{"id":6381,"date":"2019-09-22T00:10:07","date_gmt":"2019-09-22T06:10:07","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=6381"},"modified":"2019-09-22T09:46:36","modified_gmt":"2019-09-22T15:46:36","slug":"el-mar-que-traga-comunidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/","title":{"rendered":"El mar que traga comunidades"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_6383\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6383\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019agespi17\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg\" data-orig-size=\"1920,1080\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019agespi17\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-300x169.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-1024x576.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-6383 size-full\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-300x169.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-768x432.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-1900x1069.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-500x281.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-1000x563.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17-700x394.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00edas de Franklin Zelaya y \u00c1ngel G\u00f3mez<\/figcaption><\/figure>\n<p>Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez todav\u00eda se acuerda de aquella madrugada de 2015. Eran las 2 de la ma\u00f1ana cuando el mar pas\u00f3 arrasando su casa de l\u00e1mina. Desde temprano, \u00e9l y sus vecinos hab\u00edan visto la marea alta y las grandes olas que no les daban zozobra. Pero Jos\u00e9, un pescador con 49 a\u00f1os encima y toda una vida en la costa, sabe que el mar enfurecido nunca da tiempo. Y, esa vez, tampoco lo hizo. No les dio tiempo a las 30 familias que perdieron sus casas en el fuerte oleaje que hubo en la playa El Espino.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando viene, no da chance de desarmar las casas&#8221;, dice, subido en una bicicleta que tiene en la parte delantera una carreta, en la entrada del terreno que cuida y donde, al fondo, ha hecho su casa. Viste con una camisa azul y un pantal\u00f3n de sastre negro. Se prepara para ir a dejar, a una actividad de la iglesia apost\u00f3lica en la que se re\u00fane, frescos y comida que esta ma\u00f1ana preparan seis mujeres.<\/p>\n<p>Este es el mismo terreno en el que, hace cuatro a\u00f1os, el mar destruy\u00f3 su casa. Le ha tocado a \u00e9l, como a otros habitantes de la playa, retroceder unos 30 metros para vivir. Ellos han tenido que hacer una nueva calle, porque la que hab\u00eda, tambi\u00e9n se la comi\u00f3 el mar. Al igual que unos cocoteros de los que solo quedan troncos.<\/p>\n<p>La nueva calle atraviesa los terrenos que dejaron de ser playa y se convirtieron en mar. El agua ya llega hasta ac\u00e1, y eso, a Jos\u00e9, le inquieta, porque no sabe cu\u00e1ndo volver\u00e1 a pasarle lo mismo que en 2015. &#8220;Y cuando llegue all\u00e1, \u00bfa saber para d\u00f3nde vamos a agarrar?&#8221;, se pregunta, se\u00f1alando hacia atr\u00e1s, a su casa, a la orilla de un manglar. Antes que el mar le botara la casa de l\u00e1mina, en 1998, el Mitch, al menos le dio tiempo para que desarmar otra que ten\u00eda y que era de palma.<\/p>\n<p>La \u00fanica barrera que protege a las personas del mar, asegura, est\u00e1 desplegada a dos kil\u00f3metros a la derecha. Se trata de piedras que la alcald\u00eda de Jucuar\u00e1n mand\u00f3 a colocar en la parte m\u00e1s tur\u00edstica de la playa u otras que han colocado quienes han podido, pero los otros kil\u00f3metros restantes, dice, est\u00e1n desprotegidos.<\/p>\n<h4>\u201cAh\u00ed se perdi\u00f3 la playa ya. Incluso los ranchos, las viviendas de veraneo, algunas ya est\u00e1n cay\u00e9ndose, porque el mar ha avanzado. \u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3? Establecieron cultivos de cocoteros. Se alter\u00f3 la duna que naturalmente ya exist\u00eda. Y ahora las fuerzas de la naturaleza est\u00e1n cobrando factura y est\u00e1n erosionando El Espino&#8221;, explica Enrique Barraza, experto en biodiversidad acu\u00e1tica y contaminaci\u00f3n acu\u00e1tica.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p>La playa El Espino es una isla barra de 11.7 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, ubicada en el municipio de Jucuar\u00e1n, en Usulut\u00e1n, que, por sus caracter\u00edstica, con el tiempo, puede hacerse m\u00e1s ancha o estrecharse. En los \u00faltimos 70 a\u00f1os, esta playa ha sufrido transformaciones que, adem\u00e1s de deberse a fen\u00f3menos naturales, corresponden al impacto ambiental, los cuales ya han sido documentados por el Estado.<\/p>\n<p>El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) public\u00f3 en 2012 un estudio en el que estableci\u00f3 que, entre 1949 y 2009, la l\u00ednea costera de El Espino retrocedi\u00f3 144 metros. Cada a\u00f1o hubo una disminuci\u00f3n de la costa de 2.40 metros. Esto, se\u00f1ala, ha sido a causa de la fuerte erosi\u00f3n en la zona, que puede aumentar en el futuro, ya que el da\u00f1o al ecosistema continuaba hasta la fecha en la que fueron difundidos los hallazgos.