{"id":6574,"date":"2019-10-27T00:10:13","date_gmt":"2019-10-27T06:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=6574"},"modified":"2019-10-26T11:42:37","modified_gmt":"2019-10-26T17:42:37","slug":"un-laberinto-de-torturas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-laberinto-de-torturas\/","title":{"rendered":"Un laberinto de torturas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_6575\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6575\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-laberinto-de-torturas\/fsep27102019desa1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1.jpg\" data-orig-size=\"1920,1183\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep27102019desa1\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-300x185.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-1024x631.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6575\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1183\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-300x185.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-768x473.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-1024x631.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-1900x1171.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-1200x739.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-500x308.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-1000x616.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa1-700x431.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana<\/figcaption><\/figure>\n<p>La arritmia card\u00edaca ha sido una de las enfermedades que le diagnosticaron despu\u00e9s que Rodrigo desapareci\u00f3. A sus 64 a\u00f1os, Nicola tambi\u00e9n padece de diabetes, tiene deformados los pies y padece de hipotiroidismo. Recuerda que, antes de octubre 2007, era una mujer delgada y llena de vida, a la que poco le preocupaban los gastos de la casa, porque eran repartidos entre Rodrigo y su hermano.<\/p>\n<p>La que est\u00e1 ahora hablando parece otra. En estos 12 a\u00f1os ha tenido que prestar dinero y lavar trastes ajenos para conseguir apenas lo suficiente para comer y para buscar a su hijo. M\u00e1s lo segundo que lo primero. Nicola invierte mucho de lo poco que gana en viajar entre hospitales y las morgues del Instituto de Medicina Legal (IML) con la esperanza de hallar a su Rodrigo.<\/p>\n<p>&#8220;La verdad, esto de mi hijo a m\u00ed me llev\u00f3 a caminar para atr\u00e1s. Todo se descontrol\u00f3. Mi casa parece como de locos, porque es una incertidumbre que uno vive, una angustia&#8221;, dice y se ahoga en llanto en un cuarto blanco e iluminado, en un consultorio de un hospital de la zona Norte de San Salvador. Esta ma\u00f1ana lluviosa de octubre, se ver\u00e1 con su psiquiatra y le dir\u00e1 c\u00f3mo se ha sentido los \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n<p>Para contar su historia, Nicola ha esperado estar segura en este hospital y en este consultorio. All\u00e1 afuera, en el pasillo, sus ojos tristes y cansados miraban a todos lados y arrastraba las palabras al hablar de Rodrigo y lo agotadores que han sido los \u00faltimos 12 a\u00f1os de b\u00fasqueda. En su cant\u00f3n, de donde sali\u00f3 a las 6 de la ma\u00f1ana para llegar tres horas despu\u00e9s a su consulta psiqui\u00e1trica, se siente vigilada todo el tiempo.<\/p>\n<p>Nicola est\u00e1 en tratamiento m\u00e9dico con especialistas en el Hospital Nacional Rosales. Desde que su hijo menor desapareci\u00f3, comenz\u00f3 a sufrir de ataques de ansiedad y depresi\u00f3n. Empez\u00f3 a sufrir desmayos con frecuencia. Su condici\u00f3n f\u00edsica se fue completa a pique.<\/p>\n<p>Nicola est\u00e1 en tratamiento en diferentes dependencias. Pero estar en tratamiento bajo los t\u00e9rminos de la Salud P\u00fablica salvadore\u00f1a significa que sus consultas son programadas a los seis meses o al a\u00f1o. Y significa, tambi\u00e9n, que la \u00faltima vez que la cardi\u00f3loga la vio, la rega\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>Por falta de dinero, Nicola no pudo comprarse las medicinas que la doctora le recet\u00f3 y que el hospital no tuvo. La respuesta de la cardi\u00f3loga, cuenta Nicola, fue que si no ten\u00eda dinero, que prestara. Y le record\u00f3 que tiene arritmia card\u00edaca y que, as\u00ed como puede estarse riendo en la ma\u00f1ana, por la noche puede estar muerta.