 veces más por cada niño, según datos del Banco Mundial hasta 2017.

La difusión de esta clase de mensajes en las aulas de Nicaragua provoca inconformidad entre los especialistas. Josefina Vijil, miembro del Centro de Investigación y Acción Educativa y Social (CIASES), un organismo privado de investigación y análisis de políticas educativas, dijo para este reportaje que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo utiliza los libros de textos para reproducir su discurso.

«Han usado el sistema educativo como una red a través de la cual quieren enviar su mensaje partidario para seguirse manteniendo en el poder, y esto atenta contra todos los principios de educación», valora Vijil que lo considera además violatorio a la «constitución y a las leyes».

«Una mala educación es funcional para regímenes autoritarios como el de Daniel Ortega, que quiere convertir a los ciudadanos en clientes», sostiene la especialista. El exministro Carlos Tünnermann, quien dirigió la cartera de educación entre 1979 y 1984, destaca que todo esta propaganda se difunde mientras el sistema tiene carencias, entre ellas el hecho que los maestros reciben los salarios más bajos de la región: $238 mensuales.

El oficialismo defiende, no obstante, el «humanismo» con que enseñan. El diputado sandinista José Antonio Zepeda, dirigente de la Asamblea Nacional de Educadores (Anden), se excusó de dar declaraciones para CONNECTAS; pero, en junio de este año, aseguró a los medios del FSLN que la docencia está centrada y promovida en prácticas y en valores.

«Hoy sí tenemos que celebrar, tenemos que celebrar ese compromiso que ha sido reconocido por la política educativa del gobierno que dirige nuestro Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo», afirmó Zepeda a esta investigación un 29 de junio cuando, a nivel nacional, se celebra el día del maestro.

El contenido propagandístico hace recordar a algunos padres de Nicaragua su experiencia de los años ochenta, durante el primer gobierno sandinista, cuando Ortega dirigió por primera vez el país entre 1984 y 1990; tiempos en que los chavalos recibían y aprendían sobre la Asociación de Niños Sandinistas en los libros «los Carlitos».

Cuarenta años después, el ejecutivo cuenta también su versión de la historia de la nación centroamericana y su protagonismo en ésta, a través de los libros escolares. Connectas, la plataforma lider de las Américas en periodismo colaborativo revisó 25 libros de primaria y secundaria de colegios públicos de este gobierno: 9 de Estudios Sociales, 11 de Lengua y Literatura y 5 de Convivencia y Civismo, en los que encontró 35 fotos del caudillo sandinista junto a alusiones constantes a los beneficios que dejan los proyectos gubernamentales.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. «Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…», empieza diciendo.

Según el texto de Estudios Sociales, el resultado de las políticas gubernamentales es que en «Nicaragua se viva en libertad y democracia, las autoridades son respetuosas de la ley y de las instituciones públicas. Sin persecución política ni presos políticos, ni torturas en las cárceles, sin exiliados ni golpes de Estado, sin represión militar o policiaca».

Ese escenario contrasta con las denuncias por concentración de poder y violaciones a derechos humanos contra Ortega, el aparato represivo del Estado y paramilitares desde abril del año pasado. Según organismos internacionales, entre ellos la OEA y Naciones Unidas, el uso excesivo de la fuerza provocó 328 personas asesinadas, más de dos mil heridos y el éxodo de 70 mil personas.

Las críticas no hacen mella en el esfuerzo gubernamental por proyectar a la familia presidencial. Otro ejemplo es la vicepresidenta Rosario Murillo. Los capítulos del texto de segundo grado de Convivencia y Civismo y el de décimo grado de Estudios Sociales son encabezados por imágenes de los Árboles de la Vida, que son estructuras metálicas de 21 metros que forman parte del ornato de Managua y que se atribuyen a la voluntad de la funcionaria. También se destaca junto a nombres como la premio nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la ex presidenta de Brasil Dilma Rouseff y la exmandataria de Chile, Michelle Bachelet. La nueva historia económica de Nicaragua es tan autorreferencial que se destaca la «entrañable amistad» de Murillo con Hugo Chávez, a quien ella escribió unas líneas como homenaje que son reproducidas en el libro de octavo grado de estudios sociales.

«Usted, libertador. Usted, constructor. Usted, Comandante Presidente, comunicador.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

Usted, consagrado, ¡ahora más que nunca consagrado! Usted, alegría, entrega. Usted, generosidad. Usted, inteligencia brillante ¡qué inteligencia! ¡qué estudioso! ¡qué capacidad! Usted, articulado. Usted, risa, sonrisa ¡siempre bromeando! Siempre encontrando el lado bonito de la vida. Usted, en todo lo lindo que hacemos y seguiremos haciendo. Porque su legado, Comandante-Presidente, es esa bandera que ondea en alto de todos nuestros corazones, y en la América Nuestra».

Paradójicamente, este gobierno que exalta a sus líderes políticos en el poder, vive una situación económica marcada por una reducción del presupuesto de inversión de 18.6 millones, lo que impide la construcción o remodelación de 56 escuelas, donde estudian 800 mil estudiantes. Aunque el presupuesto general de educación es de 430 millones de dólares, una de las realidades de Nicaragua es que el 92 % se destina al pago de salarios y mantenimiento de oficinas según los datos del Ministerio de Hacienda.

