Por: David Escobar Galindo

Historias sin Cuento

Tenía la vida a su disposición, al menos en cuanto a seguridad de ingresos y a la tranquilidad de ánimo.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (188)

1539. PREMIO A LA CONFIANZA La nieve había vuelto a aparecer, como un hada desorientada, por las calles y avenidas de Nueva York. Los pronósticos meteorológicos indicaban hora de llegada y de partida del arrebato blanco, ¿pero en estos días quién puede confiar en semejantes afirmaciones, cuando el clima se ha convertido en el más […]

Historias sin Cuento

Acababa de sonar la campana que parecía un vivero de ecos y los habitantes de los alrededores se fueron dirigiendo hacia aquella pequeña edificación antigua en la que a diario se celebraba el rito.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (187)

Como hombre emprendedor y decidido que era, todo lo que pasaba a su alrededor le hacía sentirse partícipe del anhelo de no pasar inadvertido.

Historias sin Cuento

Había caído la tarde y las nubes espumosas ambulaban a través de los tenues velos del colorido crepuscular.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (186)

La aurora es experta en travesuras siderales. A diario saca de su gaveta íntima la caja de lápices de todos los colores y escoge al azar el que usará ese amanecer. Entonces, los seres humanos tendríamos también que tener lista nuestra respectiva reacción personalizada de cada día, con su color correspondiente.

Historias sin Cuento

ÁRBOLES EN VELA La vida le había ido presentando pruebas en cadena, como casi siempre ocurre con todos los seres humanos; pero en este caso lo diferente era que se trataba de un niño, un adolescente y un hombre joven que en el curso del tiempo nunca dio muestras de ningún tipo de problema particular. Sin […]

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (185)

Recorría las mismas calles a diario, y esa rutina le daba la libertad de ir utilizando el trayecto para descubrir en cualquiera que se cruzara con él los rasgos de los antiguos conocidos.

CIUDADANÍA FANTASMAL (13)

Era hora de volver a casa después del festejo. Había que desalojar el lugar, que era una gran terraza sobre los alrededores, con la cadena de colinas al fondo. Detrás de ella, el mar invisible pero presente, sobre todo cuando, como en ese momento, los nubarrones auguraban borrasca.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (184)

Estaba esperando la luna nueva, que es la de los grandes inicios. Y aquella noche, que era la indicada en el calendario para que tal acontecimiento se hiciera visible, el cielo estaba inmerso en una perfecta oscuridad.