{"id":4796,"date":"2018-11-18T00:10:43","date_gmt":"2018-11-18T06:10:43","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=4796"},"modified":"2018-11-19T11:57:19","modified_gmt":"2018-11-19T17:57:19","slug":"el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos\/","title":{"rendered":"El Salvador: el escaso remedio al que se aferran hondure\u00f1os y guatemaltecos"},"content":{"rendered":"<p>Marina tom\u00f3 el papel en la ventanilla del hospital y se encontr\u00f3 con esas letras grandes y escritas a mano: IR. Ella crey\u00f3 que era el punto final de un recorrido tortuoso por una serie de consultorios m\u00e9dicos. A su hija, entonces de cinco a\u00f1os, ya le hab\u00edan dejado tomar potasio en grandes cantidades \u201cpara quitarle la anemia\u201d. Ya la hab\u00edan puesto a dieta y ya hasta le hab\u00edan sacado muestras para mandarlas a analizar en Estados Unidos. Pero no ten\u00eda un diagn\u00f3stico, y a Wendy no le bajaba la fiebre ni se le quitaba ese agotamiento intenso. Marina ve\u00eda como su ni\u00f1a se deterioraba cada vez m\u00e1s sin poder revertir el proceso o saber qu\u00e9 lo provocaba.<\/p>\n<p>Con el papel en la mano, Marina no supo descifrar el mensaje. Tuvo que parar la marcha de una enfermera para preguntarle. \u201cInsuficiencia Renal\u201d, escuch\u00f3, pero a\u00fan as\u00ed no entendi\u00f3. \u201cSon los ri\u00f1oncitos los que tiene mal\u201d, le explic\u00f3 en prisas la enfermera de una sala de emergencias pedi\u00e1tricas que siempre est\u00e1 llena.<br \/>\nEse d\u00eda de junio de 2007, las vueltas continuaron. Tras la respuesta de unos ex\u00e1menes, le a\u00f1adieron otra letra al papel: \u201cC\u201d. Marina volvi\u00f3 a buscar una cara amable en el mar de desconocidos para que le dijera el significado: cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed s\u00ed, revent\u00e9 a llorar\u2013, dice un d\u00eda de septiembre de 2018 en un pasillo de hospital.<br \/>\nMarina supo as\u00ed que Wendy, su hija \u00fanica, entonces de cinco a\u00f1os, ten\u00eda insuficiencia renal cr\u00f3nica, un diagn\u00f3stico que no admite retroceso, a menos que se haga un trasplante de ri\u00f1\u00f3n. Esas letras en el papel no fueron un final. Fueron solo el inicio de un proceso que ha mantenido a Marina y a Wendy haciendo dos viajes por semana a El Salvador durante los \u00faltimos 11 a\u00f1os. Ellas son hondure\u00f1as.<\/p>\n<p>Entre los miles que cada d\u00eda recorren los pasillos de los hospitales p\u00fablicos salvadore\u00f1os, quiz\u00e1 los m\u00e1s vulnerables sean los que lo hacen en suelo ajeno. No tienen familia ni amigos; llegan con el presupuesto limitado a transporte y, con suerte, algo de comida. Entre 2013 y 2017, los hospitales p\u00fablicos en El Salvador han registrado 91 mil consultas m\u00e9dicas dadas a extranjeros. Entre ellos, 43 mil han sido a guatemaltecos y 46 mil a hondure\u00f1os; entre ambas nacionalidades juntan el 97 %.<\/p>\n<p>Los datos extra\u00eddos de las respuestas a una docena solicitudes de informaci\u00f3n realizadas en los tres pa\u00edses indican que el \u00e9xodo de personas de Guatemala y Honduras no es espont\u00e1neo. Salen de forma sistem\u00e1tica empujados por una urgencia de alivio que sus pa\u00edses no reconocen y tampoco satisfacen. Para esta investigaci\u00f3n, LA PRENSA GR\u00c1FICA, con el apoyo de la Iniciativa de Periodismo de Investigaci\u00f3n de ICFJ\/CONNECTAS, tambi\u00e9n consult\u00f3 documentos presupuestarios y los planes anuales de hospitales y de ministerios.<\/p>\n<p>Honduras, Guatemala y El Salvador forman la punta de una flecha que parece enfilar a M\u00e9xico y de ah\u00ed, a Estados Unidos. Esta regi\u00f3n se conoce como Tri\u00e1ngulo Norte: tres pa\u00edses casi borrados por la migraci\u00f3n irregular y la violencia. Pocas veces el mundo mira hacia ac\u00e1, si no es por las balas o las caravanas de desesperados que huyen hacia el Norte. \u00bfQui\u00e9n puede preguntar, en este ambiente, por la angustia de una madre hondure\u00f1a y su hija de cinco a\u00f1os con un papel en el que apenas se lee IRC? Hace 11 a\u00f1os, nadie.<\/p>\n<iframe id=\"PerfilFronterizos\" src=\"https:\/\/www.connectas.org\/especiales\/migrantes-salud\/hospitales-fronterizos.html\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los municipios de Guatemala y Honduras que son fronterizos con El Salvador, la inversi\u00f3n en salud p\u00fablica no es suficiente para cubrir la demanda. Los hospitales del interior no cuentan con suficiente equipo, recurso humano y no tienen instalaciones adecuadas, lo que obliga a los usuarios a hacer viajes largos hacia las capitales. La otra opci\u00f3n es traspasar la frontera con El Salvador y recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El Salvador ha registrado en los \u00faltimos cinco a\u00f1os un promedio diario de 23 consultas a guatemaltecos y 25 a hondure\u00f1os. Hay hospitales salvadore\u00f1os, como el de Ahuachap\u00e1n, en donde la llegada de guatemaltecos implica una inversi\u00f3n de $100 mil al mes. Y hay otros, como el de Sensuntepeque, en donde cuando se suman los egresos, las consultas, las emergencias y los partos, los hondure\u00f1os constituyen el 30 % de los usuarios atendidos. Ni Guatemala ni Honduras llevan registro de cu\u00e1ntas personas salen con fines m\u00e9dicos y tampoco han reconocido este servicio a El Salvador, el m\u00e1s peque\u00f1o de los pa\u00edses del Tri\u00e1ngulo Norte.<\/p>\n<h4>De los 655 egresos de extranjeros que el hospital de Santa Ana report\u00f3 el a\u00f1o pasado, 654 fueron guatemaltecos. Para el ejercicio fiscal de 2017, la Asamblea Legislativa vot\u00f3 un presupuesto en el que se le redujo la asignaci\u00f3n a este centro asistencial. De $22 millones, pas\u00f3 a contar solo con $20 millones. A pesar de hechos como este, la de guatemaltecos y hondure\u00f1os en los hospitales salvadore\u00f1os es una carrera por escapar del abandono institucional. Para ellos, El Salvador, con todas sus carencias, es un parche, una prolongaci\u00f3n de la vida.