<\/p>\n<p>El MARN dice que en la parte donde hoy rompen las olas, antes hubo asentamientos humanos. De acuerdo con los testimonios que recopil\u00f3 para este estudio, las intervenciones comenzaron a mediados del siglo pasado, cuando en la playa se instalaron dos haciendas: la Chepona y la San Luis, y tambi\u00e9n fueron sustituidos los espesos bosques de mangle y la vegetaci\u00f3n natural por cocoteros y otros cultivos agr\u00edcolas. La actividad atrajo a los pobladores para ofrecer su mano de obra. Otros fueron atra\u00eddos por la pesca.<\/p>\n<p>Sin embargo, a finales del siglo pasado y principios del siglo XXI, con el incremento del turismo, iniciaron las construcciones de hoteles y restaurantes. Y con estos, siguieron los da\u00f1os al ecosistema.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6386\" style=\"width: 450px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6386\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019fzbol09\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09.jpg\" data-orig-size=\"450,675\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019fzbol09\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Erosi\u00f3n.  La erosi\u00f3n en las playas ocurre cuando el mar se lleva m\u00e1s arena de la que trae, dejando vulnerable a las comunidades que viven en la costa.  &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Erosi\u00f3n.  La erosi\u00f3n en las playas ocurre cuando el mar se lleva m\u00e1s arena de la que trae, dejando vulnerable a las comunidades que viven en la costa.  &lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09-200x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6386\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09.jpg 450w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol09-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Erosi\u00f3n<\/strong>. La erosi\u00f3n en las playas ocurre cuando el mar se lleva m\u00e1s arena de la que trae, dejando vulnerable a las comunidades que viven en la costa.<\/figcaption><\/figure>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p>&#8220;Cuando yo estaba peque\u00f1o, El Espino, esta playa, estaba bien lejos. Esta isla llegaba all\u00e1, por donde se viene haciendo el primer tumbo&#8221;, relata Adalberto Bland\u00f3n, un hombre de 53 a\u00f1os que, con dos ayudantes, levanta una ramada a la orilla del nuevo camino que la comunidad ha hecho, por si hay alg\u00fan turista que pase y se interese en alquilarla. Es agricultor, pero tambi\u00e9n se gana la vida de este trabajo.<\/p>\n<p>Frente a \u00e9l, dice, hace tiempos hubo una manzana y media de playa que el mar ya se comi\u00f3. Por estos d\u00edas aqu\u00ed revientan los tumbos en la noche, pero adelante, a unos 10 metros de distancia, han quedado las se\u00f1as de una casa, con un muro alto, que \u00e9l cuidaba. Se trata de unos pedazos de pared, que no miden ni un metro de alto, y que cada vez el mar va arrastrando. Era una propiedad privada que, despu\u00e9s de sus l\u00edmites, todav\u00eda ten\u00eda m\u00e1s playa. Pero hace a\u00f1os este terreno ya cedi\u00f3 al mar.<\/p>\n<p>La casa solo dur\u00f3 en pie 15 a\u00f1os, recuerda Adalberto, porque ocho d\u00edas despu\u00e9s de que el Mitch golpe\u00f3 El Espino, el oleaje fuerte la bot\u00f3. A su paso, tambi\u00e9n se llev\u00f3 tres casas, incluida la suya, y aterr\u00f3 el estero con deslaves que empozaron el agua dulce.<\/p>\n<p>El hombre, con un sombrero y una camisa de manga larga con los dos primeros botones sueltos, dice que el mar no ha parado de crecer desde hace a\u00f1os. Hace 26 a\u00f1os tambi\u00e9n se uni\u00f3 con el estero, que est\u00e1 atr\u00e1s, a 60 metros de distancia; y a 40 minutos de este lugar, form\u00f3 una media bocana a la que le llaman La Angostura, que no dejaba que las personas cruzaran de un lado a otro cuando se llenaba.<\/p>\n<p>Cuenta que cuando el mar bot\u00f3 las casas que estaban a la orilla de lo que antes era playa, pidieron ayuda al alcalde de Jucuar\u00e1n. Pero la ayuda no lleg\u00f3 hasta ah\u00ed, porque de ese lado no hay mucho turismo. Para referirse al abandono en el que, dice, est\u00e1n, muestra la l\u00e1mpara de alumbrado p\u00fablico arruinada que cuelga de lado sobre un poste. Est\u00e1 sujeta solo por un cable y deteriorada por la sal.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6387\" style=\"width: 1600px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6387\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019fzbol25\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25.jpg\" data-orig-size=\"1600,1067\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019fzbol25\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Destrucci\u00f3n.  Esta fue una de las casas afectadas por el mar de fondo de 2015, en el caser\u00edo Bola de Monte, del cant\u00f3n Garita Palmera, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Destrucci\u00f3n.  Esta fue una de las casas afectadas por el mar de fondo de 2015, en el caser\u00edo Bola de Monte, del cant\u00f3n Garita Palmera, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6387\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"1067\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25.jpg 1600w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019fzbol25-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Destrucci\u00f3n<\/strong>. Esta fue una de las casas afectadas por el mar de fondo de 2015, en el caser\u00edo Bola de Monte, del cant\u00f3n Garita Palmera, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n.