Hasta julio pasado, los niños que estudian en el colegio público de Chiquilistagüa, en la parte rural de Managua, les entregaban sus calificaciones en una hoja de papel desde el año pasado. Todos los meses llevaban un córdoba ($0.03) para que la maestra le sacara una fotocopia y colocara con el lapicero las notas del parcial. Solo al final del año les entregaban los resultados finales en su boleta, pero la espera se acabó con la evaluación de semestre. El argumento de no entregar el boletín es que se trataba de una medida administrativa.

Proselitismo. Estudiantes caminan en Carretera Sur de Managua en noviembre de 2008, en período de elecciones municipales.

«La gestión del Mined es de las más ineficientes de todo el Estado», dijo Alex Bonilla, especialista en educación. «La mayoría de recursos se utiliza para el pago de planillas y las pocas inversiones se destinan a proyectos de infraestructura y materiales escolares», agregó.

El Mined prioriza dar plazas de trabajo a los militantes del FSLN para que estos sirvan como agentes y así controlar e influir en las escuelas. De modo que una parte de los 61,433 trabajadores de este ministerio, entre ellos directores y profesores, forman parte de la base del partido que hace tareas políticas: marchas progubernamentales, adoctrinamiento en las escuelas y reuniones del tendido electoral según Bonilla.

De las inversiones presupuestadas de este año, un poco más del 50 por ciento será con financiamiento externo, que, a raíz de la crisis de abril del año pasado, está en peligro o se ha estancado porque muchos países y organismos multilaterales han suspendido su cooperación con el gobierno de Nicaragua por ser señalado de cometer crímenes de lesa humanidad.

Varios funcionarios, entre ellos la vicepresidenta de Nicaragua, fueron sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Además, en junio se activó una ley de sanción conocida como Nica Act contra el gobierno de Nicaragua en el país norteamericano que conmina al gobierno de Donald Trump, que participa en las multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a no aprobar préstamos al país centroamericano si no se respetan los derechos humanos y los principios democráticos.

El impacto de las medidas globales se hicieron sentir desde hace algunos meses en Nicaragua. A través de una reforma presupuestaria le quitaron 18.6 millones de dólares al Mined, que fue el recorte más grande que hizo Hacienda si se compara con los realizados a todos los ministerios. De estos fondos restados a educación, $6.8 millones provenían de préstamos del BM y donaciones externas que no fueron desembolsadas.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. “Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…”, empieza diciendo.

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VIGILANCIA POLÍTICA EN COLEGIOS

La libertad de expresión está en riesgo en todos los niveles del sistema educativo. La tarde del dos de julio pasado, las autoridades del colegio experimental México de Bello Horizonte prohibieron a CONNECTAS entrevistar a tres estudiantes de secundaria previamente citados y, al explicar su decisión, mostraron el control que ejerce el gobierno tanto a alumnos, profesores y directores a través de la vigilancia política.

«El cuestionario tiene que ser enviado a nosotros para que se pueda aprobar», dijo Marisol Pineda, subdirectora del Experimental México. En la dirección de este centro, cerca de una bandera rojinegra del Frente Sandinista, Pineda habló durante 15 minutos sobre los programas educativos promovidos por «el gobierno de reconciliación y unidad nacional». «Muchos estudiantes quizás no le puedan responder pero yo sí, porque ellos no conocen a profundidad todos los programas que hemos venido ejecutando».

Pineda afirmó que después de la crisis política de 2018, en los colegios de todo el país hay delegados del Mined que bajan las directrices del ejecutivo al resto de miembros de la comunidad educativa. «El cuestionario de preguntas lo mira el delegado y este lo pasa al ministerio para que después sea aprobado», dijo Pineda, quien de inmediato mostró a uno de los delegados, de camisas celestes y el emblema del gobierno en el pecho. «Lo que pasa es que ya hubo un problema por una información que salió de aquí, y ellos, los delegados, controlan todo», se excusó Pineda.

Las autoridades del colegio Experimental México tampoco permitieron entrevistas con profesores de este centro. Sin embargo, en el sistema educativo a nivel nacional hay profesores que desafían al gobierno. El maestro Antonio Chávez, de un colegio de Masaya, una ciudad a 25 kilómetros de la capital, dijo que el control de los delegados del Mined en las escuelas públicas de todo el país se ha incrementado a raíz de la crisis política.

«El adoctrinamiento en las escuelas se sostiene desde otras instancias del gobierno, de la estructura partidaria», dijo el especialista en educación, Alex Bonilla, y confirmó que estos colegios, como el Experimental México, sirven para reuniones o capacitaciones del tendido político del partido que es donde ejecutan estrategias de proselitismo.

En mayo de 2019 circuló en redes sociales un video en que estudiantes del colegio Maestro Gabriel, uno de los más grandes del país con una matrícula de 2,500 estudiantes, se quejaban de que las autoridades de este centro los estaban obligando a ver un documental hecho por Juventud Presidente (JP), del aparato propagandístico estatal, en que exculpan al Ejecutivo de las violaciones a los derechos humanos cometidas desde el año pasado.

El documental muestra la posición del gobierno sobre uno de los hechos más graves de la crisis de derechos humanos: la quema de una familia en el barrio Carlos Marx, en que murieron seis personas calcinadas, entre ellos dos niños de menos de tres años de edad y en el que sobrevivientes señalaron a paramilitares de cometer el crimen. La nueva versión señala que fueron los manifestantes, inconformes con el gobierno, los responsables.

