{"id":467,"date":"2017-06-11T00:01:21","date_gmt":"2017-06-11T06:01:21","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=467"},"modified":"2017-06-11T00:20:23","modified_gmt":"2017-06-11T06:20:23","slug":"sobrevivir-entre-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sobrevivir-entre-ceniza\/","title":{"rendered":"(Sobre)Vivir entre ceniza"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_468\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"468\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sobrevivir-entre-ceniza\/principal-ceniza\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Principal-ceniza\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;&lt;b&gt;Ganado&lt;\/b&gt;. En La Pastora, los pastos lucen saludables. Sin embargo, los ganaderos de la zona tienen que traer pastos de otras zonas para alimentar el ganado. Tambi\u00e9n se han implementado invernaderos en los cuales permanece el ganado durante los d\u00edas con m\u00e1s ceniza.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"img-responsive wp-image-468 size-full\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1280\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-1900x1267.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Principal-ceniza-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><b>Ganado<\/b>. En La Pastora, los pastos lucen saludables. Sin embargo, los ganaderos de la zona tienen que traer pastos de otras zonas para alimentar el ganado. Tambi\u00e9n se han implementado invernaderos en los cuales permanece el ganado durante los d\u00edas con m\u00e1s ceniza.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Un sembrad\u00edo perdido se parece mucho a un cementerio. No solamente en el sentido m\u00e1s estricto \u2013un terreno amplio y silencioso lleno de cosas muertas\u2013, sino incluso en los m\u00e1s improbables: cuando uno camina entre plant\u00edos de papa muerta \u2013muerta antes de siquiera salir de la tierra, de dar frutos\u2013, es sencillo percibir una sensaci\u00f3n de lamento, de p\u00e9rdida y, para quienes no somos m\u00e1s que testigos de la tragedia y no v\u00edctimas directas, tambi\u00e9n de respeto distante.<\/p>\n<p>La muerte, como el cari\u00f1o, tiene muchas formas.<\/p>\n<p>Es probable que don Greivin Brenes no sintiera particular cari\u00f1o por sus plantaciones de papa, pero cuando se trabaja arduamente, de sol a sol, durante meses en una siembra \u2013o, realmente, en cualquier otro tipo de empresa\u2013 es inevitable desarrollar una relaci\u00f3n con las peque\u00f1as plantas verdes, miles de ellas repartidas a lo largo de cientos de hileras.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan cuando de las legumbres depende el bienestar de una \u2013o de varias\u2013 familias. Cuando esa consigna se asoma por la cabeza mientras uno camina entre papa muerta, la sensaci\u00f3n de estar en un cementerio incrementa y golpea fuerte en la boca del est\u00f3mago.<br \/>\nEs dif\u00edcil dimensionar que una cat\u00e1strofe como esta sea producto de un polvito gris que cae del cielo.<\/p>\n<p>La ceniza es un enemigo inclemente y astuto, capaz de camuflarse entre los sembrad\u00edos y, en tiempo r\u00e9cord, inutilizarlos y convertirlos en tierra muerta.<\/p>\n<p>Los campos sembrados con papa de Greivin Brenes dominan parte del paisaje que atraviesa la carretera. El camino, como una gran serpiente gris\u00e1cea, trepa desde Santa Cruz hasta La Central, un pueblo forzosamente abandonado donde se ubica un min\u00fasculo puesto del Ministerio de Ambiente y Energ\u00eda (Minae) que cierra el paso: a la cresta del Volc\u00e1n Turrialba solo pueden subir quienes cuenten con el benepl\u00e1cito del gobierno costarricense.<\/p>\n<p>Vivir a las faldas de un volc\u00e1n en actividad \u2013o vivir de lo que en ellas se produce\u2013 es un ejercicio de constante preocupaci\u00f3n y, tambi\u00e9n, de fe ciega: no queda m\u00e1s que sembrar y mirar al cielo esperando que el volc\u00e1n perdone, que la naturaleza sea piadosa, que no caiga m\u00e1s ceniza.