<\/figcaption><\/figure>\n<p>La organizaci\u00f3n Oikos Solidaridad, que trabaja en la zona oriental del pa\u00eds, se\u00f1ala que en El Espino hay afectaci\u00f3n porque todo lo que baja del volc\u00e1n Chaparrastique, en San Miguel, va a parar al mar. Esto incluye los desechos de los agricultores, quienes, dice, no realizan buenas pr\u00e1cticas, lo que contribuye a aumentar la erosi\u00f3n y el nivel del mar.<\/p>\n<p>&#8220;Ah\u00ed se perdi\u00f3 la playa ya. Incluso los ranchos, las viviendas de veraneo, algunas ya est\u00e1n cay\u00e9ndose, porque el mar ha avanzado. \u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3? Establecieron cultivos de cocoteros. Se alter\u00f3 la duna que naturalmente ya exist\u00eda. Y ahora las fuerzas de la naturaleza est\u00e1n cobrando factura y est\u00e1n erosionando El Espino&#8221;, explica en su oficina, en el Laboratorio de Nanotecnolog\u00eda del Instituto de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), Enrique Barraza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6388\" style=\"width: 1600px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6388\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019agespi10\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10.jpg\" data-orig-size=\"1600,1067\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019agespi10\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Restos.  En la playa El Espino hubo construcciones donde ahora hay mar. La fotograf\u00eda corresponde a los restos de una casa a la que las olas arrebataron ocho d\u00edas despu\u00e9s del hurac\u00e1n Mitch, en 1998.   &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Restos.  En la playa El Espino hubo construcciones donde ahora hay mar. La fotograf\u00eda corresponde a los restos de una casa a la que las olas arrebataron ocho d\u00edas despu\u00e9s del hurac\u00e1n Mitch, en 1998.   &lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6388\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"1067\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10.jpg 1600w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi10-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Restos<\/strong>. En la playa El Espino hubo construcciones donde ahora hay mar. La fotograf\u00eda corresponde a los restos de una casa a la que las olas arrebataron ocho d\u00edas despu\u00e9s del hurac\u00e1n Mitch, en 1998.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Barraza es investigador asociado al \u00e1rea de Recursos Acu\u00e1ticos de la UFG. Es experto en biodiversidad acu\u00e1tica y contaminaci\u00f3n acu\u00e1tica. Le apasiona el mar y explorar El Salvador. Lo hace en el terreno, pero esta ma\u00f1ana explora las costas del pa\u00eds a trav\u00e9s de Google Earth. Su oficina est\u00e1 en la esquina de un sal\u00f3n. Tiene dos mesas y dos estantes. En uno, hay recipientes de crust\u00e1ceos que pretende estudiar.<\/p>\n<p>Sobre una de las mesas hay una linterna marina que el instituto reci\u00e9n acaba de comprar. Antes de comenzar a viajar online en las costas, la retira y la coloca cerca de los crust\u00e1ceos. Sobre esta mesa tambi\u00e9n hay un pez de cer\u00e1mica y la alfombrilla para el mouse tiene plasmada una playa. Detr\u00e1s de Barraza, un afiche enmarcado en el que aparecen los peces de mayor importancia comercial en Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El Salvador tiene 338 kil\u00f3metros de costa. En el occidente, las playas comienzan en la desembocadura del r\u00edo Paz, en la frontera con Guatemala, en Ahuachap\u00e1n; y terminan en oriente, en La Uni\u00f3n, en el Golfo de Fonseca. La mayor parte de las playas se form\u00f3 por medio de dep\u00f3sitos de arena que, pasados miles de a\u00f1os, el mar hizo en las rocas. Por esto se les conoce como barra de arena.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6389\" style=\"width: 1600px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6389\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019agespi04\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04.jpg\" data-orig-size=\"1600,1067\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019agespi04\" data-image-description=\"&lt;p&gt; Protecci\u00f3n.  Para protegerse del impacto de las olas, la alcald\u00eda, y quienes pueden, han colocado piedras alrededor de la playa El Espino y as\u00ed evitar que el mar se lleve, de a poco, las construcciones.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt; Protecci\u00f3n.  Para protegerse del impacto de las olas, la alcald\u00eda, y quienes pueden, han colocado piedras alrededor de la playa El Espino y as\u00ed evitar que el mar se lleve, de a poco, las construcciones.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6389\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"1067\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04.jpg 1600w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi04-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Protecci\u00f3n<\/strong>. Para protegerse del impacto de las olas, la alcald\u00eda, y quienes pueden, han colocado piedras alrededor de la playa El Espino y as\u00ed evitar que el mar se lleve, de a poco, las construcciones.