En el video los estudiantes aseguran que la presentación del video estaba a cargo de la subdirectora del centro. Sin embargo, el director José Villegas alegó que «no sabía» y que no podía dar información.

«Por favor, vaya a pedir la información al Ministerio de Educación. Yo no estoy autorizado para hablar de eso», dijo Villegas, un tanto nervioso, a la par de dos oficiales de la Policía Nacional que escuchaban todo.

Además de la vigilancia política de comisarios del FSLN y de devengar salarios bajos por su trabajo, falta formación y perfeccionamiento de los maestros , explicó el exministro de educación, Carlos Tünnermann Bernheim.

El salario oficial de los docentes de primaria es de 8,000 córdobas ($238 al mes). A nivel centroamericano, los maestros nicaragüenses son los que reciben los salarios más bajos, según un estudio realizado por el organismo CIASES con base a datos de los institutos de los países en 2016. Un maestro nicaragüense gana un salario nueve veces menor que uno de Costa Rica, y seis veces menor que los de El Salvador y Honduras.

«Los salarios de los profesores no los dejan ni siquiera pagar los productos de la canasta básica. Por eso la carrera del magisterio no es atractiva porque a pesar de tener una profesión, siguen siendo pobres», dice Tünnermann.

«En el gremio le llaman los «pobresores» como seudónimo de profesores», sostiene el educador.

Lecciones. Una niña en Nicaragua lee uno de los libros escolares en los que se rinde culto a Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Una de las banderas del FSLN para hablar de los avances en educación es el supuesto aumento de la matrícula escolar en el período del gobierno de Daniel Ortega. La matrícula de este año, sin embargo, se redujo en 100 mil estudiantes con respecto al año pasado y 40 mil niños menos se matricularon de la meta que había proyectado el Mined para 2019: 1.74 millones de estudiantes.

Para 2006, antes que Ortega llegara al poder, el analfabetismo rondaba el 22.04 % y la última cifra reportada oficialmente fue de 15.8 % en 2016. El experto Alex Bonilla dijo que en los últimos cinco años se ha dedicado mayores esfuerzos en aumentar la escolarización. «Se han planteado que todo mundo vaya a las escuelas». Sin embargo, también en esto ve una estrategia política del Estado. «Lo que hay es un adoctrinamiento más cercano. Entonces ha sido una política clientelista», agrega.

Bonilla explica sus tesis de la siguiente manera: el gobierno destina bonos escolares a la gente en el campo, pero designa a sus delegados políticos su distribución. «De modo que hay una distribución inequitativa porque quienes tienen la potestad lo entregarán de acuerdo a su operación política, como una forma de chantaje», afirma.

El 17 de mayo en varios colegios del país se celebró el natalicio del general Augusto C. Sandino, en quien se inspiró el partido de gobierno. Ese día, en el colegio público que lleva su nombre en Ciudad Sandino, una ciudadela en el oeste de Managua, la directora Mayra Bermúdez en medio de una cancha de basquetbol gritaba frente a un micrófono «viva a Sandino», mientras los estudiantes a su alrededor respondían «viva». Con la mano derecha en alto, la profesora seguía «Viva el comandante Daniel Ortega», y los alumnos contestaban «viva». En el centro del lugar, con el bullicio alrededor, dos niños seguían sosteniendo la bandera del partido en el poder.

En otro video reciente, publicado en las redes sociales, puede verse también a una profesora enseñándole a deletrear a unos niños las iniciales FSLN del partido en el poder. Los niños repiten cada letra, mientras la profesora hace énfasis en que la letra F es «como (la palabra) Fuerte»; la S como el «Sol que nos ilumina», y la L es la «luz de libertad», otra imagen del sistema educativo nicaragüense.


*Esta historia hace parte de NICARAGUA  CUENTA, la nueva iniciativa para mostrar el país centroamericano en medio de un contexto adverso para la libertad de expresión.

«Ortega no va a lograr empujar a Nicaragua a una guerra civil»

Fotografía de Archivo

Carlos Fernando Chamorro, periodista, está seguro de que Daniel Ortega, presidente, está fracasando en su estrategia de llevar a Nicaragua hacia una guerra civil como única alternativa de salida a la crisis política que, hasta enero, acumula nueve meses.

Así lo dijo en Costa Rica, país donde se ha exiliado por razones de seguridad, quien ha sido director del diario digital Confidencial, la revista Niú y los programas de televisión «Esta semana» y «Esta noche».

«Aunque es cierto que hay grupos (opositores) que desesperadamente están tratando de buscar ese camino (la vía armada), yo creo que Ortega está fracasando. O sea, que no va a lograr empujar al país a una guerra civil», ha dicho Chamorro, en el programa «Malas compañías», de Teletica Radio, con los periodistas Armando González e Ignacio Santos.

Según Chamorro, la historia demuestra que para producir cambios duraderos son mejores la revoluciones cívicas que armadas, y eso lo ha entendido Nicaragua.

Citó como ejemplo la revolución Sandinista en Nicaragua que, si bien a su juicio fue épica al derrocar en 1979 a la dictadura de los Somoza, a la postre no produjo los cambios verdaderos que el país necesitaba.