<\/p>\n<p>La advertencia de la cardi\u00f3loga ser\u00eda solo intensa en un pa\u00eds menos sufrido. Pero, aqu\u00ed, tambi\u00e9n es desafortunada, inoportuna, llena de ignorancia e insensible. Porque esta paciente con arritmia card\u00edaca que ahora es Nicola pas\u00f3 encerrada en su casa por dos a\u00f1os. Estuvo sola.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de Rodrigo deton\u00f3 a una familia que hab\u00eda formado tres hogares. En un mismo terreno, adem\u00e1s de la casa de Nicola, Rodrigo y su hermano levantaron las propias. Con la desaparici\u00f3n, aument\u00f3 el riesgo. La esposa de Rodrigo se mud\u00f3 y se llev\u00f3 al hijo de ambos, entonces de 1 a\u00f1o. Diez meses despu\u00e9s, hubo amenazas y el hijo mayor de Nicola tambi\u00e9n tuvo que huir con su esposa y sus dos hijos. Al adolescente de este grupo, la pandilla lo oblig\u00f3 a recoger la extorsi\u00f3n y fue capturado en una entrega controlada por polic\u00edas. Sali\u00f3 de prisi\u00f3n a los tres d\u00edas, pero el abogado p\u00fablico que le defendi\u00f3, le recomend\u00f3 a los cuatro que huyeran. Y as\u00ed lo hicieron. Hoy andan deambulando de casa en casa y los nietos de Nicola no pueden trabajar. Por un lado est\u00e1 la pandilla 18 y por otro est\u00e1 la MS. Tampoco han podido salir del pa\u00eds con asilo.<\/p>\n<p>Toda persona importante en la vida de Nicola se fue. En menos de un a\u00f1o, Nicola pas\u00f3 de vivir rodeada de hijos y nietos, a ver pasar noches eternas en ese terreno con tres casas llenas de nadie.<\/p>\n<p>A Nicola, entonces, la atrap\u00f3 el miedo. Empez\u00f3 a mentir. Desconfiaba de sus vecinos. No quer\u00eda que supieran que viv\u00eda sola y les dijo que, por las noches, un t\u00edo llegaba a la casa a dormir con ella. &#8220;Qued\u00e9 yo en la casa. No quer\u00eda hablar con nadie. En las noches, solo lloraba y lloraba. Pasaba pase\u00e1ndome en medio de las tres casas. Y yo le dec\u00eda \u2018Se\u00f1or, t\u00fa sos mi consuelo, mi refugio\u2019. Y as\u00ed pas\u00e9 dos a\u00f1os encerrada&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p>La arritmia card\u00edaca, las pastillas que el hospital no le puede dar y que ella no puede comprar, las tres horas de camino desde su casa hasta el hospital y el rega\u00f1o de una cardi\u00f3loga rebotan en las paredes de este cuarto blanco, que es el mismo en el que una tras otra, se escuchan m\u00e1s historias de gente que intenta vivir con desapariciones a cuestas.<\/p>\n<h4>A Nicola, entonces, la atrap\u00f3 el miedo. Empez\u00f3 a mentir. Desconfiaba de sus vecinos. No quer\u00eda que supieran que viv\u00eda sola y les dijo que, por las noches, un t\u00edo llegaba a la casa a dormir con ella. \u201cQued\u00e9 yo en la casa. No quer\u00eda hablar con nadie. En las noches, solo lloraba y lloraba. Pasaba pase\u00e1ndome en medio de las tres casas. Y yo le dec\u00eda \u2018Se\u00f1or, t\u00fa sos mi consuelo, mi refugio\u2019. Y as\u00ed pas\u00e9 dos a\u00f1os encerrada\u201d, recuerda.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>UNA P\u00c9RDIDA AMBIGUA<\/strong><\/p>\n<p>Hace una hora, Nicola tuvo consulta con su psiquiatra. \u00c9l le extendi\u00f3 la dosis de las pastillas Lorazepam para otro mes. Ella las vendr\u00e1 a recoger dentro de tres semanas. Si no lo hace, sabe que la ansiedad la va a atacar por las noches y no quiere repetir los tres meses de insomnio en los que lo \u00fanico que pensaba era en los huesos de Rodrigo. El Estado, para Nicola, es esas pastillas gracias a las cuales ahora puede dormir. En todo lo dem\u00e1s, para ella, no ha habido Estado.