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las playas de barra de arena, seg\u00fan Barraza, se caracterizan porque, al igual que las bocanas, son inestables en el tiempo. Sucede en el pa\u00eds y en el mundo. Para explicarlo, acude a Google Earth, se posiciona en el mapa de El Salvador y se\u00f1ala las l\u00edneas que dividen el mar de las playas.<\/p>\n<p>Las dunas -peque\u00f1as elevaciones de arena que est\u00e1n a la orilla de la playa, donde hay vegetaci\u00f3n, y que sirven como barrera para evitar las marejadas y que el viento arrastre sedimentos- han sido destruidas en la mayor parte del litoral salvadore\u00f1o, dice.<\/p>\n<p>El Espino no es la excepci\u00f3n, por eso est\u00e1 m\u00e1s vulnerable a mareas altas y a tormentas fuertes, como ocurri\u00f3 en el hurac\u00e1n Mitch, cuando arras\u00f3 con las casas de los lugare\u00f1os. Para el experto, esta es la playa en donde, posiblemente, est\u00e1 m\u00e1s visible la erosi\u00f3n en las costas del pa\u00eds. M\u00e1s arena deja la playa y esta no es igual a la que trae el mar.<\/p>\n<p>De acuerdo con el estudio realizado por el MARN, entre las causas del proceso de erosi\u00f3n en El Espino provocadas por el hombre est\u00e1n las construcciones, donde chochan las olas y extraen arena, no permitiendo que su energ\u00eda corra a la cara de la playa; la deforestaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural, que ayudaba a retener los sedimentos -descomposici\u00f3n de los materiales- m\u00e1s finos; y la construcci\u00f3n de las represas del R\u00edo Lempa y sistemas de riego en el r\u00edo Grande de San Miguel que, con su actividad, hacen que se pierda parte del sedimento que llegaba a la costa, sumado a que en sus cauces hay extracci\u00f3n de arena.<\/p>\n<p>Aunque el investigador Barraza indica que la erosi\u00f3n en las costas es natural y que las playas est\u00e1n en constante cambio por el movimiento que el mar y el viento producen en los sedimentos, advierte que el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 acelerando los procesos. A esto se agregan factores como la deforestaci\u00f3n en la cobertura boscosa alrededor de los r\u00edos que desembocan en los mares, que provoca que ya no haya retenci\u00f3n de las lluvias y un cauce suave, sino que puede generar hasta inundaciones.<\/p>\n<p>Lo ejemplifica, en su computadora, mostrando dos fotograf\u00edas satelitales de la desembocadura del r\u00edo Jiboa. Son de 1957 y de 2019. En la primera se observa mayor cobertura boscosa, mientras que, en la segunda, esta ha ido disminuyendo, sustituida por cultivos y viviendas. Y adem\u00e1s, la bocana del r\u00edo desplazada m\u00e1s a la derecha, lo que hace que, cuando el r\u00edo crece, inunde a las comunidades de la zona.<\/p>\n<p>El Grupo Intergubernamental de Experto sobre el Cambio Clim\u00e1tico, creado por la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial y la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas Medio Ambiente, public\u00f3 el Quinto Informe de Evaluaci\u00f3n sobre el cambio clim\u00e1tico en 2014, concluyendo que el ser humano es el causante del mismo.<\/p>\n<p>El informe estableci\u00f3 que, entre 1901 y 2010, el nivel medio mundial del mar subi\u00f3 19 cent\u00edmetros y que los oc\u00e9anos se han expandido por el derretimiento de hielo. Adem\u00e1s, determin\u00f3 que, por las emisiones de gases de efecto invernadero, posiblemente la temperatura mundial -la cual entre 1800 y 2012, increment\u00f3 0.85\u00b0- siga en aumento y con ella los oc\u00e9anos se calienten y el hielo contin\u00fae derriti\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Por lo tanto, seg\u00fan las estimaciones, en 2065, el nivel medio del mar aumentar\u00e1 entre 24 y 30 cent\u00edmetros; y en 2100, 63 cent\u00edmetros, respecto a los a\u00f1os de referencia, que son 1986-2005.<\/p>\n<h4>\u201cHemos producido mucho CO2 en casi 40 a\u00f1os, casi el doble que se produce en los \u00faltimos cinco siglos, seg\u00fan los estudios, y esto ha llevado que el planeta se caliente, que funcione como un carro cuando lo dej\u00e1s en el sol, que por dentro est\u00e1 hirviendo, pero por afuera los rayos se est\u00e1n esparciendo\u201d, explica Gregorio Ram\u00edrez, soci\u00f3logo del \u00c1rea Natural de Articulaci\u00f3n Social y Organizativa, de la Unidad Ecol\u00f3gica Salvadore\u00f1a (UNES).<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p>Josu\u00e9 L\u00f3pez no estaba en su casa el 2 de mayo de 2015. Andaba con su primo apagando un incendio a kil\u00f3metros de la playa El Botoncillo, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n. Cuando lleg\u00f3, al presidente de la Asociaci\u00f3n de Desarrollo Comunitaria de esta comunidad, le cost\u00f3 reconocer el paisaje. Encontr\u00f3 inundado el terreno donde estaba su casa y su familia ya hab\u00eda sido evacuada a una escuela que sirvi\u00f3 de albergue en el municipio guatemalteco de Moyuca, vecino de El Salvador. Perdieron todo, y en medio de la angustia, la alcald\u00eda del municipio ahuachapaneco les dio la espalda, dice.