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>SISTEMAS DE SALUD EN ETERNA CRISIS<\/strong><\/p>\n<p>No hay diferencias grandes entre los sistemas de salud p\u00fablica de los tres pa\u00edses. En El Salvador y Honduras el gasto p\u00fablico en salud est\u00e1 arriba de 4 % del Producto Interno Bruto (PIB). En Guatemala es solo un poco m\u00e1s del 2 %. Los tres est\u00e1n por debajo del 6 % del PIB, el m\u00ednimo recomendado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, sobre todo en pa\u00edses con alta desigualdad. \u201cSe estima que un 30 % de la poblaci\u00f3n no tiene acceso a atenci\u00f3n de salud debido a razones econ\u00f3micas y que un 21% renuncia a buscar atenci\u00f3n debido a las barreras geogr\u00e1ficas\u201d, ratifica la OMS en el informe \u201cFinanciamiento de la Salud en las Am\u00e9ricas\u201d.<\/p>\n<p>A la hora de repartir el Presupuesto General de la Naci\u00f3n, los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador condenan a los hospitales y dem\u00e1s centros de salud p\u00fablicos a dar atenci\u00f3n con graves d\u00e9ficits en cuatro aspectos: infraestructura, recurso humano, abastecimiento de medicamentos y fondos disponibles. Condenan a los sectores m\u00e1s vulnerables de las poblaciones a transitar por su cuenta grandes distancias y a rebuscarse por recursos para complementar sus tratamientos m\u00e9dicos, cuando hacerlo incluye un gasto significativo en transporte.<br \/>\nEn Honduras, en los hospitales nacionales de referencia, como el Hospital Escuela Universitario (Tegucigalpa) y el Mario Catarino Rivas (San Pedro Sula), \u201chay una afluencia de pacientes superior a sus capacidades de atenci\u00f3n, hospitalizaci\u00f3n, medicamentos e insumos. Esos pacientes son referidos o enviados de hospitales departamentales que no los atienden por falta de especialistas, equipos, medicamentos o servicios correspondientes\u201d, resume este a\u00f1o la Comisi\u00f3n Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH). Pero este documento formal no incluye el drama diario, como que el Mario Catarino Rivas recibe a los usuarios entre l\u00e1minas y pl\u00e1sticos. El a\u00f1o pasado, este hospital enfrent\u00f3 una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de presupuesto. De $46 millones asignados en 2016, pas\u00f3 a 26 en 2017.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Mejor opci\u00f3n de salud en El Salvador [AUDIO]<\/h3>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4796-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/OFF-MEJOR-SALUD-EN-EL-SALVADOR-con-fondo-TOMA-2.mp3?_=1\" \/><a href=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/OFF-MEJOR-SALUD-EN-EL-SALVADOR-con-fondo-TOMA-2.mp3\">http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/OFF-MEJOR-SALUD-EN-EL-SALVADOR-con-fondo-TOMA-2.mp3<\/a><\/audio>\n<p>En Guatemala, Zulma Calder\u00f3n, de la Procuradur\u00eda para la Defensa de los Derechos Humanos, habla de una reacci\u00f3n en cadena similar que mantiene a los habitantes del interior del pa\u00eds alejados de los servicios de salud m\u00e1s completos: \u201cA veces, los hospitales del interior carecen hasta de lo m\u00e1s b\u00e1sico, esto deriva en que todos esos pacientes vienen a parar aqu\u00ed (capital), al San Juan de Dios o al Roosevelt; porque antes no han tenido acceso a un ultrasonido o a un traumat\u00f3logo que los opere, no se les da acceso a las piezas m\u00e1s b\u00e1sicas en su lugar de residencia y vienen a llenar los hospitales m\u00e1s grandes por cosas que se deber\u00edan haber resuelto en un hospital regional o departamental\u201d.<\/p>\n<p>Y en El Salvador, a ning\u00fan hospital p\u00fablico le alcanza el dinero que se le asigna en el presupuesto general de la naci\u00f3n. Todos solicitan una cantidad de refuerzo para los \u00faltimos meses del a\u00f1o. Si se les aprueba, este fondo de emergencia solo lo pueden utilizar para comprar insumos cr\u00edticos. Lo b\u00e1sico para seguir funcionando, no hay margen para ampliar cobertura o mejorar los servicios.<br \/>\nEntre los tres, El Salvador tiene una sola caracter\u00edstica que podr\u00eda calificarse como ventaja: es peque\u00f1o. Lo es con respecto a pa\u00edses como Guatemala y Honduras e incluso en el angosto puente que parece Centroam\u00e9rica cuando se mira desde arriba en comparaci\u00f3n con la del Norte y la del Sur. En los 21 mil kil\u00f3metros salvadore\u00f1os hay repartidos 30 hospitales; de ellos, tres son de referencia, quiere decir que son el escal\u00f3n m\u00e1s alto al que puede elevarse un paciente con una enfermedad grave. Son los que cuentan con m\u00e1s equipo y m\u00e1s personal. En esta categor\u00eda est\u00e1 el Hospital Nacional de Ni\u00f1os Benjam\u00edn Bloom, el hospital al que Marina y Wendy llegaron hace 11 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando Marina empez\u00f3, en 2007, a recorrer consultorios con Wendy de cinco a\u00f1os y una fiebre que no ced\u00eda, lo hizo en Ocotepeque, un municipio hondure\u00f1o que comparte fronteras con Guatemala y con El Salvador. Arranc\u00f3 en una cl\u00ednica privada, con ex\u00e1menes de laboratorios privados. Ella no sab\u00eda qu\u00e9 era andar por pasillos de hospitales porque Wendy nunca hab\u00eda tenido mayores quebrantos de salud. Al no ver mejor\u00eda con tratamientos para anemia y dietas, siguieron escalando niveles a ciegas, sin ninguna instrucci\u00f3n o mapa. Llegaron hasta San Pedro Sula, a 260 kil\u00f3metros del hogar, una distancia que se transita en unas seis o siete horas en bus. Ah\u00ed le tomaron m\u00e1s muestras, m\u00e1s ex\u00e1menes, quer\u00edan cobrar env\u00edos de muestras a Estados Unidos. Y la ni\u00f1a segu\u00eda mal.<\/p>\n<iframe id=\"PresupuestoHospitales\" src=\"https:\/\/www.connectas.org\/especiales\/migrantes-salud\/presupuesto-hospitales.html\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rebotaron en Honduras por un par de consultorios m\u00e1s, entre privados y p\u00fablicos, pero la respuesta no lleg\u00f3. Agobiada, casi vencida, Marina escuch\u00f3 hablar de un hospital solo para ni\u00f1os, ubicado a 110 kil\u00f3metros de distancia, pero ten\u00edan que cruzar frontera hacia San Salvador, la capital salvadore\u00f1a, un lugar hasta donde apenas hab\u00eda llegado alguna vez. Con su entonces esposo reunieron el dinero que pudieron de sus salarios como profesores de escuela para que ella pudiera viajar en bus solo con la ni\u00f1a. Iniciaron el camino hasta el Hospital Nacional Benjam\u00edn Bloom sin nada m\u00e1s que esperanza de hallar un diagn\u00f3stico y luego una cura.