<\/p>\n<p>&#8220;Me daban ganas de irme. Dec\u00eda \u2018ay, Dios m\u00edo, me voy a morir. Me quiero morir\u2019. Ha habido momentos, en la noche, que he querido salir corriendo, gritando&#8221;, dice. Aunque ya concilia el sue\u00f1o, todav\u00eda se desorienta, sufre olvidos. Un d\u00eda iba a preparar chocolate para un rezo que har\u00eda una de sus hermanas, busc\u00f3 por minutos las tablillas y, luego, se dio cuenta de que las ten\u00eda enfrente.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n es un s\u00edmil de la tortura. En El Salvador, miles de personas como Nicola est\u00e1n pensando si otros Rodrigos est\u00e1n vivos, est\u00e1n comiendo, est\u00e1n encerrados o est\u00e1n sufriendo. &#8220;Cada segundo es una evocaci\u00f3n constante de ese ser querido&#8221;, explica Fabiola Alas, coordinadora de la Unidad de Atenci\u00f3n Psicosocial a V\u00edctimas de Violencia de la Cruz Roja Salvadore\u00f1a. Las personas est\u00e1n secuestradas por el miedo y la incertidumbre. Por esto puede fallarles su capacidad de memoria y su capacidad cr\u00edtica, adem\u00e1s, el miedo influye en la toma de decisiones, dice.<\/p>\n<p>En la psicolog\u00eda existe una categorizaci\u00f3n de enfermedades llamadas som\u00e1ticas, que son producto de situaciones de estr\u00e9s, depresi\u00f3n y ansiedad. Las desapariciones provocan esto, un vac\u00edo en toda una familia y desencadenan malestares de salud.<\/p>\n<p>Para atender las emociones en el proceso de b\u00fasqueda de un desaparecido, la psicolog\u00eda ha utilizado diferentes enfoques como la p\u00e9rdida ambigua, desarrollado en la d\u00e9cada de los 70\u2019s por la estadounidense Pauline Boss. Este consiste en una terapia sist\u00e9mica, en la que se entiende que, ante una p\u00e9rdida, el dolor no es cargado por una sola persona, sino, por el grupo familiar.<\/p>\n<p>El enfoque se utiliza no solo para casos de desapariciones o migraciones, hechos que desprenden f\u00edsicamente a una persona de los suyos. Tambi\u00e9n es usado para tratar aquellas ausencias psicol\u00f3gicas, como un familiar que padece de alzh\u00e9imer.<\/p>\n<p>&#8220;La b\u00fasqueda es un concepto m\u00e1s amplio que la persecuci\u00f3n del delito porque, si de momento no encuentro al perpetrador, la b\u00fasqueda tiene que seguir y tiene que ser accesible&#8221;, explica \u00c1lvaro Berm\u00fadez, responsable del programa de personas desaparecidas del Comit\u00e9 Internacional de la Cruz Roja (CICR).<\/p>\n<p>Berm\u00fadez se\u00f1ala que una propuesta de hoja de ruta para las desapariciones tiene que considerar la investigaci\u00f3n, la b\u00fasqueda y las cuestiones asociadas las consecuencias y tiene que incluir atenci\u00f3n psicosocial. &#8220;Hay que decirle a la gente que hay m\u00e1s personas pasando por esto&#8221;, se\u00f1ala.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6576\" style=\"width: 800px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6576\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-laberinto-de-torturas\/fsep27102019desa3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3.jpg\" data-orig-size=\"800,1082\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep27102019desa3\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-222x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-757x1024.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6576\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1082\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3.jpg 800w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-222x300.jpg 222w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-768x1039.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-757x1024.jpg 757w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-500x676.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa3-700x947.