<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s, Josu\u00e9 encontr\u00f3 su cocina enterrada en el manglar, donde fueron a parar muchas de las cosas de las 210 familias afectadas en el caser\u00edo El Botoncillo y Bola del Monte, a quienes las olas no les dieron paz durante cuatro d\u00edas.<\/p>\n<p>&#8220;A esta altura nadie se puede imaginar todo lo que sufrimos y todo lo que destruy\u00f3 el mar en esa fecha, porque ya del 2015 a 2019, aqu\u00ed se ve como que as\u00ed era&#8221;, cuenta Josu\u00e9 a un lado de donde una vez fue su casa. La casa de ladrillo a la que le faltan paredes y no ha podido reconstruir, porque la pesca, dice, se ha puesto mala y no alcanza para pagar las deudas que tiene.<\/p>\n<p>Cuando habla mira al horizonte, donde antes que el mar destruyera a la comunidad y parte de su manglar, hab\u00edan m\u00e1s de 200 metros de playa: afuera de su casa ten\u00eda los tapescos en los que secaba el pescado, m\u00e1s all\u00e1 hab\u00eda un surco de \u00e1rboles de botoncillo, un bordo, un basurero y una cancha de f\u00fatbol playa. Y atr\u00e1s, pozos de agua dulce, que ya son de agua salada. Todo lo cambi\u00f3 el mar.<\/p>\n<p>Ahora, cuando la marea est\u00e1 alta, para evitar que las olas que impactan se lleven la arena, ha tirado basura, como palmas secas y pl\u00e1stico, a la par de donde est\u00e1n los restos de su casa y metros enfrente donde ha construido dos casas con palma, vena de coco y horcones de botoncillo. Dice que el mismo aire va enterrando la basura y esto crea una barrera.<\/p>\n<p>En mayo de 2015 las costas salvadore\u00f1as fueron afectadas por el mar de fondo, un fen\u00f3meno que ocurre entre mayo y noviembre, y que provoca olas de hasta 10 metros de altura. El fuerte oleaje se debe a las lluvias ocurridas en el Oc\u00e9ano \u00cdndico, entre diciembre y febrero, e inicia en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico cuando termina la \u00e9poca seca y comienza la lluviosa.<\/p>\n<p>Desde esa fecha, la vida ya no es igual en la comunidad. Tras el mar de fondo, en el manglar, que se extiende hasta el cant\u00f3n de Garita Palmera, el canal perdi\u00f3 su hondura y su anchura. Lo cuenta Rigoberto Monge, el vicepresidente de la Asociaci\u00f3n de la Microcuenca Marino Costera de la Zona Sur de Ahuachap\u00e1n y primo de Josu\u00e9.<\/p>\n<p>Rigoberto est\u00e1 frente a un canal que, dice, a\u00f1os atr\u00e1s ten\u00eda una profundidad de un metro. Pero, cuando el mar sobrepas\u00f3 la playa y entr\u00f3 por la bocana, comenz\u00f3 a matar a los manglares. Enfrente hay palos de mangle peque\u00f1os, que fueron sembrados despu\u00e9s que la comunidad excav\u00f3 los canales, porque todo qued\u00f3 aterrado de arena y lodo. Tambi\u00e9n hay troncos de \u00e1rboles que se secaron. Ante \u00e9l saltan los camarones y los pescados conocidos como chimberitas, en el poco de agua que se niega a morir.<\/p>\n<p>&#8220;Eso qued\u00f3 como si no hab\u00eda existido estero, como si no hab\u00eda existido r\u00edo, porque todo lo llen\u00f3 de arena&#8221;, relata. Y recuerda que, antes de 2015, la bocana del caser\u00edo El Botoncillo pasaba destapada de seis a cinco a\u00f1os, lo que permit\u00eda que el agua fluyera libremente y ba\u00f1ara el manglar. Ahora se tapa una o dos veces por a\u00f1o. A veces la alcald\u00eda de San Francisco Men\u00e9ndez les env\u00eda una m\u00e1quina para extraer arena, pero, sino, la comunidad la saca con palas y azadones.<\/p>\n<p>Los bosques de manglar previenen las erosiones en las costas y son barreras naturales ante las inundaciones. En ellos viven crust\u00e1ceos y peces, que contribuyen a la econom\u00eda de los lugare\u00f1os. Para que los bosques est\u00e9n vivos, necesitan 50 % de agua salada y 50 % de agua dulce, porque con los flujos de estas dos aguas, los \u00e1rboles constantemente est\u00e1n subiendo y bajando. De lo contrario, se quedan estancados y se pudren. Y mueren los animales.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6390\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"6390\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-mar-que-traga-comunidades\/fsep22092019agespi16\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep22092019agespi16\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Manglares.  Con el aumento del mar, tambi\u00e9n incrementa la salinidad. Esto afecta a los bosques de manglar, que necesitan que corra en sus canales 50 % de agua salada y 50 % de agua dulce.  &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Manglares.  Con el aumento del mar, tambi\u00e9n incrementa la salinidad. Esto afecta a los bosques de manglar, que necesitan que corra en sus canales 50 % de agua salada y 50 % de agua dulce.  &lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6390\" src=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1280\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-1900x1267.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi16-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Manglares<\/strong>. Con el aumento del mar, tambi\u00e9n incrementa la salinidad. Esto afecta a los bosques de manglar, que necesitan que corra en sus canales 50 % de agua salada y 50 % de agua dulce.