<br \/>\nAunque las erupciones del Po\u00e1s \u2013principalmente\u2013 y el Rinc\u00f3n de la Vieja han acaparado, y con razones, la atenci\u00f3n medi\u00e1tica en semanas recientes, los vecinos del Volc\u00e1n Turrialba viven en un permanente estado de alerta.<\/p>\n<p>No hacen falta r\u00edos de lava, temblores o erupciones \u2013aunque las segundas s\u00ed ocurren con alguna regularidad\u2013 para sentir la sombra perenne del volc\u00e1n.<br \/>\nA las faldas del coloso, la cotidianidad se siente como un riesgo enga\u00f1oso: un buen d\u00eda, el trabajo y el sustento, la tranquilidad y la serenidad, pueden quedar reducidos a ceniza.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Retumbos<\/strong><\/h2>\n<p>\u201cA todo se acostumbra uno. Un d\u00eda de estos, un vecino me dijo: \u2018Eli, \u00bfescuchaste el volc\u00e1n?\u2019, y yo ni me hab\u00eda dado cuenta. Durante el d\u00eda uno no se da cuenta, porque pasan carros y uno est\u00e1 ocupado, pero por las noches siempre suena\u201d.<\/p>\n<p>Elieth Romero conoce de primera mano los efectos de la ceniza que arroja el volc\u00e1n. Sabe, como lo sabe don Greivin Brenes, que en una noche de roc\u00edo gris, el esfuerzo de meses de trabajo puede convertirse en un triste recuerdo. Sabe, tambi\u00e9n, que convivir con un volc\u00e1n activo es una lucha de todos los d\u00edas, una que no da tregua.<\/p>\n<p>Elieth vive, junto a su esposo, Francisco D\u00edaz, y sus tres hijos, en una finca ubicada en San Antonio de Santa Cruz de Turrialba, en una bifurcaci\u00f3n de la carretera que conduce al Monumento Nacional Guayabo. El pico del volc\u00e1n se encuentra al noroeste, una casualidad geogr\u00e1fica que durante mucho tiempo los mantuvo a salvo de la fuerza destructiva de la monta\u00f1a.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<figure id=\"attachment_471\" style=\"width: 1200px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"471\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sobrevivir-entre-ceniza\/foto2-ceniza-turrialba\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Foto2-ceniza-turrialba\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;&lt;b&gt;Entre gris&lt;\/b&gt;. Tras recorrer varios kil\u00f3metros, el r\u00edo Aquiares todav\u00eda arrastra much\u00edsima ceniza causal abajo.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"img-responsive wp-image-471 size-full\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto2-ceniza-turrialba-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><b>Entre gris<\/b>. Tras recorrer varios kil\u00f3metros, el r\u00edo Aquiares todav\u00eda arrastra much\u00edsima ceniza causal abajo.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Fue hace poco m\u00e1s que una d\u00e9cada<\/strong>\u2013el 31 de marzo de 2007\u2013 cuando el Volc\u00e1n Turrialba comenz\u00f3 a mostrar se\u00f1ales de actividad, tras muchos a\u00f1os de relativa calma. Algunas erupciones de ceniza causaron la quema y calcinaci\u00f3n de los cultivos ubicados en el flanco noroeste, producto de la lluvia \u00e1cida que result\u00f3 de la expulsi\u00f3n de la misma ceniza en combinaci\u00f3n con el clima lluvioso propio de la zona.<\/p>\n<p>De acuerdo con el archivo de La Naci\u00f3n , entre 2009 y 2013 hubo ocasionales columnas de vapor de varios kil\u00f3metros de alto, as\u00ed como erupciones de materiales finos. Los sedimentos fueron arrastrados por el viento hacia el interior del pa\u00eds, y as\u00ed la ceniza se convirti\u00f3 en un tema de conversaci\u00f3n importante para personas en zonas alejadas como Desamparados, Aserr\u00ed y Coronado, as\u00ed como zonas en Cartago como el cant\u00f3n de Oreamuno.<\/p>\n<p>En enero de 2010, el Observatorio Vulcanol\u00f3gico y Sismol\u00f3gico de Costa Rica (Ovsicori) confirm\u00f3 que el volc\u00e1n estaba \u201cen capacidad para expulsar materiales m\u00e1s pesados a la atm\u00f3sfera\u201d. Es decir, que el Turrialba se estaba preparado para un per\u00edodo de actividad mucho mayor.<\/p>\n<p>En efecto, a partir de 2014 el Volc\u00e1n Turrialba ha protagonizado un ciclo eruptivo constante que ha puesto en jaque a los vecinos y en aprietos a las autoridades. Detener el poder\u00edo de un volc\u00e1n es imposible; contrarrestarlo, agotador y, muchas veces, poco efectivo.