{"id":3464,"date":"2018-04-29T00:02:12","date_gmt":"2018-04-29T06:02:12","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=3464"},"modified":"2018-05-02T12:10:04","modified_gmt":"2018-05-02T18:10:04","slug":"santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues\/","title":{"rendered":"Santiago de Mar\u00eda y su casi adi\u00f3s a sus albergues"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_3465\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"3465\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues\/fsep29042018fzusu34\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34.jpg\" data-orig-size=\"1920,1173\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep29042018fzusu34\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Albergue.  Una de las casas que quedan en el ex-INCAFE es la de Aid\u00e9e Castell\u00f3n, quien vendi\u00f3 la vivienda que le dieron en la nueva colonia.  &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Albergue.  Una de las casas que quedan en el ex-INCAFE es la de Aid\u00e9e Castell\u00f3n, quien vendi\u00f3 la vivienda que le dieron en la nueva colonia.  &lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-300x183.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-1024x626.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3465 size-full\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1173\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-300x183.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-768x469.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-1024x626.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-1900x1161.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-1200x733.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-500x305.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-1000x611.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu34-700x428.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Albergue<\/strong>. Una de las casas que quedan en el ex-INCAFE es la de Aid\u00e9e Castell\u00f3n, quien vendi\u00f3 la vivienda que le dieron en la nueva colonia.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Detr\u00e1s del muro, un frondoso maquilishuat se yergue contra el poniente, desnudo de flores pero robusto en su simplicidad. \u00c9rick Reyes se acerca a \u00e9l, le sonr\u00ede, con las palmas de las manos recorre su corteza. Lo saluda como si de un amigo se tratara.<\/p>\n<p>No hay desmesura en la comparaci\u00f3n: Este fue el \u00e1rbol que \u00c9rick sembr\u00f3 a pocos d\u00edas de instalarse en este mismo sitio, hace m\u00e1s de 17 a\u00f1os, cuando el mes\u00f3n en el que viv\u00eda, hecho de fr\u00e1gil bajareque, cay\u00f3 en el terremoto del 13 de enero de 2001.<\/p>\n<p>Construida con l\u00e1minas y madera, aqu\u00ed instal\u00f3 una casa para habitar por solo seis meses, seg\u00fan lo prometieron el alcalde de la \u00e9poca, Roberto Edmundo Gonz\u00e1lez, y Care International, la organizaci\u00f3n que les don\u00f3 los materiales.<\/p>\n<p>Como \u00e9l, otras 230 familias de Santiago de Mar\u00eda, Usulut\u00e1n, que lo perdieron todo en los terremotos de 2001 se instalaron aqu\u00ed para tener un hogar, un pedazo de tierra donde poder dejar sus pocas cosas, dormir, vivir. A cada una le asignaron un espacio de cuatro por cinco metros, 20 metros cuadrados. Era el nacimiento del ex-INCAFE, el primero de aquellos emplazamientos humanos a los que los santiague\u00f1os bautizaron como albergues.<\/p>\n<p>En los siguientes d\u00edas, surgieron tres m\u00e1s, en el costado contrario del pueblo, m\u00e1s all\u00e1 del pujante mercado: Modelo, F\u00e1tima Mar\u00eda y Montebello II, a los que ingresaron otras 150 familias. Desde las autoridades, se les sembr\u00f3 una esperanza: pronto les ser\u00eda asignada una casa permanente. Para muchos, como Francisco Pineda, las palabras fueron una gloriosa melod\u00eda. \u00c9l, un hombre soltero, sin hijos, casi sin familia, jam\u00e1s hab\u00eda contado con algo que pudiera llamar de su propiedad.