Por: Leda Romero

Aterrizar en El Salvador

Ahí es imposible no sentir una alegría inmensa: felicidad mezclada con nostalgia, añoranza e incluso tristeza cuando uno se da cuenta de que se tuvo que ir de ese lugar que tantas emociones le provoca.

Elevemos la conversación

Hay más que suficientes preocupaciones y conflictos profundos por resolver en nuestro país que trascienden el nombre de un risco. Y, como ciudadanos, también tenemos el rol de exigir cierto nivel de profundidad a nuestros políticos.

Una vida sin políticos

Si poco a poco, como salvadoreños, vamos construyendo una cultura más estricta con nuestras autoridades, las autoridades van a empezar a ser menos descuidadas.

Santiago y sus migrantes

Estas son solo algunas de las transformaciones más evidentes que está experimentado Chile y, específicamente, Santiago a raíz del fenómeno migratorio.

Que soplen nuevos vientos

Los ciudadanos parece que nos hemos acomodado a la mediocridad de lo que hay: dos partidos retrógrados y adormecidos por la falta de propuestas convincentes con liderazgos creíbles.

Un tema curioso

Aunque parece que la sombra de las maras nos persigue mundialmente, estos grupos no nos definen como país ni como salvadoreños. Hay muchísimo más. El Salvador es más y mejor que los grupos delincuenciales cuyos reportajes atraviesan fronteras.

La (in)seguridad de confiar

No se trata de un intercambio con una gran empresa o con una razón social. Se trata de intercambios entre personas comunes y corrientes que hacen un voto de confianza.

El país que viene: jóvenes en el extranjero

La historia de cada uno nos hace particularmente distintos, y darle la oportunidad al otro de contarnos de dónde viene nos permite ampliar nuestros puntos de vista y encontrar esos puntos de encuentro que nos permiten empujar hacia un mismo objetivo: El Salvador.