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El manglar de El Botoncillo es parte del sitio Ramsar Complejo Barra de Santiago. Estos sitios son ecosistemas de importancia internacional, por ser humedales \u00fanicos, que almacenan di\u00f3xido de carbono y que les sirven de hogar a especies migratorias.<\/p>\n<p>Caminando a un lado de la bocana, donde se observan m\u00e1s \u00e1rboles de mangle descubiertos de agua, entre la frontera de El Salvador y Guatemala, este mediod\u00eda Rigoberto lamenta que el escenario no sea el de a\u00f1os anteriores, con canales profundos y anchos. Que ya no lleguen a este lugar las aguas del r\u00edo Paz, que evitaban la arena acumulada en la bocana y la salinidad en el estero, y que adem\u00e1s, ayudaban a que hubiese un flujo de agua. As\u00ed, es imposible que no se acumule el agua salada en el bosque y se contamine. Antes no pasaba, con las seis horas de llenado y otras seis de vaciado.<\/p>\n<p>&#8220;Hemos producido mucho CO2 en casi 40 a\u00f1os, casi el doble que se produce en los \u00faltimos cinco siglos, seg\u00fan los estudios, y esto ha llevado que el planeta se caliente, que funcione como un carro cuando lo dej\u00e1s en el sol, que por dentro est\u00e1 hirviendo, pero por afuera los rayos se est\u00e1n esparciendo&#8221;, explica Gregorio Ram\u00edrez, soci\u00f3logo del \u00c1rea Natural de Articulaci\u00f3n Social y Organizativa, de la Unidad Ecol\u00f3gica Salvadore\u00f1a (UNES).<\/p>\n<p>Ram\u00edrez, el encargado de la UNES de monitorear la zona sur de Ahuachap\u00e1n, indica que fen\u00f3menos hidrometeorol\u00f3gicos, como el mar de fondo, tienden a ser constantes por el cambio clim\u00e1tico y esto conlleva al aumento de los niveles de mar. Sobre todo en esa parte de la zona de occidental, donde ha habido un cambio de uso de suelo y cada vez hay m\u00e1s monocultivo de ca\u00f1a.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo que ocurri\u00f3 en 2015, la UNES comenz\u00f3 a implementar un monitoreo hidroclim\u00e1tico que consiste en extraer agua de los pozos de la zona para saber cu\u00e1nta agua tienen, vincular su cantidad a la sequ\u00eda, a la ausencia de lluvia o la extracci\u00f3n para la riega de ca\u00f1a. Tambi\u00e9n hay un monitoreo de lluvia, en conjunto con el MARN, para saber cu\u00e1ndo es tiempo para cultivar o reforestar el manglar; y hay un monitoreo para medir la salinidad, acidez y el ox\u00edgeno del manglar. Pero la comunidad se ve amenazada.<\/p>\n<p>Un informe que el MARN y la UNES realizaron en 2016 se\u00f1ala que en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, se ha transformado el manglar de Garita Palmera, que deber\u00eda ser pantanoso y con ramificaciones hidrol\u00f3gica. Ha sido afectado porque la microcuenca El Aguacate, un brazo del r\u00edo Paz, que lleva agua hasta el manglar, ha servido como canal de riego para ca\u00f1ales. Esto lo descubrieron las comunidades y comenzaron acciones contra empresarios. Pero el agua de este r\u00edo, cuyo curso fue desviado por el hurac\u00e1n Fifi, en 1974, para el territorio guatemalteco, sigue sin llegar a la costa salvadore\u00f1a.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez sostiene que la producci\u00f3n de ca\u00f1a afecta los ecosistemas y a las poblaciones vulnerables, como El Botoncillo, y que, por ello, es necesario que el MARN y el Ministerio de Agricultura y Ganader\u00eda regulen los permisos ambientales. Ya que, con estas actividades, hay una repercusi\u00f3n en el aumento de los niveles del mar, sumado al cambio clim\u00e1tico. Tambi\u00e9n apunta a la necesidad de una Ley General de Aguas que garantice la sustentabilidad de las comunidades ante los intereses empresariales. Voceros oficiales de una empresa ca\u00f1era dijeron a esta revista que el sector no tiene incidencia en la cuenca desde hace dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En la entrada de la bocana, Rigoberto espera que, un d\u00eda, los casi dos metros de arena que trajo el mar de fondo, en 2015, puedan ser drenados en donde una vez fue un estero fluyente. Aunque esto no ser\u00eda suficiente para recuperar el bosque de manglar, ante un r\u00edo que ya no es de ellos, de la comunidad, y un mar que va creciendo y se traga todo lo que encuentra.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El incremento del nivel del mar en El Salvador afecta a las comunidades costeras y sus medios de vida. En la playa El Espino, en Usulut\u00e1n, la l\u00ednea de la costa retrocedi\u00f3 144 metros entre 1949 y 2009, y ha provocado el desplazamiento de sus habitantes. Mientras que en la playa El Botoncillo, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n, en 2015, el mar de fondo comi\u00f3 m\u00e1s de 200 metros de playa y, sus secuelas, poco a poco van matando a un manglar. Aunque la ciencia dice que el incremento est\u00e1, en parte, sujeto a fen\u00f3menos naturales, no descarta que el pa\u00eds, desde hace a\u00f1os, resiente los efectos del cambio clim\u00e1tico. Para el a\u00f1o 2065, los expertos se\u00f1alan que, en todo el mundo, el mar aumentar\u00e1 entre 24 y 30 cent\u00edmetros.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":57,"featured_media":6383,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true},"categories":[10],"tags":[429,374,329,428,430],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v18.