<\/p>\n<p>Llegaron a la emergencia del Bloom el 6 de junio de 2007. Tras descifrar las letras IRC en un papel, Wendy pas\u00f3, ese mismo d\u00eda, de la emergencia al cuarto nivel del hospital. Qued\u00f3 ingresada en el servicio de Nefrolog\u00eda. Marina, recuerda, que se sent\u00eda abrumada por la enfermedad, por estar en otro pa\u00eds sola y por tener que resolver su estancia en la noche. Tambi\u00e9n la desconcertaba el comportamiento de Wendy.<\/p>\n<p>\u2014Mi ni\u00f1a lloraba, se tiraba al suelo, les tiraba cosas a las enfermeras, y yo no entend\u00eda que eran los qu\u00edmicos los que la pon\u00edan como loquita\u2013, cuenta con una voz que se rompe.<br \/>\nWendy estuvo ingresada un mes. Sali\u00f3 del Bloom el 6 de julio de 2007 estable, con un cat\u00e9ter para di\u00e1lisis intermitente y citas continuas de dos veces por semana para seguir con un tratamiento que es vitalicio, mientras no se realice un trasplante de ri\u00f1\u00f3n. En Honduras, en aquel a\u00f1o, para los afectados de Ocotepeque por la enfermedad renal cr\u00f3nica no hab\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n que viajar al menos 6 horas hasta San Pedro Sula.<\/p>\n<p>Los extranjeros que llegan al Hospital Bloom no son referidos de otros centros asistenciales, por lo tanto, no traen expediente ni ex\u00e1menes de laboratorio. Vienen como Marina y Wendy: con la ropa que traen puesta y buscando respuestas. Solo en 2017, el Bloom brind\u00f3 1,050 consultas curativas a ni\u00f1os hondure\u00f1os y 295 a guatemaltecos.<\/p>\n<p>El Bloom es un hospital al que entre 2016 y 2017 se le redujo el presupuesto: pas\u00f3 de $30 millones, a tener que funcionar solo con $28 millones. La demanda es tal, que si alguien llega a mitad de noviembre a pedir consulta, se le asignar\u00e1 cupo para ser atendido a medio enero, porque se maneja un tiempo de espera de 56 d\u00edas. Al respetable desempe\u00f1o que pueda tener el Bloom lo marca mucho la carencia. El a\u00f1o pasado, solo se pudo hacer un 73 % de las cirug\u00edas electivas ya que funcionaron con siete quir\u00f3fanos; los otros cuatro se dejaron de usar porque falta personal de enfermer\u00eda y anestesia. Es un hospital con vocaci\u00f3n y dedicado a los ni\u00f1os, pero en donde nada sobra y, casi siempre, todo falta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4810\" style=\"width: 1000px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"4810\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos\/fsep18112018fzgua06\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/fsep18112018fzgua06.jpg\" data-orig-size=\"1000,667\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep18112018fzgua06\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Jutiapa.  El Hospital Nacional Ernestina Viuda de Recinos, Jutiapa, tiene un presupuesto de $7.5 millones  en el a\u00f1o, con el cual debe atender a una poblaci\u00f3n de 145 mil habitantes. Las atenciones por violencia y accidentes de tr\u00e1nsito son las que m\u00e1s recursos demandan.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Jutiapa.  El Hospital Nacional Ernestina Viuda de Recinos, Jutiapa, tiene un presupuesto de $7.5 millones  en el a\u00f1o, con el cual debe atender a una poblaci\u00f3n de 145 mil habitantes. 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El Hospital Nacional Ernestina Viuda de Recinos, Jutiapa, tiene un presupuesto de $7.5 millones en el a\u00f1o, con el cual debe atender a una poblaci\u00f3n de 145 mil habitantes. Las atenciones por violencia y accidentes de tr\u00e1nsito son las que m\u00e1s recursos demandan.<\/figcaption><\/figure>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>EL RECORRIDO DE UN HOMBRE EN AGON\u00cdA<\/strong><br \/>\nSe llama Mamerto V. Tiene 52 a\u00f1os. Apenas habla. Tiene un tubo en la nariz, un cat\u00e9ter en la mano y vendas en el est\u00f3mago. A primera vista, est\u00e1 muy mal. \u201cCuando lo trajimos estaba peor\u201d, explica Richard, un amigo que se define como casi hermano.<\/p>\n<p>Mamerto vive en Jalpatagua, un municipio guatemalteco fronterizo con El Salvador. En esta zona, se comercia tanto en quetzales como en d\u00f3lares, hay una frontera en toda forma que se llama Valle Nuevo del lado de Guatemala y Las Chinamas del lado de El Salvador. La gente va y viene como rutina. Pero dar esos saltos entre pa\u00edses con un dolor insoportable es otra cosa. Por eso, el primer lugar donde consult\u00f3 fue un centro asistencial local. Dos veces fue y no encontr\u00f3 alivio.<\/p>\n<p>Una noche, el dolor se intensific\u00f3 y lo empuj\u00f3 a recorrer una distancia m\u00e1s larga. Tras una hora de camino en carro, lleg\u00f3 al hospital de Jutiapa, siempre en Guatemala. Regres\u00f3 a su casa con medicamento, pero tras varias dosis, nada mejor\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando en una noche de inicios de agosto se les desmay\u00f3, la familia de Mamerto cruz\u00f3 a toda prisa la frontera hacia El Salvador y lo llev\u00f3 a pasar consulta a Ahuachap\u00e1n. Lleg\u00f3 con el ap\u00e9ndice reventado. De ah\u00ed, el personal m\u00e9dico lo meti\u00f3 m\u00e1s en el sistema sanitario salvadore\u00f1o. Lo llevaron en ambulancia hasta el hospital de siguiente nivel que se encuentra en Santa Ana.<br \/>\nMamerto es un jubilado, vive de su pensi\u00f3n. Se encuentra en esta cama del Hospital San Juan de Dios de Santa Ana (El Salvador), d\u00e9bil y deteriorado, pero vivo.<\/p>\n<p>Con discreci\u00f3n, una enfermera agrega que no se trata solo del ap\u00e9ndice. El personal m\u00e9dico sospecha que Mamerto sufre de otra enfermedad de base que lo vuelve muy vulnerable, pero falta hacerle m\u00e1s estudios. Por ahora, Mamerto est\u00e1 estable, algo que ha representado para el Hospital San Juan de Dios 20 d\u00edas de ingreso y una cirug\u00eda. Esta es la cuarta que Mamerto se hace en El Salvador, porque los hospitales de la ciudad de Guatemala \u2013en donde en teor\u00eda podr\u00eda hacerse este proceso sin dejar su pa\u00eds\u2013 a \u00e9l le quedan a una distancia imposible de 110 kil\u00f3metros, 2 horas de camino sin tr\u00e1fico. \u201cSi cuando se desmay\u00f3 lo hubi\u00e9ramos llevado directo a la capital, o primero a Jutiapa y de ah\u00ed a la capital, se nos muere en el camino\u201d, cuenta Richard, el hermano, que espera que le den el egreso en unos d\u00edas para llevarlo a Guatemala.