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana<\/figcaption><\/figure>\n<p>El CICR trabaja en varios pa\u00edses con el enfoque de p\u00e9rdida ambigua para atender, desde una perspectiva psicosocial, el dolor que provocan las desapariciones. El a\u00f1o pasado capacit\u00f3 a 30 psic\u00f3logos y psiquiatras que trabajan en hospitales nacionales del \u00c1rea Metropolitana de San Salvador, y a otros profesionales que trabajan la salud mental en diferentes organizaciones de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Nadia Guevara, responsable de los Programas de Salud Mental y Soporte Psicosocial del CICR y quien imparti\u00f3 el diplomado sobre p\u00e9rdida ambigua, dice que focalizaron la capacitaci\u00f3n para el personal de salud mental del sector p\u00fablico en las zonas donde, seg\u00fan las autoridades, hay m\u00e1s desaparecidos. El departamento de San Salvador, seg\u00fan cifras de la Fiscal\u00eda General de la Rep\u00fablica (FGR), encabez\u00f3 los casos de desapariciones en 2018. Hubo 838 casos.<\/p>\n<p>Al conversar con familiares de personas desaparecidas, se\u00f1ala Nadia, se dieron cuenta de que los hospitales p\u00fablicos eran los lugares donde ellos acud\u00edan para tratar sus emociones. Sin embargo, se quejaban de que el dolor que cargan, el mismo que Nicola carga desde hace 12 a\u00f1os, no era comprendido. El personal de salud mental solo entend\u00eda un luto normal. &#8220;\u00bfC\u00f3mo vas a llevar una b\u00fasqueda si olvidas, si pierdes el objetivo?&#8221;, pregunta.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, el Ministerio de Salud (Minsal) lanz\u00f3 los Lineamientos T\u00e9cnicos de Atenci\u00f3n Integral en Salud de las Personas Afectadas por Violencia, un documento que establece c\u00f3mo el personal de salud mental debe abordar diferentes traumas provocada por las afectaciones de hechos violentos, pero que no incluye a los familiares de desaparecidos, a pesar de la visibilidad que el tema ha ido ganando en instituciones estatales.<\/p>\n<p>Enrique Carranza, coordinador de la Unidad de Salud Mental, de la Direcci\u00f3n de Enfermedades no Transmisibles, del Minsal, se\u00f1ala que actualmente en este ministerio no existe un plan o un protocolo para atender espec\u00edficamente a familiares de personas desaparecidas, pero que est\u00e1n por presentar un manual de actuaci\u00f3n para asistir, en conjunto con Canciller\u00eda, a personas migrantes, y este es un manual con el que tambi\u00e9n se podr\u00edan atender a v\u00edctimas como Nicola.<\/p>\n<p>Nicola recibi\u00f3 terapias psicol\u00f3gicas durante un a\u00f1o en la Cruz Roja Salvadore\u00f1a y ya cumpli\u00f3 otro a\u00f1o de terapias psicol\u00f3gicas y psiqui\u00e1tricas en el hospital de la zona Norte de San Salvador. Forma parte de un grupo terap\u00e9utico conformado por mujeres v\u00edctimas de la violencia, donde realiza diferentes t\u00e9cnicas para sanar.<\/p>\n<p>Fabiola Alas se\u00f1ala que grupos de terapia como estos son los que logran sanar heridas y las relaciones con aquellas instituciones que les vulneraron sus derechos, porque las personas interact\u00faan con otras que han vivido lo mismo y as\u00ed crean v\u00ednculos de confianza.<\/p>\n<p>Esto es lo que ha sucedido con Luz y Esperanza, un colectivo que ha nacido bajo la Unidad de Atenci\u00f3n Psicosocial a V\u00edctimas de Violencia de la Cruz Roja Salvadore\u00f1a, y que re\u00fane entre 25 y 30 familias que han sobrevivido a diferentes hechos violentos. Estas familias se han vuelto activistas en sus comunidades, orienta a otras v\u00edctimas a c\u00f3mo hacer funcionar a las instituciones estatales. Todo ha sido un proceso que ha implicado sesiones terap\u00e9uticas individuales o grupales, y una formaci\u00f3n en derechos humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>ERNESTO PIDE SABER LA VERDAD<\/strong><\/p>\n<p>Ernesto, el nieto de Nicola, ya tiene 13 a\u00f1os, pero todav\u00eda no sabe qu\u00e9 fue lo que realmente ocurri\u00f3 con su pap\u00e1. Ya le pidi\u00f3 a su abuela que le cuente la verdad, pero ella no tiene el valor y tampoco sabe c\u00f3mo hacerlo. Le dijo que lo llevar\u00eda donde la psic\u00f3loga que la asiste en terapias, para que ella se lo cuente.