<br \/>\nNadie sabe cu\u00e1ndo pasar\u00e1 el peligro, nadie sabe cu\u00e1ndo se acabar\u00e1 la ceniza.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<figure id=\"attachment_472\" style=\"width: 1200px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"472\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sobrevivir-entre-ceniza\/foto3-cenizas-turrialba\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Foto3-cenizas-turrialba\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;&lt;b&gt;Acumulaci\u00f3n&lt;\/b&gt;. El techo de invernadero suministrado por el MAG a productores de la zona. Est\u00e1 cubierto de ceniza.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"img-responsive wp-image-472 size-full\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto3-cenizas-turrialba-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><b>Acumulaci\u00f3n<\/b>. El techo de invernadero suministrado por el MAG a productores de la zona. Est\u00e1 cubierto de ceniza.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Para ir \u2013cuando se pod\u00eda\u2013 de su casa<\/strong> al cr\u00e1ter del volc\u00e1n, Elieth, Francisco y su familia deben recorrer unos 20 kil\u00f3metros de camino empinado. En l\u00ednea recta y sin obst\u00e1culos, sin embargo, atravesando los cielos como lo har\u00eda un p\u00e1jaro \u2013o la ceniza\u2013, apenas hay siete kil\u00f3metros de distancia entre un punto y el otro.<\/p>\n<p>Pese a esta cercan\u00eda, durante a\u00f1os la amenaza del volc\u00e1n fue un problema muy real que, por fortuna, los hab\u00eda esquivado a los D\u00edaz Romero y a los dem\u00e1s vecinos de San Antonio. Las cosas comenzaron a cambiar, sin embargo, hace medio a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cLos problemas comenzaron de unos seis meses para ac\u00e1. Antes de eso estaba normal; bueno, normal para nosotros, solo afectaba para all\u00e1\u201d, cuenta Elieth se\u00f1alando hacia el oeste, donde hasta hace poco se hab\u00edan concentrado los efectos devastadores de las erupciones. \u201cAhora empez\u00f3 a quemar a la redonda. El humo se empez\u00f3 a tirar de este lado\u201d.<\/p>\n<p>Cuenta Elieth que, durante los primeros ocho d\u00edas de erupciones no hubo un solo momento del d\u00eda en que no cayera ceniza sobre los campos. Los retumbos tambi\u00e9n eran constantes: \u201cA partir de medianoche, se vuelve insoportable y no deja dormir de lo duro que suena. Es como tener una olla de presi\u00f3n en la cocina; usted oye donde viene subiendo. Es o\u00edr un jet todo la noche\u201d.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>El pick up de Didier Quesada<\/strong> apenas se puede ver debajo de una docena de cargas de pasto cortado. El pesado trabajo de carga lo hacen \u00e9l y Horacio Brenes Bravo, un pe\u00f3n que le ayuda y que, cuentan, es sobrino de Jorge Debravo. Entre ambos, se encargan de acomodar kilos y kilos de pastura en el caj\u00f3n del veh\u00edculo, que cada vez se ve m\u00e1s diminuto. El trabajo de corte y carga es desgastante y extenuante, toma el d\u00eda entero, pero es necesario.<\/p>\n<p>\u201cLa \u00faltima ca\u00edda de ceniza afect\u00f3 mucho los pastos y los animales no pueden com\u00e9rselo. Hay que cortar la pastura y lavarla, o por lo menos sacudirla, porque es bastante ceniza la que cae\u201d, cuenta Quesada.<\/p>\n<p>Para peque\u00f1os ganaderos como \u00e9l, detener la producci\u00f3n es imposible y toca ingeni\u00e1rselas como sea posible. Por eso, desde que despunta la ma\u00f1ana, el sobrino del mayor poeta en la historia de este pa\u00eds se dedica a volar machete. El pasto se les da de comer a las vacas, pero es insuficiente.<\/p>\n<p>\u201cHemos tenido p\u00e9rdidas en la producci\u00f3n de leche\u201d, cuenta Quesada. \u201cLa ceniza afecta a los animales cuando la comen, y tambi\u00e9n cuando la respiran. Se enferman mucho. El MAG (Ministerio de Agricultura y Ganader\u00eda) ha ayudado repartiendo pacas y otras cosas, pero es apenas para sobrevivir porque no hay abasto\u201d.