«Ha nacido (desde las protestas de abril) una convicción poderosa en Nicaragua de que esta vez debe de hacerse un cambio político pacífico y no a través de la vía armada», dijo Chamorro.

«Aquí (desde abril) no existe nada parecido al equivalente de una organización guerrillera como lo fue el Frente Sandinista en los años setenta y particularmente en el setenta y nueve. Esta ha sido una rebelión espontánea donde, poco a poco, han ido surgiendo los líderes universitarios, la mayoría están presos, otros están exiliados en Costa Rica y en otras partes, los mismos líderes empresariales…», añadió el periodista.

En Nicaragua, hay voces como la del escritor y disidente sandinista Sergio Ramírez que dicen que Ortega busca empujar al país hacia una guerra civil para masacrar una posible rebelión armada y que él tenga una posibilidad de llamar al Ejército a las calles.

«Una resistencia ciudadana es la única arma que tenemos», aseveró Ramírez el 18 de julio en entrevista con La Nación.

La represión gubernamental para sofocar la protesta ciudadana que se inició el 18 de abril de 2018 ha dejado 325 muertes, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La CIDH también ha detectado la existencia de fuerzas parapoliciales (civiles armados) al servicio del Estado, que han participado en la represión de las protestas.

La represión gubernamental para sofocar la protesta ciudadana que se inició el 18 de abril de 2018 ha dejado 325 muertes, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La CIDH también ha detectado la existencia de fuerzas parapoliciales (civiles armados) al servicio del Estado, que han participado en la represión de las protestas.

Chamorro dijo no compartir la visión del exmagistrado sandinista Rafael Solís, también exiliado en Costa Rica tras renunciar a su cargo y a la militancia del Frente Sandinista, de que la represión gubernamental puede provocar una guerra civil en Nicaragua.

El periodista asegura que los nicaragüenses van por otro camino: el de conseguir por la vía cívica reformas más difíciles, pero que son duraderas como mejoras al Estado, en la educación, en lo fiscal y en lo electoral.

Chamorro es hijo del periodista Pedro Joaquín Chamorro, conocido como el «mártir de las libertades públicas en Nicaragua», asesinado el 10 de enero de 1978 por la dictadura de Somoza.

También es hijo de Violeta Barrios, la mujer que derrotó en las urnas a Daniel Ortega en 1990 y que gobernó ese país hasta enero de 1997.

Entre 1979 y 1993, Carlos Fernando Chamorro fue director de Barricada, el periódico oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que gobernó en la revolución durante la década de 1980, el cual fue un periodo de persecución y de censura de prensa en Nicaragua.

Desde hace 23 años dirige, primero en versión papel y luego en digital, el semanario Confidencial, el programa de televisión dominical «Esta semana» y luego «Esta noche».

Durante la emisión de «Esta noche», la noche del domingo por Canal 12 de Nicaragua, Chamorro anunció que se exiliaba en Costa Rica para «resguardar mi integridad física y mi libertad y, sobre todo, para seguir ejerciendo el periodismo independiente desde Costa Rica».

Dijo recibir amenazas extremas del régimen de Ortega en contra del ejercicio periodístico y, sobre todo, hacia los medios que él dirige.

«(La decisión del exilio) fue un largo proceso, porque nosotros hemos venido resistiendo a lo largo de varios años, pero particularmente en estos meses desde que inició la rebelión de abril todo tipo de persecuciones, amenazas, espionaje político, acosos, hackeos, diferentes tipos de procesos de intimidación que siempre han tenido como objetivo callarnos y autocensurarnos», dijo Chamorro.

El periodista nicaragüense también denunció la situación crítica del periodismo en Nicaragua desde las protestas de abril.

Un periodista fue asesinado, medios independientes han sido destruidos como el Canal 100 % Noticias, al tiempo que su dueño Miguel Mora y de la periodista Lucía Pineda fueron encarcelados.

Chamorro recordó la «ocupación y el asalto» a la redacción de los medios que él dirige en Managua, la noche del 12 de diciembre, cuando la Policía Nacional allanó la redacción para llevarse documentos y equipos sin presentar ninguna orden judicial.

Un día después, la Policía tomó el inmueble donde se ubicaban los medios que él dirige luego del intento de Chamorro y de sus trabajadores de reconstruir lo allanado. Y una semana después, recuerda, el Gobierno cerró el Canal 100 % Noticias y encarceló a Mora y Pineda, quienes son acusados por la Fiscalía de incitar al odio, al terrorismo y a la conspiración a través de las informaciones divulgadas en el canal.

Distancia. Carlos Fernando Chamorro, periodista y fundador de medios de comunicación, tuvo que exiliarse en Costa Rica después de que cuerpos de seguridad incautaran su equipo de trabajo.

Nicaragua vive «estado de excepción de facto»

«Todo eso se hace a posteriori. Primero se hacen las acciones, la ocupación y asalto (…) y posteriormente se fabrican procesos criminales. En concreto, el asalto y la agresión con este nivel de virulencia contra los medios de comunicación, viene a convertirse en la última o penúltima etapa del proceso de descalabro y la represión de la dictadura de Ortega-Murillo», dijo Chamorro.

Chamorro dice que al inicio de las protestas «vino la matanza» de parte del Gobierno que dejó 325 muertos, luego llegó la «operación limpieza» con la participación de «bandas paramilitares» para levantar bloqueos en carreteras levantados por manifestantes.