<\/p>\n<p>La mam\u00e1 s\u00ed le dijo hace tres a\u00f1os a Ernesto que Rodrigo desapareci\u00f3, pero este no es un tema del que se hable en la familia. Hace poco, dice, Ernesto lleg\u00f3 con su mam\u00e1 a una terapia. Despu\u00e9s fue su turno. La psic\u00f3loga les insisti\u00f3 a la dos que tienen que ponerse de acuerdo para hablarle a Ernesto sobre su padre. \u00c9l lleva siete a\u00f1os conviviendo con un padrastro.<\/p>\n<p>&#8220;El chico dice que se siente presionado porque con el padrastro ha tenido buena relaci\u00f3n, mientras que la abuela le remarca mucho al padre. No hay un recuerdo claro generado por \u00e9l mismo de su padre, pero s\u00ed se siente culpable de lo que siente por el padrastro a trav\u00e9s de lo que la abuela le est\u00e1 proyectando acerca de Rodrigo&#8221;, asegura la psic\u00f3loga que atiende a Nicola, quien trabaja con las terapias grupales a las que ella asiste cada cierto tiempo.<\/p>\n<p>Ernesto pasa el d\u00eda con Nicola y la noche con la abuela materna. Pero en los \u00faltimos d\u00edas, han pasado la noche juntos, porque se han desvelado haciendo tareas. Su nieto est\u00e1 por reprobar s\u00e9ptimo grado, dice que en clases no deja de hablar y que se ha vuelto rebelde. Una vez, le rob\u00f3 $60 a su mam\u00e1 para comprar un celular y lo castigaron.<\/p>\n<p>A Nicola le asusta que Ernesto juegue en las calles de su cant\u00f3n y sea visto por los pandilleros. El hijo de su hijo mayor, el adolescente que fue capturado en 2008, tambi\u00e9n anduvo por estas calles. Trabaj\u00f3 en una carpinter\u00eda del cant\u00f3n y fue ah\u00ed donde los pandilleros comenzaron a presionarlo para que se uniera al grupo, hasta que lo amenazaron para que recogiera la extorsi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2018 &#8220;\u00a1Soy Joven! \u00bfY ahora qu\u00e9?&#8221;, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se\u00f1ala que las pandillas representan una amenaza para personas que, como Nicola y su nieto, viven en lugares marginales. Las autoridades pol\u00edticas, dice, no prestaron atenci\u00f3n a este fen\u00f3meno, pero con el paso del tiempo, el discurso oficial las perfila como &#8220;la principal fuente de inseguridad e inestabilidad social&#8221;, y esto repercute en la que sociedad vincule directamente a los j\u00f3venes con las pandillas.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>LAS VISITAS<\/strong><\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de Rodrigo, un pandillero del cant\u00f3n lleg\u00f3 hasta la casa de Nicola para decirle que la MS estaba para cuidarla. Era uno que reci\u00e9n hab\u00eda salido de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>-Me han contado que a usted le han puesto una renta.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo sab\u00e9s eso vos? Si fuera as\u00ed, yo de d\u00f3nde les voy a dar pisto. Si solo en el hospital paso. Si me vas a ver que salgo, para all\u00e1 voy.<\/p>\n<p>Nicola a\u00fan tiene fresca aquella conversaci\u00f3n. Dice que intent\u00f3 sostenerla en medio del llanto y mientras su cuerpo temblaba y, al mismo tiempo, deseaba tener una pistola.<\/p>\n<p>No fue la \u00fanica visita que recibi\u00f3. Tres veces tambi\u00e9n se acerc\u00f3 a su casa una pandillera joven a la que Nicola vio crecer en su comunidad. Era de la pandilla contraria a la zona. Le preguntaba por Rodrigo y Nicola siempre le dijo que \u00e9l se hab\u00eda ido a vivir a La Uni\u00f3n. Ella no le crey\u00f3 y le dijo que ya sab\u00eda que a su hijo lo hab\u00edan matado y se ofreci\u00f3 para vengar su muerte.<\/p>\n<p>&#8220;Mi coraz\u00f3n lo tengo deshecho, pero tambi\u00e9n, no le voy a negar que, en un momento, se me cruzaron malos pensamientos, pero ya se los confes\u00e9 al Se\u00f1or&#8221;, dice. Nicola busc\u00f3 refugio en la iglesia. El d\u00eda de la \u00faltima visita de la pandillera, se fue a la iglesia Don R\u00faa. A\u00f1os despu\u00e9s, el psiquiatra le ha dicho que eso le ayud\u00f3 a contener el dolor.