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El incremento del nivel del mar en El Salvador afecta a las comunidades costeras y sus medios de vida. En la playa El Espino, en Usulut\u00e1n, la l\u00ednea de la costa retrocedi\u00f3 144 metros entre 1949 y 2009, y ha provocado el desplazamiento de sus habitantes. Mientras que en la playa El Botoncillo, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n, en 2015, el mar de fondo comi\u00f3 m\u00e1s de 200 metros de playa y, sus secuelas, poco a poco van matando a un manglar. Aunque la ciencia dice que el incremento est\u00e1, en parte, sujeto a fen\u00f3menos naturales, no descarta que el pa\u00eds, desde hace a\u00f1os, resiente los efectos del cambio clim\u00e1tico. Para el a\u00f1o 2065, los expertos se\u00f1alan que, en todo el mundo, el mar aumentar\u00e1 entre 24 y 30 cent\u00edmetros.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"S\u00e9ptimo Sentido\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revista7S\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2019-09-22T06:10:07+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-09-22T15:46:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1080\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@sept_sentido\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@sept_sentido\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Stanley Luna\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"20 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#website\",\"url\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/\",\"name\":\"S\u00e9ptimo Sentido\",\"description\":\"Un revista de La Prensa Gr\u00e1fica\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"en-US\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"url\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg\",\"width\":1920,\"height\":1080},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/\",\"name\":\"El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2019-09-22T06:10:07+00:00\",\"dateModified\":\"2019-09-22T15:46:36+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#\/schema\/person\/cdda21852626ffc1288d8b4d33f3b497\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El mar que traga comunidades\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#\/schema\/person\/cdda21852626ffc1288d8b4d33f3b497\",\"name\":\"Stanley Luna\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ad6340c0a99ccdd001b3c1c1b5e79470?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ad6340c0a99ccdd001b3c1c1b5e79470?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Stanley Luna\"},\"url\":\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/author\/stanleyluna\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido","og_description":"El incremento del nivel del mar en El Salvador afecta a las comunidades costeras y sus medios de vida. En la playa El Espino, en Usulut\u00e1n, la l\u00ednea de la costa retrocedi\u00f3 144 metros entre 1949 y 2009, y ha provocado el desplazamiento de sus habitantes. Mientras que en la playa El Botoncillo, en San Francisco Men\u00e9ndez, Ahuachap\u00e1n, en 2015, el mar de fondo comi\u00f3 m\u00e1s de 200 metros de playa y, sus secuelas, poco a poco van matando a un manglar. Aunque la ciencia dice que el incremento est\u00e1, en parte, sujeto a fen\u00f3menos naturales, no descarta que el pa\u00eds, desde hace a\u00f1os, resiente los efectos del cambio clim\u00e1tico. Para el a\u00f1o 2065, los expertos se\u00f1alan que, en todo el mundo, el mar aumentar\u00e1 entre 24 y 30 cent\u00edmetros.","og_url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/","og_site_name":"S\u00e9ptimo Sentido","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revista7S\/","article_published_time":"2019-09-22T06:10:07+00:00","article_modified_time":"2019-09-22T15:46:36+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1080,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@sept_sentido","twitter_site":"@sept_sentido","twitter_misc":{"Written by":"Stanley Luna","Est. reading time":"20 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#website","url":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/","name":"S\u00e9ptimo Sentido","description":"Un revista de La Prensa Gr\u00e1fica","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"en-US"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#primaryimage","inLanguage":"en-US","url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg","contentUrl":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg","width":1920,"height":1080},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#webpage","url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/","name":"El mar que traga comunidades - S\u00e9ptimo Sentido","isPartOf":{"@id":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#primaryimage"},"datePublished":"2019-09-22T06:10:07+00:00","dateModified":"2019-09-22T15:46:36+00:00","author":{"@id":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#\/schema\/person\/cdda21852626ffc1288d8b4d33f3b497"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/el-mar-que-traga-comunidades\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El mar que traga comunidades"}]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#\/schema\/person\/cdda21852626ffc1288d8b4d33f3b497","name":"Stanley Luna","image":{"@type":"ImageObject","@id":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/#personlogo","inLanguage":"en-US","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ad6340c0a99ccdd001b3c1c1b5e79470?