<\/p>\n<p>Quesada tambi\u00e9n cuenta que su familia se ha visto afectada: su esposa padece de alergias y sus hijos presentan algunos problemas respiratorios y tos cuando la ca\u00edda de ceniza se intensifica y el olor a azufre se vuelve un mal que no pasa.<\/p>\n<p>Guillermo Solano, quien se dedica a la producci\u00f3n de leche, tambi\u00e9n ha visto comprometida su estabilidad econ\u00f3mica. Su finca, ubicada muy cerca del puesto que restringe el paso hacia el cr\u00e1ter, ha sufrido severas p\u00e9rdidas tanto para \u00e9l como para los pocos vecinos que todav\u00eda se mantienen en la zona. La Central, el \u00faltimo asentamiento antes de la cima, es un pueblo fantasma.<\/p>\n<p>\u201cLa ceniza provoca muchos problemas, pero yo prefiero que vaya soltando la presi\u00f3n as\u00ed, poco a poco. Prefiero eso en lugar de que haya una gran explosi\u00f3n y no nos queda nada\u201d, dice Solano.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p>Hace unos dos, tres meses, Elieth se despert\u00f3 con una espinita en el coraz\u00f3n que no la dejaba tranquila. Present\u00eda que la noche hab\u00eda sido cruel y cuando sali\u00f3 de la casa lo confirm\u00f3: hab\u00eda ca\u00eddo ceniza sin parar durante sepa Dios cu\u00e1ntas horas.<\/p>\n<p>Sin pensarlo, con el coraz\u00f3n estrujado, se lanz\u00f3 a la carrera a trav\u00e9s de la finca en direcci\u00f3n al coraz\u00f3n del terreno, donde estaban los cortes de tomate en los que su familia hab\u00eda trabajado durante unos cinco meses.<\/p>\n<p>Cuando finalmente lleg\u00f3 a su destino, supo que su coraz\u00f3n no se hab\u00eda equivocado. La ceniza hab\u00eda convertido los frutos rojos en bolas negras, muertas, que se deshac\u00edan al tacto y que, por supuesto, ya no podr\u00edan venderse.<\/p>\n<p>Elieth estima que se perdieron unos \u00a22 millones. En una sola noche, medio a\u00f1o de trabajo se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>Todav\u00eda quedan, a medio enterrar entre la tierra, los remanentes de la malla utilizada para sostener aquellas plantas. Es una huella, tirada entre la maleza, de lo que pudo ser; a la vez, es un recordatorio de que ah\u00ed, asom\u00e1ndose entre las nubes, est\u00e1 inamovible el volc\u00e1n.<\/p>\n<p>\u201cUna vez un vulcan\u00f3logo nos dijo, en una reuni\u00f3n comunal, que nosotros no est\u00e1bamos viendo una cosa: \u2018El volc\u00e1n est\u00e1 recuperando la tierra que un d\u00eda ustedes la quitaron. Se apoderaron de dos kil\u00f3metros de cono principal que \u00e9l tiene que quemar. Hasta que \u00e9l no termine de hacer eso, no va a explotar como tiene que hacerlo\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Si el peligro es latente, y su posibilidad es imprevisible, la pregunta brota f\u00e1cil a la superficie: \u00bfpor qu\u00e9 quedarse all\u00ed? En muchos casos, la respuesta es de \u00edndole econ\u00f3mica: nunca es f\u00e1cil dejarlo todo botado y trasladarse a otro destino, m\u00e1s a\u00fan cuando el bienestar depende de lo que se produce en la tierra. Adem\u00e1s, entre los vecinos de la zona abundan los rumores de familias que dejaron sus fincas para irse a tierras m\u00e1s tranquilas y ahora apenas si logran sobrevivir.<\/p>\n<p>Pero, despu\u00e9s de todo, quiz\u00e1s el factor de m\u00e1s peso no tiene que ver con dinero. Tiene que ver con algo mucho m\u00e1s simple.<\/p>\n<p>Este es su hogar.<\/p>\n<p>\u201cLlevamos m\u00e1s de 20 a\u00f1os en esta finca, y hemos vivido en esta zona toda la vida. Yo no me voy a ir. Despu\u00e9s de que pas\u00f3 lo de los tomates que perdimos\u201d, recuerda Elieth, \u201cmi hijo mayor se me acerc\u00f3 y me dijo: \u2018Mami, nosotros de aqu\u00ed nos vamos solamente cuando ese volc\u00e1n estalle y ya no quede de otra\u2019. Y tiene raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_473\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"473\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/sobrevivir-entre-ceniza\/foto4-cenizas-turrialba\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Foto4-cenizas-turrialba.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Foto4-cenizas-turrialba\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;A salvo. 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