<\/p>\n<p>Pero los seis meses se convirtieron en m\u00e1s de tres lustros. As\u00ed, \u00c9rick Reyes pudo ver con toda la tranquilidad del mundo c\u00f3mo crec\u00eda su amigo vegetal en este terreno, que en los ochenta fue el casco de uno de los beneficios del desaparecido Instituto Nacional del Caf\u00e9 (INCAFE).<\/p>\n<p>Los albergues se convirtieron en una parte fundamental del paisaje de Santiago de Mar\u00eda. Casa tras casa hecha de l\u00e1mina y madera, una junto a otra, conformaron esta, como cari\u00f1osamente se refieren a ella sus habitantes, colmena de metal.<br \/>\nTambi\u00e9n en una parte fundamental de sus problemas: en 2014, cuando este municipio de un poco m\u00e1s de 19,000 habitantes report\u00f3 25 homicidios, los agentes de la Polic\u00eda Nacional Civil los identificaban como los territorios m\u00e1s peligrosos: el coctel de abandono del Estado, pobreza y hacinamiento los convirtieron en terreno f\u00e9rtil para la expansi\u00f3n de las pandillas, que los transformaron en sus principales bastiones.<\/p>\n<p>Santiago de Mar\u00eda, en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la tregua entre pandillas (2012-2013), se convirti\u00f3 en el referente negativo de la inseguridad en Usulut\u00e1n: las autoridades de los municipios ubicados en sus inmediaciones achacaban parte de los hechos que ocurr\u00edan en sus territorios a su cercan\u00eda.<br \/>\nPor mucho tiempo, las voces de los habitantes de los albergues parecieron encontrar o\u00eddos sordos en las autoridades encargadas de proveerles de una vivienda digna. Las cosas cambiaron en 2016, aunque no para todo el mundo.<\/p>\n<h4>Algunos, recuerda Mario, no llegaron a ver con sus ojos el sue\u00f1o cumplido de tener un espacio propio. Uno que les permitiera, como expresa Navarrete, gritar a sus anchas, hacer el amor a sus anchas, sin estar preocupados porque el vecino de champa se enterara de los detalles. Uno en el que, tambi\u00e9n, pudieran sembrar una mata de guineo, una g\u00fcisquilera con los que generar alimento o productos para vender. Y es que esa es una de las principales fuentes de recursos para los santiague\u00f1os y especialmente para los habitantes de esta nueva colonia.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>EL NUEVO HOGAR<\/strong><br \/>\n\u201cSe trata de otro acto de justicia de nuestro gobierno, pues estamos saldando una deuda provocada por los terremotos de 2001. M\u00e1s de 15 a\u00f1os tuvieron que esperar por una soluci\u00f3n, que les lleg\u00f3 de la mano de nuestro gobierno\u201d, dijo el presidente de la rep\u00fablica, Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n, ese 16 de diciembre de 2016 en el que aquellos que habitaban los albergues recibieron por fin las llaves de sus nuevas casas, ubicadas en un terreno a 3 kil\u00f3metros del centro de Santiago de Mar\u00eda, 19 manzanas de lo que antes era una finca cafetalera, que se volvi\u00f3 ociosa cuando sus antiguos due\u00f1os decidieron que el grano no era un negocio lo suficientemente rentable.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed, en Santiago de Mar\u00eda, las familias de los albergues tuvieron que esperar la llegada de un gobierno identificado con el pueblo para poder solucionar sus problemas de vivienda\u201d, asegur\u00f3 S\u00e1nchez Cer\u00e9n en su discurso, como si de una iniciativa de su gobierno se tratara.<\/p>\n<p>Pero la historia es otra y tiene como uno de sus personajes a aquel alcalde que, a d\u00edas de los terremotos de 2001, le prometi\u00f3 a los m\u00e1s pobres de sus votantes, aquellos que lo hab\u00edan perdido todo, que les entregar\u00eda una casa digna.<\/p>\n<p>Roberto Edmundo Gonz\u00e1lez, \u201cBeto Chumba\u201d, ha sido alcalde de Santiago de Mar\u00eda desde 1997. En las elecciones del 4 de marzo de este a\u00f1o gan\u00f3 su octavo per\u00edodo al frente del municipio. Ha sido criticado por usar su sueldo de $3,000 mensuales y buena parte del presupuesto de la alcald\u00eda para hacerles favores a sus electores. La Corte de Cuentas de la Rep\u00fablica ha hecho varios reparos a su gesti\u00f3n por lo mismo.