Añadió que, como tercera etapa de la represión, siguió el encarcelamiento de más de 500 presos políticos y, ahora, el país está en un «estado de excepción de facto» porque están conculcados derechos constitucionales básicos como el de reunión, manifestación, de movilización y las libertades de prensa y de expresión sin que se haya decretado un estado de emergencia.

«Te pueden capturar sin orden de captura, se pueden tomar un medio de comunicación sin una orden judicial», sostuvo Chamorro.

Lucía Pineda cumple un mes detenida

Después de cumplirse un mes de la captura de la periodista Lucía Pineda Ubao, de 45 años, en Nicaragua, es poco lo que se sabe acerca de su proceso judicial y su condición de salud.

En este periodo, el Gobierno de Costa Rica ha enviado nueve notas oficiales dirigidas al Viceministerio de Gobernación nicaragüense con el propósito de que se le permita al cónsul tico en Managua, Óscar Camacho, efectuar una visita a la cárcel donde se encuentra recluida la comunicadora.

Sin embargo, el Gobierno de Nicaragua sigue sin dar respuestas y alienta aún más la incertidumbre.

«En todas la notas ha habido silencio. También hice una consulta en forma verbal y me dijeron que las misivas serían respondidas por la vía diplomática», afirmó Camacho.

La última misiva oficial emitida por Costa Rica fue enviada el jueves 17 de enero.

Pineda, quien posee nacionalidad costarricense y nicaragüense, fue detenida el 21 de diciembre mientras estaba en la redacción del canal independiente 100 % Noticias, donde se desempeñaba como jefa de prensa. El director y dueño del medio, Miguel Mora Barberena, también se encuentra en prisión desde entonces.

Ambos son acusados de cometer los delitos de «provocación, preposición y conspiración para cometer actos terroristas», según consta en el expediente judicial 020017-ORM4-2018PN, al que tuvo acceso La Nación.

También se les atribuye «apología e inducción para cometer delitos impulsados por el odio, como circunstancias agravantes de discriminación por razones de ideología política».

El Poder Judicial de Nicaragua consignó, en una publicación realizada en su página web, que el 25 de enero será la primera audiencia sobre el caso de Pineda.

Inquietudes

Óscar Camacho explicó que la vía diplomática es la única posibilidad que tiene a su alcance para tratar de tener contacto con Pineda. Aunque no esconde su preocupación al cumplirse ya un mes sin tener mayores noticias acerca de la situación de la periodista.

Además, el cónsul cree que la comunicadora podría encontrarse en la cárcel El Chipote, considerada por organismos de derechos humanos como un centro de tortura, pero debido al impedimento de la visita su ubicación no se ha comprobado.

El Consulado tico registra la detención de 13 costarricenses en Nicaragua desde que comenzó la crisis política en ese país, el 18 de abril de 2018. Todos fueron capturados por estar relacionados con las protestas contra el presidente Ortega. En la actualidad, solo dos de ellos están en prisión, mientras que otras dos personas permanecen en arresto domiciliario.

Ataques en ascenso

La ofensiva por parte del gobierno de Daniel Ortega contra la prensa independiente se ha tornado más violenta en las últimas semanas.

La emisora Radio Darío fue sacada del aire por la Policía Nacional a inicios de diciembre y sus trabajadores debieron esconderse en casas de refugio luego de ser amenazados por los agentes.

Armados. El Gobierno usó al menos 20 patrullas, cada una con 10 policías élite y antimotines, todos portando escopetas o AK-47 para cerrar el Canal 100 % Noticias.

«Los ideales no terminan; lo que pasa es la vida»

Sergio Ramírez escritor nicaragüense recibirá el Premio Miguel de Cervantes, este 23 de abril de 2018.

Renuncio de manera pública e irrevocable a pertenecer al Frente Sandinista para la Liberación Nacional”, dijo Sergio Ramírez después de sentarse frente a una mesa llena de micrófonos en 1995. A su espalda estaba colgado un retrato de Augusto Sandino, la inspiración para la revolución nicaragüense del siglo pasado. “El Frente al que yo me incorporé hace 20 años ya no existe”, dijo ese 10 de junio en una conferencia de prensa a la que él convocó.

Así fue como Sergio Ramírez inició el retorno hacia su vocación: la literatura. Para entonces, el nombre de Sergio Ramírez tenía un mayor tinte político que literario. Él fue parte de la movilización que derrocó la dictadura de los Somoza, y con el triunfo de la revolución sandinista se convirtió en vicepresidente del gobierno de Daniel Ortega de 1985 a 1990. Pero él asegura que el partido con el que había luchado, cambió para mal y en 1995 los diferencias entre él y la cúpula del partido se volvieron insostenibles.

De acuerdo con Ramírez, el FSLN no estaba dispuesto a democratizarse y se empezaba a instalar una línea autoritaria similar a la que ellos mismos habían combatido. “Todo aquello parecía irreal”, escribió Ramírez en su libro “Adiós, muchachos”, en el que se despidió del partido y de su papel como político.

Es originario de Masatepe, hijo de una maestra de escuela y un comerciante. En 1959 empezó a estudiar Derecho y a los 22 años se graduó como abogado, pero la escritura fue siempre su compañera. La producción literaria de más de cinco décadas lo comprueba. Veintitrés años después de salir del partido sandinista, este abril recibirá el Premio Miguel de Cervantes, uno de los reconocimientos literarios más importantes en la lengua española.