<\/p>\n<p>La psic\u00f3loga de Nicola sostiene que ante la falta de una cobertura de servicios de salud mental en las zonas rurales del pa\u00eds, las personas acuden a las iglesias, pero esto no es recomendable. Sin embargo, dice que las personas que llegan al hospital donde ella trabaja, lo hacen porque son referidas por una instituci\u00f3n estatal, de lo contrario, es dif\u00edcil que, por su cuenta, busquen apoyo psicol\u00f3gico como s\u00ed buscan una iglesia.<\/p>\n<img data-attachment-id=\"6578\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-laberinto-de-torturas\/fsep27102019desa2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2.jpg\" data-orig-size=\"800,1032\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep27102019desa2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-233x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-794x1024.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6578\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1032\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2.jpg 800w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-233x300.jpg 233w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-768x991.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-794x1024.jpg 794w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-500x645.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa2-700x903.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>ALBA\u00d1ILES QUE DESAPARECEN OSAMENTAS<\/strong><\/p>\n<p>En el cant\u00f3n donde vivi\u00f3 Rodrigo, y a\u00fan vive Nicola, manda la MS. Aunque una persona no tenga v\u00ednculos con la pandilla, es inevitable convivir con ella. La estructura est\u00e1 por todos lados, es tanto el ni\u00f1o al que se vio crecer, como la comadre de la iglesia y el se\u00f1or de la tienda. En las zonas como esta, vulnerables a la violencia, las v\u00edctimas son criminalizadas o revictimizadas por las instituciones estatales. No a todas se les respeta el derecho constitucional a la pronta y cumplida justicia.<\/p>\n<p>Rodrigo ten\u00eda 29 a\u00f1os cuando desapareci\u00f3, el jueves 16 de octubre de 2007. Dos d\u00edas antes, comenz\u00f3 a recibir llamadas desde un penal. Eran pandilleros que le ofrec\u00edan una casa en Sonsonate y entrenamiento en armas en San Miguel. Ese jueves sali\u00f3 de su casa a las 5 de la tarde y ya no regres\u00f3.<\/p>\n<p>Una vecina le cont\u00f3 a Nicola que hab\u00eda escuchado, de los pandilleros, que su hijo estaba enterrado cerca del cant\u00f3n donde viven, en unos terrenos donde iniciar\u00eda la construcci\u00f3n de una residencial. En diciembre de 2016, cuando la constructora comenz\u00f3 a excavar, un familiar de Nicola escuch\u00f3 en una tortiller\u00eda que dos alba\u00f1iles hablaban de un cementerio clandestino bajo esa tierra. Nicola pens\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de encontrar a Rodrigo. Tambi\u00e9n pens\u00f3 que, posiblemente, ah\u00ed estaban los cuerpos de otras tres personas de su comunidad que fueron desaparecidas.<\/p>\n<p>Fue por ese tiempo que Nicola sufri\u00f3 de episodios de insomnio que se le alargaron por tres meses, pero todav\u00eda no asist\u00eda a terapias psicosociales prolongadas. En medio de la b\u00fasqueda de Rodrigo, todav\u00eda no ten\u00eda a alguien que le dijera que tratar sus emociones era importante.<\/p>\n<p>Ante esta realidad, German Cerros, psic\u00f3logo del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana Jos\u00e9 Sime\u00f3n Ca\u00f1as (IDHUCA), hace dos preguntas: \u00bfCu\u00e1ntos de los profesionales de la psicolog\u00eda est\u00e1n preparados para atender exactamente la magnitud del drama con la que llegan las personas a las instituciones estatales? Y tambi\u00e9n cuestiona si los profesionales que trabajan en estas instituciones est\u00e1n preparados para recibir el dolor con el que llegan las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber pasado nueve a\u00f1os llegando tres veces por semana al IML de San Salvador y de haberse dado una pausa de seis meses, porque se le acab\u00f3 el dinero, Nicola volvi\u00f3 al Departamento de de Atenci\u00f3n a Familiares de Personas Fallecidas y Desaparecidas. Aqu\u00ed hay un equipo de psic\u00f3logos para atender de forma inmediata las