<\/p>\n<p>De los 655 egresos de extranjeros que el hospital de Santa Ana report\u00f3 el a\u00f1o pasado, 654 fueron guatemaltecos. Para el ejercicio fiscal de 2017, la Asamblea Legislativa vot\u00f3 un presupuesto en el que se le redujo la asignaci\u00f3n a este centro asistencial. De $22 millones, pas\u00f3 a contar solo con $20 millones. A pesar de hechos como este, la de guatemaltecos y hondure\u00f1os en los hospitales salvadore\u00f1os es una carrera por escapar del abandono institucional. Para ellos, El Salvador, con todas sus carencias, es un parche, una prolongaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<h4>Los hondure\u00f1os no solo han hecho caravanas para migrar hacia Estados Unidos. Cada semana, y desde hace a\u00f1os, en las aldeas m\u00e1s pobres y aisladas se organizan uno o dos viajes colectivos hacia El Salvador en busca de salud. Estos viajes van llenos de gente con dolor, de embarazadas y de ni\u00f1os enfermos.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>UNA SALA DE EMERGENCIA INHABITABLE<\/strong><br \/>\nAl momento de escribir esto, ronda en redes sociales un video de un chorro de agua que cae fuerte sobre una camilla desvencijada colocada en el pasillo del Hospital San Juan de Dios de Guatemala, el grande, el de referencia nacional. Las autoridades del hospital se apresuraron a decir que un sismo de menos de 6 en escala de Ritcher desajust\u00f3 las tuber\u00edas y provoc\u00f3 la fuga. Puede ser una excusa cre\u00edble, pero en este hospital abundan sillas de espera rotas, camas de hospital rotas, camillas rotas. Est\u00e1 colapsado y roto o a punto de romperse, como las tuber\u00edas.<br \/>\nEste es uno de los dos hospitales de referencia 3 en Guatemala. Junto con el Roosevelt, son los que m\u00e1s recursos tienen para atender los casos graves que les llegan de todo el pa\u00eds. El San Juan de Dios cuenta con 30 especialidades y subespecialidades. Tiene 500 m\u00e9dicos, 1,300 enfermeras y 946 camas censables. Al menos es as\u00ed en papeles. Guatemala sufri\u00f3 en 2015 una crisis que afect\u00f3 el sistema de salud p\u00fablico. El San Juan de Dios fue, entonces, el s\u00edmbolo de esa decadencia.<\/p>\n<p>La crisis la desat\u00f3 un desabastecimiento de medicamentos e insumos m\u00e9dicos en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), que atiende la salud de asalariados que cotizan. Este fen\u00f3meno, producto de una red de corrupci\u00f3n, oblig\u00f3 a los usuarios a tocar puertas en hospitales p\u00fablicos, en donde ya, por lo general, se trabaja con una cantidad de medicinas e insumos insuficiente para la demanda. Las denuncias p\u00fablicas por mala atenci\u00f3n estallaron.<\/p>\n<p>En 2015, el San Juan de Dios guatemalteco atendi\u00f3 gente hasta en los pasillos, como ese en el que hace unas semanas cay\u00f3 un chorro de agua sobre la camilla. La crisis se manifest\u00f3 en las largas filas que los usuarios formaron para programar consulta y tambi\u00e9n para farmacia.<\/p>\n<p>La respuesta del Gobierno guatemalteco lleg\u00f3 al siguiente a\u00f1o del esc\u00e1ndalo. \u201cLos dos hospitales m\u00e1s importantes del pa\u00eds representaban (en 2015) el 36 % del presupuesto del total de los 44 hospitales del MSPAS; este porcentaje creci\u00f3 a 41 % en 2016, debido a la percepci\u00f3n de crisis\u201d, se lee en el informe \u201cGuatemala: tendencias del gasto en salud\u201d, publicado en junio de 2017. En otras palabras, al San Juan de Dios le duplicaron el presupuesto. En 2016 fue de $44 millones y en 2017 super\u00f3 los $83 millones. Lo mismo pas\u00f3 con el Roosevelt, que lleg\u00f3 a $85 millones. Para dimensionar, ning\u00fan hospital del Tri\u00e1ngulo Norte ha recibido un aumento de presupuesto tan grande como estos en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Y ninguno recibe una erogaci\u00f3n anual que se les acerque.<\/p>\n<p>\u201cEl problema (en el San Juan de Dios) no es que no tengamos presupuesto para atender a las personas, lo que no tenemos es espacio\u201d, explica el director de este hospital, Edwin Bravo. \u201cD\u00e9monos cuenta de que este hospital fue creado para 1984, para otro tipo de demanda. Ahora ya no tenemos cabida. Tengo saturada la Pediatr\u00eda, ya no tengo espacios en camas, no damos para m\u00e1s\u201d, agrega con m\u00e1s resignaci\u00f3n que alarma.<\/p>\n<p>Con 23 a\u00f1os de experiencia como traumat\u00f3logo, el director Bravo sabe que el sistema en el que se prioriza a los hospitales metropolitanos obliga a los usuarios del interior del pa\u00eds a recorrer grandes distancias y se\u00f1ala lo obvio: que hace falta construir hospitales de otro nivel en las zonas alejadas de la capital o aumentar la capacidad instalada de los que ya existen. Para esto hace falta dinero, y lo que queda de asignaci\u00f3n del PIB para salud p\u00fablica en Guatemala despu\u00e9s de los presupuestos de los hospitales San Juan de Dios y Roosevelt no alcanza para invertir en infraestructura, especializaci\u00f3n, equipo y personal para la periferia.<\/p>\n<p>As\u00ed, haya o no haya dinero en el San Juan de Dios, a Mamerto, el jubilado que sobrevive con su pensi\u00f3n, de todas formas, le queda demasiado lejos. A \u00e9l le tocar\u00eda ir, en primera instancia, al hospital de Jutiapa. Este centro asistencial cuenta con 200 camas, ofrece 14 especialidades y en su \u00e1rea de atenci\u00f3n habitan 145 mil personas. Entre 2013 y 2017, el presupuesto asignado anduvo entre los $48 y los $56 millones, una situaci\u00f3n que lo obliga a depender mucho de los donativos de equipo y de algunos medicamentos especializados, es decir, de la caridad que instituciones y particulares quieran hacer. Pero lo que mejor describe lo que se vive en este hospital es, tambi\u00e9n, su infraestructura.