En marzo vino a El Salvador a presentar su novela “Ya nadie llora por mí”. El protagonista de esta novela es un investigador y excombatiente guerrillero que es contratado para resolver la desaparición de la hija de un matrimonio poderoso. La novela, de género policial, retrata la corrupción de algunas instituciones nicaragüenses y, además, recoge con humor la vida de la ciudad y sus habitantes.

“Esta novela es absolutamente contemporánea”, dice Sergio Ramírez. Tan contemporánea que hasta aparece nombrado el cantante de música pop Justin Bieber. Además, dentro del libro, las redes sociales y sus “hashtags” juegan un papel primordial para revelar ciertas verdades que el poder estatal quiere mantener escondidas.

Sergio Ramírez también es presidente del festival literario Centroamérica Cuenta, un festival que reúne a cientos de escritores y amantes de la literatura en Managua durante una semana. Este será en mayo y se realizarán presentaciones de libros, conversatorios, talleres de periodismo, edición y traducción. Y a pesar de que es uno de los festivales más grandes de la región, no cuenta con ningún apoyo del Estado nicaragüense. “Con que nos lo dejen hacer, suficiente”, dice el escritor. Y es que él no es bien visto por quienes antes fueron sus compañeros de lucha y gobierno.

Cuando le comunicaron sobre el Premio Cervantes usted dijo que se encontraba en “estado de gracia”, cuénteme, ¿sigue ahí?
Son noticias que llegan en la vida con cierta sorpresa. Yo había aparecido en las listas finales de candidatos y la verdadera sorpresa es la confirmación. Esa llamada oficial diciendo que he sido ganador del premio a las 7 de la mañana. La diferencia de horas también contribuye a crear este estado de incertidumbre, de sorpresa.

¿Al final no se rompió el silencio oficial del Gobierno para felicitarlo?
No, ja, ja. Una periodista que me preguntaba esto me decía: pero, ¿cómo es posible que no? Es como tener un elefante en la sala e ignorarlo.

La sorpresa sería lo contrario, ¿no?
Sí, en Centroamérica hubo mucha alegría. Siempre he pensado que tenemos una identidad cultural fuerte y que en momentos como estos es donde se manifiesta.

El Premio Latinoamericano de Cuento de la revista Imagen de Caracas fue su primer premio.
Sí, yo gané el premio de la revista que dirigía Guillermo Sucre, que era una muy importante en aquel tiempo, cuando Venezuela era un epicentro cultural de América Latina. Eso fue en el setenta y uno. Y tenía 29 años.

¿Hay algún punto de comparación entre ese primer premio y el Premio Cervantes?
Ganarse un primer premio internacional es importante… siendo la primera vez en que a esa edad se gana un premio convocado para toda América Latina por una revista de prestigio. De ahí nació mi libro “De tropeles y tropelías”, porque los cuentos ganadores fueron a dar a ese libro que se publicó aquí en la editorial universitaria de El Salvador. El año siguiente fue la toma militar de la Universidad de El Salvador y la edición se quedó ahí. No circuló. Este es un libro con una suerte extraordinaria. Salió el libro, pero se quedó en las bodegas. La universidad pasó tomada como un año.

¿El libro quedó secuestrado?
Sí, todo quedó ahí. Y luego se había hecho otra edición en Managua y vino el terremoto en diciembre de 1972 y entonces la edición quedó sepultada por el terremoto. Es un libro perseguido por los hados.

¿Qué influencia tiene su esposa en su literatura?
Ella ha sido un respaldo importante para mí porque en la literatura no todo es coser y cantar. Ha habido en nuestras vidas momentos muy difíciles como los de la revolución cuando faltaba el tiempo.

Usted publicó su primer libro “Cuentos” a los 20 años y luego escribió que Tulita Guerrero, su esposa, salió a venderlo de puerta en puerta por las calles de León.
Ja, ja, sí. Éramos novios y ella siempre ha sido muy entusiasta. Ella tomó el libro y salió de puerta en puerta a venderlo. Claro, eso me daba mucho terror a mí, mucha pena. Como cuando salió publicado mi primer cuento en la prensa y mi abuela salió a proclamar por el pueblo que había salido un cuento mío en el periódico. También me fui a esconder.

Usted ha escrito que entonces se llenó de horror y vergüenza.
Ocurrió cuando yo tenía 14 años porque mandé un cuento con un tema vernáculo al diario La Prensa en Managua. Había una página que dirigía Pablo Antonio Cuadra, un poeta. Y mandé este cuento y él lo publicó pensando que yo era un adulto. Era sobre la carreta náhuat, que es una carreta que arrea muertos y ese tipo de cuentos de camino. Esa es la primera vez que me di cuenta que la literatura tiene el poder de engañar.

Ahora, ¿qué siente antes de publicar?
Cuando recibo impreso el libro –que me llega generalmente un paquete con cuatro o cinco ejemplares– veo la tapa, pero no abro una página. Porque tengo cierto terror de que lo que está ahí no me vaya a gustar o que vaya a encontrar un error que ya no se pueda enmendar.