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana de abril, Gonz\u00e1lez termina de preparar la \u00faltima lata de pan franc\u00e9s del d\u00eda para meterlo al horno. Cuando se sienta a conversar, se le notan debajo del rostro esas oscuras y pronunciadas bolsas que solo provocan el desvelo y el calor.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3514\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"3514\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues\/fsep29042018fzusu15\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep29042018fzusu15\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Beneficiadas.  Ana P\u00e9rez y Gladis Beltr\u00e1n recibieron una casa como parte del programa. A pesar que no hab\u00edan residido en los albergues, s\u00ed perdieron su casa en los terremotos de 2001.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Beneficiadas.  Ana P\u00e9rez y Gladis Beltr\u00e1n recibieron una casa como parte del programa. A pesar que no hab\u00edan residido en los albergues, s\u00ed perdieron su casa en los terremotos de 2001.&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-1024x683.jpg\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-3514\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1280\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15.jpg 1920w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-300x200.jpg 300w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-768x512.jpg 768w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-1900x1267.jpg 1900w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-500x333.jpg 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-1000x667.jpg 1000w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu15-700x467.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Beneficiadas<\/strong>. Ana P\u00e9rez y Gladis Beltr\u00e1n recibieron una casa como parte del programa. A pesar que no hab\u00edan residido en los albergues, s\u00ed perdieron su casa en los terremotos de 2001.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con un estilo desenfadado, que lo llev\u00f3 a que lo expulsaran del FMLN en 2001, habla de las gestiones frustradas para construir los hogares permanentes con tres gobiernos centrales diferentes (dos de ARENA y uno del FMLN). Y de la \u00faltima negativa que recibi\u00f3, en 2013, de parte del Viceministerio de Vivienda de la \u00e9poca, y de c\u00f3mo, solo semanas despu\u00e9s, su amigo Tom\u00e1s Ch\u00e9vez le ofreci\u00f3 ayudarlo con su proyecto cuando lleg\u00f3 a ocupar de manera interina la jefatura de esa cartera del Estado.<\/p>\n<p>\u201cTom\u00e1s Ch\u00e9vez me dijo que ten\u00edan $60,000,000 disponibles cuando solo semanas antes me hab\u00edan dicho que no ten\u00edan recursos. Yo siempre he dicho que pisto hay, lo que no tienen es voluntad\u201d, comenta Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Los habitantes de los albergues fueron incluidos en el programa Vivienda y Mejoramiento Integral de Asentamientos Urbanos Precarios. Con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ser\u00edan construidas m\u00e1s de 400 viviendas en un terreno que la Alcald\u00eda de Santiago de Mar\u00eda hab\u00eda adquirido desde 2006 para ese fin.<br \/>\nLos futuros beneficiarios hab\u00edan estado trabajando cuando se les ped\u00eda en esa propiedad desde entonces, primero talando los \u00e1rboles para despejar el espacio, luego haciendo las labores de terracer\u00eda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3516\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"3516\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues\/fsep29042018fzusu03\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu03.