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/ad6340c0a99ccdd001b3c1c1b5e79470?s=96&d=mm&r=g","caption":"Stanley Luna"},"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/author\/stanleyluna\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/fsep22092019agespi17.jpg","jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p91Eoh-1EV","jetpack-related-posts":[{"id":1088,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sueno-mucho-mar\/","url_meta":{"origin":6381,"position":0},"title":"\u201cSue\u00f1o mucho con el mar\u201d","date":"13 August, 2017","format":false,"excerpt":"Alexandra Ortiz Wallner naci\u00f3 en El Salvador en 1974, ahora reside en Berl\u00edn donde es profesora de Literaturas Hisp\u00e1nicas en la Universidad Humboldt. Es doctora en Literaturas Romances y cr\u00edtica cultural y literaria. En 2012 public\u00f3 \u201cEl arte de ficcionar: la novela contempor\u00e1nea en Centroam\u00e9rica\u201d, un recorrido regional en el\u2026","rel":"","context":"In &quot;Siete Preguntas&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/SIETE-PREGUNTAS-ALEXANDRA-ORTIZ.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":6805,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-y-el-mar\/","url_meta":{"origin":6381,"position":1},"title":"El Salvador y el mar","date":"8 December, 2019","format":false,"excerpt":"La zona costera del pa\u00eds ha estado abandonada a su suerte. Y cuando se hace esta afirmaci\u00f3n, no se refiere a grandes obras de infraestructura moderna; sino a los problemas m\u00e1s b\u00e1sicos de aguas residuales y v\u00edas de acceso.","rel":"","context":"In &quot;Opini\u00f3n desde ac\u00e1&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Sigfredo-Ram\u00edrez.png?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":3408,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/omoa-la-ciudad-que-se-resiste-a-ser-fantasma\/","url_meta":{"origin":6381,"position":2},"title":"Omoa, la ciudad que se resiste a ser fantasma","date":"22 April, 2018","format":false,"excerpt":"Cada invierno, el r\u00edo Motagua arrastra toneladas de basura desde Guatemala hacia las costas del mar Caribe en Honduras. El problema es especialmente grave en la ciudad de Omoa. Fueron 3,000 toneladas entre 2015 y 2016, que frenan el turismo, la econom\u00eda, y provocan contaminaci\u00f3n y enfermedades. Este es un\u2026","rel":"","context":"In &quot;Reportaje Internacional&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep22042018corguat03-min.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":746,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/un-tema-curioso\/","url_meta":{"origin":6381,"position":3},"title":"Un tema curioso","date":"16 July, 2017","format":false,"excerpt":"Aunque parece que la sombra de las maras nos persigue mundialmente, estos grupos no nos definen como pa\u00eds ni como salvadore\u00f1os. Hay much\u00edsimo m\u00e1s. El Salvador es m\u00e1s y mejor que los grupos delincuenciales cuyos reportajes atraviesan fronteras.","rel":"","context":"In &quot;Opini\u00f3n desde all\u00e1&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Leda-Romero.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":7851,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/la-libertad-sin-turistas-sin-compradores-y-sin-comida\/","url_meta":{"origin":6381,"position":4},"title":"La Libertad sin turistas, sin compradores y sin comida","date":"7 June, 2020","format":false,"excerpt":"[:es]En el kil\u00f3metro 39 de la carrera, en La Libertad, ondea una bandera blanca. Es una que colg\u00f3 una mujer que, hasta el 21 de marzo, alimentaba a sus tres hijos gracias a la venta de minutas. Como la de ella, hay decenas de familias que, en playas como San\u2026","rel":"","context":"In &quot;Reportaje Nacional&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/fsep24052020jupuerto29.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":4459,"url":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/caimanera-la-frontera-mas-cercana-entre-cuba-y-estados-unidos\/","url_meta":{"origin":6381,"position":5},"title":"Caimanera,  la frontera m\u00e1s cercana entre Cuba y Estados Unidos","date":"16 September, 2018","format":false,"excerpt":"Estados Unidos posee 45 millas cuadradas de tierra en Cuba. Es en esta regi\u00f3n en donde est\u00e1 localizada la base naval de Guant\u00e1namo. Cuba ha pedido en varias ocasiones que sean devueltos los terrenos ocupados por la Marina de Estados Unidos, que se ubic\u00f3 all\u00ed desde principios del siglo XX.","rel":"","context":"In &quot;Reportaje Internacional&quot;","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/fsep16092018gdanue01.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6381"}],"collection":[{"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/57"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6381"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6381\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6410,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6381\/revisions\/6410"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}