Por: David Escobar Galindo

Historias sin Cuento

EL FINAL DEL PRINCIPIO ACuando estábamos en vísperas de graduarnos, Fabricio, el autoproclamado líder del grupo, organizó una excursión a un hotel de playa, en una de las zonas más turísticas de la costa, que era algo así como el paraíso de los surfistas. En realidad, no todos éramos amigos en el mismo grado de […]

Álbum de libélulas (183)

Una de sus ilusiones de siempre fue llegar al sitio de origen de sus padres en la campiña francesa. En estos tiempos eso era más factible que nunca, y en verdad todo era cosa de proponérselo y de financiarlo.

Confeti en vuelo (24)

La Terraza más alta. Es el de la mujer amada antes de darle el primer beso.

Álbum de Libélulas (182)

La andaba coliteando desde hacía ya un buen tiempo, y ella se hacía cada vez más la de rogar.

Historias sin Cuento

El tren de la mañana Fue el que llevó a Magnolia al sitio ubicado en aquella colina que daba al norte. Se bajó en la estación con su pequeño equipaje y ya en el andén se dio cuenta de que no había nadie para recibirla. Le preguntó a alguien que andaba trabajando por ahí hacia […]

Albúm de Libélulas (181)

1483. RETORNO A LOS ORÍGENES La tierra permanecía intensamente húmeda porque la estación lluviosa se hallaba en su apogeo. Había densos nubarrones en constante peregrinación. En cualquier momento las ráfagas huracanadas se hacían sentir. No era tiempo para ambular por los espacios abiertos, pero nada de aquello detenía los impulsos del hombre maduro que desde […]

Familia instantánea

En las semanas anteriores al día en que desapareció María del Tránsito no se había producido ninguna situación anormal en todo aquel vecindario que era muy tranquilo en comparación con los del entorno inmediato.

Álbum de libélulas (180)

Del aparato de punta salía la voz intemporal que hacía gala del bolero ranchero como de su mejor oficio de armonía. Sí, era la voz de Flor Silvestre.

Historias sin Cuento

Aún era niño cuando llegó a la academia de don Valero Lecha ubicada en la segunda planta del edificio que estaba enfrente del Teatro Nacional, a un costado de la plaza Morazán.

Álbum de libélulas (179)

Angélica se las sabía todas sobre el comportamiento de las almas en pena, porque era una de ellas, aunque esto lo mantenía en completa reserva. Todo comenzó cuando su madre y su padre se fueron cada uno por su lado, como si se los tragara el polvo o la marea, y ella se quedó en poder de una vecina que se dedicaba a leerles la palma de la mano a los vecinos a cambio de algunas monedas.