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep29042018fzusu03\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Las casas. Glenda Villanueva y Armida Sorto salen de su casa en la nueva colonia. A diferencia de los albergues, est\u00e1 constru\u00edda con ladrillo y es de su propiedad. &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Las casas. Glenda Villanueva y Armida Sorto salen de su casa en la nueva colonia. 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Glenda Villanueva y Armida Sorto salen de su casa en la nueva colonia. A diferencia de los albergues, est\u00e1 constru\u00edda con ladrillo y es de su propiedad.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Pero las cosas no fluyeron sin baches: en julio de 2015, la empresa contratada para el trabajo, A. P. de Centroam\u00e9rica, declar\u00f3 que el trabajo era demasiado grande para completarlo en el tiempo para el que se hab\u00eda comprometido, ocho meses, a pesar de que gan\u00f3 la licitaci\u00f3n con el argumento de que hab\u00eda hecho un trabajo parecido en un per\u00edodo r\u00e9cord en el occidente del pa\u00eds.<br \/>\nPara esas fechas, solo hab\u00edan completado la fundaci\u00f3n de la mayor\u00eda de viviendas. De unas cuantas decenas se hab\u00edan colocado las paredes y el techo. Sin embargo, lograron casi cumplir con el trabajo al a\u00f1o siguiente, aunque se declararon en quiebra antes de hacer las 48 casas restantes, de las que todav\u00eda est\u00e1n los lotes vac\u00edos.<\/p>\n<p>El proyecto entero cost\u00f3 $1,700,000, a casi $4,500 por casa, eso sin contar el terreno sobre el que fueron construidas (que era propiedad de la alcald\u00eda) y las labores de terracer\u00eda.<br \/>\nLa colonia, ahora, es un conjunto de pasajes con\u00a0casas id\u00e9nticas una tras otra: dos cuartos, dos ventanas y un patio que da la posibilidad de construir. Quienes pueden permit\u00edrselo ya han comenzado. Lo hacen porque se trata de un trozo de tierra completamente suyo.<\/p>\n<p>Mario Mej\u00eda y Pedro Navarrete son parte de la directiva de la nueva colonia en la que fueron reubicados los que antes viv\u00edan en albergues, que, en un acto de megaloman\u00eda, fue bautizada con el nombre del alcalde, Roberto Edmundo Gonz\u00e1lez, \u201cBeto Chumba\u201d. Su rostro ocupa buena parte del cartel que da la bienvenida.<br \/>\nMario y Pedro son dos de los fundadores de los albergues a los que fueron a parar tantas personas esperanzadas en que alg\u00fan d\u00eda les entregar\u00edan una vivienda digna. Algunos, recuerda Mario, no llegaron a ver el sue\u00f1o cumplido de tener un espacio propio.<\/p>\n<p>Uno que les permitiera, como expresa Navarrete, gritar a sus anchas, hacer el amor a sus anchas, sin estar preocupados porque el vecino de champa se enterar\u00e1 de los detalles. Uno en el que, tambi\u00e9n, pudieran sembrar una mata de guineo, una g\u00fcisquilera con los que generar alimento o productos para vender. Y es que esa es una de las principales fuentes de recursos para los santiague\u00f1os y, especialmente, para los habitantes de esta nueva colonia: vender algo en el pujante mercado central. Otras son rebuscarse por le\u00f1a para comercializarla o acercarse a las fincas cafetaleras que todav\u00eda contin\u00faan activas, aunque en estas hay muy poco trabajo fijo fuera de la \u00e9poca de cosecha, de noviembre a enero.<\/p>\n<p>Otros hombres se dedican a la alba\u00f1iler\u00eda, pero la mayor\u00eda de los trabajos est\u00e1n muy lejos de aqu\u00ed, lo que los hace ausentarse del hogar semanas enteras, como en el caso del padre de Glenda Villanueva. Su familia es una de las beneficiadas por las nuevas viviendas. Ella ten\u00eda nueve a\u00f1os cuando la casa en la que viv\u00edan en el centro de Santiago de Mar\u00eda desapareci\u00f3: el terremoto provoc\u00f3 que se hundiera una parte del terreno sobre el que estaba fundada.<\/p>\n<p>A sus 25, pas\u00f3 la mayor parte de su vida en el albergue ex-INCAFE. Recuerda el hacinamiento, su casa inundada en el invierno, el ba\u00f1o usado por hasta cinco familias, la marginaci\u00f3n expresada hacia ellos por los otros santiague\u00f1os.