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea de Pediatr\u00eda hay manchas de humedad en el techo y fisuras en la loza de piso. En el resto de servicios, las paredes tienen grietas transversales, hay desprendimiento de acabados en varios segmentos y el suelo ha perdido cohesi\u00f3n. El edificio completo de este hospital nivel 2 ya cumpli\u00f3 su tiempo de vida \u00fatil, seg\u00fan un informe que la Coordinadora Nacional para la Reducci\u00f3n de Desastres (CONRED) public\u00f3 en 2017. A la edad del edificio, que se supone data de 1965, se suma la falta de mantenimiento.<\/p>\n<p>\u201cNo cumple con las dimensiones m\u00ednimas necesarias para las actividades que en ella se realizan\u201d, sentenci\u00f3 la CONRED sobre una de las \u00e1reas m\u00e1s sensibles del hospital de Jutiapa: la sala de Emergencias de este que es uno de los hospitales que m\u00e1s se consume en atender lesiones por violencia y por accidente de tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p>Este de Jutiapa es el hospital al que, por cercan\u00eda, deb\u00eda asistir a Mamerto. Tambi\u00e9n a este deb\u00eda llegar Cayetano P., de 77 a\u00f1os, sastre; pero lleva m\u00e1s de una semana ingresado en el hospital de Ahuachap\u00e1n, El Salvador, por una enfermedad cut\u00e1nea. Henrry R., de 40 a\u00f1os, reside en el municipio guatemalteco de Asunci\u00f3n Mita, por lo que tambi\u00e9n es parte de la poblaci\u00f3n meta del hospital de Jutiapa, pero lleva 10 d\u00edas ingresado en el hospital de Santa Ana, El Salvador. Ofelia R., de 47 a\u00f1os, es de Jalpatagua y lleva 21 d\u00edas ingresada tambi\u00e9n en el hospital de Ahuachap\u00e1n, del lado salvadore\u00f1o, porque se hizo una cirug\u00eda programada que en Jutiapa seguir\u00eda esperando. Y as\u00ed, cientos al mes, miles en un a\u00f1o. Solo en el hospital de Ahuachap\u00e1n, de las 1,599 emergencias atendidas el a\u00f1o pasado, 438 fueron guatemaltecos, poco menos de la tercera parte.<\/p>\n<p>Jalpatagua, Asunci\u00f3n Mita, Atescatempa, Jerez y el mismo Jutiapa forman parte de un cord\u00f3n fronterizo de Guatemala que de manera habitual aparece mencionado en los archivos hospitalarios de El Salvador en la casilla de \u201cprocedencia\u201d. Para el hospital de Ahuachap\u00e1n, los pacientes guatemaltecos significan una erogaci\u00f3n mensual que ronda los $100 mil, seg\u00fan el director Ricardo G\u00f3chez. Para ponerlo en contexto, este hospital ya solicit\u00f3 el habitual refuerzo presupuestario. Les fue aprobado un fondo de $87 mil como extra para terminar el a\u00f1o. Es menos de lo que los usuarios guatemaltecos representan en un mes.<\/p>\n<p>Aunque lo que CONRED urge en su informe es la construcci\u00f3n de un hospital nuevo en otro lugar de Jutiapa, el documento sirvi\u00f3 para acelerar la construcci\u00f3n y entrega de una nueva sala de Emergencias, que empez\u00f3 a funcionar en agosto de este a\u00f1o. El terreno y la obra fueron donados por la municipalidad. Las instalaciones modernas est\u00e1n junto al edificio caduco y se comunican por una puerta que separa los pisos cer\u00e1micos nuevos de los de cemento, manchados y agrietados.<\/p>\n<h4>Para el hospital de Ahuachap\u00e1n, los pacientes guatemaltecos significan una erogaci\u00f3n mensual que ronda los $100 mil, seg\u00fan el director Ricardo G\u00f3chez. Para ponerlo en contexto, este hospital ya solicit\u00f3 el habitual refuerzo presupuestario. Les fue aprobado un fondo de $87 mil como extra para terminar el a\u00f1o. Es menos de lo que los usuarios guatemaltecos representan en un mes.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>LAS \u201cPASTILLAS DE HARINA\u201d DE UN HIMNO CONTESTATARIO<\/strong><br \/>\nEn Honduras, hay una canci\u00f3n que naci\u00f3 parte de una campa\u00f1a electoral y acab\u00f3 elevada a himno de oposici\u00f3n: \u201cSi van a los hospitales en busca de medicina, por una simple aspirina, nos dan pastillas de harina. JOH, JOH, es pa\u2019 fuera que vas\u201d, dice una de las estrofas que escribi\u00f3 Macario Mej\u00eda. JOH son las siglas de Juan Orlando Hern\u00e1ndez, presidente hondure\u00f1o. La popularidad de la canci\u00f3n no radica en el apoyo a un partido, sino en que hace lo que es com\u00fan en esta regi\u00f3n: le pone ritmo tropical a una tragedia.<\/p>\n<p>Es la letra que cantan a todo pulm\u00f3n miles de hondure\u00f1os sin papeles, sin dinero, sin comida, sin nada, que desde octubre forman caravanas para intentar llegar a Estados Unidos.<br \/>\nYa sin ritmo tropical, para describir el estado de la red hondure\u00f1a de hospitales p\u00fablicos la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos de Honduras (CONADEH) acu\u00f1\u00f3 un concepto tan simple como angustiante: est\u00e1 en coma.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, la comisi\u00f3n hizo una supervisi\u00f3n por las instalaciones de 31 hospitales, como seguimiento al primer informe levantado en 2014. El resultado fue una lista observaciones como que el desabastecimiento de medicamentos vitales es cr\u00edtico, que la adquisici\u00f3n de insumos m\u00e9dicos y quir\u00fargicos est\u00e1 viciada, que el personal no atiende bien a los usuarios, que no hay suficientes m\u00e9dicos ni enfermeras, que no hay mobiliario, no hay equipo, no hay sillas, no hay camas y que los supervisores de CONADEH vieron a los pacientes ser atendidos en pasillos. En resumen, que \u201cHonduras evidencia un marcado y continuo desmejoramiento en la calidad de atenci\u00f3n y en los servicios brindados\u201d.<\/p>\n<p>Los hondure\u00f1os no solo han hecho caravanas para migrar hacia Estados Unidos. Cada semana, y desde hace a\u00f1os, en las aldeas m\u00e1s pobres y aisladas se organizan uno o dos viajes colectivos hacia El Salvador en busca de salud. Estos viajes van llenos de gente con dolor, de embarazadas y de ni\u00f1os enfermos.<\/p>\n<p>Fel\u00edcita L\u00f3pez es una l\u00edder ind\u00edgena. Vive en El Volc\u00e1n, en Santa Elena, La Paz, Honduras. Cuando quiere pasar consulta sin dejar su pa\u00eds, debe caminar al menos 5 horas hasta el centro de salud de la cabecera del municipio y el problema es que nada le garantiza recibir medicinas de forma gratuita. Ante esto, la mayor\u00eda de veces, prefiere tomar la otra opci\u00f3n, que es caminar 9 horas y cruzar por un punto ciego para pasar consulta en el pa\u00eds vecino.