crisis emocionales de los usuarios. Nicola les pregunt\u00f3 a estos psic\u00f3logos si ten\u00edan reporte de las osamentas encontradas cerca de su casa. No hab\u00eda nada. Ellos la remitieron a la Cruz Roja Salvadore\u00f1a para recibir terapias psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Para saber m\u00e1s sobre las osamentas desenterradas, Nicola se asesor\u00f3 con abogados. En ese proceso, como prefiri\u00f3 hacerlo en esta historia, cambi\u00f3 su nombre. Compr\u00f3 un chip y llam\u00f3 a una sede fiscal, tampoco encontr\u00f3 informaci\u00f3n. Lo bot\u00f3 y compr\u00f3 otro para llamar a la subdelegaci\u00f3n policial del municipio donde todav\u00eda vive.<\/p>\n<p>En este lugar la remitieron a otro puesto. En este otro lugar, escuch\u00f3 algo que, durante un rato, le alumbr\u00f3 la esperanza. Escuch\u00f3, al otro lado del tel\u00e9fono, a un polic\u00eda que le dijo que un jefe hab\u00eda llegado a la zona solo para preguntar por las osamentas. La esperanza de Nicola se esfum\u00f3 cuando oy\u00f3 que uno de los encargados de la construcci\u00f3n neg\u00f3 la noticia que se hab\u00eda regado entre los lugare\u00f1os. Despu\u00e9s de eso, nadie investig\u00f3 nada sobre el tumulto de huesos y la ropa desgastada que se supone que un grupo de alba\u00f1iles desenterr\u00f3.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6577\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6577\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-laberinto-de-torturas\/fsep27102019desa4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4.jpg\" data-orig-size=\"1920,733\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep27102019desa4\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-300x115.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-1024x391.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6577\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"733\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-300x115.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-768x293.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-1024x391.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-1900x725.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-1200x458.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-500x191.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-1000x382.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fsep27102019desa4-700x267.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de Moris Aldana<\/figcaption><\/figure>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>UNA DENUNCIA INTERMITENTE<\/strong><\/p>\n<p>Nicola report\u00f3 la desaparici\u00f3n de su hijo en la Polic\u00eda Nacional Civil (PNC) un d\u00eda despu\u00e9s de que ya no lo encontr\u00f3 en su cant\u00f3n, pero la retir\u00f3 porque la esposa y la suegra de Rodrigo le dijeron que si segu\u00eda con la b\u00fasqueda, los pandilleros le iban dar donde m\u00e1s le doliera.<\/p>\n<p>A Nicola esta amenaza no le import\u00f3 y al a\u00f1o siguiente simul\u00f3 un disfraz: se envolvi\u00f3 la cabeza con una prenda, se puso un vestido largo y con mangas largas, para evitar que la reconocieran en el procesamiento de una masacre, a kil\u00f3metros de su casa.<\/p>\n<p>Pidi\u00f3 asesor\u00eda jur\u00eddica al Arzobispado de San Salvador y, con un abogado, en 2016, puso la denuncia en la sede central de FGR, en Antiguo Cuscatl\u00e1n, donde la remitieron a la oficina fiscal de Apopa, porque en esta jurisdicci\u00f3n hab\u00eda ocurrido la desaparici\u00f3n. Otra vez, por las amenazas que recib\u00eda a trav\u00e9s de su suegra, Nicola retir\u00f3 la denuncia. No fue hasta 2018 cuando volvi\u00f3 a reactivarla.