<br \/>\nTambi\u00e9n la inseguridad: en el ex-INCAFE, dos pandillas contrarias se distribu\u00edan el dominio de un territorio de apenas 2 manzanas de terreno, por lo que los combates armados eran el pan de cada d\u00eda. Aqu\u00ed, dice, contin\u00faa existiendo violencia: las familias beneficiadas tambi\u00e9n tienen pandilleros entre sus miembros. El problema se traslad\u00f3 a la nueva colonia.<br \/>\n\u201cPero aqu\u00ed uno se siente un poquito m\u00e1s seguro. Por lo menos las casas son de cemento. Si viene una bala, no cruza las paredes. All\u00e1 s\u00ed, porque eran de l\u00e1mina. Eso pas\u00f3 varias veces\u201d, asegura.<br \/>\nPara este miembro de la Polic\u00eda Nacional Civil que ha pasado 18 a\u00f1os en Santiago de Mar\u00eda, la reubicaci\u00f3n de las personas de los albergues a la colonia ha facilitado su trabajo: los territorios est\u00e1n m\u00e1s delimitados, pues en el sistema de casas anterior, el hacinamiento y la laber\u00edntica distribuci\u00f3n de casas facilitaba las maniobras de los pandilleros. Eso era especialmente notorio en el albergue Modelo, ubicado en un espacio alto y a unos pasos del mercado central de Santiago de Mar\u00eda. En 2015, por ejemplo, no era extra\u00f1o encontrarse a j\u00f3venes tatuados de los pies a la cabeza oteando el horizonte en direcci\u00f3n hacia el mercado, observando el movimiento, sin preocuparse por ser vistos por un polic\u00eda.<br \/>\nLa importancia de este punto fue tanta que, cuando se desaloj\u00f3 el albergue, miembros de la instituci\u00f3n y de la Fiscal\u00eda General de la Rep\u00fablica se encargaron, violencia de por medio, de que no quedara ni una champa en pie.<\/p>\n<p>En la nueva colonia, los habitantes cuentan con luz el\u00e9ctrica, pero todav\u00eda no tienen agua. El Fondo de Inversi\u00f3n Social para el Desarrollo Local (FISDL) gestion\u00f3 los recursos para que en toda la colonia contaran con el servicio. Se hizo el trabajo completo: se puso el sistema de ca\u00f1er\u00edas y el entronque con el sistema de ANDA, incluso se colocaron contadores en cada hogar.<br \/>\nSolo falta, como se\u00f1ala Mario Mej\u00eda, darle vuelta a las v\u00e1lvulas. Pero para eso necesitan contar con la certificaci\u00f3n del Ministerio de Salud de que cada hogar tiene una fosa de tratamiento de aguas grises.<\/p>\n<p>Wilfredo Beltr\u00e1n es promotor de salud y tambi\u00e9n habitante de la nueva colonia. \u00c9l tiene la responsabilidad de verificar que en cada casa se cumpla con las normas. Este d\u00eda de abril, acompa\u00f1ado de sus formularios, revisa una de las viviendas. Comprueba que la fosa tenga al menos 2 metros de profundidad y que cuente con arena y piedra para filtrar el agua. Esto ayuda, tambi\u00e9n, a que el agua no mine las bases del terreno.<br \/>\nTambi\u00e9n verifica que se haya construido una trampa de grasa, un retenedor de residuos ajenos al agua que se debe limpiar una vez a la semana. Dice que 90 % de los vecinos ha construido lo acordado, por lo que espera que muy pronto tengan agua.<br \/>\nPor ahora, hay dos formas para abastecerse: comprar una barrilada por $2 a los vendedores particulares que llegan cada d\u00eda a la colonia desde el centro de Santiago de Mar\u00eda o acarrear cantaradas desde un nacimiento ubicado a 3 kil\u00f3metros. Esta \u00faltima es la opci\u00f3n de quienes no pueden permitirse comprarla.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>LOS QUE SE TUVIERON QUE QUEDAR<\/strong><br \/>\nNo todas las personas se han podido ir del albergue ex-INCAFE para recibir una casa por parte del Estado. Ese es el caso de Carlos Flores, un hombre que parece un memorial de agravios. Esta tarde, en ausencia de su camisa, luce varias de las cicatrices que le quedaron en la guerra, cuando combati\u00f3 del lado del Ej\u00e9rcito. Ah\u00ed tambi\u00e9n perdi\u00f3 la pierna izquierda. Desde entonces usa una pr\u00f3tesis.