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4811\" style=\"width: 1600px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"4811\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos\/fsep18112018mrhos46\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/fsep18112018mrhos46.jpg\" data-orig-size=\"1600,1067\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep18112018mrhos46\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Viaje.  Desde Ocotepeque, Honduras, hasta el Hospital Bloom, en El Salvador, un taxi cobra unos $60. Este servicio lo ocupan las familias cuyos pacientes tienen alg\u00fan problema motriz.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Viaje.  Desde Ocotepeque, Honduras, hasta el Hospital Bloom, en El Salvador, un taxi cobra unos $60. 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Desde Ocotepeque, Honduras, hasta el Hospital Bloom, en El Salvador, un taxi cobra unos $60. Este servicio lo ocupan las familias cuyos pacientes tienen alg\u00fan problema motriz.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cCuando viajamos para El Salvador, salimos a la 1 de la madrugada y vamos llegando de regreso a la casa a las 9 de la noche\u201d, cuenta Fel\u00edcita. Hay un gu\u00eda que sabe dirigir al grupo por un camino sin riesgo de encontrar autoridades o delincuentes, que para el caso es lo mismo, porque les piden dinero. El gu\u00eda no cobra su servicio, porque \u00e9l mismo aprovecha para llevar a su familia al hospital del lado salvadore\u00f1o. \u201cRegresamos con los pies ampollados de tanto caminar\u201d, ilustra Fel\u00edcita.<\/p>\n<p>Hay quienes pueden ahorrarse la caminata. Miriam V\u00e1squez, de 32 a\u00f1os, sali\u00f3 de Marcala, La Paz, Honduras, con la intenci\u00f3n de recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica en El Salvador. Consigui\u00f3 hacer el viaje en carro. El dolor que provoca tener c\u00e1lculos en la ves\u00edcula es profundo, agudo, ocupa todo el cuerpo y no se quita. En este estado de no vida, a Miriam cada bache de la v\u00eda se le clav\u00f3 en el cuerpo como pu\u00f1alada.<br \/>\nAntes de decidir cruzar frontera, ya hab\u00eda ido al centro de salud hondure\u00f1o. Miriam dice que lleg\u00f3 a las 7 de la noche al hospital de Intibuc\u00e1, la atendieron a las 11 de la noche. Cuenta que el doctor que la examin\u00f3 le entreg\u00f3 una receta y la dej\u00f3 para atender a otro paciente. \u201cCuando me rebaj\u00f3 el dolor, unas gentes me dijeron \u2018\u00a1b\u00e1jese de la camilla!\u2019 y me mandaron a una bancas al pasillo; ah\u00ed me agarr\u00f3 v\u00f3mito, le dije al doctor y me orden\u00f3 a ir por unas pastillas a la farmacia. Pero el hombre que atend\u00eda estaba dormido, me dio las pastillas hasta las 5 de la ma\u00f1ana\u201d, recuerda. Al siguiente d\u00eda, arm\u00f3 viaje a El Salvador.<br \/>\nMiriam se oper\u00f3 aqu\u00ed. Al hacer memoria de su calvario, concluye que lo \u00fanico que importa es que ella se aferra a la vida y muestra im\u00e1genes de sus hijos como argumento.<br \/>\n\u201cMiles de pacientes acuden a diario en busca de asistencia m\u00e9dica en un sistema de salud caracterizado por su estado de \u2018coma\u2019 permanente, que no permite la atenci\u00f3n con calidez y calidad que merecen los hondure\u00f1os\u201d, cuenta la CONADEH en su informe. Lo que no aparece ah\u00ed es esta procesi\u00f3n, este \u00e9xodo de hondure\u00f1os que se arriesgan por un camino largo e inc\u00f3modo para, por una cuesti\u00f3n de humanidad que por ratos se asemeja a la caridad, hacer valer su derecho a la salud en un Estado ajeno.<\/p>\n<p>Quien \u201cva pa\u2019 fuera\u201d, no es JOH; son ellos, los enfermos de un cord\u00f3n fronterizo aislado.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>EL HOSPITAL SALVADORE\u00d1O DONDE DAN A LUZ HONDURE\u00d1AS<\/strong><\/p>\n<p>Cuando en la comunidad El Volc\u00e1n hay varias mujeres con necesidad de controles prenatales y ginecol\u00f3gicos contratan un veh\u00edculo para hacer el viaje a El Salvador. Pagan 150 lempiras (unos $7). Para residentes de esta comunidad dedicados sobre todo a la agricultura, 100 lempiras representan un d\u00eda y medio de trabajo. A\u00fan as\u00ed, prefieren pagar para pasar la frontera.<\/p>\n<p>El problema es que al menos dos de las municipalidades hondure\u00f1as visitadas han prohibido que se usen los servicios de parteras. Las mujeres que no acudan a un hospital deben pagar 1,500 lempiras de multa (unos $120) para poder inscribir a sus hijos en el registro. Incluso si ese hospital al que deben ir queda lejos, al otro lado de un camino dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Gualinga es, como la de El Volc\u00e1n, una aldea situada a unas 2 horas de camino hasta el centro del municipio de Santa Elena. Es un camino de piedra y tierra rodeado de cerros habitados por gente que ha construido ranchos precarios.<\/p>\n<p>En uno de estos cerros, vive Mar\u00eda Santos Ben\u00edtez. Su casa est\u00e1 frente a una reserva ind\u00edgena con pinos y \u00e1rboles de liquid\u00e1mbar, h\u00e1bitat de venados, tigrillos y tapires. Un lugar en donde los caminos desaparecen y se convierten en r\u00edos de lodo cada vez que llueve fuerte.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Santos tiene 33 a\u00f1os y tres hijas: una de nueve a\u00f1os; una de seis, que aparenta la mitad de su edad; y otra de cuatro, todas con se\u00f1ales de desnutrici\u00f3n. La primera y la tercera nacieron en hospitales de El Salvador. \u201cSolo he ido a Santa Elena cuando voy a consulta, a veces nos dan medicina y cuando no hay, pues, la compramos, si podemos\u201d.<br \/>\nPara ir al centro de salud hondure\u00f1o de Santa Elena no hay m\u00e1s opci\u00f3n que caminar hasta 1 hora; mientras que hacia El Salvador camina unos 20 minutos, toma un bus y llega al hospital m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Mire! yo la tuve a ella all\u00e1 (se\u00f1ala a su hija menor)\u201d, es decir, en El Salvador. \u201cLa primera ni\u00f1a que tuve la fui a tener all\u00e1 tambi\u00e9n\u201d. La parte de El Salvador a la que Mar\u00eda Santos llega a parir es el departamento de Moraz\u00e1n. El hospital est\u00e1 ubicado en el municipio de San Francisco Gotera. Y sucede que aqu\u00ed, en 2017, nacieron 238 ni\u00f1os de Gotera y 251 ni\u00f1os cuyas madres confirmaron ser de Honduras.