¿No lo revisa hasta que se presenta?
Sí, porque el libro ha pasado por un proceso que te lleva al cansancio. Escribir un borrador tras otro borrador. Imprimo el último borrador. Lo corrijo con lápiz de grafito. Vuelvo a incorporar las correcciones. Se lo doy a leer a alguien que me puede detectar errores ortográficos o sintácticos y luego se va a la editorial y me pone a un editor o editora que trabaja conmigo con preguntas. Yo las respondo. Se hacen aclaraciones. Y por fin, el libro se imprime. Entonces hay una especie de cansancio del texto. Y hay que agregar un tercer elemento. Y es que cuando este pan está saliendo del horno, uno está amasando otro porque ya está pensando en otro libro.

Galardonado. Sergio Ramírez en su entrevista con Séptimo Sentido en el marco de las actividades del festival Centroamérica Cuenta en El Salvador.

A nadie le interesa la felicidad. Interesa el conflicto, la contradicción y por lo tanto, si el lector encuentra que hay una visión crítica y que identifica los colores de esa ciudad como él piensa que son, pues excelente, se ha establecido esa comunicación crítica entre escritor y autor.

Considerando que su correspondencia personal y de trabajo se archiva en la Universidad de Princeton, ¿existe una vigilancia permanente de lo que escribe?
¿Sabés lo que pasa? Que ahora ya no se escriben cartas y en los archivos de este tipo donde se depositan documentos, los mensajes electrónicos no los consideran correspondencia, lo cual me parece que es un error que se va a llegar a corregir porque uno se comunica ahora a través de correo electrónico o de wasaps, etc.
De todas maneras, ahora a mí no se me ocurre escribir en un mensaje electrónico una carta de dos páginas como antes. Cuando vivía en Alemania era un buen corresponsal porque mis amigos estaban en América Latina, en otras partes de Europa y yo dedicaba una tarde entera a contestar correspondencia y recibía cartas de cuatro, cinco pliegos. Esas son las que están archivadas ahí, las de cuando vivía en Costa Rica y Alemania. Ahora la correspondencia se acabó. Yo tengo un archivo de todos mis correos electrónicos. Los tengo en un disco duro. Algún día le van a dar valor, ¿no?

A pesar de los problemas actuales de Nicaragua relativos a la democracia y a la corrupción, usted ha dicho que se mantiene optimista respecto al futuro del país. ¿Qué le hace pensar eso?
No hay mal que dure cien años. Pensar lo contrario sería un acto de desprecio a la voluntad popular, decir que la voluntad popular se va a quedar para siempre estancada. Los cambios se dan porque la historia obliga que se den y los cambios, por lo menos en mi íntima convicción, tienen que ser para bien.

Vemos cómo se han venido derrumbando en toda América Latina todas estas ambiciones de quedarse para siempre en el poder. En Ecuador hubo una salida tan elegante con el presidente Lenín Moreno que hizo que le dijeran no al continuismo de Correa, poniendo él por delante su propio cargo, porque tampoco puede reelegirse. Estos actos de honestidad, de entereza cívica, ¿por qué no van a repetirse en otras partes de América Latina? Los cambios generacionales también son importantes y creo que estamos destinados a la democracia, no al autoritarismo.

*

Tras la revolución, El Frente Sandinista de Liberación Nacional gobernó en Nicaragua desde 1979 a 1990. En ese periodo, el partido contó con figuras intelectuales prominentes como la poeta Gioconda Belli y el exministro de Cultura y poeta, Ernesto Cardenal. Ellos, como Sergio Ramírez, se opusieron a la dirección que el partido tomó liderado por Daniel Ortega y renunciaron a su posición dentro del Frente Sandinista. En 2006, Daniel Ortega volvió a la presidencia con el 37.99 % de los votos válidos en las elecciones presidenciales y ha sido reelecto en otras dos ocasiones, en 2011 y 2016.

*

La poeta Gioconda Belli dijo: “Tenemos el cordón umbilical a la idea de la revolución. Esa ya no está, pero sí están con nosotros sus ideales”. ¿Cuál es su opinión acerca de esto?
Yo coincido con Gioconda. Yo escribí eso en el libro “Adiós, muchachos”. Los ideales no terminan; lo que pasa es la vida. Uno envejece y los ideales uno tiene que mirar hacia atrás para verlos. Lo que conservo cimentado en esos ideales es mi actitud crítica frente a lo que veo porque tampoco es que ahora voy a decir “no, ahora yo soy solo escritor y me olvidé de la realidad de mi país o de América Latina”. Al contrario, mantengo la persiana abierta. Me asomo por la ventana, veo lo que ocurre y hablo sobre lo que ocurre. Para eso tengo el espacio de mis artículos de prensa, las entrevistas y eso es aparte de mi oficio de escritor, pero va junto. Porque junto al oficio de escritor, tengo mi oficio de ciudadano.

En su última novela “Ya nadie llora por mí”, se habla un poco sobre el rol de la Iglesia en la revolución sandinista. Como ciudadano, ¿cuál es su lectura de la Iglesia en la Nicaragua actual?
La Iglesia en Nicaragua sigue teniendo una posición muy independiente. La mayoría de los obispos tiene una posición muy crítica y hay una lucha entre la posición moral de la Iglesia y lo que el Gobierno considera su propia política. Hay obispos que alzan más su voz que otros. Hay, pienso yo, una ofensiva del Gobierno para tratar de sonsacar obispos. Una lucha por el poder… es decir, cuando el poder quiere tenerlo todo, entonces se mete con todo.