<br \/>\nTras firmarse la paz, pas\u00f3 por varios empleos: trabaj\u00f3 para el Instituto de Previsi\u00f3n Social de la Fuerza Armada (IPSFA), fue promotor de campo de la Red de Sobrevivientes de Minas y jefe de seguridad en una instituci\u00f3n del Estado. Lo despidieron de este \u00faltimo empleo hace seis a\u00f1os. Le dijeron que era por \u201cp\u00e9rdida de confianza\u201d, pues cre\u00edan que estaba ligado a las pandillas despu\u00e9s de que su familia fuera objeto de varios ataques.<br \/>\nEn los primeros meses de ese a\u00f1o asesinaron a su esposa (Rosa Salgado), a su hijo (W\u00e1lter Flores) y a su nuera (Wendy Calder\u00f3n). \u00c9l mismo sufri\u00f3 un atentado cerca de otro de los albergues, el Montebello II, del que guarda un par de cicatrices. Y a otro de sus hijos, Mauricio, una bala en la columna lo ha dejado sin la posibilidad de caminar.<br \/>\nSeg\u00fan el alcalde de Santiago de Mar\u00eda, Roberto Edmundo Gonz\u00e1lez, la decisi\u00f3n fue tomada porque la pandilla que tiene presencia en la nueva colonia es enemiga de aquella con la que se ha identificado a Carlos y a su familia. Carlos asegura que no tiene nada que ver con las estructuras: \u201cPero le agradecemos al alcalde porque nos ha dejado aqu\u00ed para salvaguardarnos la vida\u201d.<br \/>\n\u00c9l y los suyos, que habitan otras 10 casas en este terreno, tendr\u00e1n que seguir viviendo como lo han hecho desde 2001, en casas hechas de madera y l\u00e1mina. Pero algo ha mejorado: el desembarazo de viviendas ha permitido que ahora puedan armar una estructura a su gusto, m\u00e1s alta para evitar el calor y m\u00e1s grande para hacer algunas actividades, como la crianza de gallinas, que est\u00e1n en el mismo espacio destinado para el viejo autom\u00f3vil que a Carlos le permite hacer algunos viajes por encargo.<br \/>\nTambi\u00e9n, dice, ahora est\u00e1n m\u00e1s tranquilos, con la certidumbre de que aquellos que lo consideraban su enemigo no lo atacar\u00e1n m\u00e1s. Piensa que tiene m\u00e1s paz as\u00ed que si le hubieran asignado una casa en la nueva colonia. No se queja: cuenta con dos servicios b\u00e1sicos, agua y luz, desde hace algunos meses. Lo \u00fanico que le falta es \u201cun trabajito formal\u201d.<br \/>\nPor ahora, el titular del municipio les ha prometido que, como en el caso de las otras familias, muy pronto tendr\u00e1n algo que llamar suyo, que est\u00e1 negociando para adquirir una manzana para distribuirla entre los que no se han podido mover. Pero eso deber\u00eda pasar pronto, pues hay un detalle: el terreno en el que est\u00e1 su champa ser\u00e1 reclamado por su titular, el Ministerio de Hacienda.<br \/>\n\u201cSi nos dicen que no se puede concretar la promesa, nos vamos a la calle, a la v\u00eda p\u00fablica\u2026 si se da el caso, nos vamos a ir por nuestra propia voluntad, antes de que venga la polic\u00eda a sacarnos a le\u00f1azos\u201d, comenta mientras camina tan r\u00e1pido como si no tuviera una pr\u00f3tesis en la pierna izquierda.<\/p>\n<p>Pero Flores y los suyos no son los \u00fanicos que se han quedado, y en el ex-INCAFE sigue habiendo hasta una veintena de champas. Los motivos son variados. Como en el caso de Irma S\u00e1nchez, a quien le asignaron un lote en la nueva colonia pero no pudieron construir ah\u00ed por la presencia de una monumental piedra. Ni siquiera pudo poner una champa por lo desnivelado del terreno. Opt\u00f3 por quedarse aqu\u00ed. Dice que prefiere que le den como suyo el peque\u00f1o espacio que actualmente habita.<\/p>\n<p>Los motivos de Aide\u00e9 Castell\u00f3n, otra de las que permanecen en el albergue, son otros. Ella fue beneficiada con una casa en la Roberto Edmundo Gonz\u00e1lez, pero decidi\u00f3 venderla.<br \/>\n\u201cLe voy a hablar con la verdad. A m\u00ed no me gust\u00f3 all\u00e1 y mejor vend\u00ed mi casa. Me dieron $6,500. Con eso mand\u00e9 a mi hijo a Estados Unidos. Yo no creo que eso sea un delito\u201d, dice.