<\/p>\n<h4>\u201cCuando viajamos para El Salvador, salimos a la 1 de la madrugada y vamos llegando de regreso a la casa a las 9 de la noche\u201d, cuenta Fel\u00edcita. Hay un gu\u00eda que sabe dirigir al grupo por un camino sin riesgo de encontrar autoridades o delincuentes, que para el caso es lo mismo, porque les piden dinero. El gu\u00eda no cobra su servicio, porque \u00e9l mismo aprovecha para llevar a su familia al hospital del lado salvadore\u00f1o. \u201cRegresamos con los pies ampollados de tanto caminar\u201d, ilustra.<\/h4>\n<p>\u201cSi sumamos la consulta externa y los egresos, la gente de Honduras representa para este hospital el 30 % de las atenciones\u201d, explica Salvador P\u00e9rez Orellana, director de este centro asistencial. La mayor\u00eda son mujeres y llegan hasta aqu\u00ed como Mar\u00eda Santos: para parir.<\/p>\n<p>Un parto natural, sin complicaciones le cuesta al sistema de salud p\u00fablico salvadore\u00f1o entre $800 y $1,000. Pero las pacientes que llegan a Gotera desde Honduras no llegan en condiciones \u00f3ptimas, como la misma Mar\u00eda Santos. \u201cCon la tercera me fui para Santa Elena, pero ah\u00ed me dijeron que no la pod\u00eda tener, estaba complicada, entonces me fui a El Salvador y all\u00e1 me hicieron la ces\u00e1rea\u201d.<\/p>\n<iframe id=\"AtencionesExtranjeros\" src=\"https:\/\/www.connectas.org\/especiales\/migrantes-salud-2\/nacional-extranjeros.html\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Descargar archivo de Excel:\u00a0\u00a0<a href=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Base-de-datos-extranjeros-en-sistema-de-salud-p\u00fablico-de-El-Salvador.xlsx\">Base de datos extranjeros en sistema de salud p\u00fablico de El Salvador<\/a><\/p>\n<p>A veces, los casos son tan complejos que deben enviarlas al hospital del siguiente nivel en San Miguel o en la capital, San Salvador. \u201cNo podemos ser espec\u00edficos en por qu\u00e9 vienen en estas condiciones, pero puede tener que ver con que no tienen d\u00f3nde se les cumplan los controles prenatales\u201d, explica el director P\u00e9rez Orellana.<\/p>\n<p>De todos los hospitales fronterizos de El Salvador en donde se realizaron consultas para este reportaje, el \u00fanico en el que se dio cuenta de un acercamiento diplom\u00e1tico fue este. Seg\u00fan P\u00e9rez Orellana, hace unos a\u00f1os hubo una reuni\u00f3n entre el personal m\u00e9dico y de las canciller\u00edas hondure\u00f1a y salvadore\u00f1a. En este encuentro, los representantes de Honduras reconocieron la asistencia de El Salvador a su poblaci\u00f3n y accedieron a entregar \u201cayuda\u201d. La ayuda, recuerda P\u00e9rez Orellana, se entreg\u00f3 solo una vez y consisti\u00f3 en unos quintales de arroz y frijoles para el Hogar de Espera Materna que est\u00e1 ubicado en el municipio de Perqu\u00edn.<\/p>\n<p>Este hogar en El Salvador es clave para embarazadas hondure\u00f1as. Aqu\u00ed pueden pasar varios d\u00edas mientras les llega el momento de dar a luz. Reciben comida, est\u00e1n siendo monitoreadas y cuentan con una cama y un techo que las protege. Es una opci\u00f3n m\u00e1s humana que ir y venir por caminos inh\u00f3spitos. Es este lugar el que consigue bajar de manera efectiva los riesgos para las madres y los beb\u00e9s. Y tambi\u00e9n lo azota la crisis. \u201cLo m\u00e1s dif\u00edcil es conseguir que no falte la comida, a veces, el 100 % de la ocupaci\u00f3n son mujeres de Honduras a las que no se les va a negar la atenci\u00f3n, porque si vienen hasta aqu\u00ed es porque tienen necesidad\u201d, dice, encogiendo los hombros, el director P\u00e9rez Orellana.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">***<\/h1>\n<p><strong>UNA MILICIA DE INVISIBLES<\/strong><br \/>\nUn ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os con VIH, un ni\u00f1o de 10 con fibrosis qu\u00edstica, una ni\u00f1a de 10 a\u00f1os con lupus eritematoso, una ni\u00f1a de 10 a\u00f1os con una nefropat\u00eda hereditaria, un adolescente de 15 a\u00f1os con fisura en el paladar, uno de 10 a\u00f1os con chikungu\u00f1a: todos han tenido que hacer viajes de varias horas en condiciones cercanas a la miseria para recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica. Son los guatemaltecos que forman parte de los registros de 2017 que lleva el Hospital de Ni\u00f1os Benjam\u00edn Bloom.<\/p>\n<p>La lista de los peque\u00f1os de Honduras es todav\u00eda m\u00e1s larga: una ni\u00f1a de nueve a\u00f1os con desnutrici\u00f3n, una ni\u00f1a de cinco con un tumor, un ni\u00f1o de 11 con leucemia, una ni\u00f1a de 12 a\u00f1os con fibrosis qu\u00edstica, un ni\u00f1o de un a\u00f1o con ri\u00f1\u00f3n poliqu\u00edstico y entre las fr\u00edas casillas de Excel, sobresale un ni\u00f1o de 13 a\u00f1os cuyo diagn\u00f3stico secundario se define como: \u201cproblemas relacionados con bajos ingresos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEs as\u00ed, son invisibles\u201d, dice el subdirector del Bloom, Guillermo Lara Torres. No hay ning\u00fan convenio que los ampare aqu\u00ed en El Salvador. Y tampoco las autoridades de Guatemala y Honduras los conocen. No hay registro de lo mucho que se esfuerza un ni\u00f1o de un a\u00f1o que debe viajar desde una aldea de Mapulaca, Honduras, para ser operado de una hernia umbilical en el Bloom, porque en su pa\u00eds no hay mejor opci\u00f3n para \u00e9l.<\/p>\n<div class=\"mx-auto\">\n<span class=\"embed-youtube\" style=\"text-align:center; display: block;\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" width=\"640\" height=\"360\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/67yKgVcr70w?version=3&#038;rel=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;fs=1&#038;hl=en-US&#038;autohide=2&#038;wmode=transparent\" allowfullscreen=\"true\" style=\"border:0;\" sandbox=\"allow-scripts allow-same-origin allow-popups allow-presentation\"><\/iframe><\/span>\n<\/div>\n<p>Solo el a\u00f1o pasado, Marina y Wendy hicieron 104 viajes desde su Ocotepeque, de Honduras, hasta el anexo del Hospital Bloom para recibir 4 horas de hemodi\u00e1lisis cada mi\u00e9rcoles y cada s\u00e1bado. Esto es lo que la ha mantenido con vida desde aquel 6 de junio de 2007, cuando se le diagnostic\u00f3 la IRC. Se vienen un d\u00eda antes y se van tan pronto termina el tratamiento. Solo as\u00ed, Marina ha podido conservar su empleo como docente. Wendy, ya convertida en adolescente, tambi\u00e9n recibi\u00f3 el a\u00f1o pasado otras 29 consultas con especialistas no solo en nefrolog\u00eda, sino tambi\u00e9n en odontolog\u00eda y otorrinolaringolog\u00eda.