El protagonista de su nueva novela, el inspector Dolores Morales, es alguien también crítico con quienes ocupan el poder.
Sí, porque él es mi alter ego a pesar de que el inspector Morales era más joven que yo cuando la revolución. Fue un combatiente guerrillero, yo no lo fui. Él peleó en el frente sur. Perdió una pierna. Tiene que aguantar toda su vida una prótesis. Es un hombre que viene de un estrato muy humilde de la sociedad, su abuela vendía carne en el mercado, pero él tenía ideales. Quería un mundo mejor, distinto al que representaba la dictadura somocista, y con el paso del tiempo y la caída de la revolución, él guarda esa nostalgia. Envuelve en su nostalgia ese viejo ideal que no abandona. Y lo que hace es transformarlo en humor negro.

Un eje clarísimo de la novela y sus personajes es el de interpelar al poder.
Una novela siempre viene desde la profundidad crítica, aunque el escritor no lo quiera o no sea ese su propósito. Porque cuando uno tiene el propósito de denunciar, de acusar, entonces se está equivocando de vehículo. Debería usar mejor el discurso, el panfleto, el manifiesto. La novela es un campo complejo donde uno le tiene que dar la voz a todo el mundo. Y los personajes tienen que estar en contradicción porque si no, no hay novela, no hay relato.

Los relatos paralelos, donde todo mundo piensa igual, no son atractivos. Los relatos siempre son infelices. Si se fija bien, cuando los cuentos terminan dicen “y vivieron felices para siempre… eso ya nadie lo cuenta. A nadie le interesa la felicidad. Interesa el conflicto, la contradicción y por lo tanto, si el lector encuentra que hay una visión crítica y que identifica los colores de esa ciudad como él piensa que son, pues excelente, se ha establecido esa comunicación crítica entre escritor y autor. Y si el lector no es nicaragüense e identifica su propia sociedad con lo que la novela dice, pues mayor triunfo del escritor porque está dándole perspectiva universal a una situación que no vive solo Nicaragua. Esto de la corrupción entre la oscuridad y el poder desgraciadamente es un mal de América Latina.

En su novela aborda temas como el aborto y las problemáticas de la comunidad gay ¿Cómo decide abordar temas tan actuales y necesarios de discutir?
Esta novela es absolutamente contemporánea, tanto que en la medida que la iba escribiendo, el tiempo iba pasando y si me levantaba de la máquina porque me iba de viaje y volvía, ya la novela había envejecido en cuanto a esa pretensión mía de que tenía que estar al día. Y si una película se está pasando en un cine, yo tenía que cambiar la película para que fuera más contemporánea. Los asuntos que están en la contemporaneidad hoy tienen que estar allí porque son parte del conflicto. Si los personajes entran en conflicto, entran en conflicto con las características de la sociedad. Religión, sexo, aborto, la política sobre los gays, todo eso está de por medio y (también) el abuso sexual.

Imagino que cuando usted empezó a escribir esta novela en 2013 muy pocos preveían que para 2017 se iba a desatar la ola de denuncias contra el acoso y abuso sexual que se ha visto en la actualidad.
Sí, cuando la novela se publicó todavía no había comenzado esa ola… pero es como un globo que solo necesitaba un pinchazo. Eso estaba ahí cargando la atmósfera y, en determinado momento, la valentía de una sola persona arrastra a otros. Porque siempre ha sido un estigma para una mujer decir “fui violada, fui acosada, abusada, a cambio de que me den un papel en el cine”. Que es lo mismo a decir a “cambio de que me den un trabajo”. ¿Cuántas veces no ocurre que una mujer se presenta a solicitar un trabajo y entonces el favor que le exigen a cambio es el sexual? Me parece que estamos viviendo un momento muy trascendental. Ojalá después de esta ola universal de denuncias, las cosas no volverán a ser las mismas.

¿Usted cree que se está haciendo lo suficiente para contar Nicaragua?
Sí, yo creo que ahora hay más narradores que antes porque hemos sido un país de poetas. En Nicaragua se es poeta mientras uno no pruebe lo contrario. Pero ahora hay más narradores, sobre todo entre los jóvenes, después de la generación que nació en los años ochenta, hay una expansión de la narración. Y eso todavía se está consolidando, vamos a ver más frutos. Me parece que está ocurriendo también en el resto de Centroamérica.

¿Cuál es su balance de estos años haciendo el festival Centroamérica Cuenta?
Lo hemos logrado consolidar. Este año vamos ya viento en popa, lo abrimos en la tercera semana de mayo. Tenemos una lista muy calificada de invitados. Más de 70 invitados que vienen de muchas partes: de México, de Italia, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Francia, Inglaterra y, por supuesto, de todos los países centroamericanos.

El festival tiene patrocinio de la empresa privada. ¿Hay algún apoyo del Estado nicaragüense?
No, ni pensarlo, no, no… con que nos lo dejen hacer, suficiente. Pero la empresa privada cada vez nos apoya más. Y entidades internacionales, fundaciones, gobiernos. Tenemos el apoyo del Gobierno de Francia, de España, de Alemania, de Brasil, de Colombia. Entonces… tenemos respaldo.

Sergio Ramírez