<\/p>\n<h4>\u00c9l vivi\u00f3 desde 2001 hasta 2016 en los albergues, pero no recibi\u00f3 una casa. Mejor suerte que \u00e9l tuvieron grupos familiares como el de Ana Silvia P\u00e9rez, que residi\u00f3 todo ese tiempo en la propiedad de su suegro. \u201cEs como si uno hubiera nacido del aire\u201d, dice Pineda. Desde el umbral de su casa, se\u00f1ala la misma cama en la que ha dormido desde antes de los terremotos. La tuvo que reparar despu\u00e9s de que le cay\u00f3 encima una pared del mes\u00f3n donde viv\u00eda. Por eso sigue siendo optimista: antes tampoco tuvo un espacio al que llamar completamente suyo.<\/h4>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/h1>\n<p><strong>LOS \u201cSOLOS\u201d<\/strong><br \/>\nDe entre los que fueron trasladados a la nueva colonia tambi\u00e9n se cuentan aquellos a los que no se benefici\u00f3 con una casa a su nombre. Son los que no calificaron en el programa por no ser parte de un grupo familiar. Parejas de ancianos sin hijos a los que heredar su casa cuando fallezcan. Hombres y mujeres de la tercera edad que, por los vaivenes de la vida, decidieron vivir sin nadie. A ellos les han dado la mitad de uno de los lotes vac\u00edos para que puedan construir una champa.<\/p>\n<p>Uno de ellos es Osm\u00edn Amaya, de 45 a\u00f1os, un excombatiente de la Fuerza Armada durante la guerra civil. Se gana la vida haciendo peque\u00f1os muebles de madera que despu\u00e9s comercializa en el mercado de Santiago de Mar\u00eda. Por su pasado militar, recibe ayuda de una asociaci\u00f3n que apoya a lisiados de guerra. Dice que ellos le han ofrecido herramientas para ejercer otro de sus oficios, el de sastrer\u00eda, que le dar\u00eda mucho m\u00e1s dinero, pero el peque\u00f1o y vulnerable espacio en el que vive le hace pensar que no durar\u00edan mucho tiempo en sus manos.<\/p>\n<p>\u201cQuise sacar un pr\u00e9stamos en el IPSFA para construir aqu\u00ed una mi casita, pero unos familiares me recomendaron no hacerlo. \u00bfQu\u00e9 pasa si el d\u00eda de ma\u00f1ana me dicen que me vaya? Ah\u00ed va a quedar toda la inversi\u00f3n\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>A unos cuantos metros de aqu\u00ed vive Francisco Pineda, de 68 a\u00f1os, otro hombre sin un grupo familiar al que le dieron un espacio para construir su champa. Se define como un \u201chacelotodo\u201d, aunque ahorita gana sus billetes arreglando electrodom\u00e9sticos. Asegura que hubo un tiempo en el que \u201ccomi\u00f3 bien\u201d, cuando se dedic\u00f3 a la confecci\u00f3n y reparaci\u00f3n de antenas televisivas. La llegada del cable a Santiago de Mar\u00eda lo dej\u00f3 sin su fuente de ingresos.<\/p>\n<p>\u00c9l vivi\u00f3 desde 2001 hasta 2016 en los albergues, pero no recibi\u00f3 una casa. Mejor suerte que \u00e9l tuvieron grupos familiares como el de Ana Silvia P\u00e9rez, que residi\u00f3 todo ese tiempo en la propiedad de su suegro. \u201cEs como si uno hubiera nacido del aire\u201d, dice Pineda.<\/p>\n<p>Desde el umbral de su casa, se\u00f1ala la misma cama en la que ha dormido desde antes de los terremotos. La tuvo que reparar despu\u00e9s de que le cay\u00f3 encima una pared del mes\u00f3n donde viv\u00eda. Por eso sigue siendo optimista: antes tampoco tuvo un espacio al que llamar completamente suyo.<\/p>\n<p>\u201cEse ha sido siempre mi sue\u00f1o. Yo digo que no me voy a morir sin concretarlo\u201d, dice, esperando que un d\u00eda de tantos le entreguen en las manos la llave de una casa tan firme como su \u00e1nimo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3518\" style=\"width: 1920px\"  class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-attachment-id=\"3518\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/santiago-de-maria-y-su-casi-adios-a-sus-albergues\/fsep29042018fzusu13\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fsep29042018fzusu13.jpg\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fsep29042018fzusu13\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Sin familia.  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