<\/p>\n<p>Wendy nunca tuvo oportunidad de ir a la escuela. Pero sabe leer y, seg\u00fan Marina, no la enga\u00f1an al contar monedas en lempiras y en d\u00f3lares. Mientas espera a que Wendy salga de la terapia de este d\u00eda, a Marina le brotan las l\u00e1grimas. Cada cumplea\u00f1os de la adolescente aumenta la angustia. Tiene ya 16. Y en el Bloom solo la pueden atender hasta los 18, no puede hacerse mayor de edad entre estas paredes de hospital pintadas con motivos infantiles.<\/p>\n<p>Marina ya intent\u00f3 al menos dos veces donarle un ri\u00f1\u00f3n a su hija. Pero fue descartada por cuestiones m\u00e9dicas. As\u00ed han sido descartadas otras personas que se han acercado con la intenci\u00f3n de ayudar. A Wendy se le acaba el tiempo en el Bloom. Si fuera salvadore\u00f1a, podr\u00eda trasladar su expediente al Hospital Nacional Rosales, tambi\u00e9n de nivel 3 y referencia. Pero no es, y en este centro asistencial ya no est\u00e1n brindando tratamientos por enfermedades cr\u00f3nicas a extranjeros. Las consultas a extranjeros en el Rosales se redujeron de 1,881 en 2013, a 311 en 2017. Las opciones en Honduras son San Pedro Sula y Tegucigalpa. Si para venir de Ocotepeque a San Salvador bastan unos $16 de transporte y 6 horas de camino, para cualquier destino en Honduras estos n\u00fameros se duplican.<\/p>\n<p>\u201cNo se puede mejorar lo que no se controla, no se puede controlar lo que no se mide y no se puede medir lo que no se define\u201d, la frase la eligi\u00f3 el subdirector Lara como inicio de un mensaje institucional que est\u00e1 colgado en la p\u00e1gina web del Hospital Bloom. Marina y Wendy, como tantos otros necesitados de atenci\u00f3n m\u00e9dica, forman parte de una caravana an\u00f3nima que se pierde en el abandono institucional.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4814\" style=\"width: 1743px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"4814\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos\/fsep18112018xxhon98\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/fsep18112018xxhon98.jpg\" data-orig-size=\"1743,981\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep18112018xxhon98\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Desde all\u00e1 para ac\u00e1.  Gualinga es una aldea del municipio de Santa Elena, La Paz, Honduras. Las mujeres de esa zona prefieren cruzar la frontera para tener a sus hijos en El Salvador, en el Hospital de San Francisco Gotera. Las alcald\u00edas del lado hondure\u00f1o impulsan una norma que multa a las mujeres que se atienden con partera. Mar\u00eda Santos Ben\u00edtez es de all\u00e1 y tuvo a dos de sus tres hijas aqu\u00ed.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Desde all\u00e1 para ac\u00e1.  Gualinga es una aldea del municipio de Santa Elena, La Paz, Honduras. Las mujeres de esa zona prefieren cruzar la frontera para tener a sus hijos en El Salvador, en el Hospital de San Francisco Gotera. Las alcald\u00edas del lado hondure\u00f1o impulsan una norma que multa a las mujeres que se atienden con partera. 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Gualinga es una aldea del municipio de Santa Elena, La Paz, Honduras. Las mujeres de esa zona prefieren cruzar la frontera para tener a sus hijos en El Salvador, en el Hospital de San Francisco Gotera. Las alcald\u00edas del lado hondure\u00f1o impulsan una norma que multa a las mujeres que se atienden con partera. Mar\u00eda Santos Ben\u00edtez es de all\u00e1 y tuvo a dos de sus tres hijas aqu\u00ed.<\/figcaption><\/figure>\n<hr \/>\n<p>** Este reportaje fue realizado en el marco de la iniciativa para el periodismo de investigaci\u00f3n en las Am\u00e9ricas, del International Center of Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre 2013 y 2017, los hospitales p\u00fablicos de El Salvador brindaron 91 mil consultas a extranjeros, a esto se suman 22 mil egresos y la atenci\u00f3n de m\u00e1s de 5 mil emergencias. \u00bfQui\u00e9n busca alivio en un pa\u00eds con un sistema sanitario tan marcado por limitantes? Guatemaltecos y hondure\u00f1os componen el 97 % de esos extranjeros. A ellos los empuja hasta El Salvador la ausencia de servicios en sus lugares de residencia. Guatemala y Honduras no han hecho inversiones para descentralizar con eficacia la salud p\u00fablica y acercarla a los vulnerables cordones fronterizos. Las necesidades de los habitantes de estas zonas permanecen ignoradas y solo se hacen visibles cuando llegan a El Salvador.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4797,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"single-medicinas.php","format":"standard","meta":{"spay_email":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true},"categories":[10],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v18.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Salvador: el escaso remedio al que se aferran hondure\u00f1os y guatemaltecos - S\u00e9ptimo Sentido<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/el-salvador-el-escaso-remedio-al-que-se-aferran-hondurenos-y-guatemaltecos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Salvador: el escaso remedio al que se aferran hondure\u00f1os y guatemaltecos - S\u00e9ptimo Sentido\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Entre 2013 y 2017, los hospitales p\u00fablicos de El Salvador brindaron 91 mil consultas a extranjeros, a esto se suman 22 mil egresos y la atenci\u00f3n de m\u00e1s de 5 mil emergencias. \u00bfQui\u00e9n busca alivio en un pa\u00eds con un sistema sanitario tan marcado por limitantes? 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