<\/p>\n<p>Aunque el problema de las personas desaparecidas por violencia en El Salvador ha llevado a la FGR a crear una unidad especializada para su b\u00fasqueda y a la PNC a habilitar un portal para informar sobre estos hechos, hist\u00f3ricamente ambas instituciones no han tenido unificados el n\u00famero de casos y esto dificulta su investigaci\u00f3n. Por ejemplo, en julio pasado, el director de la PNC, Mauricio Arriaza Chicas, dijo que el 90 % de las personas desaparecidas en el pa\u00eds son encontradas, pero dos d\u00edas despu\u00e9s, el fiscal general, Ra\u00fal Melara, dijo que este no era un dato exacto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, fue hasta el 15 de octubre de este a\u00f1o que la Asamblea Legislativa, por petici\u00f3n de la FGR, acord\u00f3 incluir en el C\u00f3digo Penal el delito de desaparici\u00f3n forzada, con el cual existir\u00e1n penas que van entre los 20 a los 45 a\u00f1os, para los civiles que cometan una desaparici\u00f3n. Por hoy, sin la modificaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n salvadore\u00f1a, solo hay castigo cuando la desaparici\u00f3n es cometida por agentes estatales. Las desapariciones cometidas por civiles est\u00e1n bajo la figura del delito de privaci\u00f3n de libertad.<\/p>\n<p>La unidad fiscal que busca a desaparecidos, creada en julio pasado, investiga 36 casos, pero entre enero al 23 de octubre de 2019, la FGR reporta 2,674. Guadalupe de Echeverr\u00eda, la jefa de esta unidad, sostiene que esto se debe a que no todos los casos re\u00fanen los criterios del delito de privaci\u00f3n de libertad y son investigados por las oficinas fiscales locales.<\/p>\n<p>&#8220;Se trata de casos donde las personas ausentes abandonan sus casas por diferentes razones, otras deciden irse del pa\u00eds y otras se fugan con sus parejas y no avisan a sus familias&#8221;, justifica Guadalupe el por qu\u00e9 solo investigan ese n\u00famero de casos.<\/p>\n<p>Como Nicola, cientos de v\u00edctimas visitan cada d\u00eda las instituciones estatales para denunciar o pedir informaci\u00f3n de los procesos, pero en estas se encuentran con un personal que no sabe c\u00f3mo atender las crisis emocionales que ellas sufren y las revictimizan. Fabiola Alas dice que en la Cruz Roja Salvadore\u00f1a han atendido a personas que les dicen que, por primera vez, alguien les ha preguntado c\u00f3mo se sienten o que llegan con diagn\u00f3sticos de esquizofrenia, cuando lo que enfrentan, en realidad, son afectaciones de hechos violentos.<\/p>\n<p>De acuerdo con German Cerros, es cuestionable si el sistema salvadore\u00f1o fue creado exactamente para dar una respuesta a estas v\u00edctimas y si la respuesta est\u00e1 a la altura del problema de la desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la reactivaci\u00f3n de la denuncia en 2018, Nicola lleg\u00f3 a la FGR buscando una respuesta. Un joven la atendi\u00f3, le pidi\u00f3 su nombre y el nombre de su hijo. Ingres\u00f3 los nombres en una base de dato y en minutos le dijo, sin tacto, que su hijo estaba enterrado en una fosa clandestina junto a otras tres personas, pero no le explic\u00f3 d\u00f3nde estaba esa fosa.<\/p>\n<p>Con esta informaci\u00f3n, Nicola todav\u00eda no sabe d\u00f3nde buscar a Rodrigo. En ninguna instituci\u00f3n ha encontrado gu\u00eda. &#8220;Le digo al Se\u00f1or que me d\u00e9 otros d\u00edas m\u00e1s, porque si es el \u00faltimo d\u00eda que pueda agarrar los huesitos de mi hijo, bienvenidos sean, porque s\u00e9 d\u00f3nde los voy a dejar. Yo quiero dejarlos en un cementerio, porque \u00e9l no era marero, \u00e9l no era de los que andaban haciendo y deshaciendo&#8221;, dice sin poder contener las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Es mediod\u00eda. Nicola extiende su sombrilla negra y se retira del hospital. Tiene que volver a su casa, al cant\u00f3n del municipio de San Salvador que se le ha vuelto un laberinto de torturas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acompa\u00f1amiento que las instituciones estatales est\u00e1n obligadas a dar a los familiares de desaparecidos debe ser integral y esto incluye el acceso a la salud mental. Las v\u00edctimas invierten d\u00edas, a\u00f1os y meses, en las b\u00fasquedas y pocas veces encuentran a un personal que las escuche y les diga que hay profesionales que pueden tratar sus emociones. 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